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Imagen de portada

Daniel Ubertone

Mendoza, Argentina. Residente en MĂĄlaga (EspaĂąa) http://danielubertonedisenior.blogspot.com/

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Dirección editorial Javier Orrego C. (Chile) Antonio Lafuente del Pozo (España) Alberto Bellido G. (España) Alejandra Olalde C. (México) Mónica Griolio (Argentina) Carmen Simón (México) Director Javier Orrego C. Dirección gráfica y edición Antonio Lafuente del Pozo Dirección de Arte, proyecto gráfico y maquetación. José Luis Seró (Argentina) Coordinador Alberto Bellido G. Comité editorial Antonio Lafuente del Pozo Javier Orrego C. Mónica Griolio Carmen Simón Alberto Bellido G. Web manager Alejandra Olalde C. Corrección ortotipográfica y de estilo Mónica Griolio Carmen Simón Redacción revista: contacto.astrolabium@gmail.com Web blog: http://astrolabiumpress.com/ Redacción blog: contacto@astrolabiumpress.com Facebook grupo: https://www.facebook.com/groups/revistaastrolabium/ Facebook fan page: https://www.facebook.com/RevistaAstrolabiumDeCulturaLatinoamericana/

Editorial: Vivir de lo que a uno le gusta hacer es un sueño que pocos consiguen hacer realidad. Sin embargo, nosotros, como buenos quijotes que somos, estuvimos de acuerdo en ir a la caza de ese sueño. A principios de enero de 2012 se produjo un debate en el grupo Escritores y sus Libros de la red social Linkedin pidiendo colaboraciones para un blog en particular. Luego de una masiva respuesta, la conversación derivó rápidamente en una propuesta de revista cultural capaz de transformarse en el futuro en una iniciativa rentable para todos quienes participaran en ella. Como hubo cierta resistencia de algunos contertulios a hablar de dineros en un espacio dedicado a la cultura, rápidamente se trasladó la inquietud hacia un debate distinto al que se sumaron muchos de quienes sí albergan la esperanza de ver alguna vez recompensado “en metálico” su trabajo artístico e intelectual. En breve, la iniciativa tuvo nombre, ASTROLABIO, además de grupo y página de fans en Facebook. A partir de ahí el proyecto fue cobrando vida lentamente suscitando el interés de un número cada vez mayor de personas, sumándose así gente de distintos países: España, Argentina, Chile, México, Colombia, Estados Unidos, Puerto Rico, Perú y Bolivia, incluyendo los de habla portuguesa, Portugal y Brasil. Paralelamente, se constituyó un comité editorial y una directiva que asumió la responsabilidad de sacar adelante la idea. La mayoría de nosotros no nos conocemos personalmente, pero hemos ido forjando lazos de amistad a partir de este sueño en común. El Comité Directivo de la revista se reúne cada semana por medio de conferencias que se llevan a cabo vía Skype. Nos hemos transformado, de este modo, en una genuina experiencia multicultural y transoceánica imposible de concebir sin la existencia de la Web 2.0. Unos meses después, y luego de cambiar el nombre inicial por ASTROLABIUM, publicamos finalmente nuestro primer número. Es la primera estación del largo viaje hacia el sueño de constituirnos en una experiencia económicamente autosustentable. ASTROLABIUM es al mismo tiempo una revista digital, un sitio Web y una comunidad virtual con fuerte presencia en redes sociales. Este primer ejemplar ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de un reducido número de colaboradores. Lo que ocurra de ahora en adelante ha de ser el resultado de que se vayan sumando al proyecto nuevos participantes y, por supuesto, lectores. Mientras más seamos, más fuertes y sólidos estaremos. Sean todos bienvenidos. Javier Orrego C. 3


CRÓNICAS:

POESÍA: 51-70

6-8 / CERCA DEL CIELO. Pablo Cerezal. Fotografía: Pablo Cerezal.

51-55 / RITOS ÍNTIMOS. Mónica Griolio.

RELATOS: 8-38 10-15 / EL MUNDO DE LO APAGADO. Carmen Simón. Ilustración: Dani Torrent.

Ilustración: Diego Ortega Alonso. Fotografía: Antonio Lafuente dP.

56-62 / SELECCIÓN POÉTICA DEL LIBRO “POESÍA”. Jennifer Moore. Fotografía: Ana Erice. Ilustraciones: Pilar Moreno.

16-19 / EL PROFESOR DE TANGO. Dolores García Ruíz.

63 / ANOCHE ROMPÍ MI VICIO CONTIGO. Ivette Rivera.

20-23 / LA VIDA EN UN SUSPIRO. Luisa Gantes Mora.

64-67 / POEMAS. Raquel Egea.

22-26 / SIRENAS. Sergio Rodríguez Chirillo.

68-70 / SELECCIÓN POÉTICA DEL LIBRO “ANTES DE AHORA”. Pedro Pizarro. Ilustración: Jose María Larrondo.

27 / CUENTO BREVE. Sergio Omar Martínez.

PORTFOLIO FOTOGRAFÍA:

Ilustración: Daniela Paz Acevedo. Ilustración: Daniela Beracochea.

Ilustración: Ricardo Arganza Gonzalez.

Ilustración: Mario Carpé.

28-32 / IZLUP Y SOBRINA. José Tomás Romero.

Ilustración: Diego Estebo.

33-35 / ANTES DE LA LLUVIA. Susana Ruggiero.

Ilustración: Rebeka Elizegi.

36-37 / A GEORGE ORWELL. Josune Murgoitio.

Ilustración: TINTA FRIDA (Jackie Schneider).

38 / VOLVER A NACER. Lilian Andrea Lencinas. Ilustración: Patossa (Trícia Barrachina).

PORTFOLIO ARTE: 40-49 / JUNTOS PERO SEPARADOS. Harding/Oliver.

Fotografía: Antonio Lafuente dP.

Ilustración: Estefanía Martínez.

72-83 / ANTONIO LAFUENTE dP.

PENSAMIENTO: 85-101 85-89 / EL PASO DEL HOMO SAPIENS AL HOMO VIRTUALIS. LA NUEVA LIBERTAD Y EL CONTRAATAQUE DE LAS ELITES. Javier Orrego C. Ilustración: Eduardo J. Montoya.

90-91 / MATICES EN EL USO DE LA LENGUA ESPAÑOLA. FICHA 1: MONOTONÍA Y RUTINA. Oscar Urbiola. Ilustración: Mauricio Michelaud.

92-96 / Lo que esconden las palabras: Sobre lenguaje y sexismo (I) Miguel Ángel Mendo. Ilustración: Miguel Ángel Mendo/Antonio Lafuente dP.

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97-98 / EL ESTRÉS EN LA CULTURA O LA CULTURA DEL ESTRÉS. Adriana N. Rossini. Ilustración: Juan Carlos Pulido Guerrero.

99-101 / MUJER y CULTURA. Gloria Gutiérrez Ortiz. Ilustración: Martín Echeverría y Gloria Gutierrez.

PORTFOLIO ILUSTRACIÓN: 102-108 / RAFAEL ESTRADA.

LIBROS: 110-116 110-112 / 200 AÑOS DE GRANDES ESPERANZAS Alejandra Olalde Carreté. 113-114 / ÓMNIBUS: METÁFORA DE UNA SOCIEDAD INTOLERANTE Adriana Beatriz Santa Cruz. 115-116 / KAPÙSCINSKI, RYSZARD. VIAJES CON HERÓDOTO. Juan Ignacio Vargas.

RESEÑAS DE LIBROS: 118-122 118 / DON JULIÁN Y DOÑA PAQUITA. Alberto Bellido. / CUADERNOS DEL HAZA. Pablo Cerezal. / EL EVANGELIO DE LA LUZ. Javier Orozco. 119 / VIDAS PROMETIDAS. Guillermo Busutil. 120 / EROS ES MÁS. ENSAYOS SOBRE ARTE Y EROTISMO. Maite Méndez y Belén Ruiz. / ANTES DE AHORA. Pedro Pizarro. 121 / EL LEÓN ERRANTE. Santiago González Carriedo. / EL SECRETO DE MONNA LISA. Dolores García. / MÁS ALLÁ DE MI. Bárbara Alpuente.

122 / ADETERNUM. Miguel Ángel Mendo. / RITOS ÍNTIMOS. Mónica Griolo.

CINE: 123-127 123-124 / MIS PELÍCULAS FAVORITAS DEL AÑO 2011. Alberto Bellido García. 125 / ETZ LIMON, E. RIKLIS. Alemania/Francia/Israel. 2008. Juan Ignacio Vargas. / DRIVE, LA BELLEZA DE LA MAFIA. Jorge Peña Villalva. 126 / MOLECULAR ZOMBI. Un corto monstruosamente divertido de Pablo Llorens. Mar Pastor. 127 / EL SÁHARA EN EL OLVIDO. Paco Bernal.

CÓMIC: 128-132 / KAPITAN KAOPORREX. Rober Garay.

MÚSICA: 133-143 133 -137 / LA MÚSICA MALDITA. I. Johnny Thunders. Julián Muñoz y Antonio Lafuente. 138-139 / LUIS ALBERTO SPINETTA Y GUSTAVO CERATI: AQUÍ, AHORA (Y DESPUÉS). Carlos L. Rodríguez Zía. 140-141 / UNA NOCHE CON EL PORTAVOZ MUDO. Ezequiel Martínez. 142-143 / LOS ROTOS. Alberto Lanvin.

ESPACIO DEDICADO: 145-148 / PERFORMING LIFE. CREANDO FUTURO A TRAVÉS DE LAS ARTES. Pablo Cerezal. 5


Crónica

Cerca del cielo Pablo Cerezal España. http://www.postalesdesdeelhafa.blogspot.es/ http://vislumbresdeeldorado.blogspot.com.es/

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H

Hubo un tiempo en que los héroes existieron. Calzaban sandalias aladas, enredaban su agreste musculatura en sogas y martillos que amordazaban a los malvados, y derrumbaban la solidez de las fortalezas enemigas. O nacían de huevos engendrados por un cisne de ultraterrena belleza para repeler las agresiones de aquel que soñaba con la esclavitud eterna de los miserables humanos, por ejemplo. Hoy los héroes son muy otros. Antaño nacían sólo por reconducir el mal en confortable existencia, luchaban a brazo partido contra las pérfidas huestes de cualquier dictador que pretendiese someter a pueblos y sociedades. Hoy, ya digo, los héroes son otros, muy diferentes. En la actualidad, el rasgo único que comparten con aquellos que la Antigüedad nos legó es el de la musculatura egregia y macho y, quizás también, el de la identificación con ellos de todo un pueblo o nación. Hoy los titanes, los ídolos, vistén vistoso calzón y ergonómico calzado deportivo. Luchan contra otros semidioses, sí, pero en este caso no son los adversarios emisarios del mal y la crueldad. No, sólo son, los enemigos, héroes para otras naciones, otros pueblos. Y me pregunto quién de los dos adversarios sostiene el mirífico regalo de la libertad, ¿quiénes son los buenos?

Madrid,

Fotografía: Pablo

Inspirado por la canción homónima de Nacho Vegas.

Cerezal

Tuve la oportunidad, cuando visité Perú, de enfrentar mi débil resistencia física a ciertas hazañas que hoy creo no sería capaz de repetir. Ascendí cumbres andinas, trepé escuetos senderos de altitud extrema, quise llegar, ignorando el motivo, a lo más alto, quizás perturbado mi cerebro por la falta de oxígeno, no sé. Así pude coronar la cima del monte Machu Pichu, casi 3.000 metros de altitud desde los que se observan las gloriosas ruinas de la ciudad sagrada de los incas. El mundo a mis pies, y nadie a quien contarlo, ningún espectador que aplaudiese mi hazaña, ningún público jaleando mi esfuerzo.


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Pude comprender el espíritu de sacrificio de aquellos que dedican sus vidas a superar alturas de vértigo, a escalar escarpadas cordilleras, sólo por demostrarse a ellos mismos la capacidad de superación del ser humano. Creo, sí, que en esas personas, anónimas en su mayoría para el gran público, para el común de los mortales, anida silencioso pero firme, el espíritu del verdadero héroe, ése que no ha venido aquí para mostrar su fuerza humillando al contrario, el que sólo pretende superar las trabas que nos impone nuestra terrenal condición. No funda nuevas ciudades como hacían los de antaño. No humilla las capacidades del adversario, no, porque comprende que el único adversario reside en nosotros mismos, en nuestro miedo y en las limitaciones que día tras día nos imponemos. La lucha más épica de cualquier héroe que se precie no es contra otros sino contra sí mismo, y de esa batalla íntima germinan valores que el resto de mortales deberían admirar y respetar. Hoy, el hombre, desorientado y feroz, sólo aplaude la victoria cuando existe un enemigo visible, un adversario real y similar a nosotros mismos, pero de distinto color, de nacionalidad diferente, de condición muy otra. Yo, personalmente, me quedo con los humildes héroes que sólo aspiran a vivir cerca del cielo y cuyo único combate conocido es el que con ellos mismos inician al dar el primer paso hacia el primer campo base. zxx

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Relato

Carmen Simón México.

Reside en Barcelona, Catalunya, España. http.://ww.taller-literario.com/

No puedo recordar con claridad los sucesos de las noches recientes. Tengo la angustiosa certeza de que alguien entra hasta mi recámara mientras duermo. A pesar de lo absurdo de la idea, la sensación de miedo crece día a día, pero ciertamente alberga también un dejo placentero que no entiendo.

Ilustración: Dani

Torrent

Barcelona, Catalunya, España.

http://www.danitorrent.com/

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A

Aun sabiéndome perezosa, percibo al despertar un sopor ajeno, difícil de sacudir.

me asuste. Más bien los miro con cierta curiosidad. Se detienen a un escaso metro

Cuando logro levantarme, lo primero que hago, así tal cual me desprendo de las

de donde me hallo; me observan por unos instantes y, después de que uno de ellos

sábanas —medio desnuda, descalza, enlagañada y revuelto el cabello— es revisar

toca el ala de su sombrero, avanzan y se sientan sobre mi cama —uno a los pies y

detenidamente cada objeto de la casa. Todo en su sitio. Reviso, también, las puertas

otro en la cabecera. De los cuerpos de esos hombres proviene un extraño y pene-

y las ventanas. Nada por qué dudar. El único sitio que merece inquietud es el balcón,

trante olor primigenio, imposible de descifrar, que me atrae con fuerza. Por encima

pues el pasador interior de la puerta de acceso, con sólo jalarlo cede. Pero ¿cómo

de mi cuerpo, aunque sin tocarme, sus largos brazos inician una serie de movimien-

podría ser corrido desde afuera sin romper ningún vidrio? Durante todo el día la

tos ondulatorios a modo de un ritual amenazante y seductor. Una repentina corrien-

zozobra de lo desconocido aumenta y, conforme le ganan las sombras al sol, tiembla

te helada me recorre provocándome espantosos y violentos temblores. No tengo

mi interior sacudiendo hasta las vísceras. Lucho por desechar las dudas t chándolas

voluntad para siquiera intentar detenerlos, porque me vence un goce hasta entonces

de irracionales e intento encontrar alguna explicación lógica. Sin embargo, enga-

desconocido por mí. De las mangas de sus sacos oscuros asoman los blancos puños

ñándome a mí misma, cada noche me acuesto más temprano, aunque mi

de las camisas y de ahí proviene un hipnotizante destello dorado producido por las

amanecer siga ocurriendo hacia el mediodía.

pequeñas espadas que usan de gemelos; los espasmos cesan. Puedo notar ahora que sus manos son desmesuradamente grandes y que las acercan hacia mi cuerpo con

Ahora, como entablando un reto absurdo, cierro cada ventana de la casa; con suma

unos largos dedos que anuncian tocarme. El miedo comienza a emanar helado y lo

minuciosidad le paso llave a la puerta de la entrada y echo la cadena. Corro las corti-

siento penetrar en el pecho, en el estómago, hasta en los huesos. Comienzo a gritar

nas de las ventanas, pero me cuido de no bajar las persianas; esa poca luz que se cuela

con todas mis fuerzas y, a pesar de la rigidez que domina mi cuerpo, consigo darme

es mi amparo. Después de poner el pasador del balcón introduzco entre las hojas de la

la vuelta hacia un costado. Es tanta la violencia del giro, que caigo pesadamente so-

puerta un papel doblado a modo de señal, como lo hacen en las películas. Reconozco

bre el piso, aunque de inmediato ya me arrastro manoteando sin tino en un intento

que es algo tonto, pero en el fondo me divierte y hasta me provoca una cierta agita-

por alcanzar la lámpara. Me doy cuenta de que he perdido todo sentido de orienta-

ción. A las ocho me acuesto. No puedo dormir. A oscuras fumo un cigarrillo, dos, otro

ción y de que tengo dificultades para respirar; ahí tirada en medio de esa negrísima

más, mientras trato de convencerme de que aquello debe de ser una quimera, pro-

oscuridad, lloro ruidosamente. A gatas inicio la búsqueda de la mesa de noche hasta

ducto de la reciente sordera súbita que sufro del lado izquierdo. Procuro, pues, evitar

que por fin doy con ella; la forma tan desesperada con que me aferro a su borde hace

dormir sobre el costado derecho, así ese oído permanecerá alerta.

que la vuelque precipitando sobre mí todos los objetos que hay en ella. Vuelvo a gritar, pero al sentir la lámpara contra mi pierna, la tomo temblorosa entre las manos y,

Ya medio dormida siento que la puerta de la recámara comienza a abrirse lenta-

apenas gimiendo, sigo el cable que me lleva al interruptor. Logro entonces encender

mente. Permanezco inmóvil y espío tramposamente con los ojos entrecerrados. Dos

la luz.

hombres vestidos de riguroso frac y sombrero de copa negros se deslizan sin provocar ruido dirigiéndose hacia mí. Lo impecable de su aspecto evita que su presencia

Tirada sobre el piso como si fuera un animal, miro hacia todos lados y no encuentro 11


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ni rastro de los hombres. Guardo silencio por unos minutos para tratar de escuchar

panes, salsas, bebidas y hasta un nevado strudel. Masca, sorbe, deglute, traga, bebe.

algún ruido que pudiera provenir de los otros cuartos de la casa, pero me doy cuen-

Yo apenas puedo con un par de bocados. Juego con el tenedor, lo dejo aburrida, para

ta de que es necesario salir de la recámara para asegurarme de que se hubieran mar-

luego insistente, obsesivamente, golpear la mesa con una cuchara, que ya se queja

chado. Basta esa sola idea para sentir un espasmo en el vientre y que el corazón me

de mi obstinación. Salimos del restaurante y empezamos a caminar. Más ruegos

comience a latir con un fuerte arrebato. Instintivamente me llevo las manos hacia

y ahora me obliga a atravesar por un parque cercano. La boca gruesa de Pablo ha-

el pecho; luego con el camisón seco las lágrimas y los mocos que me escurren. Veo

bla entusiasmada, pero logro desentrañar su simulación. Niños, pelotas, mujeres,

que la puerta de la recámara está cerrada; despacio la abro y me asomo. La claridad

areneros, columpios, globos y algodones de colores; árboles que acurrucan parejas,

que proviene desde el balcón me permite comprobar que la sala y el comedor están

viejos que roban sol, pasto verde, flores, aromas y fuentes secas. Los labios de Pablo

vacíos; rápidamente salgo, me acerco al interruptor y prendo la luz. Después voy a la

siguen moviéndose, se abren, se cierran, pronuncian, pero yo no escucho nada. Alzo

cocina, luego al baño, y hago lo mismo. No hay nadie. Recuerdo lo del papel y me

la vista buscando la escena del horizonte. Cientos de pájaros trazan incansablemente

dirijo hacia el balcón. Intacto. Ya no puedo más; me siento mareada y con náuseas;

perfectas elipses negras, fugaces, en repetidos yendo y viniendo, regidos bajo una

las piernas tiemblan sin control y me desplomo sobre el sofá.

sincronía rigurosa. Es el momento en que la tarde púrpura va dando paso a la hora nocturna; impaciente, decido regresar a casa. Al llegar, él insiste en quedarse, pero

El timbre de la puerta consigue que abra los ojos; los párpados lentos bajan, su-

no se lo permito. Antes de que una furia inaudita me lleve a empujarlo, Pablo sale

ben de nueva cuenta, trabajosamente, parecieran hartos de arena. En la cabeza sien-

envuelto en angustias. Cierro de un manotazo la puerta y me aseguro de pasar el

to una pesadez terrible, seguida de un insistente retumbar de las sienes. No tengo

cerrojo y la cadena.

idea de la hora y mucho menos en qué día me encuentro. El timbre pareciera gritar y me obliga a hacer un esfuerzo por levantarme. Abro. Es Pablo. Al verme, su cara

Sólo quiero dormir, sí, dormir, dormir todo el día, todos los días, todas las

alegre se transforma en una mueca de dolor y de espanto. Sus ojos marrones crecen

noches, días-noches, noches-días. Invoco a la oscuridad como a Dios, ven a mí

al mirarme. Aunque quiero abrazarlo fuertemente, lo hago con total desgana. Voy a

Dios, ven a mí. Y para que se me conceda el milagro debo edificar un templo,

la recámara a vestirme; me pongo unos jeans y una camiseta, y me acerco al espejo

eso, el templo y este templo se erigirá de la oscuridad, brotará de entre lo apagado.

para peinarme. Comprendo entonces el motivo de su desolación. Unas oscuras y

No puede ser de otro modo, ahora lo sé, estoy segura y esta seguridad me provoca

profundas ojeras circundan mis ojos; la palidez y varios kilos de menos muestran

una suerte de felicidad que se acompaña de ráfagas de escalofríos, de conmoción.

un rostro desencajado, casi sin vida. Pablo insiste, en una suerte de ruego, en que

Me dirijo hacia la ventana de la sala, bajo la persiana y corro la cortina; ahora el bal-

vayamos a comer. Acepto porque me faltan fuerzas para hablar, no puedo pensar, no

cón, persiana y cortina bien apretadas. La cocina no tiene persiana, así que voy hasta

puedo sentir, no puedo, no puedo.

mi habitación, arranco la cobija que abraza al colchón y clausuro satisfecha ese claro. La agitación me hace toser, la boca está seca y la lengua pastosa pegada al

Él come con avidez todo lo que nos ponen enfrente. Sopa, arroz, costillas de carnero,

paladar. Siento el calor emerger de mi cuerpo en oleadas rojas, cada vez más rojas, 13


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intensamente rojas; el sudor irrumpe como infantiles ámpulas virales. Con la

uno a los pies y el otro en la cabecera. Los miro sin miedo, siempre curiosa, como

emoción detenida en los labios, que tiemblan emitiendo una suerte de balbuceos

cuando de niña miraba lo prohibido. Ellos nunca muestran una sonrisa, en la ley del

febriles, me detengo a observar lo que no se ve, lo que ya no es porque no se mira,

templo no tiene cabida. Su satisfacción emana de un incensar, que arrecia sus humo-

simplemente porque mi voluntad no lo deja mostrarse. Un último resquicio de

res y que, sin una caravana previa, se introducen en mis narices hasta conmoverme.

luz resplandece en mi habitación y me lanzo en su contra, a la yugular de ese halo inmundo, indecente en este mundo nuevo de lo apagado. La fiebre oscura me lleva

