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en este número: 02 Índice BOLETÍN DE INFORMACIÓN SOBRE DROGAS

EDITA Delegación Municipal de Servicios Sociales Ayuntamiento de Lucena COLABORA Delegación Provincial de Igualdad y Bienestar Social. Junta de Andalucía. REDACCIÓN Mario Flores Martínez Técnico Prevención Drogodependencias. Delegación de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lucena. Programa “Lucena ante las Drogas”. DISEÑO, MAQUETACIÓN e IMPRESIÓN Ática Comunicación

03 Presentación 04 Reportaje:

Algunos conceptos sobre las drogas

08 “Tú decides: Las drogas son tu

responsabilidad”, campaña de prevención de las drogodependencias

10 Reportaje:

Qué debes de saber sobre las drogas

TIRADA 4.000 ejemplares

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15 Infomóvil: Información SMS sobre las drogas

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presentación: lasdrogas: túdecides El consumo de drogas, de tabaco y de alcohol son asuntos tan importantes que creemos necesario que poseas la mayor información sobre el tema para que tengas las cosas claras a la hora de tomar una decisión. Desde la Delegación Municipal de Servicios Sociales no queremos dejar de informarte sobre todo aquello que te pueda ayudar a entender mejor lo relacionado con el consumo de sustancias, porque estamos seguros que te será de bastante utilidad. En este nuevo número del Boletín de Información sobre Drogas, nos hemos centrado sobre algunas cuestiones importantes que debes saber sobre las drogas: por qué es difícil su control, qué peligros entraña la justificación del consumo, cómo podemos tomar una decisión errónea sin darnos cuenta,..Si en el anterior número hablamos sobre los mitos que existen alrededor de las drogas, en éste hacemos referencia a las certezas que tenemos sobre ellas, fruto de la investigación y de la experiencia de los profesionales y los consumidores. También te ofrecemos algunos testimonios reales de personas que han tenido o tienen la mala suerte de estar consumiendo y han desarrollado una dependencia. Sus reflexiones nos pueden ayudar bastante. En el convencimiento de que este nuevo Boletín de Información sobre Drogas te será de utilidad, esperamos que le saques provecho y te deseamos un feliz curso 2009-2010. Mari Carmen Aguilera Concejal-delegada de Servicios Sociales Ayuntamiento de Lucena

Si quieres colaborar con nosotros dirige tus opiniones, artículos o sugerencias a: Boletín Información sobre Drogas Programa Lucena ante las Drogas Centro Municipal de Servicios Sociales C/ Vendimia 4 14900 Lucena o b i e n v i s i t a n u e s t ra p á g i n a www.lucenaantelasdrogas.com

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algunos conceptossobre lasdrogas www.LucenaanteLasdrogas.com


Introducción

Dependencia

Hoy sabemos que los hábitos de consumo de drogas han cambiado profundamente, especialmente, entre los jóvenes. Así, la imagen del heroinómano inyectándose en un contexto de marginalidad ha quedado sustituida por un policonsumo experimental en situaciones de ocio. Entre los cambios más notables encontramos: banalización del consumo de cannabis, aumento de la frecuencia de embriagueces, estabilización del consumo de tabaco en niveles elevados, descenso del consumo de heroína, aumento del consumo de cocaína y psicofármacos, consolidación del consumo de drogas de síntesis, toma de conciencia sobre los riesgos del dopaje y, sobre todo, combinación de varias sustancias lícitas y/o ilícitas (policonsumo). Estos cambios han aparecido dentro de un contexto, que es nuestra cultura, la cual promueve valores que podrían estar influyendo en el aumento del uso de drogas. Algunos de los valores que suelen relacionarse con el consumo son la constante búsqueda del placer aunque sea efímero y superficial; el consumismo, que marca la identidad por lo que se tiene y no por lo que se es; la competitividad, que exige un alto nivel de rendimiento; y el individualismo.

