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Contenido

La migración latinoamericana: ¿Una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos? Juan Cruz Tisera

…………………………………………………………………2

Las tendencias demográficas del siglo XXI y su impacto en las relaciones internacionales, Adalberto Agozino ……………………………………………………….2 El régimen jurídico internacional para el movimiento transfronterizo de trabajadores: un estado de la cuestión, Leiza Brumat ……………………………………………………….2 La contemporánea Reislamización transnacional y sus repercusiones en América Latina (1990-2012), Javier Castro…………………………………………………………..2 La Primera Guerra Mundial Africana (1998-2003) y el rol de la comunidad internacional, Omer Freixa…..……………………………………………………………..2 Clasificaciones del concepto de potencia y rol de las potencias medias en el sistema político internacional, Diego Hernández Alvarado……………………………………….2 Dilemas do complexo regional de segurança: um estudo de caso da África Austral, Marcelo Leal................................................................................................................2 Irán: un actor conflictivo para los Estados Unidos en Medio Oriente, María Soledad Manassero……………………………………………………………………………………2 El mundo islámico y la actual Crisis árabe, Luis Eduardo Moggia…………………….2 Cruzando a fronteira: a questão das imigrações ilegais no brasil, suas causas e impactos, Paula Gomes Moreira, & Ana Carolina Vieira de Oliveira..........................2 La primavera egipcia: nuevos desafíos para el balance de poder en Medio Oriente, Rocío Novello…………………………………………………………………………….....2


3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

La

migraci贸n

latinoamericana:

驴Una

amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos? Tisera, Juan Cruz


Resumen. El fenómeno de las migraciones internacionales se instala a partir de la posguerra fría como un asunto de seguridad nacional para los Estados Unidos, siendo el 11-S un punto de inflexión. Es por ello que centraremos nuestra investigación en el impacto que tienen estas migraciones en los EE.UU. En los últimos años, los flujos procedentes de países de América Latina nos han servido para abrir un debate sobre el modelo de integración vigente en los Estados Unidos,

como

así

también

para

señalar

la

situación

de

los

inmigrantes

indocumentados, el control de fronteras y las expresiones culturales e identitarias. Es a partir de aquí en donde comenzamos a preguntarnos acerca de las migraciones como un asunto de seguridad nacional, y, sobre todo, si la migración latinoamericana representa o no una nueva amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Si América Latina fue antiguamente un clásico destino de emigración para los europeos, ahora es un subcontinente de emigración. De cada diez emigrantes mundiales, uno proviene de esta región y cada hora que pasa son 58 los latinoamericanos que abandonan su tierra. Estados Unidos se ha convertido en el país que recibe la mayor cantidad de flujos de inmigración latinoamericana, por ello y para un mejor análisis de nuestro trabajo es que decidimos investigar a los flujos migratorios latinoamericanos como una nueva amenaza a la seguridad nacional de los EE.UU., y, estipular cuáles son los factores determinantes para considerar a la migración como un asunto de seguridad nacional. Palabras claves: Migración latinoamericana-Seguridad Nacional-Nuevas amenazasHispanización de los Estados Unidos-Políticas migratorias-.


Índice temático. El fenómeno de las migraciones internacionales se instala a partir de la posguerra fría como un asunto de seguridad nacional para los Estados Unidos, siendo el 11-S un punto de inflexión. Es por ello que centraremos nuestra investigación en el impacto que tienen estas migraciones en los EE.UU. En los últimos años, los flujos procedentes de países de América Latina nos han servido para abrir un debate sobre el modelo de integración vigente en los Estados Unidos,

como

así

también

para

señalar

la

situación

de

los

inmigrantes

indocumentados, el control de fronteras y las expresiones culturales e identitarias. Es a partir de aquí en donde comenzamos a preguntarnos acerca de las migraciones como un asunto de seguridad nacional, y, sobre todo, si la migración latinoamericana representa o no una nueva amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Para poder dar respuesta a nuestra interrogante es que decidimos estructurar el trabajo de la siguiente manera: Introducción: desarrollaremos de manera general los dos ejes temáticos

de

nuestro artículo:

migraciones

internacionales

y

seguridad nacional. La hispanización de los Estados Unidos, esta segunda parte del trabajo nos permitirá comprender la dimensión y la importancia del inmigrante de origen latino en los Estados Unidos. Nuevas amenazas y seguridad nacional, aquí realizaremos un análisis a través de la caracterización de los flujos migratorios como una nueva amenaza a la seguridad de los Estados. Luego de establecer a la migración como una amenaza no tradicional, haremos una evolución del concepto seguridad nacional y la incorporación de los flujos migratorios en las agendas de seguridad por parte de los Estados. Seguridad Nacional y Políticas Migratorias post 11-S, la última parte de nuestro análisis se encargará de la seguridad nacional y la política migratoria impuesta por Estados Unidos post 11-S. Introducción. La primera parte de nuestro trabajo intenta conceptualizar los dos ejes temáticos que desplegaremos a lo largo de nuestro análisis. En primer lugar realizaremos un desarrollo del concepto migraciones internacionales, y en segundo lugar nos


ocuparemos del concepto seguridad nacional. Realizar una conceptualización amplia de estos dos ejes nos permitirá entender el fenómeno de la migración latinoamericana como un asunto de seguridad nacional para los Estados Unidos. El estudio de las migraciones internacionales no es un fenómeno nuevo, por el contrario, es tan antiguo como la propia historia de la humanidad. Sin embargo los flujos migratorios han aumentado en las últimas dos décadas tanto cuantitativa como cualitativamente. En términos generales el concepto migración ha sido utilizado para hacer referencia a la movilidad geográfica de las personas, por ello, es necesario hacer una conceptualización y definición del término migraciones internacionales, como así también, la distinción de las diferentes clases de migraciones. Actualmente la definición más aceptada es la que considera a las migraciones internacionales como “el desplazamiento, con traslado de residencia de los individuos, desde un lugar de origen a un lugar de destino o llegada y que implica atravesar los límites de una división geográfica1”. Según el equipo de Investigación de la Misión OIM2-Chile esa definición nos permite incorporar tres elementos a tener en cuenta: I.

las migraciones internacionales son un movimiento realizado por personas, por eso debemos hablar de un proceso social3;

II.

el cambio de residencia4. Un ejemplo claro de esto es la diferencia que existe actualmente, en la cual el migrante en busca de las mejores oportunidades no posee residencia fija;

III.

para que se cumpla el proceso migratorio es imperioso realizar el cruce de una frontera. Es decir, es necesario que exista una división política, ya que para hacer de las migraciones un fenómeno internacional, deben cruzar un límite entre dos estados-nación, para hacer de las migraciones un fenómeno internacional5.

De acuerdo con Michael Kearney y Bernardete Beserra la migración es un “movimiento que atraviesa una frontera significativa que es mantenida y definida por

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Diccionario Demográfico Multilingüe, IUSSP. OIM: Organización Internacional para las Migraciones. 3 Por proceso social entendemos que el migrante lleva consigo su idioma, su cultura, sus valores, su religión, sus costumbres, etc. 4 DOCUMENTO DE TRABAJO N°2 OIM-CHILE (2003:1) “Las migraciones internacionales: análisis y perspectivas para una política migratoria”. 5 Ibídem. 2


cierto régimen político –orden formal o informal- de tal manera que cruzarla afecta a la identidad del migrante6”. Como vemos es posible encontrar una gran variedad de definiciones debido a que el tema migraciones internacionales es muy amplio y controvertido. La mayoría de los autores, en mayor o menor medida, coinciden en que las migraciones se caracterizan por tener los siguientes elementos: cambio de residencia; movimiento de personas; identidad y cultura. Por último, para una mayor comprensión, es necesario entender que no existe un solo tipo de migración internacional ni una única clasificación. Es por eso, que a nuestro entender la clasificación más exacta sería la siguiente: Migraciones laborales (temporales o duraderas); Migraciones Forzadas7; Migraciones indocumentadas8. El segundo eje temático del que hablamos al comienzo consistía en realizar un análisis del concepto seguridad nacional, por lo tanto, proponemos para hacer su posterior profundización, un acercamiento de su conceptualización. Al tratar el concepto de seguridad nacional es preciso remarcar, que estamos haciendo referencia a un concepto amplio y flexible, por ello decidimos tomar diferentes definiciones teniendo en cuenta el espacio temporal y la teoría que predominaba. Siguiendo una visión realista de las relaciones internacionales, –en plena guerra fría- la seguridad era un concepto exclusivo de los Estados, y sus amenazas provenían del exterior a partir de una invasión territorial por parte de otros Estados. Es así que pasamos de tener una concepción tradicional de la seguridad con Hans Morgenthau basada en el poder o en la posibilidad de estar de igual a igual

6

KEARNEY, Michael y BESERRA, Bernardete (2002:4) “Migrations and identities –A Class- based approach”. Latin American Perspectives, ISSUES 138, Vol. 31, N° 5 September. 7 Dentro de éste grupo estarán contemplados los refugiados, asilados, personas desplazadas por catástrofes naturales. 8 Usaremos el término indocumentado/a para referirnos a los migrantes ilegales, ya que el término ilegal es utilizado en forma despectiva.


frente a otros9, a un pensamiento nuevo del estudio de la seguridad nacional. A partir de la década del noventa se agregaron nuevos aspectos al estudio de la seguridad y esta vez no fueron de naturaleza estatal, entre ellos destacaremos obviamente al fenómeno de los flujos migratorios, los desastres ambientales, el terrorismo internacional, entre otros actores de características no estatales. Entendemos por Seguridad Nacional a “la preservación de un modo de vida aceptable para la población y compatible con las legítimas necesidades y aspiraciones de los otros. Esto incluye estar libre de ataques militares o coerción, estar a salvo de la subversión interna y libre de la erosión de los valores políticos, económicos y sociales que son esenciales para la calidad de vida10”. Tomando la definición de seguridad nacional en un sentido etimológico nos encontramos con la definición que realiza Norberto Bobbio, quien indica que “El fin del Estado solamente es la “Seguridad” entendida como la “Certeza” de la libertad en el ámbito de la ley11”. James R. Harding, introduce un concepto más amplio al definirla como “todo aquello que ponga en peligro al Estado nacional12”, esto nos permitirá incorporar el concepto conocido como nuevas amenazas, el cual incluye términos como el terrorismo, el narcotráfico y la inmigración. La conceptualización de dichos términos nos permitirá hacer la vinculación del fenómeno migratorio, con el concepto de seguridad. Esta será una primera instancia de determinación de los flujos de personas en la agenda de seguridad de los Estados. La hispanización de los Estados Unidos. Si América Latina fue antiguamente un clásico destino de emigración para los europeos, ahora es un subcontinente de emigración. De cada diez emigrantes mundiales, uno proviene de esta región y cada hora que pasa son 58 los

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MORGENTHAU, Hans (1960) Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz. Editorial

Sudamericana, Buenos Aires. En María Soledad Manassero “Irán: un actor conflictivo para los Estados Unidos en Medio Oriente”. www.caei.com.ar/es/programas/mediooriente 10

ESCUELA DE DEFENSA NACIONAL DE CANADÁ en BUZAN BARRY (1991:16-17) People, States and Fears. An Agenda for International Security Studies in the Post- Cold War Era. Colorado: Lynne Rienner Publishers, Boulder. 11 BOBBIO, Norberto (1991) Liberalismo y Democracia. México, F.C.E., p. 26. 12 MACIEL PADILLA, Agustín (2002) “La seguridad nacional: concepto y evolución en México.” El colegio de San Luis. Cuadernos del centro, México.


latinoamericanos que abandonan su tierra13. Estados Unidos se ha convertido en el país que recibe la mayor cantidad de flujos de inmigración latinoamericana, por ello y para un mejor análisis de nuestro trabajo es que decidimos investigar a los flujos migratorios latinoamericanos como una nueva amenaza a la seguridad nacional de los EE.UU., y, estipular cuáles son los factores determinantes para considerar a la migración como un asunto de seguridad nacional. En el caso de la migración latinoamericana a los Estados Unidos, según el último censo de 201014, un 16.3% de los ciudadanos estadounidenses son latinoamericanos o de origen latinoamericano,

incluso por

delante de los

afroamericanos que constituyen el 12.6% de la población total del país, convirtiéndose de esta manera en la minoría más numerosa de EE.UU.

A partir de 1965 el perfil de la inmigración en Estados Unidos ha ido cambiando rotundamente. Mientras que antes más del 75% de los inmigrantes procedía de Europa, en la actualidad sólo el 15% viene desde el viejo continente. Más de la mitad de los inmigrantes en EE.UU. son de América Latina, siendo la cercanía geográfica uno de los factores principales, jugando un papel fundamental a la hora de la elección por parte del migrante latino. Cabe distinguir entre dos grandes oleadas de la migración latinoamericana y que a su vez se encuentran bien diferenciadas: en los años sesenta y setenta emigró la elite

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GERHARD,Drekonja Lateinamerika wandert aus, Blatter fur Deutsche und Internationale politik, en GRATIUS, Susanne (2005) El factor hispano: los efectos de la inmigración latinoamericana a EE.UU. y España. Real Instituto Elcano. 14 Véase Oficina del Censo de EE.UU. ( U.S. Census Bureau 2010), www.census.gov


cubana que huía de la revolución de Fidel Castro; y, en los ochenta y noventa se produjo la emigración económica proveniente fundamentalmente de México y los países de Centroamérica, aumentando esta migración masivamente a partir del siglo XXI, más allá de las restricciones que impusieron los gobiernos de George W. Bush tras los atentados del 11 de Septiembre de 2001 (11-S). Los diferentes pronósticos apuntan a que en no menos de cincuenta años un cuarto de los estadounidenses serán de origen latinoamericano. Según el escritor mexicano Carlos Fuente está teniendo lugar lo que el denomina “reconquista silenciosa”, esto se debe fundamentalmente a dos cuestiones: la masiva migración que se da año a año; y, los elevados índices de fertilidad que superan a la población autóctona. “La colonización de EE.UU. por hispanos, en su abrumadora mayoría mexicanos, se está llevando a cabo pese a la restrictiva política de inmigración y la intensificación de los controles fronterizos. Aunque con el aumento de la rigidez en los requerimientos para obtener los visados ha descendido el número de inmigrantes legales desde América Latina, la inmigración ilegal no ha hecho sino intensificarse15”. Hay tres criterios que debemos tener en cuenta a la hora de caracterizar a los hispanos como una “diáspora étnica16”: la religión católica, el idioma español y las raíces culturales comunes. Esto es importante ya que no existe en Estados Unidos otro grupo de inmigrantes tan numeroso y con una identidad cultural, religiosa y lingüística tan semejante. Si bien las migraciones existieron a lo largo de la historia de los Estados Unidos, de hecho tenemos que considerarlo como un país de inmigrantes desde sus orígenes, este fenómeno alcanza su máxima expresión en las últimas dos décadas, siendo el 11-S un antes y un después para las migraciones17. Huntington considera que a diferencia de grupos anteriores de inmigrantes, los hispanos no se han integrado en la cultura estadounidense dominante18, en este caso, y en nuestra humilde opinión, lo que se da es un proceso por el cual los hispanos tienden a conservar en mayor

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GRATIUS, Susanne (2005) “El factor hispano: los efectos de la inmigración latinoamericana a EE.UU. y España”. Real Instituto el Cano. Documento de trabajo. 16 Los hispanos en EE.UU. tienen una identidad étnica y nacional. A través del estrecho vinculo con su país de origen son considerados una state-linked Diaspora o “Diáspora vinculada a un Estado” SHEFFER, Gabriel (2002) Defining Ethno-National Diásporas, Migration. A European Journal of Internacional Migration and Ethnic Relations. 17 Tomamos al 11-S como punto de inflexión en cuanto a que el mismo modifica la visión del gobierno y de la sociedad norteamericana frente a la migración latinoamericana, así la protección frente a los flujos migratorios desregulados y fuera de control se convirtieron en una prioridad de seguridad nacional para un EE.UU. en guerra. 18 HUNTINGTON, Samuel P. (2004) “El reto hispano”. Foreing Policy, edición española.


medida sus tradiciones culturales haciendo mas difícil el proceso de asimilación de la cultura estadounidense. Es importante destacar que la teoría del “choque de civilizaciones” y “el reto hispano” es abordada no sólo por Huntington y autores que siguen esta línea en el campo intelectual, sino además por el sector político como es en el caso del movimiento denominado Tea Party19 en el cual muchos de sus miembros han impulsados leyes anti-inmigratorias. A nuestro entender la mayoría de la población de los EE.UU. es favorable a la migración y la ven como un signo positivo, sin embargo el problema creemos que radica en la llegada de los flujos migratorios. La irregularidad de los mismos tocó dos elementos claves en el imaginario del ciudadano estadounidense reforzando la idea de los sectores más conservadores que no están de acuerdo con la llegada constante de ciudadanos de otros países. Esos dos elementos claves se centralizan en: la preocupación por la seguridad nacional y la defensa de la identidad nacional estadounidense. En el primero de los casos y más aún después del 11-S, garantizar la seguridad se ha vuelto un reto político clave. Es así que la frontera sur de los EE.UU brindó la posibilidad a los sectores más duros para la construcción de un muro y la implementación de una mayor fuerza armada, como así también un aumento de los presupuestos destinados para el control de la frontera con México. En el segundo caso, los sectores conservadores tanto intelectuales como políticos, han impulsado políticas tendientes a defender la cultura anglosajona, viendo en la cultura latina una amenaza a su propia identidad. Este análisis nos permite hacer una primera aproximación del fenómeno migratorio en los Estados Unidos. Lo que proponemos es hacer un desarrollo de la cuestión migratoria como una amenaza a la seguridad nacional, teniendo en cuenta que la migración empezará a aparecer en la agenda de seguridad de los Estados receptores de migración a partir de la década del noventa. Esto no quiere decir que antes no hubiese migración, no obstante, los actores de naturaleza no estatal no entraban en las definiciones de seguridad fundamentalmente propuestas por los realistas durante la Guerra Fría.

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El nombre "Tea Party" hace referencia al movimiento anticolonialista de finales del siglo XVIII llamado Motín del té de Boston o (“Boston Tea Party” en inglés), que protestaba por la aprobación de los impuestos al té sin tener representación en el parlamento británico. Los miembros de las marchas del Tea Party han tratado de evocar estas antiguas marchas usando imágenes, consignas y temas de este periodo de la historia estadounidense.


Nuevas amenazas y seguridad nacional: El caso de la migración latinoamericana en los Estados Unidos. Nuevas amenazas20: Mas allá de los diferentes criterios que se puedan tomar para realizar una clasificación de las nuevas amenazas, el consenso es que existen características que son compartidas por la comunidad científica en general: por nuevas amenazas entendemos a los flujos migratorios y el aumento de los mismos en las últimas dos décadas; el terrorismo internacional –sobre todo a partir del 11-S-; el crimen organizado; los desastres ambientales; las pandemias y la pobreza extrema. A partir de la década del setenta es que empieza a sucederse el cambio de visión de las amenazas que pueden afectar a la seguridad de los Estados. El campo teórico que nos ofrecen las ideas desarrolladas por Robert Keohane y Joseph Nye 21 contemplaron en sus trabajos otro tipo de actores de característica no estatal (aplicable al fenómeno de las migraciones latinoamericanas como nueva amenaza para los EE.UU.). Esta teoría nos permite estudiar a la migración latinoamericana como un actor más en el escenario mundial y su posterior consideración como asunto de seguridad nacional. La teoría de la Interdependencia Compleja a partir de la década de los setenta y a través del desarrollo de las ideas de R. Keohane y J. Nye, tendrán en cuenta en su análisis un nuevo fenómeno que participara en el sistema internacional – lo que Lucien Poirier denominó como “actores Exóticos”-. Continuando con este enfoque los autores incorporan la idea de transnacional: “movimiento de elementos tangibles o intangibles a través de las fronteras estatales, en el cual al menos uno de los actores involucrados no pertenece a gobierno u organismo internacional alguno22”. La referencia a esta teoría nos permitirá señalar que con respecto a la seguridad, las cuestiones de naturaleza no militar,-como es el caso de las migraciones- no podrán ser atacadas desde el uso de la fuerza –poder duro-, el ejemplo más claro de ello es la frontera sur de los EE.UU, donde después del 11-S no se ha hecho otra cosa que

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Cuando hacemos referencia a las “nuevas amenazas” no queremos decir que estás empiezan a existir a partir de la década del noventa. Por el contrario algunos autores las denominas mal llamadas nuevas amenazas, ya que las mismas siempre existieron, lo novedoso es que ahora son tenidas en cuenta en la diferentes definiciones de la agenda de seguridad, teniendo en cuenta que en épocas pasadas predominaba el concepto estadocéntrico. 21 KEOHANE, Robert y NYE, Joseph (1977) Realismo e Interdependencia Compleja. Power and Interdependence Politcs Intransition. Boston. 22 KEOHANE, R. y NYE, J. (1971:332) Transnational Relations and World Politics, Harvard University Press. Cambridge.


reforzar la seguridad desde el aspecto militar. Esta política sin embargo no ha logrado detener el flujo masivo de inmigrantes que ingresan por dicha frontera. Debemos tener en cuenta que además de las ideas propuestas por la interdependencia compleja, surgen otros enfoques que se encargaran del estudio y desarrollo acerca de las nuevas amenazas. El constructivismo ha logrado a través del análisis del proceso de securitización la incorporación en la agenda de seguridad de una gran variedad de fenómenos que son considerados amenazas a la seguridad. Este nuevo enfoque nos servirá para remarcar como el constructivismo “facilitó la incorporación de un extenso y heterogéneo listado de amenazas a la agenda de seguridad hemisférica. Por una parte ese listado incluye amenazas protagonizadas por actores de naturaleza no estatal, de dinámica transnacional; por otro lado, securitiza cuestiones económicas y sociales, que además mutan su objeto de análisis, el cual se traslada de los Estados a los individuos y las sociedades23”. También debemos tener en cuenta que el fenómeno de las nuevas amenazas, (y en este caso la migración internacional) no es un tema para nada ajeno a los países de Latinoamérica. En nuestro país, el Libro Blanco de la Defensa Nacional hace referencia a estos fenómenos y establece que, “todo ello saca a la superficie, con una magnitud antes desconocida, nuevas manifestaciones de conflictos y peligros, de raíz histórica

o

emergente,

bajo

la

forma

del

narcotráfico,

el

terrorismo,

los

fundamentalismos, la proliferación de armas de destrucción masiva y de sus vectores de lanzamiento, la transferencia de armamentos excedentes y tecnologías intangibles (éxodo de científicos), el crimen organizado, el contrabando de armas, e incluso, el deterioro del medio ambiente y las migraciones, por falta de espacios aptos para la subsistencia, entre otros. Debido a la interdependencia, estos sucesos adquieren carácter transnacional, siendo percibidos por los Estados como cuestiones que hacen a la seguridad o a sus intereses24”. Después de lo expuesto podemos determinar que se ha producido un cambio en la naturaleza y en la diversidad de las amenazas, existiendo así una gran dificultad para definir, prematuramente, el perfil de los desafíos futuros. Por un lado, seguirán en vigencia las amenazas clásicas, las que hacen a la integridad de los Estados. Pero también ha existido una mutación bajo la forma de nuevas amenazas, las que teniendo

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BARTOLOME, Mariano (2006) La seguridad internacional post 11S: Contenidos, debates y tendencias. Instituto de publicaciones navales, Buenos Aires. 24 MINISTERIO DE DEFENSA DE LA REPUBLICA ARGENTINA (1999) Libro Blanco de la Defensa Nacional. Ministerio de Defensa, Buenos Aires. Consultado el día 04-11-2001 en www.mindef.gov.ar


carácter hostil, afectan a los Estados, instituciones y a personas por la mayor permeabilidad que presentan las fronteras estatales.

Seguridad Nacional: Según Buzan “la seguridad nacional es estar libre de amenazas y la capacidad de los Estados de mantener su identidad, su independencia, integridad y funcionamiento ante fuerzas hostiles25”. En el pasado la seguridad estaba ligada a la defensa de la soberanía territorial, de ahí la necesidad de contar con un ejército que permitiera dicha defensa. Pero en la actualidad el concepto seguridad nacional está vinculado a la aparición de amenazas no tradicionales, comentadas anteriormente. “La intensa movilidad internacional de personas que permite la nueva circunstancia de interdependencia y globalización ha destacado un vínculo entre migración y seguridad nacional, el cual alcanzó una prioridad fundamental a partir de los ataques terroristas de 2001 en Nueva York, de tal forma que ahora se hable de una securitización del tema migratorio26”. Nuestro trabajo pretende destacar el concepto seguridad nacional, en especial, cuando hacemos referencia a su relación con el ámbito migratorio, por eso es necesario efectuar una breve evolución de dicho concepto. “El estudio de la seguridad es central para el análisis de las Relaciones Internacionales27”. Su estudio surgió en los Estados Unidos durante la Guerra Fría bajo la denominada Doctrina de Seguridad Nacional y se centró en los riesgos que representaba la amenaza comunista. Claramente la seguridad era un sinónimo de militarismo y su objetivo se basó en librar al Estado de cualquier ataque externo. A partir de la década del setenta el estudio de la seguridad se va a ampliar. En el campo académico surgieron los desarrollos teóricos de Keohane y Nye, y en el campo empírico la crisis del petróleo de 1973, permitiendo incorporar el aspecto económicofinanciero como un factor de análisis en dicho concepto. En la década del ochenta, otros factores se incorporaron como parte de la seguridad nacional estadounidense, sobre todo temas relacionados con los riesgos al

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SALAZAR, Ana María (2002) Seguridad Nacional hoy: El reto de las democracias. Nuevo Siglo Aguilar, México. 26 CALLEROS ALARCON, Juan Carlos (2010) “El vínculo entre seguridad nacional y migración en México”. Revista mexicana de Política Exterior. 27 TERRIFF, Terry (2005) Security Studies Today. Editorial Office. Polity Press. London.


medioambiente y la lucha contra el tráfico de drogas. La incorporación de este último aspecto es fundamental, ya que durante esta década el combate a las drogas se vinculó de manera directa con la migración a dicho país. Aún antes del 11-S la migración es atendida con recursos militares (creación de patrullas fronterizas, participación de la Guardia Nacional, entre otras medidas). Durante las dos últimas décadas, los riesgos de EE.UU. incluyeron temas que van desde las posibles pandemias a aspectos de seguridad cibernética. Tras el 11-S se incorpora un nuevo fenómeno identificado como la amenaza terrorista. La migración seguirá siendo considerada como una amenaza, pero a partir de los ataques terroristas se formularon nuevas políticas de control y seguridad. Para que el factor migratorio pueda ser considerado como un asunto de seguridad nacional, el mismo debe estar vinculado con otros. En este caso su vinculación la podemos encontrar –además de las ya expuestas- a través de otros ejemplos: desastres ambientales,-Huracanes- en America Central y el Caribe que provocan un masivo movimiento de personas; otro ejemplo lo podemos visualizar en las fases de crisis económicas y las dificultades del Estado benefactor en muchos de los países de Latinoamérica, sobre todo en las décadas de los ochenta y noventa. Estas crisis provocaron una fluida migración de latinos a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Estos son sólo algunos de los muchos vínculos que se pueden encontrar en relación a la migración con otros factores que pueden alterar la seguridad de un Estado. Hacer este breve recorrido de la evolución y conceptualización de la seguridad nacional –y su vinculación con los flujos migratorios- nos permite destacar que “la concepción tradicional de la seguridad ha perdido relevancia para interpretar las actuales amenazas que enfrentan los Estados, dado el cambio de naturaleza de las mismas. Los planteamientos de la seguridad realista se quedan cortos al explicar las interacciones entre Estados y actores no estatales, al igual que al analizar las implicaciones hoy en día de las hambrunas, la pobreza y las migraciones, por señalar sólo algunas de las amenazas no tradicionales en la seguridad de los Estados28”.

Seguridad Nacional y Políticas Migratorias post 11-S.

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DELGADO BARON, Mariana 2008 “Reconceptualizando la seguridad: Cambio de dilemas y amenazas”. Revista de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad. Vol. 3 Nro. 2 Julio-Diciembre. Artículo consultado el 07/11/2011 en www.redalyc.org.


Seguridad nacional: Círculos concéntricos. El gran error de la política migratoria de los Estados Unidos ha sido considerar ha este fenómeno de manera aislada, o, en general, de vincularlo con otras factores – lucha contra el narcotráfico- como si éstos fueran los determinantes de la llegada constante de latinos a EE.UU. “No obstante, las autoridades estadounidense y el público en general persisten en ver la inmigración como un problema cuyas raíces están exclusivamente en la insuficiencia de las condiciones socioeconómicas en el Tercer Mundo más que como un producto colateral de la intervención estadounidense en la economía global. Como resultado, fallan en reconocer que es improbable que las propuestas que dominan el debate sobre política inmigratoria –sanciones a los empleadores, deportación de inmigrantes ilegales, aumento de las patrullas fronterizas- detengan el flujo29”. Siguiendo la línea de Rafael Fernández de Castro, el autor se pregunta por qué las autoridades migratorias estadounidenses no interceptaron a los terroristas y, de alguna manera, le permitieron perpetrar sus ataques dentro del territorio estadounidense. El informe de la Comisión del 11-S concluye que las autoridades migratorias no tenían en mente el aspecto seguridad, por el contrario, su principal preocupación estaba en evitar la entrada de indocumentados en busca de empleos. “En EE.UU., la política migratoria y los criterios para pensarla y formularla tienen un antes y un después del 11-S. Antes, el radar de las autoridades migratorias, no abarcaba la seguridad nacional. A partir del 11-S, la seguridad se convirtió en un factor decisivo de la política migratoria de EE.UU. En otras palabras: el objetivo primordial de la autoridad migratoria dejo de ser impedir el ingreso de los trabajadores no autorizados,…, la nueva meta es impedir la entrada de terroristas”30. Es en este contexto donde las migraciones se encuentran en un nuevo escenario, y, donde los protagonistas son las policías y los servicios de inteligencia. En este contexto surgirán estrictas medidas de seguridad, fundamentalmente en los puntos de internación. La primera medida fue el desarrollo del concepto de seguridad hemisférica, el cual es llevado a cabo a través de los círculos concéntricos de seguridad. Para que esto fuese posible fue necesario reformular el aparato burocrático, por lo tanto, la primera política de seguridad fue la creación del Homeland

29

SASSEN, Saskia (2003) Los espectros de la globalización. FCE de Argentina S.A. Buenos Aires. FERNÁNDEZ DE CATRO, Rafael (2006) “Seguridad y Migración: un nuevo paradigma”, Foreing Affairs en español, Oct.-Dic. Volumen 6 N° 4. 30


Security. Este departamento reunió para su control al Servicio de Inmigración y Naturalización, la Patrulla Fronteriza, el Servicio de Aduanas y la Guardia Costera. El primer círculo de seguridad, es el propio territorio de los Estados Unidos. Es por ello que las propias fronteras del país limitarán el ejercicio de seguridad de este primer círculo, donde el papel de las patrullas fronterizas será muy importante. El segundo círculo se centrará en la región de America del Norte – Canadá, Estados Unidos y México-. Su importancia radica, en que tanto Canadá como México se muestran reacios a la posibilidad de construir un perímetro de seguridad de America del Norte. El primer paso de EE.UU. fue ejercer una presión política muy fuerte sobre estos dos países, la cual se tradujo en la firma de dos acuerdos. El plan con México constó de 22 puntos y sus fundamentos se desarrollan en cuatro objetivos centrales: el flujo seguro de personas para agilizar los puntos de entrada; el flujo seguro de bienes a partir de la utilización de nuevas tecnologías; la infraestructura segura, y el intercambio de inteligencia para identificar a las personas que puedan significar una amenaza a la seguridad. En marzo de 2005 los tres países firmaron la alianza para la seguridad y la prosperidad de América del Norte (ASPAN). El tercer círculo lo conforman todos los países de occidente sumando a Australia y Nueva Zelanda. Este tercer círculo significa que la primera medida de seguridad de los Estados Unidos comienza fuera de su territorio y se hará a través de sus embajadas, de las compañías aéreas y turísticas, entre otros puntos de referencia. Estas medidas son parte de una propuesta de Estados Unidos para poder desarrollar su perímetro de seguridad hemisférica, tratando de establecer puntos en común con sus vecinos para poder identificar las amenazas externas y poder prevenir las amenazas internas, entre las que debemos destacar a la migración indocumentada31.

Políticas Migratorias: medidas post 11-S. Tras los ataques terroristas del 11-S, mutó la visión del gobierno estadounidense sobre la inmigración indocumentada, fundamentalmente ante la posibilidad de que grupos terroristas se sirvan de las rutas fronterizas para internarse en el territorio de lo EE.UU.

31

La reacción inmediata del gobierno de G. W. Bush fue la

ARTOLA, Juan (2005) “Debate actual sobre migración y seguridad”. Migración y desarrollo, 2do. Semestre, Nro. 5. Red internacional de Migración y Desarrollo. México.


de establecer una securitización del fenómeno migratorio a través de diferentes medidas de seguridad –desarrolladas con antelación-. En este sentido, también se llevarán a cabo distintas medidas en el campo de la política migratoria de los Estados Unidos. A lo largo de su historia, ésta política ha sido un punto muy delicado por ser siempre atacada la cuestión como un problema cuyo foco se encontraba en los países en vía de desarrollo, es así que nunca se la consideró como un problema propio, convirtiéndose así EE.UU. en una pieza clave para la llegada constante de inmigrantes. La ley de inmigración de 1986 fue la última gran reforma del sistema migratorio. En ésta se contempló una amnistía a los inmigrantes indocumentados, sin embargo, debemos tener en cuenta que la misma en su esencia fracasó en el intento de disminuir la entrada al país de un número mayor de inmigrantes. Desde esta última reforma del régimen migratorio no se ha logrado una reforma sustancial, por el contrario, lo único que se ha alcanzado ha sido el recrudecimiento de políticas antiinmigrantes –como podremos observar en la tabla 2 de este trabajo-. Ante el fracaso de las políticas llevadas a cabo por Washington, las legislaturas locales y estatales han realizado un intenso trabajo por encima del capitolio en materia migratoria. Desde 2001, los congresos estatales han considerado más de 500 iniciativas relacionadas con la inmigración, las cuales van desde restringir los derechos de los inmigrantes al empleo, los servicios de salud y educación, hasta la deportación. En el año 2005 entró en vigor la Ley Arkansas, en la que se autorizaba a las policías estatales,

en

conjunto

con

los

agentes

federales,

a

detener

extranjeros

indocumentados. A partir de 2010, y luego del fracaso de la reforma migratoria propuesta por el entonces Presidente Bush, diferentes estados se encargaron de formular leyes anti-inmigratorias con un marcado sesgo discriminatorio. A mediados del 2010 se creó la Ley de Arizona (SB1070), la cual criminaliza a los inmigrantes indocumentados, autorizando a las policías estatales a detener a todo sospechoso que pueda parecer un inmigrante. A comienzos del año 2011 se promulgó en Alabama la Ley HB56, la cual es considerada aún más severa que la anterior. La misma exige a las escuelas públicas solicitar el estatus migratorio de sus estudiantes, negando el acceso a la educación superior a los indocumentados. A éstas leyes le seguirán otras en Georgia y Carolina del Sur. Debemos tener en cuenta que estas leyes estatales en sus artículos más duros se encuentran suspendidas, ya que desde Washington se alega que la política migratoria es una facultad exclusiva del gobierno federal y no de las legislaturas locales y estatales. Por supuesto que éstas medidas no han logrado


detener la inmigración, por el contrario, lo único que se logró es que los indocumentados se trasladen a otros estados donde no se hayan establecido leyes así32. Estas son algunas de las medidas llevadas a cabo por parte de algunos de los estados. En este trabajo utilizaremos el análisis de Juan Artola para desarrollar las medidas tomadas por parte del gobierno federal luego del 11-S de 2001: En primer lugar, el gobierno de Bush estableció una serie de reformas y disposiciones administrativas, como el aumento presupuestario para los agentes fronterizos, el incremento de personal en los puntos de ingreso y la deportación formal en lugar de la salida voluntaria. Es así que en este contexto fue creado el Departamento de Seguridad Interior (DHS). En segundo lugar, se introdujo un nuevo sistema de identificación a través de documentos y pasaportes con códigos electrónicos, además del uso de técnicas biométricas. En tercer lugar, en el año 2002 se creó el Acta sobre Ampliación de la Seguridad Fronteriza y Reforma de las Visas de Entrada, completándose en el año 2004 con el Acta de Reforma de la Inteligencia. Estas medidas determinaron nuevas formas en el otorgamiento de visas y derechos de admisión, como así también, en el régimen de deportaciones. En el 2003 se empezó a aplicar el escaneo digital y el uso de la fotografía para ampliar la información personal del viajero y brindar de esta manera una mayor información al oficial de migración. Estas medidas coinciden con la política de seguridad nacional, la cual consiste en trasladar la frontera hacia el extranjero segundo y tercer círculo concéntrico-. Este desplazamiento desempeña un papel fundamental ya que permite obtener de manera anticipada información acerca de las personas que tienen intenciones de ingresar al país. En cuarto lugar, se han establecido controles más estrictos sobre residentes extranjeros, –sobre todo de los provenientes de países que representan una amenaza para los Estados Unidos- trabajadores temporales, –se les dificultó la obtención y renovación de estos permisos- refugiados y solicitantes de asilo político. En quinto lugar, “la seguridad interna no puede mejorar sin una adecuada cooperación con otros países33”. La cooperación entre EE.UU. y los países de Latinoamérica ha

32 33

Para una mayor información sobre las leyes mencionadas remitirse a www.cis.org. ARTOLA, Juan , op. cit., 198.


sido prácticamente nula en materia migratoria, esto se debe a que los países ven el problema como una causa exógena y no como algo endógeno. Es en este contexto donde los flujos migratorios se encuentran entre dos discusiones: aquellos que exigen mayores controles de seguridad y por ende políticas migratorias de carácter restrictivo y por el otro lado, los sectores que reconocen la necesidad de la fuerza laboral del inmigrante y su poder en la sociedad estadounidense.

A modo de conclusión. La hipótesis planteada en el presente trabajo establecía si son las migraciones latinoamericanas una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos, es así que decidimos en primer lugar determinar si el fenómeno migratorio representaba una amenaza no tradicional para los Estados. El consenso que existe en la comunidad científica reconoce a los flujos migratorios como un nuevo fenómeno de seguridad a ser tenido en cuenta por parte de los Estados. Decidimos por eso tomar la inmigración latinoamericana y sus implicancias en el desarrollo de la seguridad nacional estadounidense post 11-S. De esta manera comprobamos que la llegada constante y masiva de inmigrantes de origen hispano se determinan como nuevos actores no estatales e ingresan en la agenda de seguridad nacional, siendo la década del ´70 el momento en el cual el tema migratorio tuvo lugar en las agendas de seguridad por parte de los Estados. En el desarrollo de este trabajo se estableció que en EE.UU. se esta dando un proceso de hispanización, punto crucial que nos permite entender y comprender la penetración de la cultura hispana en la sociedad estadounidense, en el cual este proceso ha dado lugar a que sectores conservadores de la sociedad autóctona vean a esta inmigración como un asunto de seguridad e impulsen políticas de carácter restrictivas.


La evolución y conceptualización de la seguridad nacional nos permitió observar las diferentes concepciones del término y su vinculación con nuestro análisis. Las políticas migratorias y la implementación de la nueva agenda de seguridad nacional por parte de los Estados Unidos luego del 11-S nos conduce a comprobar cómo los flujos migratorios empiezan a ser considerados como un asunto de seguridad a través de la implementación de los círculos concéntrico de seguridad y las diversas medidas llevadas a cabo por el gobierno federal y los Estados luego de los atentados terroristas. Tras este profundo análisis establecimos que las migraciones internacionales – específicamente la latinoamericana- representan una amenaza a la seguridad nacional de los EE.UU., haciéndose necesario que Washington implemente una nueva reforma migratoria que contemple a la enorme masa de indocumentados y que limite el accionar de los estados que realizan políticas anti-inmigratorias por encima del gobierno federal.


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Tabla 1: Población latinoamericana en EE.UU. 2010

Variación

Alabama

186

33

76

Alaska

39

44

26

Arizona

1.895

6

1.296

Arkansas

186

32

87

California

14.014

1

10.967

Colorado

1.039

8

736

Connecticut

479

17

320

Delaware

73

41

37

District of Columbia 55

42

45

Florida

4.224

3

2.683

Georgia

854

10

435

2000


Hawaii

121

39

88

Idaho

176

34

102

Illinois

2.028

5

1.530

Indiana

390

21

215

Iowa

152

36

82

Kansas

300

26

188

Kentucky

133

37

60

Louisiana

193

31

108

Maine

17

49

9

Maryland

471

18

228

Massachusetts

628

16

429

Michigan

436

20

324

Minnesota

250

28

143

Mississippi

81

40

40

Missouri

212

30

119

Montana

29

46

18

Nebraska

167

35

94

Nevada

717

14

394

New Hampshire

37

45

20

New Jersey

1.555

7

1.117

New Mexico

953

9

765

New York

3.417

4

2.868

North Carolina

800

11

379

North Dakota

13

50

8


Tabla

2:

La pol铆tica

Ohio

355

23

217

Oklahoma

332

25

179

Oregon

450

19

275

Pennsylvania

720

13

394

Rhode Island

131

38

91

South Carolina

236

29

95

South Dakota

22

48

11

Tennessee

290

27

124

Texas

9.461

2

6.670

Utah

358

22

202

Vermont

9

51

6

Virginia

632

15

330

Washington

756

12

442

West Virginia

22

47

12

Wisconsin

336

24

193

Wyoming

50

43

32

de inmigraci贸 n EE.UU.

de

Source: Pew Hispanic Center tabulations of U.S. Census Bureau Redistricting_Files-PL_94-171 for states


Na tio na l Or igi ns Ac t de 19 24 : Pri m er a ley de lim ita ci贸 n de la in mi gr aci 贸n . Br ac er oPr


og ra m de 19 42 : se re ali zo un pr og ra m a de tra ba ja do re s co n re sp ec to a la mi gr aci 贸n


m exi ca na . Cu ba n Ad jus tm en t La w de 19 66 : se la co no ce co m o “le y de los pi es se co s”,


po r la cu al to do cu ba no qu e to qu e su el o es ta do un id en se re cib irรก un pe rm iso de re sid en


cia . Im mi gr ati on Re for m an d Co ntr ol Ac t de 19 86 : Últ im a ref or m a de le ga liz aci ón de la


in mi gr aci 贸n in do cu m en ta da . Se re ali zo ba jo el go bi er no de Re ag an . Im mi gr ati on Ac t


de 19 90 : ref or m a de in mi gr aci 贸n la bo ral . En ha nc ed Bo rd er Se cu rit y an d Vi sa En try Re


for m Ac t de 20 01 : En du re ci mi en to de los co ntr ol es fro nt eri zo sy po lĂ­ti ca re str icti va de vis ad


os en no m br e de la luc ha co ntr a el ter ror is m o. U S A Pa tri ot Ac t de 20 02 : Le y An tit err


ori s m o qu e inc luy e re str icc io ne s en las en tra da s a E E. U U. y en du re ci mi en to de los


co ntr ol es fro nt eri zo s. --------------------------------------------------------------------------------------------------------Fuente: Elaboraci贸n propia.


3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

Las tendencias demogrรกficas del siglo XXI y su impacto en las relaciones internacionales Agozino, Adalberto Universidad Argentina John F. Kennedy


RESUMEN: El creciente aumento de la población ha generado a su vez un crecimiento en los indicadores de otras variables tales como urbanización, migraciones internacionales, explotación de recursos naturales, calentamiento global y cambio climático, desarrollo metodologías de producción de alimentos más agresivas para el medio ambiente y elevación de los niveles de consumo en general. Al mismo tiempo ha disparado las tasas de marginalidad, pobreza y violencia social. Esta dinámica se ha proyectado también al campo de las relaciones internacionales en forma de restricciones a los movimientos de población, aparición de fronteras fortificadas, resurgir de peligrosas tendencias nacionalistas y racistas, acompañadas de un crecimiento de las expresiones políticas (partidos y dirigentes) que explotan los sentimientos xenófobos. Hoy la forma en que se resolverá el problema demográfico determinará el futuro de la humanidad.

“Si miro el mundo objetivamente, creo que será un milagro si los seres humanos sobreviven en un mundo decente dentro de cien años” Noam Chomsky


EL ANTROPOCENO Hace unos pocos años atrás, precisamente el 12 de octubre de 1999, las Naciones Unidas anunciaron solemnemente que la Humanidad había alcanzado la asombrosa cifra de 6.000 millones de individuos. Una década más tarde, ese mismo organismo internacional realizó un nuevo anuncio: los tripulantes de la “nave Tierra” habían aumentado sustancialmente y en el 2012 arribaron a la cifra de 7.200 millones de seres humanos. En ambos casos se trataba, desde luego, de estimaciones fundadas en censos y estadísticas, por cuanto resulta absolutamente imposible medir con exactitud el tamaño de la población, especialmente si se trata de la todo el planeta. Poco importa la precisión del cálculo, lo significativo es el ritmo de crecimiento de la población mundial y sus múltiples implicaciones. Una breve revisión a la cronología de los anteriores hitos, o, lo que es lo mismo, a las fechas aproximadas en las que el tamaño de la población mundial sumó los anteriores millones de personas, puede proporcionar una primera aproximación a la peculiar dinámica de su crecimiento. (Tabla 1) HITOS EN LA EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL AÑO

MILLONES DE HABITANTES

NÚMERO DE AÑOS ENTRE HITOS SUCESIVOS

1804

1.000

¿?

1927

2.000

123

1960

3.000

33

1974

4.000

14

1987

5.000

13

1999

6.000

12

2010

7.000

11

Tabla Nº 1 Tal como pone en evidencia la tabla anterior más de la mitad del actual tamaño de la población mundial se generado en los últimos cincuenta años, y seis séptimas partes del mismo, en el corto lapso de apenas dos siglos. En otras palabras, hace cincuenta años el número de los humanos era menos de la mitad del actual; y hace sólo doscientos, la séptima parte. La tabla también revela que el número de años que la población humana ha necesitado para añadir mil millones a su volumen ha tendido a reducirse conforme se acercaba al presente; y pone de manifiesto que tardó


muchísimo más en alcanzar los primeros mil millones que en sumar los seis millares siguientes. Por consiguiente, la tabla apunta a la existencia de dos fases en la historia de la población humana, separadas inicialmente por la Revolución Industrial, es decir, aproximadamente la fecha en la que se alcanzaron los primeros mil millones de habitantes: una muy larga, de crecimiento lento, casi imperceptible, y otra muy corta, de crecimiento muy acelerado, en forma de bola de nieve. (ROMERO:2010:58) Pero, la siguiente tabla será aún más ilustrativa. EVOLUCIÓN DEL TAMAÑO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL EN FECHAS ELEGIDAS AÑO

11.784

TAMAÑO DE LA POBLACIÓN

TASA

(en millones)

CRECIMIENTO

NECESARIOS

ANUAL

PARA DUPLICAR A

(en %)

ESA TASA

------

-----

0.00076

91.204

------

DE AÑOS

a. C 8.000 a. 8 C. 0

300

0,0453

1.530

1750

800

0,056

1.238

1800

1.000

0,446

155

1850

1.300

0,525

132

1900

1.700

0,535

129

1950

2.500

0,771

90

1975

4.100

1,979

35

2000

6.000

1,523

46

2012

7.200

1,453

43

Tabla Nº 2 La primera columna de la Tabla Nº 2 se compone de cierto número de fechas seleccionadas por su significado, simbólicas o simplemente indicativas. La segunda proporciona el tamaño estimado de la población mundial para cada una de ellas. La tercera registra la tasa de crecimiento de esa misma población entre esa fecha y la inmediatamente precedente. La cuarta columna, finalmente, presenta el número de años que tardaría en duplicarse la población mundial si creciera a la tasa de crecimiento de ese momento. No hace falta insistir en que las dos últimas columnas indican o ponen de manifiesto el ritmo o velocidad del crecimiento de cada fase.


Por lo que hace a las fechas, la más difícil es la primera que comprende el comienzo del Holoceno al fin de la última glaciación. El comienzo del período interglaciar en el que la temperatura se hizo más suave y la capa de hielo se derritió. Momento en que se sitúa el punto de partida del homo sapiens sapiens es decir, la actual especie humana diferenciada de sus antecesores. La denominación de Holoceno, etimológicamente, una era “enteramente nueva”, fue establecida por el Congreso Internacional de Geología de 1885, para designar el paso de una sociedad de cazadores – recolectores a una basada en la agricultura. Esa fecha es, por supuesto, incierta y aproximada. De hecho, varía a medida que nuevos descubrimientos arqueológicos y antropológicos retrotraen a fechas más antiguas los vestigios humanos más remotos de los que se tiene noticias. En esta ocasión supondremos que la especie humana se diferenció de sus predecesores y que originariamente estuvo compuesta por dos individuos, aunque lo más probable es que consistiese en un conjunto de bandas itinerantes que contaban unos pocos miles de individuos. Las restantes cifras, para las siguientes fechas, ya son estimaciones cuya verosimilitud aumenta a medida que nos aproximamos al presente. En la maraña de cifras contenidas en la tabla 2, especialmente en los indicadores recogidos en las columnas tercera y cuarta, pueden reconocerse tres discontinuidades, tres cambios de ritmo, especialmente llamativos. Son las que corresponden a los años 1750, 1950 y 1975. La primera es la que divide en dos grandes fases la historia de la población humana: una larga y lenta, de crecimiento pausado, casi imperceptible en el largo plazo; y una segunda breve y rápida. Puede decirse que el período excepcional durante el cual la población del mundo adquirirá el grueso del volumen que tiene en la actualidad se inicia a mediados del siglo XVIII – más bien a sus comienzos, si utilizáramos datos más desagregados-. El profesor Thomas McKeown propuso aceradamente para este período la denominación de “la era del Moderno Crecimiento de la Población” (MCP), por analogía con la expresión “Moderno Crecimiento Económico” con la que los economistas designan a la era inaugurada por la Revolución Industrial. Aunque más adecuada nos parece el neologismo: “Antropoceno”, creado por el premio Nobel de Química holandés, Paul Crutzen, para describir el transcurso de los dos últimos siglos, en los que el hombre se ha convertido en una fuerza geofísica capaz de transformar profundamente la naturaleza (AKAL:2009:169).


Precisamente, este término describe el efecto cada vez mayor de la humanidad sobre la biosfera, a partir de alrededor de 1800, con el surgimiento de la sociedad industrial, el crecimiento exponencial de la población, la urbanización y la utilización masiva de combustibles fósiles. Según Crutzen, actualmente nos encontramos en la fase II (1945 – 2015) del antropoceno, a la que da el nombre de “gran aceleración”, ya que el efecto negativo del crecimiento de la Humanidad sobre el planeta se ha acelerado considerablemente durante el período. Tras haberse multiplicado sin precedente, durante los últimos cincuenta años, la especie humana ha modificado drásticamente el medio ambiente, alterado la maquinaria climática y deteriorado el equilibrio de la biosfera. Es difícil no alarmarse frente a un crecimiento poblacional que, en 2012, es alrededor de ochenta millones de individuos al año. Los mantos freáticos se agotan, la erosión del suelo avanza, los glaciares se derriten y nuestras reservas de peces desaparecen. Casi mil millones de personas padecen hambre a diario y en unas cuantas décadas tendremos que alimentar a dos mil millones de bocas adicionales, nacidas sobre todo en países pobres. ¿Cómo funcionará el planeta en estas condiciones? (KUNZIG:2011) EL IMPACTO DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Resulta evidente que a partir de la Revolución Industrial la población humana entro en una fase de expansión acelerada. En pocas palabras cada día somos más y pronto seremos muchos más aún. Para colmo de males nuestro estilo de vida nos lleva a consumir cada vez más. El hombre primitivo producía poco impacto sobre el ecosistema que los albergaba. Se conformaba con los alimentos que podía cazar o recolectar. Su vestimenta era escasa y al igual que su vivienda esta construida con materiales biodegradables (pieles de animales y elementos vegetales). Incluso sus residuos orgánicos eran rápidamente asimilados por el ecosistema. Mientras que el hombre actual, es un ser cada vez más urbano e industrial, que vive usando e inmediatamente descartando gran cantidad de productos suntuarios, desarrolla actividades que impactan fuertemente sobre el medio ambiente, depreda recursos fósiles no renovables al mismo tiempo que genera ingentes cantidades de desechos contaminantes y no degradables. A pesar de la menguante tasa de natalidad, todo indica que la población mundial seguirá aumentando en las próximas décadas, sobre todo en los países más pobres. Si los miles de millones que anhelan salir de la pobreza siguen el camino


trazado por las naciones en desarrollo, también ingresarán a la sociedad de alto nivel de consumo por lo cual terminaran haciendo uso intensivo de los recursos de la Tierra hasta agotarlos. Este breve trabajo no pretende investigar las causas que llevaron al brusco crecimiento de la población sino analizar las consecuencias que el mismo acarrea a los efectos de alertar sobre el peligro a que nos enfrentamos como especie. A priori diremos que es posible apreciar que el crecimiento desmedido de la población impacta directamente sobre diversos ámbitos potenciando ciertos problemas que afectan a la humanidad. Ellos son: Urbanización. Migraciones. Sociedad de consumo / industrialización. Explotación de Recursos Naturales. Contaminación / Desechos domiciliarios. Pobreza, marginalidad y delito

1. URBANIZACIÓN En la primera década del siglo XXI la población mundial se ha convertido en predominantemente urbana. La trascendencia de la transformación es tanto mayor si se tiene en consideración la velocidad, progresivamente acelerada, en que se ha incrementado la población urbana. La tabla 3 (ROMERO:2007:280) ilustra este crecimiento: AÑO

PORCENTAJE DE LA

POBLACIÓN

MUNDIAL 1800

3%

1900

13%

1967

27%

1980

33%

2000

47%

2007

51%

Como ilustra esta tabla, en términos históricos la urbanización es pues, un proceso relativamente reciente y notablemente acelerado. Es evidente que la consolidación del capitalismo y sus efectos concentracionistas llevó a la formación


mundial de centros políticos y progresivamente industriales, en muchos casos capitales de nuevas potencias que se iban añadiendo a los países en rápida y creciente industrialización como Berlín, San Petersburgo o Tokio. Sin embargo, los crecimientos de población más espectaculares siempre correspondieron a las ciudades manufactureras e industriales, protagonistas también de la progresiva concentración de capital y estructura financiera que caracterizó al capitalismo a ambas orillas del Atlántico, como Chicago, Nueva York o Filadelfia , en los Estados Unidos, o la inglesa Manchester, el centro mundial de la producción textil. El desarrollo de las megaciudades ha originado una enorme serie de problemas de enorme gravedad. En términos generales, los elementos de esa crisis pueden ser sintetizados en dos aspectos: 1.- Los recursos necesarios demandados por las ciudades. 2.- La generación de residuos. Tanto uno como otro elemento involucran a su vez una serie de cuestiones de primerísima importancia que van desde la organización y distribución física de la población hasta la contaminación ambiental genera una población concentrada de millones de personas. La aglomeración de personas en las grandes urbanas trae aparejada la falta de viviendas adecuadas, con la consecuente conformación de zonas semi o precariamente urbanizadas en las que las condiciones de vida no guardan ni las condiciones de seguridad ni las de higiene básica. Se trata de grandes concentraciones que ocupan terrenos no aptos para la vivienda, como morros a la vera de las ciudades brasileñas, donde se han multiplicado las “favelas”, o las áreas inundables a la orilla de arroyos y ríos contaminados en las grandes ciudades argentinas. Estos “espacios de marginalidad” dentro del ámbito de la ciudad, sin agua corriente, cloacas o sistemas de energía adecuados, implican un deterioro en la calidad de vida de miles de personas, condenadas a la pobreza en sus más variadas expresiones. Por otra parte, la multiplicación de asentamientos precarios elimina o limita la posibilidad de contar en la ciudad y en sus alrededores con amplios espacios verdes, esenciales para contrarrestar la contaminación ambiental urbana.


El desarrollo de las ciudades se ha visto también cruzado por otras disparidades presentes entre su crecimiento demográfico y la capacidad estructural de resolverlas no sólo con antelación, sino a medida que se presentan en el tiempo. Entre estas disparidades se destacan las relativas al consumo energético y los servicios en general, como así también al transporte privado y público. La concentración de viviendas, industrias y comercios implica un consumo energético cada vez mayor, utilizado tanto para la vida cotidiana como para una producción intensiva y una creciente publicidad comercial. No escapa a esta crisis el mayor consumo de bienes de servicios elementales y sofisticados, en su mayoría demandantes de energía eléctrica. Al mismo tiempo, las viviendas actuales son cada vez mayores consumidores de energía para iluminación, calefacción y refrigeración. La creciente población concentrada en las ciudades también demanda cada vez más alimentos, con la consiguiente explotación de tierras y consumo de aguas para satisfacerla. Una importante superficie de bosques tropicales han sido desforestados para ser utilizados como campos de cultivo o pastoreo. La explotación intensiva impide la regeneración de los suelos para su mejor y permanente utilización. El agua se escurre por ellos en vez de filtrarse, reduciendo la capacidad de las capas subterráneas y provocando inundaciones en las poblaciones cercanas. La explotación intensiva en las aguas dulces y costeras ha mermado los recursos piscícolas naturales y el tránsito en las aguas conlleva el riesgo de contaminación y la pérdida de especies. 2. MIGRACIONES Durante los cuarenta mil años que el homo sapiens habita el planeta ha estado en continuo movimiento. Grupos de hombres han estado desplazándose, de una zona a otra, de una región a otra, de un continente a otro. Así a través de la historia. En esa forma el hombre fue ocupando los diversos escenarios geográficos. No todos los desplazamientos presentaron las mismas características. Los traslados de población suelen diferenciarse, entre otras causas, por su duración y por las motivaciones

que

los

originaron.

Así

encontramos

incursiones,

invasiones,

migraciones, diásporas, flujos turísticos, etc. Los desplazamientos humanos que implican un cambio permanente de residencia y la suspensión de las actividades laborales en un lugar para reorganizarlos y reanudarlos en otro, reciben la denominación de migraciones. [Weeks: 1984: 61]


Usualmente, al clasificar a las migraciones suele distinguirse entre traslados forzados y traslados voluntarios. Cuando los hombres deben abandonar sus hogares para salvar la vida –debido a guerras, persecuciones políticas, raciales o religiosas, epidemias, hambre, etc.- la migración se considera forzada. Por el contrario, se denominan como voluntarias o económicas aquellas migraciones motivadas por la búsqueda de progreso económico, mayores oportunidades de desarrollo profesional y/o una mejor calidad de vida. Según otra interpretación, la búsqueda de empleo, de condiciones laborales y salario digno constituyen también una suerte de traslado forzado. Considera que nadie enfrenta los costos y riesgos de emigrar si puede evitarlo. La mayoría de la gente prefiere permanecer donde están sus afectos. En un mundo donde 1.020 millones de personas, según la FAO, sufren hambre no puede sorprender que muchos seres humanos pongan en riesgo su vida o se conviertan virtualmente en “esclavos” para escapar a destino de pobreza y hambre. [La Nación: 21/06/09] En base a esta interpretación, el carácter voluntario de una migración debería aplicarse en forma más restringida para hacer referencia a cierto tipo de traslados. Por ejemplo, a las migraciones de talento. Tal el caso del empleado de una empresa transnacional que es trasladado a una filial de la firma en el extranjero. Algo similar podría decirse de los diplomáticos, personal militar o funcionarios de organismos internacionales. También debería considerarse como migración voluntaria el traslado de personas de la “tercera edad”, en situación de pensión, que cambian su residencia en búsqueda de climas más benignos, mejores servicios hoteleros y sanitarios, o aprovechan las diferencias cambiarias para lograr un mejor rendimiento de sus ingresos. Todos estos aspectos, reflejan que bajo la denominación de “migración” hoy se engloba a un fenómeno social complejo. Por ello, toda generalización puede ser errónea. a. Más gente en movimiento Entre 1820 y 1924, más de cincuenta y cinco millones de europeos fueron registrados atravesando el Atlántico hacia destinos americanos. [Devoto: 2009: 45] A priori, puede parecer una cifra muy elevada. Pero no lo es tanto si se la compara, por


ejemplo, con el dato suministrado por el ACNUR, en su Informe 2009. Unos cuarenta y dos millones de personas en todo el mundo han debido dejar sus hogares a causa de guerra, conflictos internos y otras formas de violencia y han pasado a ser refugiados. Es decir, migrantes forzados, que en un ochenta por ciento se encuentran en países del Tercer Mundo. A ellos podríamos sumar los dos millones ochocientos mil estudiantes universitarios que, según la UNESCO, se encuentran matriculados en institutos de enseñanza superior fuera de sus países de origen. Una cifra que se incrementó en un cincuenta y tres por ciento en los últimos diez años. Consideradas estas cifras no parece excesiva la estimación de que más de novecientos cincuenta millones de personas se encuentran en movimiento anualmente sobre el planeta. De ellos, según la Organización Internacional de las Migraciones, hay ciento noventa y un millones de personas trashumantes, emigrantes legales e ilegales –voluntarios o forzados-, nómades que deambulan por el planeta buscando mejores destinos y se instalan, en forma provisional, en algún Estado distinto del cual vieron la luz por primera vez. [Noble: 2001: 1] La mayoría son hombres en edad laboral (54%), aunque el número de mujeres se está incrementando. ¿Por qué hay más gente que emigra? La respuesta es sencilla: porque somos más. Recordemos una vez más que el hombre demoró unos 40.000 años en alcanza la cifra de 1.000 millones de personas hacia el 1800. Pero, un siglo más tarde, es decir, en el 1900 había alcanzado el monto de 1.600 de individuos. Hoy, superamos los 7.000 millones de personas y la humanidad continúa en expansión acelerada. [Sartori y Mazzoleni: 2003:19] Por lo tanto, si comparamos que mientras transitábamos el incremento de 1.000 a 1.600 millones de personas, 55 millones se trasladaron de Europa rumbo al continente americano. Ahora que rondamos los 7.000 millones de personas resulta lógico que los flujos migratorios se incrementen proporcionalmente o aún más. Especialmente, si consideramos que de los 55 millones que dejaron Europa entre 1820 y 1924, 20 millones lo hicieron tan sólo entre 1901 y 1909. Además del incremento cuantitativo de los flujos migratorio se han operado en el escenario global algunos cambios que han transformado a las migraciones en una delicada cuestión que afecta a la seguridad internacional en su conjunto. Entre otras pueden citarse los siguientes.


1.- Cambio en el paradigma en la interpretación del rol desempeñado por el inmigrante. 2.- Criminalización del fenómeno migratorio. 3.- Inversión del flujo migratorio. 4.- Los migrantes ambientales. 5.- Aparición de una cultura de la segregación 6.- Aparición de barreras fronterizas. 7.- Mejoramiento en los sistemas de transporte y comunicaciones. 8.- Modificación de los criterios para el otorgamiento de la ciudadanía. b. Cambios en el escenario migratorio Desde los tiempos del comienzo de la industrialización la inmigración ha estado asociada con las características de “europeo”, “trabajador”, “con cierta privación de medios” e implícitamente “agricultor”. [Devoto: 2009: 31] Así lo reflejan diversos instrumentos internacionales de la época. En la Conferencia Internacional de Roma, en 1924, en la que se intentó establecer una política migratoria común, se propuso una definición de migrante muy exclusiva. La definición comprendía a todo aquel que viajaba para reunirse con parientes emigrados con esa intención. Se incluía además la voluntad de residencia permanente. En cambio, si la persona se trasladaba para buscar trabajo pero sólo en forma temporaria, se lo consideraba trabajador y no emigrante. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo propuso, en 1932, considerar “emigrante”, simplemente a toda aquella persona que cambiaba de residencia –y de país- por lo menos durante un año. [Devoto: 2009: 36] Así el inmigrante era considerado como un elemento valioso ligado al trabajo pero también al progreso. La inmigración aumentó en forma desmedida la población de la Argentina en sesenta por ciento entre 1870 y 1910, y su fuerza de trabajo en un ochenta y seis por ciento. La población de Canadá aumentó un treinta y dos por ciento debido a la inmigración y su fuerza de trabajo, un cuarenta y cuatro por ciento en el mismo período. En los Estados Unidos, con una base de población más numerosa, el aumento proporcional fue menor pero todavía sustancial: el diecisiete por ciento de la población y el 24% de la fuerza de trabajo.


