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“LOS SANTANA”

JORGE ANDÚJAR ESCOBAR


2 “LOS SANTANA”

Como de todos es sabido, la factoría SANTANA de Linares ha parado definitivamente la fabricación de automóviles todo-terreno. Aunque nunca he tenido ningún tipo de relación laboral con dicha empresa, siento que algo de la historia de mi ciudad se ha perdido para siempre. Durante muchos años en España a los todoterrenos, se les llamaba simplemente “Santanas”, y así durante mis años de trabajo en distintas partes de nuestro país, pude conocer el verdadero aprecio que por este coche sentía todo el mundo: “vehículo duro, de fiar y para toda clase de terrenos y circunstancias”, opinaban los usuarios, “claro, como la gente que lo hacen, mis paisanos de Linares”, añadía yo. Bueno, pues allá va una breve historia-recopilación de la fundación de SANTANA, cosa que, por lo menos los que no hemos trabajado en la misma, nos valdrá para refrescar un poco la memoria; a los que habéis trabajado toda vuestra vida en ella, enhorabuena por el trabajo bien hecho durante tantos años. Ya conocemos todos las circunstancias económicas, laborales y sociales en que se encontraba España en los años 50, y concretamente Jaén y provincia, “era la más atrasada de las atrasadas”. Con una población de unos 800.000 habitantes, el paro estacional afectaba a más de 50.000 personas, o sea que sólo encontraban trabajo durante la época de recolección de la aceituna, además la mayor parte de la población carecía de agua corriente. Tras insistentes ruegos al Caudillo por parte de las autoridades provinciales de todos los estamentos, este tomó la decisión, tras una breve visita por diferentes lugares de la provincia, de poner en marcha un plan de desarrollo general de la región, al igual que el que anteriormente ordenó para otra provincia extremeña también bastante atrasada, el conocido “Plan Badajoz”. Tras un año de estudios por parte de la llamada “Comisión Técnica Mixta”, compuesta por destacados personajes de la política, del INI, (Instituto Nacional de Industria), y de varios ministerios, el 17 de Julio de 1953, el “Plan Jaén” es por fin aprobado. Los ejes principales del mismo pasaban por actuaciones en obras hidráulicas, repoblaciones, electrificación y mejora de los medios de transporte e industrialización. Entre las obras hidráulicas estaba previsto terminar el pantano del Guadalén, y la construcción de otros cinco: el de Yeguas, Guarrizas, Guadalén Alto, Guadalmena y Guadalentín. Sobre las repoblaciones se preveía plantar 150.000 hectáreas de árboles de bajo consumo de agua. Asimismo se planificó mejorar las instalaciones ferroviarias de Baeza, una vía nueva de Puertollano a Marmolejo, y otras líneas. También se estudió la prospección de aguas subterráneas y el realizar trabajos de investigación minera en las zonas del Centenillo; como colofón un Plan de Industrialización de la Provincia, con un proyecto principal de la instalación de una fábrica de maquinaria agrícola. Como es lógico la ubicación de esta fábrica, tuvo “muchos novios”, y entre ellos, gran número de autoridades provinciales abogaban por la zona de Martos, aunque finalmente las presiones del Gobernador Civil de la Provincia y sobre todo del alcalde de Linares, don Leonardo Valenzuela y Valenzuela, amigo personal del Caudillo, consiguieron finalmente la instalación de la citada factoría en nuestra ciudad. Con este motivo, el 16 de Diciembre de 1953, se convocó un concurso para la adjudicación de un taller o fábrica de maquinaria agrícola en el municipio de Linares, acogida a los beneficios correspondientes por ser declarada Empresa de Utilidad Pública. Esto permitía expropiar los terrenos para la ubicación de la fábrica, o la


3 exención del 50 % de los impuestos durante un periodo de 10 años. Dicho concurso de adjudicación fue ganado por empresarios como don Antonio Sáez de Montagut, don Alfredo Jiménez Cassina, (sería después presidente de la Asociación nacional de Fabricantes de Automóviles), don Vicente Izurquiza y otros socios. Entre todos constituyeron formalmente la sociedad el 24 de Febrero de 1955, con un capital inicial de 3 millones de pesetas, ampliado poco más tarde hasta 12 millones. Anteriormente dichos socios fundadores ya habían buscado por Linares un terreno adecuado para instalar la fábrica, y así encontraron una finca situada al final del Paseo de Linarejos, en la salida hacia Vadollano, propiedad de la familia Arroyo, originaria de Santander; sus miembros se habían afincado en Linares tratando de aclimatar vacas lecheras originarias de Cantabria al caluroso clima de nuestra tierra. Don Alfredo Jiménez Cassina decidió que aquel terreno era el lugar ideal para instalar la nueva industria, por lo que inmediatamente comenzó las gestiones para adquirir dicha propiedad, tropezando inicialmente con la negativa de la familia Arroyo, aunque tras las presiones del Alcalde y del Ayuntamiento en pleno y bajo la amenaza de una posible expropiación, (en virtud de estar acogida la nueva industria al “Plan Jaén”), se pudo llegar a un acuerdo sobre la venta de los terrenos, con lo que la nueva sociedad adquirió la propiedad por un precio de 650.000 pesetas. Como aquella finca se denominaba Santa Ana, los socios bautizaron a la nueva sociedad como Metalúrgica de Santa Ana, S.A., de donde derivaría el nombre de “Santana”, para los futuros todo-terrenos. Para terminar con la historia de la construcción de la fábrica, decir que contó primero con una nave cubierta de 4.000 metros cuadrados, y que al poco tiempo se amplió la superficie disponible de la factoría al adquirirse otros terrenos colindantes perteneciente a una finca de olivas de la familia Rodríguez López de Linares, y que sumados a la finca primitiva, totalizaron una superficie de 90.000 metros cuadrados. Metalúrgica de Santa Ana, S.A. se inauguró el 26 de Mayo de 1956, iniciando así una larga singladura de más de 50 años, llena de toda clase de vicisitudes. La empresa Metalúrgica de Santa Ana S. A. se creó, como ya hemos dicho, para la fabricación y montaje de maquinaria agrícola, por lo que sus dirigentes tras examinar la maquinaria fabricada por las más conocidas empresas europeas y americanas del ramo, decidieron y obtuvieron varias licencias exclusivas para la fabricación y venta en España de máquinas de firmas como: arados de vertedera simples por tracción mecánica de la empresa francesa Etablissements Huard, de Chateaubrian; cosechadoras remolcadas Aktiv, de la empresa sueca Westerasmakiner, de Morgongava; cosechadoras autopropulsadas de la empresa belga Usines Léon, de Brujas; trasplantadora de arroz ILCMA de la firma italiana Sipma de Milán. Asimismo se montó en la fábrica linarense un taller de fabricación de motores que se pudieran acoplar a las citadas máquinas agrícolas, por lo se llegó a un acuerdo con la empresa norteamericana Hércules Motor Corp, de Ohio, para fabricar bajo licencia unos excelentes motores de gasolina y gasoil, muy apropiados para la agricultura. Pero el gran proyecto obtenido por la factoría Santana, sería la obtención de la firma inglesa de automóviles, de la licencia de fabricación en Linares del todo-terreno Land Rover, estableciendo con Rover un plan de nacionalización y el anteproyecto de una gran fábrica para los citados coches, nuestros queridos “Santana”. El primero de ellos fue presentado al general Franco en el palacio de El Pardo el 12 de Noviembre de 1958 y desde el primer momento se convirtió en la “estrella” de la factoría, siendo el referente de Santana, y ¡como no! también de Linares