Existen dos tipos de dependencia: física y psíquica

Tipos de Consumo Se distinguen tres tipos de comportamientos de consumo: uso, abuso y dependencia o adicción. No todos los consumos entrañan los mismos riesgos, éstos también dependen de la vulnerabilidad del consumidor, del tipo de sustancia, de la cantidad consumida, de la frecuencia y del contexto de consumo. Pasemos a describir estos tres comportamientos:

Uso

Por uso entendemos aquella modalidad en la que se consume de vez en cuando, sin que aparezca ningún síntoma de tolerancia, o sea, el cuerpo aún no se ha acostumbrado a la sustancia y cada vez que se consume aparecen los efectos sin tener que aumentar las dosis. Los riesgos son menores, pero pueden existir, incluso ser graves, ante determinadas drogas.

Abuso

El consumo de la sustancia se hace con mayor frecuencia y en cantidades significativas. La vida familiar, social , académica o laboral del individuo se puede empezar a ver afectada. Pueden comenzar a aparecer signos de tolerancia, lo que supone que la persona deberá consumir cada vez más para conseguir los mismos efectos que al principio, porque el cuerpo ha empezado a acostumbrarse a la droga, al tabaco o al alcohol. Pueden aparecer daños físicos y síntomas psicológicos como desmotivación, ansiedad, falta de concentración, tristeza,...

El nivel de consumo es tal que la persona necesita consumir la droga (o el tabaco y el alcohol) para sentirse bien. El cuerpo se ha habituado a tener una cantidad de sustancia en sangre y al descender ésta cuando no se consume, reacciona con una serie de síntomas que nos avisa de que los niveles están bajos y hay que consumir. Lo desagradable de los síntomas (dependiendo de las sustancias se puede experimentar inquietud, nerviosismo, temblores, dolor muscular,...) hace que la persona busque la droga, el tabaco o el alcohol para volver a sentirse bien y de ese modo se ha establecido una dependencia de la sustancia.

Dependencia física

Casi todas las drogas producen dependencia física: el organismo reclama la sustancia mediante la aparición de síntomas físicos que traducen un estado de carencia. Visita DrogasyCerebro.com para obtener información detallada sobre las consecuencias de cada droga a nivel cerebral.

Dependencia psíquica

Sentimiento de satisfacción y un impulso psíquico que requiere la administración regular de la droga para producir placer o evitar el malestar. La privación de la droga provoca malestar, ansiedad, irritabilidad, tristeza, trastorno depresivo, etc. Una vez que cesas el consumo puedes tardar en adaptarte a una nueva vida sin la sustancia. Esta interrupción deja un vacío y permite la reaparición del malestar que el consumo trataba de cubrir. Esto explica en gran medida las recaídas, que forman parte del lento proceso que permite consolidar una vida sin drogas. Es importante, por tanto, que te preguntes para qué consumes, pues la dependencia psíquica se va instaurando si cada vez que utilizas una sustancia lo haces “para conseguir algo”. Por ejemplo, si cada vez que quiero relajarme me fumo un porro o cada vez que quiero salir de marcha me tomo una pastilla, estaré creando un hábito. Los hábitos son muy difíciles de romper, por lo que puede que llegue un momento en que ya no pueda relajarme si no fumo o no sepa salir de marcha sin drogas. La dependencia psíquica suele ser el mayor problema para superar una adicción. Que una persona se haga dependiente de una droga estará en función de la interacción de tres factores: * Las características personales (físicas y psicológicas) y la experiencia anterior de la persona. * La naturaleza de su medio sociocultural y familiar. * Las características farmacodinámicas de la droga en cuestión, teniendo en cuenta la cantidad utilizada, la frecuencia del uso y la vía de administración.

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Déjame que te cuente Tras esta breve introducción en la que se han descrito las diferentes modalidades de consumo, vamos a presentarte algunos testimonios reales de ex-consumidores, que comenzaron a experimentar con la droga durante su juventud y acabaron teniendo grandes dificultades para dejarla (Adaptado de www.lasdrogas.info).