En ese momento histórico la inmigración era apreciada y estimulada. Tanto por los estados emisores que aliviaban sus problemas de desocupación y de mayor demanda de infraestructura debido al acelerado incremento poblacional. Como por los países receptores, escasos de población y por ende necesitados de mano de obra. En general, se valoraban los hábitos de trabajo y ahorro de los recién llegados. Los Estados nos sólo recibían gustosos a los inmigrantes sino que rivalizaban para captarlos. Los gobiernos solían apelar a comisiones y agentes reclutadores en Europa, pasajes y alojamiento gratuito y hasta la entrega de tierras a los recién llegados. Los dos grandes conflictos mundiales gradualmente cambiaron el panorama. Por un lado, la gran mortalidad de la guerra redujo la población europea en edad laboral. Por el otro, pareció el concepto de “refugiado”, un inmigrante, en muchos casos sin “valor económico”, pero al que se debía acoger y asistir por razones humanitarias. Es decir, un inmigrante aceptado pero no deseado. Un inmigrante que dejaba de ser un símbolo de progreso para convertirse en una carga para la sociedad receptora. Paralelamente, comenzó el proceso de descolonización y la población de los nacientes países del Tercer Mundo comenzó a incrementarse gracias a los avances en la medicina, en la alimentación y la urbanización.[ONU: 1997] Lentamente el flujo migratorio comenzó a invertirse. Luego de la recuperación de la postguerra, Europa y los restantes países de mayor desarrollo dejaron de ser expulsores de población para convertirse en receptores. De colonizadores pasaron a ser pacíficamente colonizados por la población de sus antiguas posesiones de ultramar. c. La Criminalización del Inmigrante Gradualmente, el paradigma que valorizaba al inmigrante como factor de progreso se modificó pasando a considerar al trabajador extranjero como un riesgo de seguridad. Cesó el aliento e impulso a la inmigración y los gobiernos comenzaron a implementar mecanismos para impedirla o al menos desalentarla. Así, nació la “inmigración ilegal”. Hoy el inmigrante está asociado a la marginalidad y al delito. En algunos países, los prejuicios suelen vincular al inmigrante, si es latino con la droga, y si es musulmán con el terrorismo. Es cierto que el inmigrante suele habitar el mismo territorio que el delito. Pero, en la inmensa mayoría de los casos no es su elección. Los Estados al cerrarse a la inmigración legal con barreras físicas e incrementos en los requisitos de recepción –


sistemas de puntaje- impulsan a los inmigrantes desesperados a vincularse con organizaciones dedicadas a la trata de personas. El inmigrante se ha convertido en inmigrante ilegal. En un “indocumentado”, que está pero que no existe y a quien se puede explotar, tal como el mismo presidente Obama reconoce: “Hoy en día el inmigrante ilegal es una persona desesperada que llega a extremos tales como poner en riesgo su vida, cruzando desiertos, embarcándose en precarias pateras y aceptando ser encerrado en oscuros contenedores durante semanas. El espejismo de una vida mejor los lleva incluso a venderse como “esclavos” pagando con su trabajo y con su cuerpo durante años a quienes los han trasportado hasta el paraíso capitalista con el sólo objeto de explotarlos y abusar de ellos. En esta forma, los inmigrantes se convierten en víctimas de los “cabezas de serpientes” chinos, los “coyotes” mexicanos, los “paseros”

bolivianos y otros

traficantes de personas [Gayraud: 2007]. Anualmente más de tres mil personas mueren al intentar ingresar ilegalmente al territorio de la Comunidad Europea y otros cuatrocientos fallecen en la frontera mexicano – estadounidense y sus aledaños. Según estimaciones de la Organización Internacional de Migraciones, la trata de personas afecta anualmente a unos cuatro millones de seres humanos, objeto de tráfico ilegal a través de fronteras internacionales. La mayor parte de estos inmigrantes son mujeres y niños. Unos quinientos mil de ellos logran ingresar ilegalmente al territorio de la Comunidad Europea y otros cincuenta mil lo hacen a los Estados Unidos de América. Como veremos posteriormente más de setecientos mil inmigrantes ilegales con contenidos anualmente en las fronteras de los Estados Unidos. Pero, es necesario reiterarlo, el inmigrante no elige ser ilegal, indocumentado, marginal y delincuente. Es el Estado receptor quien lo reduce a esa condición cuando el impide ingresar y ofrecer su trabajo por la vía legal. d. Desarrollo de una cultura de la segregación La expansión de fenómeno migratorio y su criminalización han impulsado en el mundo en desarrollo el surgimiento de un discurso racista y xenófobo que en momentos de crisis prende con facilidad en la población. La interpretación instrumental de la inmigración (reducida a recurso económico de bajo costo) tiene como contrapartida un discurso que no duda en plantear como solución una política expulsiva que vulnera los derechos de los trabajadores inmigrantes y tiende a estigmatizarlos en el campo social (considerándolos como “sobrantes” o “amenaza


laboral”). Tal lo expresado por el ex ministro de Trabajo español, Celestino Corbacho, quien además de llamar a combatir la “inmigración ilegal”, manifestó en 2009 que España ya no podía absorber más inmigrantes, siendo el “mercado laboral” quien marcaba la “capacidad de acogida de un país”. (Borra : Rebelión : 2011) Este paradigma tiende a difundirse rápidamente por la Europa comunitaria. De hecho diecinueve estados europeos tienen partidos políticos con representación parlamentaria que impulsan políticas antiinmigratorias. En particular, en Holanda, Austria, Finlandia, Estonia, Dinamarca, Estonia, Lituania, Italia, Francia y Rumania esos partidos tienen una importancia significativa en sus respectivos países. En España, por ejemplo, en las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo de 2011 mostraron que el número de votos de los partidos antiinmigración (que incluyen España 2000, Democracia Nacional, Coalición Valenciana, Plataforma por Catalunya, Falange Española o Alternativa Española, entre otras), se ha duplicado en cuatro años pasando de 47.000 votos a más de 100.000. Lo cual no sorprende si se considera que la inmigración está en cuarto lugar entre las principales preocupaciones de los españoles. Italia, uno de los países que mayor exportación de inmigrantes realizó en los siglos XIX y la primera mitad del XX, es quien tiene la actitud más radical hacia la inmigración. El gobierno de Berlusconi aprobó, el 02 de julio de 2009, una nueva ley de seguridad que criminaliza a la inmigración ilegal y sanciona duramente no solo a los inmigrantes sino también a quienes cooperen de cualquier forma con ellos. Con esta nueva legislación la inmigración ilegal se penaliza con una multa de entre 5.000 y 10.000 euros y expulsión. Obliga a los funcionarios públicos a denunciar a los inmigrantes sin papeles, eximiendo tan sólo a los médicos y directores de centros educativos. También el alquilar un apartamento a un inmigrante ilegal u ofrecerle hospedaje se convierte en un delito que se sanciona con hasta tres años de cárcel. No se permiten matrimonios entre ilegales aunque uno de ellos tenga sus documentos en regla y para evitar los matrimonios de conveniencia para obtener más rápidamente la ciudadanía italiana los aspirantes a esposos deberán convivir dos años. La ley también obliga a los padres extranjeros de un recién nacido a presentar el permiso de estadía para registrar el nacimiento, lo que seguramente contribuye a incrementar el fenómeno de los indocumentados o como se los denomina en Europa, los “niños invisibles”. Pero la medida más emblemática, adoptada por presión del movimiento xenófobo Liga Norte, de extrema derecha, es que “asociaciones de ciudadanos”


realicen rondas para vigilar las ciudades por las noches. En esta forma cuerpos de parapoliciales

de

vecinos

reemplazarán

las funciones

que

antes

cumplían

exclusivamente los cuerpos estatales de aplicación de la ley. e. La Inversión de los Flujos Migratorios Por otra parte, tal como se ha mencionado, resulta evidente que se ha operado una inversión de los flujos migratorios. En los siglos XIX y XX las corrientes migratorias salían de Europa rumbo a América y las colonias europeas de Asia y África. Eran los tiempos en que Rudyard Kipling (1865 / 1936) hablaba de “la carga del hombre blanco”. Hoy, por el contrario, los flujos migratorios van desde los países pobres a las naciones ricas. Dentro de esos países pobres no sólo se ubican las naciones del Tercer Mundo sino cualquier país que no ofrezca la calidad de vida que un inmigrante cree que hallará en Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia o Japón. Los deseos de un mejor futuro, para ellos y para sus hijos, impulsan a emigrar a millones de personas de la Europa del Este, India, Turquía, China, América Latina y por supuesto África. Hace algo más de un siglo, los deseos de emigrar nacían, por ejemplo, de las cartas que enviaban quienes habían partido inicialmente. Muchos emigrantes eran analfabetos, por lo cual, para comunicarse con sus parientes, apelaban a los servicios de “escritores profesionales” para confeccionar sus misivas. Estos “ghostwriting” solían adornar los éxitos económicos logrados por sus clientes. Los familiares del emigrado usualmente también eran analfabetos. Por lo cual, frecuentemente apelaban a los buenos oficios del sacerdote de su pueblo para la lectura de las cartas. Así, surgió una tradición. En muchos pueblos europeos, los domingos, después de la misa, se leían a toda la comunidad las noticias que enviaban quienes habían partido “a hacer la América”. Esos relatos se convirtieron en un poderoso estímulo para impulsar a otros hacia a tomar el mismo rumbo. Actualmente, el estímulo para la emigración no necesita de correspondencia, llega en forma directa. Los medios de comunicación, en especial la televisión satelital y la Internet con sus redes sociales, proyectan a todos los rincones del planeta un modelo de vida, de consumo y de bienestar que se convierte en una meta de vida para muchos miembros de sociedades pobres. Para quienes poco y nada tienen, para el habitante de un barrio pauperizado de América Latina o para el trabajador agrícola de una aldea subsahariana, vivir en un pequeño departamento de una ciudad europea y poseer un automóvil de segunda mano pueden constituir un verdadero cambio de vida. Aún cuando para conseguirlos deban abandonar a sus seres queridos, poner en riesgo


su vida, y trabajar muy duro en condiciones precarias durante años. En otras palabras, es el “efecto de demostración” de las sociedades plutocráticas del primer mundo el factor que impulsa la inmigración desde las sociedades pobres. f.

Los migrantes ambientales Los cálculos más recientes pronostican que, de aquí a 2050, entre doscientos y

mil millones de personas se verán obligadas a migrar por causas medioambientales. La amplitud del abanico de esas cifras certifica, por una parte, las dificultades actuales para evaluar con exactitud ese flujo de poblaciones, y, por otra, los vagos contornos de las definiciones en vigor. Éstas abarcan –aparte de las migraciones inducidas por los factores climáticos- a las víctimas de catástrofes geofísicas, como terremotos, maremotos o erupciones volcánicas, que afectaron a unas cuatrocientas cincuenta mil personas por año entre el 2000 y el 2006. También pueden incluir a las poblaciones desplazadas tras una catástrofe industrial o, según los casos, a consecuencia de grandes obras de infraestructura como presas. El vínculo entre migración y catástrofe natural no es nuevo. Se remonta a los inicios de la historia de la Humanidad. En la era Moderna, por ejemplo, el terremoto de Lisboa en 1755 y la enfermedad de la papa sufrida por Irlanda a finales del siglo XIX provocaron importantes desplazamientos de poblaciones. A causa de la alteración del factor climático, estas catástrofes han tendido a multiplicarse. Así, entre 1987 y 2007, su número se multiplicó por dos y medio de doscientos a cuatrocientos casos anuales. Del mismo modo, cabe notar que el riesgo de migraciones forzadas por un accidente ecológico de origen humano, de la que existían precedentes de Bhopal o Chernóbyl, ha aumentado por el desarrollo de marchas forzadas de los países en ascenso. En una situación de crecimiento demográfico mundial y de hipersensibilidad política ante la cuestión migratoria, la preocupación global –a corto, medio y largo plazo- por los desplazamientos de poblaciones inducidos por una quiebra medioambiental (de origen natural o humano) resulta indispensable. El debate fértil y las soluciones esbozadas sobre las migraciones climáticas deberían permitir colocarlas en un lugar destacado del orden del día de las grandes negociaciones internacionales. g. Mejoramiento en los sistemas de Transporte y Comunicaciones A ello debe agregarse el sustancial mejoramiento de los medios de comunicaciones. En 1850, el traslado desde el noroeste de España –Galicia- hasta el Río de la Plata, demandaba unos cincuenta azarosos días. Este viaje se redujo a


veinte días en la década de 1870 con la introducción del vapor. Para la década de 1930, con el empleo del motor a diésel de combustión interna en la navegación, el viaje solo demandaba trece días. Hoy ese mismo recorrido puede realizarse en horas empleando un avión. Los costos de los pasajes sufrieron una reducción similar. En 1910, un pasaje a América en “tercera clase” demandaba unas doscientas jornadas de trabajo para un peón. [Devoto: 2009: 56]. En los diarios de Buenos Aires de la fecha se ofrecen pasajes aéreos en clase turista, ida y vuelta, por aproximadamente ochocientos dólares hacia Europa y quinientos a los Estados Unidos. Tomando en consideración que un peón en la industria de

la construcción, que trabaje

informalmente (“en negro”), puede ganar unos veinte dólares diarios, podría pagar su traslado a Europa con cuarenta jornadas de trabajo, es decir, con la quinta parte del trabajo que hubiera requerido el mismo recorrido en 1910. Lógicamente estas cifras corresponden a viajes corrientes y legales. Los que suelen emplear los inmigrantes que ingresan en calidad de “turistas” y permanecen ilegalmente en el país de acogida. Los valores son muy distintos cuando esas mismas rutas son explotadas por lo traficantes de personas. Los viajes pueden demandar meses y los costos incrementarse sustancialmente. Un inmigrante ruso o de Europa del Este puede pagar aproximadamente unos diez mil dólares a una red de tráfico por su ingreso y documentación de ciudadanía de Argentina. Con ese pago, recibe un servicio que incluye un pasaporte y documento nacional de identidad argentino. Ingresa legalmente como ciudadano aunque nunca haya pisado el país y, por supuesto, desconozca el idioma. h. Levantamiento de Barreras Fronterizas Resulta evidente que la globalización de las comunicaciones y el incremento de los procesos de integración económica en bloques de Estados no han sido suficientes para suprimir las fronteras. Muy por el contrario, la desigualdad económica entre los Estados y los crecientes problemas que afectan a la seguridad internacional –tales como el creciente poder de las organizaciones criminales transnacionales, el incremento del terrorismo internacional -e incluso las emergencias sanitarias como los brotes de cólera en la década de 1990, la denominada “gripe aviar” en la década siguiente y recientemente la “influenza porcina o Gripe A1H1”- llevaron a un reforzamiento de los controles aduaneros y a que muchas fronteras sufrieran un proceso de militarización. En el siglo XXI, aquellas fronteras que separan al mundo en vías de desarrollo de los países del mundo plutocrático se han convertido en vallas que separan la


pobreza de la prosperidad. Esta situación también puede expresarse más brutal pero más directamente señalando que estas fronteras sirven para mantener a los bárbaros del Tercer Mundo fuera del Imperio. Un Imperio que a estos efectos se encuentra constituido por los prósperos países capitalistas del Norte: los Estados Unidos, Canadá, Japón y la Europa Comunitaria. Las aguas del Mediterráneo donde los africanos arriesgan su vida en las frágiles “pateras marroquíes o los cayucos senegaleses” (Pizarro:2011:187) intentando alcanzar las costas comunitarias de Europa. Las alambradas de acero y púas que protegen los enclaves españoles de Ceuta y Melilla del ingreso de las hordas de subsaharianos pobres. O la temible frontera que separa a México de los Estados Unidos donde anualmente dejan sus huesos más de trescientos inmigrantes ilegales provenientes de América Latina, son los nuevos “limes”, las fronteras amuralladas del tercer milenio. En 2008, por ejemplo, 723.825 migrantes ilegales fueron detenidos cuando intentaban ingresar a los Estados Unidos. Entre los detenidos figuraban 19.346 hondureños, 16.396 guatemaltecos, 12.068 salvadoreños y 1.466 nicaragüenses. La cifra de muertos fue de 386, algo menor a los 398 que perecieron durante el año fiscal 2007. Por otra parte, los controles fronterizos anteriormente laxos comenzaron a hacerse extremadamente rigurosos después de los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos -y sus secuelas de Madrid (11/3/2004) y Londres (7/7/2005) en los años siguientes-. Los mayores controles en aeropuertos y las crecientes restricciones en el otorgamiento de visas y permisos de residencia proporcionaron un nuevo protagonismo a las fronteras. En el próspero mundo desarrollado las fronteras han cobrado una nueva relevancia. Hoy son barreras contra la inmigración no deseada, contra el terrorismo y el crimen organizado. Las limitaciones a la circulación de seres humanos y los riesgos que algunas personas asumen para cruzarlas, convierte con

frecuencia a estas

fronteras en auténticos “muros de la vergüenza”. En Medio Oriente, por ejemplo, desde 1995 se ha comenzado a construir el “Muro de Cisjordania”, una obra de defensa fronteriza de 728 kilómetros de extensión erigida por el Estado de Israel para protegerse de ataques terroristas provenientes del territorio de sus vecinos árabes.


En el mundo árabe mientras se incrementan las protestas contra la frontera militarizada construida por Israel, los problemas de seguridad también obligan a la construcción de muros fronterizos. Arabia Saudita se encuentra construyendo instalaciones de seguridad a lo largo de su frontera de novecientos kilómetros con el convulsionado estado de Irak, con el propósito de evitar que terroristas iraquíes ingresen a su territorio. La barrera forma parte de un conjunto de medidas de seguridad cuyo costo aproximado será de 12.000 millones de dólares, cuenta con la instalación de un doble muro con 135 accesos controlados electrónicamente, sensores ultravioletas para detectar intrusos situados sobre sus bordes, sensores subterráneos para detectar ondas radiales, bases y obstáculos materiales –tales como alambradas de púas- para proteger a ese reino rico en petróleo de sus vecinos pobres. También los Emiratos Árabes Unidos están construyendo un muro similar a lo largo de su frontera con Omán, principalmente para impedir el paso de inmigrantes ilegales. Pero, donde mejor se aprecia la existencia de una valla antiinmigración, que no fue concebida para impedir atentados terroristas sino para limitar el ingreso de los pobladores pobres de América Latina, es la frontera entre los Estados Unidos y México. Una frontera de 3.379 kilómetros de extensión que es atravesada anualmente por trescientos cincuenta millones de personas. El Muro de Cisjordania, la frontera Estadounidense – Mexicana, las vallas en Ceuta y Melilla, las pateras en el Mediterráneo, los balseros cubanos y otros son ejemplos claros de que, al comenzar el Tercer Milenio, las fronteras han recobrado una nueva importancia. En un momento en que el hombre ha alcanzado la posibilidad de trasladarse de un punto a otro del planeta con sencillez y economía. Las fronteras, lejos de desaparecer o de constituirse en elementos facilitadores del intercambio cultural, han recobrado su ancestral carácter de instrumentos de seguridad militar y económica ayudando a la separación entre los hombres. Pero, además de fortificar sus fronteras y criminalizar la inmigración ilegal, las plutodemocracias del hemisferio Norte están militarizando el problema. Hemos visto como la Administración Bush apeló a la Guardia Nacional para frenar el ingreso de inmigrantes. En Italia se apela a rondas de “ciudadanos” para controlar las ciudades y en España, los efectivos de la Guardia Civil que intentan contener el ingreso de extranjeros cuentan con el apoyo de navío de guerra para perseguir a los “barcos


nodriza” que trasbordan inmigrantes a las pateras y cayucos en aguas internacionales del Atlántico. Pero la mayor muestra de la dimensión que esta tomando el problema puede observarse en California, Estados Unidos. En el Condado de Imperial, lindero con la frontera mexicana, los jóvenes boy scouts, de entre 14 y 21 años reciben entrenamiento para luchar contra el terrorismo, la inmigración ilegal y la escalada de violencia fronteriza. Se trata del Programa Exploradores, uno de los doce programas que conformar la propuesta denominada “Aprendiendo para la vida”. El programa se encuentra supervisado por el FBI, la Patrulla Fronteriza y los departamentos de policía y bomberos de cada localidad. Durante el entrenamiento los jóvenes realizan prácticas de tiro y simulacros de detención de inmigrantes ilegales. Anualmente, participan de este programa 35.000 jóvenes estadounidenses que se capacitan para saber como proceder frente a amenazas tales como “los peligrosos inmigrantes ilegales”. i.

Modificación de los Criterios para el Otorgamiento de la Ciudadanía Por último, deben analizarse los mecanismos de otorgamiento de ciudadanía.

Esta cuestión tiene gran relevancia porque hace a la asimilación del inmigrante en la sociedad receptora. Integra a las minorías raciales y culturales, al mismo tiempo que reconoce sus derechos políticos. Tradicionalmente se han seguido dos criterios para el otorgamiento de la ciudadanía. El ius soli, por el cual la pertenencia deriva del lugar de nacimiento y el ius sanguinis, donde la pertenencia se deriva del origen de los ancestros. Los países europeos cuyos sistemas jurídicos se inspiran en el derecho romano emplean el ius sanguinis. Mientras que las naciones americanas, por ser naciones receptoras de población extranjera, se inclinaron por el ius soli o por una combinación de ambos criterios. Tal fue el caso de la Argentina La aplicación del ius soli, en los siglos pasados, facilitó la asimilación de los hijos de inmigrantes que desde el momento mismo de su nacimiento se convertían en ciudadanos plenos. Sin embargo, la inversión de las corrientes migratorias, tal como se ha analizado, ha modificado la situación. Los inmigrantes, aún cuando legalicen su situación y acceden al status legal de “residentes”, carecen de derechos políticos y,


por ende, se encuentran en inferioridad de condiciones a la hora de defender sus intereses. Pero, lo que resulta aún más grave es que sus hijos, nacidos en territorio europeo, no son ciudadanos, sino tan sólo residentes sin derechos políticos y en algunos casos sin acceso a ciertas ventajas tales como becas universitarias o subsidios especiales que solo reciben los ciudadanos. La aplicación del ius sanguinis afecta la plena vigencia de los derechos humanos de los veinticinco millones de personas que componen la población europea de origen inmigratorio. Los defensores de la aplicación del ius sanguinis se escudan en la defensa de la “identidad nacional” para ocultar el temor a la declinación demográfica. Temen que paulatinamente el tipo nacional –étnico, cultural y religioso- sea reemplazando por el de los recién llegados. En especial, porque estos suelen tener una tasa de natalidad muy elevada. Esta visión xenófoba alcanza su mayor exponente en la obra de Samuel P. Huntington, “Quienes somos”. Este teórico consideraba que, si no se tomaban medidas especiales para impedirlo, una

gradual invasión hispana modificaría la

identidad nacional de los Estados Unidos. También tienen una clara intención discriminatoria los “sistemas de puntaje” como el que aplica Canadá desde 1967, Australia desde 1989; Nueva Zelanda desde 1991 y el Reino Unido desde el 2001. En 2006, el Reino Unido, por ejemplo, decidió que los graduados de las cincuenta mejores escuelas de negocios de todo el mundo automáticamente recibirían los setenta y cinco puntos que el país requiere para residencias permanentes. Desde 1965, los Estados Unidos emplean un sistema de preferencias basada en el empleo para conseguir la admisión de inmigrantes con las calificaciones necesarias; el tope para los visados en esa categoría fue aumentando a 140.000 por año en virtud de la Ley de Inmigración de 1990. Actualmente, se estudia modificar este sistema y adoptar también un método basado en el puntaje. El problema radica en que estos sistemas de selección de inmigrantes no sólo marginan a los menos capacitados

que son normalmente también los más necesitados.

También favorecen las migraciones de talento o “fuga de cerebros” como se las denomina periodísticamente. Por lo tanto, descapitalizan a los países del Tercer Mundo que sufren un proceso continuo de pérdida de elites. Así, los países pobres terminan invirtiendo sus escasos fondos en capacitar profesionales que luego emigran y no contribuyen al desarrollo de sus sociedades. Mientras que los países ricos adquieren en forma gratuita mano de obra altamente capacitada, idónea y talentosa en cuya formación no ha invertido recursos propios.


Pueden seleccionar y contratar los mejores “cerebros” del planeta sin pagar más de lo que invertirían salarialmente en un científico formado en sus propias universidades. Incluso pueden conseguir soldados que peleen en sus guerras, en los escenarios más remotos e inhóspitos del planeta, ofreciendo a cambio en la mayoría de los casos una promesa de residencia permanente en caso de que el voluntario sobreviva a la dura prueba. Hasta ese punto puede llegar la desesperación por escapar a la trampa del subdesarrollo y la pobreza. Por último, las políticas restrictivas reducen la movilidad y la incitación al regreso. Paradójicamente, desde la imposición de mayores restricciones a la inmigración se asiste a una disminución de los retornos voluntarios de los inmigrantes a sus países de origen. La doble nacionalidad es un factor relevante en la colaboración de los inmigrantes con el país de origen, así como en la creación de vínculos igualmente fructíferos para el país de acogida. Las organizaciones de inmigrantes facilitan la integración de la población inmigrante con el país de llegada, así como fomentar el desarrollo económico de sus comunidades en el lugar de origen. En consecuencia, sería sensato otorgar una libertad completa de circulación de las competencias con un estatuto a largo plazo, y no un estatuto precario (como la ley francesa 2006-911 del 24 de julio de 2006, relativa a la inmigración y a la integración, cuyo artículo 15 instaura un permiso de tres años, denominado “competencias y talentos”, renovable una vez, para los inmigrantes cualificados). A los emigrantes cualificados les cuesta más volver a su tierra y que no desarrollan actividades con su país de origen cuando están en una situación jurídica precaria en el país de acogida, en cambio, la libertad de circulación, que permite, por ejemplo, la doble nacionalidad, es un factor importante de colaboración de los inmigrantes con sus países de origen. 3. EL CONSUMO DE MASAS Durante muchos siglos las actividades económicas desarrolladas por el hombre en el mundo se centraron especialmente en la producción agrícola o la explotación de materias primas y en la realización de tareas artesanales. De este modo, se producirán ciertos productos mínimamente elaborados para utilizar en la vida cotidiana. Estas empresas eran conservadores: se basaban en la transmisión de conocimientos para continuar las actividades en el tiempo sin mayores innovaciones. Pero a finales del siglo XVIII cuando una serie de factores confluyeron para que comenzara la Revolución Industrial, así llamada porque se trató de un proceso en el


que surgió producción industrial tal como hoy lo conocemos, y con ella la idea de progreso infinito. En esta nueva etapa, la industria se basa en el avance técnico – científico para cambiar constantemente y decretar la obsolescencia de sus métodos en períodos cada vez más breves. Esto marca también la característica de la modernidad más como destrucción, cambio y renovación, lo que también implica un alto impacto ambiental. Los cambios que trajo la Revolución Industrial, sucedidos entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, abarcaron la agricultura, la manufactura y el transporte. Comenzaron en Inglaterra y se extendieron al resto de Europa y a los Estados Unidos para transformarse en la llamada industrialización. Así hemos llegado en el siglo XXI a una plena economía de “usar y tirar” significa que el flujo de residuos aumenta en paralelo a la extracción de materias primas. En 2010 se recogieron en todo el mundo once mil millones de toneladas de residuos sólidos, aunque la cantidad generada fue incluso mayor. La gestión de los residuos se traduce con frecuencia en el relleno de vertederos, la incineración y el transporte a otros países, de forma legal o ilegal. Estas prácticas suponen una gran factura ambiental y sanitaria para las comunidades vecinas. Según Michael Renner, investigador principal en el Worldwatch Institute, de Washington, las repercusiones de este proceso de deterioro ambiental afectarán a todo el planeta, especialmente a las personas más pobres. Ha sido la actuación de una minoría lo que nos ha conducido al borde del precipicio. Según datos del Banco Mundial, el nivel de consumo de las clases medias y altas se multiplicado por más de dos entre 1960 y 2004, comparado con un incremento del sesenta por cien para la población que ocupa los últimos puestos de la escala de renta per cápita. La mayor parte de los consumidores mundiales, unos mil millones de personas, vive en los países industrializados occidentales, aunque en los últimos veinte años ha surgido un número creciente de grandes consumidores en países como China, India, Brasil Sudáfrica e Indonesia. Otros entre mil y dos mil millones de personas aspiran a acceder a la sociedad de consumo y es posible que sean capaces de alcanzar algunas de las adquisiciones que le caracterizan. Pero el resto de la humanidad –incluyendo la base de la pirámide, los más desposeídos- tiene pocas esperanzas de lograr alguna vez vivir así. La economía global no está diseñada en su beneficio (RENNER:2012). Ahora bien, los Estados tecnotrónicos del norte ejercen sobre los recursos terrestres una presión per cápita mucho mayor que los países en vías de desarrollo, sencillamente

porque los

primeros

consumen muchísimo

más.

La

altísima


concentración de la riqueza señala que sólo un veinte pro ciento de la población tiene en sus manos el ochenta por ciento de la riqueza mundial. Los

Estados

Unidos,

por

ejemplo,

probablemente

la

sociedad

más

desarrollada, industrializada y urbanizada del planeta, con menos del cinco por ciento de la población mundial, consumen el veinticinco por ciento de producción mundial anual de petróleo, crean y utilizan el treinta por ciento del Producto Bruto Mundial. El estadounidense medio, tomado como representante de la sociedad más rica y desarrollada del planeta, consume unos 3.600 kilos de petróleo, 2.130 kilos de gas natural, 2.336 kilos de carbón y 0,04 kilos de uranio por año. Para proporcionar una idea aproximada de cuanta energía circula en la sociedad norteamericana cada día, el geólogo Walter Youngquist calcula la cantidad de “personas potencia” adicional que tiene a su disposición cada individuo. Supone, para comenzar que una “persona potencia” (PP) = 0,25 caballos potencia = 186 vatios = 635 Btu (British Termal Unit = 0,252 kilocalorías). Según Youngquist tomando como referencia el consumo energético de los Estados Unidos en el año 2000 en términos del equivalente en personas potencia que se requeriría para proporcionar la misma cantidad de trabajo, harían falta casi tres veces más personas de las que existen actualmente en el mundo (es decir, 21.600 millones de personas). La dieta energética diaria del norteamericano medio es el equivalente a tener cincuenta y ocho esclavos energéticos trabajando sin cesar las veinticuatro horas del día (RIFKIN:2004:69). Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, un ciudadano estadounidense promedio requiere los recursos de diez hectáreas del planeta para sostener su estilo de vida (MACAN-MARKAR:2007). Dado que una hectárea es igual 0,01 km2 y 10 ha equivaldrán a 0,1 km2. En consecuencia, la población de los Estados Unidos que es de 298.444.215 habitantes, requerirá de 29.844.421 km2. Pero el territorio del país sólo alcanza a 9.631.418 kilómetros cuadrados. Lo que permite concluir que los Estados Unidos necesitan aproximadamente cuatro veces los recursos de su territorio para sostener el actual nivel consumo de su población (TELEVISA:2006:13). En los Estados Unidos circulan más de doscientos cincuenta millones de automóviles. Incluyendo todos los vehículos motorizados terrestres son más de trescientos millones, más de uno por habitante y un promedio de más de tres por familia. Para sostener este parque automotor los estadounidenses consumen quinientos setenta millones de metros cúbicos de gasolina al año (GÓMEZ BARATA:2007).


Pero no sólo de energía es un gran consumidor el estadounidense medio, sus necesidades de agua también son muy elevadas. Mientras que un habitante del Tercer Mundo debe arreglarse con un promedio de veinte litros diarios y un italiano recibe doscientos trece litros por día, el norteamericano medio consume más de seiscientos litros al día (FERRARI:2007). Pero, los estadounidenses no sólo son grandes consumidores de recursos, también son grandes productores de contaminación. Los Estados Unidos producen el treinta por ciento de todas las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Cada ciudadano estadounidense emite alrededor de seis toneladas de gases efecto invernadero –el equivalente a 6.800 kilos de carbono-. El 82% de estas emisiones proceden de la quema de combustibles fósiles para generar electricidad y para mantener en funcionamiento los automóviles, los autobuses, los camiones y los aviones. La mayor parte de las emisiones restantes consisten en metano generado en vertederos, así como por prácticas agrícolas modernas, gasoductos y productos químicos industriales (RIFKIN:2004:69).

Cada habitante de una ciudad de los Estados Unidos puede

producir hasta 875 kilogramos de basura doméstica por año. 4. EXPLOTACIÓN DE RECURSOS NATURALES Según cierto cálculo, un niño estadounidense medio representa un daño medioambiental que es dos veces el de un niño sueco, tres veces el de uno italiano, 13 veces el de uno brasileño, 35 veces el de uno indio y 280 veces de uno chadiano y haitiano, porque el nivel de consumo a lo largo de su vida será mucho mayor. Por lo tanto, desde el punto de vista de los medioambientalistas, la Tierra está sometida a un doble ataque por parte de los humanos debido, por un lado, a las demandas excesivas y los hábitos derrochadores de las opulentas poblaciones de los países desarrollados y, por otro, a los miles de millones de nuevas bocas nacidas en los países en vías de desarrollo que -muy naturalmente- aspiran a elevar su nivel actual de consumo. La energía barata, primero a partir del carbón y más tarde con la suma del petróleo y el gas natural, fue decisiva para la gran transformación de la vida humana desde el comienzo de la Revolución Industrial. En los últimos dos siglos, la población, la economía mundial y el consumo de energía crecieron alrededor de 7, 50 y 40 veces respectivamente. Ello ha llevado a cierto número de voces medioambientalistas -el Worldwatch Institute, Greenpace, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, etc.- a presentar el problema como una carrera contra el tiempo. En su opinión, si no estabilizamos cuanto antes la población total del mundo, contenemos el despilfarro de energía, alimentos y otras materias primas y controlamos


el daño que ocasionamos al medio ambiente, dentro de poco habremos superpoblado y esquilmado tanto la Tierra que tendremos que pagar un elevado precio por nuestra desidia colectiva. Este punto de vista, que desafía la suposición de que el crecimiento es deseable y la producción económica es el parámetro más útil para calcular el éxito material de un país, ha provocado contraataques por parte de muchos economistas. En opinión de los optimistas, los recursos naturales no son una cantidad absoluta que esté siendo incesantemente reducida; al contrario, muchos recursos se crean por medio del trabajo y la inventiva humanos, y la tecnología posee una capacidad infinita para producir nuevos recursos. La escasez de un bien como el petróleo, conduce a la búsqueda - y al descubrimiento- de nuevas reservas, así como a la creación de formas alternativas de energía; la alarma por los niveles de producción mundial de alimentos conduce a importantes incrementos en la productividad agrícola debido a los progresos biotecnológicos, etcétera. Esperamos que del mismo modo que Malthus erró en sus predicciones, la humanidad encuentre en el corto plazo una alternativa eficaz a la trampa generada por el incremento excesivo de la población, el consumo depredatorio de los recursos naturales y la producción desaforada de contaminantes. Solo el tiempo dirá cuál de estas posiciones es más acertada, pero la población del mundo, que se estaba aproximando a los mil millones cuando Malthus escribió por primera vez el Ensayo, se dirige hoy hacia los 8.000 o 9.000 millones, o puede incluso que supere con creces los 10.000 millones. Si los optimistas están en lo cierto, el mundo sencillamente tendrá más personas prósperas, aun cuando esa prosperidad esté distribuida de forma desigual. Si se equivocan, la especie humana en su conjunto tendrá que sufrir por culpa de una descuidada búsqueda del crecimiento económico más de lo que perdería modificando sus hábitos actuales. 5. CONTAMINACIÓN Y RESIDUOS

a. CONTAMINACIÓN

La Conferencia de Naciones Unidas de 1972, definió al medio ambiente como el “conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos e indirectos en un plazo corto o largo sobre los seres vivos y las actividades humanas”. Esta definición incluye un componente muy importante del medio ambiente, los seres vivos y el hombre como actores relevantes. El hombre, por definición, se desenvuelve en un


entorno natural social, cultural y económico al que también modifica y por el que también es modificado. Por lo tanto cualquier acción que realice tendrá un efecto en alguno de los ámbitos, sino en todos.

Por el concepto de contaminación ambiental se refiere a todos aquellos elementos químicos, físicos o biológicos que son introducidos en forma significativa. Y cuando hablamos de contaminación en el ambiente no sólo estamos hablando del aire, el agua o el suelo. También consideramos aspectos que usualmente no tenemos en consideración como la contaminación visual o sonora.

Hay diversos tipos de contaminación ambiental, y se los suele clasificar según el medio afectado o según el tipo de agente contaminante.

Según el medio que resulta afectado, se la discrimina en: -

Atmosférica:

Se origina por la emisión y dispersión de sustancias en la

atmósfera, producto –entre otras cosas- de la actividad industrial, del parque automotor, de la calefacción y la energía eléctrica, de la dispersión de sustancias volátiles. -

Del Agua: Generada por los vertidos de desechos industriales y domiciliarios – aguas servidas- en mares, ríos y aguas subterráneas.

-

Del suelo: Producida por compuestos químicos como pesicidas, metales pesados, solventes, hidrocarburos. Puede generarse por la actividad agrícola, por acumulación de desechos o productos, por filtraciones en tanques subterráneos y rellenos sanitarios, entre otros motivos.

Según el factor contaminante, puede ser:

-

Química: Producida por sustancias químicas liberadas al medio.

-

Biológica: Producida por organismos vivos que aparecen o son introducidos en un hábitat diferente al de origen.

-

Térmica: Derivada, principalmente, del vertido en el ambiente de sustancias a una temperatura diferente de la usual en el ecosistema.

-

Radioactiva: Generada accidental o deliberadamente por escapes de materiales radioactivos provenientes de reactores nucleares, centrales


energéticas,

materiales

de

uso

médico,

armamentos,

entre

otros

contaminantes. -

Acústica: Originada por los ruidos excesivos derivados de la actividad del ser humano. Produce alteraciones del sueño, malestar, falta de concentración y una serie de daños progresivos en el aparto auditivo que pueden provocar, en situaciones extremas, sordera.

-

Visual: Nacida por el efecto provocado por el exceso de antenas, postes, cables, carteles publicitarios o por construcciones de instalaciones que dañan la estética del paisaje y del ambiente en general sobreexcitando la vista. Sus efectos, además de la posibilidad de causar accidentes de tránsito, son confusiones sensoriales, ansiedad, trastornos de la atención, cefaleas, estrés y agresividad.

La actividad humana como fuente de la contaminación:

Como los seres vivos, la atmósfera está en constante transformación desde que se originó y fue regularmente afectada por un sinnúmero de eventos naturales que produjeron cambios en ella: incendios, erupciones volcánicas y tormentas de polvo, entre otros. Pero en los últimos dos siglos, la actividad humana ha tomado tal magnitud, que ha comenzado a producir cambios sensibles sobre su composición, alterando este delicado equilibrio.

La actividad humana se traduce en emisión de contaminantes a la atmósfera. Estos contaminantes tienen diferentes efectos directos sobre la vida, pero también indirectos, al cambiar el funcionamiento de los ciclos climáticos. Para citar algunos de ejemplos, encontramos que en las últimas décadas se ha incrementado la concentración de dióxido de carbono y metano, que provocan el llamado “efecto invernadero”, también la concentración en la atmósfera de los compuestos clorofluorocarbonados, que producen la reducción de la capa de ozono, así como los óxidos de nitrógeno y azufre, causantes de la “lluvia ácida”.

La distribución de la contaminación en la atmósfera no es homogénea, como no lo son sus efectos. Cuanto más alejada de las actividades urbanas e industriales menos polución hay, y los mecanismos de la naturaleza –lluvias, vientos- pueden minimizar los riesgos. Por el contrario, en las ciudades y áreas industriales se concentra la producción de contaminantes que son liberados a


la atmósfera, y en muchos casos alcanzan niveles muy altos que pueden afectar en forma directa a la salud. Las cifras son por demás elocuente: la Organización Mundial de la Salud informó en 2008 que más de dos millones de personas por año mueren a causa de enfermedades relacionadas con contaminantes del aire.

Los responsables de esas muertes son un grupo de sustancias nocivas clasificadas como contaminantes primarios y secundarios. Los primarios son los que se liberan en la atmósfera en determinada cantidad por sí solos, son tóxicos: monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y particular como el hollín y los hidrocarburos volátiles. Los secundarios son los que se forman a partir de los primarios, y que también pueden generar efectos directos o indirectos sobre la salud. Un tercer grupo, los llamados contaminantes peligrosos del aire, son generados en procesos productivos y afectan más específicamente a quienes trabajan o manipulan esas sustancias: desechos de las industrias químicas o petroquímicas, metales de las fundiciones y solventes para la limpieza en seco. También pertenecen a este grupo los pesticidas, el benceno, algunos limpiadores y pegamentos.

Los efectos directos sobre la salud aparecen por el ingreso o contacto directo de la piel con estos contaminantes. La inhalación directa de monóxido de carbono –producto de los gases emanados de los motores a combustión, estufas, etc.- pueden ser sumamente riesgosa para la salud de los seres vivos. Otras sustancias, como los metales pesados –el plomo, por ejemplo-, ingresan al cuerpo y se acumulan en determinados tejidos. Esta acumulación progresiva termina provocando graves enfermedades a quienes están expuestos a ella.

Los efectos indirectos de los contaminantes liberados a la atmósfera son aquellos que provocan modificaciones ambientales que tienen, a su vez, consecuencias sobre el medio ambiente y la salud. La concentración de gases de efecto invernadero, por ejemplo, causantes del calentamiento global, o los gases clorofluorocarbonados, utilizados durante décadas en refrigeradores y aerosoles, que interactúan con gases de la atmósfera y generan un adelgazamiento en la capa de ozono que filtra las radiaciones ultravioletas. Efectos de la contaminación sobre la vida humana.


En un podríamos considerar como “ciclo viciosos” el hombre contamina al planeta y ese planeta contaminado afecta a la salud del hombre. Las sustancias contaminantes son tantas y tan variadas como los efectos que producen. Por lo general, los problemas resultan de una combinación de factores que se potencian. La contaminación -en especial la atmosféricaprovoca en las personas daños oculares, de nariz y garganta, pero sobre todo pulmonares. Entre los efectos de tipo crónico se cuentan el asma, la bronquilitis y la fibrosis pulmonar. También pueden producirse distintos tipos de cáncer, según el contaminante y los órganos que resulten afectados. Otras secuelas son las enfermedades cardíacas y ciertas deficiencias inmunológicas.

En personas que padecen alguna enfermedad coronaria o respiratoria, un episodio agudo puede causar la muerte. Por eso, cuando el nivel de contaminación es alto, se recomienda no hacer esfuerzos. Cuando más se acelere la respiración, más contaminantes irán hacia los pulmones. Más aún: se aconseja no salir al aire libre y, si es inevitable, hacerlo en las primeras horas de la mañana o una vez que haya caído el sol.

Los metales pesados pueden producir cáncer, deficiencia renal, retrasos en el desarrollo o enfermedades autoinmunes. El mercurio que suele pasar de los peces a las especies que los consumen- produce daños renales y cerebrales. La ingesta de peces contaminados con arsénico genera daños que van desde irritaciones gastrointestinales hasta daño cerebral, infertilidad o cáncer. La contaminación acústica y la visual –tal como hemos mencionados anteriormente- afectan al sistema nervioso. Pero, también pueden causar taquicardia, fatiga, aumento del colesterol, de los triglicéridos y de los niveles de glucemia, con el consiguiente aumento del riesgo cardíacovascular.

b. RESIDUOS URBANOS

Tal como hemos señalado anteriormente, la elevada fertilidad humana, la concentración en grandes áreas urbanas y el mayor consumo de la población producen, a su vez, una gran cantidad de residuos, muchos de ellos contaminantes, cuya gestión adecuada constituye un problema acuciante en los grandes centros urbanos. En una ciudad de un país industrializado, tal como hemos visto en el caso de los Estados Unidos, un habitante puede


producir 875 kg. de basura doméstica en un año. Veamos la tabla 4 de producción de residuos urbanos:

TABLA 4 PRODUCCIÓN DE RESIDUOS URBANOS (en millones de toneladas) PAÍS

PRODUCCIÓN ANUAL

Estados Unidos

200

Japón

40

Francia

30

Reino Unidos

30

Italia

14

Argentina

12,3

Canadá

12

Australia

10

España

8

Ciudad

Autónoma

de

Buenos

2

Aires

Los residuos urbanos tienen un componente seco (papeles, cartón, latas, plásticos) y un componente húmedo (materia orgánica). Una importante fracción de los secos puede ser reutilizada o reciclada. Los orgánicos pueden ser tratados mediante un sistema de compostaje. Las dificultades estructurales con las que se enfrenta la gestión de los residuos urbanos en una gran metrópolis son poco comprendidas. La generación de los residuos urbanos ha ido evolucionando conforme a los cambios tecnológicos, los patrones de consumo, las pautas culturales y las fluctuaciones en los niveles de ingreso de la población. Como regla general, cuanto más próspera es una comunidad, mayor será el volumen de residuos generados.

La gestión de residuos urbanos entendida como un ciclo, comienza por los patrones de generación y recolección, continúa con las etapas intermedias de transporte, tratamiento y logística y culmina con la disposición final. Los métodos más generalizados de disposición final son el relleno sanitario y la incineración. A pesar de los notables avances en las tecnologías de ingeniería


sanitaria y ambiental, tanto el tratamiento de los residuos urbanos como la disposición o eliminación final presentan una multiplicidad de problemas.

No hay sistema, práctica o tecnología de eliminación de residuos que pueda considerarse totalmente seguro.

El relleno sanitario es un técnica de disposición final de residuos sólidos mediante el cual se los confina a un área donde se distribuye la basura en capas, se la compacta y se la cubre con tierra.

Los rellenos sanitarios contaminan el agua subterránea y el aire; atraen animales

e

insectos

vectores

de

enfermedades

y

generan

olores

nauseabundos en su entorno inmediato, provocan la desvalorización de las propiedades cercanas, tienen un impacto visual negativo y modifican los atributos paisajísticos. Los contaminantes persisten en el subsuelo durante décadas y hasta siglos. Las personas que residen en su entorno y sufren en forma directa los efectos de ellos generalmente no encuentran compensación por el menoscabo de su calidad de vida y propiedad.

La incineración por su parte, no impide la fuga de algunos contaminantes a la

atmósfera, algunos de ellos, elementos cancerígenos

probados. El material transportado por el aire significa un riesgo para la salud de las poblaciones vecinas. Por otra parte, las cenizas que quedan como residuo de la incineración suelen requerir una disposición final en un relleno sanitario o de seguridad.

También en las grandes ciudades se generan desechos tóxicos de gran peligrosidad en especial de origen industrial. Particularmente dañinas son las sustancias radiactivas producidas por las centrales nucleares que generan electricidad. Por lo general, este tipo de residuos no se eliminan, se almacenan dentro de contenedores en lugares protegidos, incluso se arrojan en fosas marinas. Pero este método no permite controlar los contenedores y muchos menos, si acaso fuera necesario, recuperar lo depositado en ellos. El problema se agrava por el gran peso específico de estos materiales, por el hecho de que producen altos niveles de calor en forma continúa y porque su degradación demanda miles de años. Este tipo de contenedores termina produciendo un efecto de “plancha caliente” que muy lenta pero continuamente orada la


corteza terrestre y se entierra en dirección al magma. Otros métodos más aparentemente, más adecuados, como el almacenamiento en silos de hormigón o en formaciones geológicas profundas, no resultan fiables a largo plazo por las mismas circunstancias. 7. POBREZA, MARGINALIDAD Y DELITO Que el crecimiento demográfico fomenta la expansión económica. Es cierto en algunos casos, pero en otros no. La principal debilidad no reside en el argumento en sí, sino en el contexto en el que tal crecimiento se produce. Actualmente, en muchos países menos desarrollados, las tasas de crecimiento de la población exceden ampliamente los niveles moderados que conducen a la expansión económica. Unas tasas totales de fecundidad de 2,5 son una cosa; el 7 de Nigeria, el 7,8 de Siria o el 8,3 de Ruanda, otra muy diferente. Puesto que el 95% del aumento demográfico previsto entre el 2012 y el año 2025 tendrá lugar en los países en vías de desarrollo, podría parecer que el principal problema está ahí. Según este razonamiento, si los habitantes de África, Centroamérica y las demás partes pudieran moderar sus hábitos de reproducción rápida no sólo necesitarían menor cantidad de alimentos de la Tierra, sino que causarían menos daños a los bosques tropicales, las reservas de agua y al ecosistema en general. Es más, debido a que estas actividades contribuyen al calentamiento global, la explosión demográfica en el hemisferio sur amenaza a los países más desarrollados del norte. Es cierto que el incremento ha mermado en las últimas décadas porque en muchos países la tasa de fecundidad está disminuyendo. Los demógrafos esperan, incluso entre las poblaciones del mundo en vías de desarrollo con un índice de crecimiento acelerado, el número de integrantes de la familia media descienda en el futuro a medida que la urbanización y otros factores vayan provocando una transición demográfica y los números empiecen a estabilizarse. Pero para eso faltan décadas aun cuando las previsiones sean correctas- y puesto que la creciente población del planeta continúa engendrando más personas de las que mueren, el efecto se parece al de una gigante nave que empieza a frenar en alta mar. Incluso desacelerando, hay un trecho considerable hasta que el barco se detiene. Antes de que alcancemos lo que se ha dado en llamar niveles de "fecundidad global de sustitución", algo que las Naciones Unidas creen que puede ocurrir hacia el año 2045, la nave terrestre tendrá unos 15.000 millones de tripulantes (KENNEDY:1993:37).


¿Cuál será esta distancia? Puesto que las tasas regionales de natalidad y mortalidad varían a lo largo del tiempo, los demógrafos utilizan fórmulas complejas para calcular estas tendencias y, además, ofrecen diversas variantes posibles. Según una estimación media, hacia 2025 la Tierra contendrá una población de 10.000 millones de personas. Incluso con una variante baja de 9.000 millones, nuestra población se habrá incrementado en un veinticinco por ciento. Si la variante alta es correcta la población será superior en casi un tercio a la actual, es decir, unos 9.400 millones. Un cálculo del Banco Mundial indica que la población total de la Tierra puede estabilizarse entre los 10.000 y 11.000 millones de personas en la segunda mitad del siglo XXI, aunque para otros el total es más alto: 15.500 millones. Otra forma de considerar estas cifras es examinando el incremento anual de la población. En el período 1950 - 1955 el aumento anual fue de 47.000.000 de personas -casi como la actual población de España y Portugal-. En el período 1985 - 1990, la población de la Tierra se vio incrementada en unos ochenta y ocho millones de personas al año -cifra equivalente a la población actual de México-. Tales incrementos están teniendo lugar de forma abrumadora en los países en vías de desarrollo. De hecho, en ellos tendrá lugar alrededor del 95% del total del crecimiento demográfico global que se produzca entre hoy y el año 2025. En la estimación de una tasa media de crecimiento demográfico anual del 1,7% en 1990 1995 se ocultan algunas sorprendentes diferencias, desde el pequeño aumento de Europea -0,22% anual- a la tasa mucho más veloz de África -3% anual-. Quizás el modo más espectacular de mostrar esta diferencia sea hacer notar que en 1950 la población de África era la mitad de la de Europa, que en 1985 ambas se habían igualado -unos 480 millones cada una- y que en 2025 se espera que la africana triplique la europea -1.580 millones y 512 millones- (KENNEDY:1993:38). En el período 1995 – 2000, la población del mundo creció a un ritmo de 230.000 personas por día, lo que significó casi siete millones al mes, 84 millones al año (SARTORI Y MAZZOLEVI: 2003:19). ¿Por qué crecen tan de prisa las poblaciones de ciertos países?. La respuesta es, sencillamente, porque son ante todo sociedades agrarias con la primera generación que disfruta de un importante descenso de las tasas de mortalidad. Históricamente, en las sociedades agrarias las tasas de fecundidad suelen ser muy elevadas, pero también lo son las de mortalidad, en especial entre los jóvenes. Normalmente, de mil niños recién nacidos, entre doscientos y cuatrocientos mueren durante el primer año y muchos de los restantes morirán antes de llegar a los siete


años. Según UNICEF cada día mueren en el mundo 30.000 niños de enfermedades curables (SARTORI Y MAZZOLEVI: 2003:19). Hay, por lo tanto, una razón para que las parejas se casen jóvenes y tengan muchos hijos: sobre la base de una presuposición doble, a saber: que cada niño aumentará la fuerza de trabajo familiar pero que muchos de ellos perecerán en los primeros años. Así, es fácil imaginar lo que sucede con la población de una sociedad agraria cuando las tasas de mortalidad se reducen a un ritmo más rápido, como ocurre en grandes partes del mundo en vías de desarrollo: el número total de seres supervivientes se eleva vertiginosamente en el plazo de pocas décadas. En Túnez, por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil -por mil nacidos vivos- antes del primer año cayó de 138 a 59 entre los períodos 1965 - 1970 y 1985 - 1990, y la tasa de mortalidad antes de los cinco años, de 210 a 99 en el mismo período. No constituye ninguna sorpresa que su población total se haya duplicado en el período comprendido entre los años 1960 y 1990. Lo que también cambio es el equilibrio entre viejos y jóvenes. En Kenia, el 52% de la población tiene menos de 15 años, y sólo el 2,8% es mayor de 65. La ironía es que esta explosión demográfica es principalmente el resultado de prácticas sanitarias de la era industrial, en especial la inmunización y los antibióticos, así como el uso de DDT para reducir la malaria. Al tiempo que a partir de 1960 las tasas de mortalidad caían vertiginosamente, aumentaba con rapidez el número de niños que sobrevivían a la lactancia y la primera infancia; además, hombres y mujeres empezaron a disfrutar de una mayor esperanza media de vida debido a las mejoras en la producción alimentaria. El deseo, perfectamente natural, que se albergaba ayer de acabar con la mortalidad infantil en el mundo en vías de desarrollo ha dado lugar a las inesperadas consecuencias de hoy. Por ejemplo, en el continente más pobre y de crecimiento más veloz, África, cuya población en la actualidad supera los mil millones de personas, sigue experimentando un incremento sin precedentes. En un siglo, se ha multiplicado por diez y representa el quince por ciento del total mundial. Mientras que en 1950 constituía tan solo el siete por ciento (AKAL:2011:200). Los expertos consideran que África continuará incrementando su población hasta llegar a los 1.580 millones en el año 2025. Se espera que por esa fecha algunos Estados africanos posean poblaciones muy aumentadas en especial en el África Tropical donde las tasas de fecundidad alcanzan a 5,5 hijos por mujer. En esta forma Nigeria podría pasar de 130 a 301 millones, Kenia de 35 a 77 millones, Tanzania de 38 a 84 millones, la República Democrática de Congo de 52,5 a 99 millones; no sólo sin


los correspondientes incrementos en los recursos, sino en realidad con recursos menguantes. En todos los Estados en vías de desarrollo del mundo, los incrementos probables son casi igual de grandes. El total de China puede pasar de los actuales 1.300 a 1.500 millones en el año 2025; mientras que la población de la India con un crecimiento más acelerado, es probable que se expanda de los actuales 1.100 millones a unos 1.450 millones. Es posible que en el año 2025 la India llegue a poseer, por primera vez en la Historia registrada, la mayor población del mundo. Además de estos gigantes poblacionales, hacia la tercera década de este siglo habrá otros países con niveles demográficos sin precedentes: Paquistán con 267 millones, Indonesia con 263 millones, Brasil con 245 millones, México con 150 millones, Irán con 122 millones. Detrás de estas estadísticas brutas está la realidad: seres humanos, cada uno con un requerimiento diario de entre dos y tres mil calorías y dos litros de agua, aunque reciben mucho menos excepto en los países razonablemente ricos. Los ciudadanos de las sociedades opulentas vislumbran la pobreza en la que millones de personas se ven obligadas a vivir en los reportajes televisivos sobre la hambruna. Por ejemplo, en la Somalia de 1992, en la Rwanda de 1994, o las fotografías y documentales del National Geographic Magazine sobre los barrios marginales de Latinoamérica -donde vive hacinada el 31,9% de la población de la región- se observa el paisaje destrozado, la miseria, los cuerpos desnutridos, los signos de la enfermedad y la muerte y, sobre todo, los miles y miles de niños. Si estas visiones son escalofriantes ahora. ¿Qué ocurrirá cuando esas regiones alberguen al triple de seres humanos? De las manifestaciones gemelas de la pobreza masiva tanto en el campo como en las ciudades, esta última es cada vez más preocupante debido a la tendencia de los jóvenes y los que disponen de movilidad a abandonar la sociedad agrícola. En 1985, alrededor del 32% de la población del mundo en vías de desarrollo vivía en áreas urbanas. Este porcentaje se elevó hasta alcanzar el 50% en el año 2000. Posiblemente, llegue al 57% en el 2025. Si en 2012 hay 2.000 millones de personas viviendo en las áreas urbanas de los países en vías de desarrollo, en el 2025 se hacinarán 4.100 millones. Para entonces Latinoamérica será la región más urbanizada del mundo, con casi el 85% de la población viviendo en ciudades; en África, la cifra será de un 58% y en Asia de un 53%. Actualmente, veinte megaciudades albergan a once o más millones de personas, de las cuales 17 estarán en el mundo en vías de desarrollo. Encabezando la lista se encuentra Ciudad de México, con 20,4 millones,


seguida de Sao Paulo con 18,8 millones, Calcuta con 15,1 millones, Munbai –Bombaycon 19,2 millones y Shangai con 16,6 millones. En el 2025 esas veinte megaciudades albergaran casi al 10% de la población mundial. Las megaciudades asiáticas, sudamericanas y centroamericanas de veinte millones de habitantes, entre las que se encontraran Munbai, Delhi, Ciudad de México, Sao Paulo, Dhaka, Yakarta y Lagos, se habrán convertido cada vez más en centros de pobreza y colapso social. La masiva concentración de personas que ya existe en ellas hacen inconcebible que sus pobladores gocen de los mínimos condiciones de vida. Veamos al respecto la tabla 5: TABLA 5 CIUDAD

Habitantes por kilómetro cuadrado

Beijin

34.177

Tokio

13.925

Dhaka

11.019

Londres

7.299

Ciudad de México

6.391

Los Ángeles

2.878

Según el suizo Jean Ziegler, relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación: “Muchas de las aglomeraciones inmensas del Tercer Mundo son hoy en día verdaderos estercoleros” (ZIEGLER:2002:59). En el barrio Mbare de Harare, en Zimbawe, según la ONU, 1.300 personas se ven obligadas a compartir una letrina comunitaria con seis pozos sobre los cuales acuclillarse. Mientras que la población de Sao Paulo genera 14.000 toneladas de basura por día y en esa ciudad se producen 100.000 muertes por violencia cada año (VIVANCO:2007).

Consideremos, por ejemplo, las cargas que caerán sobre los ya degradados sistemas de vivienda, sanidad, transporte, distribución de alimentos y comunicaciones de tales ciudades si las poblaciones duplican o triplican su número. En muchos de los países una cantidad desproporcionada de la limitada riqueza de la nación está en manos de las elites gobernantes, que tendrán dificultades para librarse del


descontento de las masas urbanas residentes en las nuevas megaciudades. No está nada claro cómo se alimentarán estas hacinadas poblaciones, en especial en épocas de hambruna, ni qué sucederá con la siempre sensible relación ciudad y campo. Aún cuando haya comida disponible. ¿Será posible proporcionar a estos miles de millones de jóvenes una sanidad y una educación aceptables? Y, después, se generarán trabajos nuevos al ritmo necesario para impedir el desempleo masivo y el malestar social. En el 2009, la fuerza de trabajo de los países en vías de desarrollo es de unos 1.960 millones de personas, pero se elevará a más de 3.100 millones en el año 2025 lo que implicará que serán necesarios entre 38 y 40 millones de nuevos puestos de trabajo al año. ¿Cuáles son las consecuencias para los Estados de esta explosión demográfica? La primera es que ningún organismo pude duplicar de tamaño o de volumen, en un breve plazo de tiempo, sin conocer serios traumatismos, en el caso de que sea cierto que a partir de un cierto estadio los cambios cuantitativos provocan inevitablemente mutaciones cualitativas. Es verdad que los problemas planteados por este brusco crecimiento no son obligatoriamente insolubles, incluso en el campo alimentario; pero las soluciones requeridas exigirían bruscas y voluminosas transferencias de recursos, de mano de obra, de tecnología y de capitales, que no podrían realizarse sin afectar al nivel de vida de los países favorecidos y sin importar coacciones

difícilmente

soportables

para

las

poblaciones

de

los

países

subdesarrollados. Por lo demás, no existe ninguna autoridad calificada para imponer estas transferencias. La segunda consecuencia es que el crecimiento económico, indispensable para garantizar el desarrollo de los países pobres, está frecuentemente comprometido por la presión demográfica; allí donde el índice de crecimiento de la población es superior al índice de crecimiento del producto nacional bruto, se inicia un proceso de pauperización, a pesar de todos los esfuerzos emprendidos para desarrollar la producción industrial y agrícola. La tercera consecuencia reside en el incremento de las tensiones entre lo que se puede llamar, simplificando mucho la geografía, el Norte y el Sur. La prosperidad del primero constituye, para los dirigentes del segundo, una piedra de escándalo y un desafío que legitima todas las reivindicaciones. En el interior de las fronteras estatales, existen frecuentemente disparidades muy sensibles de rentas según las regiones; pero estas desigualdades pueden ser corregidas por medidas de solidaridad o de redistribución decididas por el poder central. En las relaciones internacionales, toda


política de redistribución de ingresos choca con la reticencia de los gobiernos afectados y también de las poblaciones interesadas en el mantenimiento de sus privilegios (MERLE:1991:174). Con el tiempo, la urbanización conducirá al declive de la tasa de incremento demográfico. Pero el verdadero desafío se presentará en los próximos cincuenta años, cuando la urbanización del mundo en vías de desarrollo exacerbe todos los problemas asociados a la alta densidad de población, produciendo condiciones miserables de vida para una vasta mayoría de seres humanos que hoy acaban de nacer o están a punto de hacerlo. BIBLIOGRAFÍA AGOZINO, Adalberto C.: “Megatendencias en Seguridad Internacional”, Ed. Ábaco. Bs. As. 2005. ---------------------------------: “Introducción a la Geopolítica del siglo XXI”. Ed. Ábaco. Bs. As. 2008. AKAL: “El Estado del mundo 2010. Anuario económico – geopolítico mundial”. Ed. Akal. Bs. As. 2009. BBC MUNDO: “El muro México / EE. UU.”, Artículo publicado en 07/10/2006 en http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/latin_america/newsid_5415000/5415150.stm CASA BLANCA: Oficina del Secretario de Prensa. Washington, 27/03/2006. Publicado en http://usinfo.state.gou/xarchive/display.html CLARÍN: Colección “Salvemos nuestra Tierra”. Ed. Clarín. Bs. As. 2011. DAHER, Ricardo: “Los ilegales. Europa pretende expulsar a ocho millones de inmigrantes”. Artículo publicado en http://www.aporrea.or/internacionales/a56574.html DEVOTO, Fernando: “Historia de la inmigración argentina”. Ed. Sudamericana. Bs. As. 2009. EL PAÍS: “El Parlamento Europeo aprueba sin enmiendas la directiva de retorno de los sin papeles”. Artículo publicado en Madrid. 18/06/2008, ps. 1 a 3. EL UNIVERSO: “Delito, multa y expulsión dicta Italia a sin papeles”. Artículo publicado en http://www.eluniverso.com 03/07/2009.


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3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

El régimen jurídico internacional para el movimiento transfronterizo de trabajadores: un estado de la cuestión Brumat, Leiza UADE-CONICET


Resumen

En esta ponencia se tendrá por objetivo abordar el régimen jurídico internacional que regula el movimiento temporal de los trabajadores a través de las fronteras estatales. Para esto, se presentará un breve estudio de las diversas normas que se ocupan del fenómeno y de los estudios que trataron la temática. Se propone demostrar que si bien el régimen internacional fue avanzando, las disposiciones establecidas sólo regulan el desplazamiento de un porcentaje mínimo de personas, centrándose en las más capacitadas. Estas normas jurídicas, además, se encuentran fragmentadas en una enorme cantidad de tratados y acuerdos bilaterales y multilaterales. En este contexto, se presentará tanto una descripción de la legislación que regula la movilidad de trabajadores a nivel internacional. Finalmente, se brindarán perspectivas acerca de los factores que impidieron que se estableciese un acuerdo que regule el libre movimiento de los trabajadores y acerca de las áreas que requerirían un mayor abordaje y estudio.


Introducción

El movimiento de personas a través de las fronteras estatales es un fenómeno presente a lo largo de siglos de historia. Sin embargo, en los últimos años, ha adquirido especial notoriedad debido a diversos factores tales como: los delitos internacionales relacionados con las migraciones (trata y tráfico de personas), los problemas suscitados por la diversidad cultural, los movimientos internacionales de personas en busca de refugio y otros, que han exacerbado el debate en torno a esta temática. Los migrantes internacionales constituyen un grupo muy diverso, incluyendo a trabajadores estacionales o con contratos temporales, calificados, estudiantes, solicitantes de asilo y refugiados, trabajadores en situación irregular y víctimas de trata y de trabajo forzoso (OIT; 2010). Los trabajadores migrantes (las personas que emigran en busca de trabajo) y sus familias representan alrededor del 90% del total de los migrantes internacionales, ascendiendo a aproximadamente 105 millones de personas (en 2010) (OIT; 2010), lo que nos muestra la relevancia que ha adquirido este fenómeno a nivel mundial.

En la actualidad, la migración temporal es más numerosa que la permanente (OIT; 2010; OECD/IOM/WB; 2003) en contraposición a lo que sucedía en épocas anteriores, fenómeno que fue promovido por la globalización económica y el desarrollo de la tecnología, los transportes y las telecomunicaciones. La globalización, entendida como una extensión de la intensificación de la interdependencia económica, ha incrementado los incentivos de los reguladores domésticos para extender sus normas hacia el exterior (Raustalia; 2002), y ha acrecentado la necesidad de regular los flujos de personas. A pesar de esto, no existe aún a nivel global una respuesta multilateral a los crecientes flujos migratorios, con excepción del régimen internacional para la protección de los refugiados (Panizzon; 2010; Pécoud y de Guchteneire, op.cit: 158-159), a través del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y de la Convención de Ginebra de 1951. Los compromisos adoptados en torno a los refugiados y los asumidos en el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (AGCS) son las únicas obligaciones multilaterales que limitan a la soberanía nacional en la admisión de extranjeros (Panizzon, op.cit). Castles (2006:52) describe esto como parte de una


“crisis de políticas migratorias nacionales” atribuida a “la ausencia relativa de un gobierno global con respecto a la migración internacional, en contraste con el desarrollo de reglas e instituciones globales en otras áreas de relaciones económicas y políticas”. Mármora (2005) define a esta crisis “de la gobernabilidad migratoria” como el desfase entre la generalización de políticas restrictivas y el crecimiento de los movimientos migratorios a pesar de éstas.

El presente escrito tendrá como objetivo realizar un análisis del régimen jurídico internacional que regula el movimiento temporal de las personas físicas a través de las fronteras estatales. A los efectos del presente trabajo, se realizará un breve estudio de las algunos acuerdos de este régimen jurídico, a saber: el AGCS, los Tratados de Libre Comercio (TLCs) tanto bilaterales como regionales, los Tratados Bilaterales de Inversiones (BITs, por sus siglas en inglés), acuerdos de asociación y los acuerdos bilaterales para trabajadores extranjeros temporarios. Esto muestra que se trata de un régimen jurídico regulado en diversos acuerdos internacionales. Este escrito estará centrado en el AGCS, por ser el instrumento jurídico que establece las bases y principios de todos los demás acuerdos en esta materia.

La hipótesis principal de este trabajo es que el régimen internacional que regula el movimiento temporario de las personas físicas a través de las fronteras, avanzó en su regulación, pero este se encuentra dirigido a un porcentaje mínimo de dichas personas, centrándose en las más capacitadas. Por otro lado, dicha regulación se encuentra fragmentada en una enorme cantidad de tratados y acuerdos bilaterales y multilaterales, algunos de los cuales serán aquí estudiados, lo que refleja los intereses y estrategias de los países más poderosos en materia de movilidad internacional de personas. Para mostrar esto, se tomará el modelo propuesto por Benvenisti y Downs (2009). Asimismo, para completar el análisis, se utilizarán algunos de los conceptos analíticos propuestos por Raustalia (2002) y Kingsbury, et.al. (2005), referentes a la promoción de normas en ámbitos bi o multilaterales por parte de los países desarrollados (PD). Este trabajo se divide en seis partes. En primer lugar, se abordarán los conceptos teóricos propuestos por los autores mencionados. Luego, se analizará el principal


instrumento jurídico objeto de este estudio, el AGCS. Posteriormente, se examinarán las disposiciones referentes a la movilidad de trabajadores en los BITs y acuerdos de asociación, para lo que se verá un ejemplo de cada uno (el Model BIT 2004 de EEUU y el Acuerdo de Asociación y Cooperación entre las Comunidades Europeas y la Federación Rusa). A continuación, se analizará este mismo aspecto en dos ejemplos de TLC (uno regional y uno bilateral). Luego, se hará una breve referencia a los acuerdos bilaterales de trabajo temporal. Finalmente, se enumerarán los principales acuerdos internacionales que regulan las migraciones laborales sin centrarse en las categorías restringidas reguladas por los acuerdos vistos. De esta manera, se llegará a una conclusión.

