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2 Prologo Jacobo final_Antologia fantastica 19/09/13 09:56 Página 54

Márquez, y en México, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Carlos Fuentes y el oculto Francisco Tario. De todos ellos, sólo Carpentier y Cortázar sintieron la necesidad de aclarar los principios de su poética. En 1949, Alejo Carpentier (1904-1980) publicó en Caracas su famoso artículo sobre lo real maravilloso, en el que trataba de distinguir las diferencias esenciales entre la manera que tiene Europa de afrontar este concepto y la vivencia que tiene Hispanoamérica de asumirlo. Carpentier, cubano nacido en Suiza, de padres franceses cultos y refinados, viajó a Haití en 1943, y el encuentro con la realidad afroamericana, con su música y sus creencias ancestrales, tuvo un gran impacto en su imaginario. Allí descubrió que lo maravilloso no es bello ni feo, sino asombroso, y que siempre se refiere al aspecto extraordinario del mundo: a esa sutil alteración de la realidad que produce la fe colectiva en los milagros, y supone una «ampliación de escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad». Carpentier, que había estado en París a finales de los años veinte, dispara contra la manera que tiene Europa de acceder a lo maravilloso a través de «trucos de prestidigitación», en referencia al grupo surrealista que había conocido de pasada en la capital francesa. Para él, lo maravilloso ya no existe en Europa: desde hace siglos ha perdido su contacto directo con el mundo mítico. Sin embargo, en la barroca y mestiza (Hispano) América, todo este sustrato imaginario ha continuado vivo en «estado bruto, latente». Desde la conquista, lo insólito siempre fue cotidiano. De ahí la necesidad de buscar un lenguaje capaz de traducir esta realidad alucinada que permita ver el mundo con ojos nuevos. Carpentier insta al continente americano a emanciparse de la historia y la cultura europeas, le apremia a descubrir en su propia realidad una nueva forma de entender el arte. Pedro Páramo y Cien años de soledad serán las consecuencias más elaboradas de esta conjunta concepción literaria, en la que los escenarios y personajes cotidianos se transforman en surreales sin provocar el más mínimo asombro en los personajes de la trama. Por las venas de Julio Cortázar (1914-1984), corría el mismo espíritu renovador pero, quizá por su condición de argentino, 54

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