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Restos en la producción del olvido. Una invitación. La memoria trae consigo la ruina. Rostros borrosos donde la impresión nos impone una dificultad en el reconocimiento de esa faz que parece desmaterializarse en los sueños, ese objeto que llega hacia nosotros y vuelve a retirarse al olvido o hacia la producción. ¿Hay posibilidades de construir un discurso que no sea arruinable? Es imposible, sobre todo en nuestra época de cambio civilizatorio. La ruina, en este sentido, no tiene por qué significar deterioro, sino la posibilidad de volver a lanzar los dados, aunque éstos estén partidos. Luego, es cierto, aparecen los ruines, que buscan en la ruina el detrimento de cualquier discurso que nos acerque a la verdad y su memoria, cierta fragilidad en el lenguaje. Allí aparecen los restos, que funcionan bajo la forma de ruinas en la memoria para volverlos producción, en este caso artística. Desde el resurgir de las ruinas modernas, en el siglo XVII, se ha intentado solidificar y estratificar a la ruina como un paraíso óptimo donde la comodidad ocuparía el lugar borroso de la memoria, siempre imprecisa aunque no por ello aleatoria. Las obras anteriores a la modernidad permiten un reconocimiento. Nuestra época, sin embargo, vende en la memoria de la ruina un presagio de aquello que se ha corrompido desde los orígenes de un proyecto de consumo que por imposibilidad estética cae permanentemente en su deterioro, el esteticismo. De ahí la importancia de recuperar el tema de la memoria y la ruina, como lo hace este colectivo de artistas. Tal como las identidades, a veces llamadas culturales, se construyen en una red de relatos que permiten no llegar a conclusión alguna que dé lugar la conculcación o la expropiación, la impresión, en sentido material, de cada uno de estos artistas insta a una nueva red, como si de artes marinas se tratara, donde no se solicita llegar a conclusión alguna que no sea caminar con la mirada entre sus sueños y la producción que generan en un delicioso paseo conversado. Esos sueños sin dueño de donde sale la verdad, aunque sea en ruinas, para que su propia dinámica permita mantener un continuum disipatorio de su mercantilización. Aquí el término “intermitente” adquiere todos sus acentos dinámicos. Ruinas y memorias dan una nota discursiva. Olvido, también; para que la producción pueda continuar su marcha desde la fuerza originaria, pulsional, pero donde no interfiera el forzamiento de un determinado signo que facilite la intromisión de lo único, dirigido como verdad aseverativa inequívoca y, por lo tanto, disruptiva de cualquier tipo de acto creador. ¿Acaso hay duda en la firma de cada uno de los artistas que en esta exposición se convocan para mantener su singularidad y volverla espacio común? La exposición que conlleva estas líneas tiene un doble motivo de festejo. Por un lado el del talento de sus artistas. Por el otro la reactivación de los colectivos, en fase letárgica durante varias décadas. Festín de imágenes y objetos que en esta escena nos provocan.

OSCAR SCOPA


ROI ALONSO A descomposición da fotografía. A destrucción da imaxe. Xogar cos planos do volume previamente reducido a dúas dimensións, otorgandolle outros sentidos e creando a incertidume no espectador.