Algunas consideraciones teóricas

Para entender el concepto de régimen internacional, se tomará la definición clásica de Krasner, quien los define como Conjunto de principios, normas, reglas y procedimientos de toma de decisiones explícitos o implícitos alrededor de los cuales convergen las expectativas de los actores en un área dada de las relaciones internacionales. Los principios son creencias de hecho, de causalidad y de rectitud. Las normas son estándares de comportamiento definidos en términos de derechos y obligaciones. Las reglas son prescripciones o proscripciones para la acción específicas. Los procedimientos de toma de decisiones son prácticas prevalecientes para el diseño e implementación de la acción colectiva (Krasner, 1983). A los efectos del presente trabajo, el análisis se centrará en los aspectos normativos y regulativos de los regímenes, por eso se hablará de régimen jurídico. La fragmentación del derecho internacional es entendida por la Comisión de Derecho Internacional (CDI) como una consecuencia de la expansión y diversificación del derecho internacional (CDI; 2002). Este organismo ha reconocido que se trata de un tema de “gran actualidad en vista de la posibilidad de que surgieran conflictos a los niveles sustantivo y de procedimiento como consecuencia de la proliferación de instituciones que aplicaban o interpretaban el derecho internacional” y por esto creó un grupo de estudio para tratar el asunto (CDI; 2003).


Benvenisti y Downs (op.cit) observan que los Estados poderosos son quienes promueven la fragmentación del derecho internacional ya que esto les permitiría mantener su dominación en una era en la que la jerarquía de poder es crecientemente vista como ilegítima. La fragmentación, para estos autores, es definida como la proliferación

de

instituciones

reguladoras

internacionales

con

jurisdicciones

superpuestas y límites ambiguos. En el presente escrito, se verá como el régimen jurídico internacional está dividido en: el AGCS y un extenso número de acuerdos bilaterales y multilaterales, que se superponen en las temáticas que regulan. Para estos autores, la fragmentación logra su objetivo de tres maneras: primero, creando instituciones basadas en temáticas restringidas y funcionalistas y al mismo tiempo, limitando el alcance de los acuerdos multilaterales. De esta forma, se restringirían las oportunidades de los actores más débiles, más numerosos y diversos, para construir coaliciones en áreas temáticas amplias, que aumenten su capacidad de negociación. En los casos analizados, se verá que las normas jurídicas que regulan el movimiento transfronterizo de los trabajadores están tratadas en acuerdos internacionales sobre temáticas muy puntuales (tales como intercambios comerciales o fomento de las inversiones) y de manera detallada y pormenorizada. La segunda manera implica que las fronteras ambiguas y las autoridades superpuestas creadas por la fragmentación incrementarían los costos de reintegrar el orden legal resultante. Esto a su vez permitiría que los Estados poderosos cambien un sistema legal o una institución por otra cuando alguno no satisfaga sus demandas o sea demasiado favorable a los intereses de los Estados más débiles. Así, no se dejaría que las instituciones internacionales se hiciesen más independientes en su funcionamiento. A cambio, llevaría a que respondan de una manera más cercana a los intereses de los Estados más poderosos. Como consecuencia de la existencia de tantos

acuerdos

internacionales

con

diversos

mecanismos

de

solución

de

controversias, una disputa referente a la movilidad transfronteriza de trabajadores temporales podría ser tratada en el marco de un acuerdo bilateral, en el de la OMC o en los tribunales domésticos de un Estado. En tercer lugar, la fragmentación permitiría a los Estados poderosos no asumir la responsabilidad por los defectos de un sistema legal global en cuya creación ellos han tenido un rol central. El resultado sería un orden regulador que reflejaría los intereses de los países poderosos, y que sólo ellos podrían alterar, al poseer el poder político y económico necesario. Esto deterioraría la evolución de un sistema regulador


internacional más democrático y socavaría la reputación e integridad normativa del derecho internacional.

Según Raustalia (op.cit), los Estados poderosos poseen la llamada “ventaja del primero en actuar” lo que les otorga poder para definir la agenda a nivel internacional de acuerdo a sus intereses nacionales y de sus grupos de presión domésticos. De esta manera, las regulaciones internacionales reflejarían las regulaciones domésticas de estos Estados. Lograrían así promover reglas regulativas y prácticas de los países mayores a los más débiles, lo que es llamado “exportación de regulaciones”. Este proceso impulsaría la convergencia de políticas entre los Estados. En consecuencia, veremos cómo la circulación y estadía de trabajadores altamente calificados está en gran medida regulada a nivel internacional en los foros elegidos por los PD, mientras que la circulación y estadía para el resto de los migrantes no lo está. Una forma de exportar regulaciones es el “bilateralismo serial” (Raustalia; op.cit), es decir, la negociación de acuerdos bilaterales separados, con diferentes Estados, todos acerca del mismo tema. Ejemplos de estos son los TLCs y BITs promovidos por EEUU.

De acuerdo a la Escuela Inglesa de las Relaciones Internacionales, se entenderá que un orden internacional es un “patrón de actividad que sostiene los objetivos primarios o elementales de la sociedad de Estados, o sociedad internacional” (Bull; 1977). El tipo de orden que se podría verificar para este régimen jurídico es el pluralismo. En este, los actores principales serán los Estados y las instituciones internacionales, en este caso, la OMC. Los poderes de implementación de las reglas son en mayor medida conservados por cada Estado individual. En este régimen los Estados son vistos como el centro de toma de decisiones y tienen un interés vital en vigilar los límites de cualquier delegación a la administración global (Kingsbury, et.al; op.cit). Por esto, se creó todo un sistema de tratados bilaterales y multilaterales que regulan la circulación, estadía y solución de controversias en cuestiones relativas a los trabajadores temporales altamente calificados.


El régimen legal para trabajadores extranjeros asalariados: el AGCS34 Se acordaron algunas disposiciones normativas en materia de movimiento y estadía de las personas extranjeras por trabajo por primera vez en 1994, en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en la Ronda Uruguay, con la firma del AGCS. En esta ocasión, se regularon los derechos de los proveedores de servicios (firmas extranjeras) en lo relativo al movimiento temporal de trabajadores, pero no así a las medidas que afecten a personas físicas que traten de acceder al mercado de trabajo de un Miembro ni a las medidas en materia de ciudadanía, residencia o empleo con carácter permanente35.

El AGCS busca la regulación y “liberalización progresiva” del comercio de servicios, no hacerlo totalmente libre. Está dividido en cuatro secciones o “modos” (art. 1) que regulan el suministro de servicios: a) del Territorio de un Miembro al territorio de cualquier otro Miembro; b) en el territorio de un Miembro a un consumidor de servicios de cualquier otro miembro; c) por un proveedor de servicios de un Miembro mediante presencia comercial en el territorio de cualquier otro Miembro; d) por un proveedor de servicios de un Miembro mediante la presencia de personas físicas de un Miembro en el territorio de cualquier otro Miembro. Por lo tanto, en el modo 4, se regula la presencia de personas físicas en caso de provisión de servicios por parte de una compañía extranjera. A pesar de que el término “trabajo” no es utilizado, se hace referencia al mismo ya que se trata de regular a individuos que comercializan sus servicios a cambio de un pago. Por otro lado, en el artículo V bis, que regula los acuerdos de integración de mercados laborales, se permite a los Estados parte firmar acuerdos estableciendo la integración total de sus mercados de trabajo. Por lo tanto, aquí si se hace referencia explícita a la cuestión laboral.

34

Los Estados parte del acuerdo son los miembros de la OMC, es decir, 157 Estados (hasta agosto de 2012). 35 Anexo en movimiento de personas físicas que proveen servicios, párr. 2.


Algunas de las disposiciones más relevantes para el presente análisis incluyen: El párrafo 4 del citado anexo, se establece que el AGCS no impedirá que un miembro aplique medidas para regular la entrada o la estancia temporal de personas físicas en su territorio, incluidas las medidas necesarias para proteger la integridad de sus fronteras y garantizar el movimiento ordenado de personas físicas a través de las mismas, siempre que esas medidas no se apliquen de manera que se anulen o menoscaben las ventajas resultantes del AGCS para un miembro. Por lo tanto las políticas inmigratorias siguen aún siendo potestad de los Estados. En el art. 7 está regulado el reconocimiento de la educación, experiencia, licencias y certificaciones de los proveedores extranjeros de servicios. En línea con el objetivo de liberalización del mercado de servicios, se obliga a los miembros a aplicar criterios acordados multilateralmente o estándares internacionales para un reconocimiento equitativo de dicha educación, experiencia, etc., para que las mismas no sean utilizadas como una restricción encubierta al comercio de servicios. Sin embargo, veremos que en los listados de compromisos específicos se establecen limitaciones de distinto tipo que tendrán relación con los niveles educativos de las personas físicas. Posterior a la firma del AGCS, se acordó el Entendimiento en Compromisos en Servicios Financieros36, que posee una sección para la “entrada temporaria de personal” (art. 9) que establece una clasificación de aquellas personas que podrán ingresar al territorio de los Estados parte. Éstas son: el personal de proveedores de servicios financieros que establecen presencia comercial en el territorio de un Estado miembro: personal gerencial senior, especialistas en las operaciones del proveedor, especialistas en telecomunicaciones, servicios de informática, y contaduría, especialistas actuariales y legales. La OMC entonces regulará a un pequeño grupo de migrantes: los temporarios37, y entre estos, tan solo los laborales, y entre estos, tan sólo los que provean servicios. En el AGCS se cubren dos categorías de personas: los proveedores de servicios independientes a quienes paga directamente el cliente y las personas físicas empleadas por proveedores de servicios en su lugar de residencia. El Entendimiento en Compromisos en Servicios Financieros es aún más restrictivo. En este, deben ser aquellos proveedores de servicios de los sectores que hayan sido establecidos por los

36

Firmado debido al compromiso asumido en la Ronda Uruguay de regular los servicios financieros en base a la Parte III del AGCS (OMC, Understanding on Commitments in Financial Services). 37 Otros tipos de migrantes temporarios, que no son regulados por este régimen, son: refugiados, en tránsito, turistas, visitas familiares, estudiantes, intercambios.


países en sus listas de compromisos38 del AGCS. En dichas listas, alrededor del 42% de los compromisos horizontales (para todos los sectores) se relacionan con transferencias intra-compañía que generalmente incluyen a los altos cargos de las mismas. Otro 28% es para ejecutivos, gerentes y especialistas, un 13% es para visitadores para negociaciones y ventas y 10% para otros visitantes de negocios. El 7% restante es para contratistas independientes y otros. Las listas nacionales generalmente otorgan a los ejecutivos una residencia de dos a cinco años y a las visitas de negocios, 90 días. Sólo el 17% de los compromisos asumidos por los Estados está dirigido a personal de baja calificación, que además debe enfrentar otras regulaciones domésticas (Charnovitz; 2002). Tan solo diez países han permitido la entrada restringida de personal de “otros niveles” (Chanda; 1999) (es decir, los de más baja calificación).

Por otro lado, esta lista de compromisos limita en gran medida la liberalización del movimiento de personas que se pretende en los considerandos del AGCS y que podría lograrse en el modo cuatro. Esto se debe a que, primero, se incluyeron escasos sectores de servicios en estas listas: los PDs listaron el 50% del total de los sectores de servicios, mientras que los países en desarrollo (PED) incluyeron tan sólo el 11%. En consecuencia, áreas tales como salud, contaduría o legales, donde el movimiento de profesionales es importante, no han sido listadas por muchos países (Chanda; 1999). En segundo lugar, en el modo cuatro, 100 países han establecido limitaciones en los compromisos horizontales de las listas39. En comparación, en el modo dos tan sólo lo hicieron cuatro países (Chanda; 1999). Las limitaciones más utilizadas por los gobiernos en estas listas son: restricciones de entrada para ciertos sectores y categorías de personal, límites a la duración de la estadía de personas físicas, restricciones cuantitativas y cuotas de personas que pueden ingresar, especificaciones en las proporciones de los salarios totales, condiciones de pre-empleo, requisitos de aprobación del gobierno, reconocimiento de calificaciones profesionales, entre otros. En conclusión, en las listas horizontales hay una clara tendencia a la liberalización del movimiento de personal de más alto nivel. Se establecen requisitos de ingreso para

38

Por compromiso específico consignado en una Lista se entiende la obligación de conceder el acceso a los mercados y el trato nacional a la actividad de servicios de que se trata con sujeción a los términos y las condiciones que se especifican en dicha Lista (Observatorio de la Globalización, Resumen GATS). 39 Que se refieren a las limitaciones aplicables a todos los sectores incluidos en las mismas.


tres categorías principales de proveedores de servicios: visitantes por negocios, personal involucrado en el establecimiento de la presencia comercial, transferencias intra-firma y personal de ‘ocupaciones especiales’. Como resultado de estas limitaciones, una persona jurídica proveedora de servicios tendrá mayor libertad para buscar nuevos negocios que una persona física cuya actividad está regulada bajo el modo 4 (Charnovitz; 2002).

Participación de otros actores en el régimen del AGCS El AGCS llama a la participación, cooperación y consulta con otras organizaciones internacionales y Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) (art. V.b., VII.5, XXVI). Sin embargo, en la práctica, sólo pocas organizaciones (como la Unión Internacional de las Telecomunicaciones) están invitadas a las reuniones del Consejo para el Comercio en Servicios de la OMC (Charnovitz; 2002). La Organización Internacional del Trabajo (OIT) no está invitada, a pesar de formar parte del Sistema Naciones Unidas40. Tampoco lo está a Organización Internacional de las Migraciones (OIM), una de las principales instituciones multilaterales para el tratamiento de cuestiones migratorias. Esto no permite unificar los criterios y normativas que regulan esta materia, lo que entonces colabora con su fragmentación. A su vez, la regulación de la movilidad de las personas con los más altos cargos de las compañías inversoras refleja los intereses de dichas compañías. Sin embargo, dada la extensión de este trabajo, su participación en la elaboración de las normas será objeto de un estudio posterior. Se podría afirmar que existe un déficit democrático en este régimen, en tanto los principales participantes del mismo son los Estados y por la naturaleza de la temática, la composición de los actores de este sistema debería ser plural.

Solución de controversias En caso de disputa, el AGCS ha previsto un sistema de solución pacífica de las controversias, dado primero por consulta (art. XXII). También existe la posibilidad de iniciar procedimiento de buenos oficios, conciliación y mediación. En caso de que no se llegase a una solución por estas vías, el Órgano de Solución de Diferencias (OSD),

40

Integrado por la Organización Naciones Unidas (ONU) y sus organismos subsidiarios.


a pedido de un Estado miembro, puede intervenir en el asunto, estableciendo un Grupo Especial, conformado por expertos, para dirimir el conflicto. También existe un Órgano de Apelación. Tan sólo los Estados pueden presentar una demanda ante el OSD, no así las personas físicas. En el art. VI, relativo a la regulación doméstica, se establece que todos los miembros deberán tener tribunales judiciales, arbitrales o administrativos que suministren al proveedor de servicios de una revisión de las decisiones administrativas que afecten el comercio de servicios. Por lo tanto, en el sistema establecido por el AGCS existe un mecanismo formal de solución de controversias. Por otro lado, controversias concernientes a las decisiones administrativas de los gobiernos relativas a las inversiones quedan en manos de la jurisdicción doméstica de los Estados parte.

BITs y acuerdos de asociación Para mostrar las regulaciones asociadas a movilidad de trabajadores en acuerdos relativos a inversiones, se analizará a modo de ejemplo el modelo de BIT 2004 de EEUU, que es la base utilizada por este país para todos los acuerdos bilaterales de inversiones que ha firmado en los últimos años. Por otro lado, también se analizará un acuerdo de asociación de la Unión Europea (UE), por tratarse de modelos particulares de acuerdos que buscan fomentar la cooperación en diversas áreas e incluyen, en el área de comercio e inversiones, disposiciones sobre empleo y movimiento de personas.

Model BIT 2004- EEUU Las disposiciones del mismo que regulan el movimiento de personas físicas pueden encontrarse en el art. 3, relativo a tratamiento nacional, en concordancia con los principios de la OMC. En su inc. 3 se incluye en este principio a las personas residentes en el territorio del otro Estado por cuestiones relacionadas con las inversiones. En el art. 9 se hace referencia al movimiento de gerentes senior y directores de las empresas. En él se establece el principio de no discriminación por nacionalidad para la


movilidad o residencia en alguno de los Estados parte. Se pueden establecer cuotas máximas en cuanto a nacionalidad de los directores de las empresas, sin que esto afecte el control del inversor sobre su inversión.

La solución de controversias en este tratado modelo está acordada, en primer lugar, por consulta y negociación y en caso de que las mismas no llegasen a un resultado satisfactorio para las partes, por arbitraje.

Acuerdo de Asociación y Cooperación entre las Comunidades Europeas y sus Estados miembro y la Federación Rusa (1997) En el título IV, acerca de negocios e inversiones, el capítulo I está referido a condiciones laborales. En el artículo 23 se establece el principio de tratamiento equitativo y no discriminación de las personas físicas basada en nacionalidad, en coherencia con los principios establecidos en la OMC. En el art. 26 se hace referencia a las “mejoras” que se puedan hacer en las condiciones laborales de las personas de negocios. No se detallan las categorías de personas que son objeto de esta disposición, dejando así un amplio margen de flexibilidad para su interpretación, sin embargo, son tan sólo las personas de negocios las que recibirán mejoras en sus condiciones laborales. No se mencionan mecanismos de solución de controversias.

TLCs

A los efectos del presente trabajo, se analizarán dos ejemplos de TLC: uno regional y uno bilateral.

TLC regional: Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) El capítulo XVI regula la entrada temporal de únicamente personas de negocios. Se busca, además, “garantizar la seguridad de las fronteras, y de proteger el trabajo de sus nacionales y el empleo permanente en sus respectivos territorios” (art. 1601).


El acceso a los mercados extranjeros por parte de los trabajadores previsto por este tratado está limitado únicamente a los nacionales de los Estados parte, y a cuatro categorías de personas (apéndice 1603): comerciantes e inversionistas, profesionales, transferencias de personal intra-firma y visitantes de negocios. Se proveen definiciones detalladas y se establece un régimen pormenorizado de acceso para cada una. Estas categorías no se limitan al área de servicios, sino que también pueden ser personas afectadas a actividades tales como agricultura o manufacturas. Los mecanismos de solución de controversias previstos en el TLCAN son: buenos oficios, conciliación y mediación (art. 2007). Sin embargo, en el art. 1606 se establecen procedimientos particulares para el movimiento de personas. De esta manera, los mecanismos previstos en el tratado no podrán ser iniciados “respecto a una negativa de autorización de entrada temporal conforme a este capítulo”, con excepción de que: “(a) el asunto se refiera a una práctica recurrente; y (b) la persona de negocios afectada haya agotado los recursos administrativos a su alcance respecto a ese asunto en particular.” Es decir que para el caso de un rechazo de ingreso de una persona física al territorio de uno de los Estados parte, no existe una instancia directa a la que dicha persona o la empresa para la que trabaja pueda recurrir para revisar jurídicamente dicha negativa.

TLC Bilateral: Chile- Estados Unidos El capítulo 14 regula la “entrada temporal de personas de negocios”. El objetivo del mismo (inc.1) es “facilitar la entrada temporal de las personas de negocios” “según el principio de reciprocidad y de establecer criterios y procedimientos transparentes para la entrada temporal y la necesidad de garantizar la seguridad de las fronteras y de proteger la fuerza de trabajo nacional y el empleo permanente en sus respectivos territorios”. Se deja en claro que se trata de movilidad temporal de las personas (art.14.2) ya que este capítulo “no se aplica a las medidas relativas a la nacionalidad, ciudadanía, residencia permanente o empleo en forma permanente”. Las categorías de personas que se enumeran y detallan son las mismas que en el TLCAN, reflejando entonces el modelo seguido y promovido por EEUU. Se establece, en el Apéndice 14.3(D)(6) que EEUU aprobará anualmente un máximo de 1.400 solicitudes iniciales de personas de negocios chilenas que soliciten la entrada temporal para llevar a cabo actividades comerciales a nivel profesional. Este es uno de los


mecanismos de limitación de entrada de personas físicas también previstos en las listas de compromisos del AGCS.

La solución de controversias en este tratado está prevista en el art. 22.5: Comisión buenos oficios, conciliación y mediación, pero en el art. 14.6 se establece la misma excepción prevista en el art. 1606 del TLCAN. Esto muestra nuevamente la preeminencia del modelo de intercambio comercial propuesto por EEUU.

Se puede observar entonces que estos acuerdos se limitan a regular el movimiento de trabajadores altamente calificados. A su vez, están formulados en base a las disposiciones y modelos establecidos por EEUU, en un ejercicio de “bilateralismo serial” por parte de este país.

Los acuerdos bilaterales de trabajo

Estos instrumentos jurídicos generalmente no son incluidos en los compromisos asumidos en el AGCS debido a que, por los principios de Nación Más Favorecida (NMF), no-discriminación y trato mínimo, los beneficios convenidos deberían ser extendidos a todos los Estados parte, lo que les quitaría flexibilidad a los países entonces para negociar dichos acuerdos (OECD/IOM/WB; op.cit). Estos, en general, liberalizan

las

estadías

temporales

de

trabajadores

en

áreas

específicas,

generalmente a migrantes de baja calificación. Panizzon (op.cit) observa que estos acuerdos están asimétricamente hechos en respuesta a los intereses de los países receptores, que buscan proporcionar una alternativa ordenada a los grandes flujos de migrantes en situación irregular. Un ejemplo lo constituyen los programas para trabajadores temporarios de Canadá: el programa para trabajadores de agricultura estacionales está dirigido a personas que trabajan en una selección de productos y provienen de un grupo determinado de países41, que se encargan de su reclutamiento (Human Resources and Skills

41

Los países son: México, Anguilla, Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, Montserrat, St. Kitts-Nevis, St. Lucia, St. Vincent, y Trinidad y Tobago.


Development Canada; 2011). No se ha podido tener acceso a ninguno de estos acuerdos, por lo que no se ha podido realizar el análisis correspondiente, sin embargo, nos resulta relevante citar su existencia como parte de la regulación internacional en esta materia.

Los tratados internacionales que regulan las migraciones laborales

Cabe aclarar que existen reglas de ‘soft law’ que establecen algunas directrices o recomendaciones para la regulación y los derechos de los trabajadores migrantes, tales como el Marco Multilateral para las Migraciones Laborales (OIT, 2006), que tiene carácter de recomendación y el Convenio sobre los trabajadores migrantes (OIT; 1949), que fue ratificado por 49 países, en su mayoría en desarrollo. Las disposiciones complementarias a este Convenio (1975) fueron ratificadas tan sólo por 23 Estados (entre ellos, tan sólo dos PDs, Italia y Noruega). El artículo 11 del mismo explicita que será considerado trabajador migrante: toda persona que emigra de un país a otro para ocupar un empleo que no habrá de ejercer por su propia cuenta, e incluye a cualquier persona normalmente admitida como trabajador migrante (inc.1). Sin embargo, quedarán excluidos: a) los trabajadores fronterizos; b) artistas y personas que ejerzan una profesión liberal; c) gente de mar. Es decir, que también en este tratado las personas que serán objeto de esta reglamentación conforman un grupo reducido: aquellos admitidos por los Estados, de acuerdo a sus normas domésticas.

El único tratado que existe a nivel internacional que regula los derechos de los trabajadores migrantes en su totalidad es la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares de 1990. Tiene por objeto proteger los derechos de “todos los trabajadores migratorios y a sus familiares sin distinción alguna por motivos de sexo, raza, color, idioma, religión o convicción, opinión política o de otra índole, origen nacional, étnico o social,


nacionalidad, edad, situación económica, patrimonio, estado civil, nacimiento o cualquier otra condición” (art.1). Entre las categorías de personas no incluidas en el mismo se encuentran diplomáticos e inversionistas (art. 3.c). Ningún país de Europa Occidental ni EEUU forma parte de este tratado, lo que muestra su aversión a la creación de un régimen internacional que regule las migraciones laborales en su totalidad. Por otro lado, la ausencia de estos países demuestra la falta de voluntad de estos países para que dicho acuerdo no forme parte de la costumbre internacional universal entendida en base al art. 38.b.42 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Conclusión

A lo largo de estas líneas se ha realizado un análisis del régimen jurídico internacional que regula la circulación y estadía de trabajadores temporales. Se ha podido comprobar que, mientras el régimen que afecta tan sólo a las personas más calificadas o con puestos jerárquicos en empresas con inversiones en el extranjero está muy desarrollado, el que afecta a todos los trabajadores migrantes no lo está. Como se ha podido observar, la liberalización de la circulación de las personas físicas está fuertemente relacionada con la presencia comercial en el exterior. Los PED, que generalmente son receptores de capitales y de inversión extranjera directa (IED) en servicios, casi no se ven beneficiados por esta liberalización del movimiento del personal de los niveles más altos (Chanda; 1999)43. De esta manera, la norma es la denegación de la entrada, en tanto que el acceso es rechazado a la mayor parte de las categorías de personal, exceptuando a los de los más altos niveles jerárquicos. Esto muestra la extensión de las normas migratorias domésticas de los PD, que tienen un alto sesgo hacia la promoción de la migración laboral temporal altamente calificada (Panizzon, 2010). Esta misma autora observa que estos países, desarrollados y receptores, prefieren, antes que acuerdos multilaterales, arreglos bilaterales y “hechos

42

La CIJ deberá aplicar “la costumbre internacional como prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho”. 43 Se debe aclarar que esta es una referencia general, ya que diversos países considerados PED, como Brasil, son también importantes emisores de IED.


a medida”. Y estos acuerdos más limitados excepcionalmente abren los mercados de laborales a trabajadores extranjeros. Las restricciones al movimiento de los trabajadores migrantes de menor calificación se encuentran tanto en la legislación doméstica como en la internacional. En el caso del AGCS, esto está mayormente reflejado en las listas de compromisos que asumen los Estados. Generalmente, los compromisos con más restricciones son aquellos en los que los PEDs tienen ventajas comparativas, es decir, en las actividades de menor y baja calificación. Se ha podido comprobar, asimismo, que este régimen se encuentra altamente fragmentado. Esto se refleja en los acuerdos bilaterales y regionales, tanto de libre comercio como de inversión, que generalmente incluyen una sección que regula específicamente el movimiento de personas físicas. Los mismos, son generalmente coherentes con los principios establecidos en el AGCS y se basan en sus principios y modelo. Más allá de este acuerdo, no existe otro que regule esta materia a nivel internacional, sino que esto se realiza en muchos y diversos tratados, bilaterales o multilaterales. Esta fragmentación se puede evidenciar también en la falta de unificación de las categorías de personas que pueden movilizarse a través de las fronteras en todos los acuerdos mencionados. Esta ausencia de definición abre la posibilidad a interpretaciones amplias o restrictivas de las mismas por parte de las autoridades migratorias y consulares de los países receptores. Como resultado de la mencionada fragmentación del régimen jurídico en esta materia, no existe un régimen de monitoreo del mismo. Por otro lado, las controversias son resueltas por mecanismos establecidos en cada tratado o acuerdo, para cada caso particular. Esto se condice con las consideraciones teóricas de Benvenisti y Downes (op.cit), quienes observan que los PDs evitan la creación de una burocracia o un sistema judicial independiente con autoridad significativa, o se circunscribe su autoridad cuando esta es creada. De esta manera, no existe ningún tribunal internacional con capacidad de dirimir en la materia, sino que pueden ser tratados en los paneles o grupos especiales en la OMC, o por los mecanismos acordados en cada acuerdo bilateral o multilateral, según la conveniencia del caso. En un principio, los Estados más débiles aceptarían los regímenes internacionales dictados por los Estados más poderosos debido a que los beneficios del acceso a los mismos son mayores a los costos que implicaría estar por fuera de dicho sistema


(Heller; 2004). Tener sistemas institucionales más predecibles es fundamental para la competitividad de estos países para atraer inversiones. Por lo tanto, adoptar las normas que regulan la movilidad temporaria de trabajadores de alta calificación sería beneficioso para su receptividad de IED.

Dada la extensión del presente trabajo, será objeto de una futura investigación el proceso de elaboración de cada una de estas normas, lo que permitiría conocer si fueron creadas en una o diversas reuniones, con el objeto observar el poder de negociación de los diversos actores tanto públicos como privados. De esta manera se buscará comprobar si los PDs limitan o no la cantidad de tiempo que se tarda en firmar un acuerdo, para evitar que los PED encuentren puntos en común entre ellos y logren formar coaliciones para defender su posición. Por otro lado, se estudiarán pormenorizadamente las normativas migratorias domésticas de algunos Estados parte del régimen, para observar la medida en la cual sus normas se “exportan” o no.


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3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

La contemporánea Reislamización transnacional y sus repercusiones en América Latina (19902012)

Castro, Javier Universidad de los Andes


Javier Castro Arcos44.

Resumen: Este trabajo identifica a través de una visión transnacionalista, dos modos de accionar del actual proceso de re-islamización; visualizando y dando a conocer ejemplos del mencionado fenómeno en diversos sectores continentales. Se presenta una visión teórica de lo que es el enfoque del “Transnacionalismo Islámico”. A partir de allí, se ubicarán por medio de la exposición de hipótesis y supuestos de diversos autores, dos posiciones del actuar transnacional islámico. En primer lugar la propuesta del “choque translocal” y sus respectivas características. En contraposición se explica la “integración transnacional”, sus implicancias y estrategias de alianza. Por consecuencia se presentaran cuestionamientos que atañen a la contribución en el análisis de los procesos de re-islamización contemporánea; las migraciones

y

sus

repoblamientos

geográfico-culturales

y

las

posibles

transformaciones en el escenario internacional; las políticas alternativas y los lineamientos de cohesión civilizacional en la creación de bases de mutación cultural, esto

a través de la consideración que posee la influencia mediática en la

territorialización de ambos modelos. Se explica y de da ejemplo por medio de un breve muestreo en periódicos, revistas y páginas web, con el fin de observar cómo los soportes mediáticos son instrumentos “intangibles” en la transmisión, propagación y asentamiento de los dos modelos de pensamiento señalados, altamente efectivos a la hora de modelar y presentar los esquemas de choque e integración a la comunidad internacional.

Palabras Claves: Re islamización, Islam Transnacional, Choque Translocal, Integración Transnacional- soportes mediáticos

44

Magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile. Candidato a Doctor en Historia de América Latina en Universidad de los Andes, Chile.


En el actual contexto internacional las relaciones de interdependencia y conectividad se intensifican día tras día, esto a través de los mass medias, vínculos de tipo económico y operativamente en áreas de injerencia a nivel estatal y político e inclusive en organismos no gubernamentales. No es que sea algo necesariamente nuevo, el hablar de un fenómeno de masivo intercambio a partir de las regiones islámicas; antaño fue posible visualizar las caravanas árabes que crearon este tipo de vínculos y desarrollaron flujos de cooperación. Presentemente continúan perviviendo estos flujos de cooperación y de relaciones entre regiones islámicas y sectores no islámicos. En esta ocasión intentaremos abordar estos puntos de interacción no bajo una mirada eminentemente estatista sino que por el contrario, nos detendremos a analizar los actores no gubernamentales en la etapa vigente de reislamización. Sin embargo es importante acércanos a nuestra temática contemporánea

en discusión a través de un paradigma teórico de las

relaciones internacionales, nos referimos al Transnacionalismo en su amplio campo de consideraciones. Celestino Del Arenal nos ayuda a conceptualizar esta vertiente de la siguiente manera “… El punto de partida de esta perspectiva es que las relaciones que se producen a través de las fronteras estatales, a consecuencia del comercio, del turismo, de las nuevas tecnologías en el campo de las comunicaciones y de una vasta red de relaciones transnacionales entre ciudadanos privados, asociaciones y empresas transnacionales, han alcanzado tal grado de intensidad y desarrollo que hoy se puede afirmar la existencia de una sociedad mundial, no solo interestatal. Sociedad mundial en que los Estados han perdido el control de una parte importante de las relaciones internacionales.”

45

De acuerdo a Keohane y Nye las "relaciones

transnacionales" pueden ser entendidas como "contactos, coaliciones e interacciones a través de fronteras estatales que no son controladas por los organismos centrales de política exterior gubernamentales46. Por ende estos fenómenos en donde el Estado no asume un rol centralizador, preponderante y reconoce – en algunos casos- diversas alianzas significativas a nivel económico, social, cultural, religioso entre múltiples países, abren espacios de encuentro entre pensamientos, culturas, lógicas y modos de acción. Ahora bien aproximándonos a una mirada transnacional en el caso del mundo del Islam, es factible, según Bowen, declarar que “… The phrase ‘transnational Islam’ can

45

Del Arenal Celestino, “Introducción a las relaciones internacionales”, Editorial Tecnos, Madrid, 1994, Pág. 310. 46 Keohane R., Nye J., “Transnational relations and World Politics”, Harvard University Press, Cambridge, MA.1971, pág. 11


be used to refer to a variety of phenomena, among which I would emphasise three: demographic movements, transnational religious institutions, and the field of Islamic in reference and debate.”47Tras los eventos del 11/9 se comenzó a poner mayor atención a las manifestaciones del Islam en el mundo. Sin embargo John Bowen señala estos tres factores para entender de antemano un transnacionalismo que procede desde migraciones que incluso se originan desde la etapa del postcolonialismo de mediados del siglo XX y a la internacionalización de las prácticas culturales debido a la masificación de los medios de comunicación, esto acondicionaría a que el Islam se conectara con diversas regiones del planeta por medio de actores no estatales. Joshua Hendrick colocará mayor énfasis en la idea del Islam transnacional utilizando la idea de la “Umma” como la comunidad islámica interncional vinculada por estos diversos medios,

“In Islam’s formative period, the Umma linked a trans-regional

system of Muslim trade and pilgrimage networks. In the contemporary era, these networks are linked to developments in information and communication technologies, which have subsequently provided the structural opportunity spaces for Muslim social movements (MSMs) to mobilize via a revival of the Umma as a universal Islamic precept.”

48

Por otra parte Ralph Grillo contribuirá en concebir la idea de “Umma”

como un soporte teológico y teorético de los medios tradicionales musulmanes a fin de legitimar las prácticas transnacionales del Islam, “Another way in which Muslims may operate transnationally is through the idea of the ummah, the global Islamic “imagined” community many Muslims, as well as analysts, frequently invoke. Although the ummah remains abstract and de-territorialized, case studies from many parts of Europe show how watershed events (debates about the hijab on the one hand, wars in Afghanistan or Iraq on the other) lead to a heightened sense of a transnational community49 Es justamente esta entidad desterritorializada la que debe ser entendida en los espacios interregionales en donde si o si vemos la conformación de una comunidad transnacional islámica. El teórico de las relaciones internacionales Fred Halliday promueve e insiste en torno al transnacionalismo islámico en señalar que “…No existe ninguna dimensión de las relaciones transnacionales más conflictivas y resbaladiza que la religiosa. No resulta

47

Bowen John, “Beyond Migration: Islam as a Transnational Public Space”, University of Washington, Journal of Ethnic and Migration Studies, Volume 30, Number 5, 2004 , pp.2 48 Joshua D. Hendrick, PhD Candidate, “Global Islam and the Secular Modern World: Transnational Muslim Social Movements and the Movement of Fethullah Gülen, A Comparative Approach” University of Dallas, Texas, 2006. Pág. 2 49

Grillo Ralph, “Transnational Islam in Western Europe”, ISIM, Review 15, Spring 2005, Netherlands, Pág. 11


difícil entender que los cambios en la política y en los hábitos religiosos han tenido, en los últimos años y anteriormente, unas consecuencias que afectan directamente a las mujeres. Esto ocurre en relación a las mujeres de los países islámicos, donde el ascenso de los movimientos islamistas de los años setenta y ochenta ha afectado muchos aspectos de las vidas de las mujeres. A riesgo de exagerar un poco, puede ampliarse el eslogan de los movimientos feministas según el cual lo personal es político y afirmar que lo personal es internacional, en el sentido de que las relaciones interpersonales,

micro

políticas,

están

muy

influenciadas

por

los

procesos

transnacionales .La expansión de las organizaciones y de las campañas feministas a través de las fronteras desde fines de los años setenta es un ejemplo llamativo de transnacionalismo.

Tenemos aquí uno de los casos más claros

de actores no-

estatales.50 Ante esta realidad y otras mencionadas anteriormente, podemos ligar al proceso de re islamización actual, ciertas interrogantes, ¿De que manera se provocan estas interacciones?, ¿continúan intensificándose relaciones únicamente asimétricas? ¿Y que sucede cuando los trasfondos culturales son marcadamente opuestos? ¿Cuáles son los tipos de transnacionalismo que se pueden dar en el concierto internacional? Al contemplar la presencia de un transnacionalismo islámico y por consecuencia la reislamización de diversos escenarios mundiales, nos es posible conocer que existen dos corrientes muy marcadas a la hora de explicar este tipo de re-islamización. La primera es la que revela un “choque translocal”, vertiente heredada de la teoría general del “Choque de las civilizaciones” de Samuel Huntington.

En ésta se

evidencia una disposición al conflicto y tensión que incluso podría llegar a episodios de alta violencia y belicosidad de tipo “fundamentalista” y esto en cualquier espacio transnacional. En segundo lugar, se muestra una corriente del “transnacionalismo islámico integracionista” que muy por el contrario al “choque translocal” imprime un esperanzador deseo de conectar por medio de los agentes transnacionales, espacios multiculturales, que tolerantemente respeten diferencias y desde las semejanzas se contribuya a un clima de desarrollo mutuo. Será necesario entonces recorrer las líneas de los sectores teóricos y sus respectivas propuestas en torno a las temáticas propuestas. Uno de los teóricos mas destacados en la corriente del “Choque translocal” es Daniel Pipes, Profesor y Doctor de la universidad de Harvard. Éste se hace la siguiente

50

Halliday Fred, “Las relaciones internacionales en un mundo en transformación”, Edit. Catarata, Madrid, 2002, Pag. 82-83


pregunta ¿resistirá Europa su islamización? En términos generales Pipes resume sus supuestos de la siguiente manera, “Algunos analistas del islam en Eu-ropa Occidental argumentan que el continente no puede escapar a su Eurábico destino; que las tendencias de la última mitad del siglo continuarán hasta que los musulmanes se conviertan en la mayoría de la población e impere la ley islámica (la sharia).Yo discrepo, sosteniendo que existe otra vía que el continente podría seguir, la de la resistencia a la islamización y reafirmación de las costumbres tradicionales. Los europeos de origen -- que componen el 95% de la población -- pueden insistir en sus costumbres y usos históricos. Si lo hicieran, nada se les interpondría y nadie podría detenerles”.51 Ante esto su repuesta gira en torno a las siguientes premisas. Primero reconoce que existe una fuerte inmigración musulmana en Europa que la llevaría a un inminente “Destino eurábico” pero que ante esta situación deben existir vías de escape que el continente debería seguir. En segundo lugar se menciona que estas vías de escapes deben ser de “resistencia a la islamización” y he aquí la visión de choque. Según Pipes se debe desarrollar un fuerte programa que no permita la inclusión de políticas pro-islam en culturas de base auténticamente occidentales. En tercer lugar el principal método que se debería ocupar para fomentar la resistencia, es el de “conservar la identidad histórica del continente”, se necesitaría la reafirmación de la cultura, a través de los usos y costumbres históricas. Pipes es denominado por otros autores como el “Príncipe” de la islamofobia. Sin embargo

sus reiteradas

investigaciones lo hacen ser uno de los teóricos más claros y lúcidos en la resistencia de la “integración del islam a occidente” y por lo tanto de la existencia de un choque translocal. Mark Steyn se suma a una visión de choque translocal. En un ensayo reciente llamado “America Alone” Steyn esboza una visión un tanto mas pesimista para occidente, ya que propone que cercano al año 2025 el “choque” del islam va a ser tan profundo que carcomería los sectores más recónditos de Europa y Occidente, quedando solo “Norteamérica” como la figura heroica que luchará contra los planes islámicos. Se utiliza el argumento de que no fue el 11 de septiembre el día en que todo cambió, sino que antes de este suceso, no se consideraron las proyecciones de elaborar políticas “irresponsables” en países europeos, que dieron la chance a la aparición de “Eurabia”, un concepto que sintetiza el fenómeno de la re islamización por choque – y en algunos casos integración- en el viejo continente, “September 11, 2001, was not "the day

51

Pipes Daniel “¿Resistirá Europa su islamización? Abril de 2008. En: Revista de Grupo de Estudios Estrategicos N°2246. En: www.gees.org/articulo/5360


everything changed," but the day that revealed how much had already changed. On September 10, how many journalists had the Council o American-Islamic Relations or the Canadian Islamic Congress or the Muslim Council of Britain in their Rolodexes? If you'd said that whether something does or does not cause offense to Muslims would be the early twenty-first century's principal political dynamic in Denmark, Sweden, the Netherlands, Belgium, France, and the United Kingdom, most folks would have thought you were crazy. Yet on that Tuesday morning the top of the iceberg bobbed up and toppled the Twin Towers. This book is about the seven-eighths below the surface - the larger forces at play in the developed world that have left Europe too enfeebled to resist its remorseless transformation into Eurabia and that call into question the future of much of the rest of the world, including the United States, Canada, and beyond”52. Suena de ficción, pero Steyn asegura los siguientes argumentos como claves trascendentales en el panorama propuesto. En primer lugar se basará en mostrar un “declive demográfico” como principal causal del cambio en la civilización occidental y por ende de la intromisión islámica, se presentan cifras y estudios de tasas de fertilidad en países como Holanda, Inglaterra y España que tras un correspondiente muestreo denotan el resurgir de la natalidad musulmana en Europa. Prontamente como segundo argumento se establece la “insustentabilidad” del Estado democrático debido al avance de la tradición política y cultural de medio oriente, esto daría a luz una tercera premisa que el autor menciona como la “Nueva edad oscura” de Occidente y la llegada a Europa de el “Eupocalipsis”, en donde todas las arte liberales retrocederían a un estado de arte primitivo y además se interpondría una cultura de tipo bélico militar, en donde todo convergería en la construcción de Estados Armados, es decir, la constante manifestación de antagonismos que directamente se verían obligadas a llegar a puntos de tensión y choques. ¿Será esta propuesta tan considerable?, ¿poseerá las claves para entender el contexto internacional de un par de décadas en adelante? Lo cierto es que las hipótesis de Steyn en el año 2007 se convirtieron en records de ventas en EEUU, siendo incluso galardonado por el New York Times como un Best Seller. En la academia Steyn ha generado diversos debates que se han difundido por charlas y seminarios o programas de televisión universitaria como “conversation with history” de la universidad de Berkley, sus agudas observaciones incluso han sido comentario de eminentes islamólogos. El siguiente autor de “choque translocal” es el chileno Isaac Caro, quien en el ensayo “La reemergencia de fundamentalismos islámicos y judíos: el escenario internacional,

52

Steyn Mark, “America Alone”, Regnery Publishing, Usa, 2006 pág. 7


el Medio oriente y América Latina” muestra una visión de conflicto y de resurgimiento de este fenómeno “… A partir de septiembre de 2001, cabe hablar no sólo de la reemergencia de un nuevo actor, sino que también de la afirmación y la consolidación de un fenómeno de significante importancia, que se convierte en un factor emblemático y paradigmático de los nuevos conflictos del siglo XXI. Los fundamentalismos islámicos irrumpen con una fuerza extraordinaria en el escenario internacional, con la capacidad de amenazar la estabilidad y seguridad de una región en particular sean Asia Central o el Medio Oriente -, y también de todo el mundo (en el caso que llegaran a contar con armamento de destrucción masivo). Estamos, por lo tanto, en presencia de un cambio cualitativo con respecto a las oleadas anteriores, cambio definido primero, por la apariencia transnacional y global de los nuevos actores y, segundo, por el alcance internacional que sus acciones terroristas pueden adoptar.53 Caro expondrá sobre la base de argumentaciones de choque como la de Lewis o Huntigton que el fundamentalismo islámico, independiente si es una vertiente rechazada u aceptada por otros, es de todas maneras un fenómeno que no escapa al islamismo y que es parte de la contingencia política internacional actual que incluye al Islam. Estos choques serían alarmantes y en algunos casos dignos de preocupación debido a dos aspectos. Primero a la escalada transnacional de nuevos actores que se adhieren al contexto global actual. Y en segundo lugar a la extensión de actividades “terroristas” impulsadas desde estos núcleos de acción islámica. Es por tanto, un choque provisto del fundamentalismo de raíz islámica y que del cual Caro señala es una fuerza extraordinaria que irrumpe en el escenario internacional. Ahora bien el Dr. Graham Fuller, lanzó la siguiente pregunta en la revista Foreign Policy ¿Qué sucedería si el Islam no existiese? Siendo directamente de “choque”, la postura de Fuller cuestiona la islamización de la siguiente manera “… What if Islam had never existed? To some, it’s a comforting thought: No clash of civilizations, no holy wars, no terrorists. Would Christianity have taken over the world? Would the Middle East be a peaceful beacon of democracy? Would 9/11 have happened? In fact, remove Islam from the path of history, and the world ends up exactly where it is today.”54 El artículo lleva por nombre “Un mundo sin Islam” en este Fuller, a manera general menciona quizás en tono irónico que la influencia del islam es solamente una práctica reiterada en la región de medio oriente, donde siempre se han generado conflictos, tensiones y luchas para cumplir objetivos étnicos y nacionalistas, “Mongols would still

53

Caro Isaac, “La reemergencia de fundamentalismos islámicos y judíos: el escenario internacional, el medio oriente y América Latina ““Ciencias Sociales y Religión/Ciências Sociais e Religião,” Porto Alegre, ano 4, n. 4, p.167-186, out 2002, pag. 5 54 Fuller Graham, “A World Without Islam”, Foreign Policy, January/Febraury, USA 2008. Pág. 46


have overrun and destroyed the civilizations of Central Asia and much of the Middle East in the 13th century. Turks still would have conquered Anatolia, the Balkans up to Vienna, and most of the Middle East. These struggles—over power, territory, influence, and trade—existed long before Islam arrived55.Por lo tanto el autor describe que ni siquiera son mérito del islam las prácticas terroristas, sino que solo han proseguido con un tradición de choques entre occidente-oriente, “ The Middle East would still have a glorious historical model—the great Byzantine Empire of more than 2,000 years’ standing— with which to identify as a cultural and religious symbol. It would, in many respects, perpetuate an East-West divide. It is not an entirely peaceful and comforting picture.”56Por lo tanto de acuerdo a Fuller el Islam estaría condicionado en sus conductas de “choque” debido a su trasfondo histórico y de un modelo poco apacible que aun pervive en los genes islámicos. Por último nos es posible conocer aspectos del “choque translocal” propuestos por un autor emblemático respecto a esta posición, es Bernard Lewis, quien es reconocido como un islamólogo, precursor en estudios que hablaban de un “choque” no solo translocal sino que internacional, inclusive se dice que antes de que Huntington lo desarrollara. En “The roots of muslim rage” Lewis se dedica específicamente a tratar este choque y lleva a cabo una revisión de la interrelación de aspectos socioculturales, políticos, económicos, religiosos y por tanto históricos que crean una raíz para las manifestaciones actuales del islamismo. Por tanto el amplio bagaje histórico acondiciona a una constante contraposición, o mas bien a una dialéctica teológica, filosófica y política entre medio-oriente y occidente, Lewis mostrará que inclusive esto se refleja en las políticas más básicas de un gobierno, “… It should by now be clear that we are facing a mood and a movement far transcending the level of issues and policies and the governments that pursue them. This is no less than a clash of civilizations —the perhaps irrational but surely historic reaction of an ancient rival against our Judeo-Christian heritage, our secular present, and the worldwide expansion of both. It is crucially important that we on our side should not be provoked into an equally historic but also equally irrational reaction against that rival.”57 Por otra parte Lewis señala que siempre el Islam se ha cuestionado porqué las diferencias con occidente, el porqué no existe un desarrollo similar. Lewis menciona los siguientes puntos como determinantes entre la separación definitiva entre occidente y el islam a partir del siglo XV; Primero, la superioridad naval de los europeos. Segundo, el

55

Fuller Op. Cit. Pág. 48 Fuller Op. Cit. Pág. 51. 57 Lewis Bernard, "The Roots of Muslim Rage." The Atlantic Monthly Volume 266, No. 3 (September, 1990) Pág. 26 56


comercio y el sistema económico. Tercero, una fuerte participación de la sociedad civil. Cuarto, occidente uso nuevas fuentes de energía. Quinto, libertad de tipo económica, militar, doméstica o sexual. Sexto, la posición de la mujer. Séptimo la estructura política parlamentaria58. Por otra parte es posible conocer la contraparte al islam de “choque translocal”. Hablamos entonces del enfoque “Integrista Transnacional” que define las relaciones transnacionales del Islam en vínculos de cooperación pacífica, democratizante

y

capaz de fomentar acercamientos benéficos entre ambos sectores de la sociedad. Niegan que el islam se encuentre trazado por una política de “choque internacional” por otro lado señalan la apertura que ha ostentado en este ultimo tiempo el islam político. Olivier Roy es conocido como un importante integrista. Roy propone un proceso llamado “Mutación de Base”, la que tiene que ver con una re islamización por la base del conjunto de la sociedad, en las costumbres, la cultura y los comportamientos. Para Roy no sólo basta hablar de multiculturalismo ni de asimilar una cultura, sino que es necesaria esta mutación que lleva a las políticas públicas a ser más específicas en términos y usos prácticos , “…The two models – multiculturalism and assimilationalism – failed, both of them, but they failed for the same reason, and this reason is that both models supposed that religion and culture are the same thing, or more exactly that religion is embedded in a culture and culture does express the religion. That’s the basis of the clash of dialogue of civilization”59. Por ende Roy propone una transformación en los fundamentos de la sociedad y a partir de allí una yuxtaposición de fenómenos, culturas y a su vez el reconocimiento de elementos de unidad, llegando incluso a un concepto importantísimo en este análisis el cual es la “ Adaptabilidad de los modelos societales islámicos a los paradigmas occidentales”, este esgrime principalmente en como por medio de la mutación de base es posible llegar a una etapa de adaptación integracionista desde las costumbres mas básicas a los elementos políticos y legales que rigen opciones migratorias en un espacio externo incluyente. En entrevista con Harry Kreisler, en el programa “Interview with History” (Abril, 2002), se le pregunta de qué manera la próxima administración norteamericana

debería afrontar su visión

integracionista, el responde de la siguiente manera, “So you cannot have a policy to

58

En: Caro Isaac, Fundamentalismos islámicos: Guerra contra occidente y América Latina” Sudamericana, Santiago, 2003. Páginas 46 y 47 59 Roy Olivier, En: Conferencia, The carnegie endowment for international peace “western suburbs: the de-territorialization of islam”, March 2006, Washington D.C. http://www.carnegieendowment.org/files/olivierroyevent.pdf


integrate Islam in the West until the next presidential election. So my view is, don't focus on Islam, focus on individuals. We do not have to compromise on our values; we have to be coherent and cohesive with our values. The law, all the law, and no discrimination. There is a debate in Europe about mosques, but it's not a legal debate, because it's legal [to attend a mosque]. The problem then is to go through red tape, to convince a local mayor to not put up obstacles. So it's not an issue of changing the legal system to make a rule for Islam. The issue is to treat the Muslims as we treat the Catholics and any sort of religions, the Jews or the Protestants”60.de esta manera queda en evidencia que la integración según Roy debe ir inclusive atendiendo la individualidad, y al trato de “base” que se posee con una multiplicidad de sujetos, inclusive dentro del mismo Islam. Finalmente Roy argumenta que la globalización tiende a romper el vínculo entre Islam cultura e Islam religión, siendo el integracionismo fomentado por un Islam secular. Emad El-Din Shahin, Profesor de la Universidad Americana de El Cairo, basa sus postulados en el “compromiso” del Islam político con Occidente. Este integracionismo, de acuerdo a El-Din Shahin, es ampliamente transnacional en donde a través de organizaciones políticas no violentas, movimientos de la sociedad civil y dispositivos como las Ong´s sería posible adoptar el reformismo desde occidente y lograr conciliar aspectos democráticos en regiones islámicas. Se presenta la tesis de que la mayoría de la población no es parte de organismos de tipo radical violentista sino que de moderados que buscan la integración “… An Islamist-led regime represents a threat to relations with the West and to peace in the region. At this point, a clear distinction should be made between militant Islamists who are against the system and resort to violence to achieve their goals and moderates who are committed to non-violence and constitutional and legal means. The first type is certainly a minority among Islamist organizations and does not enjoy a large following, while the latter represents a vast majority and a mainstream trend within the Islamic movements.”61El-Din Shahin no desconoce las diferencias entre pensadores del mundo islámicos respecto a la democracia y los ubica en tres grandes Corrientes. Los primeros son los que rechazan la democracia argumentando la asunción de una pérdida de la identidad musulmana. La segunda corriente considera que la democracia que se practica hoy en el mundo árabe es el único medio de sobrevivir políticamente y, con un poco de suerte, participar en el sistema. Así piensa la Asociación para la Justicia y la Benevolencia en

60

Roy Olivier, en: “Interview with History”, April 2002, Berkeley University, http://globetrotter.berkeley.edu/people2/Roy/roy-con5.html 61 Emad El-Din Shahin, “Political Islam: Ready for Engagement?”, Review FRIDE, The American University in Cairo, Febreaury 2005, Pág. 2


Marruecos, que no es necesariamente violenta. La tercera corriente cree que el sistema democrático de gobierno (con sus instituciones y sus procesos) es compatible con los principios del Islam. La tercera opción sería la ideal para el autor, sin embargo da mas fuerza a su posición mostrando la importancia de las Ong´s en el proceso de transición transnacional del islam, “Another important dimension of the potency of Islamic activism in the region is the Islamic NGOs. These are a history-old phenomenon and are widely spread throughout the Arab and Muslim countries. There are no accurate figures of the numbers for these organizations. But out of the over 16,000 NGOs in Egypt, at least 32% are religious organizations (Muslim and Coptic) (…) They also provide basic medical, educational, cultural, and religious services. Few are involved in advocacy activities. This emphasis on charity work and services reflects a general pattern of the nature of the NGOs in the region. In 2002, the number of Arab NGOs was estimated at 230,000. Out of this number, charitable NGOs constituted 50%; the service delivery, 25%; and the development-oriented 25%. In other words, charity and service organizations constituted 75% of all NGOs. The EU has been providing support for NGOs as part of its policy to strengthen and empower the civil society62.Entonces, tras una asociatividad transnacional sería posible construir una plataforma de confianza mutua que lograría un compromiso y colaboración entre ambas partes de manera gradual, sincera y en diversas facetas en el empoderamiento de la sociedad civil. Continuando con el enfoque integracionista,

las autoras Mikhelidze y Tocci, se

preguntan en torno al compromiso entre Europa y diversos movimientos islámicos y de que manera desde Occidente se puede lograr un compromiso y una integración genuina entre ambas regiones. (Which objectives could be realistically pursued by the European and American actors toying with the idea of engagement with Islamist movements qua mass-opposition political actors in authoritarian contexts?63) Ante estos cuestionamientos se esgrimen tres objetivos. Primero, entender los movimientos islamistas y su evolución, y a través de ellos - en vista de su sociedad y política pertinente, comprender las tendencias en el Oriente Medio. Un segundo objetivo es diversificar las fuentes y organismos de intercambio de información, para obtener una imagen más completa y matizada de las tendencias en la región. El tercer objetivo más ambicioso es el de la participación política en donde se llegue a comprometer a los islamistas con el fin de la promoción de la democracia y a la vez garantizar el éxito

62

El-Din Shahin, Op. Cit. Pág. 6 Nona Mikhelidze and Nathalie Tocci, “How Can Europe Engage With Islamist Movements?”, Centre for European Policy Studies (CEPS), Brussels, Belgium, Madrid, 2009, Pág. 153 63


de los procesos de paz sobre el terreno. A través de estos mecanismos, según las autoras sería efectiva y significativa esta alianza transnacional e integrista, en el modus vivendis del accionar político islámico. Laurence Thieux complementará el proceso integracionista, en primera instancia cuestionándose si el rol del Islam en Occidente ¿es una amenaza o una oportunidad para impulsar una alianza de civilizaciones?. Thieux menciona que a partir del 11/9 se provocó una “radicalización de la percepción del Islam”, esto por los mass medias y vertientes de tipo “tensional”. A la vez se adhiere el llamado a un pluralismo de los modos de expresión de las creencias así como de las estrategias de intervención de los musulmanes en la sociedad, y específicamente en la sociedad europea que necesita entender a un islam “desculturalizado”, es decir, que se ha occidentalizado y que por tanto se integra a las practicas no violentas, el autor plantea que será entonces necesario “un diálogo entre las civilizaciones “… Para quitar dramatismo y no alimentar los prejuicios, la educación tiene que desempeñar un papel fundamental. Para evitar que se afiance una imagen muy negativa del Islam y de las personas que se asocien a esta religión. Asimismo los medios de comunicación deberían dar más visibilidad a los que dentro de la comunidad musulmana asentada en Europa practican o sólo conservan los elementos culturales del Islam pero que se distancian claramente de las posiciones adoptadas por los grupos más radicales. Es necesario considerar el islam europeo-u occidental- en toda su diversidad como base para las iniciativas como el “diálogo entre civilizaciones”64.Este dialogo entre las civilizaciones actuaría como una puerta de posibilidades e intercambios sin prejuicios culturales ni religiosos. Gema Martín Muñoz interpondrá una crítica desde el prisma integracionista en un artículo llamado “Razones en contra de la confrontación Islam-Occidente”, escrito en la Revisa de Occidente del Instituto Ortega y Gasset. La autora comienza sentando que la teoría del choque de civilizaciones es sesgada e incluso “etnocentrista”, “Se ha desarrollado en tiempos recientes la teoría del choque de civilizaciones, la cual desarrolla una interpretación de la historia basada en enfrentamientos y en una concepción de la convivencia entre culturas que depende de la capacidad de occidentalización que muestren las otras civilizaciones del planeta. No obstante, esta teoría de tipo etnocéntrico ignora las conflictivas consecuencias del gran efecto

64

Thieux Laurence, “El Islam en Europa: ¿una amenaza o una oportunidad para impulsar una alianza de civilizaciones? En: Revista del Centro de investigación para la paz, http://www.cipresearch.fuhem.es/pazyseguridad/docs/Islam%20en%20Europa%20Thieux.pdf


perturbador, que por el contrario, puede tener para las sociedades no occidentales.”65 Al contraponer de inmediato la teoría del choque de civilizaciones con una opción integradora, la autora traza nuevas explicaciones para avanzar en materias integracionistas. Por ejemplo esboza las formas en que el Islam fue puesto al margen de occidente al crearse una conciencia de principios ideológicos de antagonismos y también al solo considerar una raíz judeo-cristiana, olvidando la impronta del islam como aporte a muchos aspectos de occidente. Concluyendo en su análisis la autora declara que es necesario integrar el proceso de re islamización en occidente, dejando atrás un prisma de “choque”, “… Con ello, se impide la comprensión del fenómeno llamado de la “re islamización” de la emigración en sus verdaderas claves sociales y culturales – las cuales conciernen sobre todo al marco de las relaciones de esta con la sociedad de acogida- y se dificulta su aceptación como un proceso que no tiene por que excluir una vivencia moderna de los emigrantes de su religión musulmana.”66 Estos elementos deberían, por tanto, según la autora estar en la conciencia de la “aceptación” dando la espalda a la exclusión en una etapa de re islamización e integración. A la vez la Gema Martín plantea directamente en las tertulias de la asociación de diálogos interreligiosos de Madrid, en este caso en la conferencia “Interculturalidad en las tradiciones religiosas. El caso del islam” (Madrid, Octubre de 2009), el concepto de “Convivencia intercultural” en base a espacios de interacción de organismos propiciado desde instancias del Estado pero no necesariamente dependiente del Estado y otras instituciones que directamente no son parte del Estado. Hablamos específicamente de entidades como la “Casa Árabe”, Instituto de Estudios árabes y del mundo musulmán, el Instituto Halal o la organización llamada “junta islámica”. Ahora bien, ¿Cómo se expanden en pleno siglo XXI las posiciones re-islamizantes en un contexto transnacional? Inevitablemente y casi de manera obvia será fundamental en esta labor la participación de los medios de comunicación masiva, pues estos se encargaran de confeccionar a través de sus soportes mediáticos identidades múltiples. Ribeiro señala que "...en vista de la existencia del tiempo global, de los procesos de virtualización que perturban la percepción de la realidad y del self, generando así nuevas posiciones subjetivas y formaciones identitarias, sostengo que el capitalismo electrónico-informativo constituye el ambiente necesario para el desarrollo de una comunidad

65

transnacional

imaginada-virtual

y

que

el

Internet

es

su

base

Martin Muñoz Gema, “Razones en contra de la confrontación Islam-Occidente”, En Revista de Occidente, Instituto Ortega y Gasset, Madrid, 1997, Pág. 35-36. 66 Martín Muñoz, Op. Cit. Pág. 39


tecnosimbólica."67 En el caso del Islam serán dos tipos de plataformas comunicativas que se extenderán para configurar identidades acerca del islam, una con aspectos integradores y otra con el perfil del choque, estas percepciones se manifiestan tanto en la difusión desde occidente como de las regiones islámicas. Un caso en particular que presenta la yuxtaposición de estos dos enfoque se dio particularmente en un hecho ocurrido el año 2005 en donde el Jyllands-Posten – un periódico danés- supo de la dificultad de un escritor en ilustrar su libro con la imagen de Mahoma. Así, resolvió invitar algunos dibujantes para que enviaran dibujos al periódico con la representación del profeta, tras el recibimiento, el periódico eligió doce caricaturas que habían sido publicadas. La reacción a las caricaturas fue intensamente comunicada por los medio de comunicación en todo el mundo. Hubo, de acuerdo con la Prensa, una serie de atentados, muertes y protestos en diversos países, musulmanes o no, agravando todavía más la relación polémica entre las dos partes, Occidente e Islam.68 El punto es que ambas posiciones han re-inventado o reconstruido imágenes del islam de acuerdo, en algunos casos, a intereses de facciones políticas, que presentan productos monolíticos sin la consistencia analítica necesaria, ni la profundidad del entendimiento de un fenómeno tan complejo como lo es el mundo de la re-islamización transnacional. En relación a la postura del choque translocal, observamos que los mass media son instrumentalizado por frentes ideológicos que se asocian con redes de poder político y económica, construyendo estereotipos generales e identidades que se visualizarán por la opinión pública en constante choque. Por ejemplo el siguiente es un comunicado de un grupo de intelectuales franceses que fue difundido por gran parte de Europa tras la publicación de las viñetas del Jyllands-Posten , sus repercusiones no se hicieron esperar en toda Europa, “Después de haber doblegado al Fascismo, al Nazismo y al Comunismo, el mundo hoy hace frente a una nueva amenaza totalitaria: el Islamismo. Nosotros, escritores, periodistas e intelectuales hacemos un llamamiento para que se resista a esta forma de totalitarismo religioso y a que se promueva la libertad, la igualdad de oportunidades y los valores seculares. Los eventos asociados a la publicación de las viñetas de Mahoma en periódicos europeos han revelado la necesidad de mantener la lucha por los valores universales. Esta lucha no será

67

Ribeiro pág. 73 Charles Cruz Adriano, “La polémica entre islam y occidente en los medios: las caricaturas de Mahoma del jyllands posten”, En: Revista de “Estudios cinematográficos: revisiones teóricas y análisis”, Número71, pág. 7 68


ganada por la vía de las armas, sino en el campo ideológico.”

69

Campo que es

entendido como un sin número de medios agrupados que funcionan via internet, periódicos, revistas, televisión, radio, publicidad, entre otros. Por otra parte la integración transnacional surge desde la contemplación del choque y por ende, desde una crítica profunda al paredón civilizacional, cuestiona el porqué no generar un dialogo intercultural a través de los mass media, por lo que la mayoría de los medios pro “integración” critican el choque y proponen la alianza desde múltiples organismos de cooperación – un ejemplo es la casa árabe en España- por medio de conferencias, cursos, charlas y publicidad que llama al análisis y a la aceptación de la adaptación cultural. Un caso es el que se denomina la “demonización del islam por parte de occidente” y desde allí la captación de iconos para legitimar el discurso del choque, de este fenómeno se acusa a la prensa de ser el gran responsable “La responsabilidad de los periodistas en no reforzar estas visiones simplistas que acaban dificultando la comprensión y la convivencia intercultural adquiere todavía mayor importancia si se tiene presente que los estereotipos sobre la discriminación de la mujer arabo-musulmana constituyen hoy uno de los instrumentos más eficaces para demonizar a las sociedades árabes y para legitimar teorías culturalistas como el de la incompatibilidad entre modernidad e islam o el llamado “choque de civilizaciones”. 70 El Vicepresidente de la red Europea contra el racismo Bashy Quraishy menciona lo siguiente, “(…) Lenta pero firmemente, el centro de atención de los medios de comunicación comenzó a involucrar al Islam dentro de este debate. Reportajes televisivos, artículos periodísticos, emisiones radiofónicas, 'chats' en Internet, todos ellos estaban inundados de temas relacionados con el Islam, el fundamentalismo, el terrorismo y la guerra. Términos como extremistas musulmanes, fundamentalistas, militantes musulmanes, grupos terroristas musulmanes, terrorismo islámico, eran utilizados una y otra vez en los medios de comunicación. Antiguas imágenes de actos terroristas alrededor del mundo, la fotografía de Bin Laden disparando un arma, el maltrato de los talibán sobre las mujeres afganas, las manifestaciones y escenas de júbilo por parte de los palestinos, han sido mostradas reiteradamente. El reputado profesor Micah Dembo escribió en el periódico 'Independent' el 5 de Octubre: 'Los fundamentos culturales e intelectuales del terrorismo en las sociedades Islámicas solo pueden ser destruidos occidentalizándolos'. Todo esto sucedió con la ayuda de los

69

Cuadernos FIE El islamismo como amenaza ideológica a las sociedades abiertas europeas Dr. Alfonso Merlos García, Fundación Iberoamérica Europa. 2009 70 Navarro Laura, Miradas perniciosas. las mujeres musulmanas en los medios de comunicación, pag. 3


medios de comunicación.”71 Comentarios como los anteriores son permanentes para catalizar el paradigma de la alianza como una necesidad ante diferentes situaciones consideradas desde este enfoque “islamofóbicas”. El teórico español Rafael miralles se atreve incluso a citar un listado de mass medias anti-reislamizacion en

la que se incluyen Industrias audiovisuales y del cine en

Estados Unidos: Metro Goldwyn Mayer, Warner Brothers, Paramount, United Artists, The 20th Century Fox, Universal Film, Columbia Pictures ,Cannon. —Prensa norteamericana: The New York Times, The Washington Post, Newsweek ,Time, Daily News, New York Post, Sun time, Sun Telegraph, Boston Globe, Arizona News, Chicago Sun Times .—Prensa inglesa: Times, Sunday Times, The Observer, The Daily Telegraph, The Daily Mail, Sun, News of the World, City Magazine. The Nation, Expose, The People”72, según el autor son cientos de films, producciones artísticas, reportajes, imágenes y publicidad que emergen desde estos medios difundiendo una imagen tergiversada de lo que verdaderamente seria el islam. Posteriormente en relación a la construcción de la integración Sisler, mencionará que el “conocimiento islámico” que apunta hacia la integración en Europa, es difundido ampliamente por vía internet, ya que en la construcción de “fatwas” electrónicas, es posible contener las noticias de la televisión satelital de distintos sectores de la comunidad mundial del islam, sumado a otras ventanas de mass medias que apuntan a fortalecer la integración e interconexión global por medio de estos recursos mediáticos. “The last process connected to the trans-nationalism of the Internet is manifested by an increasing number of fatwas addressing the global problems of the imaginary Muslim community – e.g. Palestine, Iraq, Chechnya or Kashmir. The growing interest of the petitioners in such issues indicates the emerging notion of a global Islamic identity. The fatwa issuing sites have reiterated and reinforced patterns already observed in mass media – mainly in the pan-Arabic satellite televisions – but they have shifted the discourse from a journalistic to a legalistic and religious trope. Thus a virtual Muslim community (umma) is being re-created on the Internet.73” Ante los lineamientos anteriores proponemos una matriz de análisis que servirá para intentar interpretar el uso de los medios de comunicación por medio del islam reislamizante en sus dos proyecciones de análisis. Esta matriz vale para descifrar y

71

Bashy Quraishy, Revista Mugak, 2007. En: http://www.webislam.com/?idt=7178 Miralles Rafael, “Islam y mundo árabe en la escuela y en los medios”, Revista de InformaciónyAnálisis Año4 Nº12 www.verdeislam.com 73 V. Šisler: The Internet and the Construction of Islamic Knowledge in Europe, Masaryk University Journal of Law and Technology, pág. 211 72


dilucidar la vertiente o paradigma que se está presentando en sectores de reislamización. DIMENSION

DE CHOQUE TRANSLOCAL

ANÁLISIS

INTEGRACION TRANSNACIONAL

Modos de Difusión

Internet, prensa, revistas, Spot publicitarios, páginas films, etc.