El hombre que se muestra a mis pies retira la sábana que cubre mi cuerpo, lenta-

a arrancarme las ropas, fuera todo, ninguna prenda cuelga de mi cuerpo ya, sólo

mente, tan lentamente, que cada pedazo de mi cuerpo desnudo se pronuncia me-

penden mis cabellos que aunque los jalo persisten en permanecer. No importan, son

diante turgencias y escalofríos. Los brazos entonces hacen su aparición ondulante

nada ahora porque no se ven. Me meto a la revuelta cama y con la orilla de la sábana

por encima de mí, acercándose en cada movimiento, aunque sin tocarme. Las ma-

me seco el sudor de la cara. Respiro fuerte, echo el aliento caliente en resoplidos que

nos, enormes manos dueñas de esos brazos se acercan más. Mi pecho y mi vientre

percuten contra estas cuatro paredes, van y vienen, regresan sonoros, complacientes

se arquean alternadamente, y a cada pase de las manos, las contorsiones van toman-

de este hervor. Y lentamente en un ritmo agónico se apagan. Quizá el único blanco

do ritmos cada vez más rápidos. Siento cómo la piel se cubre con una capa de hielo,

que violenta mi templo es el de los ojos. Pero ya se apaga, ya va a medio camino, a la

aunque mi interior lanza lenguas voraces de fuego. El vientre y el pecho ahora se

meca del durmiente eterno.

arquean y se contraen violentamente. Quiero detenerlos, pero no me obedecen, ya no gobierno mi cuerpo. El miedo aparece en un vértigo de instantes, aunque siento

La puerta me habla ahora sigilosamente, en un murmullo rasposo, que delata al

yacer sobre un lago de deseos. Comienzo a aullar como bestia herida de muerte,

acechador. Los dedos de mis manos se aferran conmocionados a la sábana, mientras

soltando en mayúsculas voces contradictorias: ¡Detente-sigue-no-pares-detente-si-

mi cuerpo yace tenso como una lápida de mármol frío. Una tajada de aire hiere la

gue-no-pares! Y las desmedidas manos insisten, van, vienen, andan, desandan y

densidad de lo oscuro. Están entrando, un paso, otro paso y otro más; puedo mirar

vuelven a tomar camino fortalecidas ante la tortura deseada, ante ese gozar agónico.

sus ojos suspendidos en una levitación que sube y baja de dos en dos. El aire deja de ser aire para rendirse ante un penetrante olor que me hace pensar en las profundi-

El horizonte teñido peligrosamente de púrpura se revela en un momento. Un

dades de una cueva, donde regias y solemnes rocas emiten vahos verdes, escurrien-

estruendo en el pecho, en el vientre, revienta el hielo de la piel en un estallido de

do lamentos en forma de gotas, viscosas, pesadas, que a fuerza de caer una y otra vez

incontables esquirlas, para dar paso a una añeja lava feroz. Las manos, esas cuatro

logran la oquedad.

manos que más parecen diez, cuarenta, cien mil manos, descienden finalmente sobre mi cuerpo, y lo hacen ascender. Ya del horizonte se ha borrado el púrpura.

zxx

El destello dorado de los gemelos me permite reconocerlos, bien aparece el sombrero de copa, bien los puños blancos, bien el frac. Sin hacer mella en el colchón, con un ligero movimiento, sus cuerpos etéreos se acomodan parsimoniosamente 15


Relato

El profesor de tango Dolores García Ruíz Valencia, España. http://www.doloresgarcia.es/ http://www.elsecretodemonalisa.blogspot.com/

Ilustración: Daniela

Paz Acevedo Santiago, Chile.

http://www.flickr.com/photos/daniiiacevedo

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Jorge terminó de abrocharse el chaleco negro y se lo ajustó frente al espejo del vestuario que compartía con los otros participantes masculinos. Estiró las mangas de la camisa de raso, de un burdeos sereno y profundo, que prestaba una apariencia más luminosa a sus cabellos y bigote blancos.

S

Se repasaba, lenta y cuidadosamente con ambas manos el peinado, cuando oyó por megafonía cómo despedían la actuación de una de las parejas de concursantes que le precedían. Escuchó los aplausos del público resonando en la sala de fiestas y le sobrevino la misma sensación de vértigo y desazón que hacía ahora veinte años cuando participó en el concurso internacional de tangos, y con el importe del premio decidió quedarse allí en Madrid para montar su propia academia y comenzar una nueva vida. Se le aceleró repentinamente el corazón al pensar que pronto anunciarían sus nombres. Respiró hondo, salió del vestuario y se dirigió con paso decidido hacia donde indicaban gruesas flechas impresas en folios pegados por las paredes. Así llegó hasta una gruesa cortina de terciopelo negro que separaba el espectáculo de las bambalinas. Allí le estaba esperando Mari Carmen, quien una y otra vez fisgoneaba lo que ocurría en el auditorio por la rendija que el cortinón dejaba libre. -¡Date prisa, somos los siguientes!-, susurró alarmada Mari Carmen y le insistió con un gesto para que se apresurara. -Estás muy guapo-, añadió recorriéndolo con una mirada golosa. A lo que Jorge sonrió condescendiente. -Vos, sí que estás hermosa. ¿Tenés nervios, quizás? Mari Carmen se encogió de hombros. -Un poco... Es la primera vez que compito y voy a bailar en público. Siempre lo hemos hecho en tu academia. Aquí todo es distinto. Las luces, una orquesta en vivo... No sé si seré capaz de seguirte. -¡Mirá que sos boba, gallega! Pero si llevás más de un año de prácticas. ¡Qué dije, casi dos! Y lo hacés de maravilla, creedme- dijo Jorge arrastrando la elle con la suavidad que tanto encandilaba a Mari Carmen y puso punto final a la frase besándola delicadamente en la mano.

El presentador mencionó sus nombres y la pared de terciopelo negro se descorrió de improviso dejándoles al descubierto en una esquina de la pista. Un nutrido aplauso del público daba la bienvenida a la madura pareja mientras ambos se dirigían, cogidos de la mano, hasta el centro de la pista. Se apagaron todas las luces de la sala y con ellas todos los rumores. La pista quedó sumida en una oscuridad total. Tan sólo unos agónicos puntos lumínicos situados sobre las puertas de salida delataban las dimensiones del local. Un repentino y potente haz de luz blanca reptó hábilmente por el suelo de la pista hasta dar con los bailarines. Ambos se mantenían inmóviles uno frente al otro, esperando el inicio del primer compás. Jorge, que rodeaba con su brazo derecho la cintura de Mari Carmen, la acercó delicada y firmemente contra él, y, por un instante, temió perder el control de la respiración que forzaba a ser lenta y profunda, y que descubriera que a él también se le había desbocado el corazón como a ella. Podía percibir el tremolar de los largos flecos de su coqueta falda y su respiración agitada. El escote de su compañera de baile subía y bajaba generosamente, dejándole adivinar el trote de sus latidos femeninos. Aquella luz blanquecina transformaba la piel de ambos en una pálida y resplandeciente envoltura y arrancaba diminutos y parpadeantes destellos al vestido de negras lentejuelas de Mari Carmen. Clavaron la mirada el uno en el otro y se sintieron a salvo. De repente, el silencio se rasgó con el ritmo discontinuo y desasosegante de un bandoneón que fue dibujando en el aire las primeras notas de La Cumparsita. Jorge arrancó a bailar arrastrando el pie derecho, primero hacia atrás y luego a la izquierda, en un paso largo y lento cuyo rastro siguió con precisión el pie de Mari Carmen. Se sumaron los suspiros entrecortados de un violín plañidero y melancólico y el pulso profundo y acompasado de un contrabajo. Cuando irrumpió el vigor del piano, comenzaron los giros, los cortes, las quebradas y los firuletes que se sucedían sin que se soltaran por completo en ningún instante los bailarines, hilando con gracia improvisaciones perfectamente coordinadas. Los pasos se iban acortando y acelerando los movimientos, que se volvían más ligeros sin perder ni un ápice de exactitud y sensualidad. Los bailarines, absortos en sus giros, no parecían oír la música a cuyo compás respondían con tanta fidelidad; más bien, parecían crearla y esparcirla en el aire al deslizarse por la pista. 17


Cerraron el tango con un espectacular tirabuzón de Mari Carmen que acabó en los firmes brazos de Jorge que la sostenían en su última contorsión boca arriba. La sala de fiestas explosionó al unísono en un arranque de júbilo por la calidad insuperable de la actuación. Al público no le cupo duda de a quienes correspondía el trofeo y el jurado tampoco las tuvo. Tras recoger el premio y las felicitaciones, se cambiaron y se dirigieron satisfechos y alegres al coche de Mari Carmen comentando las mil sensaciones que habían experimentado. Saludaron divertidos a la diosa al pasar por la Cibeles y continuaron atravesando la ciudad de semáforo en semáforo sin parar de hablar y de reír, hasta detenerse frente al portal de Jorge. Mari Carmen apagó el automóvil y sin dejar de sonreír le espetó: -¿No me invitas a tomar algo en tu casa? El rostro de Jorge se contrajo y parpadeó perdido. -No suelo tener bebidas en casa, ¿sabés? Ché, no sé, no sabría qué ofrecerte. -No tienes que preocuparte por eso. Yo ya lo he previsto-, respondió Mari Carmen y alargando el brazo hacia el asiento trasero sacó de una bolsa una botella de cava valenciano de excelente calidad. -La ocasión lo merece ¿no te parece?-, le propuso con una interrogación pícara en la mirada. Jorge suspiró derrotado y negó compungido con la cabeza. -¡No te entiendo!-, le espetó Mari Carmen. -¡De verdad, que no te comprendo! ¡Mírame!-, exigió con firmeza mientras le sostenía la barbilla y mantenía su mirada sujeta con la suya. -Sé que te gusto. No puedes engañarme-, afirmó mientras le cogía a él la mano y la apretaba entre las suyas. -Entonces, ¿qué ocurre? ¿Dónde está el problema? No somos ya unos niños ni tenemos que dar cuentas a nadie. ¿No dices que tu mujer no está contigo desde hace seis años y que no volverá? ¡Eres libre, Jorge! ¡Libre y aún no lo quieres aceptar! Jorge le dirigió una mirada algo extraviada y apesadumbrada. -Si no estás demasiado enfadada conmigo, podés subir. Quizá llegués a comprender. 18


Bajaron del vehículo y cruzaron la calle dirigiéndose al domicilio de Jorge. A esas horas las pisadas sonaban huecas y furtivas. -Pulsa el cinco-, le pidió Jorge mientras cerraba las puertas de un anticuado ascensor. No tuvo demasiado tiempo Mari Carmen para preguntarse a qué se estaría refiriendo Jorge, qué tendría que comprender. Él abrió la puerta con su juego de llaves, la invitó a pasar al interior y gritó: -¡Señora Encarna, ya regresé! De una habitación salió una señora muy sonriente y hablando en voz baja. -Buenas noches. Ahí la tiene. Está tranquilita. Ha cenado muy bien y ya le he cambiado el pañal. Me imaginé que vendría usted tarde y cansado. -Es usted un verdadero ángel, Encarna. -Nada, nada. ¿Para qué estamos los vecinos? Para ayudarnos en un momento dado, ¿no? Pues ya está. Que usted bien que se lo merece. Buenas noches, Jorge y la compañía–, dijo y cerró la puerta de la casa tras de sí. Quedaron en silencio los dos y Jorge respondió la mirada interrogante de Mari Carmen con un: -Ven, te presentaré a Alicia, mi mujer. -¿Pero cómo…? Tú dijiste...-, así iba a comenzar una cascada de reproches indignados de Mari Carmen. -¡Sé muy bien lo que dije! –cortó secamente él–. Y no te mentí. Entraron en un salón de altos techos suavemente iluminado al que se le había privado de todo lo accesorio y había sido reducido a lo imprescindible: un sofá, una mesa con dos sillas, un aparato de televisión encendido en silencio y una mecedora donde Alicia pasaba inmóvil la mayor parte de su existencia. Allí se encontraba sentada. Les recibió con una mirada perdida y una mueca incongruente. Jorge se dirigió a ella y, agachado, le habló muy suavemente, como parte de una rutina mil veces practicada: -¿Cómo estás, palomita? ¿Habés cenado bien? ¡Buena chica! Se incorporó y la besó en la frente. Se encaminó pausadamente hacia el ventanal del salón. Apartó el visillo y miró distraídamente al exterior. Los reflejos de los anuncios luminosos se apoderaban intermitentemente del rostro de Jorge. -Dije que hacía seis años que ya no tenía a mi esposa conmigo. No te mentí. Nunca dije que hubiera marchado, sino que no volvería. No quise hablar de esto con nadie, ni cuando comenzó todo, ni después contigo. Me duele demasiado hablar de

ello. ¿Qué podía contarte, que estoy unido a una mujer que ha sido todo para mí y que ella y yo nunca más volveríamos a conversar, a compartir, a amarnos ni a bailar juntos? Jorge dirigió una mirada hacia la estantería sobre la que reposaban multitud de marcos con fotos de ambos de instantes emotivos y concursos de baile. -Sólo me refería a lo que podés ver. Jorge dulcificó su tono y devolvió la mirada a lo que le ofrecía la ventana. -Durante todo este tiempo que nos conocemos, he luchado contra mí mismo por no alentar una relación a la que no puedo responder ¿comprendés? Sería un canalla para ti y para ella. Se volvió con resolución hacia Mari Carmen: -¡Me tenés partido el corazón! ¡Sos maravillosa y me devolvés a la vida con solo mirarme! ¡Daría media vida por estar contigo, lo que me quede de vida! La voz de Jorge se quebró definitivamente. -Pero no la voy a abandonar por nada de este mundo ¿Sabés? ¡Por nada! La barbilla de Jorge tremolaba indomable y los ojos se le anegaron. -La he querido mucho y ella también a mí. Alicia seguiría queriéndome si no estuviera tan malita. No. No dejaré de cuidarla-, afirmó rotundo tratando de mantenerse sereno mirando al exterior mientras las lágrimas se le deslizaban calladamente por el rostro artificialmente iluminado. Mari Carmen se acercó a Alicia y le acarició el rostro excesivamente avejentado. La prematura anciana respondió con una sonrisa boba y ojillos brillantes. Se aproximó a Jorge y él respondió volviéndose hacia ella. Sus rostros cambiaban de color incesantemente. -Tienes razón –dijo Mari Carmen–, debes cuidar de ella- y asió a Jorge por los brazos. -Pero si tú quieres, podemos cuidarla los dos juntos. Jorge sintió que algo en su interior se derretía y rompió a llorar y a reír a un tiempo mientras abrazaba con todas sus fuerzas a Mari Carmen, cuyo cálido contacto le confirmaba que la vida estaba entrando de nuevo a raudales en su existencia y lo alejaba de la amargura de su soledad. zxx 19


Relato

La vida en un suspiro

Luisa Gantes Mora Santa Cruz de Tenerife, Canarias, Espa帽a. http://www.luisagantesmora.com/

Ilustraci贸n: Daniela

Beracochea

Montevideo, Uruguay.

http://lananiela.blogspot.com.es/

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Un diagnóstico médico explica, con una sola palabra, la terrible experiencia que viví el 18 de noviembre de 1989, en La Avenida de Anaga, y que transformó todos mis esquemas mentales, mis creencias y mi existencia.

E

El paso de peatones de la avenida se extiende a lo largo de una de las calles más anchas y transitadas de la ciudad. Donde las olas antes mostraban su temperamento ahora se levantan altos edificios que ocultan lo que fue un humilde barrio de pescadores con sus añosas corralas. En sus patios hablaban los ancianos de las maldiciones con que el mar se había vengado del robo sufrido. De pequeña me deleitaba escuchando las historias de desaparecidos o hallados en tierra firme con los pulmones anegados de agua salada. La edad me trajo el escepticismo que sólo acepta lo que posee aval empírico, por ello no comprendía la animadversión que despertaba en mí el mítico paso y nunca pude sospechar que sería la protagonista de uno de aquellos sucesos inexplicables. Aunque dicen que he extraviado mis recuerdos, puedo evocar con claridad aquel 18 de noviembre porque está asociado con multitud de emociones desconcertantes. Aquel día, ya hace treinta años, los vientos alisios soplaban con fuerza y alborotaban mi pelo que debía apartar continuamente de mi cara. Sin embargo, y como de costumbre, lucía el sol y la temperatura era agradable. Me situé sola al pie del semáforo en rojo. Los automóviles enrarecían el aire con los gases que desprendían sus tubos de escape y la ruidosa marcha de sus motores. Hacía dos días que Diego había bajado las escaleras cargado de maletas y se había negado a explicar los motivos que le alejaban de mí. Me encaminaba, sonámbula, a la comisaría de policía para denunciar su abandono del hogar conyugal, siguiendo las recomendaciones familiares. Mi cuerpo, convertido en un  cúmulo de síntomas, aunaba las palpitaciones con el peso de una piedra invisible que oprimía mi pecho helado. 21


Al pie del semáforo, y a pesar de mi miopía, pude distinguir, allá, al otro lado de la vía, a una mujer que esperaba, como yo, la luz verde para cruzar. Regordeta, de pelo blanco, vestía pantalones ajustados bajo una blusa holgada y larga sin hombreras. Llamó mi atención al sugerirme, de forma inexplicable, una íntima familiaridad. Mi mente estaba ocupada buscando entre sus múltiples rincones un dato que la identificara cuando escuché un frenazo seco. El semáforo me dio paso y bajé el bordillo de la acera. En ese preciso momento el viento cesó, un silencio ominoso olvidó el sonido de los motores y el piar de los pájaros refugiados en los árboles que bordeaban la avenida. La mujer permanecía quieta al otro lado y, mientras me acercaba, mi mente obtenía datos imposibles de procesar, podía ver en ella mi altura, mi mandíbula ancha desdibujada por la flacidez del rostro, mi boca grande ribeteada de arrugas. Mi yo envejecido parecía esperar mirándome con dulzura. Durante el trayecto, que parecía no tener fin,  vi innumerables puestas de sol precipitarse en la línea del horizonte. Ante mis ojos se desarrollaron escenas que yo protagonizaba; se sucedían en asociaciones oníricas que mi mente lógica no lograba procesar. Recuerdo que en una cafetería vi un hombre cuya presencia aceleraba mi corazón. Recuerdo una ceremonia civil al lado de aquel hombre. Recuerdo el dolor de un parto... Las sensaciones se sustituían unas a otras con frenesí. Hacía esfuerzos ímprobos por avanzar. Mis pasos se hicieron más lentos. Comenzó a dolerme la espalda y la rodilla derecha. Me pesaba el bolso. Mis músculos eran barro en manos de un artesano. A medida que me acercaba a la mujesu contorno se desdibujaba y su figura adquiría una transparencia luminosa.  

Al subir el bordillo de la acera sentí una suave brisa cálida. Los automóviles recuperaron su marcha y los pájaros retomaron su algarabía. Un hondo suspiro se escapó de mis pulmones. La mujer había

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desaparecido por completo. No podía reconocerme a mí misma como el yo que acostumbraba ser. Sentía una extraña paz que contrastaba con las emociones desbocadas que había dejado al otro lado del paso de peatones. Me percaté de que estaba dibujando una sonrisa mientras veía pasar a la gente que caminaba con ligereza a lo largo de la avenida vestida con ropa deportiva. Nadie me miraba. Nadie parecía darse cuenta de lo que había pasado. Abrí el bolso que llevaba colgado al hombro, era el mismo que le había visto a la extraña mujer. Mis pantalones y mi blusa eran los mismos. Al tocarme la cara noté la flacidez de los músculos. La paz que había sentido dio paso al espanto. Un sudor frío bañó mi nuevo cuerpo. Una luz blanca inundó por completo mi campo de visión. Me contaron que me desmayé. Me trajeron a esta casa desconocida y me cuidó el hombre que vi mientras atravesaba la calle. Todos los días ese hombre amable y bueno, que dice ser mi marido, me muestra fotografías en las que me reconozco y me cuenta una historia de mi vida que acato como cierta porque la vi transcurrir ante mí durante aquel extraño trayecto por la Avenida de Anaga. El médico me ha diagnosticado amnesia. Yo guardo silencio y pienso: la vida pasa en un suspiro.

zxx

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Relato

Sirenas Sergio Rodríguez Chirillo Buenos Aires, Argentina.

Ilustración: Ricardo

Arganza González Madrid, España.

http://arganzart.blogspot.com.es/

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Aquellos ojos hipnóticos me acechan desde lo alto. Hay algo en esa mirada quieta que me provoca fascinación. Tal vez sea que parece inalcanzable. Porque aparece y desaparece, es nómada en medio de una bruma pesada que nace delante de mis ojos y me obliga a cerrarlos.

Me muevo en círculos como si el hilo rojo de Ariadna se me hubiese caído de las manos. Miro hacia atrás. Siento que soy yo a quien persiguen, aunque no me atrevo a

L

asegurarlo. El cielo tiene el mismo color del asfalto. No tardará en llover. Las mar-

paulatinamente de un cansancio irreversible. Las piernas, extendidas, se vuelven

gún lugar me tiene aturdido. En ese preciso momento, me doy cuenta de que tengo

rígidas y los brazos parecen vivir unos minutos más antes de seguir el mismo cami-

una mochila colgada de un hombro. Luego de buscar un techo, la lluvia es tupida

no. Las imágenes se hacen más y más confusas. Me cuesta mucho reconstruirlas y

y tenaz, la reviso con la esperanza de alguna respuesta. Hay varios fajos de billetes

darles una lógica. Siento un fuerte olor a asepsia que no comprendo si se desprende

usados con el logo de un banco. Seis fajos. No recuerdo cómo han llegado hasta a

de la niebla o es parte de un sueño.

mí. Agujeros de la memoria. En mi vida he visto tanta plata junta. Sólo en las pelícu-

Las pocas imágenes que se filtran se van ondulando o quebrando, como si las

quesinas de chapa de algunos negocios aparecen como imágenes repetidas, indicio

mirara desde abajo del agua. El resto de mi cuerpo va cediendo al sopor, se contagia

de mi recorrido furioso y centrífugo. Me detengo. El continuo progreso hacia nin-

las. Algo muy parecido a la electricidad me sube desde los pies y me deja el cuerpo Cuanto menos me resisto más libre me siento. Sin dudas, es algo paradójico.

gelatinoso. Un instante de temor o de conciencia y la posibilidad cierta de haber

Miro por última vez todos aquellos ojos escondidos entre la espesura de la niebla.

realizado un asalto. Entro en un restaurante y voy directamente al baño. Puedo

Hay una luz. Potente, blanca, cegadora; me obliga a apretar los párpados mientras el

sentir cómo un sudor helado resbala por mi espalda, mientras escondo los fajos de

cansancio se ensaña aún más con mi cuerpo, y me monta y me arrastra en una ola

billetes en los bolsillos del pantalón y de la campera; me deshago de la mochila. Re-

de inconsciencia. En ese deslizarme involuntario hacia otra realidad, me empiezo

greso a la calle. Otra vez escucho sirenas detrás del fondo de lluvia. La puta urgencia

a reconocer sin ataduras, recupero la movilidad y el vigor y me doy cuenta de que

de no ser atrapado devuelve aquella electricidad, un serpenteo ágil y desenfrenado

estoy corriendo. Sí, corro tan rápido, que hasta dudo de que sea yo quien que corre.

que se desliza dentro mío dando pequeños mordiscos. A pesar de la pesadez de las

Sin embargo, es realmente así, veloz y desesperadamente, como si escapara de algún

piernas, salgo con el paso apurado buscando alguna avenida. No conozco el barrio,

lugar. Corro entre la gente que se hace a un lado, doblo en una esquina a la derecha

pero me guío por los ruidos de escapes y bocinas. Trato de ubicarme. Pensándolo

y en la siguiente a la izquierda, corro con el corazón agazapado en el fondo de la

bien, si yo hubiera planeado el robo, habría dejado una moto a pocas cuadras del

garganta, corro esperando que dé otro salto absurdo, corro con la bocaza en un grito

banco. Vuelvo hacia atrás. Una cuadra. Luego, dos cuadras a la izquierda y el cruce

silencioso. Es una suerte de llamada insistente al oxígeno para colmar mis pulmones

por una galería para salir a una calle lateral angosta. Busco una moto, mi moto. Un

y también mi memoria, porque entre tanto hueco y recuerdo opaco, tal vez ese soplo

violento olor a desinfectante me trae imágenes fragmentadas. Hay rumor de ave-

sea lo que necesito para apartarla del vértigo y la confusión. Sigo corriendo hasta no

nida. Apuro el paso bajo la lluvia que se envalentona y arremete contra todo lo que

escuchar más las sirenas, cuatro cuadras, seis, veinte. Pero estoy desorientado.

se le anime. La moto no debería estar lejos. Si estuviera por aquí nomás, no habría 25


dudas de que el robo lo he realizado yo. En la esquina, dos policías hablan, gesticulan. No puedo dejar de pensar en que hablan de mí. El barrio me ha succionado, nunca me alejé más de cinco o seis cuadras. Un sacudón en el pecho me avisa que ahí está, encadenada a un poste. Tengo que huir ya. La moto nunca reacciona antes de las cuatro patadas. Eso lo sé. Es mi moto, no hay duda. Salgo despacio. El semáforo en verde y un hueco entre dos autos, son las manzanas de este paraíso que no le conozco ni el nombre. Acelero decididamente, miro por el espejo retrovisor, nadie. Al frente, un camión me encierra. Sobre la calle húmeda patinan las gomas de la moto que ya no tiene control. Vuelvo a deslizarme, sin resistir, dentro de la ola de inconsciencia, y abrazo las sirenas y la bruma espesa que nace delante de aquellos ojos que me miran.