Rocío M.Z. “Yo controlo”. Esta es la famosa frase, la frase que tantas y tantas veces hemos dicho, yo no me engancharé, yo se de qué va esto, sé hasta donde puedo llegar, a mí nunca me ocurrirá lo que a fulanito o a menganito, NUNCA. Bueno, pues eso también lo pensaba yo, empiezas con unas invitaciones, luego ya te juntas con alguien y empiezas a pillar medio gramo, pero el círculo se va ampliando y de ponerte en alguna fiesta “muy especial” pasas a contruir fiestas y eventos todos los fines de semana por el simple hecho de que quieres volver a ponerte. Pasan, en muchos casos unos meses, en otros años. Fuí consumidora de cocaína durante 12 años y claro, YO TAMBIEN CONTROLABA. MENTIRA, esto no se controla, después de 12 años de consumo, al principio esporádicamente y poca cantidad, al final caían los gramos como la nieve en la sierra, a puñados, terminas queriendo morir. A día de hoy, después de más de 8 años limpia, puedo decir que se destruyó un matrimonio, una familia, muchas amistades, y mucha salud, pero hay formas de salir, hay especialistas, está la familia y sobre todo la fuerza de voluntad de cada uno. Sólo digo una cosa, cuando se deja, la vida vale más, las pequeñas cosas valen más y tú mismo vales más, pero cuesta tanto dejarlo..., que nadie se engañe, esto mata, pero no sólo a la persona sino a todo lo que le rodea.” Un saludo.

Carlos “Empecé a fumar cannabis con 14 años, sólo lo hacía de vez en cuando y siempre en compañía. Nos reuníamos todos, supuestamente, para jugar a las cartas, pero en realidad lo que nos llevaba allí eran las ganas de fumar. Aunque esto lo veo claro ahora, porque antes creía que controlaba. Me encantaba esa sensación de pasarnos el porro, me hacía sentir muy unido a mi gente. Años después, comencé a fumar a diario, sólo por las noches, para acabar, más tarde, fumando entre seis y ocho canutos diarios. Sé que muchos pensaréis que no es tan grave, que los porros no tienen tantos efectos perjudiciales como otras drogas, y puede que así sea, (aunque hay informaciones muy dispares al respecto), pero lo peor es verte convertido en su esclavo. Yo no concibo la vida sin cannabis, no sé estar en mi casa sin fumar, ni tampoco en la calle. Algunas novias que he tenido se han acabado cansando de mi apatía, de verme siempre tirado en el sofá, metido en mi mundo, porque en ese momento me apetecía más eso que salir a cenar con ellas. He pasado largas temporadas desconectado del planeta, fumado, metido en mi casa y sin llamar a nadie, porque nada me motivaba más, ni ver a mi gente, ni cualquier plan, que estar fumado. Es verdad que no todo el mundo acaba así, hay quien puede ser más moderado, pero hay otros muchos, como yo, que no sabemos, no queremos o no podemos. Espero que éste no sea nunca tu caso. No banalices la adicción psicológica al cannabis, puede ser igual o más fuerte que la de drogas aparentemente más peligrosas.”