Espacios de Configuración

web, periódicos, etc.

Organizaciones, Estados, Casas empresas,

culturales,

partidos cooperativas,

políticos.

universidades, centros de cultura, etc.

Receptores

del

enfoque Adhesión

mediático

(registro

visitantes a

diseño

de Radical,

de

revistas, de periódicos difundidos,

entre otros del

(registro

web), visitantes web), cantidad

inscripciones

Perfil

de Adhesión

etc.

fundamentalista, Aliancista,

integrador,

identidad que confecciona yihadista, etc.

intercultural,

el mass media

cooperativismo, etc.

Países o regiones en los Unión Europea, Estados Francia, España, Holanda, que

se

configuran Unidos, Conosur, etc.

Venezuela, etc.

productos mediáticos. Cuadro realizado por el autor. Los argumentos anteriores, nos han presentado una gama de observaciones que nos sitúan en una temática relevante ¿Es la integración una opción válida para occidente y también para las regiones islámicas?, ¿Deberá Occidente resguardar su tradición e identidad cultural a fin de preservar a sus futuras generaciones?, ¿Deberán las regiones islámicas mantener sus propios modelos societales, a pesar del avance de occidente globalizado?, ¿Sera

necesario analizar los productos mediáticos

permanentemente a fin de considerar el impacto de las visiones de reislamización en el globo? ¿Es cierto bajo estas perspectivas, la realidad de que el panorama político internacional está sufriendo profundas transformaciones? Finalmente, los actores estatales y transnacionales que llevarán la toma de decisiones en la temática presentada, ¿bajo qué enfoque lo harán, como y que profundidad tendrá el uso de los


soportes mediáticos?, ¿creerán en la integración transnacional o abogarán por no llegar hasta un posible choque translocal? Lo cierto es que en el actual escenario mundial estos procesos están en pleno desarrollo y he aquí un recurso que nos servirá para sintetizar y reconocer de manera más clara la contemporánea reislamización transnacional.


3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

La Primera Guerra Mundial Africana (19982003) y el rol de la comunidad internacional Freixa, Omer Universidad Nacional de Quilmes


Resumen:

La Primera Guerra Mundial Africana, el conflicto interestatal más grande de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI en cuanto a beligerantes y víctimas, ha costado cerca de 3 millones de vidas en el centro de África y produjo consecuencias funestas que hoy gravitan sobre ese espacio. Se explica, como otros episodios bélicos, en base a la lógica de los nuevos conflictos de la posguerra fría que consiste en el vaciamiento de los recursos naturales por parte de intereses foráneos en regiones con estructuras estatales endebles o prácticamente inexistentes. La República Democrática del Congo, escenario de la violencia rapaz y de la extracción indiscriminada de riquezas, continúa padeciendo la paradoja de ser rica, debido a su debilidad estructural que hunde raíces en la historia inmediata a su independencia. Un sendero que el rumbo de los acontecimientos engrosó y del cual ha resultado una víctima principal, la población civil, tal como indica la naturaleza de los nuevos conflictos en el globo.

En 1996 el entonces presidente sudafricano Thabo Mbeki pronunció en un discurso lo que se conoció como la idea del “Renacimiento Africano”, fundado en las esperanzas que cimentó la oleada democrática de la década de 1990 en toda África. Pero no obstante estas perspectivas optimistas quedaron relegadas ante la aparición de nuevos conflictos como el sucedido en República Democrática del Congo (RDC), escenario de los hechos que compusieron lo que se denominó “Primera Guerra Mundial Africana” (1998-2003), en un país situado en África central con casi el mismo tamaño que Europa occidental, lo que lo convierte en el tercero en dimensiones de África74 con

2.345.406 km2. Está conectado limítrofemente con nueve Estados

africanos: Congo-Brazaville, República Centroafricana, Sudán, Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania, Zambia y Angola. Se trata la problemática de un conflicto que muestra un caso de pésimas relaciones internacionales, de agresión a un país débil, caracterizado como una guerra africana “mundial”, esto es, presentada como interestatal, desarrollada entre agosto de 1998 y diciembre de 2002 y que arrastró a toda la región central de África. Lo fundamental durante la contienda (y antes también) fue el saqueo de las riquezas principalmente

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Turner, Thomas. The Congo Wars: Conflict, Myth & Reality, Londres, Zed Books, 2007, Cap. 2, p. 24.


mineras de RDC, un proceso de larga data pero que la “Primera Guerra Mundial Africana” supo explotar al máximo sumando una constelación de actores antes no incluidos, tanto de parte del propio país como agentes externos. De todo ello se derivó la consecuencia principal, el sufrimiento de la población civil, lo que más se destaca de los nuevos conflictos en los tiempos que corren. Dieron cuenta de la gravedad inusitada de la crisis en África Central el número de muertos (estimado en unos 3 millones), refugiados (unos 500.000) y las secuelas de guerra con las que conviven los sobrevivientes, desde la epidemia del SIDA (que la guerra logró reforzar), el drama de los niños-soldado (unos 30.000 en el momento álgido de la contienda) y los conflictos bélicos al interior del país que han constituido los efectos más perdurables de la guerra, paradójicamente a varios años de su cese formal. El gran responsable de estos padecimientos es la abundancia de riquezas mineras en suelo congoleño, de modo que paradójicamente RDC fue víctima de su propia virtud. Para 1999, estaba ubicada como la cuarta productora mundial de diamantes75. En el momento de la independencia el país proveía el 80% de la producción diamantífera industrial a los Estados Unidos y suministraba el 70% del producto bruto en el mercado mundial. Tampoco debe perderse de vista la importante producción cuprífera y de cobalto. RDC produjo la imponente cifra de 422.500 toneladas de cobre en 1989 y 9.311 del segundo en el mismo año. En especial, el país tiene el privilegio de poseer la mayor reserva planetaria de minerales, el cordón minero (“copperbelt”) que, repartido entre RDC y la vecina Zambia, ocupa Katanga, zona en donde se encuentran ingentes cantidades de cobre, cobalto y uranio, explotadas insuficientemente desde hace décadas. A esta gigantesca reserva posteriormente se agregaron yacimientos descubiertos de petróleo y coltán76. Debido a su alto potencial económico versado sobre todo en riquezas minerales, una plétora de intereses ha impedido la posibilidad de existencia estatal desde temprano. Desde luego, este problema se liga al papel de la comunidad internacional en la región en su conjunto. La mejor prueba de la sorprendente falta de balcanización de este país (a pesar del descalabro en todo sentido) reside en los intereses foráneos depredatorios que paradójicamente cohesionaron la integridad del territorio pero minaron la existencia de una fuerza estatal que hubiera podido aminorar el grado de destrucción y depredación provocado precisamente por esos poderes externos (y su respaldo en ciertas complicidades internas).

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Samset, Ingrid. “Conflict of Interests or Interests in Conflict? Diamonds & War in the DRC”, en Review of African Political Economy, Vol. 29, Nros. 93/94, 2002, p. 468. 76 Turner, Ob. Cit., Cap. 2, p. 26.


En otras palabras, existe una imposibilidad de encontrar Estado en RDC dentro de la trama de una suerte de conspiración contra sus riquezas y recursos, orquestada por múltiples fuerzas, principalmente fuera pero también dentro del país. Esta visión responde a las necesidades de aquellos interesados en el expolio y también deviene de un discurso fina y funcionalmente versado en torno a la negación y ocultamiento de la depredación económica, logrado en base a lo que puede ser una estrategia de encubrimiento por parte de la comunidad internacional. La denominación “Primera Guerra Mundial Africana” con la que Madeleine Albright, ex Secretaria de Estado de los Estados Unidos, definió tempranamente el conflicto acaecido77, guardó estrecha relación con la forma en que la comunidad internacional ha concebido y respondido a este drama. En principio fue aceptable llamarlo así por el tamaño de RDC y por la cantidad de países envueltos en el conflicto. La “Primera Guerra del Congo” (1996-1997) que llevó a la caída del autócrata Mariscal Joseph Desiré Mobutu (1965-1997) va de la mano con el nuevo conflicto que le sucedió y entre ambos se pueden vislumbrar líneas de continuidad y tensiones persistentes que refuerzan la interacción existente y la complementaridad que develan las explicaciones en orden a entender un conflicto a raíz de otro. Una vez que Mobutu fue derrocado el 17 de mayo de 1997, de allí en más medió aproximadamente año y algunos meses hasta llegar el día 2 de agosto de 1998, jornada en que comenzó la “Segunda Guerra del Congo”. En esta oportunidad, la alianza de Laurent Desiré Kabila junto al apoyo ugandés y ruandés se invirtió por varios motivos y se agregó la participación de varios Estados africanos. El hecho saliente es que los antiguos aliados del nuevo mandatario congoleño, Kabila, se volvieron en su contra y le declararon la guerra78, desobedeciendo su mandato. El detonante puntual de la invasión en RDC fue la decisión de este líder de expulsar a todas las tropas extranjeras que estuvieran en suelo congoleño. Ello implicó deshacerse de los militares ruandeses y ugandeses que poco tiempo antes lo habían conducido al poder. Es decir, el Presidente en una maniobra por mejorar su imagen ante la oposición creciente, intentó consolidar su régimen prescindiendo del apoyo externo, desafectando a los miembros de las tropas que lo habían conducido al poder, las “Forces Armées Congolaises” (FAC). Con estas medidas L.-D. Kabila pretendió revertir el principal síntoma de debilidad de su régimen, dependiente de Ruanda y Uganda, así como mostró su intención de desligarse de los gobiernos ruandés y

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Turner, Ob. Cit., Notes, p. 209. Clark, John F. “Explaining Ugandan intervention in Congo: evidence and interpretations”, en The Journal of Modern African Studies, Vol. 39, N° 2, 2001, p. 269. 78


ugandés interesados en depredar los recursos económicos dentro del territorio congoleño oriental79. El este de RDC posee desde muy antiguo poblaciones tutsi de origen ruandés, los banyamulenge. Las proclamas en contra de los extranjeros fueron moneda corriente al exacerbarse los ánimos en virtud de la decisión presidencial aludida. Se llegó al punto del asesinato de habitantes tutsis en Kinshasa. Entonces, al ser considerados potenciales agentes ruandeses por el gobierno de L.-D. Kabila (según el espíritu de su proclama), los gobiernos de Ruanda y su aliado Uganda decidieron intervenir en suelo congoleño para resguardar la seguridad de estos grupos frente al grado de xenofobia desatado80, desplegando efectivos militares. Así comenzó la intervención ruandesa y ugandesa el 2 de agosto de 1998, alentada por la rebelión banyamulenge en el este de RDC, en la ciudad de Goma. Por otra parte, el autor congoleño George Nzongola-Ntalaja sostiene que el conflicto estallado en esa fecha -bajo la forma de guerra civil- también tuvo como causa directa la reacción de L.-D. Kabila frente a la actitud de las tropas ugandesas y ruandesas, acusadas de suministrar apoyo a los rebeldes congoleños81. En consecuencia, estalló la rebelión susodicha en el este de RDC, sobrevino la invasión militar al país y el avance hacia Kinshasa del frente invasor. Pero dicha invasión pudo ser detenida gracias a la intervención de tropas de Angola, Zimbabwe y Namibia aliadas a L.-D. Kabila, replegándose las tropas rebeldes a la frontera oriental del país82. En forma rápida llegó la intervención masiva de otros Estados de la región en favor de uno de los dos bandos constituidos, por muy variados motivos. Esta vez la gran diferencia respecto a la “Primera Guerra del Congo” sería que aparecieron muchos actores nuevos que no habían participado en la lucha originaria que llevó a la caída del autócrata Mobutu. El primer conflicto en apenas dos años se había ampliado, expandiendo la esfera geográfica de su accionar y ampliándose aún más el carácter regional del conflicto. El resultado del estallido de la guerra fue la formación de alianzas heterogéneas entre diferentes actores del escenario congoleño83. Fue clara la

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Clark, “Explaining Ugandan…”, Ob. Cit., p. 268. Reyes Lugardo, Marco A. “La transición política y la nueva constitución de la República Democrática del Congo”, en Estudios de Asia y África, El Colegio de México, Vol. XL, Nº 3, pp. 696-697. 81 Nzongola-Ntalaja, Georges. The Congo from Leopold to Kabila: A People's History, Londres, Zed Books, 2002, Cap. 7, p. 227. 82 Reyes Lugardo, “La transición política…”, en Ob. Cit., p. 697. 83 International Crisis Group, “Congo at war...: A Briefing on the Internal and External Players in the Central African Conflict”, ICG Congo Report N° 2, 17 de noviembre de 1998, p. 1. Disponible en http://www.crisisgroup.org/en/regions/africa/central-africa/dr-congo/002-congo-at-war-a-briefing-of-theinternal-and-external-players-in-the-central-african-conflict.aspx. Último acceso: 23/11/2008. 80


alianza entre RDC, Namibia, Angola y Zimbabwe, en contra de los Estados agresores Uganda y Ruanda (sumado al apoyo externo como el francés, belga y norteamericano). Se contabilizaron directamente en el conflicto nueve Estados africanos. No obstante, el esquema puede sofisticarse. La “Segunda Guerra del Congo” debe recibir con razón el apelativo de guerra mundial africana ya que los partidos políticos beligerantes en la guerra civil existente al momento en cada país interviniente en las alianzas respectivas, se involucraron de lleno en dicho conflicto interregional. Además, por su parte, la ubicación y tamaño de RDC invitó de por si a convertir al conflicto en regional. Sin embargo, no hay que perder de vista la dimensión doméstica del conflicto en varias facetas. La oposición al régimen de L.-D. Kabila era fuerte y bastante heterogénea, si bien al comienzo mostraba unidad, pronto se escindiría84. Entonces, por un lado se unieron a las filas enemigas del presidente de RDC los banyamulenges, tutsis congoleños de la zona oriental de Kivu que no habían recibido ningún reconocimiento por su contribución a la guerra anterior de 1996-97 (en cuanto a derechos de ciudadanía se refiere), y aquellos antiguos partidarios de Mobutu Sese Seko, desplazados del poder por la intromisión del frente liderado por Kabila. También se encuentra entre los disidentes un grupo de descontentos por la política del primer mandatario en tanto su desatención por la cuestión del retorno de la democracia en el país durante sus primeros meses de mandato. En resumen, la “Primera Guerra Mundial Africana” debe entenderse como la articulación compleja de al menos cuatro conflictos transversales. Por un lado, la rivalidad que oponía a las dos alianzas regionales ya descriptas, la de los miembros de la regional SADC en su cooperación, la agrupación más grande de África austral, frente a los Estados vecinos. En segundo término, la guerra civil al interior del país invadido, entre los seguidores de L.-D. Kabila y sus detractores. En tercer término, las guerras civiles de los países vecinos y su repercusión en RDC y, finalmente, las “guerras campesinas”, en particular, el conflicto de los maï maï85. No quepa duda que el principal motivo que impulsó el conflicto abordado es de índole económica (sin desmerecer el resto). Para 1998 puede pensarse que el régimen de L.-

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Laakso, Liisa - Hiekkanen, Harri. “«Africa's first world war» in the Democratic Republic of the Congo”, en Greed, grievance and weak states: overview of African conflicts, University of Helsinki: Department of Political Science, 2000, pp. 70-72. 85 Wamba dia Wamba, Ernest. “Le leadership et la stabilite politque en Republique Democratique du Congo”, Maputo, artículo presentado en la undécima Conferencia General del CODESRIA, junio de 2005, p. 4.


D. Kabila se había convertido en una molestia para los Estados Unidos, las compañías mineras norteamericanas y los gobiernos de Ruanda y Uganda. En consecuencia, todos ellos lanzaron la segunda invasión al país para derribar dicho régimen y reemplazarlo por una figura más servil86. El propósito fue aprovechar sin estorbos las abundantes riquezas mineras de RDC. En vista de la abundante riqueza del país, se puede hablar con total seguridad de un saqueo sistemático de las riquezas congoleñas desde agosto de 1998, siendo sus principales responsables los ejércitos de las dos naciones agresoras, por encomendación de sus respectivos gobiernos: Ruanda y Uganda. La “Segunda Guerra del Congo” de una guerra para derrocar a Kabila degeneró en una contienda de naturaleza distinta para hacerse con el control de las riquezas del país 87. Estos dos gobiernos eran los más interesados en mantener el conflicto latente a efectos de continuar enriqueciendo sus arcas con los diamantes y otros recursos mineros robados al gran país vecino. Buena parte de los tesoros expropiados fueron a parar a las capitales de estos pequeños países, de donde eran exportados hacia Europa, en particular a Suiza88. A pesar de que en la RDC se produjo el saqueo externo de las riquezas naturales, no obstante el gobierno local también las supo aprovechar. Bélgica, Alemania y USA, según mostró un informe de las Naciones Unidas, las explotaron ilegalmente con el apoyo de L.-D. Kabila. Este político emprendió arreglos millonarios en orden a facilitar contratos y garantías financieras para adquirir tecnología militar necesaria a los fines bélicos89. En consideración de la evidente cantidad de riquezas en juego, en su mayoría de origen mineral, sin lugar a equívocos se ha caracterizado históricamente desde época leopoldina a la región como verdadero “escándalo geológico”. Las cifras que demuestran el saqueo son concluyentes. Desde 1998 a 2002, la ONU estima que se saquearon del Congo 30.000 kilos de oro por valor de 300 millones de dólares; cuatro millones de kilos de coltán (800 millones de dólares); 13 millones de quilates de diamantes (500 millones), entre otros importantes productos que ofrece la economía

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Madsen, Wayne. “Prepared Testimony and Statement for the Record of Wayne Madsen, Author, «Genocide and Covert Operations in Africa 1993-1999»”, Washington D.C., reporte presentado frente al Subcomité de Operaciones Internacionales y Derechos Humanos del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, 17/05/2001. Disponible en http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=495. Último acceso: 10/08/2007. 87 Turner, Ob. Cit., Cap. 1, p. 9. 88 Samset, “Conflict of Interests...”, en Ob. Cit., p. 472. 89 Taylor, Ian. “Conflict in Central Africa: clandestine networks & regional/global configurations”, en ROAPE, N° 95, 2003, p. 48.


de un país objeto de un reiteradamente mencionado “escándalo geológico”90. Este mote sin duda es correcto y devino trágico para millones de seres humanos. Como resultado, la RDC, de un estudio confeccionado a partir de 178 países en 2002, era ubicada en el puesto número 155, de acuerdo a una cantidad de variables que ponderaban la calidad de vida en el gigante del África Central91. Como se observa, el saqueo ha provocado penurias y empobrecimiento a la población local, al punto que se caracterizó esta guerra como “económicamente dirigida”92 y dicha acepción ha demostrado sus efectos letales. A pesar de que los medios de comunicación afirmaron la perversidad de las fuerzas conspirativas que saquearon el país, no hay que perder de vista que los actores congoleños también supieron aprovechar este saqueo. Así, además de la explotación foránea, el régimen de Kinshasa utilizó desde el comienzo los significativos recursos mineros para financiar la guerra en tres órdenes: 1) fijando un monopolio sobre las exportaciones, 2) gravando con mayor peso a las compañías mineras y 3) distribuyendo arreglos a cambio de asistencia militar93. El apoyo militar fue recompensado mediante la entrega de concesiones a los aliados de L.-D. Kabila. El desarrollo del conflicto muestra, respecto a la globalización, que África no se encuentra aislada del resto del mundo. Por el contrario, y como expone Bayart, las prácticas de la política actual africana no son una expresión de la marginalidad de África respecto de la economía del resto del mundo sino todo lo contrario, una prueba de su inserción dentro de la dinámica de este juego internacional. El ascenso de los “señores de la guerra” en RDC responde a que “…the crucial factor is the growing privatization of the relations which Africa mantains with the rest of the globe.”94. A fin de cuentas, el politólogo francés considera que África es un jugador activo en el proceso de globalización. Para ilustrar, baste con sólo echar una hojeada a los millonarios negociados mineros de la época de L.-D. Kabila. Según expone Bayart y se puede tomar como modelo para la experiencia conducente a la “Primera Guerra Mundial Africana”, a partir de 1996 la facciosidad transmutó en

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Liberti, Stefano. “El oro fluye entre Congo y Uganda”, en Le Monde Diplomatique, edición Cono Sur, Nº 78, p. 22. 91 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “Informe sobre Desarrollo Humano 2002”. Disponible en http://hdr.undp.org/mwg-internal/de5fs23hu73ds/progress?id=Z+Pf00+pIK. Último acceso: 15/12/2008. 92 Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, “Report of the Panel of Experts on the Illegal Exploitation of Natural Resources and Other Forms of Wealth of the Democratic Republic of the Congo”, 12/04/2001. Disponible en http://www.un.org/News/dh/latest/drcongo.htm. Último acceso: 28/08/2007. 93 Samset, “Conflict of Interests...”, en Ob. Cit., p. 473. 94 Bayart, Jean François. “Africa in the world: A history of extraversion”, en African Affairs, Vol. N° 99, N° 395, 2000, pp. 237-238.


una verdadera alianza interregional que dictó la sentencia de muerte a la dictadura mobutista el 17 de mayo de 1997. Zaire, como hasta entonces fue denominado el Congo, dejó de existir, pero las facciones fueron tomando nueva forma y reagrupamientos durante el transcurso del mandato de L.-D. Kabila, hasta el el estallido del conflicto de marras. Una vez más la guerra mundial cobró una lógica facciosa cuyo premio, a simple vista, era el mismo que para el conflicto que provocó la caída de Mobutu, el intento por ocupar un puesto político vacante y la sede del mismo, Kinshasa. Como demuestra Bayart, la lógica continúa siendo la misma y su concepto de “extraversión” queda fehacientemente demostrado al enunciar conflictos (como el de la Región de los Grandes Lagos) que envuelven el accionar de fuerzas externas a la región95. Facciosidad y transnacionalización no fueron términos excluyentes. Ambos conceptos, recordando la indiferencia de la comunidad internacional respecto al conflicto en los Grandes Lagos, en relación a la defensa de los Derechos Humanos, se han encargado de la destrucción estatal. La mejor prueba de ello está en el hecho de que desde temprano la intervención extranjera se ha hecho presente, es decir, ha moldeado la forma del Estado, según Thomas Turner96. Aunque las ilusiones engañen, este clima de desorden se presentó como una continuidad innegable de allí en más y prosigue asolando a un pretendido Estado en RDC. Para Bayart, las facciones que cohesionan el Estado africano, en cambio, en el caso de RDC, como se observa, lo han destruido. Nzongola-Ntalaja advierte que ninguna región de África ha sufrido tanta violencia política, desorden y muerte como la de los Grandes Lagos97. Esta realidad histórica ha sido fatal para el Estado congoleño. Bayart se niega a reconocer en guerras actuales las extintoras del principio de estatalidad. Por ende, plantea (siempre fiel a su visión de lo “faccioso”) que en las mismas lo que se pone en juego sólo es el dominio del poder político en los Estados y así no se compromete la existencia estatal o siquiera su integridad. Es más, sostiene incluso que la diseminación de las guerras constituye una buena táctica para los políticos africanos de ver recuperado su poder y ensanchar sus márgenes de maniobra98. No obstante, ninguno de los dirigentes políticos congoleños ha visto fortalecido su poder por involucrarse en ellas. La lucha facciosa, que incluye tanto a actores internos como externos, hizo la política de RDC y en simultaneidad deshizo el Estado. En el fondo descansa la disputa por el

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Bayart, “Africa in the world…”, en Ob. Cit., p. 240. Turner, Ob. Cit., Cap. 6, p. 147. 97 Nzongola-Ntalaja, Ob. Cit., Cap. 7, p. 215. 98 Bayart, “Africa in the world…”, en Ob. Cit., p. 245. 96


“trozo del pastel”, como señala Thomas Turner99. Es correcto admitir que el país ha sido víctima de un saqueo sistemático históricamente hablando. Todos los actores han hecho valer su interés por rasgar en las entrañas de este verdadero “escándalo geológico”, incluyendo algunos congoleños. Buena parte de la generación de políticos de RDC se ha encargado de depredar los abundantes recursos del país en cuestión, y dicha observación permite desmentir el grado de pasividad de los habitantes de Congo-Kinshasa. Por caso, Mobutu fue paradigma del saqueo estatal y sus sucesores lo han reemplazado exitosamente en la consecución de dichos fines económicos, con nuevos aliados internos e externos. La evidencia histórica no desmiente el camino adoptado. En los últimos tiempos ha profundizado la vía recorrida. El fin del mundo bipolar de Guerra Fría acentuó la intensidad y sistematicidad del expolio de las riquezas congoleñas amplificando la gama de actores invervinientes y dejando África a merced de estos nuevos poderes supranacionales que logran desestabilizar regiones enteras causando penurias a la población civil, la principal víctima en la dinámica del funcionamiento de estas novedosas redes transnacionales. La redefinición de la política internacional tras el cese de la Guerra Fría implica una nueva trama que acentúa el carácter depredatorio de las fuerzas intervinientes, y la capacidad de los líderes africanos en pos de incrementar tácticas en ese sentido. El carácter faccioso de la trama política, tomando como modelo el análisis provisto por Jean François Bayart100, puede pensárselo desde 1960 hasta el presente como un destructor del país ya que su base reposa en la lucha por el reparto del botín, es decir, la consecución de las abundantes riquezas que ofrece RDC, las cuales modelaron el carácter de la contienda. Se entiende a los nuevos conflictos bélicos como guerras de una naturaleza “económicamente dirigida” y no ya, como en el pasado, con la presencia de líderes africanos ideológicamente comprometidos. La configuración del nuevo orden mundial de posbipolar ha sido en muy buena medida responsable de una verdadera catástrofe en el corazón de África101 debida a un nivel de ambición ecónomica exacerbado, precisamente la dimensión del análisis que se ha enfatizado como eje central del conflicto en los Grandes Lagos africanos.

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Turner, Ob. Cit., Cap. 1, p. 9. Bayart, Jean François. El Estado en África. La política del vientre, Barcelona, Ed. Bellaterra, 1999, Parte II, Cap. 6, p. 269. 101 Turner, Ob. Cit., Cap. 1, p. 14. 100


Desde el fin de la era de Guerra Fría se afirma que existe una nueva clase de líderes políticos africanos cuyo recurso más visible es la búsqueda del apoyo foráneo que genera intrincadas vinculaciones con mafias, multinacionales, hombres de negocios, “señores de la guerra” y otros actores sociales menos visibles, pero no por eso menores en importancia. Para Nzongola-Ntalaja estos líderes componen una “nueva clase”102, es decir, una nueva generación que se supone busca “soluciones africanas a los problemas africanos”103. Pero una visión menos optimista sostiene que en realidad lo que realiza dicha clase al enarbolar su condición de renovada es convertirse en guardián del imperialismo y colocar a sus países como avanzadas del mismo en el “Tercer Mundo”. Las nuevas guerras en diversas partes del planeta implican un cambio de modalidad trascendente, ahora se trata de la lucha por la extracción de los recursos naturales por parte de las grandes potencias con abierta complicidad de las autoridades de los países afectados, asumiendo el carácter de guerras depredatorias. Estas guerras depredatorias aparecen gracias al surgimiento de un nuevo tipo de liderazgo africano, posible gracias a la superación del contexto bipolar de la posguerra fría. Este nuevo escenario posibilitó la consolidación de potencias medias regionales en el África subsahariana, mediante el entramado de nuevas alianzas y un alto despliegue de poderío militar. El fin de la Guerra Fría confirió un margen de maniobra amplísimo a los líderes africanos si se compara con la etapa precedente. El nuevo tipo de liderazgo más agresivo funda sus motivos sobre una consideración frecuente basada en el rechazo a una amenaza común, la cual no implica amistad entre sus adherentes. Se aprecia el carácter táctico más que estratégico de esa unión eventual y, en este sentido, la alianza entre Ruanda y Uganda que dio inicio a la invasión de suelo congoleño, se adecua con seguridad al marco de este análisis. En resumen, el carácter “intervencionista” asumido por los nuevos líderes deviene del afán por acrecentar sus propias riquezas (y en última instancia -o tal vez no- las de sus naciones), desembocando esto último en la constitución de un bloque político simpatizante de los Estados Unidos que incluye a esos líderes pro-americanos, en su vinculación a Washington. Es decir, esta generación traspasa fronteras nacionales para promover intereses ajenos a los del pueblo. Luego de la transmutación regional de África que siguió a la caída del bloque soviético y el final de la estructura mundial bipolar, resultó claro que Rusia se ha retirado del

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Nzongola-Ntalaja, Ob. Cit., Cap. 7, p. 233. Nzongola-Ntalaja, Georges. “Democratic Republic of Congo: How can we end the war?”, en Africa Insight, Vol. 31, N° 4, 2001, p. 46. 103


continente. No así los Estados Unidos. Si bien el interés estratégico ha disminuido desde 1989, esta superpotencia, adalid internacional de defensa de los valores democráticos, se interesó en líneas generales por la transición democrática en África y no perdió de vista el desarrollo de los innumerables conflictos (vistos ahora como amenazas múltiples) que estallaron con más fuerza tras 1989, de acuerdo a la lógica de una “nueva seguridad”104 internacional que colocó a esta superpotencia en el centro indiscutido. De todas formas, poco se preocupó por la suerte de los africanos, ni tampoco mostró malestar frente a aquellas fuerzas que se resistían a la apertura democrática. Mobutu en Zaire dejó de ser funcional a los intereses norteamericanos en tanto garante de la estabilidad regional105 y no por su reticencia a abrir el país a la participación democrática. La pérdida de interés estratégico de África para Estados Unidos tras 1989 implicó su falta de atención sobre el continente y así se dejó más libertad a los africanos para hacerse cargo de sus asuntos y sus propias agendas de seguridad, lo que explica el ascenso de nuevos líderes africanos y también el historial de conflictos trágicos que se han desencadenado desde ese entonces -o mejor dicho recrudecido-, más graves que los precedentes y ya no más considerados “periféricos”. El genocidio ruandés sucedió en 1994, y no antes. La grave crisis y el vacío de poder en Somalía, que motivó una intervención fallida de EE.UU., también se produjo a partir de comienzos de la década de 1990. Los ejemplos pueden seguir. En el país más oriental del cuerno africano proliferaron los “señores de la guerra”, al igual que durante la “Segunda Guerra del Congo”, otro gran ejemplo de crisis regional de posguerra fría. Desde la retirada de Estados Unidos han proliferado los actores como los “señores de la guerra” (“warlords”), en el marco de la privatización de las guerras africanas. Los móviles de su accionar ya no son ideológicos como lo eran durante la Guerra Fría, y salvo en ocasiones puntuales, constituyen oposición armada al régimen político. El caso de RDC responde a esta excepción, si bien como muchos otros en Somalía, Liberia, Angola, etc., éstos acometen contra la población civil y no combaten en defensa de un interés nacional. Es decir, recurren a la violencia como modo de consolidar sus ganancias y a despecho de alguna autoridad estatal que los controle. Una autora sugiere que esta es la modalidad bélica que se va perfilando para el Siglo XXI, los “señores de la guerra” financiados por el exterior mediante guerras que son

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Varela Barraza, Hilda. “La complejidad de la seguridad regional en África subsahariana en la posguerra fría”, en Estudios de Asia y África, El Colegio de México, Vol. XXXVIII, Nº 119, 2002, pp. 562-563. 105 Nzongola-Ntalaja, Ob. Cit., Cap. 7, p. 233.


fáciles de respaldar en un continente pobre y políticamente débil, aunque difíciles de controlar las primeras. La regionalización, o lo que una autora define como “redes en las sombras”106, competen a una multitud de actores, dentro y fuera del Estado, y muestra la integración de África Central dentro de la economía mundial desde la época de Mobutu. El accionar externo ha estimulado un conjunto de estructuras regionales que provocaron el conflicto que hoy atraviesa la zona referida y el desarrollo de las redes tendidas por Kinshasa con aliados foráneos. La aparición de actores externos construye redes clientelares en un panorama en el que África se ve cada más envuelta en el contexto de la globalización y ésta internacionaliza las fronteras con el consecuente debilitamiento estatal107. Muchas veces estas redes asumen un aspecto criminal, cuando los líderes políticos se involucran con empresas transnacionales o con los “señores de la guerra” para proveerlos de armas. Resulta evidente que estos actores no tienen ningún interés por el bienestar de la región sino en conseguir sus propios objetivos108. Esta estrategia apunta, como en época precolonial, a incrementar el poder personal, y así la pauta continúa repitiéndose.

Para ir finalizando, el silencio es lo más trágico. Indudablemente la comunidad internacional ha guardado silencio y se ha mostrado en buena parte indiferente respecto a la catástrofe producida en la región de los Grandes Lagos africanos, cuyo peor y más reciente episodio fue la “Primera Guerra Mundial Africana”. Dicha conducta se vinculó desde siempre a una característica que ha mostrado ser letal para RDC, la abundancia de riquezas en su suelo y su bien merecido apelativo de “escándalo geológico”. No resultó fortuito que a la guerra desatada se la haya considerado africanamente mundial, cuando el resto del mundo resultó, en líneas generales, indiferente al conflicto. Es decir, discursivamente se evidencia la contradicción en calificar a una guerra de mundial cuando sólo tuvo como marco un continente olvidado como es África. Esta marca discursiva encubrió la depredación económica y minimizó la intensidad del conflicto para justificar la primera (a pesar de ser reconocido el valor económico de la zona).

106

Nordstrom, Carolyn. “Out of the Shadows” en Latham, R. - Kassimir, R. - Callaghy, T. (Eds.), Intervention and Transnationalism in Africa: Global-Local Networks of Power, Cambridge University Press, 2001, p. 218. 107 Varela Barraza, “La complejidad…”, en Ob. Cit., pp. 563-568. 108 Taylor, “Conflict in Central Africa…”, en Ob. Cit., p. 53.


El desastre humanitario que esta “Primera Guerra Mundial Africana” ha causado no tiene precedentes, de los cuales hablan las cifras antedichas de víctimas. Europa y los Estados Unidos hablaron poco y nada de los crímenes cometidos en la RDC y se negaron a imponer sanciones de guerra a Ruanda y Uganda. La hipocresía de Occidente en este punto es evidente frente a lo sucedido y su reverso, la insistencia en el discurso sobre la defensa de los Derechos Humanos a lo largo y ancho del mundo109. Se liga a la poca importancia que le prestó el mundo a este conflicto, puesto que un autor lo calificó como “genocidio a medias”, denotando el relativo desinterés con el que se presentó este tema en los medios de comunicación y porque ha sido poco abordado por los académicos110. Las denominaciones “escándalo geológico” y “Primera Guerra Mundial Africana” quedan estrechamente ligadas a la explicación sobre la naturaleza estatal en RDC. El discurso orquestado por la comunidad internacional pretendió desde siempre la inalterabilidad de las fronteras pero a la vez logró la ausencia de Estado en el país con el objeto de facilitar la depredación económica. Tal paradoja resultó de los vericuetos de un doble discurso finamente articulado. El resultado fue trágico: los Derechos Humanos más básicos quedaron profundamente afectados. Asimismo, la triste situación del país y el dolor de su población es otro de los tantos casos de las inequitativas relaciones entre un país pobre y atrasado y otros más imponentes y poderosos. Sostiene la escritora de origen tunecino, Sophie Bessis en su libro Occidente y los otros. Historia de una supremacía, que los Estados occidentales “…justifican sus empresas exteriores con el deber de extender los derechos individuales y políticos fundamentales a toda la humanidad.”111. Entonces, según la autora, lo que ella denomina Occidente alza la bandera en defensa de los Derechos Humanos pero también con la misma frecuencia que los defiende viola éstos. Esta separación entre el decir y el hacer se halló desde el inicio de la Modernidad y la presente investigación subraya el efecto de este doble lenguaje, con sus consecuencias mortíferas, en la realidad de RDC. En el caso de la guerra en el país sede de la contienda investigada, como en tantas situaciones dentro y fuera del continente, las exigencias humanitarias proporcionaron la coartada soñada a las potencias que querían justificar sus empresas económicas, remarcando el axioma central presente en los hechos aquí abordados respecto a la desconexión entre la teoría occidental y la realidad de las prácticas políticas de

109

Nzongola-Ntalaja, “Democratic Republic of Congo...”, en Ob. Cit., p. 46. Turner, Ob. Cit., Cap. 1: “Half a Holocaust”, pp. 1-23. 111 Bessis, Sophie. Occidente y los otros. Historia de una supremacía, Madrid, Alianza, 2002, Tercera Parte, Cap. 10, p. 231. 110


Occidente. Fundamentalmente, al gobierno de los Estados Unidos (y todos sus aliados) no le interesó balcanizar el territorio congoleño ya que su unidad territorial tornó más fácil la expropiación de sus riquezas, y esto explica por qué no estalló RDC en varios Estados como si lo hiciera, por ejemplo, la ex Yugoslavia. Paradójicamente el gigante centroafricano no se fragmentó ya que no existió entidad estatal a partir de la cual llevar a cabo dicho proceso de disgregación. El discurso de la comunidad internacional se mantuvo fiel a la no balcanización pero a la vez sus proclamas en un supuesto apoyo a la protección de los Derechos Humanos no hicieron más que encubrir el nivel de depredación históricamente observado. Por su parte, dicha defensa retórica ayudó a regar el terreno de la facciosidad alentando la propia intervención extranjera dentro de las redes facciosas, elemento altamente destructor del Estado, desde época tan temprana como 1960. Las interpretaciones existentes respecto a la naturaleza estatal en África (sobre las cuales no se incursionó por motivos de extensión) se inscriben dentro de la lógica de esta clase peculiar de lenguaje del doble discurso occidental. Desde una visión que no puede desconocer el Estado, todas las intepretaciones afirman una vez más la existencia de Estado en África (aunque en realidad incompleta si se piensa en el molde original, Occidente). De tal modo si se sostiene alguna forma de estatalidad se cree que así no se vulnera la soberanía (o en otros términos, la conservación de las fronteras históricamente heredadas), y en consecuencia la depredación económica quedará justificada y encubierta. Como señala Bessis, la soberanía del Estado ha sido siempre un “…cómodo paraguas de todas las arbitrariedades de las últimas décadas al que han asestado muchos golpes en nombre de la defensa de principios válidos en todas las regiones.”112. En la medida en que el poder se concentre en el Norte (es decir, las potencias económicas de primer orden del planeta y los países más desarrollados), sostiene la escritora de Occidente y los otros, la transnacionalización no modifica las cosas. Si el poder mundial continúa siendo distribuido bajo la forma actual, RDC seguirá condenado a la pobreza, destrucción y la falta de Estado. El autor Pidika Mukawa entiende la presencia de un “consorcio internacional” en RDC (si bien con complicidades congoleñas) más que un Estado en el sentido moderno del término, dando por hecho el impacto negativo de la globalización en los Estados113.

112

Bessis, Ob. Cit., Tercera Parte, Cap. 10, p. 240. Pidika Mukawa, Didier. “Les ressources naturelles de la Republique Democratique du Congo: entre convoitise, exploitation illegale et exploitation concertee. Quelle alternative pour le developpement de l'Afrique?”, Maputo, artículo presentado en la undécima Conferencia General del CODESRIA, junio de 2005, p. 2. Disponible en http://www.codesria.org/IMG/pdf/pidika_mukawa.pdf. Último acceso: 27/08/2008. 113


En RDC, lo que resulta decisivo es que nadie se preguntó dentro o fuera de la misma por qué no se aplicó un plan de ayuda consistente (o sólo medidas muy parciales) a una zona golpeada por la peor crisis humanitaria de la actualidad. Si bien no existe una respuesta única, una clave explicativa debió vincularse al problema del doble lenguaje de la comunidad internacional. Desde esta perspectiva discursiva, RDC sólo fue reconocida desde el plano internacional como Estado, pero se desvió la atención cuando se debieron emprender medidas concretas, como paliar o prevenir los efectos de una verdadera catástrofe. En ese sentido el país dejó de ser considerado Estado strictu sensu por los analistas. El referido manejo del discurso responde a la conocida pauta de la conveniencia y el oportunismo según la circunstancia, como explica Bessis en su definición de las relaciones entre Occidente y los otros114. El interés occidental comprendió desde temprano que resulta más fácil llevar a cabo prácticas depredatorias en donde el Estado no existe (el caso de RDC lo ilustró a la perfección) y de este modo continuar aprovechando dicha ausencia total. Occidente, indica Bessis, posee en la actualidad la parte más importante de la riqueza mundial y supo aumentar la proporción si se compara con lo que tuvo hace algunas décadas. Así fue y continuará siendo demostrada la superioridad de Occidente sobre los otros, como hace notar la autora, por más que la comunidad internacional encubra esa particularidad asumida en su discurso haciendo la vista gorda respecto de los diversos atropellos cometidos a lo largo y ancho del mundo.

A modo de breve epílogo, una consideración sobre la actualidad más reciente en relación al tema. La situación de existencia de grupos que no aceptaron la paz que dio fin formal en 2003 al conflicto descripto hoy continúa prevaleciendo al este de RDC. En efecto, a casi una década la historia se repite como tragedia. El oriente del país continúa siendo un pandemonio, con mucho parecido al pasado, los desplazados ahora rondan los 2,2 millones de individuos115. El gobierno de Kinshasa, como en 1998, responsabiliza principalmente a Ruanda (y en segundo lugar, y con menor intensidad, a Uganda) de respaldar a los rebeldes del este del país. Por su parte, el gobierno de Kampala (al igual que Kigali) desmintió dicho respaldo. En suma, un caso de pésimas relaciones internacionales en África central no cambió en nada desde 1998 a 2012 y la comunidad internacional lleva gran parte de la responsabilidad.

114

Bessis lo define como una “ética selectiva”, en Ob. Cit., Tercera Parte, Cap. 10, pp. 234-238. Parellada, Gemma. “La rebelión resucita al este de Congo”, en diario El País de España (digital), 01/10/2012. Publicado en http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/01/actualidad/1349127628_689784.html, fecha de consulta: 22 de octubre de 2012. 115


Naciones Unidas, haciendo oídos sordos ante las pruebas rotundas del respaldo ruandés a la insurgencia en el gigante vecino, confirió a Ruanda la membresía no permanente en su Consejo de Seguridad116.

116

Molano, Eduardo. “La doble moral hacia Ruanda”, en diario ABC.es, 21/10/2012. Publicado en http://www.abc.es/20121021/internacional/abci-doble-moral-ruanda201210201314.html#.UIPIIc9_qSs.twitter, fecha de consulta: 23 de octubre de 2012.


3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

Clasificaciones del concepto de potencia y rol de las potencias medias en el sistema polĂ­tico internacional HernĂĄndez Alvarado, Diego Universidad de Santiago de Chile


Resumen

El presente artículo se dirige a validar el concepto de potencia en el sistema político internacional. El autor desarrolla una discusión teórica sobre este asunto desde diferentes puntos de vista, para entonces enfatizar en una propuesta más inclusiva. Subsecuentemente, revisa el término de acuerdo al orden y la jerarquía, y concluye apoyando el concepto de “potencia” como un término válido así como aclaratorio dentro del complejo escenario de los Estados Unidos como Estado en el más alto de la actual jerarquía global.

Palabras clave: potencia, orden, jerarquía, sistema político internacional, Estados Unidos, hegemonía.

Abstract

This article addresses the validity of the concept of power in the International Political System. The author develops a theoretical discussion about this matter from different points of view, to then emphasize in the more inclusive proposal. Subsequently, he reviews the term according to the current order and hierarchy, and concludes supporting the concept of “power” as a valid term as well as elucidating the complex scenario for United States as Estate at the top of the current global hierarchy.

Keywords: power, order, hierarchy, international political system, United States, Hegemony


Introducción

Existen diferentes maneras de comprender la configuración del sistema político internacional. Al momento de estudiar este tema, surgen los conceptos de orden y jerarquía como unidades explicativas de las relaciones entre actores en el concierto mundial. Desde la perspectiva del neorrealismo, es crucial analizar el desarrollo de los conceptos mencionados conforme a los principales actores del sistema, es decir, el Estado —a nivel de relación de estructuras— como actor preponderante, junto a la disposición de instituciones internacionales y otros elementos de la configuración. El presente artículo se plantea como cuestionamiento principal, la vigencia del concepto de “potencia” como noción válida para comprender el orden del sistema político internacional, y la aplicación que posee este al orden actual. Entonces, tiene como finalidad establecer la relación entre los términos de orden y jerarquía por medio del nombrado concepto. Bajo la percepción terminológica del autor, se asume que la hermenéutica conceptual corresponde a una relación natural entre orden y jerarquía al interior del sistema. Si bien se reconocen múltiples formas de referirse a la configuración del escenario internacional, se toma el concepto de “potencia”, producto de su trayectoria y precisión ontológica. La estructura del artículo se compone de cuatro apartados, comenzando por la concepción de “potencia”, en la que explica los antecedentes y principales aristas del término. En segundo lugar, se desarrollan las clasificaciones del concepto, comprendiendo las relaciones entre orden y jerarquía. En el tercer apartado, se establece una relación entre el término analizado y el contexto internacional actual, identificando los principales componentes e interacciones que dan sentido al objeto de análisis. En último término, se preparan las conclusiones respecto del concepto de potencia junto a la relación de orden, jerarquía y sistema político actual.

Concepción de “potencia”

Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, surgió una nueva forma de comprender la configuración de los Estados. Junto a esta explosión en materia de


investigación, producto del análisis y proyección del mundo bajo la bipolaridad, se da espacio para el planteamiento de un gran número de conceptos. Es menester considerar que la formación conceptual a tratar, corresponde a un estudio exegético competente a un objeto de análisis en lo particular, lo que obliga a trabajar este término bajo un marco temporal conforme al cuestionamiento constante respecto a la vigencia de este. En relación a la generación del concepto de “potencia”, existen una cantidad considerable de autores al respecto, lo que condice con la multiplicidad de interpretaciones que se le adjuntan. Desde el término de la Segunda Guerra Mundial, tomando en consideración la vigencia de la bipolaridad, los analistas de los principales centros de pensamiento comienzan a estudiar las relaciones y orden entre Estados, para llegar finalmente a la clasificación de “potencia” —término ya existente— como concepto genérico, acompañado de tipificaciones que forman subclasificaciones. En relación a la formación de la jerarquía internacional, en un primer momento el funcionamiento del modelo Westfalia117 (siglo XVIII y XIX), bajo el principio de efectividad, asume el liderazgo por parte de las potencias principales, siendo la génesis del derecho internacional. Este modelo estaba compuesto básicamente por Estados europeos. En un segundo momento los protagonistas del sistema de Westfalia se reúnen nuevamente al interior del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. De esta manera y bajo la lógica de David Held, las principales potencias se posicionan en la cúpula de las decisiones en el sistema internacional, para perpetuar y legitimar su influencia como Estado, por medio de diferentes modelos o instituciones (Rocha & Morales, 2010). Rafael Calduch (1991) entiende que la relación entre Estados históricamente ha sido asimétrica, por lo tanto la existencia de grandes potencias a lo largo de la historia mundial es un elemento intrínseco del momento que se desea analizar bajo el enfoque adoptado. Ahondando en la relación interestatal, se parte de la base de que el actor principal del sistema político internacional es el Estado (Pere Vilanova, 2003); desde entonces las relaciones que se desarrollen entre estos serán constantemente objeto de estudio.

117

Más allá de la pugna religiosa —Guerra de los Treinta Años— que culmina con la paz de Westfalia en 1648, es importante tomar el ciclo posterior de este escenario, como el establecimiento de un equilibrio relativo entre las potencias europeas, que da lugar a la génesis del sistema político internacional, conformado por Estados-Nación en base a los principios del derecho internacional.


Por tanto, como todo Estado ─y con mayor razón los más poderosos─ proyecta en sus relaciones con los demás actores, estructuras políticas y económicas mediante vínculos de dominación o cooperación, resulta indiscutible que se generaliza una constante y dialéctica interpretación entre el mundo de los Estados y la totalidad de la sociedad internacional (Calduch, 1991). Esta idea es ratificada por medio de la concepción de Luis Pérez Gil (1999, 86), donde asume que el estudio de las potencias requiere de un análisis comparado que concluye necesariamente en la creación de una jerarquía entre las potencias. La forma como se adoptan las relaciones entre Estados es dicotómica, siendo de conflicto y cooperación, dependiendo de la manera en que conciben las interacciones entre los actores. Es por esto que los grandes Estados mantienen la intención de un orden jurídico —bastante precario en término de sanciones— perdurable en el tiempo, con el objeto de sostener una jerarquía de la cual son los principales elementos. En este punto es cuando la voluntad de grandes potencias —sin entrar aún en su definición—, se refleja en la formación de órganos multisectoriales conformados por un gran número de países. Estas instituciones se gestan y operan de acuerdo a intereses y limitantes geográficas, pero en el caso de las más extensas como Naciones Unidas, comprometen la participación de la mayoría de los Estados del planeta y es la base jerárquica propendida por los Estados gestores. La proliferación e importancia de las instituciones internacionales en el mundo se conoce como la base del funcionalismo, concepto que genera que las grandes potencias tengan roles como ordenador, respondiendo a su jerarquización mundial, y dominador —haciendo prevalecer sus intereses por sobre los demás. A la vez, el Estado que se encuentra en el sector privilegiado de la escala jerárquica, adquiere legitimidad de su accionar mediante la mantención de influencia sobre áreas y actores específicos, los que finalmente reconocen y fundamentan la existencia de una potencia. Un concepto inicial en esta discusión ha sido el que propone Calduch, quien sostiene que para definir a una potencia debe considerarse un Estado, más o menos poderoso, según la capacidad de controlar las reglas del juego en uno o varios ámbitos-claves de la competición internacional, y según su agilidad para relacionar tales ámbitos para alcanzar con ello una ventaja (Calduch, 1991). Conforme a la definición entregada, una potencia se puede referir a un número indeterminado de Estados, por diferentes características y sin un marco temporal claro.


Luis Pérez Gil, en cambio, parte de la base según la cual una potencia es más que un Estado-nación, siendo aquellos Estados que establecen las reglas del sistema internacional y que disponen de los recursos y las capacidades necesarias para movilizarlos de forma óptima en defensa de dichas reglas (Pérez Gil, 1999). Este punto deja en evidencia la complejidad del término y la necesidad de generar clasificaciones para reducir la multiplicidad de acepciones que se le adjuntan Una gran potencia, específicamente una potencia política cuya acción se ejerce en toda extensión del ámbito máximo de la sociedad en cuyo marco opera (Calduch, 1991), se destaca por el dominio acotado a una época histórica determinada, refiriéndose a Estados reconocidos como Egipto, Roma, y diferentes imperios, hasta llegar a la época moderna, como Reino Unido, Francia, entre otros. Luis Pérez Gil adjunta una serie de atributos a la clasificación, resumidos en dos grandes elementos: recursos económicos y militares. Ahondando en los factores que inciden en la formación de una potencia, el autor se refiere al nivel de desarrollo económico, la situación geográfica, la fortaleza de su gobierno —administración—, influencia internacional y el componente subjetivo, como argumentos claves para poseer jerarquía internacional. En lo particular este último atributo subjetivo está referido a la voluntad de querer ser potencia, el cual depende directamente del nivel de cohesión interna del Estado (Pérez Gil, 1999). Cuando se analiza el accionar de las grandes potencias, se puede dividir en dos formas. Comenzando por la estructura funcionalista —con base en el derecho internacional—, apoyada fuertemente en la acción de de iure, elemento que trae estabilidad y certidumbre a la jerarquía del sistema político internacional, teniendo la cualidad de mantener el status quo mundial ante alteraciones de orden entre Estados, lo cual extiende el lugar de las grandes potencias en el escenario mundial ante eventualidades. En segundo término comprende el comportamiento de facto de un Estado, lo cual es más inestable y tendiente a la irregularidad del sistema, producto de las diferentes reacciones que genera. En este punto, la independencia de un Estado respecto a su relación con la sociedad internacional condice directamente con el tamaño de este, indistintamente de los preceptos equitativos propuestos por el derecho internacional (Pérez Gil, 1999). Cabe destacar que ambos tipos de conducta están directamente relacionados con las intenciones de un Estado con un área en específico, la cual se traduce en la imposición de intereses diversos. Respecto a las grandes potencias y su diferenciación con las potencias regionales — en un primer acercamiento—, Detlef Nolte (2006, 12) propone que el estatus de gran


potencia

debe

reflejarse

también

en

la

autopercepción

de

los

gobiernos

correspondientes, lo que incluye una proyección más allá de la propia región, relacionándose con la apreciación que tiene Pérez Gil respecto a la voluntad de un Estado de querer ser potencia. Además, las grandes potencias deben disponer de los recursos necesarios para actuar en más de una región. En cambio, las potencias regionales definen la estructura —polaridad— de los complejos de seguridad regionales, y en el contexto regional, disponen de recursos de poder amplios, cuyo impacto a nivel global es muy limitado. Las grandes potencias solamente les conceden importancia para la política —seguridad— en la región, pero no configuran como factor de importancia para sus cálculos de poder a nivel global. Uno de los aspectos más importantes en el estudio de una potencia radica en la intención de esta, ya que el hecho de presentar los argumentos potenciales y materiales para obtener jerarquía mundial e incidir en la toma de decisiones interestatal, comprende un factor relativo, dejando vital importancia a un sector más subjetivo del concepto, que comprende la voluntad real de un Estado, que provoca un salto desde los elementos relativos y continúa con la intención efectiva de serlo, lo que obliga a tratar el tema con la solidez en cuanto a la proyección de la política exterior (Calduch, 1991). Tras presentar una concepción de potencia, es menester avanzar en la formación de la cúpula de la escala jerárquica actual, la cual se encuentra bajo la dirección unilateral de Estados Unidos y se le ha denominado superpotencia118 mundial. Históricamente el concepto comienza a trabajarse después de la Segunda Guerra Mundial, y hasta la caída del Muro de Berlín se mantenía la idea de que el mundo era gobernado por dos superpotencias, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Estados Unidos. Después de 1990, la jerarquía internacional tomó matices norteamericanos ante el desplome de la alternativa al capitalismo, por lo que en la actualidad “superpotencia mundial” es sinónimo de Estados Unidos. Sin embargo, aún existe un debate conforme a la estructura de la jerarquía internacional, ya que los elementos que caracterizan a cada Estado son de carácter heterogéneo (Palou, 1993). Bajo un punto de vista económico y político, con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial existía un G2 —Estados Unidos y la Unión Soviética; después, en el año 1973, el bloque occidental formaría el G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón e Inglaterra), elementos a los cuales se

118

Este término fue utilizado por primera vez por el profesor W.T.R. Fox en 1944, cuando lo aplicó a Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética.


le sumaría tácitamente Rusia tras la caída del muro de Berlín, conformándose de esta manera en el G7 más Rusia (Rocha & Morales 2010), lo que en la actualidad se conoce como el G8, al referirse a las potencias más influyentes económica y políticamente.

Clasificaciones del concepto de “potencia”

Para Calduch, Pérez Gil y Jordi Palou, la diferencia sustancial entre una gran potencia y una superpotencia radica en el alcance que posee su poder119. Sin embargo, Hedley Bull (2005, 256) no respalda la separación conceptual de los términos, explicando que no se puede sustentar tal diferenciación tan solo en el control de armas nucleares, lo cual no tiene nada nuevo por sobre una gran potencia. En respaldo de la idea anterior, Nolte (2006, 27), señala que debe analizarse el poder en la política internacional según diferentes categorías de poder y en diferentes ámbitos dentro de un sistema de múltiples niveles, haciendo el estudio más complejo en torno a la problemática. Una gran potencia posee un poder político que trasciende una región y alcanza todo el sistema internacional, generando diferentes conflictos a lo largo del mundo. Sin embargo, una superpotencia posee la misma capacidad de acción que la anterior, con la diferencia que posee los instrumentos para movilizarse por todo el mundo, siendo protagonista de los conflictos en diferentes focos simultáneamente y decidiendo el inicio junto al término de estos. Avanzando en la definición de “superpotencia”, se tiene que es un Estado con capacidad y voluntad de ejercer una hegemonía120 absoluta en el marco de una sociedad mundial, mediante la disponibilidad de un poderío militar de naturaleza

119

Existen diferentes formas de comprender el poder. Joseph Nye (2004, 2) dice que “el poder es la capacidad de influir en el comportamiento u otros para conseguir resultados que uno quiere. Pero hay varios modos de afectar el comportamiento de otros”. De esta forma, en el sistema internacional y en relación al concepto de “potencia”, el poder de un Estado se relaciona directamente con la capacidad que tenga sobre la toma de decisión de otros Estados; por tanto, deja abierta la manera en que se aplica el poder configurando el objeto del debate posterior referido a las formas de poder. 120 La hegemonía se encuentra en el intermedio del dominio y la primacía (unidad diplomática), donde el recurso de la fuerza y la amenaza de fuerza, si bien no se utilizan habitual y desinhibida sino solo de vez en cuando y recientemente. Por ejemplo, en el caso de las grandes potencias están dispuestas a violar los derechos de soberanía, igualdad e interdependencia de los Estados menores, pero no los ignoran; reconocen que estos derechos existen y justifican su violación apelando a algún principio concreto que está por encima de ellos. (Bull, 2005)


nuclear, susceptible de provocar una guerra de destrucción masiva y simultánea, capaz de poner en peligro la existencia de toda la humanidad, así como una potencialidad económica y técnica que permita mantener e incrementar dicho poderío militar nuclear al objeto de garantizar su capacidad disuasoria (Calduch, 1991). Bajo esta acepción se desprenden tres elementos que actúan como fundamento de la superpotencia, siendo el poder militar, económico-tecnológico y político los pilares, donde el factor militar actúa como sostén de los otros dos componentes. Las características de la superpotencia se encuentran en la tenencia de un territorio extenso, la mantención de la demografía considerable, recursos económicostecnológicos, una cohesión política-ideológica que respalde las pretensiones y la voluntad como potencia y el control nuclear. Hasta el momento se ha conocido la parte alta de escala jerárquica del orden del sistema político mundial, conformado por la superpotencia y las grandes potencias. En el caso de Nolte121, propone una jerarquía en la que el sistema y su funcionamiento no tendría ningún matiz novedoso, ya que la diferenciación entre grandes potencias y descenso de potencias tradicionales son una constante histórica. Al igual que autores anteriores, dice que el orden se manifiesta de forma muy contundente en los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la participación en el grupo de elite G 7/8, en la ponderación de votos en las organizaciones financieras internacionales o —de manera informal—, en la influencia sobre la agenda de la Organización Mundial de Comercio (Nolte, 2006: 7). Sin embargo, existe otro tipo de clasificación al caso, donde Luis Pérez Gil propone una tríada conceptual, distinguiendo entre una potencia local, regional y mundial. Una potencia local es un Estado cuyo interés principal reside en sí mismo y en los países vecinos. La fuerza que estas naciones puedan desarrollar se ve limitada a una esfera geográfica reducida. El caso de la potencia regional es el de un Estado con influencia en un sector particular de las relaciones internacionales y/o responsabilidades regionales, que han sido tradicionalmente denominados potencias medias o potencias regionales, conceptos que se profundizarán en el siguiente apartado. Por último, la potencia mundial es el Estado con recursos, intereses y capacidades militares tales, que puede hacer sentir su influencia en todos los asuntos mundiales y alcanzar sus

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Nolte aborda el tema de la jerarquía de poder desde un enfoque de las cualidades de la potencia, es decir, no se aventura en la entrega de un orden para el sistema político internacional —como es el caso de Pérez Gil o Palou—, destacando por sobre este aspecto los atributos que le permiten a un Estado ser potencia y jugar un rol preponderante en torno a sus pares.


objetivos de una forma más plena que los otros miembros de la sociedad internacional (Pérez Gil, 1999). Jordi Palou (1993, 11) propone una clasificación más inclusiva en comparación a los demás autores, llegando a distinguir cinco tipos de estados desarrollando los siguientes:

Superpotencias o potencias mundiales: según Merle, los rasgos serían: disponibilidad de intervenir en cualquier parte del mundo, riqueza material, territorio de dimensiones continentales, recursos humanos considerables y alto nivel de desarrollo tecnológico. Junto a estas, se agrega la capacidad de respuesta frente a un ataque nuclear (Merle, 1976). Grandes potencias: Estados con una capacidad de influencia o con interés de tipo económico, político y/o militar, que van más allá de la propia región donde se encuentran, aunque su política exterior no llegue a tener propiamente dimensiones planetarias, como sería el caso de la clasificación anterior. Potencias medias: países que no se puede llegar a considerar como grandes potencias, pero que tampoco podemos incluir entre el grupo de pequeños Estados —definición negativa. Estados pequeños o débiles: independientemente de su situación económica y desarrollo, poseen un territorio y/o una población reducida y una participación limitada en asuntos internacionales. Microestados: subgrupo de los pequeños Estados; su territorio y población son muy reducidos.

La clasificación expuesta resume los elementos presentados al interior del concepto de potencia. También deja en evidencia la jerarquía existente en el sistema internacional, donde es necesario resaltar la innumerable cantidad de conceptos que surgen al interior del análisis de la potencia, pero que Palou sintetiza en estas cinco distinciones básicas.

