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LA FAMILIA ITURRIA

Era el año 1938 en esa época no había dinero y las familias eran muy grandes, en esta vivían dieciséis personas, eran los Iturrias y vivía en el caserío Iturria enea. Ellos eran el abuelo Joxe la abuela Joxepa, la hija Maria y su marido Pedro y sus doce hijos. Era la época en que avía mucha hambre y tenían que trabajar mucho para luego pagar rentas, alimentarse y sacar dinero para comprar las cosas más necesarias como aceite o tela para hacer ropa. Un día vinieron los militares a casa de los Iturria y les dijeron que avía poca gente para luchar y algunos de ellos tendrían que ir a la guerra. El padre Pedro, dijo que iría el a la guerra pero que dejara a los niños en paz, y le hicieron caso. Al día siguiente, vinieron los militares a llevárselo, según ellos era por una buena causa y decían así: - No lloréis por vuestro padre, el ya es un héroe porque va a luchar por la patria, deberíais de estar orgullosos por él. No les dejaron ni despedirse de el y además les quitaron la poca harina que tenían en casa para hacer pan. Fue una época muy triste, la señora María, tenía que hacer frente a la vida ella sola, los padres eran mayores y los hijos podían ayudarle un poco, pero la pérdida de el padre era muy grande. Hicieron frente a la cosecha y además por fortuna el tiempo les ayudo bastante, pudieron recoger hierba seca para los animales para el invierno, maíz y alubias y una gran cantidad de patatas para todo el año, y en otoño recogieron mucho trigo para hacer pan. Habían cortado y guardado mucha leña porque el invierno se esperaba muy duro. Los Iturri, tenían la gran suerte de que tenían tierras y animales para trabajar con ellas pero había otra mucha gente que no tenían nada, era una familia grande pero tenían un caserío grande también.


Los militares venían cada dos por tres y les entraban a casa pidiendo comida y bebida, sino les daban les amenazaban con dar fuego a la casa o con matar a alguien de la familia. La señora de Iturria les preguntaba siempre por su marido y los militares les decían que estaba muy bien y que de allí a poco se terminaría la guerra y su marido vendría a casa. La gente estaba muy asustada y por si fuera poco tenían que ser criados de los militares. Se acostumbraron a ver escopetas, granadas, fusiles y metralletas, cuando bebían un poco Iván por las casas tocando puertas y amenazando a la gente. El hijo mayor de los Iturria, se enfrento con los militares y ellos le cogieron y le dieron una paliza enorme y le pusieron un trabajo, tenia que limpiar los fusiles de todos los militares que venían y darles agua y comida a los caballos. La madre de los Iturria lo paso muy mal, el marido en la guerra los padres mayores y doce hijos que cuidar, además gente de fuera que venia a casa de ellos para aprovecharse de lo poco que tenían. Eran tiempos muy difíciles pero las familias y vecinos se apoyaban unos a otros más que nunca por que sólo se tenían los unos a los otros y nada más. Llego la Navidad, eran las navidades más tristes que se avían vivido en el caserío Iturri-enea. Se acordaban mucho de Pedro y en estos días más todavía. Era la víspera de los reyes magos cuando un vecino llegó al caserío Iturri-enea con todo el vecindario y gritando: - Maria, María !! Maria, asustada salio a la calle con toda la familia. - Que pasa Antonio, dijo asustada. -No estoy seguro pero me han parado los militares y me han dado esta carta para ti, dicen que es de Pedro. Maria cogió la carta y lo aplasto contra el pecho, lloraba y lloraba no quería abrir la carta por que le daba miedo el pensar lo que podía poner. El hijo mayor de Maria, Joxe, le dijo a su madre que le diera la carta así para poder leerla. María le dio la carta y ponía así:


A 27 de octubre de 1938 Hola familia, ¿Qué tal estáis? Espero que bien, yo no voy a deciros como estoy, porque creo que ya os imaginareis. Maria, que sepas que eres lo que más quiero en la vida y se que harías cualquier cosa por mí, por eso te digo que tengas un par de gallinas viejas guardadas porque la guerra ha terminado y voy para casa. Al leer esto, Maria no sabía si llorar o reir, estaba loca de alegría y los vecinos igual. La guerra había terminado y la alegría se apodero de toda esa gente, hasta que llegó de repente una tropa del ejercito, por lo menos eran cincuenta. Todos se asustaron y se acurrucaron en el caserío. - Buenos días, dijo el señor bigotudo y bien vestido. Señora María, le prometí que le traería a su marido y aquí esta. En medio de aquella tropa estaba Pedro que salto de su caballo y fue a donde su esposa a abrazarla. Se monto un escándalo enorme, todo el pueblo estaba en ese caserío, parecía un gallinero. De allí a un buen rato, el señor bigotudo dijo: - Señor Pedro, ha sido un honor para mi traerlo con su familia, es usted muy valiente y por ello se le concederá una medalla del honor a la patria y tendrá un sueldo para toda la vida por pertenecer a las tropas del señor caudillo. ¡Viva Franco y Viva España! - Dijo el general -¡Viva! Dijeron todos, y se marcharon del caserío. Se junto todo el pueblo y cada vecino trajo lo que podía y hicieron una gran comida, Pedro se encargo de matar unas cuantas gallinas viejas y Maria hizo un caldo para todo el pueblo. El cura dio una misa por todos los que no vinieron a sus casas y por los que volvieron también.


Creo que fue el mejor regalo que trajeron los reyes magos al caserĂ­o Iturri-enea, seguro que no se abran olvidado nunca.

La familia Iturria. Joseba Egia  
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