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zxx


Relato

Cuento Breve Sergio Omar Martínez Mar del Plata,

Buenos Aires, Argentina. http://www.sergiomartinez.com/

Se levantó sobresaltado, de la cama, por el alboroto que provenía de la calle. Sin embargo, prosiguió con su rutina diaria. De afuera se oían voces extrañas; gritaban algo que no lograba entender (¿acaso estaría en un sueño imposible del cual no terminaba de despertar?).

S

Se acicaló durante treinta minutos como todas las mañanas. En la cocina preparó su desayuno preferido y cuando se dispuso a devorarlo, fuertes golpes se escucharon en la puerta de entrada. Cansado de tanto escándalo, con gran rapidez, atravesó el comedor y la sala de estar para abrir la puerta. Ya fuera, de su casa, una muchedumbre de seres gritaban cosas que no entendía, y entre sus patas llevaban objetos metálicos. Iban y venían presurosos, nerviosos repitiendo permanentemente: -¡Arriba las patas! ¡Arriba las patas! -¿Zgrte egndfhy pspsts? (¿Por qué tanto escándalo?, -dijo en su lengua). -¡Arriba las patas, engendro! -¿Zgrte nhdyg m hi jhsya? (¿Por qué vienen a mi casa?). Agitó sus alas rojizas para advertirles que ese era su territorio, cuando cientos de cositas atravesaban su duro exoesqueleto de queratina y caía inerte sobre la galería de su casa. Detrás del vallado, para que las curiosas no logren pasar, se escuchó:

Ilustración: Mario

Carpé

Cádiz, España.

http://www.emecarpe.com/

Vecina 1: -¡Lo tiene merecido, es un bicho raro! Vecina 2: -Son un peligro para nuestros hijos. Vecina 3: -Espero que mis hijos no se junten con esos bichos raros, porque le llenan la cabeza con sueños de un hormiguero grande y único, donde todas aceptemos la diversidad de especie. Y nosotras somos superiores a ese cascarudo, ¿verdad? zxx 27


Relato

Izlup y Sorbina José Tomás Romero Madrid, España.

Ilustración: Diego

Estebo

Madrid, España.

http://www.diegoestebo.es/

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1

1. La rutina Cuando llegaba al zoo publicidad de grandes almacenes, la recogía el cuidador de Izlup. Pasaba las páginas hasta encontrar la moda de baño para observarla detenidamente unos minutos. Al cuidador de Izlup le gustaba, además del gazpacho, ver las chicas en bikini de los catálogos. Cuando la publicidad llegaba por fin a garras de Izlup, este pasaba las páginas hasta encontrar los electrodomésticos. Los miraba y leía sus características con atención. A Izlup, además de las hormigas, le gustaba ver las aspiradoras de los catálogos. –Vamos, Izlup, -decía luego el cuidador- deja de jugar con los papeles. Le arrebataba el catálogo, limpiaba el letrero de OSO HORMIGUERO y se alejaba hacia las oficinas del zoo. Al llegar la sobremesa, la dueña de Sorbina se sentaba en su sillón favorito. Cogía el mando a distancia y encendía el televisor. A la dueña de Sorbina le gustaba, además de la tortilla de patatas, ver telenovelas durante toda la tarde. Cuando por fin caía dormida delante de la pantalla, Sorbina se apoderaba del mando a distancia. Bajaba el volumen para no despertar a la mujer y cambiaba de canal. A Sorbina, además del polvo, los ácaros y las miguitas, le gustaba ver los documentales de naturaleza. –¡Ay, Sorbina! -se decía a sí misma- ¡quién pudiera ser uno de esos animales! Cariñosos, libres, calentitos... no como yo, una simple aspiradora.

2. La noche La suerte rompió un día las rutinas de Izlup y Sorbina. Llegó al zoo un equipo de reporteros de la televisión local. Dio la gran casualidad de que, cuando sacaban a Izlup en pantalla, hubo un intermedio en el documental que estaba viendo Sorbina.

La aspiradora aprovechó la pausa para curiosear qué emitían otros canales. Se encontró con la imagen de Izlup tras la voz del reportero. – ... y aquí vemos el único ejemplar de oso hormiguero con el que cuenta el zoo de la ciudad actualmente. La dueña de Sorbina se despertó en ese instante. La aspiradora soltó el mando a distancia y disimuló como pudo. Aunque contrariada, la mujer no quiso volver a la telenovela, sino que siguió la entrevista que hacían al cuidador de Izlup con mucho interés. Sorbina, por su parte, había quedado prendada del oso hormiguero. ¡Qué hocico tan sexy! Aquella noche no pudo conciliar el sueño. Después de haber contado mil veinticuatro ovejitas sin ningún resultado, decidió escapar furtivamente hacia el zoo. Sorbina escribió una nota de despedida para su dueña. Saltó por la ventana de la casa. Atravesó el jardín. Se deslizó a lo largo de las calles de la ciudad procurando pasar desapercibida. No quería ni pensar qué ocurriría si algún peatón encontraba una aspiradora paseando a la luz de la luna. Por suerte, los pocos transeúntes con los que se cruzó caminaban tan ensimismados que no repararon en el intrépido electrodoméstico. Incluso un joven pidió perdón mecánicamente tras empujar de forma involuntaria a Sorbina. La aspiradora tuvo que rodear dos veces la valla del zoo para encontrar un resquicio por donde entrar. También tardó muchos metros en llegar a la jaula del oso hormiguero. Izlup dormía apaciblemente. Le despertaron los golpes de unas piedrecillas. Abrió los ojos y se encontró con una aspiradora al otro lado de la jaula. –Hola. Me llamo Sorbina. 29


El oso hormiguero se peleó unos momentos con las legañas. Se acercó y le tendió la pezuña a través de los barrotes. –Encantado. Yo soy Izlup. –Te he visto en un programa esta tarde. –¡Oh! Vaya. Disculpa mi aspecto. Me cepillaron antes de comenzar la entrevista, pero ahora ya me he despeinado, debo de tener unas ojeras tremendas, y... –Me gustas así mucho más que en televisión–, le interrumpió Sorbina. Siguió un silencio que ambos aprovecharon para mirar la luna y respirar el aroma de la noche. –Háblame de ti– pidió ella. –Bueno... soy un oso hormiguero. Nací en Argentina, pero me trajeron a esta ciudad de pequeñito. Aunque he pasado toda mi vida en cautividad, aún me mantengo en forma. Mi cuidador es muy bueno y me rasca la barriga cuando me echo la siesta. –Yo soy una aspiradora. Natural de Taiwán, pero me importaron aquí recién fabricada. Aunque ya no estoy en garantía, funciono a plenos mil cuatrocientos watios. Mi dueña es muy buena y me recoge el cable con mucho cuidado cuando me desenchufa. Ambos habían escondido lo más importante acerca de sí mismos en este primer diálogo, así que las siguientes palabras no se demoraron. –Me gustan los electrodomésticos con cable– dijo Izlup. –Me gustan los mamíferos irracionales– dijo Sorbina.

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Pasaron juntos la mejor noche que podrían recordar. Al amanecer, ya habían decidido fugarse juntos. El oso hormiguero escribió una nota de despedida para su cuidador. Escaparon del zoo. Al principio, avanzaron furtivamente entre la muchedumbre. Más tarde, se dieron cuenta de que las personas sólo tenían ojos para sus relojes. Todos llegaban tarde al trabajo, o a donde fueran, y la peculiar pareja de aspiradora y oso les pasaba desapercibida. Izlup y Sorbina, por el contrario, no perdían detalle de qué aspecto presentaban y cómo se comportaban los humanos.

3. El test de compatibilidad Tras varios días de convivencia e ilusión adolescente, fabricaron el siguiente diálogo: –Izlup, escúchame –comenzó la aspiradora, a la vez que rascaba la barriga del oso–, temo que las personas descubran que no somos una pareja convencional y nos separen. Peor aún; a mí podrían mandarme al desguace y, a ti, disecarte y ponerte en un salón. –Eso es imposible –contestó Izlup–, los ciudadanos viven cada uno en su mundo particular. No son capaces de ver la realidad. Siempre ajetreados, cada instante pensando en el instante siguiente. Si ni siquiera se comunican entre ellos, mucho menos lo harán con nosotros. –No me refiero a que nos descubran de ese modo –continuó argumentando Sorbrina–, lo que me da miedo es que algún día nos pidan los papeles. ¿Entiendes? Es cierto que no se fijan en nosotros, ni en sus propios congéneres, pero sí en los documentos. Mientras dispongamos de algún papel oficial que afirme que somos pareja, nadie descubrirá la verdad de nuestra naturaleza y podremos vivir tranquilos.


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Izlup asintió. –He pensado en un certificado de emparejamiento –siguió Sorbina–. Es el documento que usan las personas para justificar que están casados o que viven juntos.

cabeza cabe no hacer caso a las conclusiones del test! Era la primera vez, en treinta años de trabajo, que veía a alguien no seguir a rajatabla las recomendaciones burocráticas.

Unos minutos después, Izlup y Sorbina se encontraban en la oficina correspondiente. Les informaron de que para solicitar el certificado de emparejamiento debían realizar previamente el test de compatibilidad. Un funcionario arrastraba su voz a lo largo de las explicaciones mientras ponía a punto una máquina extrañísima, encargada de evaluar el test automáticamente.

4. Gazpacho y tortilla de patatas

–El test de compatibilidad es un servicio público, gratuito y obligatorio para todos los individuos que deseen constituirse como pareja. El resultado del test no impide en ningún caso que la pareja se legalice, pero con un resultado por debajo del cincuenta por ciento de compatibilidad se recomienda no seguir adelante. De hecho, por debajo de este porcentaje el Estado no se responsabiliza de futuros problemas de la pareja: falta de ayudas públicas, becas, solicitudes de adopción, malos tratos, etcétera. La máquina ya estaba preparada para realizar el test. Izlup y Sorbina se acomodaron en sendos asientos. Unos cascos se posaron encima de sus cabezas. Tras unos minutos de procesamiento, apareció el resultado en un monitor. –Han obtenido un diecisiete por ciento –anunció el funcionario–, supongo que ya no querrán solicitar el certificado de emparejamiento. –Nada de eso, seguimos adelante. El funcionario se mostró muy contrariado. La aspiradora y el oso hormiguero, además, encontraban tremendamente divertido el resultado tan escaso en el test de compatibilidad. Esta actitud terminó por crispar al funcionario. Expidió diligentemente el certificado para que la extraña pareja marchara cuanto antes. ¡En qué 32

Izlup y Sorbina fueron la pareja de oso hormiguero y aspiradora más feliz de toda la historia. En cuanto a nuestro funcionario, tuvo que abandonar el trabajo unas semanas después. Cuando por fin había conseguido superar el trauma que le causó la actitud frente al test de compatibilidad de Izlup y Sorbina, llegó a la oficina otra pareja aparentemente normal. El test arrojó de nuevo un diecisiete por ciento. Para asombro del sufrido funcionario, los novios quisieron formalizar su relación a pesar de todo. Esto le desquició y pidió la baja voluntaria inmediatamente. De nuevo, la máquina que realizaba el test de compatibilidad se había equivocado. Esta pareja fue tan feliz como los mismísimos Izlup y Sorbina. Y es que la máquina podría tener en cuenta perfiles psicológicos, compatibilidad de ADN y otros factores sociales de cada uno de los pretendientes. Pero lo que nunca sería capaz de procesar y comprender es que a ella le salía un gazpacho riquísimo y él cocinaba unas tortillas de patata dignas de tres tenedores, ni lo que esto significaba verdaderamente. zxx


Relato

Antes de la lluvia Susana Ruggiero Buenos Aires, Argentina.

Venga una historia de ayer que apreciarán los más lerdos; el destino no hace acuerdos y nadie se lo reproche; ya estoy viendo que esta noche vienen del Sur los recuerdos.

Jorge L. Borges

http://www.unosyotros.blogspot.com/

Ilustración: Rebeka

Elizegi

Donosti, Guipuzkoa-Euskadi, España. Reside en Barcelona - Catalunya, España.

http://www.rebekaelizegi.com/

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D

–Decíle a Bautista que me enteré de que metió vacas de cría

Espero que no hayan fracasado con el engorde porque me tendrán que

en el fondo del terreno de mi casa. De la misma forma que las trajo

rendir cuentas. Aunque me hago la distraída, sé que son bastante haraganes

sin mi autorización, que las saque de allí. ¡No quiero olor a bosta cerca

en mi ausencia. El pago será equivalente al rendimiento que yo misma me

de mi persona! ¿Entendiste? Que Pedro me consiga cebo del mejor

encargaré de controlar…

para hacer velas y que se asegure de la buena calidad del mismo. De lo contrario tendrá que hacer la tarea dos veces.

Así escribía en septiembre de 1895 Mercedes del Carmen Abad López

Te encargo a vos que pongas vino de misa en los botellones sin ser chusco.

a su hijo Luciano de 38 años desde Santa Rosa, La Pampa. Merceditas era

No se olviden de avisar al cura Severino que quiero misa en casa el domingo

famosa en la zona por su belleza de mujer blanca con ojos claros y más que

a las siete en punto. Y no sean lerdos porque no aceptaré olvidos ni excusas.

nada por su carácter de mariscal de campo que nadie se atrevía a

Con vos hablaré personalmente al llegar para que me comentes todas

contradecir. Comentaban que fumaba cigarro de chala mientras rezaba el

las novedades. En estos cinco días de viaje que haré en la carreta tirada

rosario. Que montaba tan ligero a caballo como gato montés. Que era capaz

por bueyes pasarán cosas de las cuales quiero estar enterada.

de dormir al aire libre sin soltar la escopeta. Salvó su vida de la persecución

Apuntá todo para no olvidarte. Comunicále a Petrona, que tenga

de los indios en más de una oportunidad. Don Juan Francisco Valle de Paz

la casa lista y los fogones encendidos y que no la quiero ver haciéndose

contrajo matrimonio con Merceditas el 12 de octubre de 1854 y era vox populi

arrumacos con Bautista. Repongan el maíz para las gallinas

que nunca logró domesticar a esa flor de muchacha corajuda. Tampoco se

y limpien el establo. Sabés que no me gusta la mugre. No quiero

animó a dejarla porque en las horas de placer, ella era una fiera. Y a Juan,

animales apestados. Quiero tener las mejores vacas que rindan la mayor

aunque era manso, le gustaba. Andaba con el cuerpo ardiente esperando que

cantidad de leche.

ella se levantara la enagua y lo llevara para la pieza. Hoy en su memoria queda como recuerdo La Indomable un casco de estancia en Quemú Quemú. Allí murió el 28 de enero de 1920 durmiendo a la sombra de un nogal a las cinco de una tarde calurosa y húmeda antes de caer la lluvia.

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Relato

A George Orwell

Sentado en lo que parece ser una sala de estar, sujetas, con una mano, una taza de café y con la otra, un cigarrillo. Tu mirada está algo perdida, tu pelo corto luce hacia arriba y tu bigote es algo vulgar, muy fino, al estilo de un generalísimo que tanta desgracia trajo a España. No podrías negarlo, conociste en persona sus estragos.

M

Josune Murgoitio

Me introduzco en la fotografía que observo y me siento en la silla que se posiciona al otro lado de la mesa en la que apoyas tu brazo izquierdo. Te miro a los ojos. Me deleito en sus profundidades. Me vuelvo sepia.

Euskadi, España.

Me fijaría en cada uno de los detalles de tu cuerpo; tu boca estrecha, tus labios extrafinos, tu nariz un tanto puntiaguda, la forma ladeada en la que descansan tus hombros y tus piernas cruzadas, apreciando más allá. Hacia dentro, desde dentro...

Mondragón,

http://www.bravereaders.es/

Te hablaría... Escucharía tus palabras, serenas y pausadas. Escucharía tus silencios, calmados y confiados.

Ilustración: Tinta

Frida (Jackie Schneider) Buenos Aires, Argentina.

http://www.jotasch.blogspot.com/ http://www.facebook.com/tinta.frida.art/

Encendiéndome un cigarrillo, te preguntaría si superaste, en algún momento de tu vida, el sentirte al margen, aislado y menospreciado. Si ese sentir, es la razón fundamental y el motivo común de quienes aspiramos a pasearnos por el mundo como escritores. Te preguntaría si renunciaste a la condición de panfletista, a los principios y convicciones, principales sustentadores de la escritura, en favor de una vida económicamente segura. Observarías mis ojos grandes y redondos. Tal vez, te perdieras en su intensidad y seguramente, verbalizarías, mirándome fijamente, aquello de si quisieras vivir de la escritura, más te valdría casarte con el hijo de un editor. Reiríamos, comprendiendo sin necesidad de decir en viva voz, la ironía de esta afirmación; jamás nos asustó la pobreza.

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Te preguntaría si han variado los motivos por los que escribes. Qué hacer cuando consideras que eres una persona cobarde, pero como escritor te sientes en la obligación de ser valiente. Acabado ya el cigarrillo, memorizando cada uno de tus gestos, volvería a sonreír, lúcida por tenerte enfrente de mí y callada por las ansias de escuchar una voz que hilvanaría experiencia y aprendizaje. Me sentiría tan...yo. Esa sensación cuando te percibes en el interior del pecho, como si del estallido de una burbuja de luz se tratara. Te preguntaría cómo afrontaste los momentos de soledad absoluta; el estado de sentir más horroroso que cualquier alma pueda experimentar, a veces, insoportable, otras, excepcionalmente majestuosa. Cuál fue el grado de desnudez textual que alcanzaste en cada una de tus obras y qué ocurrió en ti después de 1984. Quizás aquel impulso demoníaco de alzar la voz pudo contigo... Quizás cediste a las presiones de la locura... Quizás te abandonaste sin ser consciente de que no pertenecías a la realidad... Te imagino escribiendo Días de Birmania, Homenaje a Cataluña, Rebelión en la granja, La Hija del Reverendo, 1984... Mirando más allá del paisaje que muestra tu ventana, desdibujando en tu mente el color real de la pared en la que se apoya tu escritorio; corroídas tus manos largas y delicadas por una necesidad imperativa de aplacar el autoritarismo y la injusticia. Te preguntaría si un beso en la mejilla sería excesivo... Un acompañar cariñoso en la ficción políticamente reivindicativa que yo te asigno. Por egoísmo agudo, entusiasmo estético, impulso histórico, propósito político. Por ti, por mí, por un cigarrillo a medias y, una sala de estar, a medias.

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Relato

Volver a nacer Lilian Andrea Lencinas Córdoba,

Sus pasos eran lentos, no tenía apuro. Hoy no quería correr. Durante los últimos cuarenta y cinco años había corrido para llegar a horario a su trabajo. Hoy realizaría los últimos arreglos, tendría un brindis de despedida. Se jubilaba.

C

Comenzaría una nueva etapa. Tantas veces soñó con este momento, tantas veces lo habló en familia, tantas veces sentía que era el momento ideal, deseando llegar a cumplir con los años requeridos. Hombre común, transcurso de vida común con logros y fracasos.

Argentina. http://www.creatividadinternacional.com/ http://www.facebook.com/Seres.Libro/

Hoy comenzaba la etapa deseada, los cambios del fin de una obra cumplida, valiosa, planificada. En un mes, estaría realizando junto a su compañera de vida, ese viaje tantas veces postergado por las obligaciones de ser adulto. Era feliz, se sentía joven aunque su cuerpo se empeñara en demostrar lo contrario. Su espíritu, su alma, sus sueños eran el arma poderosa que fortaleció año a año para encontrarse hoy lleno de proyectos a realizar.

Ilustración: Patossa (Trícia Barrachina) Barcelona, Catalunya, España.

http://www.patossa.com/ http://www.facebook.com/patossa/

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Llegó, transcurrió la despedida entre bromas y risas. Juntó algunos papeles que a conciencia había dejado el día anterior cuando retiró del lugar sus pertenencias. Al fin estaba nuevamente en la calle, ya sin tener que cumplir los horarios de largas jornadas laborales. Miró el edificio que acababa de abandonar, tomó los papeles, los rompió y desparramó en el aire. Sonreía. Al fin volvía a sentirse adolescente a punto de realizar el viaje junto a su compañera. zxx


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Robert Harding

juntos pero separados Perry Oliver

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Robert Harding http:/www.robhardingsculpture.com/

Nace en Inglaterra en 1951. Vive su infancia y primera juventud con su familia en varios países africanos. Posteriormente pasa un año en Lebanon (Ohio, EEUU) antes de llegar a España en 1978, instalándose en la provincia de Málaga, donde vive y trabaja desde entonces. En los ultimos quince años ha participado en más de 30 encuentros de arte en Latinoamerica, Estados Unidos, Japón, Corea y varios países de Europa, utilizando diversos materiales para sus trabajos, como: mármol, granito, madera, acero, acero inoxidable, nieve, hielo, fuego y para realizar esculturas de gran formato dentro de la corriente denominada Land Art. Ha llevado a cabo múltiples exposiciones individuales en Inglaterra, Suecia, Alemania y España, y colectivas también en muchos otros países. Su obra está presente en distintas colecciones españolas e internacionales, y algunas de sus esculturas están en espacios públicos de varios países. Vive con su mujer Margaret Harris, también artista, y con su hijo en los campos de Frigiliana, en la comarca malagueña de La Axarquía. “Recuerdos” (acero corten y acero inox, 210 x 100 x 60 cm.)