María José C. “La triste realidad es que era demasiado joven y me dejé llevar por las circunstancias y por qué no decirlo, por los amigos... A mis 17 años me veía allí plantada, inclinada sobre la mesa mirando aquel polvo blanco, “accedí a la invitación y esnifé mi primera raya de coca en aquella larga noche donde caerían los gramos a pares. Fue el principio de los 5 años que duró mi pesadilla, presa de mis mentiras, de robos de dinero en casa, de días sin aparecer ni dar señales de vida, de abandonar mis estudios, la culpable de los llantos y las penas de mis padres... Una agonía que mata en vida, pero es tu vida hasta que no decides lo contrario y quieres cambiarla. Desear morir y morirte es lo mejor que te deseas cuando estás enganchado a la cocaína, no se puede vivir sin ella. ¿Alguien se imagina poder vivir sin aire? Los ataques de ansiedad te oprimen el pecho cuando te terminas la última bolsa, ya no hay más dinero pero necesitas más y más y más... Te desesperas, el corazón late con una fuerza descomunal, la nariz llena de sangre y heridas producidas por los cortes que genera la coca al esnifarla, no comes, no duermes, la depresión es tu pan de cada día... En el infierno se puede estar mucho mejor, creedme. Ahora tengo 24 años, mi existir en este mundo ha cambiado desde que afronté mi enfermedad y abrí los ojos. Busqué el apoyo de mis familiares y ayuda profesional, junto con todos ellos y mis ganas de superación hoy puedo gritar que: SOY EX-COCAINÓMANA!!! Llevo 2 años y medio sin consumir y así me mantendré hasta el día que me muera porque mi vida vale más que ese maldito polvo blanco!!!”

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E.C.H. “Soy una chica de 20 años enganchada al cannabis. Nunca pensé que llegaría a esto. Al principio no le ves el riesgo, porque sólo consumes de vez en cuando. Lo peligroso es cuando recurres al cannabis para conseguir algo determinado. En mi caso es para relajarme. Al principio fumaba con amigos y nunca en mi casa, pero de repente un día tuve un problema, que me puso muy nerviosa y decidí fumarme un canuto para relajarme. Esto es muy tentador, porque es más fácil fumarte un porro que aprender a relajarte, sobre todo para mí que soy muy nerviosa. Así que, a partir de ahí, cada vez que estaba nerviosa o que había pasado algo durante el día que no me había gustado, fumaba. Ahora me arrepiento, porque no sé relajarme sin fumar y esto me hace sentir fatal. Tendría que haber probado otras vías, como el yoga, la relajación o haberlo consultado con un psicólogo, pero preferí optar por la vía fácil y ahora estoy pagando las consecuencias.”

Manuel C. “Tengo 24 años y de vez en cuando consumo cocaína y pastillas. Lo cierto es que me lo paso mejor, bueno, mejor dicho, pienso que me lo voy a pasar mejor, pero, en realidad, si lo analizo, no es así. El problema es que no tengo límite, cuando salgo, salgo hasta las mil, cuando practico deporte, lo hago hasta quedar reventado y cuando salgo, me pongo hasta que se acaba toda la bolsa. Luego, no puedo ni hablar, y menos aún, ligar, porque menudo susto se llevaría cualquier tía de verme en ese estado. Lo único que hago es bailar desenfrenadamente hasta que cierran. Cuando llego a mi casa, me siento mal, pienso que si mis padres lo supieran se sentirían poco orgullosos de mí. Me planteo que el próximo fin de semana ya no me voy a poner más, pero cuando llega, nos reunimos los colegas y volvemos a pillar. Pienso que no estoy muy enganchado, pero reconozco que a veces me da miedo que este círculo no se rompa nunca. En fin, yo no os voy a decir lo que debéis hacer, pero si pudiera volver atrás creo que no la probaría, para así evitarme estos quebraderos de cabeza.” Suerte a todos,

Eva “Hola, me llamo Eva y tengo 22 años. Probé la cocaína con 18 años por dos razones: por curiosidad y para que mi novio de aquel entonces me considerase “enrollada”. Vaya falta de personalidad, pensaréis,... pues sí. Ahora me doy cuenta de que a veces resultas más interesante cuando tienes tus ideas claras y tu propio criterio, pero en esos tiempos era una niñata. Nunca llegué a pasar de dos o tres rayas por noche, porque nunca me ha gustado perder los papeles, sin embargo, cada vez que salía me apetecía y, entonces, me empecé a asustar. No quería tener esa atadura, quería poder salir sin pillar, recuperar el control de la situación, así que me lo propuse y lo conseguí. Mi exnovio, sin embargo, está super enganchado y sus colegas también. Alguna vez me los he encontrado y dan un poco de pena. Lo que antes me parecía interesante de él, ahora me parece inmaduro. Y, sinceramente, le auguro un final un poco trágico, porque no ha querido estudiar, se dedica a pasar coca y pastillas y como gana dinero no tiene ninguna otra aspiración. Yo creo que no a todo el mundo le afecta la droga de la misma manera, unos acaban enganchados y otros se dan cuenta a tiempo y ponen el freno, pero lo que está claro es que entrar en este mundo es andar sobre arenas movedizas, porque no sabes en qué grupo vas a estar tú...y te aseguro que todo el mundo piensa que está en el segundo, (incluído mi ex-novio). .bid

