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Día 07 de julio de 2007

Andrea Mª Suárez Paz Memorias de una clase de educación primaria Seis años de convivencia (2001-2007)


Septiembre del año 2001, suena la sirena, las maestras y los maestros nos dirigimos al patio para encontrarnos con nuestros nuevos alumnos , comienza un nuevo curso escolar . Atrás quedó otra promoción de 6º que meses antes tuve que despedir con gran dolor de mi alma, pero esto de la profesión de maestra de escuela es así. Comienza una nueva etapa , con mucha ilusión por mi parte , aunque también , tengo que reconocer , con algo de “miedo” porque los comienzos siempre son algo duros . Me acerco a la fila de primero , madres y padres expectantes , niños y niñas preciosos con los ojos muy abiertos , ¿quién será mi maestra? … Caras regordetas , dieciocho “pitufitos y pitufitas” en la fila (en aquella época aún estaban con nosotros Joel Manuel y Daniel Suárez) , ojos bien abiertos … ¡espero que mi maestra no sea muy gritona!… -pensarían algunos- … ¡ay, qué cara tan seria! … -pensarían otros- … ¡mamá yo no me quiero quedar en el cole! – lloraba una que yo me sé- … Me acerco a ellos y en seguida surgió la magia… ¡esto promete! . Hicimos algo muy difícil para el primer día… ¡subir las escaleras para entrar en la que fue nuestra aula durante los seis años siguientes!... Hablábamos casi todos los días, unos hasta por los codos, otros más reservados, sólo lo hacían si les preguntaba algo… Pasó el tiempo, aprendimos a leer y a escribir… ¡Qué difícil parecía todo al principio… pero entre besos, premios, un caramelo que otro y halagos, la cosa fue marchando hasta que un día, casi sin darnos cuenta, ya leímos de


corrido, ¡hasta la letra de máquina que era la más difícil!. ¡Qué bonitos cuentos escribían! , ¡qué preciosa la letra!... alguna maestra por ahí decía que la letra de mis niños era igual a la mía… no sé yo… ¡Qué bonitos dibujos!... La imaginación del grupo se derramaba por las ventanas… Era algo fantástico… Llegó el momento de dar las notas y alguno se tuvo que llevar para casa alguna que otra “calabaza”, pero pienso que eso no disminuyó el cariño que ya había germinado entre nosotros.

Septiembre de 2002 , se incorporan al grupo José Carlos, Raimon, Iván y Noelia, la clase los recibe con los brazos abiertos y ocurre lo mismo que ha ocurrido siempre que ha llegado alguien nuevo, se les acepta y casi sin que yo me diera cuenta les fueron enseñando cómo funcionaban las cosas entre nosotros. Cómo resolvíamos los problemas cuando alguien se portaba mal, en dónde había que colocar el material, cómo debíamos tratar a los demás… en fin todas esas pequeñas cosas que hacen que el grupo funcione y camine junto.


Septiembre de 2003 , Iván se nos marchó a otro colegio y entró Javier Toledo con el disgusto de que tenía que repetir. Al principio costó un poco, ¿verdad Javi?... las cosas a veces se ponían un poco cuesta arriba, pero poco a poco te fuiste integrando y la clase supo enseñarte cómo funcionaban y se solucionaban las cosas en el aula Nº 30.


Septiembre de 2004 , ¡ya estábamos en 4º! … ¡hay que ver cómo pasa el tiempo, madre mía…! Llegan dos niñas nuevas a la clase –Melanie y Raquel- … ¡Qué bueno! –pensó la maestra-… por fin el número de niñas de la clase se veía incrementado, y no es que a mí no me gusten los niños… ¡es que mi clase parecía un equipo de fútbol masculino!... y las chicas estábamos en franca minoría… Sucedió lo que tenía que suceder… la clase volvió a responder de la misma manera. Una de las nuevas era como una castañuela, a pesar de su problema de diabetes, que todos aprendimos a valorar y a entender… La otra, por el contrario, era mucho más tímida, entraba por la clase casi sin hacer ruido, como si no se quisiera hacer notar… Recuerdo que se arrimaba a mí y me miraba con carita de miedo… la timidez le salía por todos los poros… pero poco a poco también se fue adaptando… En aquella época la clase estaba “abarrotada” … ¡éramos veinticuatro!... pero apenas se apreciaba, la autonomía en el trabajo siempre se hizo notar y el comportamiento era bueno, aunque a veces la clase tuviera que reunirse para poner algún castigo que otro… ¿Te acuerdas?... ¡dos meses sin recreo!... ¡no, dos meses sin recreo y uno sin educación física!... Casi nada, lo que costaba hacerte entrar en razón para que valoraras la dureza de esas decisiones… Al final siempre conseguía hacerte recapacitar y todo quedaba en mucho menos. Llegó el final del Segundo Ciclo y algunos de los nuestros nos tuvieron que abandonar: Melanie regresaba con su madre a Alicante y hubo que tomar una decisión dolorosa… había algunos compañeros y compañeras que nos tenían que dejar para repetir curso… Joel Manuel, Daniel Suárez y Noelia … No sé si podrás entender esto, pero te aseguro que cuando he tenido que suspender a estos compañeros sabiendo que debían quedarse en otra clase, no fue nada fácil para mí… Algunos puede que piensen que fui injusta… otros tal vez crean que fui mala maestra porque no los supe ayudar bien para que pasaran a 5º… puede que todos tengan parte de razón al pensar en ello. Yo sólo te aseguro que esas decisiones no son precisamente las más fáciles de mi vida. En aquella época el grupo se quedó con veinte, ¡y qué veinte, señores!