Potencia, orden y jerarquía en el Sistema Político Internacional actual


Al momento de comprender el nuevo orden mundial después de la década de 1990 — tal como se mencionó en apartado anterior—, se experimenta un sistema político internacional regido por una superpotencia; Estados Unidos (Chomsky, 2003). Entonces la discusión se centra en este nuevo orden jerárquico, el cual anteriormente estuvo compuesto por equilibrios de poder relativos122 entre el capitalismo y la alternativa comunista, y ahora se encuentra al mando unidireccional de la doctrina americana. El planteamiento respecto de Estados Unidos como superpotencia posee una serie de explicaciones. En parte se puede decir que desde una perspectiva norteamericana siempre ha sido una gran ventaja, ya que hasta ahora, en su propio hemisferio ningún país haya constituido una amenaza seria para su seguridad o sobrevivencia. Continuando con la misma línea argumentativa, de acuerdo con los intereses chinos —bajo el supuesto que la potencia asiática pretenda una disputa hegemónica—, sería ideal si Argentina, Brasil y México se convirtieran en potencias regionales, porque en ese caso absorberían muchas energías de la política exterior de Estados Unidos (Nolte, 2006: 19). Tal escenario actuaría en contra de la gran ventaja mencionada en un principio. Respecto de la apreciación de Nolte (2006, 10) en la jerarquía, se sostiene que la propuesta de A.F.K. Organski (1958) sobre la Teoría de Transición de Poder —power transition theory— es fundamental. En contraste con otros enfoques de la escuela realista al interior de las relaciones internacionales, la power transition theory parte del supuesto de un sistema internacional jerárquico y estructurado, con una potencia dominante en la cúspide y potencias grandes, luego potencias medianas y estados menos poderosos subordinados en forma graduada, donde aquella jerarquía refleja la distribución de los recursos de poder. Sin embargo, Noam Chomsky se refiere a la discusión, abordada desde la soberanía y derecho internacional en el orden actual, argumentando que existe un grupo de Estados con la capacidad de imponer sus objetivos e intereses por sobre ambos elementos, a los que les ha denominado “Estados Iluminados” (Chomsky, 2002). Este grupo de Estados a los cuales se hace referencia, operan bajo el liderazgo de la

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Durante la guerra fría se desarrolló equilibrio de poder entre las potencias en disputa de ejes de influencias; este concepto introdujo orden y certidumbre relativo en cuanto a la probabilidad de conflicto directo entre EE.UU. y U.R.S.S. Hans Morguentau explica el equilibrio de poder por medio de dos modelos, entendidos como la forma de oposición directa y por medio de ejes de influencia.


superpotencia actual, donde no requieren de un historial como base y respaldan su actuar por medio de temas con gran injerencia mundial. Tal es el caso de la tratativa respecto de los derechos humanos y el control sobre el terrorismo internacional, pero a la vez, operan con serias observaciones en cuanto al modo de intervención y respeto de los mismo propósitos que propenden en su política internacional. La manera en que los “Estados Iluminados” expanden su influencia en el resto del sistema está centrada en la soberanía como concepto fundamental. Es en este punto donde aparecen los “Estados Clientes” como actores, para quienes la soberanía es un tema fundamental para su existencia; mientras tanto, a quienes no les importe —el mantenimiento de la soberanía—, serán “Estados Malvados” (Chomsky, 2002). En cuanto a la importancia de la soberanía para la configuración de un Estado —como uno de los elementos constitutivos de un Estado—, es de suma importancia considerar la apreciación que desarrolla Robert Kaplan, especialmente respecto a la soberanía en el caso de África occidental, donde comprende la correspondencia entre el paso de una soberanía real hacia una ficticia, y la relevancia que se le adjunta por parte de las autoridades políticas, en sus esfuerzos por demostrar la concreción de un Estado soberano (Kaplan, 2000). Dicha tesis vendría a respaldar el concepto de “Estados Clientes” como defensores de la soberanía perpetua de un Estado. Respecto a la escala jerárquica actual, Chomsky comprende una relación entre la capacidad de un Estado para utilizar la violencia a discreción y el respeto por la soberanía ajena (Chomsky, 2002). Entonces, quien se encuentra en la cima de la escala actual es indiscutiblemente, Estados Unidos, y en referencia con la apreciación que propone Palou anteriormente, en la medida que esta relación entre “violencia a discreción” y respeto por la soberanía ajena se va matizando, comienzan a separarse los demás escalones del sistema, diferenciando los distintos niveles. Como ejemplo, puede exponerse la condición de los “Estados Iluminados”123, como uso de violencia frente a una situación de su interés, y la justificación en conformidad a la justicia, mientras que un “Estado Cliente” conserva la violencia como un una acción excepcional. Ahondando en el comportamiento del líder de los “Estados Iluminados”, este actualmente conserva el derecho a rechazar indicaciones, tratados y acuerdos respecto a temas que atenten contra sus intereses. Uno de los ejemplos paradigmáticos al respecto, es el rechazo a la Corte Internacional de Justicia que

123

Noam Chomsky destaca como uno de los “Estados Iluminados” a Gran Bretaña, y le adjunta el rol de “perro guardián” de la política exterior norteamericana.


juzgaría crímenes de guerra y contra la humanidad, por razones de pérdida de soberanía nacional. Entonces Chomsky señala el historial negativo de Estados Unidos en cuanto a la aceptación de tratados sobre uno de los valores universales que propende: los derechos humanos. Esta idea se complementa directamente con la diferenciación que se establece entre la política tradicional de equilibrio —ya que ha recurrido principalmente a recursos militares hardbalancing—; actualmente, en el período de dominio estadounidense, los estados recurren cada vez más a una estrategia de softbalancing. Esta estrategia de coaliciones diplomáticas limitadas —en el tiempo y en las materias—, o procesos de sintonización en el marco de las organizaciones internacionales —como por ejemplo Naciones Unidas— para contrarrestar y restringir la influencia de los Estados Unidos, para ampliar la propia influencia y para garantizar la propia seguridad. Para este mismo aspecto es necesario considerar que para los Estados poderosos, las instituciones regionales muchas veces constituyen un instrumento de dominancia más económico y más seguro. Al mismo tiempo, para los Estados menos poderosos las instituciones regionales ofrecen la posibilidad de limitar el poder de los Estados fuertes124, en función de la articulación de sus intereses en un ámbito más amplio, lo que crea un espacio político para la formación de coaliciones (Nolte, 2006: 22-23). En la actualidad se trabaja en el reconocimiento y análisis de las limitaciones de la cabeza de los “Estados Iluminados”, con el objeto de identificar las vulnerabilidades y probable pérdida gradual de la hegemonía mundial. Fred Halliday (2007, 13) se refiere a los límites del poder norteamericano125 señalando que los focos de cuestionamientos radican en dos lugares específicos, reconociendo la zona de Medio Oriente y dos hegemonías en ascenso, como es el caso de Rusia y China. Las dificultades que expresan estos dos últimos Estados radica, en el caso de Rusia, en el destacado uso político y estratégico de la energía, mientras que China concentra un peso económico y militar cada vez más en alza, lo cual configura en ambos casos un fuerte dominio en el área regional que se expande hacia el resto del mundo. En este aspecto Özel (2006: 13) ahonda en la vulnerabilidad del hegemón, relacionando dos factores de la siguiente forma. El ascenso del deterioro del medio

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Nolte ahonda en el desarrollo de la cooperación como punto relevante desde la perspectiva de la potencia regional, ya que una hegemonía cooperativa tiene básicamente cuatro ventajas —en comparación con una hegemonía unilateral, comenzando por la integración regional. Luego, una hegemonía cooperativa garantiza estabilidad en la región. Hegemonía cooperativa por esencia es inclusiva. Finalmente, sirve para la difusión de ideas y los modelos políticos y económicos. 125 Una de las razones que le atribuye Halliday al desmoronamiento gradual de la hegemonía norteamericana, está en el proceso de aislamiento que ha venido experimentando desde el término de la guerra fría, el cual se refleja en el surgimiento de Estados contrarios en América y otros continentes.


ambiente se está desarrollando en conjunto con el ascenso de Asia —en términos generales—, donde la fase unipolar del poderoso Estados Unidos se está debilitando producto del desperdicio en las actuaciones en Irak —en referencia a las falsas justificaciones para la intervención y posterior ataque militar. Como consecuencia de este contexto se prevé el establecimiento de una vaga forma de multilateralismo. La hegemonía de Estados Unidos en el sistema político internacional, tiene un punto de inflexión que explica su deterioro paulatino. Este punto se encuentra en la invasión a Afganistán y posteriormente a Irak (Halliday, 2007: 15). En esta última, se cuestionó el actuar norteamericano desde las razones infundadas para la intervención armada; sin embargo se procedió al derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, para posteriormente guiar un proceso de transición a la democracia —aún sin consolidación— con serios problemas, reconociendo que la estabilidad política no existe en un Estado donde la composición étnica-religiosa —Chiitas, Sunitas y Kurdos— es bastante compleja. La invasión a Afganistán ha sido la confirmación de este proceso para el hegemón, en donde la intervención aún persiste para terminar con “el terrorismo”. Si bien es cierto que se confirmó la muerte del líder de Al Qaeda Osama Bin Laden en un Estado vecino, eso no indica que la operación en Afganistán sea un éxito, ya que el carácter ambicioso de la denominada “Guerra contra el terrorismo” no tiene un límite temporal ni geográfico establecido, aspecto que actúa en contra de la necesidad de reducir los conflictos para la administración de Barack Obama y deja al descubierto la capacidad de la superpotencia frente al tema. Sin dudas, la concentración en los esfuerzos por salir victorioso en ambas campañas provocaron el deterioro de la superpotencia, no solo desde un punto de vista comunicacional, sino que en términos económicos, lo que está en la palestra producto de la influencia de la crisis generalizada en Europa y la complicaciones para el presidente al momento de solicitar el aumento de la deuda exterior del Estado. Tzvetan Todorov, bajo una visión realista, propone la incompetencia de la moral en el comportamiento político (Todorov, 2003); entonces se aplica este principio al orden del sistema por medio del interés nacional como motor de la política exterior, especialmente en conformidad a las disposiciones que posee Estados Unidos hacia el resto de los Estados. Se entiende, por tanto, el actuar internacional de la superpotencia conforme a la composición de sus intereses, asumiendo que estos se encuentran en juego en toda la superficie del planeta, por lo que también involucra la capacidad de Estados Unidos para poder defenderlos recurriendo sin problemas a la fuerza militar (Todorov, 2003).


Esta forma de comportamiento deja de lado una serie de propuestas discursivas, como por ejemplo la imposición de la democracia y valores universales sobre los derechos humanos, exponiendo el interés nacional como real movilizador de la política desde la cúpula de la jerarquía mundial. Bajo la afirmación de la relación intrínseca entre hegemonía y contra-hegemonía, existen actores llamados a romper con el orden mundial, lo cual cuestiona la vigencia de Estados Unidos como superpotencia o líder de los “Estados Iluminados”. Este momento en específico se genera tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, momento en el cual se mostró la vulnerabilidad del principal hegemón mundial y convocó a una confirmación de liderazgo por medio de una avanzada militar; entonces se adopta como estrategia militar la guerra preventiva, denominada como la única capaz de impedir el terrorismo (Todorov, 2003). Junto con el despliegue político y militar bajo este objetivo, surgieron otros aspectos de interés geoestratégicos detrás de las operaciones en Afganistán e Irak, los cuales han puesto en cuestión la real injerencia de la guerra preventiva. En respuesta a la propuesta anterior, se asume que Estados Unidos está en condiciones de salir victorioso en cualquier conflicto de tipo clásico, asumiendo así el rol del Estado como actor principal. Sin embargo, en la actualidad la hegemonía se cuestiona producto del terrorismo y de esta nueva forma de comprender el conflicto entre Estado y organización insurgente (Todorov, 2003). Este aspecto en específico genera la imagen de la cabeza jerárquica del sistema internacional como incapaz de vencer bajo este tipo de conflicto, lo que llega a conformar rechazo, desprestigio y hostilidad en diferentes actores del sistema político internacional producto de su comportamiento. Entonces, en el mundo actual Europa está llamada a tomar protagonismo dentro de los blancos de poder en el sistema, pero ningún Estado de este continente por sí solo posee la capacidad de hacer frente a la superpotencia, ya sea en materia bélica o política. Pese al desprestigio norteamericano, Europa aún continúa dependiendo de Estados Unidos en términos de seguridad. Junto a este tema, el factor de dependencia también se amplía al aspecto militar, lo cual produce reacciones encontradas al interior de los diferentes Estados. El espectro de dependencia se ha ampliado hacia el resto de Europa oriental, comprendiendo la inclusión de más miembros a la Unión Europea, acto que se manifiesta con la entrada de Polonia al organismo, que también expresó su apego a los lineamientos del hegemón. De todas formas, uno de los principales aliados de Norteamérica es precisamente Gran Bretaña, la cual siempre ha estado


llamada a tomar grandes responsabilidades entorno al orden político en el sistema internacional (Chomsky, 2003). Sin embargo, desde mediados de la década pasada se ha testificado un declive de la voluntad unilateralista de Estados Unidos, y de una erosión aún más rápida de capacidad de configurar los acontecimientos, etc. En demostración de lo anterior, el ascenso de China, India y Rusia a la política de las grandes potencias opera dentro de una lógica estatal y en reclamo constante de la redistribución de poder a escala global (Özel, 2006). Continuando con el ascenso de las economías asiáticas gigantes, la competición por el acceso seguro al petróleo y gas natural, se está intensificando cada vez más. Por tanto, uno de los determinantes del posicionamiento global para los principales Estados se encuentra en el acceso a los recursos. En este aspecto, Irán, Venezuela y Siria conforman una tríada estatal de gran conflictividad para Estados Unidos, ya que controlan grandes reservas de energías y son estados políticamente inestables. Por ejemplo, el Estado de Siria se encuentra inestable producto de la ola de revoluciones en el mundo árabe. Diferente es el caso de Venezuela e Irán, quienes concentran sus esfuerzos por medio de alianzas estratégicas en diferentes ámbitos. Halliday (2007, 17) profundiza al respecto, los casos de Rusia y China —mencionados con anterioridad. En el caso de Rusia, destaca la labor de Vladimir Putin como político y diplomático, lo que le ha permitido sostener control sobre las provisiones de gas y petróleo en el sector euroasiático. Aludiendo al estatus actual, existe consenso en que terminó el reconocimiento de la unipolaridad tras la caída de la U.R.S.S., y se establece que Rusia se encuentra en la búsqueda de reafirmar su autoridad sin necesidad de recurrir a la fuerza militar. En el caso de China, comenzó un proceso de actividad diplomática de momento que se refirió a Corea del Norte, donde simultáneamente acrecentaba su presencia estratégica y económica en África. Pero en el desempeño al interior del sistema político internacional, China ha dado cuenta de que no busca una confrontación con Japón y Estados Unidos. Sin duda, este auge de Estados con pretensión internacional es un efecto simétrico a nivel mundial. En el caso de América del Sur, está la confrontación mediática y discursiva de Hugo Chávez —Venezuela— y, en paralelo, Luis Ignacio Lula da Silva y, posteriormente, Dilma Roussef al mando de Brasil, país que ha dejado de ser socio estratégico de Estados Unidos para aplicar la política multilateralista en todos los aspectos, llevándolo a proyectarse al interior de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, África del Sur).


Dentro de la discusión en torno al orden en la jerarquía entre potencias, se plantean formas de establecer equilibrios a la superpotencia como el neutralismo y el desarme. Una propuesta diferente a las anteriores, es el planteamiento de Tzvetan Todorov, quien propone la conformación de la “potencia tranquila”, la cual está compuesta por los Estados europeos —orden pluralista— y su función principal se encontraría en la búsqueda del equilibrio mundial por medio de una potencia militar e influencia política en cuanto al orden del sistema político internacional. Entonces, esta sería una potencia homóloga a Estados Unidos, la cual entra en un dilema al momento de plantear su conducta internacional conforme al modelo de la superpotencia. Todorov, con la intención de terminar con esta disyuntiva, plantea la opción de la “potencia tranquila” respecto a la contribución a la estabilidad y seguridad por sobre la intervención preventiva, lo cual no significa que renuncie al uso de la fuerza, considerando que el equilibrio se mantendría en base a la cercanía que goza Europa con Norteamérica (Todorov, 2003: 107). La propuesta de Todorov deja vacíos a la hora de definir la conducta de la “potencia tranquila” por tres razones. Primero, el privilegio del orden diplomático por sobre la intervención preventiva, que genera escenarios de carácter ilusorios en donde se establece equilibrios con Estados Unidos, teniendo en consideración que el aspecto coercitivo es el que sostiene la hegemonía indiscutida de la unipolaridad. En segundo lugar, el hecho de ser un aliado de Estados Unidos traería más disyuntivas a la hora de respaldar o rechazar iniciativas unilaterales o conjuntas, y por tanto, se entiende que la generación de un polo de equilibrio requiere necesariamente de diálogo permanente entre superpotencias, pero se torna compleja la opción de ser aliados. Por último, ¿esta “potencia tranquila” lideraría junto con Estados Unidos a lo que Chomsky denominó “el nuevo orden mundial”? (Chomsky, 2003: 17). Este “nuevo orden mundial” tiene aspiraciones universales conforme a la búsqueda de paz y seguridad, libertad e imperio de la ley, pero a la hora de generar equilibrio deben existir diferencias en la concepción del orden en el sistema, y en respaldo de la segunda razón, la “potencia tranquila” se debe distinguir en términos de propuestas y conducta. En estos momentos, las crisis económicas y políticas al interior de la Unión Europea han dado lugar a importantes trastornos y malestar social en gran parte de sus Estados miembros. Un grave ejemplo de ellos es el resurgimiento de los nacionalismos económicos por temor al riesgo que conlleva la crisis de los vecinos. De esta forma se plantean constantemente políticas de austeridad y proyecciones en torno al alcance global de la crisis que afecta al viejo continente. Sin embargo, la visión que entrega Özil respecto del rol de la UE en el orden internacional, contempla la


actuación de Europa junto a la cooperación de otros centros de poder. Entonces, para este punto el comportamiento y el punto de vista de las potencias occidentales también deberán cambiar sustancialmente (Özel, 2006: 21). Bajo una perspectiva a futuro, Homer-Dixon proponen que las guerras y la violencia civil del futuro surgirán a menudo de la escasez de recursos como el agua, las tierras de cultivo, los bosques y el pescado, así como habrá guerra y flujos de refugiados impulsados

por

factores

medioambientales;

habrá

regímenes

pretorianos

medioambientales (Kaplan, 2000: 36). Este tipo de regímenes estaría inducido directamente por factores medioambientales126, conformando desde esta perspectiva el factor ambiental como próximo articulador del sistema político internacional. Continuando con la injerencia del tema ambientalista, y en relación con la problemática de la soberanía,

se vaticina que las guerras se generarán por

causas

medioambientales, donde se pone en juego la supervivencia comunal y, como consecuencia directa, se producirían conflictos al interior de los Estados por las medidas que buscarán para proteger a las comunidades (Kaplan, 2000). Desde este punto de vista, se desarrolla la universalización de un conflicto específico de África, visión que genera una serie de dudas respecto a su eventual desarrollo producto del carácter heterogéneo del sistema político internacional. Sin duda, el medio ambiente será pauta en las relaciones del orden mundial próximo, pero es importante no considerar estatus locales como de carácter global.

Conclusiones

Respecto al concepto de potencia y sus clasificaciones al interior de este nuevo orden mundial, es pertinente declarar la vigencia del término, producto que la jerarquía conceptualmente propuesta establece un paradigma válido como método de análisis y estudio conforme al funcionamiento del sistema.

126

Kaplan desarrolla ejemplos de Estados que estarían en riesgo de poseer estos regímenes duros en conformidad con su historial de fuerza estatal. Entonces propone como candidatos a Indonesia, Brasil y Nigeria.


Es importante la inclusión de nuevos conceptos al interior del sistema. Para este objetivo es de suma importancia entender la política internacional pos atentados del 11 de septiembre del 2001, la cual introduce otra forma de comprender los conflictos, saliendo de la lógica entre Estados para expandirse a conflictos entre actores de carácter estatal y no estatal —como organizaciones terroristas. La importancia de este hecho se encuentra en el desafío para Estados Unidos como hegemonía militar, pero a la vez ha generado efectos negativos en su legitimidad y aumento en el rechazo de su conducta, tal como se deja en manifiesto en el tercer apartado. El sistema sigue en el proceso de encontrar su marco y sus reglas, así como sus nuevos equilibrios globales y regionales, donde las organizaciones multilaterales, así como los Estados, están intentando definir sus nuevos papeles en el desorden prevaleciente. En este aspecto, los atentados del 11 S marcan un punto de inflexión para comprender el antes y después del sistema internacional (Özel, 2006). Sin dudas, para Estados Unidos el punto de inflexión para el análisis del deterioro de su hegemonía radica en la operación en Afganistán; este punto, de conjunto con el manejo de la economía, serán los vértices del futuro de la fase unipolar. El concepto de “potencia” junto a sus clasificaciones, en la actualidad se está sometiendo a la multiplicidad de enfoques y propuestas en torno al orden mundial, donde también surgen una serie de alternativas para explicar el orden en el sistema internacional, centrado principalmente en la superpotencia. Sin embargo, en base a las propuestas realizadas por los autores, estas confirman la necesidad de recurrir a los atributos conceptuales de la jerarquía como base para comprender el sistema, independientemente del sentido de los aportes conceptuales que desarrollen. Toda explicación respecto del funcionamiento del sistema internacional se torna compleja sin la clasificación de potencias. El concepto ha incorporado una serie de propuestas teóricas y profundizaciones respecto al rol que cumple cada actor. En este aspecto, la clasificación no solo se comporta como un modelo explicativo, sino que ha sido la génesis de estudios respecto del rol que poseen los actores de diferentes escalas —como por ejemplo las potencias medias— en el concierto internacional. La aparición de nuevos conflictos entre actores estatales y no estatales, no ha logrado formular respuestas ni clasificación respecto del orden y jerarquía en el desarrollo del sistema. Por tanto, el concepto de “potencia” sostiene su vigencia frente a diferentes momentos históricos, llegando a ser el inicio de múltiples estudios que buscan profundizar al interior de sus componentes; este aspecto indica que se mantendrá como argumento teórico explicativo del sistema internacional.


Respecto del concepto de “potencia” y su aplicación actual, la tesis sobre la diferenciación entre el nuevo orden mundial y el viejo (Chomsky, 2003) permite afirmar que el sistema político internacional actual se encuentra regido por la unipolaridad y en función de la política exterior de Estados Unidos. Pero también cabe preguntarse qué tipo de sistema internacional se está presenciando y, sobre todo, hacia dónde se dirige. Sin dudas, la hegemonía norteamericana viene en un proceso del deterioro del liderazgo político —relacionado directamente con la legitimidad de Naciones Unidas como organismo internacional—, cuestionado por los Estados. Al mismo tiempo, existe un consenso en que en el aspecto económico se transformó en multipolar; por tanto, conforme a la naturaleza del sistema, cada hegemonía genera su efecto contrario, instando a la superpotencia a demostrar su vigencia por diferentes medios. Es difícil imaginar un sistema internacional bajo la hegemonía de otro Estado que no sea Estados Unidos, pero el reto siempre está latente. Para esta situación surge como reemplazante la Unión Europea —“potencia tranquila”, en palabras de Todorov—, la cual contiene los atributos norteamericanos, pero su principal problema radica en la cohesión de los países que la componen; de hecho, es improbable pensar en un solo lineamiento de política exterior para la Unión Europea. Más allá de los atributos políticos y diplomáticos, la denominada “potencia tranquila” carece del elemento significativo que sostiene en vigencia a Estados Unido como hegemón, es decir, la capacidad y voluntad de intervención militar. Este argumento, sumado a la coyuntura de crisis económica actual, no es posible para las potencias europeas en la intención de aspirar a la expansión de su poder. En el caso de Estados Unidos, la forma de demostrar su capacidad es por medio de la acción de sus Fuerzas Armadas, producto a que los otros atributos —político, económico y tecnológico— no están siendo suficientes para la coyuntura. Entonces, se queda a la espera de la próxima campaña militar, con motivo de respaldar el sistema unipolar en un período de alto cuestionamiento.

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3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

Dilemas do complexo regional de segurança: um estudo de caso da à frica Austral Leal, Marcelo Universidade Federal do Rio Grande do Sul


Marcelo Leal127

Esta pesquisa realiza uma análise comparativa das capacidades estatais da África do Sul e de Angola, de forma a compreender a polaridade regional na África Austral. A hipótese sugerida é de que a África Austral não possui apenas um pólo de poder, baseado na África do Sul, mas sim que a polaridade regional é compartilhada com Angola. Conclui-se, que a classificação da região como unipolar é errônea. Apesar de Angola não possuir as mesmas capacidades que a África do Sul, a ex-colônia portuguesa apresenta indicadores que a distanciam dos seus vizinhos e a aproximam dos sul-africanos. Além do mais, a participação ativa de Angola em importantes conflitos na região e projeções sócio-econômicas a médio/longo prazo do país demonstram que Angola pode se tornar uma ameaça para a suposta hegemonia sulafricana. Logo, podemos afirmar que, atualmente, a região possui uma bipolaridade desequilibrada.

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Esta pesquisa foi realizada junto ao Centro de Estudos Internacionais sobre Governo (CEGOV), da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS), como parte do projeto “Segurança Internacional: Problemas analíticos e representação georreferenciada de temas e dinâmicas”, coordenado pelo Prof. Dr. Marco Cepik.


1. INTRODUÇÃO Com o término da Guerra Fria e o desmantelamento da URSS há um processo de reorganização do sistema internacional. Apesar das expectativas quanto ao papel central da ONU na nova ordem mundial, a década de 1990 foi palco de diferentes arranjos institucionais baseados nas dinâmicas locais e regionais de segurança. O desinteresse dos EUA em diferentes regiões, após o fim das disputas, não somente desincentivou outras potências mundiais a ingerir em regiões distantes, como incentivou a regionalização da segurança internacional, de modo a dar respostas às novas percepções de ameaça surgidas na nova era. Juntamente com a proliferação desses arranjos institucionais, surgiu, entre pesquisadores e analistas, a necessidade de compreender melhor este fenômeno. Trabalhos como os de Lake e Morgan (1997), Lemke (2002), Buzan e Wæver (2003), Katzenstein (2005) e Miller (2007) voltaram-se para o nível regional de análise nos estudos securitários, utilizando diferentes arcabouços conceituais para compreender as formas de administração de conflitos nas regiões. Entre essas diferentes abordagens, a defendida pela Escola de Copenhagen consagrou-se como um dos principais modelos analíticos para o estudo do novo regionalismo. A Teoria dos Complexos Regionais de Segurança, desenvolvida por Buzan e Wæver, em seu livro Regions and Powers, apresenta um modelo descritivo que tem como base a geografia (em contraposição ao conceito de fluxos, desenvolvido por Lake e Morgan). Resumidamente, os autores argumentam que em um sistema internacional estruturalmente anárquico, no qual poucos atores possuem capacidades para a projeção de poder em longas distâncias, os complexos regionais de segurança (CRS) surgem como subestruturas do sistema internacional. Essas subestruturas possuem fronteiras delimitadas pela densidade das dinâmicas de securitização e possuem um critério de exclusão mútua: cada ator pertence a somente um CRS. Conforme Buzan e Wæver, um CRS é composto:

[...] por um conjunto de unidades cujos principais processos de securitização, dessecuritização ou ambos, são tão interligados que seus problemas de segurança não podem ser razoavelmente analisados ou resolvidos de maneira independentes umas das outras. (Buzan e Wæver, 2003:44)


Neste modelo, a estrutura anárquica e a proximidade geográfica são as variáveis explicativas da formação dos CRS, sendo as super e grandes potências os únicos atores que possuem os recursos necessários para ingerir em regiões que não as suas. Já a estrutura e as características dos CRS são definidas pela polaridade e pela polarização regional. Segundo os autores, a distribuição de poder (polaridade) e os padrões de amizade-inimizade (polarização) entre as unidades resultam em diferentes arranjos regionais. Essas variáveis independentes permitem classificar os CRS em (a) formações conflituosas, regimes de seguranças ou comunidades de seguranças; (b) unipolares, bipolares ou multipolares; e (c) padrões ou centrados. No entanto, o modelo analítico proposto pela Escola de Copenhagen sofre de problemas conceituais que, apesar de não invalidarem a proposta, limitam a aplicação do modelo. Um dos principais problemas da análise de Regions and Powers está na dificuldade em desenvolver um conceito que é caro às teorias de Relações Internacionais e, por isso, polissêmico: o poder. Conforme avançamos na aplicação do modelo, torna-se perceptível que a análise da variável independente polaridade é de difícil operacionalização. E como a Teoria dos CRS baseia-se em abordagens materialistas (neorealista) e construtivistas, a análise da distribuição de poder entre os atores torna-se complicada, em função das perspectivas divergentes entre as duas abordagens quanto ao conceito de poder. Mas então, como aceder a real balança de poder nos diferentes CRS? O limite do modelo descritivo permite uma revisão dos diferentes pólos de poder regional apresentados pelos autores. Entretanto, um CRS, em especial, será o foco do estudo neste trabalho: o complexo da África Austral. A escolha deste caso para análise justifica-se por razões teóricas e conjunturais. Por um lado, a descrição de CRS não centrados como sendo aqueles onde, usualmente, existem dois ou mais pólos de poder regional, levanta a questão de até que ponto os limites apresentados não influenciam a classificação da África Austral como o único complexo padrão unipolar do modelo. Por outro, o renascimento angolano, com o fim da guerra civil em 2002, nos leva a questionar se este CRS possui, de fato, apenas um pólo de poder, a saber, a África do Sul128.

128

Também é intrigante a premissa que a estrutura deste CRS “espelha-se no prolongado domínio econômico sul-africano sobre seus vizinhos” (Buzan e Wæver, 2003:234), visto que, como demonstrado a seguir, a variável econômica não é a única variável determinante para a classificação da África do Sul como o único pólo de poder em questões securitárias.


2. PODER E CAPACIDADE RELATIVA Existem inúmeras perspectivas e ferramentas analíticas para responder a questão do que é o poder nas Relações Internacionais e como é possível medir e comparar o poder de diferentes atores no sistema internacional. Entre as principais abordagens sobre o tema, a desenvolvida pelo neorealismo apresenta um arcabouço conceitual parecido com o utilizado por Buzan e Wæver. As noções de distribuição de poder no sistema internacional e balança de poder internacional são, na verdade, apropriadas pela Escola de Copenhagen e transpostas para o nível regional de análise, mas sem a devida problematização destes conceitos. Essa vertente da Escola Realista, que tem como principais expoentes Kenneth Waltz (1979) e seu realismo estrutural (defensivo), e John Mearsheimer (2001) e seu realismo ofensivo, conceitua o poder no sistema internacional como a habilidade de um determinado Estado fazer um outro Estado realizar algo que ele provavelmente não realizaria, caso dependesse somente de suas intenções individuais. Ou seja, em última análise, o poder nas Relações Internacionais é compreendido como a capacidade de um Estado impor suas vontades aos demais Estados, tomados individualmente. No entanto, apesar de ser um atributo dos Estados, o poder só pode ser estimado por meio da comparação das capacidades destes atores (Waltz, 1979:98). Neste sentido, o poder no sistema internacional é compreendido como função das capacidades relativas que as unidades possuem em relação às capacidades absolutas existentes. Do mesmo modo, transpondo a análise sistêmica para o método descritivo dos CRS, podemos mensurar a distribuição de poder regional, ou seja, a polaridade de um CRS, por meio da análise das capacidades relativas dos Estados em comparação com a capacidade absoluta existente na região. Mas se o poder é uma função da capacidade dos atores, quais capacidades estatais contam para a mensuração da polaridade regional, tendo em vista a análise das dinâmicas securitárias? Waltz (1979:131) argumenta que as capacidades políticas, militares e econômicas de um Estado importam, mas somente se tomadas em conjunto. Para isso, precisamos analisar o tamanho da população e do território, a dotação de recursos, a capacidade econômica, a força militar, e a estabilidade e competência política. Já Mearsheimer (2001:54) dá grande ênfase ao aspecto militar em sua análise e argumenta que a capacidade estatal pode ser mensurada através do poder militar (tamanho e força das Forças Armadas) e latente (basicamente, a riqueza e o tamanho da população).


Para Mearsheimer, o poder latente refere-se aos indicadores sócio-econômicos que podem ser utilizados na construção do poder militar. A população e a riqueza de um Estado, apesar da existência de outros indicadores, são as variáveis mais importantes para a mensuração do poder latente. Para o autor, se por um lado o tamanho da população é importante para a composição de um grande exército129, por outro, ela produz grande mão-de-obra para a geração de riqueza, a qual, por sua vez, é necessária para equipar, treinar e modernizar as forças combatentes. Ou seja, os indicadores econômicos e demográficos importam apenas por serem uma précondição para o poder militar. As variáveis propostas por Mearsheimer para a mensuração do poder de um Estado são bem próximas das utilizadas no Índice Composto de Capacidade Estatal (CINC Composite Index of National Capability), desenvolvido por J. David Singer para o projeto Correlates of War (CoW). O CINC mede o poder de um Estado através do cálculo de seis variáveis, sendo duas demográficas (proporção da população total e população urbana), duas econômicas (taxa de consumo de energia e taxa de produção de ferro e aço), e duas militares (relação de pessoal/armamentos e taxa de gastos militares). No entanto, estas variáveis estão relacionadas apenas com a noção de hard power, podendo, deste modo, não representar o poder total de um Estado, mesmo em análises que enfoquem questões de segurança nacional130. Mearsheimer (2001:58) inclusive reconhece que as capacidades não-materiais de poder, como a estratégia e inteligência, podem prover a um combatente uma vantagem decisiva em um conflito, mas argumenta que estes aspectos são intangíveis. Biddle (2004), ao analisar a dimensão militar do poder, vai de encontro à concepção do realismo ofensivo. Conforme o autor, os aspectos não-militares são tão importantes quando os aspectos militares na análise de conflitos armados, e ambos podem e devem ser acessados. Neste estudo de caso do CRS da África Austral, por motivos de tempo e espaço, o foco principal da análise segue a abordagem apresentada por Mearsheimer, com as próximas subseções desenvolvendo uma análise comparativa das capacidades sócioeconômicas e militares dos Estados da região. Desse modo, o estudo utiliza três

129

Mearsheimer conclui que um grande exército é importante na distribuição de poder internacional tanto pela primazia do poder terrestre, quanto pela comparação com o tamanho dos exércitos da grandes potências. 130 As diferenças entre o conceito de segurança nacional e segurança humana é desenvolvido em CEPIK, Marco. Segurança Nacional e Segurança Humana: Problemas Conceituais e Conseqüências Políticas, Security and Defense Studies Review, Vol. 1, 2001.


variáveis para analisar a polaridade regional na África Austral: (1) dimensão da população; (2) dimensão do produto interno bruto (PIB); e (3) dimensão das Forças Armadas. A partir da concepção militarista de Mearsheimer, e tendo em vista que potências regionais são “os Estados com as maiores forças convencionais em uma balança regional de poder, com capacidade de dissuadir e/ou defender-se militarmente contra quaisquer outros Estados na região tomados individualmente” (Cepik, 2009:68), essa análise dá maior ênfase para os indicadores militares. Contudo, primeiramente são apresentados os indicadores sócio-econômicos.

3. ESTUDO DE CASO: ÁFRICA AUSTRAL131 A República Democrática do Congo (RDC) possui o maior número de habitantes da região, contabilizando em suas fronteiras aproximadamente 24,1% da população total da África Austral, seguida por África do Sul (18,3%), Tanzânia (16,4%), Moçambique (8,5%), Madagascar (7,6%) e Angola (7,0%), com os 18,1% restante da população vivendo nos outros nove países da região. Contudo, o uso do tamanho da população total para a mensuração das capacidades relativas dos Estados tende a provocar distorções na análise, visto que apenas uma parcela da população está apta a ser incorporada nas forças combatentes, caso seja recrutada. Do mesmo modo, apenas uma parcela da população faz parte da força de trabalho total disponível em um país, sendo responsável pela produção da riqueza nacional. Os dados apresentados no Gráfico 1132 representam, assim, uma análise mais robusta do

indicador

demográfico,

ao

separar

a

população

total

em

população

economicamente ativa (população entre 15 e 64 anos) e população dependente (população entre os 0 e 14 anos e a partir dos 65 anos)133. De modo geral, a porcentagem da participação da PEA de cada país na PEA regional (PEAr), se comparada com a porcentagem da participação da população total de cada país na população total regional, apresenta pequenas variações para baixo, com exceção da

131

Neste trabalho, os limites do CRS da África Austral foram ligeiramente modificados, em relação ao apresentado por Buzan e Wæver. Consideramos todos os países membros da SADC (Southern African Development Community) como pertencentes ao CRS da África Austral. 132 Como esta base de dados não apresentava índices sobre a população economicamente ativa das Seicheles, decidiu-se não incluir este país na análise do CRS. Entretanto, devido ao pequeno tamanho do país, assim como de sua população, riqueza e forças combatentes, a ausência de dados da Seicheles não deve apresentar prejuízos à análise. 133 A população dependente, neste caso, também poderia ser denominada de população economicamente inativa, em contraposição à PEA. Contudo, preferiu-se salientar o caráter dependente desta parcela populacional, visto que, em teoria, as pessoas inclusas nesta faixa não compõem a força de trabalho disponível e, logo, não têm sua mão-de-obra transformada em capital.


África do Sul, que possui 22% da PEAr, em contraposição aos 18% da população regional. Neste recorte, a África do Sul não somente apresenta uma participação na PEAr muito próxima da RDC (diferença de 0,7%, ou aprox. 1 milhão de pessoas), como apresenta a menor proporção de população dependente em relação à PEA, desconsiderando as Ilhas Maurício. Conforme essa proporção, na África do Sul, a cada 100 pessoas que compõe a PEA, aprox. 53 pessoas que não compõe a PEA dependem da geração de riqueza dos primeiros, enquanto nos outros seis maiores países da região, essa proporção oscila entre 86,01 (Madagascar) e 96,28 (Angola) a cada 100 da PEA. Ou seja, na África do Sul, para cada duas pessoas que compõe a força de trabalho, existe um dependente, ao passo que em Angola, para cada pessoa que compõe a força de trabalho, existe um dependente, de tal modo que os sulafricanos possuem mais margem de manobra para transformar a sua força de trabalho em força combatente, sem prejudicar a população dependente.

Fonte: ONU, 2012.

Entretanto, como demonstra a Tabela 1, as projeções demográficas para este século apresentam um aumento substancial da população total dos seis maiores países da África Austral, com exceção da África do Sul, que deve manter sua população estável durante os próximos noventa anos. Inversamente, a proporção de população


dependente a cada 100 pessoas economicamente ativas tende a diminuir nos seis países, novamente com excesão da África do Sul, que tende a chegar ao fim do milênio com o índice superior aos seus vizinhos mais populosos.

Tabela 1: População total, PEA, população dependente e proporção de população dependente a cada 100 pessoas economicamente ativas, nos seis países com maior população da África Austral

Angola

Madagasc Moçambiq ar

Pop 27.766.51 31.217.56 .

9

9

PE

15.897.77 17.891.04

A

0

3

Dep 11.868.74 13.326.52 .

2025

Rati o

Pop

9

6

74,66

74,49

42.334.14 53.561.17 3

3

PE

27.951.83 33.333.09

A

2

2

Dep 14.382.31 20.228.08 .

2050

Rati o

2075

Pop

1

1

51,45

60,68

52.659.65 76.859.83 8

1

ue

32.438.744

18.426.144

14.012.600

76,05

50.191.707

31.777.220

18.414.487

57,95

66.654.481

Tanzânia

70.878.51 7 37.279.68 4 33.598.83 3

90,13

138.312.1 40 79.841.10 4 58.471.03 6

73,23

227.169.9 97

África

do

Sul

53.750.897

35.712.150

18.038.747

50,51

56.757.058

39.039.531

17.717.527

45,38

56.863.491

RDC

95.366.34 9 53.650.61 3 41.715.73 6

77,75

148.522.7 53 95.970.77 1 52.551.98 2

54,76

191.484.1 65


PE

35.591.95 49.254.64

A

8

4

Dep 17.067.70 27.605.18 . Rati o

Pop

0

7

47,95

56,05

56.051.88 94.222.34 1

5

PE

36.007.66 59.682.13

A

6

1

Dep 20.044.21 34.540.21 .

2100

Rati o

5

4

55,67

57,87

43.948.971

22.705.510

51,66

77.347.349

50.132.005

27.215.344

54,29

142.273.2 90 84.896.70 7

59,67

316.337.8 31 202.375.9 50 113.961.8 81

56,31

37.273.565

19.589.926

52,56

54.477.390

33.406.302

21.071.088

63,08

128.726.8 28 62.757.33 7

48,75

212.112.8 22 138.321.2 73 73.791.54 9

53,35

Fonte: ONU, 2012.

Em relação à produção de riqueza nacional, utiliza-se o produto interno bruto (PIB) de cada país para a mensuração da sua capacidade relativa. No Gráfico 2, onde estão descritos o PIB de cada país da região no ano de 2010, dois dados chamam a atenção. Por um lado, a África do Sul possui o maior PIB da África Austral, o que comprova sua importância e peso econômico regional, detendo aprox. 64% da riqueza produzida. Por outro, o PIB angolano também se destaca em comparação aos vizinhos. Apesar da riqueza produzida em Angola em 2010 corresponder a apenas 23% do valor produzido pelos sul-africanos, o país apresenta o segundo maior PIB, correspondente a 14% do PIB regional. A Tanzânia, que possui o terceiro maior PIB da África Austral, produziu apenas 4% da riqueza regional. Além disso, projeções do Fundo Monetário Internacional (FMI) projetam a continuação do crescimento econômico angolano para os próximos cinco anos (Gráfico 3).


Fonte: Banco Mundial, 2012.

Fonte: FMI, 2012 Na análise do PIB per capita, Angola também apresenta índices bons se comparados à região. Apesar de apresentar apenas o sexto melhor PIB per capita da região, na comparação com países com maior população, Angola posiciona-se


novamente atrás da África do Sul, e bem distante dos vizinhos 134, ao passo que o país com o terceiro maior PIB da região (Tanzânia) apresenta um índice na casa dos 500 dólares, e o país com a maior população da região (RDC) apresenta um índice abaixo de 200 dólares (Gráfico 4).

Fonte: Banco Mundial, 2012.

Os gastos do PIB em defesa, no ano de 2010, dos países da África Austral, apresentados no Gráfico 5, colocam a África do Sul como o país que mais investe no setor militar, seguido de Angola. Juntos, o Estado sul-africano e o angolano contribuem para aprox. 82% dos gastos militares na região, aplicando 1,30% e 4,20% da sua produção nacional no setor, respectivamente.

134

É curioso notar que nem mesmo a África do Sul possui o maior PIB per capita regional, se levados em conta os índices das Ilhas Maurício e de Botsuana. Um traço comum entre esses países e os outros que apresentam PIB per capita acima de três mil dólares (Namíbia e Suazilândia), excetuando a África do Sul e Angola, é o pequeno tamanho de suas respectivas populações.


Fonte: SIPRI Military Expenditure Database, 2011. Não havia dados sobre os gastos de Malaui e Moçambique para o ano pesquisado. Em relação à dimensão das Forças Armadas, a mensuração dos efetivos e equipamentos militares dos respectivos países nos auxiliam na percepção sobre a distribuição de capacidades relativas na região. O Gráfico 6, que contabiliza os efetivos militares, demonstra que RDC e Angola possuem os maiores efetivos militares da região, com aprox. 120 mil e 107 mil homens, respectivamente, seguidos da África do Sul, com aprox. 54 mil tropas, Zimbábue, com 29 mil, e Tanzânia, com 27 mil. Comparando todo o efetivo regional, RDC e Angola apresentam mais de 55% das tropas da África Austral (30% e 27%, respectivamente), e, em conjunto com África do Sul, Zimbábue e Tanzânia, são responsáveis por aprox. 84% das forças combatentes. No entanto, ao analisar o efetivo militar destes países em comparação com suas respectivas populações, Angola destaca-se como o país que possui mais soldados a


cada mil habitantes (5,61), assim como o que possui mais soldados a cada mil habitantes economicamente ativos (11,01)135. Além disso, o Gráfico 6 permite analisar, também a distribuição dos efetivos pelo Exército, Força Aérea e Marinha dos respectivos países. A África do Sul possui uma melhor distribuição de pessoal por ramo das Forças Armadas, ao contrário das outras forças, que concentram seu efetivo no Exército, possuindo tropas deficientes na Força Aérea e Marinha. Quanto ao gasto médio por soldado, a África do Sul possui o maior índice, tendo despendido, em 2010, aprox. 86 mil dólares por soldado, seguida por Angola (aprox. 33 mil dólares), na comparação com os cinco maiores efetivos regionais. Já Tanzânia, Zimbábue e RDC apresentaram gastos inferiores a dez mil dólares por soldado.

Fonte: IISS, 2010. Não havia dados sobre a Suazilândia. Não foram contabilizadas as forças paramilitares. No efetivo da África do Sul, não foram contabilizados 12.382 servidores civis e 9.159 membros do South African Military Health Service.

135

Dos cinco países listados com os maiores efetivos das Forças Armadas, o Zimbábue apresenta a segunda maior proporção de soldados a cada mil habitantes e de soldados a cada mil habitantes da PEA (2,31 e 4,05), seguido da RDC (1,81 e 3,54), da África do Sul (1,08 e 1,65) e da Tanzânia (0,60 e 1,15).


Por fim, a distribuição de equipamentos militares por ramo das Forças Armadas é contabilizado para mensuração da capacidade relativa dos países. Entretanto, tendo em vista a insignificância estatística dos armamentos de grande parte dos Estados da região na análise da distribuição de poder regional, optou-se por, a partir deste ponto, delimitar o objeto de análise às Forças Armadas da região aos países que possuíssem efetivo militar superior a 20 mil homens (Tanzânia, Zimbábue, África do Sul, Angola e RDC). Com relação aos equipamentos do Exército destes países, contabilizados na Tabela 2, África do Sul e Angola destacam-se, quantitativamente, em todas as categorias selecionadas, por possuírem clara superioridade numérica de equipamentos136. Quando as duas tropas terrestres são comparadas, é possível perceber que o Exército angolano possui uma maior quantidade de armamentos, principalmente quando se refere a tanques principais de batalha, veículos de reconhecimento, defesa antitanque e defesa antiaérea. Há apenas uma inversão de números quando se trata de viaturas blindadas de assalto e viaturas blindadas de transporte, as quais o Exército sulafricano possui em grande quantidade. Em questão de artilharia, os dois países possuem um equilíbrio entre si. Contudo, é importar fazer algumas ressalvas quanto à aparente superioridade numérica angolana. Além de muitos dos valores apresentados no caso angolano serem estimativas, sabe-se que boa parte dos equipamentos utilizados pelas Forças Armadas Angolanas (FAA) é sucateada. Além do mais, não se sabe até que ponto os armamentos comprados pelas FAA durante a guerra civil foram utilizados pelo Exército angolano ou serviram apenas para um processo de canibalização e, conseqüente, reposição de peças do estoque já existente. Mas talvez o ponto mais importante seja a superioridade tecnológica dos armamentos sul-africanos, que possuem em seu estoque, por exemplo, veículos aéreos não pilotados. Os principais tanques de batalha angolanos (T-55) são taticamente inferiores aos Olifant 1A e aos mais modernos Olifant 1B sul-africanos, assim como os veículos de reconhecimento sul-africanos (Rooikat-76) em comparação com os BRDM-2 utilizados pelo Exército angolano.

136

A única exceção refere-se à defesa antiaérea sul-africana, que conforme os dados é menor em relação à do Zimbábue e da RDC. Entretanto, o menor número de dispositivos de defesa antiaérea de posse do Exército da África do Sul provavelmente está relacionado aos equipamentos qualificados da Força Aérea sul-africana, e seu respectivo suporte às tropas terrestres.


Tabela 2: Equipamento selecionado dos Exércitos das cinco maiores Forças Armadas Tanzânia

Zimbábue

África

do Angola

RDC

Sul MBTs

45

40

167

300

49

Reconhecimento

10

100

176

600

52

VBA¹

55

0

1.200

250

60

VBT

14

85

810

170

138

Artilharia

378

242

1.467

1408

540

75

0

195

500

36

Defesa antiaérea

0

146

76

950

134

VANT

0

0

4

0

0

Defesa antitanque

Fonte: IISS, 2010. Siglas: MBTs – Tanques principais de batalha; VBA – Veículo blindado de assalto (incluem tanques leves); VBT – Veículo blindado de transporte; VANT – Veículo aéreo não tripulado.

Quanto ao equipamento militar das respectivas Forças Aéreas, é perceptível, novamente, a superioridade numérica sul-africana e angolana. A RDC praticamente não possui equipamentos no ramo aeronáutico das suas Forças Armadas, ao passo que Tanzânia e Zimbábue apresenta números menores que África do Sul e Angola. Se comparadas somente as duas maiores Forças Aéreas da região, novamente o equipamento militar sul-africano demonstra a alta tecnologia envolvida em seu armamento. Em função de um plano de modernização, a Força Aérea da África do Sul


trocou suas antigas aeronaves de ataque Cheetah pelos novos caças suecos Gripen, uma aeronave multifunção de alta tecnologia, e adquiriu os modernos caças de treinamento inglês Hawk. Em comparação com os antigos MiG-21 e SU-27 russos que hoje estão na Força Aérea Nacional de Angola (FANA), o poder de ataque sul-africano mostra-se tende a ser mais eficaz taticamente, apesar do maior número de caças da FANA. Além disso, como pode ser visto na Tabela 3, a SANDF possui um número maior de aeronaves de treinamento e utilitárias. No entanto, é possível perceber uma lacuna quanto à existência de vetores de patrulha marítima na Força Aérea sulafricana.

Tabela 3: Equipamento selecionado das Forças Aéreas das cinco maiores Forças Armadas Tanzânia

Zimbábue

África

do Angola

RDC

Sul Multifunção

0

0

26¹

0

0

Caça

9

10

0

34

2

Ataque

10

12

0

42

3

Transporte

26

38

47

44

1

Treinamento

8

32

77

25

0

Utilitário

1

0

12

0

0

0

0

0

8

0

Patrulha marítima Fonte: IISS, 2010.

Contabilizados apenas aeronaves de asa fixa. Não foram contabilizadas as defesas antiaéreas das respectivas Forças Aéreas. ¹ Já estão contabilizados 17 caças JAS-39C Gripen que deverão ser entregues à Força Aérea Sul-africana até 2012.


Por fim, a análise dos equipamentos das respectivas Marinhas demonstra que a África do Sul é o único país que possui vetores para desempenhar a função de força marítima na região. O Zimbábue, por não ter saída para o mar, não possui Marinha e a RDC, por possuir uma pequena área costeira, conta com uma Marinha praticamente inexistente. Angola e Tanzânia apresenta melhores números, mas nada comparável aos equipamentos sul-africanos, que possuem uma Marinha diversificada sul-africana, como demonstrado na Tabela 4.

Tabela 3: Equipamento selecionado das Marinhas das cinco maiores Forças Armadas Tanzânia

Zimbábue

África

do Angola

RDC

Sul Submarino

0

0

3

0

0

Fragatas

0

0

4

0

0

8

0

25

9

3

Antimina

0

0

2

0

0

Anfíbio

2

0

6

0

0

Suporte logístico

0

0

7

0

0

Patrulha e defesa costeira

Fonte: IISS, 2010.


4. CONSIDERAÇÕES FINAIS Se considerarmos o poder militar, complementado pelo poder latente, como determinante para a mensuração do poder nacional dos Estados, conforme pressupõe Mearsheimer, os dados apresentados nos levam a contestar a categorização da África Austral como

um

CRS com

apenas um

pólo de poder.

Isto se deve,

fundamentalmente, as capacidades relativas angolanas, que, apesar de não atingirem o mesmo patamar que as sul-africanas, destacam-se em comparação aos demais países da região. Angola, apesar de não possuir uma das maiores populações da região, ao mesmo tempo em que possui uma das piores relações entre população dependente e PEA, apresenta bons índices econômicos e Forças Armadas substantivas. Quanto à variável populacional, os indicadores demonstram que Angola deve chegar ao fim do século com uma população superior a sul-africana, além de apresentar uma proporção população dependente/PEA próxima a da África do Sul já na metade do século. Quanto à variável econômica, os indicadores apresentados por Angola destacam-se na região. Ainda que não possua um PIB próximo ao sul-africano, o PIB angolano distancia o país de seus vizinhos, lhe proporcionando meios efetivos de aplicar suas riquezas e população na construção de seu poder militar. E é este potencial que qualifica Angola, e não RDC (com a maior população e maiores Forças Armadas) a assumir um dos pólos de poder, apesar de bem mais modesto, da África Austral. Ou seja, mesmo com a dimensão demográfica favorecendo a RDC, e com um efetivo militar numeroso, a RDC não teria as condições estruturais necessárias para lançar-se como um pólo de poder regional, ainda mais quando analisamos seus parcos equipamentos militares. Por outro lado, Angola, com os indicadores sócio-econômicos apresentados, de posse do segundo maior efetivo militar da região, assim como o segundo maior arsenal militar, apresenta as condições estruturais para enfrentar o suposto predomínio sul-africano neste CRS. A ex-colônia portuguesa não somente apresenta tropas em uma proporção de 2:1 em comparação com a África do Sul, como também possui mais soldados por mil habitantes (5,6 contra 1,1 da África do Sul). Além disso, os equipamentos das Forças Armadas angolanas são, numericamente, próximos dos da África do Sul, pelo menos no que se trata do ramo terrestre das forças combatentes. Contudo, é notório que a SANDF tem um predomínio qualitativo em comparação com as FAA, devido à qualidade técnica e ao alto grau de profissionalização de seu efetivo.


Conforme Cepik (2009:73), apesar de possuir Forças Armadas menos numerosas em comparação com o regime angolano, a África do Sul possui uma melhor organização e doutrina militar. Seu reduzido efetivo, em comparação com o angolano, e pequeno número de reservistas demonstram que o país está mais preparado para uma guerra de curta duração, com alto nível tecnológico. Negativamente, destacam-se os baixos números que Angola apresenta quanto à sua Força Aérea e Marinha. Estes números são reflexo da longa guerra civil angolana, da não dimensão marítima da guerra civil e da doutrina tática aérea soviética. De qualquer modo, os índices apresentados neste estudo de caso, somados a história recente da região137 – com Angola assumindo um papel ativo nas relações com seus vizinhos diretos, usando seu poder militar além de suas fronteiras, enquanto a África do Sul é acusada de não posicionar-se em temas securitários relevantes na África Austral – nos permite inferir que o Estado angolano assumiu, nos últimos anos um dos pólos de poder da região. Como demonstrado, não podemos afirmar que Angola firmou-se como um pólo de poder regional comparável à África do Sul. No entanto, isto não significa que, desde o fim da guerra civil, o país não tenha se distanciado dos seus vizinhos a tal ponto que possa reclamar uma posição privilegiada na região. Por isso, argumenta-se que o CRS da África Austral é um complexo bipolar, mas claramente desequilibrado. Ou seja, afirma-se que a polaridade regional é dividida entre África do Sul e Angola; entretanto, a distribuição de capacidade regional é extremamente favorável ao Estado sul-africano, o que caracteriza este complexo como assimétrico. Esta afirmação traz algumas conseqüências para a análise deste CRS. Em primeiro lugar, o enfoque no predomínio sul-africano da África Austral, considerando os demais países regionais como incapazes de afrontar, ou mesmo resistir, ao poderio da África do Sul, tende a enviesar as análises securitárias da região. Em segundo lugar, a classificação da África Austral como bipolar e assimétrica pressupõe um aumento da tensão entre os países. Isto se deve ao argumento proposto por Mearsheimer, que vê na bipolaridade assimétrica uma alta instabilidade, já que não haveria outra potência regional para contrabalançar o poder da potência mais forte frente a mais fraca. Deste modo, este sistema desapareceria rapidamente em qualquer região, visto que a

137

Não foi intenção deste trabalho revisitar a história da região nos anos mais recentes, apesar desta pesquisa utilizar premissas históricas para confirmar sua conclusão. Em parte, os dados históricos sobre a região foram baseados em várias pesquisas que reafirmaram a tendência de Angola assumir um papel mais militar na região, ao passo que a África do Sul é reticente em assumir esse papel. Ainda assim, um estudo de caso mais detalhado, utilizando métodos analíticos do tipo path dependence, é parte dos atuais esforços na continuação desta linha de pesquisa.


potência mais forte conquistaria a potência mais fraca, ou a potência mais fraca render-se-ia à potência mais forte. Neste sentido, apesar deste estudo de caso não concluir que os dois países tendem a se enfrentar militarmente com a ascensão angolana, a instabilidade provocada por esse tipo de sistema deve ser considerada para fins da análise do formato que o complexo deve assumir nos próximos anos.


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3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

IrĂĄn: un actor conflictivo para los Estados Unidos en Medio Oriente Manassero, MarĂ­a Soledad


Por María Soledad Manassero138 Introducción El objetivo de este trabajo es poder determinar por qué Irán se ha convertido en un jugador central, peligroso y amenazante no sólo para la seguridad internacional, sino para la posición estadounidense en Medio Oriente y frente al mundo139. Al hablar del concepto seguridad internacional debemos tener muy en claro qué es y cuál es el sentido con el que deseamos que sea utilizado en éste trabajo. Surgen en muchos de nosotros preguntas como: ¿qué es la seguridad? ¿A quién debemos brindarle seguridad? ¿Qué implica la seguridad? Sin embargo la respuesta no es nada sencilla. El concepto de seguridad es tan antiguo y conflictivo como la existencia misma. La definición que se haga no sólo dependerá de las condiciones históricas sino de lo que cada uno entienda por seguridad y por los elementos y actores que consideren que deben ser incorporados a la definición. Es así que el concepto de seguridad internacional fue evolucionando y continúa haciéndolo en el tiempo. Durante la época de la Guerra Fría por ejemplo el concepto de seguridad estaba íntimamente relacionado a lo que implicaba estar “bajo el ala” de las dos superpotencias en pugna, en donde ese orden bipolar imperante hacia que otros actores quedaran opacados y sus problemáticas aletargadas. Con la caída del muro de Berlín en 1989 y la ruptura del orden reinante, el mundo conoció abruptamente conflictos que se venían desarrollando durante la Guerra Fría pero que permanecían ocultos. Con la Pos-Guerra Fría los teóricos se vieron obligados a adaptar el concepto de seguridad internacional a las cambiantes circunstancias históricas incorporando nuevas amenazas y actores. Es así que pasamos de tener una concepción tradicional de la seguridad con Hans Morgenthau basada en el poder o en la posibilidad de estar de igual a igual frente a otros140, a incorporar en esa definición -en la cual el binomio paz y guerra era el centro-, cuestiones como la distribución de la riqueza, el hambre, la desigualdad, que nos permitan enfrentar mejor las nuevas amenazas –terrorismo,

138

Doctorando en Relaciones Internacionales. CONICET-PROGRAMA DE DEFENSA Y SEGURIDAD/UNLP. E-mail: msmanassero@gmail.com 139 Hemos decidido hacer el análisis hasta el año 2010 inclusive por ser el año en el cual se manifestó fuerte y tenazmente la posición iraní en la revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear -Conferencia de New York 2010-. 140 MORGENTHAU, Hans (1960) Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz. Editorial Sudamericana, Buenos Aires.


narcotráfico, migraciones, entre otras- y a su vez proponer alternativas que nos conduzcan a garantizar la frágil paz mundial. Es en este contexto en donde debemos entender la esencia del trabajo que deseamos desarrollar, es decir, en un mundo en el cual la finalización de la Guerra Fría y el cambio en la ecuación de poder dejó regiones en el planeta muy conflictivas, como Medio Oriente141, en donde el orden imperante es tan precario, que el hecho de que surja un país fuerte, una potencia emergente como suele denominarse a Irán, genera una suerte de nuevo equilibrio en la región en donde los intereses de la Republica Islámica ésta vez no son funcionales a los Estados Unidos. En el afán de entender esta situación es que hemos decidido abordar tras una exhaustiva clasificación aquellos elementos que nos conduzcan a comprender en su totalidad la cuestión y la finalidad del trabajo. Por eso, la ubicación geoestratégica iraní y los vínculos de la República Islámica con sus vecinos mesorientales más importantes –en el cual no debemos descuidar la triangulación con los Estados Unidos-; y, la historia de las relaciones entre Irán y Estados Unidos y la importancia del Proyecto Nuclear Iraní -como último estadío de la conflictiva relación-, serán los ejes elegidos para ello.

Palabras claves: EE.UU.; IRÁN; PROYECTO NUCLEAR IRANÍ; IMPORTANCIA GEOESTRATÉGICA.

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Utilizaremos indistintamente la denominación de Oriente Medio o Medio Oriente siendo ésta la visión Occidental. Los habitantes de la zona utilizan las denominaciones de Al Magreb (al oeste de Egipto) y Al Mashrek (desde Egipto e incluyéndolo y abarcando toda la península arábiga). BRIEGER, Pedro (2010:14-15) EL CONFLICTO ISRAELI-PALESTINO: 100 Preguntas y Respuestas. Buenos Aires, Claves para Todos, dirigida por José Nun, N°108.


Ubicación geoestratégica Iraní. Vínculos trascendentales de la República Islámica con sus vecinos mesorientales.

La República Islámica de Irán es un país que cuenta con un vasto territorio, ubicado

estratégicamente

en

Medio

Oriente, casi como si la geografía y los países con los cuales limita hubiesen sido puestos allí adrede. A pesar de eso existen varios conflictos regionales que generan fracturas en la estabilidad de sus fronteras.

www.go.hrw.com

Irán tiene al sur el dominio del Golfo Árabe-Pérsico142 con una costa que se extiende unos 1600 km. aproximadamente, limita además al norte con el Mar Caspio -lugar de enormes recursos energéticos143-, y se ubica entre Rusia y los yacimientos petrolíferos de Oriente Medio y entre Medio Oriente y Asia Central144. Comprender las ventajas de su ubicación geográfica y la interacción de éste con su entorno es entender el importante papel que Irán juega en la región y la enorme posibilidad que posee de convertirse en el “eje central geopolítico”145. En el párrafo anterior existen dos cuestiones importantes que merecen ser desarrolladas y que hacen de Irán un actor central en Medio Oriente, esas son: los vínculos políticos con sus vecinos, y las aspiraciones a ser el “eje central geopolítico”. Vínculos de la República Islámica con sus vecinos Mesorientales. Para realizar un análisis conducente a estudiar la relación de Irán con su entorno, tomaremos en primera instancia el esquema tripartito que plantea el Dr. Zeraoui para quién Irán forma parte de tres equilibrios regionales: Irán- Arabia

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Para evitar herir susceptibilidades nos referiremos al “Golfo” como Golfo Árabe-Pérsico teniendo en cuenta la postura de ambos Estados en relación al mismo. 143 Irán es el tercer exportador mundial de petróleo y posee el segundo lugar en reservas mundiales de gas. 144 ZERAOUI, Zidane, (2009:12) Medio Oriente: La nueva geopolítica del poder. Irán y el equilibrio regional. Cuadernos de la Cátedra “Ibn Khaldun” de Estudios de Medio Oriente y África del Norte. Primera Edición, San José de Costa Rica, Editorial UCR. 145 Palabras de Brzezinski en ZERAOUI, Zidane, Medio Oriente…,op. cit., 12.


Saudita, Irán-Pakistán e Irán-Israel. Incluiremos en ese esquema a un jugador externo a la región pero muy influyente como lo es Estados Unidos y veremos la relación que el mismo tiene con los integrantes de ese equilibrio. Agregaremos a ese esquema tripartito a Irak, país cuyas fronteras porosas lindan extensamente con Irán, y en el cual el fuerte resentimiento al país invasor –EE.UU.-, y la existencia de una minoría shiíta peligrosamente cerca de un país shií, cohabitan bajo un equilibrio precario. Haremos además un breve comentario sobre Siria, actor importante para el juego de poder en la región. La relación de equilibrio con Arabia Saudita se basa fundamentalmente en el temor generado por tres componentes: el Islam, el petróleo y el proyecto nuclear iraní. En relación al primero, la posibilidad que tiene el fundamentalismo shiíta de adquirir mayor poder económico, geográfico y en especial político146, inquieta considerablemente a los saudíes. En Arabia Saudita la mayoría es sunníta y en Irán shiíta, no sólo son bandos opuestos, sino que, histórica y estratégicamente, persas y árabes son incompatibles147. El intento para evitar esto es “convencer a Siria que no apoye a Hizbolá en conjunto con Irán, pues su éxito implicaría tener cerca otro estado con mayoría shiíta capaz de apoyar y movilizar la población shiíta de la misma Arabia Saudita148”. Recordemos que Siria durante muchos años ha sido el principal patrocinador del movimiento libanés y ha contribuido con el abastecimiento de armas de fabricación iraní. En relación al segundo elemento, Arabia Saudita intenta mantener un ambiente basado en la cordialidad con Irán para evitar que uno de los mayores exportadores de crudo pueda perjudicar el “equilibrio en la seguridad del uso del petróleo149”. El tercer y último elemento se manifiesta en la preocupación por el proyecto nuclear iraní, no tanto por el desarrollo del mismo, sino porque los saudíes se dieron cuenta que tardarían en ejecutarlo más de lo que lo haría Irán. En esta relación es imposible no considerar a un cuarto componente, lejano geográficamente, pero central para impedir ese equilibrio de poder que intenta establecer Irán en Medio Oriente. Estados Unidos ha tenido una relación muy cercana a Arabia Saudita favorecida principalmente por la cuestión energética y el posicionamiento geográfico, pero que actualmente se encuentra en una situación delicada.