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Como Benvenuto Cellini, Robert Harding aprendió a dominar los metales en el taller de un orfebre, su padre. La relación con la naturaleza, experimentada en su estado más primigenio y majestuoso, lo que genera un vínculo indisoluble con ella, se ocupa del resto. Robert trabaja con cualquier material: diferentes maderas, piedra, cantos rodados, hielo y nieve, barro, arena, hormigón..., y, sobre todo, con el metal. Así, tanto el cobre, el zinc o el acero inoxidable, con el auxilio del plomo o el estaño y las varillas de alambre; solos o en combinaciones diversas con alguno de las anteriores; en su tono o policromados en colores primarios, le han servido para dar forma a sus ideas. Todo vale si la obra está bien concebida y la belleza de la obra nace de la bondad ética y estética de los planteamientos de su creador. Pero los metales son meros vehículos con los que investiga sus respectivas respuestas a una idea que dimana de un sentimiento profundo y también se demora en la observación del proceso por el cual cada idea-sentimiento cambia de piel y se adapta. Las texturas, trabajadas con procedimientos químicos o físicos, son imprescindibles para el resultado final. Acabados y metal escogido han variado a lo largo de su trayectoria; con el acero inoxidable, en su obra reciente las formas fluyen uniformes en sus curvas y nítidos contornos lo que permite al concepto discurrir cómodamente por una geometría de suaves perfiles y superficies, cuyas texturas tornasoladas evocan las escamas de los peces de un Mediterráneo que atisba desde su refugio de las inmediaciones de la Sierra de Almijara. Al modo de los herreros del mundo preindustrial, en cuanto a su actitud

mucho de ritual transmutador de la materia inerte, en un trasvase continuo y mutuo con

mágico-religiosa, y casi ejerciendo de alquimista, por el doble carácter experimental y místico de una práctica que tiene

lo orgánico, lleva a cabo su labor creativa en la soledad de su taller del Valle de Frigiliana.

“Stargazer” (acero inox, 325 x 50 cm.)

Allí, este jardinero fiel cuida su paraíso cerrado para muchos, jardín abierto para pocos, y si el cultivo del jardín se interpreta con frecuencia como paradigma de la reclusión en la esfera privada, estrategia para permanecer ajeno a todo compromiso social, para Robert Harding como para Soto de Rojas, la naturaleza es un pretexto, una excusa para crear su propio edén, enriqueciendo el léxico formal existente con elementos nuevos con los que articular una sintaxis más piadosa del mundo y construir puntos de referencia éticos y estéticos que compongan una percepción positiva de nuestro medio. De difícil adscripción a corriente alguna, su obra necesita un lugar donde ubicarse y relajarse para que se perciba el latido de su concepto y ese lugar son los espacios naturales, ya sea el jardín de su propia vivienda rural ya sean los Jardines de La Concepción en Málaga, escenario de una de sus mayores exposiciones, o todos aquellos remotos, desde los tórridos desiertos del Oeste norteamericano a las gélidas tierras del norte de Europa o los escenarios exóticos de Japón o Corea, donde el inquieto y curioso viajero traslada su laboratorio sentimental y, por unos días, se dedica, textualmente en cuerpo y alma, a

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“Silent horn solo” (acero inox reciclado, 150 x 150 x 400 cm.) Según Rosalind Krauss, crítico de arte estadounidense, en la experiencia del pasaje estaría el origen de la transformación de la escultura en un medio temporal y material, proceso que se había iniciado con Rodín. Y es “la imagen de pasaje la que sirve para situar tanto al espectador como al artista ante la obra y ante el mundo, en una actitud de primaria humildad, a fin de encontrar la profunda reciprocidad entre ambos”. No es otra cosa lo que busca y demuestra Robert Harding con su trabajo, ejemplo de la conmiseración y amor de este jardinero fiel hacia el mundo y sus semejantes a los que devuelve una obra de profunda humanidad e inquebrantables principios.

“Unidentified egg” (acero inox, 100 x 100 x 200 cm.)

Isabel Hurley. Galerista e historiadora de Arte.

realizar una intervención. Si toda su obra mantiene un relativo parentesco con las prácticas del Land Art es en estas ocasiones cuando más se aproxima. La participación activa del lugar en la obra y en su proceso; la observación minuciosa para detectar elementos geológicos, vegetales o animales; la íntima relación con la naturaleza y el intento de descubrir sus mecanismos, manteniendo un diálogo intenso e interno con el entorno sin transformarlo. Son una constante en su ejercicio creativo. Robert Harding no crea espacios nuevos sino que descubre los ya

A veces uno se pregunta qué sentido tiene la vida sin el Arte, y al contemplar la obra de Robert Harding me contesto,

existentes atrapando la mirada por medio de sus creaciones, que, a su vez, surgen de la

que es el arte lo que nos diferencia para comprender mejor el sentido de la vida, una vida que, como todo, es transitorio

experimentación del lugar y el paraje que da ocasión al juego entre arte y espacio, siendo

y caprichoso en la Naturaleza.

por tanto la escultura una “encarnación del lugar”.

Paco Aguilar. Artista 43


Robert Harding & Perry Oliver

Esto no es tan habitual como pueda parecer a simple vista. Oliver y Robert han adoptado con su trabajo un tipo de relación en la que, además del íntimo encuentro de sus esculturas, persiste la originalidad y la factura individual de ambos artistas. Se trata de una relación a todas luces simbiótica, como ocurre en la naturaleza: dos especies se asocian para crear un ser diferente; un ser compuesto de dos. Un escultor responde a la llamada del otro. Cada uno de ellos se beneficia de la respuesta dada; y de la pregunta formulada. En el diálogo se constituye un motivo, un asunto, sostenido por la mutua comprensión, dado que cada uno de ellos acepta la respuesta a su llamada como la confirmación de su existencia. Podrían establecerse dos posibles direcciones en la lectura de su obras conjuntas: Un artista crea

Dos artistas trabajan juntos, pero por separado.

una pieza. El otro puede reaccionar ante esa propuesta y crear la suya propia, conformándola como una pieza complmentaria, adaptándose al movimiento que el otro propone. Un artista crea una pieza. El otro puede contemplar la posibilidad de la coexistencia con una pieza propia, que en este caso, ya ha sido creada con anterioridad.

“Compartir” (hierro y monedas, 91 x 230 x72 cm.)

En los dos casos, la complementariedad de las propuestas toma cuerpo en la conjunción final de los elementos plásticos en juego, en una especie de asistencia mutua, de ayuda confidente y cómplice. La presencia de unos elementos estimula la integración de los otros, en la danza formal de las masas, que no siempre se buscan, pero que casi siempre se encuentran, habilitando el espacio compartido como un mirador con vistas a la naturaleza, al interior de nosotros mismos. Ninguno de los elementos se impone, ni se enfrenta, ni se yergue junto al otro en competencia. Lejos de la amenaza o el conflicto, se obtiene el beneficio de la aceptación mutua. Una solución encomiable: hacerlos yacer juntos, acostados sobre el horizontal plano concurrente, haciendo posible un sutil cortejo, a veces sin contacto, otras con apenas rozamiento o penetración, pero siempre con grácil elegancia. Desde una consciente búsqueda de lo bello y el dominio de las armonías, pero tambiénen las tensiones activas propias entre la materia y el vacío, entre las masas y el movimiento, se revela el interés y el respeto por el impulso del otro, tanto como la aceptación de la propia afectividad.

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El cortejo entre dos dinámicas expresivas diferentes que se resuelve en común elocuencia. Durante este

“Sin título” (hierro y acero inox, 214 x 65 x 25 cm.)

proceso de simbiosis (convivencia), tiene lugar una sincera discusión entre entre la materia y la luz, entre el impulso dinámico de lo espontáneo y el peso genético de lo premeditado. Y tal discusión no se manifiesta como un drama, sino que asistimos como testigos únicos al abrazo sincero de signos antagónicos, al silencioso y acompasado latido de un ritmo interior. Fernando de la Rosa. Artista

“Silent horn duet” (hierro y acero inox, 165 x 225 x 225 cm.)

Es decir, no tenemos la obra escultórica en la que cuatro manos se funden en un solo concepto. Cada uno, en el hábitat específico de la escultura en metal, busca una personal adaptación al medio. Las obras que Perry Oliver y Robert Harding presentan “a dúo”, han sido creadas ex-profeso con el ánimo de la colaboración mutua y están destinadas a formar un solo cuerpo. Un cuerpo múltiple.

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Perry Oliver http://www.veroliver.com/

Nace el 1 de noviembre 1941 en Pennsylvania (EEUU). Desde 1960 hasta 1967 fue socio en el estudio de diseño arquitectónico Oliver/Wright Associates, College Park, en Maryland. En 1968, viaja a España, y encuentra un nuevo hogar en Nerja (Málaga). Ya en 1970, un amigo íntimo le introduce en el grabado, cuya técnica desarrollará de forma autodidacta. En 1986, adquiere una finca en las montañas de La Axarquía, y allí, entre Frigiliana y Nerja, comparte su vida con Jenny Bouchat, su mujer. Nuevas amistades personales y profesionales en Andalucía y Dinamarca germinarán en ese periodo de los años 80, contribuyendo a expandir su obra por España y otros países. En 1999, volcado ya apasionadamente en la escultura, instala definitivamente el estudio- taller en su blanca casa-cortijo de la Axarquía malagueña. Más de 50 exposiciones individuales en España, Dinamarca, Alemania, Holanda y EE UU, junto a más de 200 colectivas también en otros países como Méjico, Polonia, Francia y Portugal, dan fe de una larga y coherente trayectoria artística durante tres décadas.

“Asamblea y ausencia” (hierro, 160 x 90 x 40 cm.)

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En sus grabados con formas cerradas, colores contrastados, texturizados, Perry Oliver

“Asamblea de mariposas” (hierro, 85 x 160 x 70 cm.)

ha narrado cuentos amorosos, embestidas pasionales. Un toro acomete un torso femenino, una masa negra penetra un resplandor. En el devenir la historia se pierde, es la línea que arremete el plano, es el diálogo de las formas, el baile de la geometría. Oliver ha pasado de la representación plana al objeto tridimensional. Obvio. Trabaja el hierro. Su obra no imita, no cuenta, es. Concreción y no abstracción. Sin embargo es inevitable que evoque, quizás imágenes de un lenguaje arcaico, quizás partes de una máquina desconocida o sean sus obras maquetas de arquitecturas metafísicas... José María Córdoba. Artista

En la línea, como extensión considerada en sola una de las tres dimensiones, reside también la génesis del universo ideado por Perry Oliver. Tanto en sus grabados, como ahora en sus esculturas es la línea que delimita vacíos y genera espacios. Sus estructuras son sólidas, fuertes pero no pesadas. La fría superficie del metal, sin embargo, adquiere texturas de connotación sensual muy acorde con la temática de sus series del bienio 1999-2000 : “Encuentro interno”, “Vínculo por espacios íntimos”, “Cortejo”, “Su Sansón”, o “Gótico erótico”. Esta paradójica sensualidad del frío metal se torna más cálida en piezas de 2000 y 2001 como “Cruz”, “Toque de varillaje”, o una “pieza sin titulo”, ya de 2002, que recuerda algunos de sus grabados de referencia, cuasi totémica, al toro. José María Luna. Director de la Fundación Picasso (Málaga)

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“Asamblea de raíces” (hierro, 180 x 175 x 100 cm.)

“Intento organizar mi tiempo, mi trabajo, mis cosas y mis sentimientos como una representación teatral para un solo espectador –yo mismo– lo cual, afortunadamente, fracasa. Todo lo que hago y la gente que conozco, están afectados por mi metódica manía. Sin embargo, retrospectivamente, me doy cuenta de que en mi vida, muy poco ha sido organizado para crear una diferencia significativa o duradera. Entretanto, estando en el escenario, fue mi respuesta a un impulso lo que sí marcó la diferencia en mi manera de vivir y hacer lo que hago”. Perry Oliver

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“Dos horizontes” (hierro, 125 x 260 x 140 cm.)

“Todo lo que hago y la gente que conozco, están afectados por mi metódica manía.”

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Mónica Griolio

Poesía

Ciudad de Corrientes Argentina. http://ritosintimos.blogspot.com.ar/

Ilustración: Diego Ortega Alonso Granada, España.

http://www.diegortegalonso.com/ http://www.facebook.com/diegortegalonso/

Fotografía: Antonio Lafuente

Madrid, residente en Málaga. España. https://www.facebook.com/antonio.lafuentedelpozo/ 51


Hay un hombre (a Miguel Hernández) Hay en el fondo de las sombras, un hombre herido masacrado en el estiércol y carcomido por luces enceguecidas. Un hombre en el centro del abismo calumniado por un dios enjuto: sentenciado por la sutil irreverencia de la justicia. Hay un hombre tras las formas y los designios el agua clara y la clara memoria de la Vida. Un hombre que busca que camina que vuelve los ojos al entonces y detiene el instante en la mirada. Allí, en el tiempo milenario de la poesía hay un hombre que vuelve de la muerte y desanda con letras ateas huérfanas esfinges de palabras. Allí, hay un hombre que en su fondo entre el silencio abrupto y penumbroso de su tumba sigue develando versos mientras despierta más hombre y más ser que nunca al agua removida y a la claridad de su sombra gris y sin salida.

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En el resquicio de la noche me encarno en puta y frenética y desandada busco en la memoria las luces que despiertan mi género de hembra me quito la máscara de mujer prodigiosa y visto el atuendo de servil prostituta que desata los grilletes de mi cordura sideral y lúbrica: repto feroz hasta tu pirámide en ángulo obtuso en la cerril comparsa del deseo refresco mis aguas de infierno mientras la saliva entorpece los silencios en gorjeos encajo mi boca en el vértice fálico y me asumo felina agazapada con las garras hastiadas de acuosa fecundidad: sondeo la rítmica armonía de caderas que maniobran mi placer domado

(pero mis pechos sedientos te impiden acercarte a mi boca) y enloquezco de tu olor que cobija mis humedades en un rictus de emperador: posado suavemente sobre mí en una dominación de leyenda así mi genital voracidad relame tu paladar de hiel y rocío y arrastra tu acueducto oral por los míticos canales que serpentean fosas y trincheras hasta que por fin el aliento se detiene jadeante y obsceno sentenciado en un orgasmo de condena descabalgamos el silencio mientras la saliva adormece en nuestros sexos

entonces pletórica de celo y sombra enloquezco en un vaho de torrente al compás de tu cadencia seminal que bosqueja la estirpe del macho: 53


el tiempo canturrea con los susurros imperceptibles de los días y las luces de un ocaso herido en sangre viva pulsan los instantes que guardo entre las arrugas del camino y cuando los límites de la locura se desprenden en gajos de cautelosa abstracción descubro la clara intensidad que me acerca y me deslumbra, que devela mis arcanos y rescata a la carne, de la tempestad tumultuosa de la ficción del juicio de la hoguera de la apariencia de quien te muestra la mano sometida atada obligada (y abrumadoramente despierta vuelvo a mencionar un nombre desde las comisuras de la piel) ¿quién marca las leyes del sentido? cuando el tiempo juega con el soplo del pasado 54

renuevo el aire que llena mis horas y me irradio luz mesiánica a las plegarias de algún inminente amor

esta cadenciosa y salvaje letanía de recuerdos que magnifica la constancia de la tarde se ensambla de locuaces y sardónicas risas que estrujan rasguños opacos de ausencia, cuando un retrato se confunde se desvanece corrompe el estigma de mi retina retenida en un reverso de estación, y la inminencia de la palabra estremece la somnolencia de la piel alterada por cristales profanos que estallan en sinfonía desvencijada de trazos absueltos de tiempo, entonces los labios


la lengua los pechos la dermis el pubis la sangre barbarizan mi silencio mordido mientras mis ojos satanizan tu tacto que palpa mi costilla exánime y genital femenina cadencia raíz fetal obstruida por un beso mojado que agoniza entre espasmos de locura y rasguña una soledad ultrajada por la memoria

Un ordenado laberinto forcejeó con la claridad y con el amor entumecido sentenció a prisión perpetua mi esclavitud de hembra. El moho se extendió en los quilómetros de desierto de esta inaugural soledad de luna y silencios y forcejea con mi armadura anquilosada por la fugacidad del tiempo. La ciencia del nosotros y el gastado obrero de la incertidumbre pulverizaron mis letras a este rincón que permanece seguro en la indómita sangre de mis venas.

Resultó unánime la prudencia del amor al tiempo que la locura deshilachaba la ciencia del cuerpo y el fallo condenatorio implicó un fetiche victimario de ascensión a la memoria. No hizo falta el error porque el fallo apeló antes de la falta. Y un instante de hiel dimensionó una declaración de amor que libero cadenas a un anclaje en la costilla de sal y viento de Eva. 55


Poesía Jennifer Moore

Poesía

Córdoba, Argentina.

Residente en Miami, EEUU. http://www.poetario.blogspot.com/ Selección poética del libro “Poesía”, Edit. Pelicano, Miami 2011”

Ilustración: Pilar Moreno

Rosario, Santa Fé, Argentina.

http://srtamedusa.blogspot.com/

Fotografía: Ana Erice

Álava, España. Residente en Asunción (Paraguay) https://www.facebook.com/ana.erice.3?ref=ts

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Bre–Vehementes I Busco dentro de ti y el alba llega como llega la hora y el suplicio. Hay un pájaro de fuego en nuestros ojos que no se rendirá. Y desde el muro junto al jazmín que espera, me deshago en la sombra de tus besos. II El tiempo pasa, quitándole las hojas a este libro de piel que no has leído. Por eso, llena tus ojos jíbaros del tango entre mis piernas, que el tiempo pasa y mis labios palpitan a punto de cosecha. III Hoy es día de lluvia, amor y lluevo con el día, y me derramo azul, sin horizonte. Busco lo que no existe, quizás mientras la lluvia limpia las heridas. Con su perfil de espumas el faro de tus sueños mi boca alumbra. 57


Al fin, lo supe: es sólo un hombre, otro, que va buscando su reflejo. Y entonces sigo, a brújula errante, un paso más, amor, que llueve tanto... IV ¿Quién no tiene en su aljaba cuervos dormidos, inexplicables como un beso lejano? Yo ando, a veces, con resplandor de lunas en mi ceguera. Tu hambre es alimento sobre mi torpe mano. Y apenas digo eso que otros saben, calladamente. V Dame tu soledad, aquí, en mi pecho de soledad henchido. Y apura el paso entre las sombras, que acariciar el lomo de la noche es mendigar a la mano del pobre.

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VI Tierra fecunda soy propensa al verde y las raíces. A mi diestra, el amante que ondula majestuoso en su lecho de arenas y de espumas. Me copulan el aire, el fuego, la risa de sus aguas contra mis pies apátridas. Nacida fui, para el bosque de tus ojos, para el rocío de tu boca, si amanece.

VII Y ando errante por la ciudad en celo, con tu nombre en la boca golpeando las ventanas. Porque un presagio águila oscura abrió de par en par, sus alas sobre tu ausencia.

VIII Soy como un cántaro en la fuente más alta de tu pecho, que no esperaba este amor y se desborda.

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Sueño

Y ser ausencia

Nos soñé entre los mangles en la tarde de lluvia.

Perderlo todo. Y conservar la vida y el dolor de los recuerdos. Sentir que somos lacerados por lo que fuimos y tuvimos. Y ser ausencia. Quedarnos en el fondo de una sombra perpetua, en un latir que nos anuncia la muerte. O más aún. Sentir la muerte en la piel sobre los ojos, bajo la lengua. Convertirnos en hueso que deambula sin agua y sin poder apoyar nuestras pisadas. Es que el hacha de Dios cae de pronto, impredecible al doblar aquella esquina. Ahora, sólo eres tú, madera que resiste y en cada golpe de tala, fructifica. Rebelde, renaciendo de impotencias. Inconforme aún, en el dolor más hondo. Y así, en cada pérdida, tus alas victoriosas nos rescatan a todos, en la altura.

Nos soñé abrazados hacia el mar que ondulaba con el ritmo que tú haces nacer en mis caderas. Y mi falda mojada y tus cálidas manos. Silbaba una canción el viento. Las aguas restregaban su lomo en las orillas. Y no había en el mundo otros dos, semejantes.

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Pro–Vocativos sin reservas I No sé quién eres pero te percibo estrella, constelación en danza la extraña expresión de la utopía. ¿Qué faro te alumbró la noche, qué olas enervadas te encallaron entre mi orilla de fantasmas y aquel oscuro puerto donde tus naves se deshacen? No sé quién eres pero te percibo estrella en la honda conciencia del que sabe que hay ofrenda especial para el cautivo: una canción purísima y maldita que vuela en el ave, sin respuestas y da contra tu pecho. II Provócame desde aquel horizonte empozado en tus ojos desde tu mano que lapida nombres y destituye abecedarios. Arrástrame como un papel sangrando, hecho pedazos por la ira de Ares, quien te cobija el verbo. Tritúrame, devastador en el seno de tus corrientes que no hallan descanso, en esa soledad que abruma cuando se asoma.

Porque si no lo haces probablemente un desierto poblado de peces y palmeras te sorprenda en la boca y suban por tus brazos serpientes de laureles, con hambre de palomas dormidas en tu lengua. Puede que entonces, no haya otra opción que arrodillarse y lamentar la hora en que nos conocimos. III Pesan en tu hombro las palabras tantas voces al unísono vertiendo, cántaro partido, sus aguas turbias. Te han dictado sentencia los antiguos nombres escritos en los libros. Geografías nuevas para tus viejos males para tus ojos buscadores de tesoros centrípetos para tus manos camaleónicas que pretenden los hilos y el huso de Dios. Te has parido símbolo. Escupieron en tu boca todas las piedras que golpearon la espalda de Erato. Y rodaste, rodaste hasta llegar al borde de una boca oscura que promete la luz, que no conoce.

lo que arrojaste a la basura pensando que había expirado porque ellos lo decretan los otros, esos a los que nombras y tiemblas, ciego de numen cuando tus brazos se extienden al vacío. Cuándo entenderás que no hay otro, ni otros, ninguno que sólo eres tú y ese lápiz moribundo con vocación de Fénix. IV De nuevo danzas, simiesco al compás de clarines, enemigos del tímpano. ¡Oh, Musas manoseadas, de virgo roto por lápices impíos! Mercenarios vestidos de gala reclaman las primeras filas. Llegan con un cuaderno bajo el brazo. Ella está llorando detrás de los cristales. Hace tiempo, tanto tiempo que no amanece. No deja de llover todo es tormenta y bártulos volando. Qué profunda oscuridad nos ha caído velo de hierro, cortinas de luto y esta pálida ausencia del Ser incapaz de Palabra.