RECUERDA QUE:

Sanidad advierte de que el cannabis triplica el riesgo de sufrir una psicosis www.LucenaanteLasdrogas.com


TÚdecides:Lasdrogassontu responsabilidad:campañade prevencióndeLconsumodedrogas CONSIGUE TU DVD DE MANERA GRATUITA La Delegación de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Lucena, a través de su programa “Lucena ante las Drogas” , ha elaborado una campaña que bajo el lema “Tú decides, las drogas son tu responsabilidad”, se difundirá en forma de videoclip entre la gente joven.

La campaña será difundida en todos los medios pero, si quieres, puedes pedirnos el DVD con el videoclip y algunos extras más. Lo puedes conseguir de manera gratuita en tu instituto, en el Área Joven, en la Biblioteca Municipal y en el Centro Municipal de Servicios Sociales.

La canción, compuesta y grabada para la campaña por el grupo lucentino “Chicomalo”, se ve acompañada de un atractivo videoclip musical que ha sido realizado por Rosa Marín y en el que se refleja la vida de unos jóvenes lucentinos que pasean por la ciudad haciendo múltiples actividades alejadas de las drogas.

¡No te lo pierdas!

El resultado no ha podido ser mejor pues a la calidad de la composición musical de David Salas se le une la plasticidad y el ritmo de una sucesión de imágenes rodadas íntegramente en Lucena por actores amateurs.

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EL CONSUMO DE DROGAS NO SE PUEDE CONTROLAR La idea de que “el consumo de drogas se puede controlar” es una idea que circula entre muchos jóvenes. Se piensa que fumar porros de vez en cuanto, emborracharse ”sólo” los fines de semana o tomarse una pastilla alguna que otra vez, es algo que no puede producir mayores problemas. Pensar de ese modo es una manera de “darse permiso a uno mismo” para incurrir en conductas que, como está más que demostrado, reportan importantes perjuicios a medio y largo plazo. Lo cierto es que al mantener un consumo más o menos continuado la persona se convence de que lo puede controlar porque, en el momento, no ocurre nada. Y ahí está la trampa, porque si se mantiene esa pauta de consumo, la capacidad de control sobre la droga será cada vez menor, la voluntad de dejar el consumo irá disminuyendo y el propio cuerpo se irá adaptando a la droga hasta necesitarla: se habrá producido la dependencia y es ahora la droga la que manda. Por otro lado, si nos habituamos a divertirnos usando para ello drogas o alcohol, estaremos “desentrenándonos” en todas aquellas conductas y actitudes que rigen el normal funcionamiento de las relaciones humanas, estaremos haciendo uso de una muleta que hace que nuestras habilidades sociales se queden anquilosadas y pierdan fuerzan, como cuando una pierna permanece inmóvil durante mucho tiempo y, tras quitar la escayola, ha perdido fuerza. Perdemos en naturalidad y tenemos que consumir para relacionarnos, lo que agrava aún más la falta de control sobre la droga porque nos hace falta para divertirnos o relacionarnos. La falsa percepción de control responde a un mecanismo de defensa, llamado “negación”, que permite al adicto seguir con su consumo.