Septiembre de 2005, los veinte siguen su camino con alguna “calabaza” que otra pero sin la presión que nos dan los finales de ciclo. Teníamos dos años por delante para enderezar las cosas o al menos para intentarlo.

Septiembre de 2006, casi nada, ¡por fin llegamos a 6º!... Pero ¿cómo es que el tiempo ha pasado tan rápido?... Casi ni nos dimos cuenta y ya


éramos los mayores del colegio. Fue el momento en el que le abrimos las puertas a dos nuevos compañeros –los Alejandros- . La clase volvió a la carga… ¡venga a comerle la oreja a estos dos nuevos puntales para que se adaptasen lo más pronto posible!... Debo reconocer que al principio con uno de ellos casi no costó nada de nada, entró el primer día y se integró con el resto como si ese hubiera sido desde siempre su grupo… Con el otro hubo que trabajar algo más, echarle algo de imaginación y paciencia, porque este puntal tenía un carácter algo dificilillo… ¿verdad Correa?... Bueno, pero lo cierto es que tampoco me decepcionó, la clase lo consiguió como siempre, todo ha sido mérito del grupo que arrancó junto desde primero… ellos y ellas y nadie más han conseguido aunar esfuerzos y lograr que la convivencia siempre resultara fácil. Ya a la altura de toda esta perorata alguno o alguna puede ser que se esté preguntando si yo me he olvidado de un pilar importantísimo en toda esta trayectoria de años pasados… Y las madres y los padres, ¿qué?... ¿Es que no vas a nombrarnos Andrea?... Este capítulo es tan importante que se merece un párrafo completo y una reflexión concienzuda. Si hay algo de lo que me siento orgullosa, a parte de mis niños y niñas durante estos seis años, es de la relación que siempre he mantenido con las madres y los padres. Durante años, trimestre a trimestre, nos hemos ido reuniendo para hablar de los hijos, para buscar formas de ayudarlos, para dar buenas noticias y en ocasiones no tan buenas. Casi siempre hemos estado de acuerdo en que esta mesa, a la de la educación me refiero, no puede tener ninguna pata coja… Debe estar firme para que nada de la parte superior caiga al suelo… Las madres, los padres y los maestros y maestras, debemos aunar esfuerzos para que todo quede estable, para mantener el equilibrio… No es esta tarea fácil, se necesitan muchas horas, charlas, reuniones, debates… Espero que en las horas que dedicamos a encontrarnos, a lo largo de este periodo de la educación de sus hijos e hijas, hayan sido provechosas y nos aportaran aspectos positivos para educar… Reconozco que a veces, sobre todo cuando me da por hablar, se me olvidaba el tiempo y seguro que más de una o uno diría…¿pero es que a esta mujer no se le agota la cuerda?... Disculpas por ello si así ha sido, pero soy de las que pienso que más vale una palabra constructiva que una crítica hecha a ciegas. Padres y madres de los alumnos de 6º de Educación Primaria del Colegio de Guamasa: GUILLERMO, CANDELARIA ARVELO, ELÍAS, CANDELARIA IZQUIERDO, JUAN CARLOS, Mª ÁNGELES ABRANTE, MIGUEL ÁNGEL, ANA ISABEL, BEGOÑA, DOMINGO, Mª LUZ, HILARIO, EMMA, MANUEL, Mª ÁNGELES GALVÁN, FRANCISCO, PRÁXEDES, FREDY, MARY CRUZ, SANTIAGO, LAURENCIA, ELENA, FERNANDO, NIEVES, JUAN CARLOS,


MÓNICA, QUICO, MERCEDES, MANUEL, Mª MILAGROS, ANA ROSA, MARCOS, GUADALUPE, TELESFORO, VICENTA ADELAIDA, NARCISO, Mª DEL CARMEN, JUAN JOSÉ Y ENGRACIA … … deben y tienen que estar tremendamente orgullosos y orgullosas de estos chicos y chicas que hoy están aquí… Son la semilla de un futuro de buena gente, eso es lo que espero yo de ellos… Unos, a lo largo de los años que le quedan por delante, decidirán continuar sus estudios y trazarse metas en la Universidad, otros descubrirán que sus habilidades se verán mejor encaminadas por otras profesiones, cada uno en este mundo tiene una misión que desempeñar y un lugar que ocupar. Sea cual sea el camino elegido, ahí deberán estar ustedes siempre: para orientar, para aconsejar, para reñir, para premiar… en definitiva , para continuar siendo padres y madres porque esa tarea no se termina nunca.