Pesan en tu hombro las palabras ese bolso vacío de alimento, 61


¡Oh, pobre Numen, apaleada Euritmia! Todo el cortejo de la antigua Grecia yace arrodillado. V Tú, sentado a las puertas del verso olvidaste el canto del árbol, los acordes que brincan en teclados de picos y plumas. Tú. que abriste y sellaste caminos y resuelves en jaque las cruzadas de reyes intrusos, del ladrón que no tiene otro rostro detrás de la máscara. Tú, curtido de lunas que alumbran sin paga ni horario, has perdido la aguja y no ves, no buscaste en el ancho pajar de tu lengua. VI Sin embargo, tu boca aún no dice las mejores palabras y has salido a buscar por el mundo lo que vive en tu pecho. La desprecias. Y aún así, como madre de un pródigo ella otea a lo lejos. Es ese afán de arcilla que en el fondo de un balde sin aguas 62

aguarda que otros dibujen el asombro en sus ojos. Y le ordenen que vaya y busque lo que ellos jamás encontraron. VII Ven. Entremos a juicio. Tú y yo, con el sol de testigo y el sinsonte que canta en la rama. Ven. Hay descanso de tanta miseria. No miremos al Norte. Ni dejemos que el Sur nos engañe. Hay un mar sin orillas, de mareas y espumas eternas hay silencio anterior a las voces un silencio eludiéndonos sublime y necesario. Ven. Estamos desnudos. En las manos llevamos la marca de un árbol perenne que florece una vez, en la vida. VIII Hoy no quieres oír. Es el ruido de la ciudad en llamas. Se están quemando libros y el mundo ríe. Pero aún no es el fin. Lo que buscamos no ha sido escrito, todavía.


Anoche rompí mi vicio contigo. Ivette Rivera San Juan,

Puerto Rico.

Poesía

Anoche rompí mi vicio contigo anoche mi mente te reclamó como si fueras alucinógeno divino. Anoche mi cuerpo tembló sintió frío sudó y me exigió ir a tu encuentro. Anoche necesité más que nunca la metadona de tu abrazo la cura de tus palabras el hechizo de tu mirada el pase de tu cariño. Anoche el alcohol no fue suficiente para calmar mi delirio.

Anoche rompí vicio de ti Anoche sentí mucho dolor Necesité estar contigo. Anoche me estremecí en llanto, recordándote, mirándome, deshojando mis sentimientos. Anoche te extrañé como si fuera la primera vez que no te tengo. Anoche traté de romper mi vicio contigo.

Anoche bailar con otras para enajenarme me hizo encontrar tu respiro. Anoche me hubieses encantado estar a tu lado.

Fotografía: Antonio Lafuente

Madrid, residente en Málaga. España.

Sentir tu olor Darte un solo beso Abrazar tu cuerpo al mío.

https://www.facebook.com/antonio.lafuentedelpozo/

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Poemas Poesía Raquel Egea Raquel Egea

Barcelona, Catalunya, España. http://www.misparaisosdesiertos.blogspot.com/

Ilustración: Estefanía Martínez Málaga, España.

http:/www.pedritaparker.com/

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A mordiscos Mato pinzas a mordiscos y cuarteo mi piel enfrentándome a este calor privado

del lacrimal del musgo al ronco grito del laurel en extinción me vierto en la plaza a tu lado sangraremos buscando un lugar menos sucio en el mundo un día azotaremos arena en el recreo como si el tiempo no hubiera pasado como si aún fueras tú.

Martillos

Show esperpéntico de martillos que rompen mis sienes la viuda indefinida tiende ropa blanca aferrándose al recuerdo que viste y la madre recién nacida fuma incertidumbre sobre el utópico ventanal la espera es larga la lengua corta y callada las horas son eternas y la música de fondo repetitiva show de martillos que rompen mis sienes.

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Maniobras de escapismo Las mismas risas analfabetas en el bar de la esquina. La esquizofrenia habita en el bajo primera, hunde las manos en agua destilada y juega a ser libre. Me crece una oruga en la boca que sueña habitar un cubo de rubik con vistas. La leña materna arde de pena ahogando a su víctima en leche fría. Crujir de dedos, la agonía del adiós. Salto al vacío y reinvento maniobras de escapismo. Esperadme en la calle

En esta habitación que nunca quiso ser de este color me desnudo ante la nada. Ahogo mis pasos y escucho las mismas míseras rutinas de un escorpión malnutrido. Desde que te fuiste, todo ha seguido siendo igual. Exactamente igual, pero sin ti. No más el corazón en la boca, no más las manos agarrotadas como un par de yunques oxidados y huérfanos. No más oscuridad. Abro las ventanas. Ya bajo, esperadme en la calle. Muero, muero ciega de luz.

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Alerta roja

Caída en picado cuando la alerta roja evapora el agua que queda entre tus costuras. Las piernas de alambre retorcido apenas sostienen tu estructura inmadura y el eco de lo perdido te sigue nublando la vista cansada. Me voy para volver de vez en cuando. Cuando la savia nueva me riegue el esófago y me queme la piel.

Tortura china

Quisiera llenar la nada con varias maniobras de aceleración ensayadas y giros escarpados sobre el sol. Ícaro, cera, miedo, calor. Inventar minutos y maquillarlos de sublime felicidad. Tortura china. No es más que una tortura china. Fosilización de mis huellas dactilares, vuelvo a lo primigenio y salvaje. Sobrevivo, varada en una corriente de alquitrán barato del que cuesta sacar la mirada limpia.


De Poliestireno expandido Ardo, me arde por dentro un laberinto de poliestireno expandido caduco. Fugitiva constante de mi propia sombra, me dejo engullir por el anonimato pasivo de esta ciudad carcomida por los complejos. Araño con fuerza mis entrañas quebrando mi cuerpo en busca de un agujero en el que esconder el hueso. Ardo, me arde por dentro un manojo de juncos salvajes a punto de perder la última pizca de cordura que poseían.

Extinguida

Extinguida de tus ojos forcejeo como un pequeño salmón kamikaze a la hora de la muerte. Ni la verdad sin nombre podría dar cabida a este millón de nueces huérfanas, lo sabes. Pisoteo mi sombra con ira, como si el tiempo estuviera congelado y puesto a la venta en cualquier supermercado de barrio. Extinguida de ese aliento que un día daba calor, abro a la par corazón y nudillos que todo quede limpio. Extinguida. Inevitablemente extinguida. 67


Antes de Ahora Pedro Pizarro

Poesía

Alhaurín el Grande Málaga, España.

Selección poética del libro “Antes de Ahora” Colección Varadero, 2011 Málaga.

Ilustración: José María Larrondo

Villafranca de los Barros, Badajoz, España. http://jmlarrondo.com/

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I En todo el espacio que va de un minuto a otro puede transcurrir una vida. El clic de la cámara fija el instante en la memoria, anula el gesto

II Aletargados los sentidos camino en círculos, coronado de palabra hueras Sobre el dorso de la mano la sangre coagulada. Huele el cuerpo a sudor y deseo domesticados.

IV El frío de la primavera envuelve el cerebro, el ansia desbocada de un final inútil. Cadáveres de insectos se esparcen en el mármol.

V Calor sobre la piel pegajosa, el gesto zaherido queriendo ser otro, encarcelado en la escena. Y tan siquiera el anhelo, aquel antiguo anhelo, ha tomado cuerpo.

En la noche la música adormece nuestras sombras.

III Paradigma de un tatuaje que sólo ven los ciegos. Claudicar un segundo y olvidar hasta que, de nuevo, te sorprendes.

VI Rezuma el desconsuelo goteando sobre antiguos cadáveres y en el ojo brilla una sola lágrima. Lo demás es todo vacío, Acolchonado movimiento insomne.

La belleza redime incluso en la muerte.

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VII En el reflejo de los adioses olvidados -trastocando el tiempo que quedadescansa el último aliento, preso en ideas circulares. Los fantasmas se han dormido, pero perviven los estigmas.

VIII El corazón está atravesado por un fragmento de ausencia. Tangencialmente el axioma invada su reverso.

IX Ángeles votivos que encienden sus antorchas, iluminan la plaza. Hieráticos y sonrientes saludan al neófito, sin importarles los obstáculos avanzan. Madrid es un jardín de la Hespérides con pavimentos hilvanados lucernario de neones y adolescentes virginales. Caminan en círculos por la penumbra. Enigma y dilema.

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X Apoyados en la esquinas Jardines, bares, estaciones; la sonrisa leve de los cuerpos dorados con el músculo preciso y el jeans. Venden la ilusión pasajera de poseer un portento de adolescente belleza joven, prístina inocencia equívoca, fugaz pájaro desvanecido. Apoyados en la esquinas, en el quicio de una ansiedad que no pueden apagar jamás. Las ilusiones deambulan en la nada.

XI Atrapados en el limbo de la noche palimpsesto. Buscar lo que no se encuentra, encontrar lo que no se busca. Desazón acotada en miradas rotas.

XII La noche huele a madrugada, quebranto infinito. El corazón y el alma absortos en el abismo, encarcelados en la angustia, sin poder decir eso que quiero. Sólo un deseo bastardeado, callado e insomne.


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p Antonio Lafuente d http:/www.lafuenteantonio.48@gmail.com/

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Exponente del por él llamado MAM (“Maximalismo Acuático Madrileño”), Antonio Lafuente del Pozo sintió desde muy niño, quizás a causa de sus apellidos, la llamada del agua; aunque no fue hasta mediados de los años 70 cuando dicha llamada se tornó en grito. Buscando el origen de ese grito que provenía del mar, Lafuente se hizo fotógrafo tratando desesperadamente de captarlo con su cámara pero sin conseguirlo. Para agilizar dicha búsqueda se juntó con otros dos maximalistas que perseguían objetivos parecidos a través de un mínimo común denominador, formando el hoy ya extinguido equipo Yeti. Buscando cada uno por su cuenta y escuchando de diferentes formas el grito del agua, no consiguieron los resultados deseados por lo que decidieron diluirse en la nada a finales de 1979. Sin rendirse, Lafuente, retomó su cruzada en solitario para terminar viviendo junto al mar en una jaula, donde esa llamada fue aplacándose hasta convertirse en un hermoso canto de sirena que ha seguido acompañándole hasta nuestros días. Precisamente en estos días nuestros, nos invita a deleitarnos con unas vistas desde su jaula, y con suerte, es posible que lleguemos a escuchar esos cantos a los que él se refiere y que tal vez sólo resuenan en su cabeza.

Florencio Expósito Paramio

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Se supone que Antonio Lafuente nos mete en la jaula de sus ojos para mostrarnos algunos instantes detenidos de lo que él asegura haber visto y, atrapados en su mirada, y sólo a través de ella, veamos las cosas que él vio, exactamente como él las vio. De manera que todos ustedes, los que miran subyugados a través de sus ojos, están viendo lo mismo que veo yo. En estas piezas que veo a través de la mirada de Antonio le percibo enrocándose a mi lado, protegiéndose del barullo que rodea al rectángulo que nos obliga a ver y siento que se olvida, o intenta olvidarse de todo, de absolutamente todo lo demás, ocupando repentinamente a sus espectadores como un espíritu travieso. Percibo entonces a Antonio dentro de mí llevándose el dedo índice a los labios, reclamando silencio y mirando por mí, por nosotros. En la duplicidad especular de alguna de esas imágenes que me llegan a través de sus ojos me siento desvalido, ¿qué hay después, arriba, abajo, a izquierda y derecha de esas imágenes? Él lo sabe, nosotros no. Claro que el suplantador ocupante de nuestra propia mirada nos hace autores de la experiencia durante esos momentos; eso es lo que me parece pretende. Las imágenes que vemos son sin duda el resultado artístico de experiencias visuales reales del autor y sólo podremos apreciarlas en algún sentido si dejamos que sus ojos sean nuestros ojos durante el tiempo que empleemos en observarlas.

Octavio Colis

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Antonio Lafuente quiere ver más allá de las limitaciones-jaulas que la visión de éste mundo nos interpone, y no hay artista alguno que no luche contra similar veladura, que sea tanto cierta y física, como interpretada por el subconsciente. El autor de estas fotos ha sido casi siempre subyugado por la azulidad de la bóveda celeste cuando residía en el interland mesetario español, espacio natural y universal donde localizaba sus hallazgos formales, y los dotaba de sus propias visiones indentitarias, con aires de ironía y gozo formal, imaginario y juguetón. Ahora, ese cielo terrestre se ha completado con el verdeazulado-marino de la costa mediterránea, de la azulada Málaga andaluza que aparece compitiendo con los cielos. Y entre ellos los objetos sujetos a trucos geométricos de

visión dúplice, sabiendo que más allá de ellos mismos, en su implantada soledad, hay un mundo de réplicas cristalinas que permiten acercarlos a visiones caleidoscópicas y de nuestra niñez, o de la propia reverberación mágica del objeto/paisaje en cuestión, y casi trascender su realidad material. Lafuente quizá haya entendido que el mundo resulta más armonioso, más completo, si se repite así mismo de la parte que no vemos del otro lado del espejo. Ya sabemos, gracias a los narradores de aventuras y los grandes expedicionarios, que la naturaleza nos confunde a veces con su propia duplicidad y deformación encantada, sometida a los artificios luminosos del espacio que nos cobija y desvela al mismo tiempo.

Norberto Spagnuolo

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Antonio Lafuente dp

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Pensamiento

El paso del Homo sapiens al Homo virtualis. La nueva libertad y el contraataque de las élites. Javier Orrego C.

Reside en Talca, Chile.

http://www.tiempocero.nixiweb.com/ http://www.laberintodelcuervo.com/

Ilustración: Eduardo

J. Montoya

Cornellá de Llobregat, Catalunya, España. http://www.edujmontoya.com/ http://www.demontoya.blogspot.com/

Estudiando el pasado del hombre por medio de la paleontología es posible determinar un punto crucial en el tiempo en que la humanidad primitiva pudo compensar las desventajas naturales de su débil configuración física –menos apta para la sobrevivencia que la de la mayoría de los depredadores que pululaban en su entorno– mediante la irrupción de su arma más poderosa: su mayor capacidad cerebral. Gracias a ello le fue posible a los hombres de ese entonces desarrollar rudimentarias herramientas de piedra y estrategias de caza que lo pusieron a la cabeza de la pirámide alimenticia. En aquellos tiempos no había más fronteras que las que pudieran fijarse temporalmente por medio de la destreza en el uso de dichas armas y de las innovadoras estrategias en el acecho de las presas. El ingenio y la colaboración fueron claves a la hora de definir esa nueva situación de preponderancia del hombre de la Edad de Piedra frente al terrible y continuo desafío que le planteaban las bestias. Lejos estaban aún los tiempos en que la invención de la agricultura le permitió a los descendientes de esos hombres primitivos asentarse en territorios específicos para vivir de lo que producía la tierra. Ese cambio, que según la versión oficial se produciría unos dos y medio millones de años después del inicio de la Edad de Piedra, sentó las bases del proceso civilizatorio que desembocaría en el surgimiento de pueblos y la creación de ciudades-estado y naciones con cultura, religión, organización política y tradiciones praopias. Lentamente se había ido produciendo una transición desde la tribu y el clan primitivos hacia organizaciones sociales más complejas. Se pasó así de un mundo sin fronteras a otro en que la delimitación del espacio vital de los distintos grupos humanos pasó a ocupar un lugar central del devenir de la historia. Así como 85


los hombres primitivos tuvieron que hacer frente a la superioridad biológica de los depredadores, el hombre “moderno” –asentado en la tierra– tuvo que asumir como esencial la lucha por conquistar un espacio vital colectivo. En lo sucesivo vendrían las guerras, la lucha por la supremacía universal, los imperialismos, colonialismos, etc. Eso hasta nuestros días en que las fronteras materiales entre los Estados y los pueblos de la Tierra, por más que se nos antojen desde cierto punto de vista como meras abstracciones políticas, son una realidad tan tangible como los muros y verjas que separan nuestras casas. El espacio físico planetario se halla por entero encadenado a la existencia de los Estados que luchan entre sí por mantener incólume su propio espacio vital e incluso expandirlo a costa del espacio ajeno. En este punto la cosa no ha cambiado mucho. El impulso que incitaba al hombre primitivo a luchar por extender sus cotos de caza se expresa hoy en la lucha de los Estados por extender y mantener sus espacios vitales y zonas de influencia. La persistencia de dicho impulso tiene que ver con su íntima conexión con el instinto de supervivencia. Pero hoy en día nos encontramos con una situación en extremo singular en que el espacio vital de la humanidad –que en lo meramente físico ha llegado a un punto infranqueable, como no sea mediante la exploración de la nueva frontera de los océanos o el espacio exterior– se ha abierto, no obstante, hacia un horizonte para el cual no había precedente alguno en toda la historia humana: la frontera virtual. En dicha frontera, hemos de decir, el ser humano del presente se encuentra en una situación similar a la del hombre de la Edad de Piedra. Lo característico de ese espacio virtual –que también puede ser considerado como “vital” en tanto que ámbito significativo y trascendental de la experiencia humana de nuestros tiempos– es la inexistencia total de fronteras. En este sentido si bien las bases materiales que permiten su existencia tienen un indiscutible soporte físico, lo esencial de su naturaleza se parece en mucho al paisaje virgen al que han de haberse enfrentado nuestros antepasados. De forma análoga a los territorios vírgenes en que deambulaba el hombre de la Edad de Piedra, en la frontera virtual se mueve el hombre de hoy con total libertad embriagado por el vértigo de lo que se asoma a su imaginación como inabarcable e ilimitado. La clase de libertad que encuentra allí el ser humano ya casi no es posible de apreciar en el mundo físico, traspasado de fronteras, límites, barreras y regulaciones 86

propias de la vida en común. Así, en el mundo virtual, ilimitado en sus posibilidades, le ha sido posible al hombre contemporáneo asomarse hacia el otro lado del espejo de su propia realidad limitada y llena de restricciones. Pero al igual que los sueños y anhelos de libertad del homo virtualis –ensanchados ilimitadamente por el anonimato y la pulverización de las barreras biológicas y sociales que entraña la Web– los poderes del mundo real se han filtrado hacia el mundo virtual. De este modo, dado que el hombre no puede dejar de ser lo que es en ningún plano en que proyecte su existencia, se trasvasijan más allá del espejo todas las cualidades humanas del pasado ciclo, virtudes y depravaciones incluidas. Así, el mundo virtual ha llegado a asemejarse a una selva exuberante donde se multiplican tanto la belleza como la fealdad, la verdad y la mentira, la bondad y la maldad, etc. El problema es que la carencia de límites puede lo mismo transformarse en un paraíso que en un infierno y cada quién ha de aprender a cuidarse solo, poniendo mucho ojo en los senderos que transita. Lo mismo puede uno encontrar tesoros bibliográficos o contemplar en detalle las obras maestras del arte universal que adentrarse en los escabrosos pasadizos de la pornografía o aprender a fabricar bombas pues en el mundo virtual todo, absolutamente todo es posible. No es necesario explayarse demasiado en tal sentido. En esta libertad y falta de reglas estriba el parentesco entre la Web y las selvas lujuriosas en que deambuló el hombre primitivo. Así, en lo relativo a la frontera abierta en el mundo por la cultura digital, el hombre moderno se halla en la Edad de Piedra. La Web es una selva donde impera la ley del más fuerte… sólo que el tipo de fuerza requerida para prevalecer allí no tiene nada que ver con el músculo y ni siquiera con el cerebro humano tal como ha llegado hasta nuestros días luego de millones de años de evolución en la naturaleza física del planeta. No están lejos los días en que ha de imponerse la necesidad de la implantación de chips para extender dichas capacidades a límites hoy casi inconcebibles. Así, entre los problemas que nos plantea el mundo más allá de la pantalla del computador nos encontramos con que no basta con la libertad de información, no basta con la libertad a secas. Frente a la cantidad de conocimiento almacenada allí, la biblioteca de Alejandría palidece como una delicada flor de montaña palidecería


al comparársela con el fastuoso jardín del Amazonas. En verdad la Web es la biblioteca más grande de todos los tiempos, pero está llena de páginas ominosas. Todo cabe allí, lo mismo la tradición esotérica universal que los cultos infernales, la poesía de los trovadores que instrucciones para construir una bomba atómica. Desde este punto de vista, el problema radica precisamente en que casi no hay realidad en el mundo a la que le calce mejor el antiguo aforismo que sostiene que donde hay luces brillantes, hay sombras profundas. Pues debido a la misma libertad de que se disfruta más allá de la pantalla, toda información genuina va acompañada de grandes dosis de desinformación; toda verdad por una corte de mentiras; cada libro o texto valioso, de cientos de miles de páginas de contenido ignominioso, oscuro, perturbador. En la Web se aplica a rajatabla la letra del tango de Enrique Santos Discépolo: <<da lo mismo / ser derecho que traidor / ignorante, sabio o chorro / generoso o estafador… / ¡Todo es igual! / ¡Nada es mejor! / Lo mismo un burro / que un gran profesor / No hay aplazaos ni escalafón / los ignorantes nos han igualao / Si uno vive en la impostura / y otro roba en su ambición / da lo mismo que sea cura / colchonero, Rey de Bastos / caradura o polizón…>>. Sí, es el antiguo paisaje nuevamente, el lugar oscuro, tenebroso, lleno de peligros y bendiciones sin límite… la selva. Pero la selva de datos, una selva pletórica de posibilidades y de potencialidades. Algunos han llegado incluso a concebir la posibilidad de una “vida eterna” encerrada en dicha virtualidad. Otros hablan del Multiuniverso, ya no sólo por la posibilidad de la existencia de cientos de miles de Universos esparcidos por el espacio físico, sino por los cientos de miles o millones de Universos posibles sembrados en el espacio virtual. ¿Vivimos en una Mátrix…? Es posible. Es posible que todo nuestro Universo material no sea más que el resultado de la creación virtual de una Mega-Inteligencia para la que no seríamos más que 87


un juego, un pasatiempo. Es la selva. Estamos como en el principio de los tiempos. La libertad era el fruto prohibido. La Serpiente susurró en nuestros oídos las palabras mágicas: “Ya no hay límites para ti. Atrévete”. Y nos atrevimos. Traspasamos el umbral. Ahora hemos de esperar la respuesta, el castigo tal vez… pero… ¿de quién? ¿Quién habla? ¿Quién eres…? El hombre, confundido, tiembla. Ignora que más allá del espejo sólo está su espíritu esperando. Pase lo que pase, la voz que oye en su cabeza es su propia voz leyendo en las estrellas el mensaje de los dioses: estás solo… tiembla. Y mirando al cielo –ambos cielos, el físico y el virtual– se entrega al éxtasis. Maravilla de maravillas. Finalmente cobra vida el milagro. La voz susurra: somos dioses dormidos… Pero nadie pasa por una iniciación semejante sin que le espere a la vuelta de la esquina el contraataque de la Bestia (recuérdese: “donde hay luces brillantes, hay sombras profundas…”). Así, el hombre para despertar de su sueño de siglos ha de afrontar su peor pesadilla. También en el mundo virtual hay que derrotar al Dragón, a la Serpiente antigua. Ocurre que hemos despertado al brujo de la tribu, al chamán superpoderoso, seducido por la “magia negra”, embebido de poder, celoso de los que se han atrevido a mirar las estrellas. Y viene la venganza.