EL PROBLEMA DE DEJAR LAS DROGAS TIENE QUE VER TANTO CON LA DEPENDENCIA FÍSICA COMO CON LA PSICOLÓGICA A veces, se infravalora el poder que tiene la dependencia psicológica, creyendo erróneamente que lo físico u orgánico influye más a la hora de poder mantener la abstinencia. Es cierto, que en determinados síndromes de abstinencia la presencia de síntomas físicos es fuerte, como pueden ser los casos de la heroína, el alcohol... Sin embargo, la mayoría de éstos duran poco tiempo manteniéndose las ganas de consumir (craving) en el largo plazo, a pesar de que ya no queden restos de droga en el organismo de la persona. Pongamos como ejemplo el tabaco. La nicotina, que es la sustancia que causa la dependencia física, tarda en eliminarse días, mientras que los ex-fumadores siguen sintiendo las ganas de fumar meses e, incluso, años después. Esto se debe a la dependencia psicológica, a que se ha instaurado un hábito durante largo tiempo, que es difícil de modificar. LA FUERZA DE VOLUNTAD ES FUNDAMENTAL PARA DEJAR LAS DROGAS Parece claro que para abandonar el consumo de cualquier droga (y por supuesto el tabaco y el alcohol tienen que ser considerados como tales) no basta con decidir hacerlo sino que además se ha de tener un importante compromiso y fuerza de voluntad para hacerlo. Y eso, a veces, no resulta fácil: la presión de los amigos, las costumbres o los los lugares que se frecuentan, suelen estar íntimamente relacionados con el consumo, razón por las que a veces la fuerza de voluntad ha de ser muy potente. Lo que sí es necesario, es que tiene que existir un deseo, una motivación para abandonar el consumo, esto es imprescindible para que el tratamiento de la adicción sea exitoso.

Con las drogas no existe el “consumo responsable”.

UNA DROGA NO PRODUCE LOS MISMOS EFECTOS EN TODAS LAS PERSONAS

DEJAR LAS DROGAS ES DIFÍCIL

El efecto que va a tener cada droga en una persona determinada está en función de: las propiedades de la droga en cuestión, las características de la persona y el contexto o situación en que se consume. Los tres factores combinados hacen que cada persona reaccione de manera distinta a las diferentes drogas. Algunas personas, en función de esta reacción y de sus características personales, serán más proclives a hacerse dependientes.

Depende del estadío en el que te encuentres (uso, abuso o dependencia). Las personas que consumen ocasionalmente lo tendrán más fácil, mientras que las que presentan un abuso o dependencia lo pueden tener francamente difícil. Lo verdaderamente arriesgado es que el consumo se haya convertido en un hábito o en un instrumento para alcanzar un fin determinado. Por ejemplo: “cada vez que salgo de marcha, me tengo que poner, porque si no, no me lo paso igual de bien.” El peligro de los hábitos es que sientan las bases de la dependencia psicológica.

El efecto del hachís no será, por tanto, el mismo para todo el mundo sino que dependerá de las anteriores circunstancias y los efectos serán parecidos o, incluso, distintos a los producidos en otras personas. Por eso a veces se cae en la trampa de pensar que tomarse una pastilla no nos hará descontrolar porque “eso es lo que se oye”. Seguramente los efectos que produzcan a una persona una pastilla serán diferentes de los que le produzcan a otros conocidos que ya la hayan consumido.

