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Ofrenda del Ateneo Obrero y la Sociedad Cultural Gijonesa en el Sucu 2010 A cargo de José Luis Iglesias Fernández presidente de Asturias Laica Introducción Ciudadanos y ciudadanas, amigos y amigas todos los 14 de Abril cuando florece la primavera, la Cultural Gijonesa y el Ateneo Obrero nos convocan a esta ofrenda floral. A este acto tan cargado de emociones para recordar a las victimas del fascismo en Asturias. En Gijón. El pueblo español fue el primer escudo que generosamente ofreció sus vidas contra la barbarie fascista de los años treinta. Si no ayudáis a la República española, tened cuidado, porque nuestras victimas no serán las últimas. Les dijo Negrín a las democracias europeas. No lo hicieron y la guerra mundial costó en Europa 80 millones de muertos. Aquí junto a nosotros deberían estar los representantes de esas democracias. Si, pidiendo perdón, como lo han pedido al pueblo judío por el holocausto, o como lo ha pedido Alemania al pueblo polaco. Porque las victimas aquí enterradas lo fueron no solo de los asesinos españoles sino de quienes los apoyaron en la guerra y de quienes después sostuvieron durante cuarenta años la dictadura fascista del general Franco. Especialmente Gran Bretaña y los Estados Unidos. Después de este acto tan cargado, repito de emociones y recuerdos, solemos regresar a nuestros quehaceres habituales. Pero este acto no es solamente un acto emotivo. La ofrenda floral es un acto político. Si, un acto político en el que se entremezclan la política y la historia. La Historia estudia el pasado para explicar el presente, la política trata de conocer el pasado para transformar el presente y alcanzar unos objetivos en el futuro. La Historia de la guerra civil y de la represión fascista hoy es objetivamente conocida. Hasta la micro historia que nos describe los pormenores de la tragedia. Las victimas aquí asesinadas y enterradas fueron en su mayoría condenadas por unos consejos de guerra que sabemos donde y como se celebraban. En las salas del edificio del Antiguo Instituto. Farsa de juicios en las cuales el acusado no tenía las más mínimas garantías jurídicas. El fiscal, un oficial militar, sin pruebas de nada, lanzaba soflamas políticas insultos a los acusados, los hacía responsables, la mayor parte de las veces del delito que ellos habían cometido: rebelión militar. Y terminaba pidiendo las más terribles penas de muerte. La defensa, otro militar, no intervenía o tímidamente se limitaba a pedir nada más un genérico perdón. El juicio se solventaba en una hora o en media, daba lo mismo y la farsa de tribunal la mayor parte de las veces confirmaba las peticiones de la acusación. Después, también la historia nos aclara lo que ocurría, los condenados eran llevados a la cárcel del Coto a la espera de la ejecución de la sentencia. Allí pasaron semanas o meses terribles. Dos y tres veces a la semana a las tres o las cuatro de la mañana aparecían en la cárcel las centurias de falange, los piquetes de la guardia civil... dejaban dos o tres camiones en el patio (Aquellos siniestros camiones...) penetraban dando voces y gritos en los pasillos de los presidiarios, se encendía la luz, los carceleros abrían las puertas de las celdas, a los gritos de fuera, fuera y a formar... los ponían en dos filas paralelas en el pasillo, se establecía un silencio sepulcral. Se iniciaba el ritual de la muerte..... El falangista de turno leía nombres y apellidos y los citados tenían que salir de las filas y acompañar a los cuarteleros al vestíbulo de la entrada. Los había que se desplomaban, que se negaban a salir, que daban gritos proclamando su inocencia.... no servía de nada.... allí mismo a culatazos y a porrazos con porras y vergajos se le propinaba una terrible paliza y arrastras era conducido con los demás seleccionados para aquella noche........ Entonces con cuerdas se les ataban las manos y también unos a otros, los valientes guardias civiles y falangistas se enardecían y se animaban insultándoles y con los habituales gritos de Arriba España y viva Franco. Los subían a los camiones sin toldo y se iniciaba la macabra caravana... Por las calles de un Gijón aplastado y aterrorizado subían camino de Ceares...... Cuando llegaban a la plaza de entrada al cementerio allí estaba esperándoles un fatídico hombre vestido de sotana con un crucifijo en la mano y un libro en la otra. Había que dar cumplimiento a una de las ordenes mas estrictas de Franco: Ningún condenado puede morir sin que se le hayan ofrecido los últimos auxilios espirituales. Y los falangistas hacían burla diciendo: Tenían que estarnos agradecidos ya que les damos la oportunidad de pasar a mejor vida. La mayoría de los fusilados rechazaron la farsa de la iglesia de la que sabían muy bien era corresponsable de su desgracia y la de sus familias Llegaban a este paredón al amanecer los ponían junto a él, el espectáculo era dantesco. Durante semanas o meses en la cárcel del Coto se habían degradado físicamente. Objetivo también buscado por el fascismo. Delgados, demacrados, sin higiene, sin afeitar, sucios y vestidos con ropas en muchos casos harapientas.... La terrible realidad superaba cualquier descripción literaria: Eran los Miserables. Así iban a morir y murieron los más bravos luchadores antifascistas de Europa, los defensores de la República....En su mayoría miembros de la clase obrera.....socialistas, anarquistas, comunistas, republicanos, masones.... así asesinaron a la vanguardia, lo mejor que diera este país en defensa de la República y de la democracia......La mayoría en plena vida, la edad media de los fusilados no supera los cuarenta años y algunos con la juventud iniciada pues los fusilaron hasta con 17 años.