Intentos de control Y he aquí a los “hombres de negro” del gobierno estadounidense llevando a cabo sus planes de control de la Web. Hemos de recordar a este respecto las proféticas palabras de Lawrence Lessig, un académico de la Universidad de Stanford quien el año 2008 advirtió: va a haber un evento en Internet similar al 9/11 que será un catalizador de una reorganización radical de las leyes relativas a la Web. En otro artículo (“El trasfondo del caso Wikileaks”) nos referimos ampliamente al hecho de que el affaire Wilileaks reunía todas las características como para ser 88

considerado el “evento” anunciado por Lessig. En dirección a este control de la Web por parte de la administración planetaria –los “brujos” de la tribu– apunta el ataque a Megauplouds –el primero de muchos– y el anuncio de las leyes SOPA y PIPA orientadas a marcar una mayor presencia del Gran Hermano sobre las vidas de los ciudadanos del planeta. La avanzada tiene un parentesco notable con las incursiones armadas de la policía planetaria sobre Afganistán, Irak, Libia y Siria, entre otras. Y queda claro que vendrán muchas más corridas como esta, y en los más distintos ámbitos. La tendencia señala un rumbo: si bien en la realidad física los mercenarios del gobierno mundial no pueden violar las fronteras de los Estados así como así –mal que mal los distintos intereses en juego imponen cierto contrapeso imposible de soslayar– en la Web dichas fronteras prácticamente no existen por lo que ésta se convierte en terreno ideal para sus tropelías matonescas. Y tenemos de nuevo aquí la guerra del fuerte contra el débil donde la fortaleza radica en los medios económicos al alcance. Demás está decir que en ese sentido la ventaja es absoluta por parte del Gran Hermano que dispone de los fondos de la FED (Reserva Federal de los Estados Unidos) y del inmenso patrimonio conjunto del cartel de los grandes banqueros de Wall Street y de sus socios allende el Atlántico. La muerte de la Web 2.0 –la cual no habría servido más que para extender los tentáculos del Dragón hacia el interior de todos los hogares del mundo– sería para todos ellos una gran noticia. En este sentido, es prácticamente inimaginable el mundo que se nos viene encima con el ojo del Gran Hermano asomado en todas partes en una realidad parecida a la descrita en la serie de televisión Person of Interest de J.J Abraham y Jonathan Nolan (Warner Channel). La serie narra la historia de una especie de Robin Hood cuya cruzada personal se encuentra íntimamente ligada a un programa de espionaje masivo del gobierno de USA que usa las cámaras de videovigilancia y la red de telefonía celular para detectar atentados terroristas. El personaje en cuestión, que es al mismo tiempo el creador del sistema, describe el software espía con las siguientes palabras: Diez mil ojos que todo lo ven y diez millones de oídos que todo lo escuchan, eso es La Máquina, algo que está en todas partes y en ninguna. Hacia allá vamos si hemos de creer que los funestos presagios de Lessig están en


vías de cumplirse. De este modo, el escenario de las guerras da un nuevo salto instalando una cabecera de playa en la mayoría de los hogares, amén de las oficinas, universidades, escuelas, calles y comercios a nivel planetario. Si bien hubo un tiempo lejano en que las guerras se disputaban en campos de batalla acotados y sólo morían en ellas los combatientes involucrados en las batallas, muy pronto el instinto homicida del hombre consiguió llevar las consecuencias de las mismas a las propias ciudades atestadas de gente común. El punto culminante de esta clase de guerra terrorífica, donde la mayoría de las víctimas son civiles inocentes, se vivió en las masacres de Hiroshima y Nagasaki en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. En el nuevo escenario el toque de cornetas se lleva a la intimidad de los hogares. Bajo la premisa de la ciberguerra nadie se salva, no hay escape. El control sobre el enemigo va hoy mucho más allá de la simple inmovilización y el desarme o la toma de prisioneros y la aniquilación en combate. En el frente interno la idea es arrebatar al hombre su propio pensamiento, facultad que un día lo llevó a diferenciarse del animal creando herramientas de piedra y concibiendo estrategias de caza que fueron la base de la organización primitiva de sus sociedades, fundamento de la diferenciación cultural que hizo posible el florecimiento de las distintas civilizaciones que forjaron el progreso espiritual y material de la raza humana en su conjunto. A eso nos enfrentamos hoy. Los hechiceros tenebrosos –los amos del mundo–, seducidos por el poder absoluto que han logrado conquistar a costa de la inocencia abismal del hombre ordinario, se han propuesto aniquilar de una vez por todas el alma humana a fin de impedirle al hombre el acceso a la verdad fundamental descubierta en sus corridas nocturnas por la selva: soy un dios dormido… soy un dios dormido… un dios dormido. De este modo los amos del mundo pretenden inaugurar una nueva fase en la evolución humana, una era en la que ellos serán los reyes o dioses indiscutidos: la era del homo roboticus, el homúnculo esclavo, trabajador, ciudadano, consumidor sobre el que reinarán por un millón de años con mano de hierro. Sin embargo, la respuesta está en nuestras manos. A fin de cuentas los hombres –todos los hombres–, somos dioses dormidos. Sólo tenemos que despertar de una vez. zxx

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Pensamiento

Matices en el uso de la Lengua Española. Ficha I: Monotonía y Rutina. Oscar Urbiola Pamplona

Navarra, España. http://www.oscarurbiola.com/

Ilustración: Mauricio

Micheloud

Córdoba, Argentina.

http://www.elesperpento.com.ar/

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Con relativa frecuencia, en el uso cotidiano de algunas palabras, ocurre que, por razones que no están explicadas del todo, decidimos dotar y utilizar algunas de ellas siempre en un sentido mordaz, aunque el diccionario de la Real Academia en absoluto respalde ese único uso negativo de la voz ni haga ningún juicio de valor sobre la misma. Es el caso de los términos “monotonía” y “rutina”. Utilizados actualmente de forma despectiva para describir situaciones que causan desagrado por su repetición y/o falta de variedad, olvidando por completo que también existen situaciones que causan agrado precisamente por eso mismo, por su falta de variedad. Monotonía: (Del gr. μονοτονiα). 1. f. Uniformidad, igualdad de tono en quien habla, en la voz, en la música, etc. 2. f. Falta de variedad en cualquier cosa. Rutina: (Del fr. routine, de route, ruta). 1. f. Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas. 2. f. Inform. Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente. La monotonía y la rutina no son malas o contraproducentes en sí mismas o en su totalidad. A pesar de la opinión generalizada, la monotonía y la rutina pueden vivirse satisfactoriamente, pues en muchos contextos son portadoras de tranquilidad, serenidad, confianza, conocimiento de lo que se hace y con quien se hace; otorgan equilibrio y armonía... Los sinónimos de estas dos palabras son muy valorados en su vertiente positiva: regularidad, orden, exactitud, puntualidad, igualdad, uniformidad, semejanza, homogeneidad, equilibrio, costumbre... Es decir, descubrimos que la monotonía y la rutina tienen un lado bueno, se pueden vivir positivamente y que, por extensión, pueden incluso ser generadoras de paz interior. Cuando alguien nos pregunta qué tal estamos es posible contestar algo como <<pues fenomenal, me encuentro en una estupenda rutina>>. O también podemos contestar algo como <<pues fenomenal, estoy disfrutando de una fantástica monotonía>>. Pero nadie lo hace. ¿Por qué? Porque el término rutina y el término monotonía están asociados en la mente del ciudadano actual a algo no deseado bajo ninguna premisa,

a algo siempre perjudicial, a algo de lo que hay que huir. Lo monótono, lo rutinario, está socialmente repudiado. Bienestar y monotonía son palabras antagónicas en la mente contemporánea. “Disfrutar de la rutina” es una frase sin sentido actualmente; similar a “disfrutar del dolor”. No se entiende (o nos han enseñado a no entenderla). Pero no siempre es cierto que la rutina y la monotonía sean perjudiciales ni obligatorio, para nuestro bienestar, huir de ellas. Hay rutinas y monotonías necesarias, proporcionadoras de bienestar, de serenidad. Hay rutinas que equilibran y que vivirlas suministra una sensación maravillosa. Hay rutinas deseadas y anheladas. Por la brevedad de este texto no podemos alargarnos con ejemplos, pero si el lector se para a pensar, hay rutinas por las cuales incluso pagaríamos gustosamente. La rutina no siempre y en todas sus fases o grados es mortal. Pero, a pesar de las observaciones anteriores, también es cierto que la monotonía y la rutina tienen una cara oscura. No lo podemos negar. Es esa cara oscura de la que casi todo el mundo habla. El sentido con el que casi todo el mundo utiliza estos dos términos. Respaldándolo, hay que reconocer que ese lado siniestro puede empezar a dañar a las personas cuando producen aburrimiento reiterado y hastío; cuando se hacen pesadas. El aburrimiento insistente indica que esa monotonía, esa rutina, deben de ser revisadas. El aburrimiento redundante nos hace llegar a la conclusión de que a veces, la monotonía y la rutina, más que equilibrar y mantener (lo cual es una de sus funciones), desequilibran. Y que en este caso, la ruptura con ellas y con esa aparente armonía, reequilibra de verdad. Cada cual debe saber valorar adecuadamente su situación. Pero no debe demorarse mucho, pues cuando la rutina presenta su peor cara es cierto que es mortal. Por otro lado el uso peyorativo tan insistente de términos como rutina o monotonía para hacer alusión a la indeseada falta de variedad, posiblemente tenga, simultáneamente, una lectura social. Se trata de la obsesión que se nos ha inculcado por el cambio, la presión a la que estamos sometidos por la búsqueda constante de la variedad… El miedo que nos han metido a, sencillamente, repetir. Pero este asunto será motivo de otro encuentro. zxx

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Pensamiento

Lo que esconden las palabras: Sobre lenguaje y sexismo (I). Miguel Ángel Mendo Madrid, España. http://www.representacionliterariayartistica.com/autor.php?idEscritor=1/

Ilustración: Miguel

Ángel Mendo

Antonio Lafuente dP Madrid, España.

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Antes de entrar, bisturí en mano, a retocar y recomponer el idioma a nuestra satisfacción y con cierta pretensión de omnipotencia (la que solemos adoptar como pequeños demócratas en tanto que “usuarios con derechos” en casi todas las actividades donde nos dejan figurar), quizá deberíamos sospechar al menos que cosas tan antiguas y tan importantes como la lengua puede que escondan en su seno, en su estructura, su propia coherencia y consistencia. Una estructura tan compleja y tan esencial en la configuración primigenia e histórica de eso que hemos dado en llamar la Humanidad, con potentes anclajes arcánicos y genéticos pre-natales [1], no debería ser manipulada así como así, por ninguna decisión de grupo de presión, de comité, académica o gubernamental. Como sabemos por tristes y malhadadas experiencias que tampoco se puede alterar a capricho o por momentánea conveniencia el equilibrio biológico de un ecosistema, o sea el manoseado tema de la inoculación de mixomatosis contra el exceso de conejos, la repoblación lucrativa de eucaliptos, o la invasión descontrolada del cangrejo de río. Se trata, según mi parecer, de buscar las leyes lógicas que uno pensaría que deben de funcionar de modo autónomo en una estructura tan profundamente anclada en nuestro funcionamiento pensante, tan compleja, y en el fondo tan difícil de manipular como es la lengua, antes que sospechar que se ha dejado manejar por intereses machistas o de cualquier otro tipo. Así, yendo a la cuestión, me atrevo a plantear que quizá la tan discutida norma de que en español, “en los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos” [2], puede que tenga su razón de ser dentro de la estructura interna de nuestra lengua, más allá de la influencia o imposición de una lógica, una moral y una estética patriarcal que, indudablemente, ha existido y aún existe en nuestra sociedad. Veámoslo. Tomo cualquier noticia del diario El País de hoy (“La reforma sanitaria de Obama llega al Tribunal Supremo”), y extraigo un fragmento al azar: “El sistema propuesto por Obama descansa en el principio de que los sanos comparten gastos con los enfermos ante la probabilidad altísima de que los primeros

también necesitarán algún día asistencia sanitaria.” Está claro que sería totalmente inoperante, farragoso, absurdo, y sobre todo impracticable, tener que definir los géneros de todos los términos actuantes en un nivel de abstracción en el que todavía no se necesita particularizar.

[1] Chomsky postulaba la existencia de un dispositivo cerebral innato (el “órgano del lenguaje”), que permite aprender y utilizar el lenguaje de forma casi instintiva. Comprobó además que los principios generales abstractos de la gramática son universales en la especie humana y postuló la existencia de una Gramática Universal. (Wikipedia)

[2] Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2005) Diccionario panhispánico de dudas, Espasa Calpe, Madrid

Lo femenino como categoría de lo arquetípico. Es evidente que al hablar, en nuestro cerebro se establecen oposiciones significativas en diferentes grados de abstracción. En un nivel de abstracción superior a aquel en que se produce la necesidad de diferenciación de identidad sexual, en un plano de significación más allá del uso de los sujetos particulares, e incluso de la acción, tal vez esté dispuesto desde tiempos inmemoriales que aquello que corresponde al establecimiento de la máxima categoría, al concepto global, tendría el género femenino como norma, en tanto que lo particular, lo concreto, lo específico (el espécimen) de cualquiera de estas categorías se expresaría de forma aún indefinida en género masculino. Algo así como la distinción que podríamos percibir entre la línea/el trazo, la acción/ el gesto, la facción/el rasgo. No sé si esta ley (que planteo como hipótesis) puede ser aplicada a otros idiomas, o incluso, en sus orígenes, al lenguaje hablado en general (el problema me supera y me produce vértigo), pero en español se puede observar en un altamente significativo número de casos. Es muy visible con respecto al femenino como asunción de la categoría abstracta superior. Incluye prácticamente todas las Ciencias clásicas y no tan clásicas, así como sus múltiples ramas: la física (la mecánica, la termodinámica, la f. cuántica, la astronomía…), la biología (la citología, la histología, la anatomía, la bioquímica, la fisiología…), la filosofía (la lógica, la ética, la estética, la metafísica…), la retórica, la geografía, la matemática, la química, la medicina, la geología, la antropología, la economía… Hasta las más modernas: la numismática, la egiptología, la estadística, la epistemología, la genética, la informática… Y entre ellas, sin excepción, aquellas conformadas por sufijos del tipo: -METRÍA, -LOGÍA, -GRAFÍA, -LATRÍA, -TROPÍA, -SOFÍA, -NOMÍA… 93


Las Artes: la poesía o la poética, la música, la pintura, la arquitectura, la literatura, la escultura, la dramática o dramaturgia (el teatro es el lugar donde se desarrolla), la retórica, la fotografía, la cinematografía… Instituciones políticas y sociales: la administración, la organización, la educación (la instrucción, la enseñanza, la tutoría, la didáctica, la pedagogía, la docencia, la divulgación…), la cultura, la sanidad, la universidad, la banca, la religión, la legislación, la judicatura, la policía, la milicia… Formas de gobierno: la aristocracia, la monarquía, la república, la teocracia, la tiranía, la anarquía, la oligarquía, la democracia… Emociones humanas, categorías de estados, de cualidades y sentimientos arquetípicos, de potencialidades…, (incluidos los clásicos pecados y las virtudes: la envidia, la lujuria, la ira… la prudencia, la justicia, la templanza…), la tristeza, la paciencia, la angustia, la esperanza, la melancolía, la fe, la vergüenza, la disciplina, la apatía, la serenidad, la camaradería…, conceptos globalizadores conformados por: 94

• Los más de 1.700 términos diversísimos acabados en -ÍA o en -IA y relacionados con todo tipo de sustantivos y adjetivos: la villanía, la falacia, la miseria, la poligamia, la enciclopedia, la comedia, la alegría, nombres de territorios y países: Galicia, Iberia, Alemania, Hungría, Eslovaquia… Desglosándolos, se incluyen en esta lista todos los acabados en -ICIA (nombres abstractos y de cualidad o de acción): la pericia, la codicia, la estulticia; más los que dan idea de colectivo acabados en -LIA: la familia, la Biblia (conjunto de libros), la filatelia…; más los 721 terminados en -ERÍA, formante de nombres abstractos de abundancia, cualidad, conjunto o lugar donde está, se hace o se vende: la palabrería, la galantería, la conserjería… y los establecimientos públicos: la zapatería, la carpintería, la cafetería…); más los que llevan el sufijo -NCIA (532) para formar nombres de acción o de actitud: la abstinencia, la agencia, la anuencia, la benevolencia, la docencia, la elegancia, la apariencia, la insolencia, la procedencia, la violencia, la distancia…, cargo o dignidad: la presidencia, la regencia…, o nombres de cualidad: la prudencia, la correspondencia, la vivencia…; o acabados en -ANZA (127): la confianza, la enseñanza..., o de conjunto: la mezcolanza. • Los más de 1.000 acabados en -AD, para categorización de nombres y adjetivos: la normalidad, la ebriedad, la amistad, la bondad y la maldad, la verdad… la dificultad, la libertad, la potestad… • Los más de 400 acabados en -EZ o en -EZA: la absurdez, la rigidez, la grandeza… (genéricos de adjetivos) • Los numerosísimos nombres de acción (es decir, en relación con la categorización de verbos), terminados en el sufijo -IÓN (2.600): la cicatrización, la consolidación, la


alimentación, la penalización, la composición, la estabilización… Entre ellos los términos de dignidad o cargo, designando impersonalmente a quienes los desempeñan: la inspección, la representación, la dirección, la legación, o lugar donde se realiza determinada actividad: la fundición… • Más de 800 términos acabados en -URA ­con el que se forman artes, actividades prototípicas, formas organizativas, cualidades: la pintura, la agricultura, la hermosura, la estructura…; nombres genéricos de cosa hecha: la confitura; o de utilidad… la abreviatura, la envoltura…; globales de verbos: la andadura, la añadidura, la hechura…, nombres de efecto, de utensilio, de residuos, o de verbos hipotéticos: la metedura, la barredura, la botonadura. • Terminados en -ADA: s­ ufijo de más de 1.000 nombres autónomos (no participios) de categorización de nombres de abundancia o de contenido con plenitud: la cucharada, la panzada, la riada. A veces, con significado despectivo: la alcaldada, la judiada, la trastada. Nombres con la idea de conjunto, composición o ampliación: la vacada, la llamarada. De comida genérica: la ensalada, la fritada, la limonada. De período: la temporada, la otoñada, la invernada. • -MENTA o -MIENTA: ­nombres que designan conjunto o clase: la vestimenta, la cornamenta, la impedimenta, la herramienta… • Acabados en -DURÍA, nombres de acción, de lugar en que se hace, de empleo...: la pagaduría, la teneduría, la curtiduría, la freiduría... • -INA : nombres de relación: la marina, la rutina, la disciplina (de discípulo)..., o que equivalen a serialidad: la cachetina, la azotaina, la degollina...; o de insistencia o intensidad: la regañina, la corajina… • Los nombres del lugar en que existe, se produce o se guarda la cosa expresada por el nombre primitivo, terminados en -ERA: la cantera, la escollera, la almagrera, la calera, la carbonera, la lechera, y nombres de conjunto: la sesera. (Estos, aunque tienen un más bajo nivel de categorización, son referencias de globalidad en su ámbito de concreción.) Esto es sólo ateniéndonos a la formación de sustantivos femeninos mediante los sufijos que hemos visto y otros que aún no he rastreado. Pero hay toda una inmensa nube de términos dispersa a lo largo y ancho del diccionario que poseen ese grado

de abstracción y que no necesitan este tipo de desinencias adaptativas: la fe, la luz, la guerra, la paz, la vida, la muerte, la salud, la calma, la fuerza... En fin, sería interminable. Pero todas ellas con esa característica común de constituir globalidades, estamentos, ámbitos, estados, elementos contenedores, amplificados o seriados, y de forma abstracta, impersonal, no particularizada. Como muestra significativa, reforzadora de esta hipótesis, el DUE [3], el prestigioso diccionario María Moliner, para clasificar las entradas y, en su versión digital, para las búsquedas avanzadas, utiliza siete grandes categorías, con sus diferentes subcategorías: etimología, geografía, especialidad, categoría gramatical, registro y valoración y otras categorías. La categoría “especialidad”, es decir, el inventario de referencias que indican a qué ámbito de la actividad humana o de los saberes pertenece cada palabra (si cabe ser incluida en alguna de ellas) y que aparecen señaladas al principio de la definición con sus correspondientes abreviaturas, contiene exactamente este listado: Aeronáutica, agricultura, apicultura, arquitectura, artes gráficas, astrología, biología (biología, botánica, zoología), cantería, carpintería, caza (caza, cetrería), cinematografía, construcción, deportes (equitación, esgrima), derecho, dibujo, economía, escultura, farmacia, filosofía, física (astronomía, electricidad/electrónica, óptica), fortificación, fotografía, geología (geología, mineralogía), heráldica, informática, lingüística (fonética/fonología, gramática), literatura (literatura, métrica), lógica, marina, matemáticas (matemáticas, geometría), medicina (anatomía, cirugía, fisiología, psicología/psiquiatría), metalurgia, meteorología, milicia (milicia, artillería), minería, mitología, música, pintura, química, radiodifusión, tauromaquia, televisión, teología, topografía, veterinaria. Pues bien, excepto tres (deportes, derecho y dibujo), las 63 categorías restantes son del género femenino. Deportes es una mera colección de actividades deportivas (supongo que hubo académicos que practicaban apasionadamente equitación y esgrima), sin significar una real conceptualización. Y en realidad derecho podría o debería quizá ser sustituido por justicia, jurisprudencia o legislación. Y dibujo por gráfica o ilustración, que son más genéricas. [3] Diccionario de Uso del Español. Edición electrónica. (Versión 2.14.1) Si no especifico otra cosa, todas las referencias gramaticales las he sacado de él.