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EL CONSUMO DE DROGAS NO SÓLO AFECTA A LOS JÓVENES Si bien es cierto que muchos adultos consumen drogas hemos de decir que el mayor consumo de sustancias se encuentra entre la población adolescente y juvenil. Los adultos consumen y se ven perjudicados por los efectos negativos de las drogas y por las consecuencias sociales, económicas y familiares, pero en el caso de adolescentes y jóvenes el perjuicio es aún mayor que en los adultos ya que, a los referidos perjuicios, le unimos que las personas más jóvenes se encuentran en una fase importante de su desarrollo físico y psicológico. El consumo de drogas en esas edades tiende a producir importantes daños en ese desarrollo además de interferir con la capacidad de aprendizaje, de memoria, de atención y puede, además, precipitar cuadros psicopatológicos a los que el joven muestre cierta predisponibilidad, sobre todo cuadros de ansiedad, de depresión o incluso psicóticos. Por ello, aunque es cierto que también los adultos consumen, hay que reparar en que los jóvenes son más vulnerables al daño. LAS DROGAS SÓLO PRODUCEN PLACER AL PRINCIPIO No cabe duda de que, en general, las producen placer, si no la gente no las consumiría. No obstante, es preciso matizar una serie de cuestiones. En primer lugar, no a todo el mundo le sienta de la misma manera una droga determinada, dándose casos en los que algunas personas experimentan sens aciones de malestar al probarla. A una persona nerviosa le pueden sentar mal las drogas estimulantes como la cocaína o las anfetaminas, ya que incrementan el estado de ansiedad-base de la persona. De igual forma, es sobradamente conocido el “mal viaje” que sufren otros con drogas alucinógenas como el LSD o las setas, o las personas que se entristecen o adormecen con el alcohol, ya que como mencionábamos antes, los efectos de la droga en cuestión tienen que ver con: las propiedades de la droga, las características personales y el contexto o circunstancias en las que se consume. En segundo lugar, los consumidores habituales y los adictos atraviesan un proceso en el que, al comienzo, la droga se toma porque produce placer, mientras que con el tiempo, se hace para evitar el malestar que genera el no tenerla (Es lo que los psicólogos denominan Refuerzo positivo y Refuerzo negativo) por lo que el placer sólo se da en las fases iniciales o “fase de luna de miel”. Posteriormente las drogas dejan de producir sensaciones placenteras y se tienen que consumir, únicamente, para aliviar el malestar que produce el no consumirlas. La búsqueda desesperada de las mismas se convierte pronto en la única actividad que realiza el adicto y su vida se complica de manera importante. Además, cuando no se consume, la persona adicta se ve embargada de emociones desagradables como aburrimiento, desmotivación, apatía, desganas, tristeza, razón por las que se busca de nuevo la sustancia como manera de aliviar dichos sentimientos.

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LAS DROGAS NO TE AYUDAN A SUPERAR ESTADOS DE ÁNIMO NEGATIVOS Muchas personas consumen drogas cuando están aburridos, sin nada qué hacer, desmotivados, tristes, sin ilusión, apáticos... Puede que estos estados sean muy leves como para que os hayan llamado especialmente la atención o como para que seais conscientes de lo que estais sintiendo. Pero puede que esa sensación de aburrimiento o de falta de ilusión sea la punta del iceberg de un fondo de tristeza, que no acaba de emerger a la superficie, pero que está ahí y a la que os habeis acostumbrado, es decir, pensais que es normal sentirse así. Con esto no os queremos alarmar. El aburrimiento y la tristeza forman parte de la vida, incluso de una vida feliz, es imposible estar alegre todo el tiempo, pero si notais que este estado es permanente o muy frecuente en vosotros, ya estamos hablando de otra cosa. Lo que si os decimos es que las drogas no van a solucionar estos estados, es más, a la larga los empeoran, los hacen más intensos. Si la droga cumple para ti una función de automedicación, es preferible que acudas a un profesional, el cuál podrá ayudarte realmente. El consumo de drogas, según vimos antes, pueden contribuir a agravar aún más esas emociones desagradables a las que nos hemos referido. EN ESTA VIDA NO HAY QUE ESTAR ALEGRE TODO EL TIEMPO Vivimos en la era del hedonismo. Esto quiere decir que nuestra sociedad pretende alcanzar el placer todo el tiempo y no sentir la más mínima frustración, la más mínima incomodidad, la más mínima espera... El riesgo de esta creencia implícita, que todos tenemos, porque formamos parte de esta sociedad, es que cuando aparece una pequeña frustración en nuestra vida, tipo “no me gusta la música que ponen en los locales de marcha a los que voy” o “no consigo ligar” o “me aburre el plan”... no lo aceptamos como algo normal, que tiene que formar parte de nuestra vida y nos exigimos sentir la diversión o la alegría que no obtenemos por nuestros propios medios. No tenemos que ser felices todo el tiempo, es utópico, como tampoco tenemos que pasárnoslo bien todos los fines de semana que salimos, ni aguantar hasta las seis u ocho de la mañana, incluso es perfectamente normal que a alguien no le guste salir de marcha. Así que nuestra sugerencia es que seais fieles a lo que realmente sintais y no recurrais al consumo para cumplir estos dictados que nos impone nuestra sociedad, sometida a la búsqueda constante del placer. LOS EX-ADICTOS NO PUEDEN VOLVER A CONSUMIR OCASIONALMENTE Es de sentido común pensar que exponerse directamente al estímulo (droga) al que la persona se ha hecho adicta, incrementa notoriamente las posibilidades de recaer. Y esto supone para la persona empezar otra vez desde cero. Aunque hay quien piensa que es posible llevar a cabo un consumo controlado de sustancias, los datos son tozudos y nos informan de que una abrumadora mayoría de personas que intentan llevar a cabo ese tipo de consumo terminan por consumir de forma abusiva y