Sen título. Fotografía sobre superficie en relieve de DM. 60X45 cm


Hace algunos años, en un viaje a las Minas de Riotinto (Huelva), quedé absorto ante la belleza de un paisaje tan abstracto, surrealista y descontextualizado. En pocas ocasiones, se despliegan, ante el que observa, parajes de una belleza tan insólita y extraordinaria, los cuales parecen no saber hacia dónde caminar o dónde han de asentarse; si bien en el mundo real y tangible al que todos creemos pertenecer o bien al de los sueños, en el que los sentidos y las sensaciones se dilatan hasta cotas jamás imaginables. La vista disfruta y se sorprende del despliegue de colores puros, planos, extensos y dispares, hecho que es capaz de provocar, sensaciones de auténticos cambios de escala, ya que uno parece estar inmerso en una gran paleta o lienzo, haciéndole empequeñecer y engrandecer cual Alicia en su país. De otro lado, ante nosotros se nos muestra un territorio fuertemente antropizado, cargado de huellas y con un paradójico equilibrio entre lo natural y el artificio introducido. El olfato se ve colmado de olores de una intensidad ondulatoria y de un tono cargado de vida y muerte del que difícilmente uno se desprende en su pasear, reparando en la necesidad de recordar tan extraña sensación con el acto de henchir el pecho hasta su máxima capacidad. En cuanto al tacto, infinitos son los registros de textura, paseando la materia sobre la superficie de nuestra piel en todos sus estados, dándonos cuenta de que no podemos hablar de materias sino de una única materia en diferentes manifestaciones u estados, siempre dispuesta a ser el germen de algo nuevo; la materia como matriz, como madre de lo que de lo que queda por venir. Quizá el sentido que sufre de mayor desconcierto, sea el oído, porque en este lugar, el silencio es ensordecedor. Sólo quebrantado por algún pájaro despistado que apenas quiere mirar al suelo y menos posarse en ese terreno cuasi sagrado. Por otro lado, pudiera parecer que el último de los sentidos canónicamente aceptados, el gusto, no podría tener cabida aquí, en cambio, se da una tenue entrega entre los sentidos citados con anterioridad y la experiencia gustativa. Ciertos colores, texturas y detalles del lugar despiertan y se asemejan a sensaciones orales. De esta manera, ya no importa tanto la segmentación analítica de cada uno de los sentidos como el apreciar su acción simultánea, lo cual genera en nosotros el mayor de los conciertos sensoriales. En pocos lugares y de este modo, el ser humano va a disponer de un caldo de cultivo tan abonado para tomar conciencia de su ser-en-el-mundo. Un paisaje tan experiencial y aprehendido, acude de forma recurrente a la memoria e incluso en pasajes de lo más oníricos. Mi intención para trabajar con la memoria en relación a ese lugar y la transformación que el tiempo y la propia intermitencia de la memoria podrían generar, ha sido recoger, en pequeñas bolsas, óxidos existentes físicamente en el paisaje en estado bastante puro para, una vez en el estudio, poder mezclar con aceites, de forma primitiva, y crear pigmentos para reconstruir esos paisajes filtrados por la acción intermitente y antropizada de la memoria sobre un soporte físico (tabla o similar); creando ventanas a esa abstracción del paisaje en la memoria.

Óxidos en la memoria. 2014. Óleo “in situ” sobre tabla 210x75 cm

NELSON BARDÓN


COVADONGA BARREIRO Siempre es conmovedor el ocaso por indigente o charro que sea, pero más conmovedor todavía es aquel brillo desesperado y final que herrumbra la llanura cuando el sol último se ha hundido. Nos duele sostener esa luz tirante y distinta, esa alucinación que impone al espacio el unánime miedo de la sombra y que cesa de golpe cuando notamos su falsía, como cesan los sueños cuando sabemos que soñamos. Jorge Luis Borges, 1923

Recuerdos no vividos (de la serie “Afterglow”. 2014. Fotografía en caja de luz 74x45x10 cm


SUSANA BERMEJO La memoria (o los recuerdos) es un velo que se nos impone desde que tenemos conciencia. Nace, se transforma o extingue como hojas de un árbol. Como una enredadera caprichosa. “Irremediablemente el mundo es para cada uno de nosotros aquello que percibimos de él.” F Petronio

Espantallo. 2014. T. Mixta/lienzo 114x146 cm


OSCAR CABANA Martillo pilón. Repetición: acción y efecto de repetir algo.

Martillo pilón. 2013 - 2014. Técnica mixta sobre soportes varios (tabla, lienzo, papel). 1._230x100 cm 2._100x100 cm 3._30x30 cm 4._30x30 cm 5._20x30 cm 6._20x30 cm


CIPRIANO CHAS Cuadro donde el color primario-magenta formado por materia se desplaza hacia el color primario-rojo formado por luz. Las partículas subatómicas responsables de la luz, carecen de masa debido a lo cual pueden viajar a una velocidad constante a través del espacio e incluso del vacío. Pero la materia está formada por diversas partículas que contienen masa y la cualidad intrínseca de ocupar espacio; y su presencia no pasa desapercibida para las capacidades sensoriales de nuestro cuerpo. En nuestro entorno cada vez más virtualizado, las imágenes de nuestros dispositivos electrónicos están generadas por colores-luz. Sin embargo, la pintura ha creado tradicionalmente el color mezclando pigmentos que sustraen parte de su radiación.

