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SANTA MARÍA, UNA IGLESIA APRENDIZ DE CATEDRAL

JORGE ANDÚJAR ESCOBAR


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SANTA MARÍA, UNA IGLESIA APRENDIZ DE CATEDRAL

La iglesia de Santa María, en Linares, es uno de los monumentos más reconocibles y notorios de la ciudad. Y no sólo eso, sino que entre sus muros han discurrido momentos importantes de la vida de muchos linarenses, ya que durante varios siglos ha sido su única parroquia. Reune en su conjunto, diferentes estilos arquitectónicos tanto por dentro como por fuera, fruto de las sucesivas épocas en que se fue construyendo, y su pila bautismal ha acogido a personajes célebres como Pedro Poveda Castroverde, el poeta Pedro de Padilla o Manuel Lozano Garrido, “Lolo”. El incremento demográfico de Linares, que pasó de 657 vecinos en 1528 a 1.059 en 1586, motivó un aumento de la feligresía. El historiador local del siglo XIX Federico Ramírez afirmaba en sus “Apuntes” que Santa María se erigió sobre una antigua mezquita, aunque Sánchez Caballero también apunta a la posibilidad de que quizá existiera previamente un templo visigodo. La vieja iglesia gótica de Santa María resultaba insuficiente para el culto, por lo que se proyectó un nuevo templo parroquial. Sin embargo, la falta de medios económicos determinó la paralización de las obras y tan sólo se construyó la Capilla Mayor, que quedó unida con el resto de la fábrica gótica en ochavo, y buena parte de la torre de campanas. Tal circunstancia ha generado un perfil del templo ciertamente singular al quedar unidas ambas arquitecturas tan dispares en altura, parcialmente contrarrestado gracias a la esbelta torre de campanas que se yergue a los pies, (en esta torre octogonal levantada en el siglo XVII existía al principio un reloj). Documentalmente conocemos a lo largo de la construcción del edificio, la intervención de varios maestros canteros y sobre todo de Andrés de Vandelvira, (15051575), director y tracista del nuevo templo renacentista. El inicio de las reformas de la antigua iglesia gótica (siglos XIVXV), tradicionalmente fijado en torno al año 1573, hay que retrotraerlo a los años 60 del mismo siglo. La primera noticia que conocemos sobre el desarrollo de las obras la aporta el padrón de vecinos de 1564, pues se cita entre los moradores de la calle del Pilar a un maestro de cantería llamado Andrés de Salamanca, del que se dice: “en la actualidad trabaja en la obra de la iglesia mayor junto con sus oficiales, todos ellos solteros”. Las primeras tareas se centraron en el derribo progresivo de la fábrica gótica, que comenzaron por la cabecera, según se desprende de la carta suscrita por Andrés de Salamanca el 27 de Agosto de 1566, por la que se comprometió a mudar el retablo viejo de la iglesia para que la obra pudiera seguir adelante. En 1568 se dio comienzo a la nueva Capilla Mayor, ya que en un documento del 16 de Octubre de este año, el cantero Fernán Cobo y su fiador Gabriel Jordán se obligan a sacar piedra para la obra de la iglesia mientras durase ésta. De 1568 a 1571 las obras se desarrollaron a buen ritmo. El 24 de Septiembre de 1571 se publican las condiciones para cubrir la Capilla Mayor, lo que evidencia que ésta ya estaba construida; la obra, que consistía en enmaderar el conjunto de la Capilla, fue rematada por el carpintero Ginés de Zamora. Tradicionalmente se ha especulado con una más que probable intervención en la obra del nuevo templo del arquitecto Andrés de Vandelvira. Esto no es de extrañar ya que por los años en que dio comienzo la misma, el arquitecto alcaraceño ya figuraba como maestro mayor de la Catedral de Jaén, cargo que