4 en todo el mundo. Solamente recordar el dato de que hasta el cese de su comercialización en 1993, se exportaron para todos los países cerca de 100.000 unidades; creo que se trata de una cifra importante dada las características del todoterreno y de los tiempos en que se realizaron dichas ventas. Ahora quisiera contar algo del origen de los Land Rover, los “Santana” para nosotros. Terminada la Segunda Guerra Mundial, la fábrica de autos británica Rover se encontraba devastada, por lo cual sus directivos decidieron trasladarse a Solihull Warwickshire, ya que resultaba más económico construir una nueva factoría que intentar reconstruir la que había sido arrasada por los bombardeos de la aviación alemana (Luftwaffe). Por esos días el victorioso Jeep norteamericano, dejaba los campos de batalla y se dedicaba a colaborar en las labores diarias de granjeros, servicios postales, cuadrillas de trabajadores y un sinfín de labores tanto dentro como fuera de las vías. Maurice Wilks, directivo de la empresa Rover, vio en el Jeep un vehículo con mucho potencial de futuro, por lo decidió que Rover debía fabricar un modelo similar, pero acorde con el gusto del consumidor británico y europeo. Para tal fin encomendó a Robert Boyle y a su equipo de diseño el proyecto en mención, que dio como resultado, unos cuantos meses después, el citado Land Rover. El prototipo se presentó oficialmente durante el salón de Amsterdam en Abril de 1948. Este vehículo contaba con una carrocería fabricada enteramente con aluminio, debido a que el acero era un material bastante escaso en aquellos años y a que la compañía contaba con gran experiencia en la industria aeronáutica, adquirida durante la guerra, cuando fabricó partes para los aviones de la RAF. Este metal tenía las ventajas de su bajo peso y su resistencia a la corrosión, pero su principal inconveniente era la dificultad de reparación. El primer Land Rover usaba un motor de cuatro cilindros de 1.595 c.c. que producía 50 HP. Tenía tracción 4 x 4 permanente con un dispositivo de rueda libre para el eje delantero y bajo, y una distancia entre ejes de 80 pulgadas (2,02 m). En 1950 el motor se reemplazó por uno de 2.000 c.c., también de cuatro cilindros, que daba 52 HP. Tres años después se introdujo una versión con chasis largo y 107 pulgadas de distancia entre ejes (2,71 m). La producción en Linares se inició con la serie II del modelo británico, aparecido simultáneamente, con distancias entre ejes de 88 (2,23 m) y 109 pulgadas (2,76 m) y motores de gasolina de 2.200 c.c. y Diesel de 2.000 c.c. Luego, el proceso de fabricación aumentó progresivamente la integración con la industria doméstica, que se inició con un 75% y alcanzó el 95% en muy poco tiempo. Las primeras unidades se destinaron a las empresas de servicios públicos, el ejército, la armada, la policía, el departamento de obras públicas y la guardia civil. Termino aquí esta breve reseña histórica del “Santana”, un vehículo que, al igual que las minas en otros tiempos, forma parte de la historia de Linares para siempre. Creo que no sería caer en la exageración, pedir que se hiciera un monumento al mismo, como reconocimiento al trabajo que miles de obreros linarenses y de la comarca, realizaron en Metalúrgica Santa Ana S.A. Por cierto, todavía he visto circulando algunos “Santanas”, pienso que no hay forma de que se rompan, dejan de circular por falta de repuestos.


5 FUENTES: MEDIO SIGLO DE TODOTERRENO. (www.autoaventura4x4.com/) WIKIPEDIA. La enciclopedia libre. HISTORIA DE SANTANA. (www.arrakis.es/~ensafer/esp/santana.html) Historia Land Rover Santana, fรกbrica de coches. (www.lynares.com/landrover.php) Salvador Aznar Sampedro. HISTORIA DE LA EMPRESA SANTANA

Linares 13 de Abril del 2011. Jorge Andujar Escobar


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