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Ibídem, 21. COOPER y SANGER (24/07/2006) “El objetivo inmediato de EE.UU.: quebrar el frente Damasco Teherán” en LA NACIÓN. 148 ZERAOUI, Zidane, Medio Oriente…, op. cit., 21. 149 Ibídem. 147


Entre los años ´20 y ´30, al conocerse la enorme reserva de crudo que poseía ese Estado, en la puja por obtener la concesión, Estados Unidos le gana a Gran Bretaña la pelea, obteniendo la concesión exclusiva para la explotación del petróleo. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos ofrece su apoyo en materia de seguridad a dos zonas muy importantes en cuestión energética, siendo una de ellas el Golfo Pérsico150, de allí la firma de contratos en ventas de armas y entrenamiento militar, y acuerdos en materia de cooperación militar en el caso de ataques provenientes de terceros países151. A lo largo de los años pudo haber discrepancias en la relación, debido a las claras diferencias en los regímenes y las creencias religiosas y costumbres practicadas, sin embargo, en momentos decisivos, cuando la situación podía poner en jaque el beneficioso aliado estadounidense en la región, la gran potencia intervino, ejemplo de ello es la colaboración fundamental en la creación de las Fuerzas Armadas Árabes en 1940, así como su entrenamiento, y, la “custodia” del territorio saudí por parte de la administración estadounidense frente a las guerras que se libraban en los años ´80 (contra los soviéticos en Afganistán y Guerra del Golfo). Si bien actualmente Arabia Saudita continúa siendo un importante aliado para los Estados Unidos en Medio Oriente, dejó atrás la categoría de “aliado estratégico”, desmoronándose rápidamente la estrecha relación entre ambos. Una cuestión central fue la invasión estadounidense –no apoyada por Arabia Saudita- a Afganistán, reducto talibán, principal régimen sospechado de cometer y apoyar los ataques terroristas al Worl Trade Center el 11 de septiembre de 2001 (11-S). Régimen que fue sustentado por Estados Unidos y Arabia Saudita durante mucho tiempo, siendo “Estados Unidos el que cambia de postura frente a los talibanes y no Arabia Saudita152”. Tras los ataques del 11-S se profundiza ese desgaste al tildar al régimen saudí de “cuna del fundamentalismo islámico” como si eso fuera símbolo del terror. Esa confusión, generalmente occidental, de asociación del Islam, del fundamentalismo con el terrorismo, es una visión errónea que ha sido muy ayudada por los medios de comunicación masiva los cuales han introducido en la sociedad una incomprensión total de la cultura islámica. Uno intenta y quiere creer que esto se debe principalmente a la vorágine en la que se encuentran inmersos los profesionales encargados de cubrir todos los aspectos relativos al terrorismo, en la cual “observadores y testigos de la actualidad se ven,…, obligados a interpretar los acontecimientos y a proponer interpretaciones. Les toca entonces hacer malabarismos entre el imperativo objetivo

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MONTOYA, Roberto (2003:229-230) El Imperio Global. Editorial El Ateneo, Buenos Aires. Ibídem. 152 MONTOYA, op. cit., 231. 151


de informar y el respeto de los límites que no hay que transgredir153”. Sin embargo esta situación no resulta nada justa para aquellos que profesan el Islam. No haremos un desarrollo de éste tema por su amplia complejidad y tenor154, pero es imperativo dejar muy en claro: Arabia Saudita puede ser la cuna del fundamentalismo islámico, pero esto sólo implica que allí se intenta dar una visión propia del Islam haciendo una interpretación literal del Corán para poder dar respuesta a los problemas que aquejan a sus comunidades volviendo a los orígenes del mismo y alejándose en muchas ocasiones de la esencia misma del Islam. Es decir, el fundamentalismo155 tras la finalización de la Guerra Fría y por consiguiente el descenso en la puja bipolar de poder entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética de las distintas áreas en disputa, en particular de Medio Oriente156, aprovechó el vacío ideológico y de poder regional, siendo la religión el único factor de cohesión y de legitimación que le devolvió a la sociedad islámica la vida. “El socialismo árabe triunfante de las décadas de los cincuenta y sesenta entraba en un período de decadencia y no podía responder a las necesidades de las masas pauperizadas del Medio Oriente (…). El vacio ideológico dejado por el socialismo fue llenado con rapidez por una nueva visión de la problemática árabe. Para el fundamentalismo islámico la derrota no se debió a un problema de armamento, sino de fe157”. A pesar de los cambios en las relaciones entre ambos, existe un cierto respeto o temor, según como se lo considere, sobre no intervenir en determinados asuntos, por ejemplo, EE.UU. nunca colocó a Arabia Saudita en la lista que se presenta al Congreso por parte del Departamento de Estado sobre el presupuesto a repartir a

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BENSALAH, Mohamed “Islam y representaciones mediáticas”, Revista CIDOB d´Afers Internacionals, España, 73-74:79-80. 154 Para mayor información se puede consultar el trabajo “El neofundamentalismo y el 11-S” de María Soledad Manassero en www.caei.com.ar 155 Al remontarnos al origen del término fundamentalismo, podemos vislumbrar que fueron los Protestantes Americanos los primeros que utilizaron dicho término para diferenciarse de los Protestantes “liberales”, los cuales se alejaban de sobremanera de la verdadera Fe Cristiana, de ahí que éstos “fundamentalistas” buscaran volver a los fundamentos de la Fe Cristiana. Traducción realizada por la autora, extraído del texto original “But before we proceed, we must look briefly at the term "fundamentalism" itself, which has been much criticized. American Protestants were the first to use it. In the early decades of the twentieth century, some of them started to call themselves "fundamentalists" to distinguish themselves from the more "liberal" Protestants, who were, in their opinion, entirely distorting the Christian faith. The fundamentalists wanted to go back to basics and reemphasize the "fundamentals" of the Christian tradition. ARMSTRONG, Karen (2000:5-12) The Battle for God. A Ballantine Book by Published by The Random House Publishing Group. 156 Las dos superpotencias se retiran del llamado “Arco de Crisis”, concepto con el cual se denomina a una zona que se ubica desde el Cuerno de África hasta Cachemira, región muy conflictiva, en la cual la influencia directa o indirecta de la URSS y de EE.UU, generó hasta su retiro que dichos conflictos se mantuvieran evitando así poner en peligro su posicionamiento e intereses estratégicos. El concepto de Arco de Crisis fue acuñado por Z. Brzezinski, citado en ZERAOUI, Zidane (2000:99-109) Política Internacional Contemporánea. Trillas, México. 157 ZERAOUI, Zidane (1997:200) Islam y Política: los procesos políticos árabes contemporáneos. Trillas, México.


distintos países en programas que promuevan los derechos humanos, los valores democráticos y la sociedad civil158, sabiendo de antemano las violaciones que éste país comete sobre las libertades fundamentales y los valores mencionados anteriormente. Resulta complicado en ciertos aspectos saber que sucederá con certeza en un futuro sobre estas “relaciones de interés y beneficios mutuos”, no obstante sí podemos avizorar que de quebrantarse las mismas, el panorama estadounidense en Medio Oriente se verá muy complicado e Irán contará con un obstáculo menos para el logro de sus objetivos. La relación Irán –Pakistán es simbiótica, la conveniencia mutua hace que ambos cuiden las decisiones a tomar para evitar errores que conlleven a que sus intereses tambaleen. Para Pakistán, a pesar de ser en su mayoría sunníta -casi el 75%-, le es sumamente importante que Irán intervenga a pesar que el pedido no haya sido oficial. Uno podría preguntarse ¿cómo es posible que ésta situación sea aceptable y favorable para Pakistán y no denunciada? La respuesta debemos encontrarla en la declaración de estado de emergencia, sobre todo tras los acontecimientos acaecidos a la “Red Mosque” en junio de 2007. Además, si bien Pakistán no deja de ser una nación nuclear tiene una historia muy dolorosa y muy afectada por el terrorismo internacional159. Al estar Irán ahí, los conflictos que hacen más porosa sus fronteras como la presión de los afganos al norte y el largo y arduo conflicto por Cachemira con la India al este, parecerían ser una carga menor que cuando se está sólo. Por su lado Irán “busca la permanencia y empoderamiento de la minoría shiíta en el territorio vecino,.., sin embargo la política que aplica hacia Islamabad es cuidadosa por la presión del sistema internacional, la estrecha relación de Pakistán con los países árabes y los vínculos comerciales que posee con su vecino, que es a su vez la puerta al continente asiático160”. En este segundo equilibrio la relación de Estados Unidos con Pakistán es bastante especial, y a nuestro entender proviene del intento de encontrar un socio nuclear

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HUMAN RIGHTS WATCH, “World Report 2000”. Traducción realizada por la autora, extraído del texto original “Le Pakistan, pour le découvrir, il faut se plonger dans sa culture, sa vie politique, ses courants religieux, sa presse locale. On y découvre la part d’ombre de son régime, les peurs d’un peuple mais aussi ses espoirs... Aujourd’hui, plus encore, alors que le Pakistan a déclaré l’état d’urgence, il est important de mieux comprendre les tenants et aboutissants d’une situation qui peut malheureusement dégénérer. Tout semble avoir dérapé lors de la tragédie de la Mosquée Rouge qui ensanglanta Islamabad en juin dernier. Cette date est manifestement un tournant majeur de la politique de ce pays qui sombre dans une guerre civile programmée par les mollahs, mais également par des puissances étrangères. Ce texte veut rassembler l’ensemble des données nécessaires pour comprendre une nation «nucléaire» plongée dans une histoire douloureuse et minée par le terrorisme international”. COMMENGE, Y. (5/12/2007) “Le Pakistan dans le chaos: l´ombre de la Mosquée Rouge et d´Al Qaeda” en www.agoravox.fr 160 ZERAOUI, Zidane, Medio Oriente…, op. cit., 22. 159


fuerte que pudiera hacer frente a otro país nuclear –India- cuya relación era más cercana a la ex Unión Soviética que a la administración estadounidense. Ésta situación debemos contextualizarla dentro de la Guerra Fría en donde bien dijimos que todos los conflictos giraban entorno a la puja entre esas dos naciones. Al independizarse India en el ´48 y declarar casi automáticamente su neutralidad161, sumado a la compras militares que efectuaba a la URSS, comenzó a ser pensado por Estados Unidos como una Nación cercana y cuasi socio de la ex Unión Soviética. A partir de allí comenzó a estrechar lazos con otro Estado cuyo conflicto central giraba en torno a la región de Cachemira, zona en litigio permanente con la India. Ese país resultó ser Pakistán, cuyo territorio se extiende 800 mil km 2 aproximadamente, conteniendo una población superior a los 140 millones de habitantes con vecinos fuertes y conflictivos como Afganistán, India, China e Irán. Esa relación con EE.UU. tuvo sus vaivenes a lo largo de la historia. Por ejemplo, existiendo acuerdos bilaterales previos celebrados entre Pakistán y Estados Unidos mientras se desarrollaba la guerra indo-pakistaní, y siendo invocado uno de ellos por Pakistán en virtud del artículo I “como fundamento para la ayuda norteamericana a Pakistán”, la respuesta por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos fue negativa. En esa ocasión se argumentó que dicho artículo se refería exclusivamente a “acciones adecuadas” cuya obligación se encontraba calificada por su contexto. Aludiendo además que la Doctrina Eisenhower de 1958 sobre Medio Oriente excluía la posibilidad de una guerra indo-pakistaní162, a pesar de ser Pakistán un aliado estadounidense en Medio Oriente y de haberse ratificado tanto por escrito como verbalmente la ayuda que dicha administración prestaría en caso de un ataque proveniente de la India163. Esta situación podemos resumirla en un frase de Immanuel Wallerstein cuando expresa que “estaba claro para unos y para todos que EE.UU. estaba aliado con Pakistán y con India164”. En esa sociedad de intereses mutuos a Pakistán le valió la ruptura de las estrechas relaciones que mantenía con el gobierno de Kabul. Este hecho se produce con la llegada de Musharraf al poder en 1999, quién, ante la presión de la administración Bush, cede y rompe relaciones, para sumarse a la lucha frente al gobierno fallido talibán. Tras el 11-S los lazos entre ambas administraciones se volvieron más fuertes en apariencia. Mientras por un lado mantenía a Pakistán como su aliado, por otro, sentía la necesidad de buscar otro jugador confiable y favorable a los intereses de la administración estadounidense. El motivo central radicaba en el temor por parte de la

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Recordemos que el declararse una Nación Neutral era ponerse en una posición contraria a lo que Estados Unidos consideraba. Como expresó J. F. Dulles: “la neutralidad es inmoral”. 162 KISSINGER, Henry (1979: 617) Mis Memorias. Editorial Atlántida, Buenos Aires. 163 “Las administraciones de Kennedy y Johnson dieron repetidas seguridades. Por ejemplo: una carta del Presidente J. F. Kennedy al presidente pakistaní Ayub Khan, el 26 de enero de 1962; un recordatorio presentado por el embajador de los Estados Unidos el 5 de noviembre de 1962; una declaración pública del Departamento de Estado, el 17 de noviembre de 1962; y ua promesa oral del Presidente Johnson a Ayub Khan el 15 de diciembre de 1965”. KISSINGER, op. cit., 1025. 164 WALLERSTEIN, Immanuel (2005:59) Un mundo incierto. Buenos Aires, Libros del Zorzal.


presidencia de Bush de la “cercanía de las relaciones” que en el pasado había mantenido la administración pakistaní con el gobierno afgano. Es en éste contexto en donde aparece el Acuerdo de Cooperación Nuclear con la India165, calificado por el entonces mandatario Bush como “histórico en materia de energía nuclear166”. Este acuerdo polémico implica por un lado el distanciamiento de Pakistán hacia los Estados Unidos y su acercamiento a las zonas fronterizas con Afganistán donde la mayoría pastún sigue siendo favorable a grupos terroristas, contraria a la política estadounidense “están con nosotros o con los terroristas” proclamada por el entonces gobernante; y por otro, implica darle a la India lo que se le niega a Irán: la utilización de la energía nuclear con fines civiles. Este acuerdo además le brinda la oportunidad a Irán de acaparar los sentimientos antiestadounidenses del resto de las naciones islámicas. Zeraoui señala que “las poblaciones musulmanas han interpretado a las acciones de Washington como antiislámicos (…) La sensación creciente en Medio Oriente apunta hacia la existencia de una actitud anti-islámica en el Occidente y de una nueva cruzada contra el Islam167”. En la tercera arista se encuentra la relación más que conflictiva con Israel, sin embargo, si Irán planea llevar a cabo su proyecto hegemónico regional deberá evaluar qué hacer con un Estado que no esta resignado a perder peso en la región. Esta relación es resumida por el Dr. Zeraoui en tres puntos: “la declaración por parte de Irán de liberar Jerusalén” de la opresión israelí –ciudad que no está dispuesto a ceder Israel bajo ningún punto-, más aún, la continuidad en el plan de construcción de viviendas en Jerusalén Oriental refuerza esta hipótesis; “el apoyo a los grupos integristas como el Hizbolá y el Hamas”, y la “alianza con el radicalismo árabe con el eje Damasco-Teherán168”.

Irán encuentra en Israel un actor poderoso con un peso

extra en la región otorgado por el apoyo que recibe por parte de los Estados Unidos. La relación entre Estados Unidos e Israel estuvo signada a lo largo de los años por la buena fe de los mandatarios, las cuales se han consolidado hace más de 30 años. Si bien existen diversos puntos de interés entre ambos Estados, en su mayoría todo gira en torno al conflicto palestino-israelí y a intereses estadounidenses que subyacen más allá de la búsqueda de la paz regional planteada tanto por el entonces Presidente G. W. Bush como por el actual Gobernante B. Obama. En ambas administraciones se

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País no signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear al igual que Pakistán e Irán. CLARÍN (03/02/2006) “Estados Unidos e India firmaron un polémico acuerdo de cooperación nuclear”. 167 ZERAOUI, Zidane, Medio Oriente…, op. cit., 33. 168 Ibídem, 22. 166


encuentran presentes lemas que nos indican el peso que dicha región tiene para los Estados Unidos, por ejemplo: “(…) Las fuerzas del extremismo y el terrorismo están intentando matar el progreso y la paz (…) Toda esta situación proyecta su sombra sobre toda la región. Por el bien de la Humanidad, las cosas deben cambiar en Oriente Medio. No existirá,…, la paz hasta que todas las partes implicadas combatan el terrorismo. (…)169” Lograr la paz en Medio Oriente es imprescindible170. En el trascurso de las relaciones entre ambos Estados encontramos diversas manifestaciones del apoyo que Estados Unidos le brinda a Israel. Sin embargo, existen a nuestro entender dos episodios centrales que son signo de la consolidación de las mismas más allá de la imagen que se pueda tener de una u otra administración a nivel internacional. Esas dos situaciones son: el rol de Estados Unidos en el conflicto israelí-palestino y la postura de dicha administración frente al incidente de la flotilla humanitaria a Gaza. La actual administración estadounidense considera que su rol en la región debe ser el de poder motivar a las naciones a que “adopten y afirmen como parte de su identidad nacional,.., los principios universales. (…) La democracia, el estado de derecho, la libertad de expresión, la libertad de religión (…) no son simplemente principios de Occidente,.., son valores universales171”. Disintiendo en relación al gobierno anterior que prefirió iniciar junto a Ariel Sharon –premier israelí durante el gobierno de Bush hijo- una campaña de desgaste contra la figura de Arafat –líder de la Autoridad Nacional Palestina. Es necesario diferenciar dos etapas bien marcadas en la relación entre Israel y Estados Unidos: la primera va desde la asunción de Barack Obama hasta marzo del 2010 aproximadamente, y la segunda comienza cuando Benjamín Netanyahu anuncia planes para construir viviendas en Jerusalén Oriental, saboteando todos los intentos que se hicieron para retomar las negociaciones de paz. En la gira que Obama hizo por Oriente Medio dejó muy en claro su postura acerca del conflicto: “…no sólo es del interés del pueblo palestino tener un Estado, sino del

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THE WASHINGTON POST (25/06/2002) DISCURSO SOBRE ORIENTE MEDIO DE GEORGE W. BUSH. 170 Palabras textuales del actual mandatorio estadounidense en los diferentes discursos sobre su postura en Oriente Medio. 171 BBC MUNDO (2/06/2009) “Obama optimista sobre paz en Medio Oriente”.


interés del pueblo israelí que se estabilice la situación allí,…, es del interés de Estados Unidos que tengamos dos Estados viviendo juntos en paz y seguridad172”. Para Obama es condición necesaria la creación de un Estado Palestino como única manera de alcanzar la paz, de esa forma israelíes y palestinos podrán vivir uno al lado del otro en paz y seguridad173. No obstante, cuando Netanyahu plantea su postura para resolver el conflicto hace referencia a la promoción de un “Nuevo Enfoque” sin hacer mención alguna a la existencia de un Estado Palestino, proclama efectuada por su aliado estadounidense. En ese nuevo enfoque se mencionaba impulsar la economía palestina y respaldar el fortalecimiento de la Autoridad Palestina reanudando asimismo las estancadas conversaciones de paz pero “sin condiciones”174. Ese “sin condiciones” es lo que permite al Premier israelí esquivar continuamente el tema de la consolidación de un Estado palestino y proseguir con sus continuas contravenciones a los principios de la Hoja de Ruta175, entre ellas el más reiterado es el de las “construcciones Naturales”176.

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BBC MUNDO, op. cit., 2/06/2009 THE WHITE HOUSE (18/05/2009) “Remarks by President Obama and Prime Minister Netanyahu of Israel in Press Avaibility” 174 BBC MUNDO, op.cit, 5/5/2009. 175 La administración Obama intenta retomar el plan de La Hoja de Ruta establecido por la administración 173

anterior. El documento conocido como la Hoja de Ruta es un plan elaborado por EE.UU., Rusia, la Unión Europea y Naciones Unidas conducente a lograr la paz entre Israel y Palestina teniendo como plazo máximo al año 2005. Este documento esta elaborado en tres fases, en la Primera Fase se establecen las bases necesarias para la iniciación de un proceso paulatino de paz efectiva entre Israel y Palestina: el fin al terror y la violencia, normalización de la vida de los palestinos y creación de instituciones palestinas. En la Segunda Fase se establecen las bases para la retirada paulatina de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados desde 2000, la congelación de la política de asentamientos israelíes, la continuación del desmantelamiento de las organizaciones terroristas y la consolidación de instituciones palestinas. En la Tercera Fase se sientan las bases para un estatuto permanente y el fin definitivo del conflicto israelípalestino. Las Naciones Unidas sacan la resolución 1515 en la que hacen suya la Hoja de Ruta e instan a las partes a la colaboración en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto israelí-palestino, al ver el poco apoyo prestado por las partes implicadas en dicho conflicto. En www.cinu.org.mx Existen diversas posturas sobre el Plan de la Hoja de Ruta, por un lado, es considerado como el mejor camino para alcanzar la paz, pero, por otro, se considera que “leer la Hoja de Ruta es ver un documento fuera de contexto, aislado de su tiempo y su situación geográfica,…, la Hoja de Ruta, más que un plan de paz, es un plan de pacificación: busca cómo terminar con el problema de Palestina”. SAID, Edward “La Hoja de Ruta: ¿hacia qué y hacia dónde?” en www.mundoarabe.org


El anuncio por parte del Premier israelí de continuar con la construcción de viviendas en Jerusalén Oriental fue condenado fuertemente por los Estados Unidos como una señal de “insulto177” al gobierno y gesto “destructivo178” a los esfuerzos de paz y al rol de mediador que la gran potencia estaba desempeñando en Oriente Medio, generando así una fuerte tensión entre ambas administraciones. No obstante, si bien por un lado tenemos a EE.UU. pidiendo una respuesta formal a Israel por el anuncio efectuado, por otro, se deja bien en claro que a pesar de las acciones que ha cometido Israel, y en las cuales se ha manifestado el descontento por parte de Estados Unidos, Israel continúa siendo un aspecto fundamental de la política estadounidense en Medio Oriente179. “El compromiso con la seguridad de Israel y el futuro de Israel es más que una posición política180, es una “relación inquebrantable181” cuyo compromiso radica con el pueblo de Israel y no con el gobierno que desempeñe sus funciones en los distintos períodos182. En relación al incidente de la flotilla humanitaria a Gaza, Estados Unidos vuelve a deslizar que pese a todo, su alianza con Israel es muy fuerte. Es cierto que, por un lado, Estados Unidos tuvo que tener especial cuidado con su postura sobre el incidente al no desear presionar públicamente a Israel, pero por otro, no podía dejar pasar por alto este suceso, el cual enturbiaría y perjudicaría de sobremanera los intentos de solucionar el gran problema de Medio Oriente, haciendo ver a Estados Unidos como “poco hábil” en su rol de mediador. La respuesta estadounidense tardó en llegar y, para decepción de muchos, fue “neutral”. Por un lado, apoyó la condena del Consejo de Seguridad sobre los actos que llevaron a esta tragedia, pero, por otro, justificó a Israel en su derecho de llevar a cabo una investigación de acuerdo a los

Coincidimos bastante con la última postura ya que no observamos cambios en lo que respecta a los asentamientos judíos en Cisjordania, nada se dice en relación a la destrucción de los ya construidos, sólo se hace mención al abandono y a la detención de las construcciones. 176

Para Israel no se produce una violación porque respeta la Hoja de Ruta al no permitir lo que se llama “crecimiento hacia afuera” de los ya existentes, previniendo nuevos asentamientos. Sin embargo la Hoja de Ruta pide explícitamente que se detengan todas las construcciones incluyendo el llamado crecimiento natural. REUTERS (23/12/07) “Israel da a conocer los planes de asentamientos en las conversaciones de paz vísperas”. 177 Textuales palabras de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, en “Crisis por los asentamientos: EE.UU. espera la respuesta de Israel”, BBC MUNDO (16/03/2010) 178 Ibídem. 179 Middle East Digest en www.state.gov consultado el 16 de marzo de 2010. 180 BBC MUNDO (22/03/2010) “EE.UU. dice que Israel deberá tomar decisiones difíciles” 181 THE WHITE HOUSE (9/3/2010) “Remarks by Vice President Biden and Prime Minister Netanyahu in a joint statement to the press”. 182 Para mayor información remitirse al texto “Obama y Netanyahu: ¿en busca de la paz regional?”, MANASSERO, María Soledad (2010) Anuario de Relaciones Internacionales, IRI, UNLP.


principios que manifestó Naciones Unidas183. La Secretaria de Estado Hillary Clinton aseguró que estaban dispuestos a considerar distintas formas de garantizar una investigación fiable, incluida la participación internacional. Sostuvo además que “la situación de Gaza es insostenible e inaceptable,…, necesidades legítimas de seguridad de Israel deben cumplirse, así como las necesidades legítimas de los palestinos de asistencia humanitaria sostenida184”. Creo que estos dos ejemplos son un indicio muy claro del apoyo estadounidense a Israel en temas muy complejos y con posiciones más que disímiles a nivel internacional. La razón fundamental podemos encontrarla no sólo en la reacción que podría esperarse por parte de Israel, aliado de Estados Unidos y pilar importante de la política estadounidense en Medio Oriente, sino, sobre todo, dentro del propio Estado, ya que el lobby proisraelí es de gran importancia y lo suficientemente fuerte como para provocar una reacción que complicaría el apoyo que recibe la administración Obama por parte de este sector. Recordemos que Obama cuenta con el 78% del voto de la comunidad judía185. En torno a Irán-Irak uno podría pensar que la relación entre ambos estuvo signada a lo largo de la historia por conflictos territoriales que giraban en torno a la dominación del Golfo Pérsico, lo cual es cierto, sin embargo no podemos caer en la falacia de seguir creyendo que eso continua así, ya que los cambios acaecidos hicieron que ambos Estados tuvieran que ajustarse a la nueva realidad internacional, y nos mostraron que es posible la cooperación entre ambos, a pesar del pensamiento de varios intelectuales, “Irak e Irán no fueron llamados a ser rivales186”. No obstante, esto no se dio de un momento para el otro, por eso es necesario realizar un pequeño raconto que nos remonte al origen del conflicto entre ambos y a sus posteriores cambios. Desde tiempos remotos existía una zona reclamada tanto por árabes como persas cuya frontera estaba demarcada por un límite natural, y como tal, cambiante a lo largo de los años. Shatt al-Arab (denominación árabe) o Arvand Rud (en persa)

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A través del Consejo de Seguridad, se peticionó una “investigación rápida, imparcial, creíble y transparente”. BBC MUNDO (31/05/2010) “Consejo de Seguridad condena acción israelí”. 184 “Disponibilidad de prensa con el Ministro de Asuntos Exteriores rumano Teodor Baconschi después de su reunión” en www.state.gov consultado el 1 de junio de 2010. 185 Dato extraído del artículo “Obama y Netanyahu, cara a cara”, BBC MUNDO (18/05/2010). 186 EHTESHAMI, Anoushiravan (Autumn 2003: 115-119) “Iran-Iraq Relations after Saddam”. The Center for Strategic and International Studies and the Massachusetts Institute of Technology. The Washington Quarterly.


constituye el límite en el extremo sur entre Irak e Irán, cuyo cauce realiza un recorrido que atraviesa las ciudades iraníes de Abadán y Jorramchar, y el puerto iraquí de Basora, confluyendo en el Golfo Pérsico. La disputa territorial ha pasado por varios estadíos, entre ellos encontramos al Acuerdo de Argel de 1975 en el cual ambos Estados acordaron que en la delimitación de esa frontera natural se tomarían los puntos más profundos del cauce del río (Talweg), sin embargo, este acuerdo resultó obsoleto, debido a que el punto de apoyo sobre el cual se sostenía era muy débil. Recordemos que al ser una frontera natural, la misma cambia con el paso del tiempo y por lo tanto los límites y las condiciones. Este Acuerdo contenía además disposiciones que establecían que la disputa entre ambos por esa ruta estratégica a terminales petrolíferas y a las ciudades y puertos mencionados anteriormente cesara temporalmente. Si bien Irak salía perdedor en el nuevo trazado, Irán se comprometía a no apoyar a los separatistas kurdos en Irak187. En 1979 con la revolución del Ayatola, actual Imam Jomeini y el retorno al apoyo a los separatistas por parte de Irán por un lado, y, la llegada de Saddam Husein188 en Irak por otro, las circunstancias históricas cambian y el acuerdo comienza a tambalear. Ese mismo año Saddam Husein pide la anulación del mismo y en 1980 rompe con dicho acuerdo y proclama la soberanía iraquí sobre Shatt al-Arab desencadenando una serie de hechos -entre los que se encontraban la ocupación de territorios iraníes- conducentes a la Primera Guerra del Golfo. No debemos olvidar que la lucha entre ambos Estados encontraba su raíz más profunda en la dominación del Golfo Pérsico y en la obtención de la hegemonía regional. Al comienzo de la guerra Irak se encontraba mejor posicionado y con una superioridad numérica en relación al ejército iraní, circunstancia que endulzó e impulsó a Saddam convenciéndolo de lograr una victoria rápida y aplastante frente a un Estado iraní que se encontraba en un proceso de cambios189. A pesar de ello, las ventajas no supieron ser aprovechadas por Irak que carecía de entrenamiento para la instrucción y adiestramiento de sus tropas, y se encontraba en un período en el cual la manufactura soviética armamentística estaba siendo reemplazada por una combinación con

187

PITA, René (2008) Armas Químicas: la ciencia en manos del mal. Plaza y Valdez Editores. Nos encontramos con un gobernante que detenta el poder absoluto y que acumula los títulos de Presidente de la República, Primer Ministro, Presidente del Consejo del Mando Revolucionario, Secretario General del Partido Ba´th y Comandante de las Fuerzas Armadas. 189 Tras la revolución jomeinista hubo una fuerte purga que desmanteló a gran parte del ejército iraní. Además es necesario frente a todo cambio un período de adaptación a las nuevas circunstancias, del que Irán careció. 188


armamento proveniente de Occidente190. Ésta guerra cuya duración en el tiempo fue de ocho años -1980-1988- es considerada como una guerra de desgaste entre dos Estados que luchaban por la supremacía regional. Haciendo nuestras las palabras del Doctor Zeraoui, podemos afirmar que eran dos hegemonías regionales que pretendían ser los líderes del mundo islámico (Irán) y del mundo árabe (Irak)191. A partir del alto al fuego proporcionado por la Resolución 598192 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ambos Estados deciden cesar con las hostilidades a pesar de la ausencia de un tratado formal de paz, impulsados sobre todo por el reconocimiento individual acerca de la imposibilidad de arribar a un resultado definitivo que no conduzca inevitablemente a continuar con esa guerra de desgaste. Varios autores, entre ellos, Anoushiravan Ehteshami, coinciden en que la guerra es la principal culpable de los problemas socioeconómicos que tuvo que atravesar Irán, y responsabilizan principalmente al régimen de Saddam Husein y a la poca visión que tuvo Irán para ofrecer una gama de opciones políticas con su vecino iraquí193. Es a partir de mediados de los ´90 y sobre todo con la caída del régimen de Saddam Hussein que existieron signos de cooperación, y de intercambio a nivel estatal entre Irán e Irak. Sin embargo el sabor amargo de la guerra y las profundas heridas por las pérdidas humanas han dejado un sello insondable en ambos lados. A partir de la invasión estadounidense a Irak, Irán comenzó a mirar nuevamente a Irak y a replantearse sus objetivos en miras de conseguir ser el eje geopolítico en Oriente Medio. No coincido con autores que consideran a Irak como un peligro para Irán representado por la presencia de las tropas estadounidense allí. A nuestro entender es al revés, es Irak, y sobre todo Estados Unidos por ser el promotor del establecimiento de un gobierno democrático fallido, el que depende de la voluntad de Teherán para evitar una guerra civil tras la retirada total de las tropas de Irak el 31 de diciembre de 2011. El peso decisorio debe pasar por las conversaciones que tengan Teherán y Washington, y por el interés o no por parte de Irán de movilizar a la mayoría shiíta ubicada en Irak. Es muy pronto para dar una respuesta certera sobre el futuro de Irak, no obstante, es muy clara la existencia de conflictos devenidos por la puja de poder de distintas facciones dentro de Irak, y no es de sorprendernos que en breve pueda producirse una guerra larvada como las que se desarrollan actualmente en Siria o

190

PITA, op. cit., 295. ZERAOUI, Islam y Política…., op. cit., 119. 192 RESOLUCIÓN 598 DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE NACIONES UNIDAS, 20 de Julio de 1987. 193 EHTESHAMI, Anoushiravan, op. cit., 120. 191


Egipto. El sueño americano de establecer una democracia en un país no democrático sin tener en cuenta la existencia de facciones disímiles con una gran impronta religiosa fue un grave error, ya que su cura resultó peor que la enfermedad. Como dice Maquiavelo: “La intención de quien hace la guerra por elección o por ambición es conquistar y conservar lo que conquistó. Se conduce de manera que enriquece tanto a su país como al país que conquistó, en vez de empobrecerlos194”. Ahora bien, ¿cómo se llega al momento en que Irak comienza a ser una amenaza para los intereses estadounidenses en Medio Oriente? Tras la revolución de Jomeini, Estados Unidos trató de buscar la manera de restablecer la dominación en la región. Brindó así un masivo apoyo diplomático, financiero y militar195 al régimen de Saddam Husein en miras de recibir su apoyo en la región. Hacia 1984 las intenciones de reanudar las relaciones entre ambos gobiernos se hacían visibles. Por un lado Irak buscaba soporte bélico y por otro Estados Unidos necesitaba apoyo para su política en Medio Oriente196. Cuando Irak invade Kuwait Estados Unidos comienza a pensar en términos estratégicos viendo que ambos representaban aproximadamente el 20% de la reserva mundial de petróleo. Es por eso, que dicha invasión sumada a la violación del Convenio de 1991 brindaron la excusa perfecta a Estados Unidos para presionar e invadir Irak arguyendo la existencia y desarrollo de armas de destrucción masiva, a pesar que el verdadero motivo tenía más que ver con el control de los recursos petroleros y los gasoductos. El Presidente George W. Bush en un Discurso sobre la situación de Irak que brindó en Cincinnati en 2002 manifestó claramente la postura que tomaría Estados Unidos frente a la grave amenaza que representaba Irak. En ese discurso hizo alusión a las violaciones que Irak comete desde hace 11 años, por ejemplo, cuando “como condición de concluir la Guerra del Golfo Pérsico, se requirió que el régimen iraquí destruyera sus armas de destrucción en masa, cesara todo desarrollo de dichas armas y concluyera toda ayuda a grupos terroristas (..) Cada arma química y biológica que tiene o fabrica Iraq es una violación directa de la tregua que concluyó la Guerra del

194

MAQUIAVELO, Nicolás (1531) Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio. Editorial Gredos. Edición consultada: 2011. 195 Palabras de MOTTAKI MANUCHERHR Ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán en “La cruzada de Irán”, 11/11/2007. www.elnuevodiario.com.ni 196 Diario El País “EE.UU. e Irak, dispuestos a reanudar sus relaciones”, 28/10/1984.


Golfo Pérsico en 1991. Sin embargo, Saddam Hussein ha optado por construir y mantener estas armas a pesar de las sanciones internacionales, las demandas por la ONU y el aislamiento del mundo civilizado197”. Estados Unidos instó a Irak a desarmarse o de lo contrario, por el bien de la paz, dirigiría una coalición para lograrlo, así expresó el Presidente Bush, aunque dudo que haya sido efectivamente por el bien de la paz, ya que la situación en Irak quedó igual o peor que antes, intentándose imponer un régimen con facciones muy disímiles y con una gran inestabilidad social. Como se advertía la invasión a Irak finalmente se produjo. Ahora, ¿fue la invasión conveniente a los Estados Unidos? El error de los Estados Unidos en Irak no fue la invasión en sí sino la estrategia usada. Tomando a Stephen Biddle198 en su texto “Ver Bagdad, pensando en Saigón” vemos claramente el error que comete la administración Bush al considerar a ésta invasión como una sinonimia con la Guerra de Vietnam, lo que condujo a la utilización de la misma estrategia de antaño. Irak es una guerra civil con una dinámica muy diferente, la cual desde sus comienzos se caracterizó por ser una guerra nacional. Al cometerse el error de comparar una con otra se produjo a una “repetición de fallidas misiones de búsqueda y destrucción que se dieron en los albores del conflicto vietnamita199”. Sobre el error cometido ya nada puede hacerse, sin embargo frente al nuevo escenario Estados Unidos tuvo la imperiosa necesidad de evaluar qué camino seguir. Durante la administración Bush las soluciones que se proponían eran conducirlos a una rápida democratización, la cual “polarizaría los ya antagónicos grupos sectarios200”; o a una “iraquización”, tan o mas peligrosa que la primera, principal componente de la estrategia estadounidense llevada a cabo durante la administración del Presidente Bush201. “En una guerra comunal, la iraquización, solo arroja leña al fuego. Los sunitas de Irak perciben al ejército “nacional” y a la policía como una milicia chiíto-kurda que ha tomado esteroides. Es improbable que las poblaciones sunitas reciban con agrado la protección de sus rivales étnicos o sectarios; para ellos, las

197

DECLARACIONES DEL PRESIDENTE SOBRE IRAK (7/10/2002), en www.georgewbushwhitehouse.archives.gov 198 BIDDLE, Stephen (2006) “Ver Bagdad, pensando en Saigón”, Foreing Affairs. 199 KREPINEVICH, Andrew (2005) “How to win in Iraq”, Foreing Affairs. 200 BIDDLE, op. cit., 3. 201 MANASSERO-TISERA (2009) “Una salida esperada: la retirada de las tropas norteamericanas de Irak”, Anuario de Relaciones Internacionales. Instituto de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de La Plata.


fuerzas de defensa parecen agentes de una ocupación hostil202”. Con la administración del Presidente Obama se hizo explícita la idea de realizar un retiro “responsable203” de las tropas en Irak, efectivizado en diciembre de 2010 en cumplimiento del acuerdo firmado entre Washington y Bagdad en diciembre de 2008. Actualmente la relación entre ellos se basa en un apoyo logístico, misiones de inteligencia y de entrenamiento a la fuerza de seguridad iraquí brindado por el escaso número de tropas estadounidenses que permanecieron allí hasta diciembre de 2011, permitiendo que “el proceso político-institucional iraquí avance hasta el punto de garantizar la seguridad del país204”. Deseamos por eso que se haya tenido en cuenta el lograr un equilibrio de poder entre sunitas, chiítas y kurdos, para la consecución del objetivo planteado por dicha administración, de lo contrario, una vez retirado por completo de allí, la situación en Irak será aprovechada por aquellos países que sepan beneficiarse de la situación, favoreciendo a sus intereses, entre ellos Irán. Es imposible concluir esta parte sin realizar una breve mención acerca de la relación que existe entre Siria e Irán, en la cual la conexión entre ambos es sumamente importante para el equilibrio que intenta mantener Irán en la región. Desde la revolución islámica, Irán ha tenido lazos con Siria, los cuales han pasado por tensiones y duplicidad. Sin embargo la entente entre ambos ha sido un elemento clave en esa relación205, binomio que intenta ser corrompido por fuerzas estadounidenses – no conseguido hasta el momento- que conocen de la importancia y la fuerza de esta relación. Un ejemplo de ello es la importancia de Siria para Irán en la asistencia armamentística al grupo revolucionario Hizbolá, representando aún un paso obligatorio que facilita ese traslado. Ya sea por conveniencia, por temor o por coincidencia en sus ideologías Irán ha conseguido ubicarse relativamente bien en relación a sus “vecinos”, sin descuidar la

202

BIDDLE, op. cit., 4. “Empezaremos a dejar Irak de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán”. Discurso inaugural del Presidente Obama, EL PAIS, 20/01/2009. 204 “Obama y la responsabilidad de retirar las tropas de Irak”, 13/03/2009 en www.desdeisrael.com 205 Traducción realizada por la autora, extraído del texto original “In assessing the current phase of events in the Middle East, it is essential to link events in Syria with events in Iran. These, in turn, must be linked to the state of the war in Iraq and conditions in the Arabian Peninsula. The region is of one fabric, to say the least, and it is impossible to understand unfolding events -- the pressure against Syria involving the murder of a former Lebanese prime minister; feints and thrusts with Iran and talk of direct political engagement with the United States; the emergence of a new government in Baghdad, or obstacles to one -- without viewing them as one package. Let's begin with two facts. Since the Islamic Revolution in Iran, Tehran has had close collaborative ties with Damascus. These have not been constant, nor have they been without strains and duplicity. Nevertheless, the entente between Iran and Syria has been a key element”. FRIEDMAN, George (25/10/2005) “Syria, Iran and the power Plays over Iraq”, Geopolitical Intelligence Report, Stratfor. 203


relación que Estados Unidos tiene con ellos, reforzándose aún más la posición iraní en sus expectativas regionales.

Aspiraciones a ser el “eje central geopolítico” Existen diferentes elementos y circunstancias que marcaron el rumbo que Irán está siguiendo y que sin duda están orientados al logro de ser la potencia regional. Uno de los elementos que ha sabido aprovechar y utilizar Irán es el “fundamentalismo”, “carta206” que se ha convertido en el elemento aglutinador que ha permitido a Irán traspasar las fronteras y las ideologías e ir más allá de cualquier identidad “abriendo los caminos para establecer vínculos con países vecinos en el Medio Oriente207”, siendo lo suficientemente fuerte como para oponerse a Occidente, especialmente a Estados Unidos, y jugar así un rol interesante en la conformación de ese equilibrio regional. Otra circunstancia significativa ha sido dada por el propio Estados Unidos haciendo que sus acciones en Medio Oriente favorecieran a Irán, allanándole el camino al derrotar por un lado al régimen Talibán en Afganistán, y por otro, llevando a cabo la invasión a Irak. En relación al primero, al caer el régimen Talibán se elimina el principal obstáculo que Irán encontraba para su expansión, ya que los mismos al tener el apoyo de Pakistán y el financiamiento de Arabia Saudita representaban un gran freno para la expansión iraní208. En relación al segundo elemento, si bien lo explicamos en detalle párrafos atrás, es importante destacar que antes de la invasión estadounidense el gobierno de Saddam Husein mantenía sujeta a la minoría shiíta, para evitar que se aliaran “al país shiíta por excelencia: Irán209”. Tras la invasión se está produciendo lo que varios académicos consideran el resurgimiento shiíta bajo el ala iraní210. La invasión a Irak generó un profundo cambio en Oriente Medio pero no de la forma en que lo esperaba Estados Unidos. La administración Bush creyó que derribando a Saddam Husein e instaurando una democracia se contagiaría como efecto dominó en el resto de los países de la región. Pero cometieron un grave error, se pensó en política como la relación entre los individuos y el estado, y no pudo

206

Expresión utilizada por las autoras CANTÚ Y BAHENA (2007:215-255) “Irán y el equilibrio nuclear regional” en CONSANI-ZERAOUI Sobre Medio Oriente. Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. 207 Ibídem, 218. 208 ZERAOUI, Zidane, Medio Oriente…, op. cit., 25. 209 CANTÚ Y BAHENA, op. cit., 217. 210 NASR, Vali (2005:60) “When the Shiites Rise”, Foreing Affairs Vol. 85 N° 4.


interpretarse el sentir y pensar de la gente en el Medio Oriente, en donde se ve a la política como el equilibrio de fuerzas entre comunidades211. De ahí la gran posibilidad iraní de aprovechar el espacio que EE.UU. no supo captar por no tener la capacidad para comprender una cultura diferente. Podríamos continuar enumerando circunstancias que favorecen a Irán en sus ansias expansionistas, sin embargo existe algo que no debemos olvidar, y es que Irán es un jugador muy hábil y más que importante en este nuevo escenario internacional, en donde va a saber aprovechar cada ocasión por más adversa que sea “barajando las cartas” cada vez que sea necesario, y repartiendo los naipes nuevamente hasta que queden en su favor.

Historia de las relaciones entre Irán y Estados Unidos. Proyecto Nuclear Iraní. Las relaciones entre la República Islámica de Irán y los Estados Unidos no siempre fueron conflictivas, por el contrario, la cordialidad reinaba entre los años ´40´50 cuando

Riza Pahlavi abdica en favor de su hijo Shahanshah Aryamehs

Mohammad Reza Pahlavi, más conocido por Sha de Irán, quien se convirtió en el nexo entre los Estados Unidos y Medio Oriente, calificado por Kissinger como “el pilar de estabilidad en una turbulenta y vital región212”. Durante la época del Sha la relación entre ambas administraciones era sumamente estrecha. Podríamos encontrar como motivo fundamental que Occidente, en especial Estados Unidos, representaba para Irán la posibilidad de concretar dos objetivos centrales: por un lado hacerle frente a la influencia del comunismo soviético, y por otro, luchar contra el mundo árabe. El Sha estaba dispuesto a apoyar todo aquello que permitiera convertir a Irán en el “gendarme del Golfo Árabe-Pérsico213”. “El primer peligro era todo lo que podía unificar al Mundo Árabe contra la potencia iraní (…) El

211

Traducción realizada por la autora, del texto original The war in Iraq has profoundly changed the Middle East, although not in the ways that Washington had anticipated. When the U.S. government toppled Saddam Hussein in 2003, it thought regime change would help bring democracy to Iraq and then to the rest of the region. The Bush administration thought of politics as the relationship between individuals and the state, and so it failed to recognize that people in the Middle East see politics also as the balance of power among communities. Rather than viewing the fall of Saddam as an occasion to create a liberal democracy, therefore, many Iraqis viewed it as an opportunity to redress injustices in the distribution of power among the country's major communities. By liberating and empowering Iraq's Shiite majority, the Bush administration helped launch a broad Shiite revival that will upset the sectarian balance in Iraq and Middle East for years to come”. NASR, Vali, op. cit., 1. 212 KISSINGER, op. cit., 863. 213 ZERAOUI, Zidane, Medio Oriente, op. cit., 12-13.


Sha sistemáticamente apoyó todo lo que podía ser un obstáculo al nacionalismo árabe. La política del Sha fue una política de potencia y de potencia militar214”. En diferentes circunstancias el Sha mostró su incondicional apoyo a los Estados Unidos como señal de confianza y alianza, el cual fue bien correspondido por la otra parte. Desde el lado iraní por ejemplo, se otorgó apoyó a los moderados de África contra la intromisión soviético-cubana; en la Guerra de Medio Oriente en 1973, Irán fue el único país, que limitando con la URSS, no accedió a que los soviéticos utilizaran su espacio aéreo, oponiéndose a varios de los aliados de la OTAN215. Mientras que Estados Unidos por su lado fue crucial para la restitución del poder al Sha tras el golpe de estado de 1953 por parte de Mossadegh (Primer Ministro de Irán entre 1951-1953). Para muchos teóricos ésta restitución sembró las semillas de la Revolución de 1979. Con la Revolución de 1979 encabezada por Jomeini se continuó con la política expansionista e imperialista del Sha, pero para este nuevo Irán era necesario para el cumplimiento de sus objetivos el retiro de Estados Unidos de Medio Oriente y el “convencimiento a los países árabes de consolidar su seguridad sobre la base de sistemas regionales y no bajo el paraguas norteamericano216”, lo cual fue entendido por los estadounidenses como una señal de enemistad por parte de la República Islámica, tensándose las relaciones entre ellos y provocando así una caída en efecto dominó. Creemos que la razón fundamental se debe al poco entendimiento por parte de Estados Unidos de la política iraní, y de la relación de ésta con la religión. En Irán el Din wa dawla (religión-Estado) es muy fuerte, es una interacción que se manifiesta en los distintos niveles de la sociedad, en donde la figura del Ayatola tiene un rol central. “El ayatola (posteriormente Imám en 1979) Jomeini en Irán (figura del líder religioso) es determinante en el proceso fundamentalista, porque encarna el apóstol del Islam, Mahoma. La interpretación del Islam en estos países no se centra en la fetwa (resolución religiosa para interpretar el Corán) de los ulama (eruditos islámicos), sino en el emir o imám, que le da al Islam un carácter peculiar. interpretaciones personales tienden a ser más radicales o extremistas

214

En efecto, las 217

”.

ROY, Olivier (2004) “En contrepoint aux nombreuses équivoques de la diplomatie de Téhéran: Oú va l´Iran?”, Le Figaro, citado por ZERAOUI, Zidane, en Medio Oriente: La nueva geopolítica del poder. Irán y el equilibrio regional. 215 KISSINGER, op. cit., 865. 216 ROY, Olivier en ZERAOUI, op. cit., 14. 217 ZERAOUI, AA.VV (2009:229-230) Los procesos mundiales contemporáneos. México, Trillas.


Es menester tener en cuenta que Irán no es pro-occidental, ni pro-oriental sino proiraní. El acercamiento del Sha a Occidente no debe entenderse como un cambio en la posición iraní frente al mundo, sino como una estrategia conveniente a sus necesidades. Irán se acercó a Estados Unidos como pudo haberlo hecho a cualquier otro que le hubiese brindado la oportunidad de frenar, en ese caso, la expansión soviética y la consolidación del mundo árabe. Sin embargo esta característica de la política iraní no supo ser entendida por Estados Unidos y supo ser bien aprovechada por Irán. Al iniciarse la revolución islámica el discurso que se tenía era principalmente antioccidentalista. Existía una razón central para ello: lograr que su política exterior pudiese continuar con el expansionismo del país pero de un modo distinto al anterior. Para eso se buscaba llevarlo a cabo a través del fundamentalismo islámico. Sin embargo “ni el elemento shiíta ni el radicalismo religioso eran suficientes para sostener un proyecto similar. El anti-norteamericanismo fue un instrumento importante en esta política218”. Desde la Revolución Islámica la tensión se manifestó en diversos momentos, siendo el Proyecto Nuclear Iraní el último estadío. Ahora, ¿Estados Unidos está atacando al Proyecto Nuclear Iraní o al régimen que se viene dando desde la Revolución y que actualmente tiene como figura y líder a Ahmadinejad? Creemos que el Proyecto es una escusa para criticar y desestabilizar al régimen que es contrario a los intereses que EE.UU. busca en Medio Oriente. Sino, ¿por qué permitir a India el desarrollo nuclear con fines civiles y no permitírselo a Irán? Si nos remontamos a la época en que el poder era detentado por el Sha Reza Pahlavi encontraremos el origen de dicho proyecto, el cual era apoyado por los Estados Unidos quien le suministraba material para llevar a cabo sus ansias expansionistas. En el año 1967 el Sha inicia su proyecto nuclear comprando un pequeño reactor a los Estados Unidos. En esa época no existía oposición alguna por parte del país del norte porque dicho proyecto era desempeñado por un gobierno favorable a los intereses estadounidenses en Medio Oriente. Con el cambio de régimen y la oposición del mismo a los objetivos de los EE.UU., los diferentes proyectos que intentara llevar a cabo Irán serían considerados

218

ZERAOUI, ZIDANE, Medio Oriente…, op. cit., 14


como nocivos, principalmente uno que bien podía atacarse por las posibles consecuencias que podría desencadenar. El proyecto nuclear sufrió una etapa de estancamiento que fue retomada supuestamente durante el gobierno de Hashemi Rafsanyani, considerado como “el arquitecto de la política exterior iraní219”. Con Rafsanyani ese discurso antioccidentalista se acentuó llegando al punto tal en que Irán en el año 2002 pasa a formar parte del conocido “Eje del Mal”, denominado así durante el gobierno del Presidente George W. Bush, convirtiéndose en un fuerte rival y una amenaza a los intereses estadounidenses. Símbolo de ello es la “política de diálogo y concordia del ex

presidente,..,

su

acercamiento

a

los

países

árabes

conservadores,

el

restablecimiento de relaciones con Egipto, lo cual confirman el reconocimiento del peso geopolítico de Irán en Oriente Próximo220”. El temor a la expansión del fundamentalismo islámico concebido erróneamente en términos terroristas sumado al proyecto nuclear iraní hicieron que Estados Unidos apoyara a diferentes sectores, en especial árabes, intentando debilitar no sólo a Irán sino al fundamentalismo revolucionario, generando una reacción de animadversión cada vez mayor hacia los Estados Unidos. La confirmación por parte de Irán sobre el desarrollo de enriquecimiento de uranio con fines pacíficos en el año 2003, y el anuncio en el año 2005, con Jatami al poder, de la reapertura de las actividades nucleares, generaron a nivel internacional grandes reacciones y graves denuncias las cuales se vieron plasmadas en diferentes Resoluciones emitidas por el Consejo de Seguridad. La reacción internacional se debió principalmente al temor de que Irán desarrolle su proyecto con fines “no pacíficos”. A diferencia de otros países, como por ejemplo Brasil, Irán es considerado a nivel internacional como poco confiable y poco dispuesto a cumplir con los acuerdos internacionales. Con Ahmadinejad –presidente iraní electo en el año 2006- la situación entre Estados Unidos e Irán se complicó aun más. Ahmadinejad es un personaje con una fuerte presencia a nivel internacional, muy desafiante, y que no teme responder las amenazas con más amenazas. Él desconoce y sigue desconociendo los fallos internacionales y las sanciones impuestas hasta el momento por considerar que es un derecho inalienable la utilización de la energía nuclear en todos sus aspectos con fines

219

ROY, Olivier en ZERAOUI, op. cit., 14. MERINERO MARTIN, María Jesús (2007) “El nuevo mapa del Islam. La República Islámica como potencia regional. Irán: geopolítica y equilibrios internacionales”, El Mundo. 220


pacíficos221. Irán no está en contra de la desnuclearización, muy por el contrario, en una jugada muy hábil sabiendo de antemano cuál sería la respuesta por parte de Estados Unidos, pero sobre todo de Israel, en la Conferencia de New York cuyo lema fue “energía nuclear para todos, armas nucleares para nadie”, Irán (país signatario del Tratado de No Proliferación durante el año ´68) planteó la desnuclearización: lograr el desarme nuclear de todos. El problema radica en que al hacer referencia a “todos” quedarían incluidos en esta categoría Israel, Pakistán222, India, por nombrar algunos países no signatarios del TNP y aliados de los Estados Unidos. La prioridad más elevada de la comunidad internacional debe ser la total eliminación de esas armas “inhumanas” de conformidad con el TNP y el documento final de las conferencias del ´95 y del 2000223. No podemos negar que las verdaderas intenciones de Irán sean las de utilizar el uranio enriquecido para el armado de la bomba atómica y no para el uso de energía civil. Sin embargo, si nos preguntáramos si la República Islámica sería capaz de utilizar la bomba frente a Israel -su archi-enemigo en Medio Oriente- o frente a Estados Unidos -su némesis en Occidente- la respuesta sería un rotundo “no”, debido a que la disuasión por la mutua destrucción asegurada resulta ser mucho más efectiva. Como decía Sun Tzu: la mejor victoria es vencer sin combatir224”.

221

CIRCULAR INFORMATIVA DE LA AGENCIA INTERNACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA, 28 DE ABRIL DEL 2010. www.aiea.org 222 Si bien Pakistán continua teniendo la categoría de “aliado” para los Estados Unidos, esa relación comenzó a tambalear tras el acuerdo firmado entre EE.UU. y la India, el cual fue considerado por Pakistán como una traición hacia su “lealtad”. 223 MANASSERO, María Soledad (2010) “Informe breve sobre la posición iraní en la revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (Conferencia de New York 2010)”, Anuario de la Revista de Relaciones Internacionales, Instituto de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de La Plata. 224

TZU, Sun (2005:9) El Arte de la Guerra. Editorial Gárgola, Buenos Aires.


Conclusión Como corolario final estamos en condiciones de afirmar que Irán se ha convertido a lo largo de los años en un actor conflictivo y muy desafiante para los Estados Unidos, y en un contrincante muy sólido y poderoso que se opone a los intereses que dicha Nación pueda tener en Oriente Medio. El posicionamiento geográfico iraní y los vínculos que esta República ha entablado con varios de sus vecinos, sumado al anti-norteamericanismo existente en la mayoría de ellos, han creado un escenario favorable para Irán, impulsándolo a convertirse en el eje central geopolítico de la región. Es cierto que Irán genera una gran inseguridad internacional, y que existe un gran desconcierto sobre la manera en que puede actuar frente a las continuas sanciones y presiones internacionales, sin embargo ésta situación se ve favorecida por el escenario y el tiempo en el cual se desarrolla. No podemos olvidar que los atentados terroristas que desataron la “lucha contra el terror” son muy recientes y son asociados continuamente al mundo islámico. Resulta complicado en ciertos aspectos predecir que sucederá con certeza en dicha región y en especial con Irán, pero nos aventuraremos a dar pequeñas conclusiones desde nuestro humilde pensar. En primer lugar, es muy factible que Irán pueda convertirse en el eje central geopolítico de Medio Oriente, no sólo porque es un país favorecido por su ubicación y sus recursos, sino porque es visto como el “país” que logra oponerse a los intereses de la gran potencia, y porque sabe canalizar ese anti-norteamericanismo del que hablamos a lo largo del trabajo.


En segundo lugar, dudo mucho que pueda existir una invasión por parte de Estados Unidos a Irán por varios motivos, entre ellos, el más importante radica en que Estados Unidos deberá tener la completa seguridad de la victoria al momento de invadir, para no sufrir ese desgaste que tanto repercutió en el propio país tras la tercera guerra del Golfo.

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3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

El mundo islรกmico y la actual Crisis รกrabe Moggia, Eduardo Luis UBA-UNMDP-CISOR


III JORNADAS DE RELACIONES INTERNACIONALES - FLACSO Título de la Ponencia: El Conflicto Este-Oeste desde la perspectiva islámica Autor:

Prof. Mg. Eduardo Luis Moggia (UBA-UNMDP-CISOR )

eduardo_moggia@yahoo.com.br sociologiayreligion@gmail.com

Un caso de análisis

Los primeros años del siglo XXI encuentran al mundo islámico fragmentado en diferentes cuestiones, dos serían las hipótesis que vamos a tener en cuenta en nuestro abordaje, la primera: que podríamos sintetizar en cinco grandes ejes o temáticas, y la segunda, es el concepto de poder y Estado presente en la legislación islámica según las diferentes escuelas teológicas de jurisprudencia. La primera hipótesis que abordamos y que como señalamos comprende cinco grandes temáticas son las siguientes: Primera temática: La situación de las relaciones Pakistán y la India, y el momento de las minorías poblacionales islámicas dentro de regiones que la India tiene bajo su dominio. Segunda temática: La problemática de Afganistán y su ubicación dentro del eje estratégico de la región. Es menester señalar que en esta dos primeras temáticas abarcan gran parte del futuro islámico sunnita en el enclave asiático oriental no árabe.


Tercera temática: la situación del Golfo Pérsico, principalmente la hegemonía que ha ido ganando la república islámica de Irán con el debilitamiento de su tradicional adversario sunnita que era Irak. La invasión estadounidense en Irak y la caída del régimen sunnita apoyado en el partido Baath fortaleció a su vecino Irán – que es la principal potencia islámica no sunnita- que se encuentra bajo el gobierno teocrático de la Shi’a y

a cargo del

Consejo de los Ayatollahs o Ulemas – sabios e intérpretes de la ley o shari’a-. En otras palabras se agudizó el conflicto entre sunnitas y shiitas en la región. Cuarta temática: la cuestión tradicionalmente conocida como de Medio Oriente que involucra al Estado de Israel y al pueblo palestino que reclama su derecho a un Estado palestino. Sin dejar de tener en cuenta la sensibilidad de la región con actores sociales de gran importancia como Siria, Jordania y el Líbano entre otros. El mundo islámico tanto sunnita como shiita –por lo menos en sus declaraciones formales- apoyan la denominada causa palestina y el derecho a un Estado palestino. El movimiento de resistencia islámica Hamas de Palestina con conexiones en Siria y el Hezbollah – partido de All’ah- en Líbano con fuertes conexiones con Irán y con el mundo islámico shiita, son quizás los más conocidos referentes del mundo islámico que se haya presente dentro de la denominada causa palestina. Existiría una Quinta temática – no menor – que sería la expansión del Islam en el continente africano desde el Norte con Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania hasta regiones que abarcan a Sudán, Somalía, Nigeria y el Yemen, donde si bien en su mayoría existe una presencia del mundo islámico sunnita este a su vez se subdivide en diferentes tendencias, grupos armados o escuelas de interpretación teológicas – kalam para el Islam-. De allí derivan grupos como el GIA o el Ejército Salafista de Liberación del Magreb El desarrollo de las diferentes temáticas nos permite observar el juego de equilibrio cuando hablamos del mundo islámico entre dos grandes interpretaciones que esencialmente tienen diferencias teológicas (Kalam) profundas y muy diversas: la mayoría del mundo islámico es sunnita en su diferentes variantes y un mundo islámico menor pero no menos importante en la estrategia de las relaciones internacionales que es la Shi’a cuya cabeza visible es la potencia persa y no árabe de la república islámica de Irán cuyo ejes de gravitación más importante son el Golfo Pérsico y el Medio Oriente, pero con posibilidad de extenderse a otras regiones y con un fuerte proselitismo activo y militante.


La segunda hipótesis de nuestro trabajo nos lleva a al análisis de la concepción islámica del poder y del Estado según las diferentes escuelas teológicas de jurisprudencia, donde entran las concepciones de Califato, Sultanato, Estado y Nación.

Una Mirada desde la Jurisprudencia

En un abordaje del estudio acerca de las diferentes escuelas de pensamiento y jurisprudencia en el Islam que narró el Imám As-Sädiq y el Sheij AlMufid en su libro Al- Irshád, afirma que aquellos que son confiables dentro del pensamiento islámico llegan a 4000 escuelas, que luego como señala el Sheij Shaij Ash-Shaltüt ha indicado que todo musulmán puede actuar de acuerdo a una de las Cinco Grandes Escuelas Islámicas de Jurisprudencia y que dilucidan los Ulemas – jueces, imames sabios-, estas escuelas fijan la Fiqh – Jurisprudencia islámica-: Ya’fari, Hanafi, Hanbalí, Mäliki y Shäfi’i. La Tradición es otra de las grandes fuentes del pensamiento islámico tanto en los Hadices sunnitas y que también son aceptados por los shiítas, ya que todos sin distinción se remiten al Sagrado Corán y la Sunnah –enseñanzas del ProfetaOtra de las fuentes del pensamiento es Al-‘aql, que significa el Intelecto, éste junto a la Razón constituyen las fuentes fiables del conocimiento y que se encuentran en perfecta armonía con la Revelación, según algunos hadices Allah posee dos pruebas (huyyah) a través de las cuales los seres humanos pueden comprender su Voluntad: una interna, que es al-‘aql y otra externa que son los profetas. A veces el intelecto es llamado el profeta interno. El intelecto contribuye al pensamiento y a los estudios religiosos a través de tres grandes áreas: la primera, para comprender las realidades del mundo, tales como la existencia de Dios, la veracidad de la religión y los hechos científicos. La segunda es presentar los principios de lo correcto de la justicia. La


tercera es establecer patrones y procesos lógicos de razonamiento e inferencia. Todos estos tres roles de la razón son reconocidos por el Islam. Otra de las fuentes del conocimiento y del pensamiento el Al-Iÿmá que es el Consenso aunque no constituye una prueba por sí mismo. Por consiguiente, si hoy en día los musulmanes concuerdan en un tema en particular, en tanto que un sabio tiene una duda sobre el juicio islámico, respecto a ese tema, metodológicamente él no puede decir que, “debido a que todos dicen así, yo también digo lo mismo”, se han dado muchos casos en la historia de caer en este equívoco, lo importante es que todo se base en dos fuentes infalibles: el Sagrado Corán y la Sunnah, luego cada sabio o Ulema puede manejar su propio criterio – Iÿtihád originalque es su propio juicio e investigación independiente.

Instituciones y poder político

Estas cuestiones se manifiestan en el mundo islámico con respecto a las cuestiones políticas que conllevan la relación con el poder y las diferentes concepciones acerca de Estado, nación o conformación política. No es lo mismo si hablamos de un Estado islámico que el de Nación islámica, de igual manera la concepción de Sultanato ( sultán, poder) no es lo mismo que Califato (una extensión de dominio religioso, político, económico y de alcance territorial mucho más amplio que lo conceptos habituales que occidente tiene). El estado islámico conlleva en su organización de poder político la aplicación de la ley (shari’a) a la cual deben subordinarse todos los integrantes del estado, desde el máximo gobernante hasta el último ciudadano, es la supremacía de la ley religiosa por sobre la ley laica. Desaparece el concepto laico y de derecho positivo de la ley y hay que ir a la supremacía de la Shari’a – ley que viene de Alláh y de su libro el Sagrado Corán- es decir una vuelta al Ius Divinis –derecho divino o derecho que viene de Dios-. La nación islámica comprende un conjunto de Estados que se nuclean en una especie jurídica de Confederación donde también rige el concepto central que estado y poder emanan de Alláh y son conferidos a los sucesores del Profeta Muhammad por diversas líneas o tendencias sucesorias.


El sultanato tiene una organización monárquica y basado en la sucesión hereditaria de que el sultán está emparentado aunque sea indirectamente con alguna rama genealógica de la familia del profeta. Un ejemplo concreto son los sultanatos como Brunei y Bahrein.

El califato es una

organización de poder político y territorial más extensa que viene directamente del siglo VII –dc- con la aparición misma del profeta Muhammad y que se extiende a sus califas sucesorios entre otros Abu Bakr y Alí los más conocidos y renombrados, y de los cuales prácticamente salen las dos grandes escuelas teológicas y tradiciones del Islam que son: sunnita y shi’ita. Hoy en pleno siglo XXI el califato no tiene vigencia no por ello no ha dejado de ser reinvidicado por organizaciones islámicas e incluso por organizaciones de acción directa, el caso de los muhajaidines – combatientes o guerreros de Alláh- de Pakistán, Indonesia, Yemen e incluso el caso más conocido como el movimiento talibán – estudiantes del Sagrado Corán- y grupos cercanos como Al Qaeda . Al Qaeda, más conocido

como la Base, es la unión de varias organizaciones

radicalizadas que tienen su origen ideológico en diferentes tendencias o variantes del Islam: el sunnismo , el wahabismo saudí, el salafismo y pequeñas madrasas de corte sufí. Pero la realidad de esta organización tienen un aglutinante en la resistencia afgana-sunnita contra la invasión soviética de los 80, y muhajadines (combatientes de Alláh), de diversos orígenes: afganos, uzbekos, pakistaníes, sauditas, yemenitas, sirios , turcos y grandes contingentes egipcios provenientes de Gama Islamiya, organización islámica radicalizada que se une a Al Qaeda

.

Yih’ar el sentido original de la palabra

La cuestión de la Yih’ad es otra cuestión importante dentro del mundo islámico, es la lucha o el combate por la Causa de Alláh, todo musulmán debe luchar tenazmente y esforzarse por la causa de Alláh de diferentes maneras para hacer mejoras en la vida de los seres humanos en general y en su vida individual en particular.


Dice el Sagrado Corán: “… El fue quien os creó de la tierra y os arraigó en ella…” ( Súra: 11:61) No se puede ser indiferente a las calamidades humanas o ser ocioso en la vida personal, la verdadera Yih’ad es la Yih’ad Akbar – la gran lucha o el gran combate – que se libra en el interior y el corazón del creyente. Aquella persona que se esfuerza en su trabajo, para tener una buena calidad de vida y dar sustento a su familia es considerado en el Islam: como un Mujahid, es decir, un héroe en la lucha por la Causa de Alláh. La lucha por la Dignidad humana y la justicia son fundamentales en la Yih’ad para ello dice el Corán:

“… Se permitió la lucha a los que fueron combatidos, porque fueron tratados injustamente; en verdad, Alláh es poderoso para secundarle… son quienes fueron expulsados inicuamente de su hogares, sólo porque dijeron: Nuestro Señor es Alláh…” Sura: Al-Hayy: 22: 39-40 Y más adelante señala:

“… Y qué os impide combatir por la causa de Alláh y la de los indefensos; hombres, mujeres y niños que dicen: “ Oh, Señor nuestro” ¡ Sácanos de esta ciudad! Cuyos habitantes son opresores, ¡ Desígnanos de tu parte un protector y desígnanos de tu parte un socorredor!” Sura An-Nisa: 4:75

Por supuesto, que el Yih’ad incluye casos más personales en los cuales la familia, la propiedad o la reputación de uno han sido puestas en peligro,

es usurpadas o

dañadas. De acuerdo a los Hadices islámicos, quien es matado mientras defendía a su


familia o tierra es considerado como un Combatiente que es Mártir en el campo de batalla. El Yih’ad debe ser continuo hasta que la causa justa, sea obtenida. Dice el Sagrado Corán: “… Y combatidles hasta que dejen de induciros a apostatar y prevalezca la religión de Dios…” Sura Al –Baqarah: 2:193

El Yih’ad para el Islam a existido a escala más grande, desde los albores de la humanidad y la creación, la lucha entre el bien y mal, la verdad y la falsedad y entre el partido de Dios y el partido de Iblis o Satán. Este combate es una batalla que ha de continuar hasta el Fin de los Tiempos en que la misma Tierra será según el Islam, llenada de Justicia y sean distribuidos todos los recursos según Alláh, en el caso del Islam Shi’a es el último Imamato, el del Imam Al Madhi. El combate por la Yih’ad puede ser llevado a cabo con la pluma a través de escritos, por la lengua a través de la proclamación oral de la palabra, por las armas convencionales de combate o cualquier otro medio, es por sobre todo un acto de Fidelidad y Adoración y debe ser llevado a cabo con la más pura intención, es decir, sólo por Dios y su Causa Justa. A nadie se le debe permitir luchar o combatir por propósitos materiales, para la gloria personal, de su cultura, nación o por alguna causa opresiva. El Yih’ad primero que todo comienza dentro del alma de todo creyente, de un muyahid (combatiente que lucha por la causa de Dios), para asegurarse de que puede ganar la batalla externa en contra del mal. Se debe luchar primero contra las pasiones más primitivas y de los propios bajos deseos y todo tipo de instintos mundanos, liberando al alma y el corazón de todo mal y de toda posesión de Iblis, Shaitán o Satán y recuperar la dignidad y honor que Dios otorga al creyente.

Dice el Corán:


“…Oh, tú alma sosegada! ¡Retorna a tu Señor satisfecha y complacida! ¡ Entra pues en el número de mis siervos! ¡ Y: entra en mí Paraíso! -Sura Al-Fayr: 89: 27-30

De acuerdo a un famoso Hadiz, cierta vez el Profeta Muhammad dijo a un grupo de seguidores y compañeros que habían ganado la batalla:

“¡Bien hecho! Bienvenida a la gente que ha completado el yih’ad menor ( alyih’ad al-asgar) y para quien todavía está pendiente el yih’ad mayor (al-yih’ad alakbar).”

Sorprendidos, los compañeros, que habían derrotado al enemigo y estaban preparados para dar la cosa más preciada para ellos, es decir, sus vidas, por defender el Islam, preguntaron: ¿ Cuál es el Yih’ad mayor?, el profeta Muhammad respondió:

“ El yih’ad mayor es luchar contra nosotros mismos (o contra nuestras almas).”