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Lo masculino como agente y oficiante Así, sostengo que se trata de una ley pre-gramatical tan netamente establecida en nuestra estructura lingüística y oratoria que si tuviéramos que inventar el nombre abstracto referido a la desconocida (e inexistente) acción de ‘somilar’, por ejemplo (verbo inventado), o a ‘el somilo’ y ‘la somila’ como nombres propios, o a ‘somil’ como adjetivo, diríamos seguramente la somilación (acto), y la somilatura (actividad), la somilez (cualidad), la somilancia o somilanza (efecto), la somilía o la somilidad (cualidad, esencia) o la somiladuría (lugar de actividad), la somilada (de abundancia o de temporada) o la somilera (almacén o recipiente). Aquí viene la parte espinosa. Porque se puede argüir que también disponemos de formas de conceptualización en masculino: el somilamiento, el somilor, y en un grado mucho menos relevante, el somilado (dignidad o jurisdición), el somilio (lugar de ejercicio), el somilaje (de ponderación y acumulación)… Lo que sucede es que los nombres de acción en masculino, fundamentalmente los que terminan en -MIENTO (más de 1.200), más que expresar un concepto genérico, fijo y permanente, global e inalcanzable (como sucede con los términos femeninos), representan un proceso, es decir, la expresión pura de la actividad que indica el verbo del que proceden. Están en un nivel de abstracción más próximo al de la acción, impregnados de su dinamismo en razón de su mayor cercanía al momento en que transcurre el hecho o el suceso que se cuenta. Para mí son una especie de “cristalización” o representación nominal del gerundio. Se percibe muy bien esta diferencia cuando estudiamos casos en que disponemos de las dos variantes, la masculina y la femenina. Por ejemplo: el poblamiento – la población. 96

El poblamiento es la acción de poblar, mientras que la población es el lugar ya poblado, lejano en el tiempo a la acción, o mejor dicho, independiente de ella. el recibimiento – la recepción Aquí sucede algo semejante. El primero hace referencia a un proceso, en cambio la segunda es ya un concepto puro, o como mucho una acción acabada (una vez que se haya recibido lo que sea), o una dependencia, o una ceremonia, o una fiesta de etiqueta. el profanamiento – la profanación Idem. Profanamiento es el acto, profanación la noción en toda su potencia. Hay en la segunda una mayor abstracción. Donde más claramente se comprueba es en: el (a)justiciamiento – la justicia Justiciamiento y justiciar son términos antiguos que todavía se usan en Latinoamérica. ¿Pero qué decir de otros lemas aparentemente autónomos y sin formas categóricas superiores que aparecen en masculino, como por ejemplo el pensamiento? No tenemos en castellano una palabra femenina para el concepto prototípico contenedor del ‘pensar’. Así y todo, ‘el pensamiento’, aunque también se utilice corrientemente como represetación autónoma e impersonal de la idea, (como en “el pensamiento occidental”), mantiene en su sonido las características subjetivas y contingentes, las connotaciones de dinamismo que evoca el sufijo -miento. El francés sí tiene ese nombre abstracto femenino (la pensée), y rebuscando, he encontrado que en sefardí ‘el pensamiento’ se dice la pensada: “Sus ovras orientaron la evolusion de la pensada en el Oksidente” (hablando de Avisena, Farabi, Averroes y otros filósofos) [4]. Luego, es más que probable que en castellano antiguo se utilizase también la pensada, aunque no sabemos por qué ha desaparecido. zxx [4] http://www.esefarad.com/?p=20080


Pensamiento

El estrés en la cultura o la cultura del estrés. Adriana N. Rossini Buenos Aires, Argentina. http://www.arossini-temas-de-psicologia.blogspot.com/

Ilustración: Juan

Carlos Pulido Guerrero Jaén, España.

http://http://jcguerrerodesign.blogspot.com.es/

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Los tiempos de la vorágine, las presiones, las urgencias, las modalidades disfuncionales de vínculos y otros factores inherentes a como nos conducimos en la actualidad, constituyen factores que favorecen el estrés, no ya sólo como respuesta a una situación amenazante -que el Sujeto podría enfrentar exitosamente si tuviera recursos psíquicos defensivos adecuados-, sino como patología desencadenada por la multiplicidad y persistencia de dichas situaciones y factores de riesgo, que considero potencialmente estresantes. Los altos niveles de ruido, la inseguridad, las crisis económicas, la inestabilidad laboral y el desempleo, constituyen otros claros ejemplos de factores generadores de estrés. Atento a que los mismos configuran formas predominantes de funcionamiento o situaciones frecuentes en diferentes sociedades, es que se instalan, formando parte de la cultura. Es por ello que considero pertinente definirlos como partes constitutivas de una “cultura del estrés”, en la que se entrelazan factores económicos, sociales, contextuales, etc., que se expresan en diversas áreas y tienen múltiples efectos en la vida individual, familiar, social. Son conocidas particularmente las investigaciones en el campo laboral, en las que se detectan desde patologías leves hasta cuadros psicopatológicos graves (tales como “burnout”, ataques de pánico, etc.) muy difundidos hoy. Lo que observamos en comunidades menos resilientes, es decir con pocos o inadecuados recursos de afrontamiento, es que se han incrementado peligrosamente las disfunciones y enfermedades vinculadas al estrés. Esta modalidad estresante en la cultura se expresa claramente, por ejemplo, en el tránsito de muchas ciudades populosas, en las que las velocidades, el ruido de las bocinas y hasta la transgresión de normas elementales de conducción, parecen naturalizadas. También se observa en la forma de realizar trámites, en la que el maltrato, la lentitud o ausencia de respuestas, la burocracia…, obturan el progreso o la finalización de los mismos y generan malestar. El estrés se emparenta asimismo con la violencia, configurando un círculo de retroalimentación, que impacta en todos los órdenes, denigra la vida de los ciudadanos y por ende de la cultura en donde se desarrolla y que lo promueve. Es así que, a mi criterio, resulta urgente la toma de decisiones políticas a fin de intervenir en las áreas atinentes a los Gobiernos y a los Estados con el objetivo de prevenir el desarrollo de factores de riesgo vinculados a esta problemática. Por la complejidad de la misma es pertinente el asesoramiento de equipos multidisciplinarios para promover cambios posibles, hacia una cultura que favorezca el bienestar, la vida saludable de los ciudadanos y tienda a eliminar o al menos morigerar esta cultura del estrés. zxx 98


Pensamiento

Mujer y Cultura Gloria Gutiérrez Ortiz Medellín, Colombia. http://www.paxbiosfera.blogspot.com/ http://www.codigopulsar.blogspot.com/

Ilustración: Martín

Echeverría

Barcelona , Catalunya, España.

http://www.behance.net/webmartin99/

Gloria Gutiérrez

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La cultura es el conjunto de las expresiones de un pueblo.

¿Quién tiene la cultura?

La cultura expresa las relaciones de este pueblo con la naturaleza y las relaciones

Después de haber hecho un recorrido generalísimo por las culturas de ayer y de

dadas en su seno. La cultura es una representación de ese pueblo, de su sociedad. Ella

hoy, aún presentes en nuestros pueblos, veamos el caso de la mujer.

es única, como cada pueblo.

La mujer no tiene aún, cultura propia. Ella está en una cultura donde el poder per-

La definición dada, viene de la antropología, difiere al parecer del sentido corrien-

tenece a los hombres, por lo tanto continúa enajenada. La diferencia con los pueblos

te, según la cultura es un refinamiento que sirve para distinguir a una élite. La oposi-

dominados es que los dos sexos forman una sociedad conjunta. No ha habido jamás,

ción no es sólo en los términos, sino en entre dos especies de civilización, a las cuales

ni habrá jamás, una sociedad únicamente femenina o masculina. Aún la cultura ac-

corresponden dos tipos de cultura.

tual, de dominación masculina, debe reflejar el hecho de que el hombre vive con la

La cultura de las civilizaciones arcaicas es la cultura mezclada a la vida: arte,

mujer. Es la “revancha silenciosa” de la mujer. Pero ello no basta para restablecer el

creencias, estaciones que se mezclan estrechamente; es la cultura para todos: todo el

equilibrio.

pueblo practica ésta cultura, ella pertenece a todo el pueblo. Es, por ello mismo, una

En este artículo me ocuparé del fenómeno de la enajenación de la mujer en una

cultura estable que no deja a nadie excluido. Es un factor de unificación en el pueblo.

cultura donde ella no tiene el poder. Y se da, de manera interior, diferente a la de los

La cultura de las civilizaciones modernas es una cultura de clase: la de aquella que

pueblos, porque la represión de la personalidad no se verifica en los medios abiertos

detenta el poder. Es una cultura minoritaria, que separa a la élite del pueblo llano, no

sino, desde el nacimiento. La lucha no se produce en la calle, sino en los subconscien-

cultivado. Por ello mismo, ese pueblo está enajenado: cede su dominio y sus saberes,

tes. Es de un carácter diferente, no por ello menos cruel. De estas dos consideracio-

participa de… Y sufre una cultura que contradice sus intereses, que no lo expresa.

nes, en la escala global o individual, se desprende que la no enajenación de la mujer

Cultura de élite, enajenación, explotación, son sinónimos. Al punto que podría

plantea problemas diferentes a la de los pueblos.

medirse la homogeneidad de un país por la participación de su pueblo en la cultura.

Vemos entonces, cómo las mujeres son las grandes consumidoras de la cultura.

La enajenación conduce a las gentes a relaciones bien determinadas con la cultura

Sólo basta ver el público de los conciertos, danza, teatro etc. Se encuentran por todas

de los otros: o bien se pierde en ella, para olvidar los aspectos más escandalosos de

partes los mitos de la sensibilidad femenina, de la inspiradora o musa, de la animado-

la “cultura” de pueblo, barata, de mala calidad, fácil, degradante, o bien, permanecen

ra de los “salones” de ayer y de los eventos de hoy. De hecho, se trata de una participa-

pasivos, dado que la mayor calidad exige esfuerzo, al menos al comienzo, es decir una

ción pasiva. Y es aquí donde se advierte las dimensiones de la alienación de la mujer.

participación, de la que están excluidos por toda su experiencia anterior.

Peor que la aparición de la clase emergente, que la crueldad del racismo en Estados

La cultura es, un fenómeno global al cual no escapa ningún grupo humano, pero

Unidos en su momento. El intento de arrimarse a una cultura que no está hecha para

que se pervierte en ocasiones dentro de un fenómeno de alienación: cuando la cultu-

ella ni por ella, deja ver una disparidad entre la sensibilidad creadora de una mujer y

ra es reservada a una élite. Cuando un individuo está demasiado enajenado, al punto

la sociedad dominante, y esto sucederá hasta que se dé comienzo a un principio de

de no tener consciencia se drogará con los subproductos alienantes de la cultura de

desalienación, es decir, una toma de consciencia de la enajenación cultural y de sus

élite o permanecerá pasivo. Es decir; o bien no participará o bien participará en el

rasgos distintivos.

sentido del aumento de sus enajenación. 1 00


El genio creativo Lo que se llama genio propiamente dicho es una creación social desde dos puntos de vista. Primero porque se trata de una cadena de creadores, de la conjunción de un ser de calidad excepcional y marcado por su época, y segundo, porque el mito del genio solitario, que sólo guarda el aspecto espectacular y borrado de todos los precedente en la memoria colectiva, es una necesidad de nuestra sociedad. De donde se deduce que el culto de la personalidad enlaza la política con el psicoanálisis. Existen cuatro niveles básicos de la creación que se le han negado y aún se le niegan a la mujer. 1. El ego. En el caso de la mujer, su complejo de inferioridad, no innato, sino inculcado desde la primera infancia. Para convencer a los otros es preciso primero estar convencido uno mismo, y ¿cómo hacerlo si a cada instante pesa sobre uno la duda de sí misma? Castración. Es decir queda el genio femenino reducido a su mínima expresión, perdón, me equivoqué de término, máxima represión. 2. El grupo restringido. ¿Pero dónde encontrar los soportes? Los hombres no quieren comprender, y no están interesados. Las mujeres están demasiado alienadas o enajenadas para ser solidarias. Cada una busca para ella sola el éxito posible en el estado actual de la sociedad, y el éxito ha sido una medida masculina predominantemente. El creador genial supuestamente aislado tiene siempre, al menos una mujer que lo sigue ciegamente y lo ayuda materialmente. La mujer que trata de seguir su propio camino se encuentra sola, sin aventura sentimental o sexual posible. Porque no se puede tener, a la vez, tiempo para trabajar la idea genial y para hacer competencia con los bellos pájaros multicolores y dulces que exigen los hombres. 3. El editor. Escogiendo un ejemplo, el editor o la primera cara del poder. Los editores son hombres y desconfían de esa agria mujer sabionda. 4. El crítico. Igualmente vemos pues, que cada intento que dirige la cultura hacia una nueva vía, la desalienación de la mujer fracasa al chocar con uno u otro de los cuatro niveles. Se cree que la mujer no tiene el “don creador” teoría que se está viniendo al suelo, gracias al despertar de algunas consciencias, a otras dimensiones del saber. Si la mujer no tiene el “don creador” entonces está condenada a empezar de nuevo. Y en todos los sitios del planeta Tierra se esfuman las revueltas individuales de las mujeres. Una mujer ambiciosa y que no esconda su intento detrás de su “feminidad” es juzgada muy severamente. Porque todos los estimulantes de la ambición son de sentido masculino, y todos los frenos a la ambición van en el sentido femenino.

Si hacemos un balance de pérdidas y ganancias, nos da como resultado: Las ganancias: son mucho menos que en el caso del hombre. La sociedad desconfía de las mujeres que triunfan a los 50 años o después. No le dará admiradores de veinte o treinta años. Por lo tanto la mujer se arriesga a sufrir aún mayor soledad a causa del éxito. Las pérdidas: son mucho mayor que en el caso del hombre. El trabajo intenso de los 20 a los 30 años puede significar una vida sexual reprimida y una soledad mayor. Una vez realizado el balance, no es extraño que algunas mujeres traten de triunfar en la creación; pero quiero decirles que la proporción de los éxitos debe contarse, no sobre el conjunto de la sociedad, sino sobre la parte de sí que realmente quiere triunfar y es más un gozo interno que la apariencia de su ambición de poder centrada sobre la sola norma masculina, chivo expiatorio y sacrificial. Mujeres de la cultura y de las artes: todo lo hemos de aprender de nosotras mismas. Hemos de liberar todas nuestras energías. No tengamos temor de partir en búsqueda de nuestro mundo desconocido que ninguna teoría actual puede explorar completamente porque se revela en el espejo de nuestro genio creador. zxx

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Rafael Estrada http:/www.rafaelestrada.jimdo.com/

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Centinela Me gusta contar historias a través de un dibujo, un cómic, un cuento o una novela, y me lo paso realmente bien durante el proceso. Reconozco que los dibujos y las chaladuras que invento son, en primer lugar para mí, aunque las hago pensando en mi hija Elia. Soy consciente de que la mayoría de las ideas que funcionan en la batidora de mi cerebro son heredadas: se las debo a los que me han motivado, a los que me han hecho soñar para que yo haga soñar a otros: Richard Corben, Moebius, Forges, Mordillo, Frank Frazetta, Rodney Matthews y Roger Dean, muchas gracias. Profesionalmente, empecé dibujando tiras de humor para La Codorniz y Segundamano. En 1980, después de ganar el Premio Nacional de Cómic de la revista 1984, cambié de registro, pero el humor siempre me ha acompañado. He colaborado con numerosas editoriales, entre las que destacan: Edebé, Bruño, SM, Edelvives, Anaya, Everest, Norma, Pearson-Longman, Heavy Metal, etc. He dibujados cómics y cubiertas de libros, especialmente de ciencia ficción, terror y fantasía, géneros populares que siempre me han fascinado. Desde hace algunos años, sólo me dedico a proyectos propios: unas veces escribo una novela y otras me da por ilustrar un cuento que después ofrezco a las editoriales. En mis dibujos utilizo todo tipo de técnicas: óleo, acuarela, difumino, ceras, pero últimamente lo que me resulta más atractivo es el modelado 3D. Los programas que utilizo para mi trabajo son ZBrush y Photoshop y, por supuesto, un lápiz, envuelto en la música de Pink Floyd, Gatibu, Gatillazo, Joaquín Sabina y el Chivi. Si no pudiera dibujar o escribir, creo que me volvería más loco de lo que ya estoy y más peligroso que Anibal Lecter, aunque las víctimas que elegiría serían editores, especialmente los que han tenido la osadía de rechazar mis trabajos. Estáis avisados. 103


Monje Proporci贸n A煤rea

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Minotauro Medusa

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Cancerbero

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Sirenas

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La rendici贸n del planeta Breda

Rafael Estrada 1 08


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Libros

200 años de Grandes Esperanzas Alejandra Olalde Carreté MÉXICO,

residente en Madrid, España. http://www.cinefagos.wordpress.com/

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Aprovecho la celebración del bicentenario del nacimiento de Charles Dickens para escribir sobre una de las novelas que más se han llevado a la pantalla grande: Grandes esperanzas. La obra de la narrativa literaria inglesa data del año 1860. Su autor, considerado como uno de los clásicos de la literatura universal, se caracterizó por el relato de historias en un tono de crítica social y en contra de la alienación en un mundo que divide la vida de los hombres en dos: la parte laboral y la parte privada. Las personas, actuando en cada una de ellas de forma opuesta y sólo a conveniencia, ocultan al mundo exterior su verdadera interioridad. Nuestro autor homenajeado supo distinguir en esa época a las personas que lograban preservar su integridad de aquellas que se dejaban despojar de su naturaleza humana volviéndose parte de la burocracia judicial, o bien, alienados en la sociedad y el trabajo. Por ello en sus obras sobresalen estos dos tipos de personajes. En Grandes esperanzas, el protagonista Pip, es llevado por esta corriente de sueños, maleados por unas ambiciosas esperanzas que al final lo llevan únicamente a una serie de paraísos artificiales. Para analizar las adaptaciones cinematográficas de esta historia, es importante mencionar la importancia de la figura de Charles Dickens como un hombre que aplicaba en sus relatos literarios muchos procedimientos fílmicos. Sus historias fueron observadas desde una interesante perspectiva fílmica por cineastas como David W. Griffith y Sergei Eisenstein. Esas similitudes con el relato cinematográfico abarcan tanto a sus temáticas –como son el gusto por la vida provinciana, el respeto por la tradición y la gran metrópoli, la implementación de testimonios de la febril y dinámica vida urbana– como a sus técnicas: el uso de detalles muy concretos y la amplia descripción de la función de los personajes. (Faro Forteza, Agustín, Películas de libros). Quizá, esta lectura cinematográfica que distintos autores encontraron en la obra de Dickens, contribuyó a que sus historias se recrearan tanto en la televisión como en el séptimo arte en numerosas ocasiones.


Deja que el deseo sea tu destino... La película del cineasta mexicano Alfonso Cuarón –la adaptación más reciente de esta gran obra maestra– narra la historia de Finnegan Bell, un niño huérfano de clase baja criado en Florida, por Maggie su hermana mayor y Joe su pareja. Durante su infancia, Finn vive dos acontecimientos que marcarán su destino para siempre; el primero cuando ayuda a un misterioso prófugo a escapar de la justicia, y el segundo cuando es llevado a Paradiso Perduto para jugar con la sobrina de Mrs. Dinsmoor, la bella y misteriosa Estella. Finn crece enamorado de Estella, una niña que influida por el corazón roto de su tía, se vuelve fría e incapaz de amar verdaderamente. Cuando el héroe de esta historia se hace mayor, la ayuda de un desconocido benefactor lo lleva a Nueva York a probarse como artista; el protagonista se introduce en un viaje en el cual deberá encontrarse consigo mismo a partir de la búsqueda, no solamente del amor de su vida, sino también de su propia libertad. En esta versión cinematográfica de Grandes esperanzas, el héroe es transportado a la época actual. El amor, la admiración y el deslumbramiento que siente por Estella, en la obra de Dickens, se convierten en la película en un amor moderno que rescata especialmente una parte sexual de pasión y deseo. Llegar a ser merecido por Estella es la mayor de las esperanzas del protagonista y, por lo tanto, la motivación de cada uno de sus actos. De este modo, el cineasta mexicano rescata de la novela la parte amorosa de la trama, más que ninguna otra. Considerando la infinidad de temas que abarca esta historia en su versión original, él opta por centrarse en la esperanza a partir del amor. A diferencia de la novela, la historia de Cuarón se ubica principalmente en la ciudad de Nueva York, mientras que la trama de Dickens ocurre a mediados del siglo XIX en Inglaterra y especialmente en Londres. En cuanto a la crítica que recibió esta novedosa interpretación de la obra dickensiana, las opiniones opuestas, tanto a favor como en contra del trabajo del cineasta no se hicieron esperar. Es curioso saber que el mismo director tomó el proyecto con desidia y confesó que el guión nunca estuvo totalmente terminado, hecho que se señala en varias fuentes y entrevistas pero que no dejó que la película careciera de emociones que llevaran a sus receptores a identificarse con ella aprendiendo a apreciarla. Es destacable en esta historia que la figura protagonista, en la persona de Finn, es quien narra su propia vida. Esta es una característica importante que también está presente en la obra literaria, 111


puesto que la novela se encuentra narrada por Pip. De este modo permanece la mirada subjetiva que, de forma paradójica, en el cine se vuelve mucho más cercana al espectador. La historia contemporánea que Finn relata, explica un proceso cuyo fin es el amor y su medio es la esperanza. La decisión de modernizarla me parece un acierto para esta adaptación pues es otro elemento que contribuye a crear mayor empatía con la audiencia. La historia se vuelve más cercana y a la vez sigue siendo intemporal; como resultado tenemos a una pareja que ejemplifica el amor platónico de una manera actual. Entre las escenas más destacables y que tienen una presencia importante tanto en la versión literaria como en esta adaptación, se encuentra aquella de “el corazón roto” que se da entre Finn y Mrs. Dinsmoor. Resulta muy simbólica para esta historia, pues pone en evidencia la semejanza entre el protagonista y la antagonista. En cuanto a las características formales del film, es muy interesante la presencia del color verde en esta película (y en la obra de Cuarón en general) como elemento simbólico. El color adquiere un significado propio en esta historia al estar siempre relacionado a la figura de Estella, al Paradiso Perduto y a Mrs. Dinsmoor, así como también al otro mundo artificial representado en la ciudad de Nueva York. Estas figuras mágicas, envueltas por las grandes esperanzas de Finn, son las que permanecen durante toda la trama regidas bajo tonalidades verdosas, siempre con mucha intensidad. Por lo mismo, resulta muy evidente al término de la película que el color cambia del verde al blanco en el personaje de Estella, al mismo tiempo que la visión del mar se abre de nuevo ante el espectador y la luz del día puede entrar en los cuartos de la mansión destruida de Mrs. Dinsmoor. La esperanza, al final, se vuelve promesa y realidad. La añoranza por la vida de los ricos comienza para Finn cuando pinta por primera vez a Estella. Sus más grandes esperanzas son: pintar como un rico, la libertad, y el amor por ella. Todas son sólo ilusiones que en un principio son inalcanzables. Es por ello que Finn emprende un viaje para hacerse merecedor de Estella pero se deja atrapar por el mismo espejismo en el que ella lo está. El gran acierto del director en esta creación no fue sólo haber tenido en mente la ya conocida historia de amor entre Pip y Estella (los personajes dickensianos), sino también haber resaltado la importancia de trasmitir el ambiente de una clase social actual que puede sucumbir bajo los influjos de los “paraísos perdidos” y de las disparidades entre ricos y pobres. zxx

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Libros

Ómnibus: Metáfora de una sociedad intolerante Adriana Beatriz Santa Cruz Buenos Aires, Argentina.