Se formaba el pelotón de ejecución, unas veces falangistas, otras guardias civiles, otras militares, se turnaban.... en tan honrosa tarea. Pero siempre era un militar el que dirigía el crimen. ¡Pelotón, apunten! (Entonces se oían a veces gritos de ¡Viva la República! O incluso las primeras estrofas de la internacional) ¡disparen!... ¡FUEGO! Y en el gélido silencio del amanecer, la ciudad se estremecía al oír los terribles disparos que noche tras noche segaban las vidas de tantos inocentes. Esa es la historia de lo que sucedió aquí en este muro. Pero como digo este no es solamente un acto sentimental e histórico. Es un acto político. Y aquí nos reunimos para rendir homenaje a los que fueron asesinados por los fascistas, porque querían una España mejor, libre de la violencia que engendra el capitalismo. Una España auténticamente democrática. Una España republicana. Solo continuando defendiendo esos ideales rendimos justo homenaje a las victimas y hacemos que su muerte no fuera en vano. El estado salido de la Transición no es el ideal por el que ellos lucharon: Una Monarquía impuesta por el general Franco, que es un escándalo de corrupción. Un régimen que protegió a los fascistas con una ley de punto final, llamada de amnistía y que hoy la misma falange (Una banda de asesinos, que debería estar prohibida si estuviéramos en una democracia) y que va a sentar en el banquillo de los acusados al único juez que se atrevió a iniciar un proceso de revisión de los crímenes del franquismo. Un régimen que aprueba una ley de la memoria histórica por la cual no se anulan los consejos de guerra y oficialmente los aquí enterrados siguen siendo legalmente condenados por el delito de rebelión militar. A Ellos a los héroes que dieron sus vidas por la defensa de la República Un régimen que hace una burla de la separación de la iglesia y el Estado. Concediéndole a la iglesia toda clase de privilegios y nuestras autoridades asistiendo ostentosamente a los actos ceremoniales de quien desde el primer día conspiró contra la República, preparó la guerra civil, fue el sustento del franquismo y hoy ni pide perdón ni condena la dictadura. Permitidme, amigos y amigas que os lea una cita del último presidente de gobierno de la República, D. Juan Negrín: En cuanto a las causas de la derrota en la guerra civil yo sostuve y sostengo más se debió a nuestra inconmensurable incompetencia, a nuestra falta de moral, a las intrigas, celos y divisiones que corrompían la retaguardia, y por último a nuestra inmensa cobardía que a la carencia de armas. Cuando digo “nuestra”, no me refiero naturalmente a los héroes que lucharon hasta la muerte, o sobrevivieron a toda suerte de pruebas, ni a la población civil, siempre hambrienta y al borde de la inanición. Me refiero a “nosotros”, a los dirigentes irresponsables, quienes incapaces de prevenir una guerra, que no era inevitable, nos rendimos vergonzosamente, cuando aún era posible luchar y vencer. Compañeros y amigos hoy la izquierda asturiana está dividida. Nosotros, el pueblo llano, el que sufre las consecuencias de las crisis y de todos los problemas a vosotros los dirigentes de la izquierda os pedimos unidad. Acabar con los celos, con las divisiones y con las intrigas. ¿Cómo es posible que entre nosotros no seamos capaces de dialogar y de perdonar los errores cometidos por compañeros y compañeras? Se acercan días difíciles que quizá abran la posibilidad de cambios políticos, para que esos cambios sean en beneficio del pueblo es necesaria la Unidad de la izquierda. No renunciamos a ninguno de los ideales de nuestros antepasados que aquí mismo dieron sus vidas. Exigimos Verdad Justicia y Reparación ¡Viva la República! Esa bandera republicana que veis hoy, a los pies de la fosa común, en la que reposan los héroes de la República, estuvo el 14 de Enero a los pies de la tumba de Rosa Luxemburgo, victima del militarismo. Yo os prometo que el día 1 de Mayo estará sobre la tumba del presidente Manuel Azaña, en el homenaje que se le rendirá. Pero para que esa bandera esté de nuevo en el corazón del pueblo necesitamos unos dirigentes honestos y una izquierda que esté unida. ¡Viva la República!

Manifiesto 14 abril  

Manifiesto de las organizaciones convocantes de los actos republicanos de 2010.

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