De este modo, resistir contra las propias tentaciones, prohibiendo a nuestras almas ir por el camino errado, y purificar el alma, es decir la purificación de uno mismo, este es el mayor y más dificultoso Yih’ad, el Gran Yih’ad, el Yih’ad Akbar. El Corán señala algunos méritos de los que poseen aquellos que luchan o combaten por la causa de Dios o Alláh, y lo explica Dios mismo

“…Los creyentes que emigraron, lucharon con sus bienes y sus personas por la causa de Dios, obtendrán mayor dignidad ante Dios y serán bienaventurados. Su Señor les albricia con su Misericordia, Su complacencia, y jardines donde gozarán del eterno placer, en que morarán eternamente, porque Dios dispone de magníficas recompensas…”


Sura Ar-Taubah: 9: 20-22

Instituciones islámicas ante un cambio global

El mundo islámico más que una concepción política propone, un modo de vida – Din-, una nueva organización social que proviene del orden dado por Dios en el universo, y cuya fuentes están en el mismo Corán, y en la Sunnah (Tradición) y los Hadices (enseñanzas y proverbios) del Profeta Muhammad. Este din que llevará a una organización de la sociedad bajo cinco principios: 1. La Relación del hombre con Dios. 2. La Relación del hombre consigo mismo 3. La Relación del hombre con los otros hombres o sus semejantes. 4. La Relación del hombre con la naturaleza que lo rodea. 5. La Relación del hombre con el conocimiento. El Islam realiza una crítica a una concepción organizacional política y social que emana del positivismo, ya que desde esta concepción o desde visiones fragmentadas del conocimiento o relativistas, se abandona en una nueva organización social los dos primeros principios que conforman el Din. Una clara organización social desde una concepción islámica lleva tres componentes: 1. El Imam, es el conductor, que debe ser sabio, espiritual y virtuoso. 2. La Shari’ah, que son las Normas reveladas desde las fuentes mismas del Corán y la Sunnah. 3. La Ummáh, que es la comunidad de todos los creyentes sin distinción alguna de raza, nacionalidad o posición social.

El gran objetivo de una sociedad islámica o de una organización social basada en los principios del Islam, debe ayudar a desarrollar

y fortalecer las dimensiones

espirituales y materiales de la sociedad, asegurando y procurando el bienestar general, el bien común, manifestando la soberanía de Alláh sobre toda la , creación sobre la misma tierra.


Se debe tender a un gobierno colegiado en una lucha constante contra la opresión social, la explotación del hombre y luchar contra todo tipo de injusticias en la sociedad. La misma Economía se basará en el principio Dual de la propiedad privada, es decir por un lado será respetada la e propiedad privada y por otro lado se le dará un sentido social a este derecho. La usura, que para el Islam es un interés financiero en sí mismo, dinero que produce dinero sin pensar en ninguna actividad productiva está prohibida por el Corán, que señala:

“…Se permitió el comercio (lo hizo lícito) y prohibió el interés…” Sura 2: 275

“…Creyentes no comáis del interés, doblándolo y redoblándolo y tomad a Allah para que prosperéis…”

Sura 3: 130

La propiedad no puede exclusivamente privada o colectiva, el hombre sólo administra la propiedad, como depositario del único dueño que es Alláh, por lo tanto la propiedad no puede ser detentada en beneficio de grupos económicos o grupos de poder y presión. La organización bancaria dentro del mundo islámico debe seguir los siguientes principios 1. Establecer un Unico Sistema bancario basado en la fortaleza de la moneda y el crédito sin usura.


2. Se debe preservar y fortalecer el valor de la moneda, ya que la inflación es un impuesto sobre los pobres. 3. Se deben otorgar créditos sin interés, y se deben alentar las actividad productivas en beneficio de la comunidad

La organización social islámica se debe atener a los siguientes principios básicos: 1. La Cooperación y la Solidaridad serán valores y principios que estarán por encima de la Competencia. 2. La Interacción e Interdependencia social entre los miembros de la sociedad 3. Respeto a la familia y a sus valores de unidad, se deben afianzar los vínculos de la familia como núcleo social. 4. Se debe proteger a la niñez y a la educación de los adolescentes, así como proteger a huérfanos y viudas. 5. El Principio de Responsabilidad Social debe guiar todas las instituciones públicas y privadas. 6. La Protección y cuidado de las generaciones mayores, como los ancianos y no considerarlos como descarte social como la sociedad de consumo actual. El mundo islámico como emergente en el contexto de la actual sociedad internacional plantea un desafío más allá de las tradicionales diferencias entre Occidente y Oriente. Existen solo dos caminos: el conflicto permanente o el diálogo y el entendimiento. El desafío ya está realizado.

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3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

Cruzando a fronteira: a questão das imigrações ilegais no brasil, suas causas e impactos Gomes Moreira, Paula & Vieira de Oliveira, Ana Carolina


Resumo:

O presente trabalho tem por objetivo tratar da questão do aumento da imigração para o Brasil de pessoas oriundas de países vizinhos afetados por fatores ambientais, econômicos, humanitários e sócio-políticos, tais como tsunamis, enchentes, crises humanitárias, insegurança física, desemprego, dentre outros. A entrada de imigrantes ilegais no país vem aumentando conforme alguns regimes políticos tornam-se mais instáveis, principalmente na área do Caribe e na América do Sul. Por este aspecto, no Brasil, observa-se grande contingente populacional oriundo de países como Haiti, Bolívia e Colômbia, que mesclam diferentes fatores e geram emigrações cada vez difíceis de se impedir em cada um dos âmbitos nacionais. A metodologia de estudo utilizada aqui baseia-se em um estudo comparativo entre as populações migrantes na condição de imigrantes político-sociais, ambientais, etc. Essa situação, por conseguinte, acarretou a criação de uma rede facilitadora da entrada de pessoas ilegais no Brasil tal qual aquela observada nos países europeus e na fronteira que separa México e Estados Unidos. Esta situação ainda é agravada pelos índices positivos de estabilidade política e econômica do Brasil que, somados a uma natureza geográfica que reduz a possibilidade de grandes tragédias naturais, tais como tsunamis e terremotos, faz com que o país seja chamariz para seus vizinhos continentais. Objetiva-se assim conhecer mais sobre as principais razões que motivaram a saída desses imigrantes de seus locais de origem, em diferentes aspectos, assim como permitir avaliar as conseqüências desse movimento transnacional de pessoas para o Brasil.

Palavras-chave: Imigração, Brasil, Meio-Ambiente, América do Sul, América Central, Segurança humana.


INTRODUÇÃO

O aprofundamento da globalização em início dos anos 1990 trouxe mudanças importantes no que tange a questão das migrações internacionais. Isso aconteceu em função, principalmente, da maior interdependência observada entre os países e que tem como uma de suas características principais a presença de múltiplos canais de contato entre as sociedades. Quando analisado o caso latino-americano, mais especificamente, tem-se que as assimetrias que historicamente caracterizam a região são um dos fatores principais para as migrações na região atualmente. Assim, o texto apresenta a realidade de três países com os quais o Brasil mantém relações, mas que historicamente apresentam problemas difíceis de serem superados, como a questão do narcotráfico, na Bolívia e Colômbia, e a miséria, no Haiti. Como consequência, o tipo de emigração desses países ocorre também em decorrência de melhores expectativas de vida, longe dos problemas que marcam o seu país de origem. A interdependência que marca as relações entre os países na região, deve-se, sobretudo à ausência de fatores básicos de vida, como paz e estabilidade econômica, enquanto em outros essas lacunas não existem ou são menores. Em outras palavras, o que falta em uma determinada localidade, pode ser encontrada em outra e viceversa. Seguindo essa linha de raciocínio o trabalho apresenta as imigrações ilegais no Brasil, através das principais formas de entrada de imigrantes no país e os fatores de expulsão de seu local de origem, demonstrando como a política brasileira e os organismos não-estatais têm lidado com essa questão a partir da perspectiva da segurança ambiental e humana.

1. FUNDAMENTOS

Ao se pensar em migração de alguns países em direção ao Brasil, alguns conceitos são interessantes de serem abordados. Aqui, apresentamos dois termos que se descolam do conceito habitual de segurança, este repensado no final do século XX junto com a inclusão de temas de baixa política, como o desenvolvimento, à esfera internacional. O primeiro conceito é o de segurança ambiental. O segundo, de segurança humana. Juntos, eles levam ao debate de como e porque acontecem esses


movimentos migratórios, dando explicação mais ampla do que o simples argumento de busca por uma economia aquecida e por uma condição melhor de sustento familiar. Nos casos de Haiti, Bolívia e Colômbia – estudos de caso selecionados neste trabalho – a busca por uma vida melhor em outro país inclui não apenas o desejo de fazer riqueza, mas também a fuga de problemas nacionais que praticamente forçam os cidadãos a procurarem outros meios de sobrevivência.

1.1.

CONCEITO DE SEGURANÇA HUMANA

O conceito de segurança humana se desenvolveu ao longo das décadas de 1980 e 1990, período em que houve junção de dois termos que até então pareciam ser difíceis de se vincularem: o desenvolvimento e a segurança (Kenkel, 2008: 01). A fusão envolveu pensar na lógica estatal, tão disseminada ao longo da Guerra Fria, assim como na possibilidade do Estado não conseguir promover tal segurança à sua população, e, finalmente na lógica humana e na sua qualidade de vida. Promovido oficialmente pelo Programa das Nações Unidas para o Desenvolvimento (PNUD), por meio do Relatório sobre o Desenvolvimento Humano (RDH), de 1994, o conceito de segurança humana passava pelos componentes “freedom from fear and want” (King; Murray, 2000: 02; UNDP, 1994: 24). Assim, o relatório estabelecia que a segurança humana deveria ser buscada pelo desenvolvimento sustentável, e que os perigos a ela se incluíam em algumas categorias principais, como a segurança alimentar, a segurança ambiental e a segurança econômica225. Combatendo estas categorias, poderia se prover a segurança humana global, uma vez em que se há insegurança humana, há insegurança em qualquer lugar do mundo. Como está documentado no RDH de 1994, “famines, ethnic conflicts, social disintegration, terrorism, pollution and drug trafficking can no longer be confined within national borders. And no nation can isolate its life from the rest of the world” (UNDP, 1994: 34). Ou seja, seria fundamental promover a segurança humana uma vez que, em um mundo globalizado, os efeitos da falta de segurança – neste ponto pensando nas categorias apresentadas anteriormente – trariam consequências ao mundo inteiro,

225

São sete as categorias – interdependentes – estabelecidas pelo relatório: segurança alimentar, segurança econômica, segurança política, segurança ambiental, segurança da saúde, segurança pessoal e segurança comunitária (UNDP, 1994: 24-25).


forçando migrações e desestabilizando sistemas sociais inteiros, além de degradar o meio-ambiente e formar redes internacionais de tráfico e terrorismo. Em 1999, o Ministério de Assuntos Exteriores e Comércio Internacional do Canadá (MAECI) publicou um trabalho chamado “Human Security: safety for people in a changing world”, em que refinava o conceito de segurança humana, a estabelecendo como uma segurança para as pessoas, seja de ameaças violentas ou não violentas (Kenkel, 2008: 04). Ou seja, não apenas conflitos armados caracterizariam perda de segurança para os indivíduos, mas também qualquer situação que leve à perda da qualidade de vida dessas pessoas, como violações aos Direitos Humanos, o narcotráfico, desastres naturais, problemas de saúde pública, violência contra as mulheres, etc. Ainda em 1999, o professor canadense Jorge Nef resolveu explorar o conceito de segurança humana a partir de cinco dimensões, em parte semelhantes às categorias estabelecidas pelo RDH de 1994. Em seu trabalho no seminário “Human Security and Mutual Vulnerability” daquele ano, Nef afirma que a segurança humana está entendida de acordo com a ecologia, a economia, a política, a sociedade e o cultural (Aravena, 2002: 10). Se pensadas de acordo com as categorias do documento do PNUD, essas variáveis se encontram com o pensado anos antes, uma vez que estando todas as categorias interligadas, cada variável pode englobar uma ou mais categorias em sua abordagem. Assim, se pensada a variável ecológica, por exemplo, as categorias de segurança ambiental, segurança alimentar, segurança econômica, dentre outras, podem se fazer presentes. No ano seguinte, em 2000, a abordagem da segurança humana foi ainda mais longe. O MAECI canadense afirmou que, a partir do momento em que o próprio Estado, que teoricamente deveria ser responsável pela segurança de seus nacionais, promove a violação de diversos direitos individuais, seria imprescindível a atuação da comunidade internacional e da Organização das Nações Unidas (ONU) a fim de promover a segurança. Ou seja, a lógica de soberania estatal estaria subjugada à proteção da segurança do ser humano (Kenkel, 2008: 05). A partir disso, seria imperativo dar proteção aos civis, apoiar operações de paz, prevenir a ocorrência de conflitos, promover a boa governança e a segurança pública226. No entanto, não se

226

Este esforço canadense resultou em 2001 na publicação do “The Responsibility to Protect”, relatório promovido pela Comissão Internacional sobre Intervenção e Soberania Estatal, o ICISS. Neste relatório,


pode esquecer que a perspectiva canadense não elimina a importância nacional, sendo, portanto, mais conservadora que a ideia assumida pelo PNUD (King; Murray, 2000: 590)227. Em 2004, a Comissão de Segurança Humana da ONU colocou a expressão como sinônimo de proteção da liberdade vital e das pessoas que, infelizmente, estão expostas a ameaças. Ao mesmo tempo, garantir a segurança humana seria propiciar o acesso individual aos elementos necessários para sobrevivência e dignidade (Batthyány, 2004: 14). Resumindo, a segurança humana está intimamente ligada ao conceito de vulnerabilidade humana, extrema ou não. E, da mesma forma, há de se pensar esse conceito em relação a ameaças crônicas, como a fome, e às súbitas, como os desastres naturais.

1.2.

AS DIFERENTES ACEPÇÕES DO

CONCEITO

DE SEGURANÇA

AMBIENTAL

A maior atenção dada aos problemas ecológicos após a Conferência de Estocolmo, em 1972, foi um fator que contribui para a ampliação de dois conceitos fundamentais hoje para se compreender a situação das imigrações ilegais no Brasil: a segurança ambiental. O primeiro remete diretamente ao período da Guerra Fria, conflito que opôs Estados Unidos e União Soviética e, que colocava como grande questão de fundo a sobrevivência da humanidade, dependente do domínio dos armamentos nucleares e de

uma

governança

adequada

aos

novos

problemas

postos

pela

maior

industrialização e crescimento dos países. Para Le Prestre (2000), ao mesmo tempo em que a necessidade de um controle maior sobre as armas nucleares e a globalização dos problemas ambientais estimulou a maior atenção dada pelos governos a essas questões, fez com que os ecologistas da época, preocupados com proteção ambiental se aproximassem de conceitos mais próximos ao dos governos, em especial, o de segurança.

outro conceito – que não será abordado neste trabalho – foi criado: o de Responsabilidade de Proteger (R2P), que recebe corpo em um documento da ONU de 2005. 227 Japão e Noruega também incorporaram o conceito de segurança humana em suas agendas de política externa.


Importante documento lançado no período foi o Relatório Brundtland (1987) afirmando que o perigo mais iminente na ecologia que a humanidade enfrentava naquele momento era o da ameaça representada pelas armas de destruição em massa e seu impacto sobre o meio ambiente. O relatório sugeria que “um enfoque de conjunto da segurança nacional e internacional deve transcender a importância tradicional atribuída ao poderio militar e à competição bélica” (CMED, 1988: 290). Assim, a ideia de fortalecer a segurança nos campos de meio ambiente e humano ganhou mais espaço nas agendas externas dos países durante esse momento crítico pelo qual passava a humanidade. Porém, o conceito de segurança ambiental passou a ter diferentes graus de importância de acordo os diferentes governos: por exemplo, enquanto era crítico para os países desenvolvidos o controle do crescimento populacional como um fator que aumentava as pressões sobre o meio ambiente gerando o aumento da poluição, os países em desenvolvimento argumentavam que os principais problemas ambientais, como o efeito estufa, eram decorrentes da grande produção industrial dos primeiros. Como consequência, surgiram quatro acepções principais aos quais o conceito de segurança pode se referir, são eles: a segurança ambiental, a segurança dos indivíduos, a segurança dos Estados e a segurança do sistema internacional. Com relação à segurança ambiental, pode-se definir como a proteção do meio ambiente em longo prazo. Em 1999, a Organização do Tratado do Atlântico Norte (OTAN) lançou um relatório no qual relacionava a importância de acordos internacionais na prevenção de conflitos que pudessem causar muitos danos ao meio ambiente:

“Tomar medidas preventivas sobre os possíveis impactos ambientais é a melhor forma de se evitar conflitos. As ações de prevenção devem acontecer em todos os níveis, porém tendo em mente que as consequências de conflitos ambientais geram consequências para além das fronteiras nacionais, ocorrem tanto no regional quanto global. Assim, acordos que tratam do tema nos âmbitos citados são extremamente importantes na prevenção de conflitos” (OTAN, 1999: 56).

Assim, a tentativa de se criar um mundo sem a ausência de conflitos é o que dá vida ao conceito de segurança, assim como a manutenção da existência da vida na Terra, sua integridade e a soberania e coexistência pacífica dos Estados no sistema internacional. A percepção de quais são as causas e as ameaças a essa situação


ideal é o que motivou a ampliação do conceito, culminando na criação de aparatos institucionais, como acordos e tratados, que pudessem evitar o aparecimento ou diminuíssem a ação de fatores negativos que gerassem distúrbios no meio internacional. Le Prestre (2000) aponta a Guerra do Golfo (1991) como um evento importante para a compreensão da mudança de atitude do governo norte-americano com relação à preservação do meio ambiente, assim como demonstra como a pressão internacional foi um fator de peso para a tomada de atitudes de correção das políticas dessa nação com relação aos problemas ambientais. O autor argumenta que o meio ambiente foi, durante a Guerra do Golfo, tanto um instrumento como vítima do conflito bélico. No primeiro caso, depois de alguns dias iniciada a guerra, foi divulgado que os iraquianos tinham posto fogo em vários poços de petróleo do Kuwait. “As agressões iraquianas deliberadas contra o meio ambiente assumiram duas formas principais: o vazamento de petróleo no Golfo Pérsico e o incêndio dos campos petrolíferos no Kuwait pelo exército iraquiano em retirada” (Le Prestre, 2000: 412). Ao mesmo tempo em que o meio ambiente era vítima das ações iraquianas, ele se tornou instrumento de ação estratégica com o objetivo de poluir as fontes de água doce da Arábia Saudita – de onde provém a maior parte da água doce das usinas de salinização do golfo que abastece a população desse país – e dificultar eventuais operações militares aliadas através dos mares. O que não se previa na época era que os efeitos provocados por essas ações, como a destruição da biodiversidade aquática e as marés negras, poderiam perdurar por tanto tempo. Esses impactos geraram muita comoção na opinião pública internacional, o que impulsionou a comunidade internacional a se reunir em Genebra, em setembro de 1992, um pouco depois da realização da CNUMAD (Conferência das Nações Unidas sobre Meio Ambiente e o Desenvolvimento), no Rio de Janeiro. Assim, um dos resultados que podem ser apontados após o início dessas iniciativas maiores de debater o meio ambiente, por exemplo, foi a desistência dos Estados Unidos de golpear, a título preventivo, os petroleiros ancorados no Kuwait. A suspensão dessa decisão ocorreu porque os norte-americanos não encontraram um meio de minimizar as marés negras, que daí resultariam. Ao se observar a segunda acepção do conceito de segurança ambiental, cabe agora analisar a questão dos indivíduos, ou seja, esse é o ponto de vista que vê a “segurança dos indivíduos diante dos perigos que o meio ambiente apresenta para sua saúde e seu bem-estar imediatos em um contexto local” (Le Prestre, 2000: 419).


Dentre os perigos que podem colocar em risco a vida dos povos estão aqueles que colocam em questão a saúde das pessoas, como as toxinas liberadas nas plantações e poluição por substâncias radioativas; existem ainda, as catástrofes naturais, como inundações, furacões e secas que se apresentam como riscos para a própria integridade física ou material das pessoas; por último, podem ser apontadas os problemas ambientais transfronteiriços, como a poluição, que gera tensões internacionais e cria uma mobilização de autoridades no sentido de criar mecanismos conjuntos para a sua resolução. Quando observada a coletividade, e mais especificamente, o Estado, tem-se que a abordagem da segurança ambiental nesse caso, é concebida como “a proteção das instituições sociais, políticas e econômicas nacionais em face das mudanças ecológicas externas” (Le Prestre, 2000: 422). Ou seja, o que importa nessa concepção da segurança ambiental são as ameaças e tudo aquilo que é imposto do mundo exterior, sendo responsabilidade das instituições domésticas de defender a nação desses perigos externos. Assim, os Estados tendem a se preocupar com as transformações internacionais que possam ter implicações importantes para o seu meio ambiente interno, como por exemplo, a pouca atenção dada por um governo com relação à proteção de suas florestas pode implicar em consequências graves para outro país com o qual ele faz fronteira. A partir da observação dessa acepção do Estado, chega-se à compreensão do conceito de segurança ambiental do sistema internacional. Segundo Le Prestre (2000:439-440): “Mesmo que o Estado não se sinta diretamente ameaçado, pode acontecer que as profundas modificações ambientais ou que a escassez dos recursos naturais criem novas fontes de conflitos interestatais. O problema seria, por conseguinte, o de manter a ordem internacional”. Em outras palavras, os problemas que desestabilizam as ações estatais e suscitam contramedidas internacionais são aqueles mais críticos do ponto de vista da segurança ambiental. As origens desses conflitos são diversas e podem ser em função, por exemplo, de divergências quanto a gestão de recursos comuns, como a água. A partir da exposição dessas diferentes acepções sobre a segurança ambiental será possível compreender alguns dos motivos responsáveis pelo aumento da imigração ilegal para o Brasil, em especial, pelos vizinhos latino-americanos – Haiti, Bolívia e Colômbia – e suas consequências no ambiente político doméstico.


2. MOTIVOS MAIS COMUNS PARA A IMIGRAÇÃO ILEGAL

A Organização Internacional para as Migrações (IOM), segundo dados de 2010, afirma existir cerca de 214 milhões de migrantes em todo o mundo, sendo mais de 3% da população mundial. Destes, mais de 25 milhões de pessoas são consideradas deslocadas internas e 15 milhões ganharam o status de refugiados (IOM, 2010: sem número). Nas Américas, o número de migrantes passa de 57 milhões, sendo 5,4 milhões considerados deslocados internos. Nesse ponto, a Colômbia tem o maior número de deslocados, concentrando mais de 90% do número total. O país, em consequência, está entre os lugares que mais tem deslocados no mundo, mais de 10% de sua população (IOM, 2012: sem número). Já os refugiados nas Américas são 804 mil. As migrações podem ser tanto legais quanto ilegais. Desde movimentos apenas pendulares até movimentações permanentes, os fluxos migratórios podem apresentar diversos motivos para ocorrer. Há, de forma geral, sete categorias de motivos, que são: 1) motivo econômico (por problemas de desemprego, baixos salários, baixo desenvolvimento nacional), 2) motivo natural (onde os países são alvo de catástrofes naturais, como enchentes, tsunamis, terremotos, etc), 3) motivo étnico (por rivalidades entre duas ou mais etnias), 4) motivos religiosos (por rivalidades entre grupos religiosos), 5) motivo político (disputas entre grupos de pensamento e ideologias políticas diferentes), 6) motivos sociais (carência de aspectos sociais, como segurança, educação, saúde, etc), e 7) motivos ambientais (migração causada por condições ambientais adversas, sem necessariamente terem a ver com catástrofes naturais). Da mesma maneira, Lee (1966 apud Castiglioni, 2009: 44), coloca quatro grandes fatores que levam à migração, sendo eles: 1) fatores associados à região de origem; 2) fatores associados à região de destino; 3) obstáculos intermediários; e 4) fatores pessoais. Diferenciações em como estabelecer categorias de fatores migratórios à parte, o movimento de pessoas significa, segundo Lisboa (2008: 89), que a “decisão pela migração pode estar associada a diferentes aspectos vivenciados no local de origem e a uma expectativa de melhoria no local de destino, com ação de um fator de atração e de outro fator repulsão agindo conjuntamente”, em que os fatores de repulsão “estão


relacionados ao local de origem e são formados por um grupo de acontecimentos ou características dominantes nesta localidade que tornam a vida mais difícil, repelindo a população, ou seja, conduzindo-a à decisão de migrar”. Melhorias nas vias de acesso, processos de integração e acordos diplomáticos favorecem a migração em todos os seus aspectos. No entanto, a restrição nestas mesmas políticas de migração em alguns países de chegada inibe o fluxo legal e aumentam consideravelmente o fluxo ilegal de nacionais de outros países, além de contribuir para a criação de organizações destinadas a favorecer o ingresso dessas pessoas. Além do mais, a entrada clandestina de pessoas favorece empregadores dos países receptores, que em determinadas legislações, não são penalizados judicialmente. Em contrapartida, as leis aplicadas aos imigrantes ilegais são mais severas, podendo levar à deportação e expulsão dos que se encontram nesta situação (Barros, 2009: 04). A migração ilegal se tornou prática comum no mundo e, consequentemente, nos países da América Latina. No continente americano, as práticas migratórias em seu formato ilegal ganham motivos especiais para ocorrer, um tanto diferente dos fluxos de pessoas em outras partes e continentes. Dizemos isso porque, por exemplo, a região americana é uma das que mais enfrentam problemas relativos ao tráfico de drogas, formando verdadeiras guerrilhas de narcotraficantes que impelem à saída da população civil para além das fronteiras nacionais. Aqui abordaremos quatro fatores de migração, tipos mais comuns de migração ilegal, como o contrabando, o narcotráfico, a perseguição, seja política, religiosa ou étnica e as catástrofes naturais, intimamente ligadas às categorias gerais apresentadas acima. O contrabando em si é a prática ilegal de transporte de mercadorias e bens de consumo sem que haja aprovação deste ato por lei. O contrabando pode progredir para crimes de tráfico, em que há o comércio ilícito de pessoas, animais, plantas e produtos em geral, chegando a casos de escravidão. Em geral, práticas de contrabando envolvem questões penais, em que os culpados são julgados e podem permanecer reclusos, presos, ou serem expulsos de volta para seu país de origem. Como afirma Dorfman (2012) “o contrabando pode ser descrito como o comércio internacional ilícito baseado nas diferenças – de preço, qualidade, legalidade e oferta de mercadorias – geradas pelas barreiras aduaneiras e sanitárias associadas à delimitação dos Estado”. O contrabando movimenta a migração temporária de pessoas porque, muitas vezes, são elas que realizam a movimentação do produto de um lugar a outro. Isso pode ser


dito porque as formas mais tradicionais de contrabando estão presentes naqueles territórios fronteiriços, sendo chamados de “contrabando-formiga”, muito presente na América entre o Brasil e o Paraguai e o Brasil e a Bolívia. O “contrabando-formiga” cria condições para que muitos bolivianos, brasileiros, uruguaios, etc. migrem para cidades vizinhas de forma temporária, ou até permanente, de modo a transportar de forma ilegal qualquer tipo de produto. Da mesma forma, o tráfico trabalha na mesma linha que o contrabando, porém aquele envolvendo drogas, animais e até pessoas. Dos casos de tráfico existentes, aqui abordaremos o narcotráfico, uma vez que está muito presente nos territórios amazônicos, em especial a Colômbia. O tema passou a ser abordado em discussões políticas pelo fato de ser associado à segurança estatal, esta lidando com o narcotráfico como um novos tipos de ameaça: uma ameaça não tradicional. O narcotráfico se caracteriza como o cultivo, a manufatura, a distribuição e venda de substâncias ilícitas, como a cocaína, heroína, etc. A região andina é a que mais movimenta os fluxos de comércio ilegal de drogas, tendo 59% do total (UNODC World Drug Report, 2010: sem número), acarretando sérios danos sociais em suas populações. Além do mais, o que pode ser pensado também a partir disso é que o tráfico muitas vezes financia grupos violentos dentro dos países, como no caso das Forças Armadas Revolucionárias da Colômbia, as FARC228. A deterioração social e nacional é tão grande que a população, ameaçada pela situação, se vê obrigada a deixar suas casas, migrando, em um primeiro momento, para outras regiões do país – e daí que surge a questão do deslocado interno. Em um outro momento, essas pessoas se lançam ao exterior, ultrapassando as fronteiras, muitas vezes, de maneira ilegal já que as políticas de imigração dos países de chegada não suportam um contingente tão grande de cidadãos. O caso específico da Colômbia será tratado mais a frente, em um tópico especial para o país, porém o que deve ser fundamentado aqui é que as consequências do tráfico geram migrações muitas vezes forçadas e, ao mesmo tempo, o próprio tráfico utiliza pessoas para que o produto chegue ao território de

228

Esse grupo se formou na década de 1960 na Colômbia em consequência de um confronto entre as forças do governo e camponeses ligados ao Partido Comunista. As FARC são um dos grupos armados no país, em que se destaca, também, o Exército de Libertação Nacional (ELN), fundado na década de 1960. No entanto, é interessante mencionar que apenas as FARC são apontadas como tendo ligação com o narcotráfico colombiano, e que é este grupo que, constantemente, causa problemas ao governo nacional por ultrapassar faixas de fronteira com os outros países – o que seria colocado como invasão ao território alheio. O último episódio que mais chamou a atenção da mídia internacional ocorreu em 2008, quando o exército colombiano executou guerrilheiros das FARC que se encontravam em território equatoriano. O caso gerou rompimento de relações naquele momento e a interferência, inclusive, da Venezuela.


destino. Os grandes alvos da droga sul-americana são Europa, México e Estados Unidos (UNODC, 2010: sem número). A perseguição é outro ponto que pode levar à migração. Talvez este ponto seja um dos mais fáceis de serem reconhecidos devido ao grande número de conflitos em escala global que envolve este tema. Casos como os conflitos no Sudão, no Vietnã ou Bósnia exemplificam bem movimentos migratórios que, muitas vezes, geram um número assombroso de refugiados. Algumas situações são acentuadas com o nacionalismo exacerbado presente em alguns dos grupos, o que gera ainda mais violência. Normalmente o grupo perseguido sofre com a violência ou com represarias dos grupos majoritários que, normalmente, são os que perseguem. Mas em boa parte dos casos, o próprio governo nacional estimula a prática ou é o agente da perseguição, levando ao caos social. A partir disso, famílias inteiras se veem obrigadas a migrar, em forma de refugiados ou de forma ilegal – quando o status de refugiado não é dado a elas. O último fator que leva à migrações está relacionado às catástrofes naturais. Normalmente o fluxo migratório ocorre em regiões onde, anteriormente, não havia condições estruturais suficientes para combater situações extremas ou para tomar ações de profilaxia. Um exemplo claro está no Haiti pós-terremoto, ocorrido em 2010. Já considerado o país com o pior índice de desenvolvimento humano das Américas e o 158º colocado em um ranking mundial de 187 países (UNDP, 2011: 129), o Haiti não tinha infra-estrutura social, econômica e política para suportar um desastre natural de tamanha magnitude. Uma das saídas para os mais de um milhão de desabrigados – sem contar aqueles que, apesar de não estarem classificados como desabrigados, não tinham mais acesso a bens de primeira necessidade como remédio, alimento e água potável – foi a migração. No entanto, no tópico seguinte serão tratados melhor estes fatores, incluídos nos estudos de caso de Haiti, Bolívia e Colômbia.

3. ESTUDOS DE CASO: HAITI, BOLÍVIA, COLÔMBIA. SITUAÇÃO NACIONAL E POPULACIONAL

Os países e regiões da América Latina possuem diversos problemas, em sua maioria, de caráter social. Desses problemas, muitos estão envolvidos com problemas internos de cada nação, que levam a corrupção, tráfico de drogas, e a outros movimentos que


ultrapassam as fronteiras nacionais, como a guerrilha. Tais problemas se tornam mais complexos do que a capacidade estatal de absorvê-los e solucioná-los. A seguir, encontram-se três exemplos de Estados que sofrem com diferentes variáveis, e que influenciam na migração de seus habitantes para outros países.

3.1.

Haiti

O Haiti, ilha localizada no Caribe, surgiu em consequência da divisão da antiga São Domingos entre Haiti e República Dominicana. Foi considerado o primeiro país do mundo a abolir a escravidão a partir de uma revolta de negros e o segundo da América a conquistar a independência, esta em 1804. Colonizado a princípio por espanhóis, o território foi cedido à França, o que favoreceu a importação maciça de escravos. Desde o movimento de independência, o país enfrentou vários momentos de instabilidade, tendo diversos de seus líderes assassinados ou depostos. Na década de 1950, François Duvalier foi eleito presidente e instaurou um regime ditatorial que, contando com tempo em que seu filho também esteve no poder, durou mais de 25 anos. Segundo Araújo (2007: 02-03), durante os anos de governo de Duvalier, conhecido como Papa Doc, houve “medidas drásticas tais quais criação de uma guarda particular palaciana que se encontrava sobre a proteção vodu. Eram os “Tontons Macoute” (demônios mitológicos das sombras). Os opositores eram presos, torturados e assassinados”. Duvalier “proibiu a criação de partidos políticos de oposição” (Araújo, 2007: 03). Já no início dos anos 1990, Jean-Bertrand Aristide subiu ao poder, em, meio a uma economia desfavorável. Aristide permaneceu – entre momentos de destituição do poder, volta ao cargo, casos de corrupção e manipulação de eleições, problemas no diálogo com a oposição – até 2004, quando uma revolta de ex-integrantes do exército haitiano levou à deposição do então presidente – que fugiu para a África – e a entrada da MINUSTAH, a Missão das Nações Unidas para a Estabilização no Haiti, a pedido do presidente do Supremo Tribunal nacional. O objetivo da MINUSTAH no país seria o de garantir uma transição pacífica e constitucional para um novo governo; este sob o comando do exército brasileiro.


Em janeiro de 2010, o a país passou por um terremoto de grande escala a alguns quilômetros da capital do país, Porto Príncipe. Várias construções desabaram, inclusive o palácio do governo, e diversos sistemas básicos como o de saneamento – que já era escasso – foram comprometidos. O número de vítimas fatais chegou a mais de 200 mil e os desabrigados, mais de 1 milhão. Também em 2010, um surto de cólera agravou a situação dos habitantes da ilha. Em relação à AIDS, o Haiti é detentor dos piores números no continente americano, só perdendo para as condições da doença na África. Historicamente frágil, o Haiti possui, como dito em tópicos anteriores, o pior índice de desenvolvimento humano do continente americano e um dos piores do mundo, se igualando a muitos níveis de países africanos e asiáticos. Lá, cerca de 1000 crianças morrem por mês devido à má nutrição ou a falta dela. No geral, em cada mil nascimentos, 107 morrem antes de completar um ano de vida (Prospere; Martin, 2011: 346). Quanto ao rendimento, mais de 50% das famílias haitianas vivem com menos de US$ 1,00 ao dia, situação esta piorada quando analisadas as regiões rurais. Já o desemprego atinge em alguns locais mais de 80% da população. E a maioria dos alimentos consumidos no país é importada, uma vez que não há desenvolvimento econômico. Os constantes problemas com seus presidentes e disputas políticas inibiram o desenvolvimento do país e de sua infraestrutura. Neiburg (2010: 34) caracteriza bem em seu texto os problemas estruturais no país: “Porto Príncipe” (isto antes do terremoto de 2012) “já era uma cidade quase sem eletricidade e sem água. O abastecimento alcançava uma porção ínfima da população, só alguns bairros, poucas horas por dia, alguns dias da semana. No cair do sol, as ruas e avenidas ficavam iluminadas pelas velas dos vendedores ambulantes, não havia iluminação pública”. Ao mesmo tempo, os índices de evasão escolar são elevados e o acesso aos sistemas de água não passa de 50%. O acesso a saneamento alarma: mais de 80% da população não tem acesso a esse serviço.


De acordo com Prospere e Martin (2011: 346), a “explosão demográfica e a crise econômica fazem com que se desintegrem o mundo rural, propiciando o êxodo massivo às grandes cidades e aos países vizinhos”. Isso, somado ao desemprego e à última catástrofe natural, elevou o risco de se viver no país, que ficou ainda mais vulnerável à doenças causadas pela falta de acesso a água e rede de esgoto; sem contar

com

educacionais

os e

de

problemas saúde.

A

migração passou a ser um destino analisado, a ponto de um dos principais fatores que incrementam o PIB estar relacionado às divisas geradas por remessas de dinheiro enviada por haitianos que não vivem mais na ilha (Neiburg, 2010: 34). Nos últimos dois anos, mais de cinco mil haitianos migraram para o Brasil. Normalmente eles seguem uma rota que passa pelo Panamá, Peru ou Equador e que chega ao Acre ou Amazonas, na Amazônia Brasileira. A figura ao lado mostra claramente os fluxos migratórios. Como até janeiro de 2012, os peruanos não exigiam visto de entrada para os haitianos, estes chegaram via aérea àquele país e seguiam rotas fluviais ou terrestres até o Brasil. Normalmente vêm em busca de condições melhores de vida e trabalho, uma vez que desde o terremoto e o surto de cólera no Haiti, os problemas tenderam a ficar piores. Dentre os haitianos que chegam ilegalmente ao Brasil, alguns pedem refúgio ou legalização no país, abrindo processos e formalizando pedidos frente ao governo brasileiro, e outros permanecem na ilegalidade completa. Quanto aos pedidos de refúgio, normalmente o governo brasileiro não os concede porque os haitianos sofrem com motivos que não são perseguições políticas ou algo do gênero; e estes acabam ficando no país por motivos humanitários e não de refúgio (Frabasile, 2012: sem número).

3.2.

Bolívia


O Estado Plurinacional da Bolívia, herança da colonização espanhola, passou por momentos de instabilidade social e política ao longo dos anos de sua existência. O momento mais crítico foi em 1952, período em que a Revolução Nacional Boliviana trouxe uma população revoltosa contra seu presidente e contra o exército nacional. Esse motim veio em consequência de um outro motim na década anterior, que depôs o representante do Movimento Nacionalista Revolucionário (MNR) no governo, Gualberto Villaroel, mostrando a debilidade das instituições democráticas na Bolívia (Zanella; Marques; Seitenfus, 2007: 03). Em 1951, o MNR sai novamente vitorioso de uma eleição, que acabou por ser invalidada por uma junta militar que, por consequência, tomou o poder. A revolta popular – Revolução Nacional Boliviana –, por conseguinte, tomou as ruas e conseguiu trazer do exílio, vitorioso, Victor Paz Estenssoro, que havia vencido nas urnas em 1951. Estenssoro promoveu o sufrágio universal e a reforma agrária. No entanto, a precariedade da infraestrutura nacional limitou as ações do Estado, não permitindo a melhoria da qualidade de vida da população que, naquele momento, era em sua maioria de analfabetos (Zanella; Marques; Seitenfus, 2007: 07). Além do mais, a deterioração da qualidade de vida dos povos indígenas foi acentuada, isso porque representava mais de 80% do total de habitantes na Bolívia. Passada mais de uma década de governos militares e mais alguns anos de governos democráticos – com três presidentes em pouco mais de 10 anos – Gonzalo Sánchez Lozada sobe ao poder e estabelece medidas liberalizantes como a Lei de Capitalização e a Lei de Hidrocarbonetos, que transferiria às multinacionais a posse desses recursos naturais, mesmo em solo boliviano. O governo boliviano, por esta lei, só teria acesso a parte dos lucros das empresas por meio dos impostos cobrados. O empobrecimento ainda maior da população boliviana resultante das medidas de obtenção de lucro por parte das empresas estrangeiras foi fator-chave para que o segundo mandato de Lozada, iniciado em 2002, não tivesse a mesma estabilidade. Greves nacionais, paralisação de rodovias e motins garantiram que o então presidente renunciasse em 2004, sendo seu vice, Carlos Mesa, o novo mandatário boliviano. A coesão popular garantiu que Lozada deixasse o poder. Como dizem Zanella, Marques e Seitenfus (2009: 11) “paralelamente a esta coesão indígena, o descontentamento civil com o modelo econômico neoliberal e as práticas imperialistas volta a ser brandido

pelas

esquerdas

e

ganha

adeptos

entre

mineiros,

cocaleros,


desempregados, estudantes, e distintos setores envolvidos no movimento social boliviano”. Como Mesa não conseguiu estabelecer medidas para pôr em prática planos apoiados pela população, esta acabou pressionando por sua saída em junho de 2005 (Versieux, 2005: 01). Em eleições seguintes convocadas pelo Judiciário, o integrante do Movimento ao Socialismo e líder dos plantadores de coca no país, Evo Morales, acabou ganhando e subindo ao poder com 54% dos votos. Em 2006, estabeleceu um decreto referente à lei dos hidrocarbonetos, devolvendo ao Estado boliviano a propriedade dos recursos naturais e o controle das etapas de produção. Desde então seu governo sofre com manifestações pedindo autonomia departamental. Os movimentos sociais na Bolívia, de forma geral, causaram grande instabilidade política no país. Além disso, situações muito mais graves se tornaram consequência das constantes convulsões no país, como falta de recursos hídricos em várias regiões do país ao longo das décadas, principalmente na área de Cochabamba, que culminou na chamada Guerra da Água, em janeiro de 2000. Neste caso, na época, o consórcio multinacional “Aguas del Tunari” obteve a concessão da prestação de serviços na região por um período de 40 anos, mas, após várias medidas de reajuste e aumentos consideráveis nas tarifas de água, o governo teve que rescindir o contrato por conta de revoltas públicas que resultaram na morte de um jovem manifestante, em consequência da repressão policial (Pfrimer, 2008: 07; Constance, 2005)229. De uma maneira geral, a Bolívia sofre com péssimos índices sociais. Quase 19% da população boliviana é vulnerável à pobreza, sendo que mais de 5% está em nível de pobreza grave (UNDP, 2011: 149). Além disso, 14% da população vive com menos de US$ 2,00 ao dia, fazendo com que o país tenha o segundo pior índice de desenvolvimento humano da América do Sul, última posição pertencente à Guiana. Ainda segundo dados do Banco Mundial, essa situação se agrava por considerar que há mais de 36% da população vivendo em extrema pobreza (Teixeira, 2009: 12). A falta de distribuição de renda agrava os problemas nacionais, em que pode-se ver os três principais departamentos absorvem 3/4 do PIB boliviano (Lins, 2009: 232). Porém, dessas três regiões, Cochabamba, por exemplo, ainda tem cerca de 30% da

229

Como Pfrimer (2008: 14) diz, “após alguns meses de gestão da empresa transnacional, o preço das tarifas foi aumentado em até 100%. Diante de todas essas medidas, vários setores se uniram e formaram a ‘Coordinadora Del Agua y la Vida’. Entre setembro de 1999 e Abril de 2000, vários protestos foram violentamente repreendidos pelo governo. Finalmente, em abril de 2000 a transnacional decidiu deixar a concessão do abastecimento de água em Cochabamba”.


população sem acesso a água potável. Ou seja, o estado sócio-econômico alarmante está presente até nas cidades mais ricas da Bolívia. Como afirma Lins (2009: 237), “a imagem, de fato, é uma Bolívia cindida em duas partes: uma andina, mais pobre e com tradição indígena de origem inca, nacionalista e adversária do neoliberalismo; a outra vinculada às terras baixas, com dinamismo econômico e predomínio do discurso pela modernização e a competitividade”. Com relação à migração, a Bolívia é o quarto país que mais tem seus habitantes vivendo em outros países do continente230, chegando a praticamente 20% de sua população total. No Brasil, a maioria dos imigrantes de origem boliviana se concentra, em grande parte, em Corumbá e em São Paulo. Estimativas de 2005 apresentaram mais de 200 mil bolivianos vivendo em São Paulo, o que inclui aqueles em situação regular e os de situação irregular (Mazzoccante, 2008: 55). Mas este número tende a ser bem maior por conta da falta de cobertura de algumas pesquisas censitárias em pequenas comunidades bolivianas, que acabaram por não ser contadas. Em sua maioria, os bolivianos que chegam ao Brasil são considerados mão-de-obra desqualificada e, como grande parte não é regularizada, as leis de proteção não os alcançam. Como Mazzoccante (2008: 57) afirma, esses imigrantes ilegais são “necessários à produção e reprodução do capital”, e “contribuem para reduzir ainda mais os custos de produção, gerando mercadorias de alta competitividade”. Como não têm meios de sustento, essas pessoas acabam por aceitar tal situação.

3.3.

Colômbia

A Colômbia é um dos países que mais tem número de deslocados internos no mundo e o que mais tem nacionais vivendo em outros países fronteiriços. Muito deste problema está atrelado ao fato da distribuição de renda e de riqueza no país não ser

230

Nessas contas, a Colômbia é a primeira colocada. No caso da Bolívia, tal colocação se repete ao tratar do Brasil: a Bolívia é o quarto país que mais tem seus habitantes em território brasileiro.


igualitária, apesar da Colômbia ser a quarta maior economia da América do Sul. Houve melhora nos níveis sociais, mas, mesmo assim, quase metade da população vive abaixo da linha de pobreza. Outro motivo que leva aos deslocamentos está nos conflitos armados ou nas ameaças – entre guerrilhas, paramilitares e governo – que levam à propagação da violência e a disputa por terras e recursos estratégicos (Viana, 2009: 139). A situação humanitária se degradou tanto por este motivo que o governo colombiano chegou a pedir e autorizar a instalação de uma representação do ACNUR, o Alto Comissariado das Nações Unidas para Refugiados, na capital, Bogotá (Viana, 2009: 140). Além disso, as fumigações também acrescentam nos número de deslocados na Colômbia. Estes procedimentos, cujo objetivo é destruir plantações não lícitas de coca, acabam por prejudicar a saúde e danificar o meio-ambiente, sem que haja diminuição do tráfico. Os narcotraficantes utilizam muitos territórios rurais para suas plantações e escoamento da folha de coca, como pistas construídas clandestinamente. Isso acarreta, também, à expulsão de muitas famílias das zonas rurais; e em sua maioria estas pessoas são indígenas ou negros, que representam por volta de 1/3 da população total (Isacson, 2002: 26). Com Viana (2009: 142) conclui, “em termos proporcionais, a incidência do deslocamento forçado sobre essas populações chega a ser dez vezes mais forte que no restante dos grupos populacionais”. A impossibilidade do governo colombiano em trazer com mais eficácia segurança a sua população já levou à assinatura do Plano Colômbia em 1999, que consistiu em ajuda financeira norte-americana no valor de mais de 7 bilhões de dólares de modo a combater a situação interna – e a maioria do financiamento se encaminhou às forças armadas (Tokatlian, 2002: 138). Isto se dá pela força de grupos guerrilheiros e paramilitares no país, como FARC, considerada pelo governo como uma organização terrorista, a maior do país. Esse grupo é responsável pelo controle de grande parte do refino e da distribuição da coca e da cocaína para dentro e fora da Colômbia. As FARC foram fundadas em 1964 em decorrência do período conhecido como La Violencia, que durou por volta de 10 anos, até o final da década de 1950. Com o passar das décadas, esse grupo ganhou força a ponto de ter capacidade bélica suficiente de realizar ataques a cidades e bases militares. No início da década de 2000, um acordo de cessar-fogo foi tentado com o governo, em vão. As FARC são, também, muito conhecidas, pelos sequestros de diversos jornalistas e representantes


de organizações atuantes na Colômbia231. O Plano Colômbia foi, segundo Martinez (2012:

04),

uma

possibilidade

de

enfatizar

a

securitização

das

medidas

governamentais, o que acarretou ao endurecimento das ações dos mandatos do governo de Álvaro Uribe, entre 2002 e 2010. Pelo mesmo raciocínio, o Plano Patriota foi consequência do Plano Colômbia, só que destinado ao combate do terrorismo, segundo o governo nacional. A proposta de recuperar terras tomadas por grupos contrários ao governo estimulou não apenas o deslocamento interno, mas também a emigração nas cidades que faziam fronteira com outros países. Se forem pensados estes dois planos acima de acordo com a quantidade de população deslocada, percebe-se que houve aumento dos fluxos logo após o fracasso do cessar-fogo e o lançamento do Plano Colômbia (2001-2002) e nos anos subsequentes ao lançamento do Plano Patriota (a partir de 2005). Em 2010, a Colômbia chegou a ser classificada como o país que mais expulsava nacionais para além das fronteiras, sendo quase 4 milhões de pessoas pelos dados do ACNUR (Martinez, 2012: 07). A partir de 2010 a política governamental passou a fazer efeito contra os grupos contrários ao poder nacional, o que diminuiu a quantidade de pessoas que se viam obrigadas a sair do país. No entanto, levando-se em consideração que o número de emigrantes já era assustador, tal redução não acarretou a níveis aceitáveis de fluxos migratórios, e a Colômbia continuou a ser o principal país a expulsar nacionais na América do Sul, e um dos principais do mundo. Nas relações colombianas com o Brasil, esta população já representa o segundo maior agrupamento no Brasil, ganhando status de refugiados por se constituir uma crise humanitária. O governo brasileiro implementou o “Programa Reassentamento Solidário” para os imigrantes colombianos, mas muitos ainda permanecem na ilegalidade e na informalidade. Como afirma Martinez (2012: 12):

Existe uma falta de fiscalização para controlar o movimento migratório ilegal de pessoas que passam a fronteira sem os documentos necessários para validar o ingresso ou a saída de cada país. Esse fluxo descontrolado, junto com o problema do

231

O mais recente ataque realizado pelas FARC, até o fechamento deste trabalho, ocorreu em julho de 2012, quando a cidade de Toríbio sofreu investidas do grupo e disputas com forças militares governamentais por quase três dias seguidos. O governo municipal contabiliza mais de 400 ataques das FARC na região em um período de 10 anos (BBC Brasil, 10 de julho de 2012).


narcotráfico, favorece à conformação de redes ilegais e criminosas que passam a dominar áreas para a efetivação de tais práticas ilícitas.

Internamente, os colombianos vivem em uma situação precária, onde os mais atingidos são os deslocados internos. Quase metade não tem boas condições de saneamento e moradia a seu dispor (Dario, 2009: 126). Apesar de ser considerada como tendo grau de desenvolvimento humano elevado, segundo dados do Relatório Anual de Desenvolvimento Humano do PNUD (2011: 34), a má distribuição de renda e principalmente os conflitos ainda permitem que haja, entre as populações indígenas, negros e mulheres, desigualdade. Como o número de deslocados ainda é enorme, os dados sociais em constante evolução não são suficientes para diminuir a quantidade de pessoas que vive com menos US$ 2,00 ao dia, que atualmente é de 16% da população. Ao mesmo tempo, a linha de pobreza ultrapassa os 45% (UNDP, 2011: 149), e o número de pessoas que já morreram por contaminação da água (em decorrência, em grande medida, das fumigações) ultrapassou os 50 milhões.

4. AS MIGRAÇÕES INTERNACIONAIS E OS IMIGRANTES ILEGAIS NO BRASIL

Keohane (2004), afirma que a forma mais antiga de migração é a ambiental. “As mudanças climáticas têm alterado o fluxo e refluxo de populações humanas por milhares de anos. A migração é, portanto, um fenômeno mundial de longa data, tendo se iniciado na África há pelo menos 1,25 milhões de anos chegando às Américas por volta de alguns mil anos atrás (Keohane, 2004: 195). Porém, ao contrário do que ocorreu séculos atrás, em que a migração era assunto de responsabilidade exclusiva do Estado232, atualmente esse tópico tem se mostrado muito mais importante quando analisada a questão da segurança, em especial os deslocamentos indesejados que podem representar riscos para um determinado Estado.

232

Durante o século XIX, as migrações eram interessantes ao Estado industrial que desejava aumentar sua produção e melhorar o desempenho de suas fábricas através de mão de obra barata e facilmente renovável, visando o lucro imediato.


Algumas atividades, por exemplo, que envolvem o percurso de longas distâncias de substâncias biológicas ou materiais genéticos que podem ser prejudiciais à saúde humana e também o aumento de fenômenos como o narcotráfico, que geram mais violência e são capazes de acabar com o bem-estar de uma dada população; têm sido induzidas pela atividade humana. É na esteira desse tipo de preocupação que as imigrações ilegais têm suscitado preocupações no governo brasileiro. Porém, antes de se debater essa questão, se faz necessário compreender o que é essa imigração ilegal no país, mais especificamente com relação à Bolívia, Colômbia e Haiti, países que representam diferentes realidades na América Latina, porém que vem produzindo intenso fluxo imigratório para o Brasil, com ênfase na área da Amazônia Legal. “A importância do fenômeno migratório internacional reside hoje muito mais em suas especificidades, em suas diferentes intensidades e espacialidades e em seus impactos diferenciados (particularmente em nível local) do que no volume de imigrantes envolvidos em deslocamentos populacionais” (Patarra; Baeninger, 2006: 84).

Importante notar que a região norte é a que mais atrai a migração dos países do norte do continente e do Caribe e é onde menos se vê a presença do Estado central, representada em grande parte pela ação das Forças Armadas. Assim, a análise das migrações internacionais na área, em especial, das imigrações internacionais deve levar em conta esse importante fator de atração de imigrantes, uma vez que a entrada de indivíduos nessa parte do país mostra-se menos vigiada e, portanto, apresenta menos empecilhos aos planos de estrangeiros. Contudo, não se pode ignorar que a saída de imigrantes de seus países de origem, podem ter como causas não só a instabilidade política, econômica e social como também podem surgir fatores ambientais que provocam deslocamentos forçados. Nesse sentido, surgem as perguntas: quais são essas causas de expulsão da Bolívia, Colômbia e Haiti? Que formas esses imigrantes utilizam para se estabelecer no Brasil? São frequentes as divergências quanto à entrada de bolivianos ilegais no Brasil. A maioria dos deslocamentos ocorre em função, principalmente, de fatores considerados dentro da perspectiva da segurança, de risco para quem os recebe. O narcotráfico é um dos principais problemas presentes na fronteira entre Brasil-Bolívia e que agrava o fenômeno das migrações nessa área. “A fronteira não separa traficantes e não traficantes brasileiros ou bolivianos, é uma linha divisória que está no meio desses dois países” (Leonardi, 2007: 55). Nesse sentido, diferentes tipos de delitos se multiplicam nessa área, ora em associação com o narcotráfico, ora como


consequência dele. São comuns práticas como o tráfico de armas, a exploração sexual de crianças e adolescentes e o contrabando de medicamentos. A presença do Estado nessa área é fraca, ao mesmo tempo em que a atuação do crime organizado é forte. Dentre os meios utilizados para entrar no Brasil, pode-se apontar a utilização dos Rios abundantes na região e por terra, ou seja, através de barcos e táxis que transportam esses emigrantes. São cobradas altas taxas pelos chamados coiotes que facilitam a entrada dos ilegais. As próprias agências de viagens ou atravessadores formam uma rede que também promove a migração ilegal de cidadãos bolivianos. A abordagem é feita por meio de anúncios de rádio locais e propagandas em cartazes que oferecem oportunidades de trabalho com bons salários, alimentação e alojamento incluídos, prática comum em cidades como Santa Cruz de La Sierra, La Paz e Cochabamba. Em outros casos, existe um recrutamento desses indivíduos realizado diretamente pelo empregador. Como em geral os emigrantes não têm documentos legais para poderem entrar no país, é comum que os transportadores optem por um trajeto mais longo e longe do controle da imigração (Hirsch, 2008; Silva, 2006). Nas cidades de Santa Cruz de La Sierra, La Paz e Cochabamba, a veiculação de propagandas em cartazes e rádios locais sobre a oportunidade de trabalhar como costureiro no Brasil, com falsas promessas de lucros rápidos e garantidos é descrita por Silva (2005). A rota de entrada preferida é a parecida com a dos haitianos que tentam entrar no Brasil, com a diferença de que é o município de Assis Brasil, no Acre, que recebe a maior quantidade desses estrangeiros. Além de Assis Brasil, é comum a saída pela cidade-gêmea de Cobija, na Bolívia, e entrada por Brasileia, também no mesmo estado brasileiro. Apesar do fato que a Polícia Federal (PF) mantém um posto de fiscalização de imigrantes, a extensão territorial da região, somadas a floresta fechada e o Rio Acre permitem que cidadãos bolivianos entrem sem serem vistos pelos agentes nacionais. Semelhante situação na fronteira com o Brasil é vista para o caso colombiano, que é agravada pela forte atuação de grupos paramilitares que têm como objetivo militarizar toda a região da América do Sul, através do aumento dos envios de armamento e do controle das forças armadas de toda essa área. Esse plano de militarização da Colômbia denominado "Iniciativa Andina", traz, segundo Tokatlian (2002), mais insegurança humana e menos segurança regional. Como consequência, os intensos fluxos migratórios observados na fronteira entre Brasil e esse vizinho são bastante


monitorados pelas forças militares nacionais, preocupadas com a possibilidade de problemas estrangeiros serem transpostos para o espaço do país através desses deslocamentos constantes. A securitização da imigração (Brancante; Reis, 2009) é bastante observada no caso colombiano e está relacionada a temas como o narcotráfico, o crime organizado e o terrorismo, tão presentes na história desse país. Porém,

“A imigração não deve ser entendida como uma ameaça transnacional per se, mas, antes, deve ter seus componentes ameaçadores mais bem matizados: organizações criminosas transnacionais não são exclusividade de uma identidade étnica, religiosa, nacional ou mesmo "subdesenvolvida". São agências mafiosas que se aproveitam da porosidade das fronteiras na era da globalização para realizar trocas (de drogas, armas, dinheiro, órgãos humanos e até de pessoas para serem exploradas sexualmente) com outras organizações similares em qualquer parte do mundo, da Grécia à Itália, passando pela Rússia, Afeganistão, China, México, EUA, Colômbia, Brasil, África do Sul, Nigéria, Argélia e Espanha” (Brancante; Reis, 2009: 98-99).

A entrada de imigrantes colombianos, portanto, relaciona-se muito intimamente com ameaças que transcendem o seu espaço nacional, mas que na realidade não são características desse tipo de imigração, uma vez que a grande maioria de colombianos que entram no Brasil, o fazem em busca de trabalho em atividades com pouca ou quase nenhuma remuneração, ao contrário das minorias que trabalham para o tráfico e contrabando em busca de grandes somas de dinheiro fácil. Os indocumentados da Colômbia conseguem atravessar a fronteira através, principalmente, dos rios em embarcações do tipo “voadeiras”. A principal porta de entrada é a cidade de Tabatinga, no Amazonas. Também na Avenida da Amizade, via que divide Brasil e Colômbia, localizada na interseção com a cidade-gêmea colombiana de Letícia, é comum o trânsito de cidadãos de ambos os países diariamente. Essa última vem se tornando, cada vez mais, local de refúgio dos migrantes provenientes dos conflitos militares que vêm se deslocando para a selva colombiana (Oliveira, 2006). Segundo Silva (2011: 157-158), “para os colombianos, além de Tabatinga, onde há uma presença significativa deles, outra via de entrada é a Venezuela, via Boa Vista


(RR), como é o caso dos refugiados”. O autor acrescenta ainda que a entrada dos migrantes hispânicos ocorre, em geral, pela tríplice fronteira entre as cidades já citadas do Brasil e Colômbia, mais a cidade de Santa Rosa, no Peru.

“Um problema muito sério nesse vai-e-vem na tríplice fronteira é o acesso ilegal de pessoas que entram no país sem documentos. A fiscalização federal de fronteiras é intensa em algumas áreas, porém, considerando a vastidão da selva amazônica, é humanamente impossível manter um controle 100% eficaz nessas condições de traslado permanente” (Oliveira, 2006: 186).

A Amazônia Legal é um dos destinos preferidos tanto de imigrantes oriundos de países que formam a região amazônica, quanto de imigrantes de fora dela, como é o caso de japoneses, chineses, indianos, portugueses, italianos e, mais recentemente, de haitianos (Silva, 2011). Dessa forma, com relação ao Haiti, percebe-se uma situação nova para o Brasil com relação à entrada de imigrantes ilegais, devido não a fatores sócio-econômicos, como no caso da Bolívia, ou militares, como a exemplo da Colômbia, mas antes em função de fenômenos naturais que obrigaram a saída de grande parte da população haitiana de seu país de origem. Além da pobreza e miséria, que são características históricas do país, colocando-o na posição de último lugar no ranking de desenvolvimento da América Latina e Caribe, o terremoto de 2010 que afetou a vida de milhões de habitantes e deixou milhares de mortos contribuiu para decisão de vários cidadãos de deixarem seu país e virem para o Brasil na busca de trabalho e melhores condições de vida. Com relação às formas de entrada no país, os haitianos realizam o trajeto mais difícil, porque estão geograficamente mais afastados e precisam enfrentar uma longa jornada até a fronteira com o Brasil. A rota mais utilizada pelos migrantes é aquela que sai em direção à República Dominicana, de lá para Equador, passando pelo Peru, até chegar à Bolívia, até o Acre. Semelhante à estrutura de transporte ilegal de pessoas ao sul do Rio Grande233, são os coiotes os responsáveis por levar os migrantes até o seu destino final.

233

O Rio Grande delimita a fronteira entre Estados Unidos e México.


O município de Brasileia, ao sul do Estado do Acre, na fronteira com a Bolívia, é a porta de entrada de haitianos que fogem da miséria e sonham com a cidadania brasileira, que lhes dê o direito de trabalhar, estudar e usufruir do Sistema Único de Saúde (SUS), que fornece tratamento médico gratuito aos cidadãos do país. A maioria dos haitianos ilegais está hospedada em um hotel com as despesas pagas pelo município. Em Tabatinga (AM), também há uma grande recepção de grandes grupos de haitianos, a cidade faz tríplice fronteira com o Peru e a Colômbia, e “lá, não é o governo do estado que acolhe os imigrantes, mas a sociedade civil organizada, principalmente por meio do trabalho da Pastoral do Migrante, da Igreja Católica” (Passos, 2011, s. p.). As imigrações ilegais desses países, portanto, mostram-se muito comuns nos estados amazônicos, diluindo-se em diferentes fluxos para as maiores capitais do Brasil, como Rio de Janeiro e São Paulo. O tópico a seguir analisa as principais formas de trato desse tipo de migração no país por parte de instituições nacionais e internacionais com sede no Brasil com relação a entrada de indivíduos oriundos de Bolívia, Colômbia e Haiti.

5. O TRATAMENTO DOS IMIGRANTES ILEGAIS NO BRASIL: ORGANISMOS OFICIAIS E NÃO-OFICIAIS

A migração para o Brasil de cidadãos da Bolívia, Colômbia e Haiti deve-se, sobretudo, aos chamados fatores de atração a repulsão, ou seja, são as causas da migração do país de origem em virtude de fatores de atração existentes em outro local. O Brasil congrega uma série desses fatores de atração, enquanto que os países citados possuem uma infinidade de fatores de repulsão. A Tabela 1 mostra alguns desses fatores com relação a cada um dos países e o Brasil.

Tabela 1 – Fatores de expulsão e atração de migrantes da Bolívia, Colômbia e Haiti para o Brasil

Países

Fatores de repulsão do país de Fatores de atração para o origem (emigração)

Brasil (imigração)


Militarização

Melhores condições de vida

Narcotráfico

Oportunidades de trabalho

Contrabando

Segurança

Poucas oportunidades de trabalho

Assistência médica gratuita

Desastre Ambiental

Educação

Pobreza

Meio ambiente não-hostil

Insegurança

Estabilidade política

Conflito armado

Preservação da paz

Bolívia

Colômbia

Haiti

Fonte: elaboração própria.

Essa intensa atividade migratória gera mudanças tanto no país de origem dos emigrantes, quanto no país receptor, nesse caso o Brasil. Dentre as instituições responsáveis pelo primeiro acolhimento desses indivíduos no país está a Pastoral do Migrante. A pastoral desenvolve trabalhos de acolhida, orientação e interação social junto aos migrantes temporários rurais234 através de iniciativas voltadas a amenizar os impactos negativos da emigração. A organização deu origem a diversas associações, que geraram, por sua vez, “projetos de geração de renda através do incentivo à produção de artesanatos, pinturas, confecção de tecidos, irrigação, construção de cisternas, açudes e barragens” (Pastoral do Migrante, 2012, sem número) pelos imigrantes em geral, incluindo-se aí os indocumentados. Porém, a ação da pastoral limita-se a uma abordagem de acolhimento desses imigrantes, atuando de forma regional, enquanto outros organismos, como o ACNUR, trata de migrantes fragilizados com as mais diversas situações de instabilidade em seus países originais. Dentre os exemplos que poderiam ser citados, pode-se dizer que o caso dos colombianos no Brasil é um dos mais emblemáticos e se relaciona diretamente com a situação de insegurança que os mesmos trazem historicamente em sua bagagem cultural.

234

Trabalhadores migrantes temporários rurais são aqueles oriundos de condições sociais fragilizadas e que se vêem obrigados a uma contínua mobilidade temporária, em busca de trabalho e sobrevivência pelo país afora.


Para Rodrigues (2006), esses grupos de refugiados indocumentados quando se apresentam aos órgãos oficiais, como a PF, são tratados como todas as demais categorias de imigrantes, além disso, a sua própria nacionalidade os coloca em uma situação muito fragilizada. A PF, como entidade oficial responsável pelo trato desses imigrantes é a mesma que tem como responsabilidade caçar e prender traficantes, que ao longo das relações entre esses países, foram classificados de uma maneira geral como “colombianos”, em referência à identidade internacional desse país. Como conseqüência, esse grupo é frequentemente tratado com certa diferenciação pelas autoridades nacionais e, na maioria das vezes, são obrigados a retornar à Colômbia. Na própria Amazônia Legal, essa realidade vem sofrendo algumas modificações, em especial, graças à atuação da ACNUR, que “desde 2004, vem concedendo o direito de refúgio a muitas solicitações encaminhadas por intermédio da superintendência da Polícia Federal em seu posto de atendimento na cidade de Tabatinga” (AM) (Rodrigues, 2006: 192). O que se observa também é que existe uma grande quantidade de migrantes na condição de refugiados irregulares no território brasileiro. A situação é mais grave na área amazônica, porque muitos desses refugiados que vivem em situação de clandestinidade se sentem constantemente ameaçados pelo fato de que estão relativamente próximos da região de conflito de seus países de origem, mais especificamente, na Colômbia e Bolívia. Segundo Rodrigues (2006: 193), “os desplazados235 têm muito medo de permanecer na região, e aqueles que tramitam o pedido oficial de refúgio em geral almejam alcançar outras regiões do Brasil o mais distante possível da Amazônia”. A preocupação com a regularização de documentos é uma constante na vida de imigrantes que trabalham ilegalmente em cidades como São Paulo. Muitos dos bolivianos que emigraram, o fizeram atraídos, principalmente, pelas promessas de bons salários que seriam oferecidos aos trabalhadores que viessem para o Brasil. “Oriundos de várias partes da Bolívia, porém com uma predominância dos pacenhos e cochabambinos (isto é, provenientes de La Paz e Cochabamba, respectivamente), esses imigrantes passaram a apostar tudo na atividade da costura” (Silva, 2006: 130). Muitos desses bolivianos trabalham no setor têxtil, porque é uma área que não exige experiência prévia, nem idade mínima para o trabalho. “A área de serviços e do comércio ambulante é outro setor que absorve parte dessa mão-de-obra boliviana que chega a São Paulo, em geral indocumentada” (SILVA, 2006: 161).

235

Palavra em espanhol para deslocados.