3 conllevaba el de maestro de obras del Obispado. Por tanto es fácilmente deducible que un proyecto de la envergadura de Santa María tendría que pasar por las manos de Vandelvira. Estas conjeturas pueden quedar avaladas por medio de dos documentos. El primero, publicado por el cronista Sánchez Caballero, deja bien claro que Vandelvira viajó en 1573 a Linares para inspeccionar el nivel de la construcción, ver el modo de tirar pilares viejos y apuntar como ha de seguirse la obra nueva. Por otra parte, el 2 de Octubre de 1574 el cantero Andrés de Salamanca se obligó a llevar a cabo lo dictaminado y trazado por Vandelvira, es decir, a seguir con el derribo de elementos góticos para avanzar con el proyecto renacentista del crucero. En 1579 el visitador del Obispado, Francisco de Huete dispuso sin embargo, que “no pudiéndose continuar el proyecto que había sobre el resto de la iglesia, se liquidase dicha obra”. Así que desgraciadamente el proyecto que contemplaba la sustitución completa de la estructura gótica, se interrumpió definitivamente. A finales del siglo XVI se remató la torre y en la centuria siguiente se labró la portada con arreglo al diseño del arquitecto catedralicio Juan de Aranda Salazar, (1605-1674). La portada gótica, orientada al sur, se muestra al espectador como un organismo independiente, produciéndonos la sensación de un gran espacio centralizado, al estilo de San Francisco de Baeza o de la iglesia de La Guardia, común a las capillas mayores renacentistas. En Linares este efecto se refuerza al quedar la cubierta gótica muy por debajo de la obra renacentista y además por la ausencia de la proyectada nave única de planta cruciforme con capillas-hornacinas que Vandelvira creemos planteó para esta nueva parroquia. Como recuerdo de dicho proyecto quedan los vestigios de las dos primeras capillas que debían abrirse a ambos lados de esta nave, cuyos arranques dan la idea que aquellas serían cubiertas con bóvedas de medio cañón por cruceros. Este espacio centralizado de Santa María está conformado por cuatro arcos torales de medio punto que abren al presbiterio acasetonado, a dos capillas laterales igualmente acasetonadas y en el lado de las naves conecta con el “ochavo”; estos arcos apoyan en pilares de esquina de tradición siloesca con columnas adosadas y traspilastras en las que se alternan el orden dórico y corintio. El crucero se cubría con una bóveda vaída. El ochavo que enlaza el crucero con las naves góticas se materializó haciendo recaer el peso de los tres paños del mismo sobre el arco central apuntado del primer tramo gótico y sobre dos arcos escarzanos en diagonal sustentados entre los primeros pilares góticos y los semipilares de esquina. Las portadas, de haberse llevado a término lo proyectado por Vandelvira, tendríamos en Linares una importante muestra de su trayectoria como arquitecto, pero en cualquier caso el conjunto es de gran interés. También trabajaron en la construcción de este templo, el cantero Juan de Izpurrio, (capilla mayor) y el arquitecto Eufrasio López de Rojas (portada de San Pedro), este último nacido en Andujar. (En 1666, Eufrasio López fue nombrado maestro mayor de la catedral de Granada y más tarde de la catedral de Jaén. En ésta ciudad ejecutó su obra más importante la fachada de su catedral (1667-1688), siguiendo esquemas clasicistas para adecuarla al proyecto de Andrés de Vandelvira y planteando la búsqueda de efectos espaciales a través de una acertada unión entre arquitectura y escultura, tanto de estatuas como de relieves y que supone por su elegancia y formalismo una de las obras más importantes de toda la arquitectura española del siglo XVII. En 1679 ejecutó el coro y la traza de la torre de la iglesia de San Juan Bautista de Mancha Real, en Linares la fachada principal de la iglesia de San Francisco y en Baeza la portada de la parroquia de San Pablo. Murió en Jaén en 1684).


4 Continuando con nuestra iglesia, el templo tiene dos puertas de entrada, una a Mediodía y otra a Poniente, suprimiéndose la antigua puerta situada junto a la torre, instalándose allí los coros alto y bajo. La portada de Mediodía, o "puerta alta", está fechada en 1664. Es de estilo neoclásico, atribuida a Juan de Aranda. La puerta de Poniente, también llamada de Santa María o de la Asunción, es de estilo gótico isabelino y procede del convento jiennense de “Nuestra Señora del Carmen de La Coronada”, (fundado en los años del nombramiento de Jaén como capital de provincia; no se conoce por quienes y cuantos frailes podía albergar, aunque por tratarse de una ermita pequeña se piensa que serían pocos. Dice la tradición que allí se guardaban algunas reliquias de San Esteban, San Blas, Obispo y Mártir, Santa Lucía, Mártir y de San Alberto, confesor). El retablo primitivo de Santa María, construido en 1704, consistía en una imagen de la Virgen de la Asunción, titular de la parroquia, y un crucifijo de grandes dimensiones que se conservó hasta 1936. Su autoría corresponde al jienense Diego de Briones, mientras que las imágenes fueron obra del escultor local Ruiz de Campos. La obra destacaba por sus columnas salomónicas y la ornamentación barroca inspirada en motivos vegetales y naturales. Nuestro templo ha pasado por diferentes vicisitudes en sus seis siglos de vida: en sus naves fueron velados los restos mortales de Isabel la Católica en su camino a Granada. Fue también escenario de alborotos entre regidores e hidalgos por el privilegio de ocupación de unos asientos, teniendo que intervenir en la disputa el mismo rey Felipe II. Durante la Guerra de la Independencia fue ultrajada por las tropas francesas, que dispararon sobre ella, y allí tuvieron que prestar juramento los regidores de la ciudad al nuevo rey José I. También estuvo en Santa María refugiada la Virgen de Linarejos hasta el fin de la ocupación francesa. Durante la II República sufrió un atentado, con la colocación de un petardo, atribuido a los anarquistas, y al inicio de la Guerra Civil, el 22 de Julio de 1936 fue incendiado el templo, lo que supuso una terrible pérdida para la ciudad, no sólo por el patrimonio arquitectónico y mueble, sino también por la cantidad de documentos que se guardaban en el archivo de la parroquia y que fueron consumidos por el fuego. Una vez acabada la contienda, en los años 50 se encargó a la “Dirección General de Regiones Devastadas” la reconstrucción del templo, bajo la dirección del arquitecto Ramón Pajares Pardo. Éste, disminuyó la altura de las naves entre la parte renacentista y la gótica. Se modificaron los ventanales y se restauraron las portadas, en particular la gótica. Junto a esta portada existía una capilla adosada que no se reconstruyó. La bóveda baída sobre pechinas del crucero, originalmente de piedra, se reconstruyó con ladrillos. También se rehicieron los adornos hexagonales de la bóveda abocinada que sirve de transición entre las naves góticas y el crucero renacentista. Asimismo, el patrimonio del altar existente hoy en día, se debe en gran parte a don José de Yangüas Messía y familia, quienes donaron el retablo actual para sustituir al destruido. Este retablo es de estilo plateresco y lo componen veintidós tablas de mediados del siglo XVI. Preside el altar mayor desde 1953, año en que fue trasladado a la iglesia de Linares desde la aldea leonesa de Villarrabines, en sustitución del desaparecido durante la Guerra Civil. Está compuesto por una colección de tablas de clara influencia italianizante, con representaciones de pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. De carácter narrativo, está dividido en cuatro ciclos: San Pelayo (en el