Chicas y chicos que hoy deben continuar en el colegio o salir del mismo rumbo a otro centro escolar: fuera los miedos, van a ir a otro lugar a aprender nuevas cosas y a conocer a nuevas gentes… Recuerden siempre todo lo bueno que hemos aprendido juntos, cuiden y conserven las amistades, sepan elegir, aprendan a decir NO aunque sea a costa de que haya algunos que digan de ti que eres “un cobardica”… Entra a tu nueva aula con discreción pero con firmeza, mantente siempre en el camino que tú crees que es el correcto, no pierdas de vista tus objetivos… Recuerda que pasárselo bien no es malo , pero que hay momentos en los que la seriedad, la observación y la constancia tienen que ser la meta más importante de tu camino. El colegio ha sido como el árbol que desde pequeño te ha cobijado, en el que has encontrado amistad y en donde tu infancia ha estado rodeada de rostros queridos. En él aprendiste a pensar, a sentir, a imaginar, a perdonar, a arrepentirte de algunas cosas, a tolerar, a crecer … Compartiste alegrías y tal vez algunas lágrimas. Apóyate siempre en tus padres, en los buenos compañeros y en los nuevos profesores, y no olvides nunca, pero nunca , nunca que los amigos de Guamasa son como un trozo de niñez que jamás perderás y que aquí vamos a permanecer los que siempre te querremos y apoyaremos.


ENTREGA DE ORLAS

JOSÉ CARLOS ACOSTA ARVELO: Es el niño que he visto más feliz con el nacimiento de una hermana…

NOEMI AFONSO IZQUIERDO: Entra todos los días a clase en silencio, como si no se quisiera hacer notar, pero cuando la conoces ¡fuerte una mandona! …

NATALIA DAVINIA CARTAYA ABRANTE: La artista, la bailona, la guapetona …

ALEJANDRO CORREA PLACERES: Tiene un déjame entrar que encanta a cualquiera… ¡cuidado con ese carácter que a veces te pierde!

RAIMON GARCÍA ABRÉU: El “hombretón” de la clase, el que protegía al grupo y se hacía valer con su estatura …


ALEJANDRO GARCÍA LÓPEZ: conquistó… Ingenioso y muy cariñoso…

Llegó

y

SANDRO GARCÍA MIRANDA: Demasiado serio a veces para mi gusto, pero tiene un humor que te tronchas de la risa con sus ocurrencias…

MELANIA ANTONIA GONZÁLEZ GALVÁN: La segunda de a bordo, la responsabilidad con piernas, la perfección si me apuras …

JOEL GONZÁLEZ HERNÁNDEZ: ¡Bien le gusta un vacilón!... pero no pierde de vista sus obligaciones aunque a veces se llevó algún que otro sustillo con las notas …

VÍCTOR GONZÁLEZ HERNÁNDEZ: El “guaperas” pero lo mejor que tiene es que no va presumiendo por ahí de ello, de ese modo demuestra lo inteligente que es…


ANA TERESA GONZÁLEZ GALVÁN: Mi lindura, siempre responsable y trabajadora, alegre como unas castañuelas y una gran conversadora…

SAÚL MANUEL HERNÁNDEZ EXPÓSITO: Es de los que predican aquello de que “el que la sigue, la consigue”… Dijo que aprobaba las matemáticas y lo cumplió…

SERGIO HERNÁNDEZ MARTÍN: Es un grandísimo actor… ¡dale obras de teatro y se las merienda!... pero eso no le hace perder en norte en sus estudios y obligaciones…

ALEXANDER HERNÁNDEZ MENDOZA: El pintor, el gran artista del lápiz y los colores, el mejor dibujante en niño que he conocido en tiempo…

JAVIER HERNÁNDEZ PÉREZ: El niño más feliz y educado de mi clase, el dice que es un “pelota”… pero yo le digo que se equivoca, que simplemente es un niño encantador…


AIRAM HERRERA IZQUIERDO: El rey del despiste, aunque en muchas ocasiones me he llevado enormes sorpresas con él, las caza al vuelo y es muy reflexivo…

KEVIN IZQUIERDO CRUZ: Juguetón, alegre, cariñoso, algo presumido a veces… pero ¿a quién no le gusta presumir de vez en cuando?...

SARA MARTÍN GALVÁN: La hormiguita de la clase, la trabajadora incansable, mi compañera de habitación y mi niña adorada…

ALBA PLACERES PÉREZ: El nervio, el carácter con piernas, la firmeza y la dulzura… ¡No hay quien pueda con ella!...

DANIEL TOLEDO BÁEZ: La capacidad y la inteligencia andante, el gran intérprete, la vivacidad, la inquietud, el no estarse quieto… el nervio puro y duro…


JAVIER TOLEDO BÁEZ: El chico de los ojos lindos, ¡cuánto ha cambiado para bien!... Estoy muy orgullosa de él…

RAQUEL VENTURA BRITO: Mi dulcito de crema, tierna, cariñosa, algo dormidilla a veces, muy reflexiva y una gran observadora …

Tu maestra y tutora

Andrea Mª Suárez Paz



ORLA JULIO 2007