O problema da indocumentação é um dos principais entraves à permanência desses imigrantes no país, especialmente, para aqueles da Bolívia, Colômbia e Haiti com pouca ou quase nenhuma qualificação. Isso ocorre porque com a aprovação do Estatuto do Estrangeiro por decurso de prazo e dentro do contexto dos planos da Segurança Nacional, em 1980, restringiu a entrada de mão de obra no país somente àquela especializada e visando ao empreendedorismo, ou seja, a formação de parcerias empresariais. Para os que não estão enquadrados nesses critérios, as únicas possibilidades de regularização são o casamento com cônjuge brasileiro ou o nascimento de um filho dentro do território nacional (Silva, 2006). Dentro do contexto da maior integração regional e consolidação das relações bilaterais, foi assinado no ano de 2005, um acordo entre Brasil e Bolívia, para a regularização dos indocumentados em ambos os países. Ainda que a iniciativa represente um importante passo do Governo Federal para a regularização desses trabalhadores nos dois países, o custo e o processo de retirada dos documentos são onerosos e demasiado lentos no Brasil. “Somados a multa [obrigatória] e os gastos com taxas que o imigrante terá que pagar aos cofres públicos, o custo final do documento fica em torno de mil reais por pessoa” (Silva, 2006: 163). Na Câmara e Senado Federal tramitam ainda algumas propostas que tentam lidar com o tema dos imigrantes ilegais no país. Alguns dos casos mais recentes foram a aprovação de um projeto que daria anistia aos imigrantes não-regularizados no país, proposto pela Câmara dos Deputados. O projeto foi aprovado pelo Presidente da República no ano de 2009 e prevê a anistia aos imigrantes que chegaram ao país antes do dia 1º de fevereiro de 2009, garantindo-lhes o acesso aos mesmos benefícios dispensados aos brasileiros através de um documento permanente de identificação, enquanto a sua situação não é regularizada (Folha de São Paulo, 01.04.2009). Outro exemplo é o da criação da Comissão de Inquérito Nacional e Internacional de Pessoas para discutir os casos de imigração ilegal de haitianos na Amazônia de iniciativa do Senado Federal e prevê a investigação do tráfico de nacional e internacional de pessoas no Brasil, suas causas, consequências, rotas e responsáveis previsto para o período de 2003 a 2011. Dentre as ações da Comissão Parlamentar de Inquérito (CPI) foram realizadas diversas audiências públicas para discutir temas como o tráfico de pessoas, os direitos humanos e a grande leva de migração de haitianos para o país. Atualmente, o texto final da CPI ainda tramita no Congresso Nacional. A rede Cáritas no Brasil, também promove ações importantes quando analisado o caso dos imigrantes ilegais. A organização ligada à Conferência Nacional de Bispos do


Brasil (CNBB) tem como frentes de atuação a promoção de campanhas emergenciais humanitárias de forma a promover a maior mobilização nacional em torno de desastres ambientais, o debate público e a maior participação política popular. Recentemente, junto ao ACNUR, a organização promoveu em Manaus (AM) oficinas de português para facilitar a integração de cidadãos que agora vivem no Brasil, principalmente de refugiados que ainda não possuem documentos que garantam a sua permanência em território nacional, oriundos de países vizinhos como Bolívia e Colômbia (ACNUR, s.p, 2012). Finalizando, a atuação de organismos oficiais, como o Senado e Câmara brasileiros, aliados os esforços de organismos não-oficiais nacionais, a exemplo da Pastoral do Migrante, e estrangeiros tais como a ACNUR e Cáritas, têm possibilitado que muitos desses imigrantes possam se estabelecer no país sem que isso represente uma ameaça à sua segurança. Porém, a entrada desse tipo de imigração gera transformações importantes no cenário, principalmente, social do Brasil. A seguir são analisadas as consequências das imigrações ilegais em território nacional a partir da análise dos casos da Bolívia, Colômbia e mais recentemente do Haiti. Este último, um dos mais significativos já observados, uma vez que o Brasil tornou-se nos últimos anos e, especialmente, após o terremoto de 2010 que atingiu a ilha, um dos polos de maior atração de haitianos.

6. CONSEQUÊNCIAS DAS MIGRAÇÕES PARA O PAÍS E POLÍTICAS SOCIAIS DE DESESTÍMULO À MIGRAÇÃO

As migrações no geral representam certa ameaça aos países receptores dos imigrantes. Isso acontece porque diferentemente das migrações que envolvem a transição de profissionais qualificados de um país para o outro e que são muito bem vistas pelos governos, os demais tipos de migração tendem a gerar encargos sociais e econômicos inesperados à maioria dos países. A imigração ilegal, ou seja, a entrada de pessoas em um determinado país de forma ilegítima gera medos como o do aumento das despesas econômicas, que garantem o bem-estar da população. Os imigrantes tendem a se tornar o grupo mais vulnerável da população, carecendo de estruturas básicas de vida como o acesso à educação e saúde.


A ilegalidade acarreta à alteração das despesas econômicas do país receptor, causando custos não esperados aos cofres públicos, que não investe de forma adequada em serviços básicos. No caso brasileiro, se os próprios nacionais sofrem com problemas nas redes educacionais e de saúde, os imigrantes ilegais acabam por ter menos acesso ainda, porque muitos deles não possuem nem documentação de identificação que permita atendimento nos hospitais, etc. Ao mesmo tempo, as regiões onde se instalam os imigrantes às vezes não possuem infraestrutura de acolher os novos grupos, que se instalam de forma precária em pequenos alojamentos e criam, por conseguinte, déficits habitacionais e bairros e áreas clandestinas onde não há mínima condição de vida. Além disso, a imigração ilegal aumenta a disponibilidade de mão-de-obra, uma vez que grande parte da população que chega ao Brasil tem idade para trabalhar. Ou seja, jovens e adultos. Isto agrega no estudo final de envelhecimento da população, diminuindo a idade média em algumas regiões específicas. Por outro lado, paradoxalmente, o desemprego pode se tornar maior, tanto para os brasileiros, como para os imigrantes, que têm menos anos de estudo e menor preparo para o mercado de trabalho. Por consequência, as opções de emprego são, muitas vezes, caracterizadas, como subempregos236. Segundo dados do Comitê Nacional de Imigração (2009: 13), a taxa de desemprego está por volta dos 7%, tanto para nacionais quanto para imigrantes. Já a questão cultural pode ser vista por duas vias. Se por um lado, a miscigenação cultural ganha destaque, por outro a perda da identidade nacional devido ao grande influxo de estrangeiros nos países receptores também uma ameaça constante. Neste caso, os grupos religiosos, culturais são os mais temidos, uma vez que, na maioria dos casos, tais grupos tendem a não estabelecer interações sociais com pessoas de fora do habitus (Bourdieu, 2004) ao qual pertencem. Por isso, eles acabam estabelecendo comunidades fechadas em vizinhanças separadas das demais, os chamados “quistos étnicos” (Geraldo, 2009: 174). No entanto, isto pode significar também agregação à cultura local e absorção de valores externos, misturando-os aos internos. As políticas de imigração internacional têm se tornado cada vez mais restritivas ao redor do mundo. Como exemplo, pode-se citar o caso dos Estados Unidos que construiu uma cerca altamente vigiada na sua fronteira sul com o México. A União Europeia (UE) também tem fortalecido suas fronteiras, impedindo a entrada de

236

Neste caso estamos avaliando a mão-de-obra boliviana, haitiana e, em menor escala, colombiana. Mas há entrada de migrantes sul-americanos com alta qualificação, como os chilenos e os argentinos.


imigrantes antes que eles cheguem aos países da união. Isto vem sendo feito através de acordos bilaterais com os organismos responsáveis pelo controle da migração de cada país, da maior controle das rotas terrestres e aquáticas de refugiados e também por meio da agência Frontex para coordenar as ações de segurança e monitoramento das fronteiras. A contrapartida dessas ações realizadas como forma de afirmar a segurança acabou gerando riscos não para os países, mas para aqueles que tentam entrar ilegalmente em seus territórios. Isso acontece porque os imigrantes, como no caso dos latinoamericanos, tendem a preferir rotas de entrada menos monitoradas e fiscalizadas pela PF e Exército, e, portanto, mais perigosas ou hostis, por dentro de rios e florestas densas e de difícil acesso. Muitos desses imigrantes ficam ainda, sob os olhares atentos de coiotes que cobram valores abusivos para transportá-los em condições não menos degradantes. Além disso, a própria burocracia no momento da retirada de documentos de permanência no país somados os encargos desse processo são um desestímulo aos imigrantes que aqui tentam se estabelecer. A maior parte deles chega ao país sem qualquer tipo de documento de identificação, ou ainda, com documentos cedidos a eles, porém que pertencem a outras pessoas, que são no geral, utilizados pelos coiotes como parte do pacote de travessia para o país (Silva, 2006). O governo brasileiro tenta combater a imigração ilegal através de maior fiscalização em locais nos quais esses imigrantes costumam arranjar empregos. As fábricas de produtos têxteis são um bom exemplo. Além disso, os próprios municípios, sobretudo amazônicos, que recebem esse tipo de imigrantes estão se organizando através de redes formadas com organismos não-oficiais, a exemplo da ACNUR e da Pastoral do Migrante, para oferecer alimentação e estadia aos indivíduos que já cruzaram a fronteira e estão na espera da regularização de sua situação no país ou à procura de um emprego que lhes garanta o mínimo de sustento. Porém, a situação mostra-se crítica quando observado o caso dos haitianos no país. Dentre os problemas enfrentados estão o aumento do número de haitianos em municípios com pouca ou quase nenhuma infraestrutura adequada para recebê-los, como no caso de Assis Brasil e Brasileia, no Acre, e os impactos sociais gerados por esse tipo de migração na própria localidade, agravados pelas diferenças culturais. Formalmente no Brasil, o controle de imigração é feito por três ministérios: Ministério da Justiça, Ministério das Relações Exteriores e Ministério do Trabalho e Emprego. Junto a eles trabalha o CONARE, Comitê Nacional para Refugiados, e o Comitê


Nacional de Imigração (CNIg). Por meio da lei 6.815 de 1980 e seus dispositivos 237, o Brasil se torna um dos países mais restritivos com relação às imigrações (Patarra, 2005: 31). Por exemplo, salvo o Sistema Único de Saúde (SUS), a educação para ilegais e filhos de ilegais se torna difícil, uma vez que quando há autorização para que a criança ou jovem frequente a escola pública (dificilmente isto ocorre), não lhes é concedido diploma de conclusão. Por isso, há diversas críticas em direção ao Estatuto que dizem que este está desatualizado em relação ao contexto atual, principalmente se for pensada a integração sul-americana.

7. CONSIDERAÇÕES FINAIS

Ao longo deste trabalho, procurou-se entender os motivos que levam à emigração de países como Bolívia, Colômbia e Haiti em direção ao Brasil, assim como os principais meios de entrada no país e os órgãos que procuram regulamentar e ajudar aqueles que chegam. O processo de repulsão/atração que movimenta os fluxos de migração está ligado à falta de segurança nos três Estados Nacionais estudados anteriormente, que, por motivos diferentes, buscam o Brasil como destino para construir uma vida melhor para suas famílias. Em alguns momentos, estes motivos se cruzam, mas em outros podem ser específicos de cada país. Partindo da convergência dos conceitos de segurança humana e segurança ambiental – como conceitos não tradicionais que ganharam força a partir do estudo de segurança tradicional – percebe-se que nos casos de Bolívia, Colômbia e Haiti, o ser humano e o meio ambiente se tornam vítimas das próprias ações humanas e das atitudes do corpo estatal. No caso haitiano, o processo de emigração mais intenso ao Brasil é recente se comparado aos outros dois países. No entanto, o volume de imigrantes, praticamente todos ilegais em algum momento, nos últimos dois ou três anos se tornou surpreendente, a ponto de merecer este estudo. O Haiti, apesar de pequeno em extensão territorial, sofre com grandes problemas estruturais, somado ao último terremoto que causou redução ainda maior da qualidade de vida de sua população.

237

Para ler esta lei na íntegra, ver: http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/leis/l6815.htm.


Portanto, dos fatores de migração, o Haiti sofre, além da catástrofe, com fatores econômicos e com a instabilidade política. Por sua vez, os emigrantes bolivianos são constantes em território brasileiro, não sofrendo normalmente alterações de número ao longo dos últimos anos. Em geral, possuem nível de escolaridade menor que os colombianos e se concentram mais na região de São Paulo e Mato Grosso do Sul. Dentre os fatores que os levam à emigração, estão, além dos problemas estruturais e de precariedade econômica e política, percalços envolvendo disputas por recursos hídricos e contaminação de água por fumigações. Já os emigrantes colombianos têm como peculiaridade o conflito resultante de forças que movimentam o narcotráfico e a situação econômica com sintomas de melhora, apesar da má distribuição de renda existente em território nacional. A população colombiana, ao contrário das outras duas, recebe do governo brasileiro o status de refugiado, devido aos conflitos armados,

à insegurança e à perseguição,

principalmente de índios e negros. Somado a isso, encontram-se os problemas estruturais e econômicos, além de danos causados ao meio-ambiente por conta das fumigações e da criação ostensiva de coca, causadora esta de disputas por terras. Apesar da maior integração entre os países verificada com o início do século XXI, ainda persistem realidades excludentes. Porém, esse processo não foi acompanhado de acordos entre os governos da região que permitissem a maior mobilidade humana. Dificilmente um imigrante tem seus direitos atendidos da mesma forma que o cidadão brasileiro, por exemplo. Ou seja, ainda persistem as cidadanias nacionais em oposição à criação de uma “cidadania regional”; essa última poderia ser alcançada mediante políticas de integração mais inclusivas e menos restritivas em blocos regionais ou acordos bilaterais. O único bloco que pretende a superação desse paradigma é Mercado Comum do Sul (Mercosul), porém dos países estudados nenhum deles participa do bloco238, sendo sua identificação mais com a Centro América e com blocos como a Comunidade Andina de Nações (CAN). O Brasil tem importante papel a desempenhar nessa área basta agora exista um esforço interno de criar mecanismos mais justos de controle da entrada desse tipo de migração e regionalmente deve-se fortalecer politicamente a ideia de uma identidade coletiva, para que futuramente os riscos associados à imigração ilegal tornem-se algo superado em virtude de uma nova realidade latino-americana.

238

Ou seja, nenhum dos países neste trabalho (Colômbia, Bolívia e Haiti) é membro pleno do bloco. Os dois primeiros são apenas associados, enquanto o terceiro não participa do Mercosul.


Tabela II: Características dos imigrantes haitianos, bolivianos e colombianos no Brasil (fonte: elaboração própria).

Países

Fatores de Migração

Desastres

de Fluxo

Refugiado

migratório

naturais,

instabilidade política, Acre Haiti

Status

Destinos

problemas

e

Amazonas,

econômicos

Não

e principalmente.

Recente e intenso

estruturais. Instabilidade política, problemas econômicos Bolívia

estruturais,

e disputas

por recursos hídricos, contaminação

da

São

Paulo

e

Mato Grosso do Sul,

Antiga, Não

principalmente.

constante e

muito

intenso.

água. Conflito

civil,

instabilidade política, problemas econômicos Colômbia

estruturais,

e disputas

por

terras,

contaminação água,

Amazonas principalmente.

Antiga, Sim

constante e intenso.

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3ras. Jornadas de Relaciones Internacionales FLACSO | 25 y 26 de Octubre de 2012

La primavera egipcia: nuevos desafĂ­os para el balance de poder en Medio Oriente Novello, RocĂ­o Universidad Nacional de Rosario


Resumen: El proceso de revueltas y manifestaciones sociales que se desató en diferentes países árabes a fines del año 2010, conocido mundialmente como la “primavera árabe”, movilizó el escenario político-estratégico de Oriente Medio. En este convulsionado contexto, resulta de sumo interés analizar en particular el caso de Egipto, haciendo especial hincapié en su política exterior a partir de la caída del Presidente Hosni Mubarak (11 de febrero de 2011), hasta la finalización del gobierno de transición bajo el mando del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (30 de junio de 2012). Con ello se busca comprender, en primer lugar, cómo el proceso de cambio político interno iniciado con la “primavera egipcia” pudo haber afectado al comportamiento externo del país. En segundo término, se pretende bosquejar cómo las alteraciones registradas en la política exterior egipcia pudieron haber generado nuevos desafíos para el balance de poder regional, en especial, a partir del surgimiento de nuevas dinámicas de vinculación entre diversos actores de la zona.

Palabras clave: Medio Oriente – Primavera árabe – Egipto – Política Exterior – Régimen Político – Balance de Poder.


Introducción: A más de un año de iniciado el proceso conocido como la “primavera árabe”, la incertidumbre sobre el futuro del mismo permanece vigente. Desde finales del año 2010, y con ritmos e intensidades diferentes, las revueltas se fueron extendiendo desde Túnez hacia Egipto, Argelia, Bahrein, Jordania, Libia, Marruecos, Yemen y Siria, entre otros. Según diversos analistas internacionales, entre las principales causas que desataron dicho fenómeno se destacan aquellas referidas al continuo deterioro de la calidad de vida de la mayoría de la población - cuestión que se vio agravada tanto por la crisis económica internacional como por la presencia de grandes sectores de jóvenes desempleados y sin prospecto de futuro - y a la profundización de demandas políticas por mayor libertad y “democracia” frente a vetustos gobiernos autocráticos (Cheterian, 2011 y Fakhro y Hokayem, 2011). A nivel regional, dicho proceso generó la apertura de un amplio abanico de consecuencias, que van desde la caída de gobiernos eternizados en el poder hasta el inicio de una serie de reformas políticas, en su mayoría de débil contundencia. Lejos de implicar con estos resultados la finalización de las revueltas y el inicio de una “ola de apertura democrática”, la coyuntura se muestra aún movilizada, con múltiples demandas insatisfechas y grandes incógnitas a responder al interior de cada uno de los países involucrados. Como sostiene, Pamela Urrutia Arestizábal (2011), dicho proceso que movilizó la geografía política de Medio Oriente e impulsó nuevas dinámicas de relacionamiento, repercutió en las percepciones y en las opciones estratégicas de los actores más relevantes de la región, llevando a consecuencias imprevisibles. En este contexto, resulta de sumo interés analizar en primer lugar, el caso de Egipto - un punto estratégico dentro de la región - haciendo especial hincapié en su política exterior a partir de la caída del Presidente Hosni Mubarak, el 11 de febrero de 2011, hasta la finalización del gobierno de transición, bajo el mando del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), el 30 de junio de 2012. De esta forma, el interrogante principal busca comprender cómo el proceso de cambio político iniciado con la “primavera egipcia” pudo haber afectado al comportamiento externo del país. Más concretamente, ¿los cambios que se produjeron al interior del régimen político egipcio pueden dar lugar a una reestructuración de la política exterior egipcia o sólo se trata de un ajuste de la misma en medio de una coyuntura convulsionada? Asimismo, como segunda instancia de indagación, se pretende examinar de qué modo una alteración en la conducta exterior del país norteafricano repercutiría en el ordenamiento político-


estratégico de Oriente Medio. En otras palabras, ¿qué nuevos desafíos representaría para el equilibrio de poder regional? 1. Rupturas y continuidades en la política exterior de Egipto post Mubarak. La política exterior239 egipcia post caída del Presidente Hosni Mubarak, mostró la presencia de diversos cambios de postura frente a las líneas de acción que guiaron tradicionalmente el comportamiento a nivel internacional del país, en particular sobre tres áreas de cuestiones centrales de la agenda externa240, como lo son la cuestión de Palestina, las vinculaciones con la República Islámica de Irán y con el Estado de Israel. Sin embargo, también pudieron observarse elementos de continuidad en al menos otros dos puntos medulares de sus relaciones exteriores, siendo estas las vinculaciones con Arabia Saudita y con los Estados Unidos. Ahora bien, ¿la caída de Mubarak permitirá que Egipto adopte una nueva ubicación en el tablero de alianzas de Medio Oriente o, por el contrario, se seguirán privilegiando los lineamientos vigentes, en pos de la continuidad?241 a) Signos de cambio. El inicio de la “primavera egipcia” dio lugar a que el CSFA, una vez en el poder, realizara diversos gestos y actos político-diplomáticos de considerable peso simbólico, muchos de ellos impensables durante los años de Mubarak, como ser el acercamiento a Irán o la reapertura del paso de Rafah sobre la frontera palestina. ¿Cuáles serían los alcances de estos cambios?

- La cuestión Palestina:

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La Política Exterior, según Lasagna (1995) es entendida como “una política pública más del Régimen (…) aunque también posea algunas características que la diferencian del resto de las actividades gubernamentales”. En especial, porque la primera tiende a ser asociada con “los valores y símbolos nacionales, con la identidad nacional, por lo que es percibida como un compromiso para la nación como un todo”. Igualmente, “se distingue de otras áreas gubernamentales porque esta dirigida a vincular al Estado con otros actores del Sistema internacional”, entre otras particularidades. 240 Cabe aclarar que los cambios de política exterior han alcanzado a otros ámbitos de la agenda externa de Egipto, tales como las relaciones con el continente africano, y en particular con los países de la cuenca del Nilo. No obstante, el presente trabajo se circundará en las principales problemáticas que vinculan al país norteafricano con la región de Medio Oriente. 241 La Política Exterior no siempre permanece inmutable, sino que varía con el tiempo, de aquí la importancia de conceptualizar tales cambios. Para ello, se adopta la siguiente definición, “el cambio de política exterior es concebido como un continuum en el cual un extremo representa los cambios a nivel “macro” y el otro a nivel “micro”. A lo largo de este continuum, es posible identificar tres niveles de cambio en la política exterior, siendo éstos: reestructuración, reforma y ajuste” (Lasagna, 1995: 393-394).


Uno de los primeros actos políticos más trascendentes que llevó acabo el gobierno de transición en materia de política exterior, ha estado vinculado a la cuestión Palestina. Como establece Amal Abu-Warda Pérez, “la nueva

diplomacia egipcia consideró

prioritaria la necesidad de un replanteamiento de su postura hacia los palestinos y, en particular, hacia las relaciones con la vecina Franja de Gaza” (Abu-Warda Perez, 2011). En este contexto, el patrocinio sobre el Acuerdo de Reconciliación palestino fue uno de los elementos más importantes. Este arreglo buscó acercar a dos de las principales facciones palestinas - Al Fatah y Hamas - para que acordaran la conformación de un futuro Gobierno de unidad nacional (Al Jazeera, 27 de abril de 2011). El Pacto fue firmado en el Cairo, el 27 de abril de 2011, por más de 13 agrupaciones, las cuales acordaron trabajar en función de diversos puntos de la agenda política, como ser, “en materia electoral, se prevé la creación de una Comisión Electoral Central pluralista, la designación de un nuevo Tribunal Electoral, la convocatoria de elecciones legislativas y presidenciales; en materia de seguridad, uno de los puntos más controvertidos del acuerdo, se propone la creación de fuerzas de seguridad palestinas las que deberán incluir a miembros de Hamas y Al Fatah; en lo referido al gobierno de unidad se busca establecer un cuerpo tecnocrático, encabezado por un Primer Ministro consensuado y la reactivación del Consejo Legislativo Palestino. Todo ello permitiría restablecer la legitimidad democrática y alcanzar un normal funcionamiento de las instituciones” (Barreñada, 2011: 17-19). Hay que tener en cuenta que la relación entre las principales facciones palestinas durante los últimos años ha atravesado altibajos constantes, desde distanciamientos a nivel político hasta violentos enfrentamientos. Esta situación amerita revisar los hechos más sobresalientes del contexto histórico en el que tomó lugar el nuevo acercamiento intra-palestino. Por ello, se debe recordar que las tensiones existentes entre ambos sectores comenzaron a agravarse luego de la muerte del dirigente palestino, Yasser Arafat, a finales de 2004. Este hecho “impactó

profundamente en el liderazgo

palestino en términos de carisma, legitimidad y capacidad para alinear al pueblo” cuestión que llevó a múltiples divergencias entre sus representantes (Urrutia Arestizábal, 2011: 20-23). En el año 2005, la implementación del llamado "Plan de Desconexión de Gaza" impulsado por el entonces Primer Ministro de Israel, Ariel Sharon, gestó, sin quererlo, el marco propicio para el avance de Hamas sobre esa parte del territorio. En efecto, Sharon impulsó el retiro de las fuerzas israelíes y el desmantelamiento de los asentamientos judíos de Gaza de manera unilateral, lo que fue acompañado, sin embargo, de un mantenimiento del control de las fronteras exteriores de la Franja.


Producto de esta coyuntura, un movimiento netamente político terminó facilitando la llegada de la agrupación islamista al poder. Hamas, capitalizando la retirada israelí como una victoria política propia, ganó mayor popularidad entre el pueblo palestino siendo éste apoyo lo que le ayudó a alcanzar la victoria en las elecciones efectuadas al año siguiente. Así, “el inesperado triunfo de Hamas en las parlamentarias del 25 de enero de 2006 – donde obtuvo 74 de los 132 escaños – constituyó un hecho que abrió un capítulo sin precedentes en la política interna de Palestina, además de motivar una fuerte campaña de presión internacional” (Urrutia Arestizábal, 2011: 23-26). Este escenario político fue contemplado con consternación por El Cairo, que temía una alianza de intereses entre Hamas y los Hermanos Musulmanes, así como un aumento de la influencia iraní en Palestina (CIDOB, 2011). Luego del triunfo, y frente a las fuertes presiones de Israel, se intentó conformar un gobierno de coalición junto con Al Fatah, gracias a la mediación de Arabia Saudita, pero el mismo fracasó y se desmoronó en 2007, desencadenado una escalada de violencia entre los dos bandos. Dicha crisis llevó a la división de facto del control físico y político de los territorios palestinos que existe hoy – Cisjordania y Franja de Gaza. Desde hace dos años ambas partes han intentado arribar a un acuerdo, sin embargo esto recién ahora parece vislumbrarse. Esto es así en gran medida por “(...) el papel clave desempeñado por las nuevas autoridades egipcias y el nuevo contexto geopolítico de la región, elementos que fueron detonantes para el avance final del acuerdo, llevado a ambos lados a suavizar sus posturas y, en un intento de evitar un mayor desgaste político, unir fuerzas” (Rajmil, 2011: 4-5).

Si bien el acuerdo de

reconciliación de 2011 esta lleno de incógnitas sobre su verdadero alcance en un futuro, no por ello deja de dar cuenta de un nuevo escenario político, que impulsa a los actores a reaccionar y adecuarse a las novedosas dinámicas que se van gestando en la región. Otra de la cuestiones que llamó la atención en el comportamiento externo egipcio fue la decisión del CSFA, tomada a finales de mayo de 2011, de reabrir el paso de Rafah hacia Franja de Gaza – el cual había sido cerrado por el Gobierno de Mubarak en 2007, en apoyo al bloqueo israelí (El Mundo, 28 de mayo de 2011). Según las declaraciones provenientes desde El Cairo, la reapertura de Rafah “pretendía contribuir a los esfuerzos por consolidar la reconciliación palestina” (Urrutia Arestizábal, 2011: 36-37). De todas formas, esta medida tiene un impacto relativo, al implicar sólo cambios administrativos en los procedimientos de cruce de personas, ya que se mantienen aún fuertes limitaciones para el paso de hombres entre 18 y 40 años.


Asimismo, podría señalarse como otro gesto político de importancia, la posición asumida por Egipto frente a la admisión de Palestina a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). De acuerdo a las declaraciones del Ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Mohamed Amr: “este acto es un mensaje hacia Israel con el cual se corrobora que no se pueden seguir negando los derechos legítimos de los palestinos”. A su vez, el jefe de la diplomacia egipcia expresó su esperanza en que esa decisión “sirva para apoyar la solicitud del Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbás, para el reconocimiento de un Estado palestino ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con las fronteras de junio de 1967” (Agencia EFE, 2011). Sin embargo, después de que Estados Unidos e Israel cancelaran sus contribuciones a la organización como forma de reversión, surgieron varias dudas sobre el rumbo de la situación. Teniendo en cuenta estos tres actos políticos hacia la cuestión palestina, es posible señalar la presencia de ciertos cambios en el comportamiento externo egipcio, los cuales podrían ser interpretados como parte de un proceso donde se combinan elementos de ajuste y de reforma. Durante el Gobierno de Mubarak, las gestiones diplomáticas de Egipto hacia los representantes palestinos se habían caracterizado por una clara posición a favor de Al Fatah, en desmedro de los líderes de Hamas, a quienes consideraba como una amenaza para la seguridad de su propio Estado. Este accionar de contención hacia la agrupación islamista palestina, era no sólo un correlato directo de la política doméstica de Mubarak hacia los Hermanos Musulmanes, sino que también se alineaba a los intereses de Israel. En particular, y como se mencionó anteriormente, el rais no sólo ejerció presión política sobre Hamas sino que también apoyó el bloqueo israelí a Franja de Gaza, sin resguardo de la población palestina, hecho sumamente repudiado por el propio pueblo egipcio. Por su parte, en el transcurso de los últimos meses, el CSFA buscó tomar distancia del anterior gobierno y acercarse a posiciones más favorables para Palestina, mitigando el acecho hacia Hamas, permitiendo una cierta mejora de la calidad de vida de la población de la Franja, con la reapertura de Rafah, además de propiciar el acercamiento de las principales facciones palestinas en pos de que un esfuerzo conjunto les permitiese sobrellevar la crisis de legitimidad a su interior y conformar así una estrategia a favor de su reconocimiento como Estado, lo que se planteó ante la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2011. Es por ello que la caída del régimen de Mubarak, que más que ejercer una mediación buscaba contener al movimiento islamista, jugó un papel substancial en este nuevo relacionamiento con Palestina. Como permite ver Rami G. Khouri, “el imparcial y constructivo rol mediador


del gobierno egipcio – aquel que permitió el acercamiento de las facciones intrapalestinas – marca un fuerte contraste con respecto a la inclinación pro-Fatah y antiHamas del Régimen de Mubarak” (Khouri, 2011). - Las relaciones con Irán: Las consecuencias de la primavera egipcia no se manifestaron solamente para con Palestina, sino que también repercutieron en la relación entre Egipto y la República Islámica de Irán. Cuestión que ocasionó un profundo resquemor tanto en Tel Aviv como en Riad, como se vera más adelante. Es preciso tener presente, que desde el año 1979 las vinculaciones Teherán- El Cairo fueron de gran tirantez. Las relaciones diplomáticas entre ambos Estados se rompieron tras el triunfo de la Revolución Islámica iraní y la firma de los acuerdos de paz, por separado, con Israel por parte del entonces Presidente egipcio Anwar El Sadat. Esta situación de tensión se intensificó cuando Egipto apoyó a Irak durante la primera Guerra del Golfo (1980-1988). No obstante, las vinculaciones entre ambos países no se limitaban a un denso entrelazamiento de cuestiones étnicas y políticas sino que también, la religión se presentó como un elemento de oposición contundente respondiendo al profundo clivaje que existe entre ambas ramas del Islam. En particular, en el país persa se instauraba un gobierno de corte islámico en su versión shiíta que pretendía promocionar a través de su política exterior la revolución islámica, frente a una región en su gran mayoría sunnita, cuestión que generó gran desconfianza en los países de la zona (Paredes Rodríguez, 2008: 203-204). Durante los años de Mubarak, las relaciones no mejoraron, por el contrario, la República Islámica era considerada como una fuerza desestabilizadora de Medio Oriente y una amenaza para la propia seguridad nacional de Egipto. La rivalidad existente entre los regímenes egipcio e iraní queda manifestada claramente en parte del testamento político del Ayatollah Jomeini, al referirse a los enemigos de Irán, entre los que destaca a Estados Unidos, el Sionismo Internacional, al Rey de Jordania Husain, el Rey de Marruecos Hasan y Hosni Mubarak (Paredes Rodríguez, 2008: 204205). En base a esta oposición Egipto, junto a Arabia Saudita, buscó contener el avance de la influencia shiíta en la zona. Sin embargo, ambos países parecen haber han modificado su postura hacia el otro desde el comienzo de las revueltas egipcias a principios de 2011.En este sentido, dos hechos significativos se registraron días después de la renuncia del rais: por un lado, la concesión de un permiso de paso por el Canal de Suez, que fue otorgado a dos


buques de guerra iraníes por parte de las Fuerzas Armadas egipcias. Un hecho inédito desde 1979, cuando el gobierno egipcio estableció un veto de facto para el paso de naves iraníes, sin tener en cuenta la normativa internacional que regula la vía marítima (El País, 23 de febrero de 2011) . Por el otro lado, se destaca que durante el encuentro sostenido entre los ministros de Relaciones Exteriores de Irán, Alí Akbar Salehi, y su homólogo egipcio,

Al-Arabi, en el marco de la 16ª reunión de cancilleres del

Movimiento de Países No Alineados (NOAL), ambos expresaron su voluntad de superar anteriores malentendidos y de profundizar la cooperación bilateral dentro del Movimiento así como también al interior de otros foros internacionales (Egypt Independent, 25 de mayo de 2011). Ahora bien, estos gestos diplomáticos de acercamiento entre el gobierno de transición de Egipto y el gobierno iraní, a pesar de ser alteraciones significativas de política exterior, no parecen anticipar el comienzo de una reestructuración de dichas vinculaciones, sino más bien un ajuste en medio de una coyuntura política movilizada, en donde las autoridades egipcias buscan disminuir todo tipo de confrontación o riesgo el mismo y así manejar un margen más amplio de maniobra en una etapa de transición con altos niveles de incertidumbre. Un ejemplo de esto puede ser encontrado en las declaraciones del entonces Canciller egipcio Al-Araby, quien aclaro que “Egipto esta abriendo un nuevo capítulo con todos y no deseaba conflictos con nadie” (Egypt Independent, 25 de mayo de 2011). De todas formas, las diferencias y recelos acumulados durante tres décadas entre El Cairo y Teherán se muestran aún como un gran obstáculo hacia una relación estable. En parte, debido a las diferencias étnico-religiosas y a la rivalidad política por expandir cada uno su influencia en la región, pero también por la fuerte presión que ejerce Arabia Saudita, actor que marca cierta limitación en este tema (Barfi, 2011). - Las Vinculaciones con Israel: Otro de los puntos dentro de las relaciones exteriores de Egipto que sufrió los cimbronazos por el inicio de la primavera “democrática”, fue su vinculación con Israel. Si bien tras la renuncia de Mubarak,

el CSFA no se demoró en confirmar el

compromiso del Estado frente a sus obligaciones internacionales – en particular con el Acuerdo de Paz con Israel de 1979 (El País, 14 de febrero de 2011) – las tensiones con el país vecino no pudieron evitarse del todo. El punto de mayor tensión fue producto del asesinato de cinco policías egipcios por parte de tropas israelíes, que según la Fuerza Multinacional de Observación de ONU,


penetraron en territorio de la península del Sinaí a mediados de agosto de 2011, bajo el argumento de que perseguían a dos presuntos terroristas palestinos en la zona. Este hecho, generó al interior de Egipto diversas protestas de la sociedad civil, la movilización de tropas de refuerzo hacia la frontera, sumada a la amenaza por parte del Consejo Supremo de retirar al embajador de Tel Aviv (El Mundo, 19 de agosto de 2011). Esta escalada de tensión alcanzó un nivel sin precedentes en las últimas décadas de vinculaciones entre ambos actores. Esto se volvió a manifestar en septiembre de 2011, cuando un grupo de manifestantes asaltaron la sede de la Embajada de Israel en El Cairo, lo que terminó con la salida del Embajador israelí del país (El País, 10 de septiembre de 2011). Otro punto de tensión lo constituyó la mediación ejercida por el Cairo entre las facciones palestinas. Ante tal suceso el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que lo consideraba como un impedimento para la paz y que no lo reconocería en tanto Hamas estuviera involucrado en el pacto (El País, 4 de mayo de 2011). En tono a la relación bilateral con Israel particular relevancia presentan los acuerdos de exportación de gas. El Estado israelí recibe hasta un 45% de su suministro de gas desde Egipto, en el marco de un acuerdo firmado en 2005 (Moya Mena, 2011: 9). Aunque desde hace años existen sentencias de tribunales egipcios declarando ilegales los acuerdos, sólo tras la renuncia de Mubarak y el inicio de las investigaciones judiciales sobre casos de corrupción, se han conocido públicamente los términos de la red político-empresarial que rodeaba la exportación gasífera (Al Jazaaera, 22 de junio de 2011).

El punto más fuertemente criticado por amplios

sectores de la opinión pública en Egipto es el precio de venta, el cual está muy por debajo del que se negocia en el mercado internacional. Por ahora, y en medio de declaraciones sobre un posible corte en el suministro, quedan pendientes los términos sobre los que se revisarán dichos acuerdos. La caía de Mubarak no sólo sorprendió a la dirigencia israelí sino que sembró fuertes dudas sobre la continuidad, después de tres décadas, de un apoyo que se constituía como un activo fundamental para garantizar el control sobre la frontera meridional de Israel. Lo mencionado era de gran importancia para la seguridad israelí, además de representar un resguardo tácito necesario para poder llevar adelante distintas iniciativas militares. En concreto, el respaldo de Mubarak, “(…) al garantizarle a Israel la seguridad de su flanco occidental, significó en alguna medida, luz verde para lanzarse a aventuras militares como la Guerra de los 33 días contra el Líbano en 2006 o la Operación Plomo fundido contra Franja de Gaza en 2009” (Moya Mena, 2011: 5). Debe remarcarse, a su vez, que si bien la diplomacia egipcia intentó, ante este tipo de


situaciones conflictivas sobre Palestina, gestionar el cese del fuego entre las partes involucradas, su accionar resulto de débil contundencia. Es importante tener presente que “Israel no ve a su política exterior en términos revisionistas sino que busca mantener el statu quo basado en una fuerte postura de defensa”. Sus percepciones sobre las relaciones a nivel regional en términos de seguridad se concentran, de forma vertical, en las vinculaciones interestatales y con un notable sesgo hacia el mantenimiento de una fuerte presencia militar – incluido el poder convencional y su capacidad nuclear (Jones, 2002: 119-125). Este marco permite entrever la desconfianza que emana del gobierno israelí al contemplar la convulsión del mundo árabe y el devenir de los cambios político-estratégicos de Oriente Medio. Por una parte, es posible sostener que el Estado israelí vislumbra como una amenaza creciente a la posibilidad de que la actual situación de inestabilidad sea aprovechada por Irán para extender su influencia en la zona (El País, 22 de febrero de 2011). Israel encuentra en el régimen iraní una amenaza contante para no solo la estabilidad regional sin también para su propia seguridad nacional y existencia en tanto entidad estatal, cuestión que cobra otro relieve a partir del interés persa por desarrollar su programa nuclear. Por otra parte, resalta el hecho de que el CSFA al mando del poder ejecutivo egipcio representaba para las autoridades israelíes una fuente de garantía, un factor de estabilidad. Sin embargo, el inconveniente mayor deriva del carácter transicional de esta conducción, lo que los lleva a temer una continua tirantez entre islamistas y militares generando un resultado imprevisible en términos de políticas a seguir en el mediano plazo. Según lo actuado hasta el momento, y si bien no deja de llamar la atención el nivel de tirantez experimentado, no resulta factible que, al menos en el corto y mediano plazo, se den cambios radicales en la relación bilateral. En este marco, la implementación de un proceso de reestructuración dentro de la política exterior egipcia hacia Israel no parece ser el camino elegido. Por el contrario, es posible inferir el inicio de un proceso gradual de cambio referido a aspectos parciales pero significativos del comportamiento externo de Egipto para con su vecino. Esencialmente, porque ya no parece probable que el apoyo egipcio hacia Israel sea de la misma magnitud que el otorgado durante la era Mubarak. De todas formas, la gravitación del Acuerdo de Paz es fundamental en la vinculación entre ambos países, al punto de que no se muestran dispuestos a desoírlo. Para Egipto, el mismo es una pieza clave para asegurar la continuidad de la ayuda financiera proveniente desde Estados Unidos, cuestión que Washington se encargó de aclarar puntualmente.


b) Elementos de Continuidad. Mención aparte merecen los vínculos que Egipto mantiene con Arabia Saudita y con los Estados Unidos. Si bien los mismos se vieron perturbados por el inicio de la “primavera” en la región, esto no implicó que se observaran modificaciones en los lineamientos básicos de la política exterior egipcia para con ninguna de las partes. Al contrario, se dieron indicios de querer sostener y hasta profundizar los lazos bilaterales respectivamente. En otras palabras, se observaron mayores indicios de continuidad que de alteraciones en el comportamiento de El Cairo frente a ambos actores en particular. Hecho que se a su vez da cuenta del carácter condicionante que poseen estas vinculaciones para su política exterior. El peso que representan el Reino Saudí y la potencia del norte sobre las cuestiones político-estratégicas y financieras se muestran como factores insoslayables para Egipto. - La relación con Arabia Saudita: Con respecto a la relación sostenida con la Petro-monarquía Saudí, es importante recordar que al ser “(…) los dos Estados árabes sunnitas más grandes e influyentes, Egipto y Arabia Saudita han constituido en las últimas décadas una relación que se ha convertido en piedra fundamental del mundo árabe” (Moya Mena, 2011:11-12). La desconfianza hacia las actividades de las comunidades shiítas en la región, y en particular, hacia las aspiraciones iraníes, fue una de las percepciones compartidas sobre la que se asentó dicha alianza. Es interesante señalar que para el reino Saudí – bastión del sunnismo en la región y sede de los lugares sagrados para el mundo islámico – la revolución islámica de 1979 no fue solamente un desafío regional sino también uno de índole doméstica, al alterar a las minorías shiítas radicadas en las provincias más ricas en petróleo del país. Esto permite observar que las cuestiones de política interna y en especial aquellas que afecten a la élite en el poder en términos de legitimidad y/o seguridad, son elementos condicionantes de la actuación internacional del país arábigo (Gause, 2002: 193-197). A lo largo de sus años en el poder, Hosni Mubarak, representó el principal apoyo de las monarquías del Golfo frente a Irán, al igual que devino como una garantía del status quo a nivel político de Medio Oriente. Su remoción generó una gran inquietud entre dichos regímenes, en primer lugar, por el temor a un efecto contagio al interior de sus propios territorios, y en segundo termino por la incertidumbre que generaba el desplazamiento de uno de sus aliados más sólidos, lo que podría llevar a un vacío de poder en un punto neurálgico de la región.


Más allá de lo político y religioso, la relación saudí-egipcia muestra un fuerte componente económico. El Reino saudí se reveló como uno de los actores con capacidad económica suficiente – y con la eventual voluntad política – para responder a las necesidades financieras egipcias, más allá de los Estados Unidos y la Unión Europea, siendo así, el principal inversor árabe en Egipto. Además, la importancia de Riad para la economía egipcia es tal, debido a que las monarquías del Golfo en general y Arabia Saudita en particular, son receptoras de grandes cantidades de trabajadores desempleados de El Cairo, y como contracara de esto, fuente de miles de millones de remesas por año242.

Por ello, es comprensible que el gobierno de

transición egipcio no tardara en salir a declarar, a través de su Primer Ministro Essam Sharaf, que reafirmaban las alianzas regionales que este país ha sostenido en los últimos años y que la seguridad del Golfo era “(…) una línea roja que Egipto no traspasaría”, a lo que agregó “(…) la seguridad del Golfo es importante para la seguridad de Egipto” (Egypt Independent, 24 de abril de 2011). Asimismo, y en marco de la gira que llevaron adelante tanto el Primer Ministro egipcio como su Canciller, Al Araby, por los países vecinos de la península arábiga, se buscó fomentar desde el CSFA temas como la cooperación económica, Palestina, la situación de Libia y Yemen y la reafirmación de que la intromisión en los asuntos del Golfo era inaceptable (Egypt Independent, 26 de abril de 2011). En sintonía con esta ratificación del vínculo, y tratando de mantener su influencia sobre le proceso de transición, Arabia Saudita aprobó un fondo de ayuda por 4 mil millones de dólares con el objetivo de reconstruir la economía egipcia post primavera (BBC Mundo, 21 de mayo de 2011) La gran dependencia cairota a estos capitales, se refleja en la gravitación que tienen los intereses saudíes sobre las decisiones de política exterior egipcia. El CSFA, frente a un país inmerso en una difícil coyuntura económica, no se mostró afecto a abandonar a uno de sus principales acreedores, por un incipiente acercamiento con Teherán, lo que se infiere poco probable aún en el período post transición.

- Vínculos con los Estados Unidos: “Desde el gobierno de Sadat, la alianza estratégica de Egipto con los Estados Unidos ha sido el puente principal hacia el sistema internacional y la ruta central para acceder

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La presencia de miles de trabajadores egipcios en los países del Consejo de Cooperación del Golfo es de tal magnitud que la no renovación o denegación de sus visados construye un factor de presión decisivo sobre cualquier gobierno egipcio.


a los recursos externos. A cambio de los subsidios económicos, ayuda militar y coordinación en materia de seguridad, Egipto le dio a Washington una puerta clave de ingreso al Mundo árabe, (…) se convirtió en una fuerza estabilizadora en la región y propició la aceptación de los árabes hacia Israel. Mubarak continuó con esta política” (Hinnebusch, 2002: 108). Como permite ver Ali E. Hillal Dessouki (2008: 180-189), la relación mantenida con los Estados Unidos fue fundamental durante los treinta años del régimen de Mubarak debido a que para el líder egipcio el desarrollo económico de Egipto era uno de los principales retos que debía enfrentar la seguridad nacional, otorgándole así una importancia vital al vínculo. Esta cooperación le representaba a Egipto, “cada año 1.3 mil millones de dólares, siendo así el segundo receptor de asistencia estadounidense más grande del mundo”. Por su parte, el gobierno norteamericano veía a Egipto como una pieza fundamental en la defensa de sus intereses geopolíticos en Medio Oriente, en particular por la participación del régimen norafricano en la llamada guerra contra el terrorismo y frente a las agrupaciones musulmanas radicalizadas en esa zona, siendo este también un elemento que aunó sus intereses. Las Fuerzas Armadas egipcias una vez a cargo del ejecutivo buscaron transmitirle a su contraparte norteamericana que más allá de los cambios internos deseaba que las relaciones continuaran firmes. Por su parte, desde la administración de Barack Obama se afirmó que el país "pretende seguir siendo un aliado en el futuro", al igual que “le prestará la ayuda que sea necesaria y que se les solicite para conseguir una verdadera transición a la democracia". Sin estar libre de condiciones, el mandatario norteamericano agregó que "Egipto tendrá que tener una posición responsable en el mundo”, en clara alusión a sus relaciones con Israel (El País, 11 de febrero 2011). Es notable observar cómo Estados Unidos luego de un primer momento de perplejidad, se dispuso moldear y hasta contener las alteraciones que se estaban experimentando al interior del régimen político de una otrora autocracia pro-occidental. Las declaraciones no sólo del Presidente Obama, sino que también de su secretaria de Estado, Hillary Clinton, y del entrante secretario de defensa, Leon Panetta, permiten dar cuenta de esto. Perder a un actor clave para el resguardo de sus intereses en el mapa árabe era un riesgo muy grande, ante lo cual buscaron una transición que cumpliera con determinadas condiciones, entre ellas, la continuación de la paz con el Estado israelí. El hecho de que Egipto siga siendo un aliado tan cercano como Mubarak, en le mediano plazo es una incógnita. No obstante, un distanciamiento significativo con los


Estados Unidos no parece probable. La élite militar cairota, tiene fuertes vínculos con la potencia del norte, tanto por la formación recibida en instituciones estadounidenses como por los vínculos económicos mantenidos con éstos, además de la asistencia financiera y la provisión de armas (Kaplan, 2011). Si se tiene en cuenta el peso de las fuerzas militares al interior de la estructura política y económica del régimen, y más allá del avance democrático que pueda darse en el país, resulta, al menos por el momento, poco probable que sus intereses sean desoídos. c) Un acotado margen de maniobra. Algunos analistas observan a los hechos reseñados anteriormente como una señal de Egipto en pos de una diplomacia más proactiva e independiente de Occidente y, a su vez, que le permita retomar en cierta medida su “papel natural en la región”. Ahora bien, dicho accionar por parte de El Cairo ¿constituye un cambio “macro” de política exterior? Las gestiones diplomáticas llevadas a cabo por el CSFA difícilmente podrían ser identificadas como signos de una reestructuración. Las mismas no constituyeron la expresión de un cambio fundamental sobre los lineamientos básicos de su comportamiento externo, debido a que los pilares que lo guían no se vieron en profundidad alterados, siendo éstos: la intangibilidad del Tratado de Paz con Israel, la cooperación privilegiada estratégico-militar con los Estados Unidos, su rol mediador en el proceso de Paz palestino-israelí, sus relaciones con el mundo árabe y la lucha contra el terrorismo, entre otros. Así, la diplomacia del gobierno transicional, busco llevar adelante gestos de un simbolismo considerable, en un momento de convulsión política, donde miles de manifestantes a lo largo del todo el país aclamaban por el fin del régimen. Es por ello que se considera oportuno interpretar a los cambios acaecidos en el relacionamiento internacional del país como un movimiento pendular, que se balancea de un punto al otro, llegando a mostrarse por momentos, como un actor a favor del mantenimiento del status quo y en otros, más cercano a posturas revisionistas, alternando medidas de ajuste e intentos de reforma sobre la política exterior. Una de las razones más significativas que puede dar cuenta de esto es la existencia de un acotado margen de maniobra para que operen cambios a niveles más profundos. Entre los múltiples condicionantes – externos y domésticos – que actúan sobre el


escenario político egipcio, se destacan en esta oportunidad, aquellos factores que tienen su origen en las características propias del régimen político 243 del país. Los elementos limitantes de mayor contundencia se ubican en los propios resabios del sistema político de la era Mubarak, ya que como permite ver Dina Shehata en su artículo titulado “The Fall of the Pharaoh” (2011: 26-27), “(…) la Revolución no llevó a un cambio total. En su lugar, se alcanzó un cambio parcial: el sector militar y la burocracia gubernamental permanecen en control (de las estructuras básicas del país) y son proclives a dictar los términos de la transición política del país en lo que sigue”. En este sentido, se debe considerar que los principales rasgos del andamiaje gubernamental, caracterizado por ser autoritario y represivo, fuertemente dependiente de la burocracia y de su aparato de seguridad y por estar dirigido a través de un partido monopólico, aún permanecen. Dicha configuración se sustentó a lo largo de décadas en un núcleo duro de poder, de difícil acceso, el cual pretende mantener el poder estatal, que les proporciona la capacidad de diseñar las reglas del juego, tanto ideológicas como materiales, para así reproducirse a lo largo del tiempo. Como bien permite ver Bárbara Azaola Piazza, “(…) la espina dorsal del régimen esta formada por una alianza entre la cúpula militar y una elite civil vinculadas tanto al sector público, como al sector privado que se ha ido desarrollando al hilo de las políticas de apertura económicas y de privatizaciones” (Piazza Azaola, 2011). Este proceso de apertura económica, infitah (apertura), iniciado en la década de 1970, durante el mandato del entonces presidente Anwar el-Sadat, junto con la conjunción del liberalismo y socialismo como orientaciones políticas, entre otros factores,

“(…) produjo la

emergencia de una élite que integró a la mayor parte de la élite burocráticas, de los oficiales y la de la burguesía urbana del incipiente sector privado. Con Mubarak en el poder, desde 1981, el multipartidismo de fachada se mantuvo así como las políticas económicas liberales, más aceleradas todavía, pero sin dar paso a una apertura del sistema” (Kemou y Azaola, 2009: 181-182). Este conjunto de actores, heterogéneos entre sí, se entrelazaba en las estructuras del Partido Nacional Democrático (PND)

243

244

, creado en 1978, por Sadat. El partido fue

El Régimen político es definido como “el centro neurálgico de la toma de decisiones gubernamentales de un Estado”, el cual se caracteriza por las siguientes propiedades: “principios y valores en que se sustenta el régimen; la relación Estado-Sociedad, la cual se evalúa en base a los siguientes indicadores: el grado de autonomía del Estado frente a la opinión pública y a las élites sociales; y el grado de control sobre los recursos de política exterior (medios de comunicación, actividades económicas y sociales); y los factores estructurales (reglas de juego, mecanismos de acceso al poder, etc.) (LASAGNA, 1996: 60). Esta categoría permite desenmarañar, en al menos algunos de sus componentes, al régimen político egipcio y así, poder observar como mayor profundidad los efectos que tuvo la crisis política de 2011 sobre dichos aspectos.


erigiéndose como “(…) la única fuerza política dominante en un escenario pluripartidista, llegando a controlar las dos cámaras del parlamento egipcio, la Asamblea del Pueblo (Maylis Al-Sha’ab) y la Asamblea Consultiva (Maylis Al-Shura), aunque desde finales de los años setenta ha habido otros grupos políticos con representación parlamentaria” (Kemou y Azaola, 2009:183). Como correlato de esta situación se encuentra la doble exclusión a la que era sometida la gran mayoría de los ciudadanos egipcios, tanto al interior de la vida política como en términos económicos. En concreto, el Estado – y en especial sus fuerzas de seguridad – controlaba férreamente el desarrollo de cada una de las áreas de la sociedad civil, desde el acceso a cargos públicos, hasta el funcionamiento de medios de comunicación, sindicatos, Universidades y partidos políticos, dejando así muy poco espacio para el accionar independiente, que de no ser vigilado podría poner en duda la permanencia de la alianza en el poder. Paralelamente, como sostiene Ibrahim Awad (2011), “(…) los recursos económicos eran apropiados por una ínfima minoría cercana al poder. Frente a ella, las clases medias y bajas, aplastadas por férreas políticas neoliberales, sufrían la carestía de la vida, aunada a un deterioro sin precedentes de los servicios públicos de educación, vivienda y sanidad”. El anquilosamiento en las esferas gubernativas, el férreo control sobre la administración del Estado y sobre las principales actividades económicas del país, más la conservación de numerosos funcionarios procedentes de la anterior administración - los cuales retienen puestos de considerable influencia -, son elementos que no parecen erosionarse con la caída de Mubarak. Es más, las promesas de democracia por parte de las Fuerzas Armadas parecen ser más un intento por calmar las demandas de la población, que un verdadero cambio de régimen. El sector castrense como autoridad máxima de la Nación no se mostró dispuesto a avanzar sobre sus propios privilegios. Por el contrario, las diversas medidas que el mismo tomó se direccionaron a favor de preservar su rol en la vida política y en la economía del país. Una de las decisiones más sobresalientes fue “forzar” – o al menos no evitar – la salida de Mubarak. La actitud adoptada por el Ejército egipcio al asegurar que no reprimiría las protestas, le permitió tomar distancia de la figura de rais, acrecentando el prestigio de la institución ante la sociedad (El País, 1 y 12 de febrero

244

Si bien el Partido Nacional Democrático es nombrado de esa forma por Anwar el-Sadat, el mismo se muestra como el heredero directo de la Unión Socialista Árabe (USA), partido único creado por Nasser en 1962.


2011). De esta forma, el Ejército procuró desempeñar un rol central en el camino a la “transición democrática”, única forma de garantizar dentro de un posible Egipto democrático, la continuidad de su control sobre los recursos de poder. Es menester tener presente que bajo el mandato de Mubarak se ha permitido que el ejército participe activamente en el ámbito económico. Se cree que posee y opera vastas redes empresariales, relacionadas con sectores como “(…) el agua, la construcción, el turismo y la industria petrolera, lo que representaría un volumen cercano a un tercio de la economía del país” (Kaplan, 2011), aunque la información oficial es de difícil acceso. En dicho contexto, uno de los elementos que explica el porqué de este accionar militar, y sobre el que hay que reparar, es el quiebre que se estaba gestando al interior de la élite gobernante hace varios años. Si bien los intereses dentro de esta alianza distaban de ser homogéneos desde un inicio, las diferencias a su interior fueron aumentando a partir del año 2003, cuando la salud del Presidente dio señales de deterioro, sumado al vacío que supone la no existencia de un Vicepresidente. La sucesión paso a ser, entonces, el tema central de la agenda y las diferentes facciones empezaron a pujar por el trono. Al interior de esta trama, la figura del primogénito de líder egipcio, Gamal Mubarak, fue cobrando renombre como posible “heredero”, cuestión que disgustó a la vieja guardia del régimen, representada en la Fuerzas Armadas, en los miembros adscritos al PND y en la burocracia más conservadora del Estado. Estos últimos se oponían a que el sector allegado al hijo del Presidente, sustentado fundamentalmente en la élite empresarial y parte del ala tecnocrática del PND, continuase incrementando su poder en desmedro de ellos. El influyente Gamal estaba a cargo de la “Comisión de Políticas” dentro del partido gobernante, posición desde donde se determinaban las principales decisiones que luego serían ejecutadas a nivel nacional. Este basamento político le permitía articular diversos negocios en favor de los intereses de la ascendiente clase empresarial, amenazando a los cuadros más tradicionales, los que no dudaron en hacerse a un lado ante la inminente destitución del mandatario a principios del año 2011. Una vez en el Ejecutivo, la Junta Militar buscó en más de una ocasión, limitar severamente las prerrogativas del futuro Presidente, al igual que retener las propias en materia de presupuesto, defensa y seguridad, entre otros (El País, 17 de noviembre 2011). En base a estas consideraciones, las perspectivas de ver un cambio radical de régimen se ubican a gran distancia a pesar de los signos de apertura, los cuales por


momentos parecieron débiles245. Por lo anterior es posible sostener que las modificaciones acaecidas durante el período de transición política en Egipto se asemejan más a una serie de alteraciones de carácter formal, sin que ello llegue a afectar la sustancia del sistema. En palabras de Marcelo Lasagna (1995: 399-401), es decir que, la transición se muestra como un fenómenos cercano “(…) a un recambio en el liderazgo central de la facción gobernante, sin que ello suponga una alteración importante de las estructuras y reglas de juego”. El comportamiento externo del país a lo largo de esta transición no da cuenta de la existencia de grandes márgenes de maniobra para emprender políticas innovadoras. De todas formas, esto no descarta que como escenario futuro – en el mediano y largo plazo – sea posible ver el desarrollo de un proceso gradual de cambio en Egipto. La variable central para dilucidar dicho interrogante se relaciona con el modo en que se resuelvan las tensiones y disputas entre nuevos y viejos elementos del régimen. 2. Nuevos desafíos para el Balance de Poder en Medio Oriente. “El despertar de la primavera árabe significa el inicio de una nueva conformación geopolítica en todo Oriente Próximo a la vez que pone fin a una configuración regional a la cual Occidente había estado habituado durante décadas. Una región compleja en donde los viejos regímenes que eran parte de un equilibrio de poder (…) hoy, dejan paso a una nueva estructura donde renovados actores emergentes van a seguir marcando la estabilidad de la seguridad futura de la zona” (Rajmil, 2012). Entre las miles de incógnitas generadas por la “primavera árabe”, al menos una certeza puede ser encontrada: el ordenamiento regional ya no será el mismo de antes. Las revueltas árabes no sólo movilizaron a miles de ciudadanos, sino que también sacudieron a cada uno de los regímenes políticos en cuestión, con resultados disímiles en cada caso. El ascenso de nuevos grupos políticos, la caída de líderes autocráticos, los incipientes intentos de apertura o la escalada de conflictos violentos intra-estado se constituyeron en elementos que repercuten en los regímenes políticos de cada Estado y asimismo, en las percepciones de los países vecinos, alterando los cálculos y opciones estratégicas de los policymakers a la hora de formular el accionar externo de cada uno de ellos. El supuesto subyacente a lo largo del trabajo posibilita visualizar

245

Entre algunas de las medidas adoptadas por el CSFA en pos de dar lugar a las demandas de la población pueden identificarse las siguientes: Llamado a elecciones parlamentarias y presidenciales libres (fines de 2011 y principios de 2012), precarios juicios a los responsables de los asesinatos de manifestantes durantes las protestas, aparente levantamiento de la Ley de emergencia en vigencia desde 1981, etc.


que al ser la política exterior una política pública del régimen político de cada país, su desarrollo es una función de la dinámica interna. Por lo que, un cambio en las propiedades del régimen puede conducir a una alteración de la conducta externa del país, aunque esta relación no sea lineal ni excluyente. Como consecuencia de lo anterior, es posible observar que los parámetros de relacionamiento inter-estatales que se desarrollaron en las últimas décadas en la región quedaron expuestos a una mayor incertidumbre. Las expectativas sobre las reacciones y comportamientos de los países vecinos ya no se muestran como una garantía, generando así la aparición de nuevos desafíos para el balance de poder246 en Medio Oriente. Es pertinente señalar que se entiende por balance de poder “(…) un sistema de política internacional en el que la estructura de las relaciones entre los participantes tiende a refrenar las ambiciones o las oportunidades de los principales rivales y a mantener un equilibrio aproximado de poder entre ellos”. A su vez se aclara que esta conceptualización del “equilibrio” se distingue por su carácter moderador, “(…) el cual no implica la eliminación de guerras y/o conflictos internacionales” (Stanley Hoffmann, 1977: 313-314). Este mecanismo que se erigió a lo largo de los años como un elemento clave para el orden de Oriente próximo, sumado a los rasgos únicos del sistema tradicional de Estados del área, específicamente la compleja trama de vinculaciones entre las múltiples identidades allí presentes, que sobrepasan los límites de la soberanía del Estado – de índole étnica, religiosa, ideológica, etc. – y el enmarañado proceso de toma de decisión al interior de las burocracias nacionales, dan lugar a una lógica de relacionamiento sumamente compleja y particular de la región (Hinnebusch y Ehteshami, 2002). Este panorama, en continua evolución, da cuenta de nuevos retos al ordenamiento regional, planteando un escenario de posibilidades que anteriormente se encontraban constreñidas. En el caso específico de Egipto – un país que resalta por su importancia geopolítica al estar en control del Canal de Suez, por su peso demográfico al interior del mundo árabe y por sus altos niveles de homogeneidad religiosa, además de su tradicional rol e influencia dentro del tablero diplomático de Medio Oriente – es posible observar cómo las modificaciones de la política exterior egipcia, tanto en niveles micro como macro, inciden en el juego político regional. Si bien dichos cambios no llevaron a un giro copernicano en el comportamiento externo del país norteafricano, como ya se mencionó, la certidumbre que emanaba del mismo en los últimos treinta años ha disminuido significativamente. En este sentido, los acontecimientos vividos a partir de

246

Se utiliza la noción de equilibrio de poder como sinónimo de balance de poder.


principios de 2011, fueron abriendo espacios de acción con capacidades de desafiar al statu quo vigente durante décadas, llegando a posibilitar dinámicas de relacionamiento novedosas. Las garantías para la seguridad de Israel no se muestran ya con una estabilidad incontrastables como se percibía a lo largo del gobierno de Mubarak. Un insinuante acercamiento con Irán por parte de algunos funcionarios egipcios pone en alerta no sólo a Israel y a las potencias Occidentales sino también a los círculos más conservadores del sunnismo. El ascenso de las fuerzas islámicas, si bien con un discurso no radicalizado, acrecientan los interrogantes sobre estos aspectos. El dialogo iniciado entre Al Fatah y Hamas – con mediación de la diplomacia egipcia – para lograr un nuevo marco de legitimidad y acción con el objetivo de llevar hacia adelante la causa Palestina, también da cuenta de la emergencia de un nuevo clima político en la zona. No obstante, esto no implica que dichos procesos estén exentos de retrocesos, obstáculos y limitaciones. Es más, nuevas tensiones y conflictos comienzan a emerger producto de la ola de cambios acaecidos en la región, algunos de los cuales han derivado en situaciones de extrema gravedad. La complejidad conflictiva que caracteriza a Oriente Próximo se ve movilizada por un fenómeno social que llevó a miles de ciudadanos a manifestarse por mayores libertades políticas y mejores condiciones de vida. Su impacto en el sistema político egipcio, a pesar de las severas limitaciones que mostraron los avances “democráticos”, hicieron temblar el tablero geoestratégico de la región, abriendo un marco de incertidumbre que puede derivar en caminos hasta ahora poco transitados, cuestión que no debería ser ignorada.

Consideraciones finales: Si bien el fenómeno analizado es de reciente desarrollo, tornando dificultoso el alcance de conclusiones contundentes, es posible bosquejar algunos lineamientos que den cuenta de las alteraciones en el comportamiento externo de Egipto, así como también las repercusiones que dichas alteraciones tuvieron en el contexto de Oriente Medio. En primer lugar, se destaca la existencia de diversos factores domésticos y externos que actúan como condicionantes del comportamiento del país norteafricano en el ámbito internacional. A lo largo de la arista externa se puede vislumbrar que las relaciones estratégicas mantenidas con los Estados Unidos y con Arabia Saudita son ejes estructurales de la política exterior de El Cairo, por lo que resulta primordial la continuidad de las políticas vigentes para con dichos actores preponderantes en los


sistemas internacional y regional. La gran dependencia financiera se reveló como una cuestión ineludible para las autoridades del país, siendo así fundamental resguardar los vínculos con sus principales benefactores. En este sentido, un abandono de los compromisos internacionales para con Israel al igual que un mayor acercamiento con Irán no parecen ser canales abiertos para la diplomacia egipcia, porque esto supondría un riesgo en sus relaciones con la potencia del norte y el reino Saudí. De todas formas, esto no imposibilita que un proceso de reforma sea llevado a delante, revisando otros aspectos de la agenda, en pos de recobrar una mayor iniciativa en el área de influencia árabe. Por otro lado, en el escenario político de Egipto post caída del rais, la principal tendencia que caracteriza su dinámica interna es el entrecruzamiento entre elementos viejos y nuevos del acontecer nacional, sintéticamente: las vetustas herencias del régimen en primer término, y la activa movilización de la sociedad civil en segundo lugar. En este contexto, el fin de la transición y el traspaso del poder representa un punto de inflexión: por primera vez en la historia contemporánea de Egipto, asumió como Presidente Mohamed Mursi proveniente de la Hermandad Musulmana, el cual resultó electo por el voto popular. El entrante mandatario, no sólo deberá hacer frente a las demandas insatisfechas de los miles de ciudadanos a lo largo y ancho de todo el país, sino que, además, tendrá que asumir un Ejecutivo debilitado frente a la ostensible e histórica influencia de las Fuerzas Armadas. Es por ello que a pesar de haber obtenido la victoria electoral, la disputa por el poder no ha cesado. En segundo lugar, desde una perspectiva más amplia, sobresalen en el ámbito regional la posibilidad de que se generen nuevas dinámicas de relacionamiento entre los actores estatales producto del cimbronazo que representó el estallido de las revueltas árabes. Los cambios domésticos, por más leves o graves que hayan sido, han influido en las percepciones de los decisores de política exterior, y estos nuevos registros sino llegaron a alterar de manera contundente al ordenamiento regional, sí incidieron en la previsibilidad del accionar de los actores, aumentando los niveles de incertidumbre. En un escenario de por sí ya complejo, como lo es Medio Oriente, las repercusiones de

la

“primavera”,

van

adquiriendo

nuevas

dimensiones

al

calor

de

los

acontecimientos. Las alternativas están abiertas, los potenciales de conflicto yacen latentes y las incógnitas son percibidas más como la regla que la excepción.


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5 perspectivas de la politica internacional