Page 38

2 Prologo Jacobo final_Antologia fantastica 24/09/13 16:58 Página 34

Tieck, Brentano o Von Arnim; lo único que ocurre es que cuando Bécquer escribió sus relatos tardíos, como apunta Rafael Llopis, el Romanticismo ya no existía en Europa. Pero ¿qué había sucedido en las islas británicas desde la aparición de la moda gótica y los poetas románticos? Como es bien sabido, la Inglaterra de la época victoriana fue el centro de un vasto imperio que se extendía por toda la tierra. A su enorme desarrollo económico e industrial se unía un gran pragmatismo, proveniente de una bien cimentada tradición de empirismo filosófico. El utilitarismo burgués había invadido toda la vida cultural inglesa y transformado paulatinamente sus hábitos. Pero al nuevo lector no le satisfacían los anticuados artificios góticos, y aunque una gran parte de la literatura inglesa de aquella época se orientó hacia el realismo y el ahondamiento descriptivo de las luces y sombras de la sociedad, el ritual psicológico de los cuentos de miedo seguía aún muy vivo. Por otro lado, el público también había progresado en sintonía con los tiempos, y su escepticismo secular demandaba algo más que escenarios medievales de cartón piedra y retumbantes maldiciones de ultratumba, que ya sólo producían risa. Los fantasmas tuvieron pues que abandonar la noche y escoger escenarios más actualizados en los que el lector se viera reflejado, y también ofrecer argumentos más sutiles que volvieran a infundir temor. Así procedió Charles Dickens (1812-1870) en The Signalman, la más celebrada de sus ghost stories, en donde tanto el fantasma como su argumento diluyen sus contornos para dar relevancia a un típico escenario de la era industrial, con vías, trenes, señales y sonidos maquinales. En el relato escogido para este libro, Juicio por asesinato (The Trial for Murder), el autor de Oliver Twist nos presenta a un fantasma al que sólo el protagonista puede ver; curiosamente, los demás también pueden hacerlo, siempre y cuando sean tocados casualmente por él, porque entonces les transmite automáticamente su visión, como si se tratara de un fluido. El fantasma es el espíritu de un hombre que ha sido víctima de un crimen atroz y que se aparece al protagonista en varias ocasiones a lo largo del relato en escenarios de lo más cotidianos: en la esquina de St. James’s Street a plena luz del 34

79 issuu antologia  
79 issuu antologia