Magenta turning Red. 2014. Pigmento, latex, bastidor metálico, iluminación LED. 40x30 cm


XISELA FRANCO Dia 13 de julio del 2014 El sábado fue mi cumpleaños y un grupo de amigos alquilamos una casa a un marinero en la Isla de Aunios, como hicimos el verano pasado. La belleza de la isla es mágica. Nos escabullimos del resto toda la tarde y atravesamos la isla hasta O Buraco de Inferno, donde esperamos la caída del sol. Cada día le amo más. Filmamos dos rollos de Super8. Día 12 de agosto del 2014 Esta vez encontramos la playa de Lagoelas, la última vez habíamos desistido al disiparse el camino entre las zarzas. Hay que llegar primero a Menduiña y caminar veinte minutos bordeando la montaña. Fue un regalo pasar el día allí, la playa es hermosísima y el paisaje paradisíaco. El agua estaba calma y su temperatura perfecta. Nos bañamos, nadamos, y nos perdimos y nos encontramos varias veces. Grabé con la cámara en su carcasa acuática.

“Día 13 de julio y día 12 de agosto”. 2014. Díptico vertical (Super8 y Vídeo HD). Película 1,30 minutos.


DIEGO GERMADE "Recuerdo todos los cruces, cada cambio de sentido, cada ángulo muerto, cada umbral conquistado, pero ¿por qué no es suficiente?.

¿A qué afuera podríamos huir?. 2014. Fragmentos de una puerta y pigmento azul. 28x5x28,5 cm


ANA GERMADE Donde no surja oposición, surgirá repetición aplicada a la discontinuidad. Sentimientos discontinuos, movimientos discontinuos, ímpetus discontinuos, reflexiones discontinuas. Nos hemos vuelto sensibles a muy pequeñas unidades de tiempo, a todo lo que es ínfimo, a pequeños "algos" que desfilan en cantidad. Un temblor en las imágenes, un vaivén, una óptica embriagadora. Nuestro presente es esta turbulencia. Hemos perdido la morada, nos hemos vuelto excéntricos con respecto a nosotros mismos. "El infinito turbulento", Henri Michaux.

Y cito textualmente. 2014. 2601 esquinas de hojas de libros de 1.5x1.5cm sobre madera. 51x51 cm


JOSE NAVAS ARANDA Los mecanismos de captación y reproducción de imágenes intentan cumplir un papel genético social al trasmitir la información más allá de la propia existencia. Una precisa combinación de unos y ceros del lenguaje digital permiten conservar de forma indefinida esos archivos en forma de memoria mientras que los aparatos de impresión permiten su materialización. Este proyecto utiliza estos artefactos y los transforma en herramientas al servicio de un proyecto que en gran medida intenta retomar la subjetividad a partir de los medios objetivos. Un deseo por recuperar esos estímulos recibidos por medio de los colores, de los contrastes. El intentar retornar ese punto primigenio en donde el significado no era lo importante y las sensaciones eran lo que predominaban. Un volver al origen pervirtiendo la propia tecnología que representan la lógica, el escapar del azar y la frialdad frente al impulso. Tratar de desdibujar la realidad, para hacerla, con este proceso, más comunicativa, recobrando efectos pictóricos sensibles.

Sen título. 2014. Sillón, lámpara e impresión manipulada sobre lienzo de 100x100 cm. Medidas variables.

La obra va surgiendo,fruto de la relación entre la máquina, el proyecto y la mano que las guía. Va adquiriendo un estatus propio, independizándose de su origen y conformando una dimensión en donde el referente, la naturaleza en su dimensión estética y simbólica, va desapareciendo. El propio método que debería garantizar su inalterabilidad y consecuentemente su supuesta inmortalidad, la transforma, mediante el fallo, en un objeto diferente, único pero temporal.