5 primer piso; patrón de Villarrabines), Vida de la Virgen (segundo piso), Vida de Jesús (tercer piso), y parejas de profetas (banco). Está coronado por un altorrelieve de la virgen titular, incorporada en los años 50 por el granadino Emilio Navas Parejo. Este mismo escultor añadió los tableros de la predela, el cuerpo central, con la tabla del Espíritu Santo y un relieve de la Asunción, dos piezas laterales con candelabros y cabezas de querubines, el banco y el altar, y el sagrario y manifestador, construidos con plata procedente de las minas de Linares. Además hay otros tesoros importantes que guarda este templo, como la pila bautismal de piedra, construida en los siglos XVI-XVII, y restaurada tras la guerra civil; un cuadro de la “Resurrección”, copia de Andrea Mantegna, traído de Italia por Yangüas Messía; una imagen y retablo de San Isidro, de Navas Parejo. Especial mención merece la capilla de Santa Ana, donde están enterrados los vizcondes de Santa Clara del Avedillo, don José Yangüas Messía y doña Rosario Pérez de Herrasti, verdaderos mecenas del templo. Allí se encuentran un retablo y altar de mármol presidido por una talla del “Ecce Homo” atribuida a Pedro de Mena. Notable es también las piezas orfebres, como la custodia procesional del Corpus, forjada en plata de las minas linarenses, de Pérez Merino, un cáliz barroco, etc.

ANEXO Villarrabines, (de donde procede el actual retablo de Santa María), es un pequeño pueblecito, (en la actualidad cuenta con unos 80 habitantes) situado al sur de la provincia de León, a mitad de camino entre Valencia de Don Juan y la localidad zamorana de Benavente. Por su término discurre el río Esla. Dada su escasa demografía no tiene ayuntamiento propio, dependiendo del de la cercana localidad de Villamandos. Su iglesia hasta 1888 habría estado consagrada a San Miguel y a San Pelayo. En ese mismo año fue suprimida esta parroquia, que aunque situada al sur de la provincia de León, dependía eclesiásticamente del obispado de Oviedo. El edificio del templo se fue deteriorando con el tiempo, como lo demuestra el que tuviera que ser reconstruido con posterioridad a su cesión a la diócesis leonesa en 1955. Informado Yanguas Messias de la existencia del retablo de la vieja iglesia de este pueblo leonés, realizó los trámites para su adquisición y posterior traslado a Linares, cosa que realizó a su costa como muestra de cariño y admiración hacia su ciudad natal. Desde entonces el hermoso retablo preside el altar mayor de nuestra iglesia de Santa María.

FUENTES: Artículos de Santos Niños www.acropoliscordoba.org/.../andresvandelvira.as www.renacimientodelsur.com/descargas/linares Siglos de historia en la piedra. Santa María de Linares WIKIPEDIA la enciclopedia libre Semana Santa de Linares www.pueblos-espana.org/andalucia/jaen/linares

Linares 29 de Diciembre del 2010. Jorge Andujar Escobar


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