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Foto: Miguélez

internacional Thompson son la segunda mejor marca olímpica legal (tras los 10.62 de Florence Griffith-Joyner) y la mejor legal en una final olímpica.

Malas marcas El 1.500 masculino se lo adjudicó Matthew Centrowitz con 3:50.00; hay que remontarse a los Juegos de 1932 para encontrar una marca ganadora peor. Se ganó el martillo masculino con una marca inferior a los 80 metros, no ocurría desde 1984. Nuestra Ruth Beitia se adjudicó la altura femenina con 1.97; hay que remontarse a 1980 para encontrar una marca ganadora inferior a 2 metros, precisamente en Moscú la italiana Sara Simeoni ganó con idéntica altura. Las vallas altas masculinas se ganaron con 13.08, la peor marca ganadora desde 1992, con el bronce más barato desde esos mismos Juegos de Barcelona. Los 400 metros vallas tuvieron un buen nivel medio, pero la marca ganadora 47.73 es la peor desde 1984. La final femenina de 1.500 también fue muy lenta, aunque algo más rápida que la de Londres.

Mínimas diferencias La lucha por el bronce en los 200 metros masculinos fue encarnizada: 20.12 para Lemaitre, bronce, 20.12 también para Gemili, cuarto, y 20.13 para Martina, quinto. Tiempos milesimales: 20.116, 20.119 y 20.122, es decir, tres milésimas entre el francés y el británico, bronce y cuarto, y sólo seis milésimas de diferencia entre los tres. En la prueba femenina de 100 la lucha fue también por el bronce, pues a Shelly-Ann Fraser-Pryce y a Marie-Josee Ta Lou se les otorgó el mismo tiempo, 10.86; pero la jamaicana marcó en milésimas 10.852 por 10.859 de la costamarfileña, siete milésimas de diferencia. Por cierto, que sería una muy buena costumbre, que ya ocurre en algunas competiciones, que en los resultados oficiales se aclararan las milésimas de los empates en centésimas. En el 10.000 masculino sólo hubo 1 centésima de diferencia entre los etíopes Tamirat Tola, bronce, y Yigrem Demilash, cuarto. El cuarteto belga del relevo largo perdió el bronce por tres centésimas frente a Bahamas. El

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noviembre 2016  atletismo español

saltador británico Robbie Grabarz perdió el bronce por un nulo en la asequible altura de 2.25. Jeff Henderson ganó la medalla de oro al sudafricano Luvo Manyonga por 1 cm. La búlgara Mirela Demireva no le disputó el oro en un desempate a Ruth Beitia por un nulo en 1.88; las cuatro primeras en el salto de altura femenino saltaron la misma altura, cosa que jamás había ocurrido en unos Juegos. Sandi Morris no pudo tampoco disputar el desempate a la griega Ekaterini Stefanidi por un nulo en 4.70. La polaca Maria Andrejczyk perdió el bronce en jabalina por 2 cm frente a Bárbora Spotáková.

Parciales En su triunfo en 5.000 el británico Mo Farah hizo un último mil en 2:23.92 y una última vuelta en 52.83. 52.45 se le cronometró a David Rudisha en su segunda

vuelta de la final de 800; su compatriota Alfred Kipketer hizo un ritmo suicida, pasó los 200 en 23.2 y los 400 en 49.2, pero realizó 56.7 en los segundos 400 metros. Se han hecho casi famosos los pasos de Wayne van Niekerk en su récord mundial de 400: 10.7 en 100, 20.5 (9.8) en 200, 31.0 (10.5) en el 300 y un último 100 en 12.0. El 1.500 masculino comenzó a ritmo de tortuga, se pasó el 400 en 1:06.83 (en alguna eliminatoria femenina se fue más rápido); el 1.000 en 2:46.2. Como contrapartida el último 500 lo cubrió Matthew Centrowitz en 1:03.7. El 1.500 femenino fue parecido, ritmo lentísimo al principio (1:16.57 paso por el 400) y rapidísimo al final (1:57.2 para Kipyegon en el último 800). Volviendo a Mo Farah, en 10.000 hizo 13:54.7 en el primer 5.000 y 13:10.5 en el segundo, el más rápido segundo 5.000 de la historia olímpica. La marchadora

691 Atletismo Español Noviembre 2016  

Revista de Actualidad Deportiva

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