ROSA NEUTRO Límites, bordes, fronteras… territorios cuyas formas nos hacen reconocer al unísono lugares que parecen ya haber sido vistos o leídos en nuestros viejos atlas. Todo en esta serie es ficción, nada es creado, sino tomado o encontrado. Formas abstractas construidas a partir de pequeñas intervenciones de seres minúsculos e ínfimos cuya acción va entretejiendo cavernas, surcos e interminables cavidades a lo largo de los años sobre la madera. Toda esta acción permanece latente, inexistente a nuestra percepción, solo ve la luz cuando es descubierta y puesta en valor por una mirada fotográfica que no busca crear imágenes, sino tomarlas. De este rastro dejado por la madera en una pared durante casi 30 años surge esta serie de 6 imágenes que titulo Terra latente.

Terra latente (serie de 6 imágenes). 2013. Impresión digital en papel verjurado. 21x30cm c/u. Ed. 1p/a + 7 copias.


BEGOÑA PAZ La memoria como poso de una identidad que se transmuta convirtiendo mi rostro en una máscara modelable. Yo, soy otro. Un ser múltiple y simultáneo.

Autorretrato. 2014. Cera virgen, fragmento de puerta. 20x5x15x9,5cm


ELIA NÚÑEZ "...para que podamos hablar de algo que ha existido tiene que existir en nuestra memoria. La memoria es un espacio de poder." Uriel Fogué en "Arquitectura (también)", una conversación entre Uriel Fogué, Víctor Navarro, María Langarita y Manuel Ocaña, por Inma E. Maluenda y Enrique Encabo para EEM, 3 pp. 99 La memoria como espacio de poder, como espacio de evasión, como reflejo de algo que ya no volverá. La memoria es tiempo, entre otras cosas. Segundos, minutos, horas, días, semanas, años, lustros, décadas… estas son, en definitiva las unidades para “medir” el tiempo, no para sentirlo. Para ello, sentirlo, son nuestras propias huellas y las cicatrices en la piel, las que subrayan el paso del tiempo que implica memoria. Hoy, momento en el que el tiempo ya no parece correr, sino fluir. Cuando las imágenes y el ruido que nos rodean son infinitos, parece que la memoria de forma: la capacidad de recordar la forma original y recuperarla de forma reversible frente a un estímulo externo, es una vía de escape, un volver al origen un volver a SER por encima de todo.

Prints. 2014. Instalación compuesta por dos piezas en pared: espuma visco elástica 190x88 cm y 60x88 cm


MARTÍN RIVAS Establécese un paralelismo entre una edificación e un cerebro, entendidos ambos como contenedores onde un protexe unha actividade humana e o outro dá acuillo ó recordó e á memoria. A mesma sensación de nostalxia e melancolía que o deterioro e a pérdida de facultades de ambos “contenedores” transmite a quen os experimenta na súa propia pel é utilizada aquí como pretexto para facer un intercambio de características físicas entre ambos. Neste caso trasládanse os efectos visibles de una edificación abandonada á representación de un cerebro, idealizado a través de unhas máns entrelazadas que esconden no seu interior os recordos que elas mesmas axudaron a xerar coa súa laboura.

Memoria vs ruina. 2014. Gres. Medidas variables.


CILLAS RODRÍGUEZ Este trabajo reflexiona sobre el fuerte valor del mar y de la memoria en la cultura gallega; donde el sentimiento de saudade se relaciona frecuentemente con el paisaje marino. La imagen del mar surge sutilmente de la nada; sin llegar a revelarse por completo, como una sensación de nostalgia por el tiempo anterior.

Saudade. 2014. Tinta parquer Negra y Lejía. 100x70 cm.


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Memoria intermitente: discontinuidades paralelas  

Exposición Memoria intermitente: discontinuidades paralelas GALERÍA ATLÁNTICA - A CORUÑA 12 SEPTIEMBRE/12 OCTUBRE

Memoria intermitente: discontinuidades paralelas  

Exposición Memoria intermitente: discontinuidades paralelas GALERÍA ATLÁNTICA - A CORUÑA 12 SEPTIEMBRE/12 OCTUBRE

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