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perdiendo el control sobre la sustancia. En el caso de una persona que haya sido dependiente e intente volver a consumir pero de manera más controlada, las posibilidades de volver a tener un consumo problemático son rotundas. Con las drogas no hay control. CONSUMIR DROGAS NO ME HACE INTERESANTE, REBELDE, MAYOR... A LOS OJOS DEL SEXO OPUESTO Muchos fumadores de tabaco empezaron porque creían que iban a resultar más atractivos, más adultos, con más estilo... Hoy en día, los fumadores son cada vez más rechazados y, de hecho, parece que se aprobará pronto una ley por la que se impedirá fumar en ningún establecimiento público. Se ha observado que muchos consumidores prefieren establecer una relación con un chico o una chica, que no consuma nada, como un elemento protector hacia un posible descarrilamiento, futuro abuso o adicción. Otras personas ven, en cambio, más atractivo, el que una persona demuestre su propio criterio sin dejarse llevar por el grupo de consumidores, porque lo perciben como “fuerza de carácter”. Así mismo, lo que a una edad más temprana puede percibirse como un acto de rebeldía, puede llegar a verse como un acto de inmadurez a una edad más avanzada, especialmente en la etapa en la que uno se está planteando formar una familia.

RECUPERARSE NO SÓLO CONSISTE EN DESINTOXICARSE Y LOGRAR LA ABSTINENCIA La desintoxicación y la abstinencia son pasos necesarios para recuperarse, pero no garantizan la curación. El adicto tiene que reconocer su problema, admitirlo y actuar en consecuencia. Además de un paso a la acción tiene que existir un cambio en el pensamiento y dejar de negar lo que es evidente para los demás. El adicto también tiene que sentir el deseo de dejar de serlo. La familia, pareja, amigos pueden ayudar, pero la motivación para el cambio la tiene que tener él o ella. JUSTIFICAR EL CONSUMO DE DROGAS CONDUCE FÁCILMENTE A CONVERTIRSE EN ADICTO Uno elige, más bien, probarlo, experimentar con esta droga o aquella, saciar su curiosidad. Lo que sucede es que mientras uno va justificando su comportamiento con frases tipo “sólo son algunos fines de semana y es muy poca cantidad”, “la marihuana es buena, porque se la recetan a pacientes con cáncer”, “todo el mundo lo hace”, “soy joven y es mi etapa para hacer locuras”, etc., etc., etc., el tiempo va pasando, el consumo ha aumentado, las excusas van siendo más difíciles de creer y, sobre todo, de dar, uno ya sólo se relaciona con gente que consume, ahora en vez de gustarle, lo necesita y su pensamiento, ilusión y comportamiento están empezando a girar sobre lo mismo...y te has convertido en un adicto/a, aunque, en su día, sólo elegiste probarlo.

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