El enfrentamiento con el otro y la intolerancia que surge a raíz de ese enfrentamiento es el tema central del cuento Ómnibus de Julio Cortázar. Clara, la protagonista, y el muchacho que luego sube al vehículo representan lo diferente frente a los pasajeros que llevan flores y se dirigen al cementerio. En este cuento, los otros –una constante del autor argentino– están representados por algo concreto y, paradójicamente, normal aunque no por eso menos amenazante. Con el transcurso del relato, la exclusión se hace cada vez más fuerte y llega a un punto violento, cuando los pasajeros que llevan flores se bajan (en el cementerio de la Chacarita), y el conductor se comporta de manera agresiva hacia esos que no pertenecen al grupo. Finalmente, Clara y el muchacho terminan por negar lo que los hacía diferentes, al comprar un ramo de flores inmediatamente después de bajar del vehículo. Ómnibus, como otros cuentos del autor, se sitúa en una Argentina en transformación, cuando los habitantes de las provincias más pobres se sienten atraídos por la industrialización de Buenos Aires, especialmente, de la mano del gobierno de Perón. Grandes masas de inmigrantes del interior llegan a la capital y, poco a poco, ocupan los espacios que antes pertenecían a los más ricos o a los intelectuales. Cortázar –aunque no el único– expresó muy nítidamente el rechazo a las transformaciones y a los comportamientos sociales que el peronismo instaló en la sociedad argentina (no olvidemos que luego de vivir en Buenos Aires entre 1918 y 1951, este autor decide irse a pesar de sentir siempre nostalgia por su patria). Hay un rechazo muy profundo no sólo a la política sino también a la estética y a la escenificación de la vida pública que impone el peronismo. Este cuento, de alguna manera, representa entonces el abandono de algunos proyectos. Aunque Clara y el muchacho enfrenten la mirada de censura de todo el resto de los pasajeros y lleguen a su destino sin abandonar el colectivo, el hecho de comprar las flores para sentirse mejor simboliza la renuncia a los propios ideales para adaptarse a los de la mayoría. De esta manera, el cuento analizado estaría mostrando que, a pesar del rechazo de ciertas clases a los recién llegados, estos serán los nuevos protagonistas de los sucesos que se desarrollarán por esos años. Más allá de lo analizado en los párrafos anteriores, si bien la interpretación 113


política es absolutamente válida especialmente comparando este relato con otros de Cortázar, Ómnibus es mucho más que un cuento que refleja el enfrentamiento entre peronistas y no peronistas. El cuento, además, forma parte del libro Bestiario donde es clara la presencia de lo otro como algo diferente y amenazador. Precisamente, las manifestaciones de lo otro se pueden ver en reacciones violentas y monstruosas del hombre, en rechazos de grupos o individuos opuestos a la normalidad, o en la entrada de fuerzas extrañas en el ámbito racional de la realidad. En todos los cuentos aparecen las bestias que adoptan diferentes formas y presencias. En el que estamos analizando, la intolerancia y la discriminación están claras, pero también es claro que no todo lo que ocurre pertenece estrictamente al ámbito real. En este sentido, la primera descripción del ómnibus en el que viajará Clara nos sumerge en una atmósfera fantástica: Por la calle vacía vino remolonamente el 168, soltando su seco bufido insatisfecho al abrirse la puerta para Clara, sola pasajera en la esquina callada de la tarde. La personificación no sólo del 168 —remolonamente con un bufido insatisfecho— sino también de la esquina que está callada son indicios en este sentido. Precisamente, es este vehículo el que permite el pasaje del mundo real al mundo fantástico. Lo que perturba en ese ámbito es algo insignificante, un hecho que por su simpleza resulta extraño, casi irreal: las flores que llevan todos los pasajeros, y que Clara y su circunstancial acompañante no poseen son las que desatan una creciente espiral de violencia. En este sentido se pueden rastrear en el texto las señales que dan cuenta de esa intolerancia: la cara de pocos amigos del guarda, su mirada incómoda junto con la del conductor, la impresión desagradable en la nuca de Clara por la mirada de un viejo de cuello duro, las miradas de los otros que se posan en ella, helándola. También la descripción del ómnibus es amenazadora: (…) el 168 tomó velocidad con bandazos coléricos, El coche temblaba como un cuerpo enorme (…), (…) Entonces aulló horriblemente una locomotora a toda carrera, un humo negro cubrió el sol, el coche (…) aceleró como rabioso por llegar. Lo fantástico surge entonces por lo inexplicable de la situación. Ninguno de los dos personajes puede explicar el porqué de la intolerancia de los pasajeros, y de la agresión del guarda y el conductor. Clara siente terror y junto con el muchacho tienen que huir del vehículo justo cuando la puerta se cierra detrás de ellos. De esta manera, ya sea por la interpretación política o por la lectura del cuento desde lo fantástico, vemos cómo el texto se transforma en una metáfora de la intolerancia en nuestra sociedad. El hecho de no llevar flores es anecdótico porque lo importante es que esas flores simbolizan: el no poder ser uno mismo, el tener que resignar los propios ideales para ser aceptados por los otros, por miedo a que nos pongan el cartel de diferentes. En definitiva, los otros siempre son más y habrá que tener un ramo de flores para ser aceptado en una sociedad que tan poco acepta las diferencias. zxx 114


Libros

Kapùscinski, Ryszard. Viajes con Heródoto Juan Ignacio Vargas Barcelona, España. http://www.averiguelovargas.blogspot.com/

El reportero y escritor, Kapùscinski, relata, con la maestría y sabiduría que un hombre como él sabe hacer, un viaje por sus años como periodista polaco en todo el mundo –especialmente en este caso por Asia y África- en el que intercala sus peripecias como periodista y sus diálogos con el libro Historia de Heródoto. Hay en Ryszard un ansia especial por ver más allá de los paupérrimos límites que instauró el régimen comunista tras el Telón de Acero. Él lo explica cómo (…) una especie de enfermedad, una debilidad peligrosa, pues al mismo tiempo era consciente de que esas civilizaciones eran tan inconmensurables, tan ricas, complejas y diversas que para conocer aunque fuese un fragmento de ellas, un retazo tan sólo, había que dedicarle toda una vida. (Pág. 86). Ya se ve que encara su obra –poquito tiempo antes de morir– con una gran humildad que tanto se echa de menos en los periodistas de hoy. Ese conocimiento del “Otro” –tal y como él denomina aquel o aquello diferente a lo propio– le lleva a una actitud expectante, ansiosa y abierta hacia otras realidades y, no por ello, se vuelve cínico o relativista. En su diálogo con el primer gran historiador universal, a lo largo de toda la obra, (…) Heródoto jamás rechaza ni condena la otredad, todo lo contrario: intenta conocerla, comprenderla y describirla. ¿El hecho diferencial? Sólo está ahí para subrayar la unidad, en toda su plenitud y riqueza. A renglón seguido hace una crítica al eurocentrismo que muchos occidentales llevamos dentro llevando a cabo un paralelismo con lo que le pasaba al griego, al (…) echar en cara a sus compatriotas su soberbia, engreimiento y sentido de superioridad (…) (Pág. 123). De algún modo, sin caer insisto en la concepción vacua e irracional del progresismo, elogia la unicidad de la raza humana en su múltiples manifestaciones culturales al afirmar que (…) hay civilizaciones que, después de combatido a muerte, hoy colaboran para mañana, tal vez, volver a estar en pie de guerra. (…) la multiculturalidad del mundo es un tejido vivo, palpitante, en que nada está definido de una vez para siempre sino que no cesa de transformarse, de cambiar, de crear nuevas relaciones y nuevos contextos. (Pág. 126), siempre en su diálogo con Heródoto. A R. Kapùscinski, le exaspera las muchas guerras que le tocó cubrir donde siempre hay pretextos para llevarlas a término en detrimento de los más débiles: Es importante que se le dote del rango de misión de toda la humanidad o de designio divino. La elección, de todos modos, es bastante limitada: aducimos que debemos defendernos, que tenemos la obligación de ayudar a otros o que cumplimos con la voluntad de los cielos. (…). Así, los agresores aparecen envueltos en una aureola ungida de gloria, desempeñando el papel de los seres elegidos sobre los cuales se ha posado el ojo de Dios. (Pág. 156). Y, para ello, (…) es más fácil embaucar a muchos 115


juntos que a uno sólo. (Pág. 179), apostillando una frase herodotiana. Un rasgo que no puede faltar en una obra inspirada en un griego y que llama la atención a Ryszard es el fatum o destino trágico frente al que es imposible huir si no se quiere un desenlace trágico, a pesar de que el designio divino sea igualmente fatal. (…) el hombre no tiene elección en su modo de actuar. Lleva en su interior su sino como si de un código genético se tratase: debe dirigirse a aquel lugar y hacer aquello que le manda el destino. Éste es, precisamente, el Ser Supremo, la omnipresente y omniabarcable Fuerza Cósmica Causante de Todo. Nadie está por encima del destino, ni siquiera el Rey de Reyes, qué digo, ni siquiera los mismos dioses. (Pág. 221). Estaba claro que ni los reyes persas se salvaban, según Heródoto, de este maldito designio que esclavizaba a los hombres y a sus dioses paganos. ¡Uf! Menos mal que nacimos en la cultura judeocristiana. Al final de su libro, el ya fallecido escritor polaco, se centra más en qué lleva a un hombre a explorar lo desconocido, lo ignoto. Y para ello –aunque de algún modo a mi parecer está hablando de él- nos describirá el alma de Heródoto, definiendo su interés vital como (…) una pasión no muy frecuente (…) con el único fin de conocerlo, estudiarlo y comprenderlo, para luego, además, describirlo del todo. (Págs. 290/291). Relata la importancia del viaje como hecho en sí mismo, de la exculpación del ser humano y la inculpación del sistema que le ha tocado vivir, de la dimensión trágica de las narraciones –como buen griego–, de los avatares individuales a partir de los cuales traza la historia de los pueblos, de la necesidad de inmortalizar la historia del mundo, de buscar testimonios en el pasado y en sus contemporáneos (cronistas, contadores ambulantes, etc.), donde en la búsqueda de esos mundos (…) descubre algo fundamental: que son muchos y que cada uno es único. E importante. Y que hay que conocerlos porque sus respectivas culturas no son sino espejos en los que vemos reflejados la nuestra. (Págs. 296/297). De todo ello se deduce que (…) Heródoto –un hombre poseído por la pasión, la manía y el ansia de conocer, dotado además de inteligencia y talento para escribir– (…). y cuya mente es incapaz de detenerse en un solo acontecimiento o en un solo país. (…) Tiene que partir (a pie, a lomos de un animal o a bordo de una nave) hacia nuevos lugares y nuevos hechos.” (Pág. 301), porque Lleva en su interior el mapa del mundo, que, además, él mismo crea, cambia y complementa. (Pág. 302). A pesar de todo ello, expone claramente que (…), nunca estamos frente a la historia real, sino siempre ante una contada, tal como alguien sostiene –y cree– que ha sido. (Pág. 306). Frente a esta pasión maravillosa y acuciante que los intelectuales, los exploradores, los aventureros, los narradores llevamos dentro aparece la figura –que define Kapùscinski– del que tienen el corazón quemado (…) aquellos que los consideran todo déjà vu y creen que no hay nada que pueda asombrarlos ha muerto lo más hermoso: la plenitud de la vida. (Pág. 302). 116


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Libros

Reseñas

Los cuadernos del Hafa Pablo Cerezal

(Ediciones Carena. La Casa del Libro. Amazon)

El evangelio de la luz Javier Orrego C. Amazon

Don Julián y Doña Paquita Alberto Bellido García Editorial Casa Eolo

http://libros.casaeolo.com/books/don-julian-y-dona-paquita

Julián y Paquita se conocen desde su más tierna infancia, pues ambos nacieron en una aldea situada en las estribaciones de los Picos de Europa, a principios del Siglo XX. Sus vivencias personales corren paralelas a los acontecimientos que se van sucediendo en Europa y en España, siendo testigos, en primera persona, de la implantación sucesiva del sistema político de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera durante el reinado de Alfonso XIII, la Segunda República y la consiguiente Guerra Civil, la Dictadura de Franco y la Transición y el advenimiento de la Democracia con el Rey Juan Carlos I. Así, Julián y Paquita, a pesar de que él lucha a favor de los republicanos durante la guerra civil y de que ella está a punto de ingresar como monja en un convento, se casarán y permanecerán juntos durante el resto de sus vidas. Esta es su historia. 118

Café Hafa (Tánger): punto de inicio de un viaje trazado con un escalpelo que nos permite mirar más allá de los exotismos de postal turística de Marruecos, descubriendo una realidad deliberadamente oculta a los ojos del extranjero. Un viaje en que se cruzan pasado y presente a través de iconos de la vanguardia del underground de los años 60 como William S. Burroughs, Brian Jones, Jane Bowles, Brion Gysin, Anita Pallenberg, y un largo etcétera que se convierten en acompañantes del protagonista durante su periplo magrebí. En Los Cuadernos del Hafa se dan la mano lo onírico y la más cruda realidad, mediante un sutil juego de espejos frente a los que el autor sitúa los sentimientos humanos, evidenciando lo delgado de la línea que separa las “culturas” occidental e islámica, y desplegando ante los ojos del lector fantasías y certezas que, como piezas de un rompecabezas, van consolidando un fascinante espacio físico y sensorial. Pablo Cerezal, escritor, fotógrafo y viajero. Desarrolla los blogs Postales desde el Hafa y Vislumbres de El Dorado, y realiza colaboraciones literarias y de crítica cinematográfica en diversos medios online. “Una obra a medio camino entre ficción y realidad, trazada con una prosa atrevida y de alta calidad que retoma la tradición de las vanguardias y está llamada a engrosar la selecta lista de las llamadas novelas de culto. Una lectura apasionante, una narración sagaz que pronto te atrapa y ya no te suelta”. (José G. Cordonié) “Si esta novela la hubiese publicado una de esas editoriales que tanto poder tienen y que disponen de dinero y medios para promocionar sus novedades, no me cabe la menor duda de que ya habría sido reseñada en todos los suplementos culturales habidos y por haber y que, en consecuencia, sus ventas se dispararían” (David de San Andrés) “El estilo del autor es lo que dota de un sello inconfundible al libro. Basta leer la primera página para darse cuenta de que estamos ante un libro de calidad, de esos que nos ofrecen la oportunidad de degustar cada palabra, algo que no ocurre con tanta frecuencia como sería de esperar” (Jesús Artacho)

http://www.amazon.com/EL-EVANGELIO-LUZ-Spanish-ebook/dp/B00805FG88/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=13466/

¿Quién es en realidad el Cristo? ¿Y quién Jesús? Este libro aporta a sus lectores profundas respuestas reservadas por milenios únicamente a los iniciados. La mayoría de los cristianos solo tiene una idea muy lejana de lo que verdaderamente representa esta personalidad fundamental de la historia humana. El evangelio de la luz se propone remontar la historia de la encarnación del Verbo hasta los orígenes mismos de la vida en la Tierra y el nacimiento del Sistema Solar. Y es que la Luz del Cristo descendió a la Tierra a lo largo de un proceso que duró miles de millones de años. Para entenderlo, es necesario hablar de las etapas pre-geológicas del planeta, así como de la Edad Polar, de Hiperbórea, de Lemuria y de la Atlántida, tanto como de los ciclos culturales anteriores al tiempo de la civilización greco-romana en que floreció el “cristianismo”. Es sólo que la visión de los hechos de Palestina que nos ofrece el cristianismo tradicional es absolutamente insuficiente para entender a esa excelsa entidad espiritual que los cristianos reconocen con el nombre de Cristo.


Vidas prometidas Guillermo Busutil

Tropo editores. http://www.guillermobusutil.com/ No les pido que hayan leído ya a Guillermo Busutil. Les pido que se planteen leer lo que él escribe. No se priven de ese placer. Quizá podamos convenir en la precisión de sus relatos y en lo refinado de su prosa. Pongamos un ejemplo: Vidas prometidas (2011), un volumen de cuentos, género en el que Busutil es maestro. Si no me equivoco, ya va por la segunda edición. Es una buena noticia: publicado el libro en Tropo Editores, corría el riesgo de pasar inadvertido. Pero no: la calidad de sus retratos, enérgicos, frecuentemente sarcásticos y con un punto de melancolía, merecen ser considerados, apreciados, avalados. Cualquier detalle visto de cerca cobra una dimensión significativa, interesante e incluso monstruosa. Sin forzar el simbolismo de los objetos o de las personas, los seres animados o inanimados adquieren fuerza y universalidad. “La realidad es el vestíbulo de la imaginación”, leemos en una de las historias que Busutil reúne. En concreto, la que lleva por título Los futuros de Voltaire. En sus páginas, el autor habla de un echador de cartas. Y habla del porvenir, de lo que un nigromante puede adelantar o aventurar, pero habla también del amor, de la necesidad de ser amparado, protegido. O deseado. Somos carne y experimentamos placeres epidérmicos o muy profundos. Pero somos sobre todo seres animados en trance. ¿En trance de qué? De convertirnos en seres inanimados: nuestras expectativas siempre están a punto de cumplirse, de consumarse o de frustrarse. Indistintamente. Las narraciones de Busutil tratan de la vida cotidiana, del mundo corriente en distintas partes del mundo y en diferentes momentos, en la actualidad o en épocas más o menos distantes. Tratan de individuos aquejados de algún mal, inseguros, frágiles o incluso fracturados. Tratan de seres que tienen partenaires fuertes o resolutivos. Y tratan de gentes con apellidos célebres (Defoe, Voltaire, Poe, Proust, etcétera) que son una carga: la vitola que las ciñe o envuelve y a la vez la soga que las asfixia. ¿O acaso esos linajes insólitos son una suma de posibilidades? Al final, nuestro yo pugna por hacerse oír, por tener una voz propia y por hacer compatible lo que recibimos con lo nos debemos a nosotros mismos. Un narrador adopta el punto de vista

del personaje principal u opta por la primera persona. Nos detalla qué es lo que hacen esas personas en la vida ordinaria. ¿Algo previsible? En buena medida, los individuos somos predecibles y el comportamiento pregona lo que aún no hemos hecho. Los personajes de Busutil, trazados con economía verbal, con limpidez, no irrumpen protagonizando una gran aventura: simplemente están ahí, in medias res, sobreviviendo a pesar de los familiares, de los amigos, de los conocidos. O sobreviviendo a pesar de las decepciones, de las crisis, de los despidos. El círculo más estrecho es el espacio de sociabilidad en que se desenvuelven, pero es a la vez el lugar que limita, que incluso ahoga. Pero no hay un más allá liberador. Hay un más acá en el que se empeñan con resultados siempre dudosos. Sus vidas les pesan, pero las expectativas no son menores: no les faltan el coraje para resistir, el valor para emprender, la bonhomía para encarar lo que venga. Y no les falta la ficción, ese recurso que permite escapar del orden o que hace levitar… literalmente. Porque, en efecto, levitan, como ese personaje femenino que aparece en la ilustración de cubierta: se trata de una mujer que con un simple paraguas desplegado se eleva por encima del ómnibus, el transporte forzado y cotidiano. En el último cuento hay una referencia explícita a Los paraguas de Cherburgo (1964). Solemos pensar en esa obra como una creación cursi, incluso kitsch. Lo intento, pero no puedo: veo a Catherine Deneuve jovencita y monísima, como un personaje de Julio Cortázar (“…nos gustaban los mismos cigarrillos y Catherine Deneuve…”). En manos de Busutil, la referencia a los paraguas se convierte en lo que originariamente fue: una metáfora de la levedad, de la alegría, de la compostura y de la apostura. Y de la esperanza. De la esperanza algo irresponsable de los años sesenta que no declina. ¿Ustedes imaginan un porvenir más atractivo? ¿Compartir la vida con Catherine Deneuve, la Catherine Deneuve de 1964, y a los sones de Michel Legrand? Justo Serna http://justoserna.com/

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Eros es más.

Antes de ahora

Maite Méndez Baiges y Belén Ruiz Garrido

Amazon

Ensayos sobre Arte y Erotismo

El libro Eros es más ensayos sobre arte y erotismo pretende acercar al lector a un ámbito sugerente y sensorial, en ocasiones velado y en otras explícito, a saber, la temática erótica en la Historia del Arte. Así, Eros es más es el resultado de un ciclo de conferencias colectivas que tuvo lugar en 2008 bajo el mismo nombre y en el que participaron Carmen Sánchez, Cristina Vidal Lorenzo, Juan Antonio Ramírez, Isaac Montoya, Francisco García Gómez y Román Gubern, y fue coordinado por Maite Méndez Baiges y Belén Ruiz Garrido, profesoras de la Universidad de Málaga (España). En Eros es más se conjugan factores que lo colman de atractivo, singularidad, extravagancia y –por qué no– de unicidad ya que este ciclo contó con la colaboración de la Fundación Picasso de Málaga, donde se puede encontrar dicho libro, y con una excelente conferencia sobre la Olympia de Manet pronunciada por Juan Antonio Ramírez, historiador del arte a cuya memoria está dedicada la publicación. A través de distintos soportes artísticos, contando desde los más tradicionales hasta los contemporáneos, se analizan distintas visiones de Eros. El deseo, la seducción, los miedos, las pasiones contenidas y desatadas, lo sugerente, la inocencia o la morbosidad representan algunas de sus múltiples formas. Así, una perspectiva de la Grecia Clásica es casi necesaria para entender, entre otras cosas, la herencia que las figuras masculinas han recogido de ella en el Arte occidental. Por eso a veces, el erotismo se torna esencial en momentos y lugares concretos de la Historia. Para el Antiguo Oriente fue necesario hacer uso de estas representaciones exóticas y llenas de geometría para comunicar esa unidad de la que ellos hablaban, mientras que los románticos supieron ver en la figura femenina la forma más versátil para trasmitir el carácter de Eros. Los desnudos de las niñas y las “lolitas” son esa seducción inocente que configura la imagen tierna del erotismo decimonónico, a diferencia de los cabarets, los burdeles, las vampiresas y las “ofelias” que muestran el lado oscuro de ese erotismo bicéfalo del siglo XIX. Estos conceptos misteriosos y otros temas artísticos son los que se tratan a lo largo de este fascinante libro en el que el séptimo arte, el cine, también tiene su lugar junto al medio digital. A lo largo de la lectura se desvela la naturaleza de distintas representaciones plásticas así como también, se definen los límites entre conceptos tan ambiguos como lo erótico y lo pornográfico. Candela Gaitán Salinas. Historiadora del Arte.

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Pedro Pizarro varaderocolección@yahoo.es

Para poder tener una clarificadora opinión sobre la poesía de Pedro Pizarro no basta con conocerle en su ámbito más cercano, ni saber cuáles son sus inquietudes diarias, ni su trayectoria profesional. Es necesario invocar a sus poetas desde una dimensión muy lejana y traducirlos al pequeño reducto que conforman sus gestos, sus opacidades y su energía para generar algo creativo. Su poesía suele eclosionar en un primer verso e irá divagando sin un criterio estricto donde enarbolar el cauce de las tendencias al uso. Estos primeros versos de poemas o de estrofas elegidos al azar, definen en Pedro Pizarro algo inherente a lo que no suele prestar atención en su vida cotidiana; el vacío inmediato y provisional, lo que dará cuenta de su propia negación hacia los años transcurridos desde entonces, de su deseo de observar desde la distancia no el recuerdo, sino la imagen, como hace el crítico de arte, que busca el matiz, el lado de donde emana la creación sin ser su protagonista directo. Pedro Pizarro ha sabido enfrentarse al único gran problema que desde hace siglos viene advirtiendo la poesía: lo inabarcable como experiencia vital, resumiendo las palabras del poeta malagueño Rafael Pérez Estrada, que opinaba que la poesía se reducía a tres grandes temáticas: el amor, la muerte y la soledad, haciendo que Pizarro se acerque a la ineludible tradición clásica, al origen de la tragedia griega, con unas claves muy precisas fundamentadas en los tres versos elegidos, donde se nos remite a la contemplación de lo placentero, a la belleza natural, a la debilidad de la carne y la dignidad del espíritu. Son las claves que han perdurado, y que lo han llevado a preguntarse a través de la poesía que falta en la vida, pero la poesía le responde con más vida, esa es la tragedia real con mayúsculas a la que se enfrenta. Juan Carlos Martínez Manzano


El león errante Santiago González Carriedo Editorial Intangible. www.editorialintangible.com

El secreto de Monna Lisa Dolores García Ruiz

Más allá de mí Bárbara Alpuente Esfera libros

www.doloresgarcia.es

http://www.esferalibros.com/libro/mas-alla-de-mi/ http://www.amazon.es/Mas-alla-Ficcion-Barbara-Alpuente/ dp/8499700357

El inspector Vilecha y Lemi, su robótico asistente, son llamados para resolver un delicado caso de robo de nanotecnología. Todo parece esconder una trama de espionaje internacional contra los Estados Unidos de León, pero nada es lo que parece y todo desemboca en una sangrienta revolución de sabor gatopardesco. Vilecha y su fiel Lemi intentarán sin éxito ordenar y dar sentido a una realidad escurridiza, haciendo prevalecer la justicia y la solidaridad. Se encontrarán a la vez ante un muro de obstinado silencio, intereses cruzados y parcialidad: un mundo en que paradójicamente la solidaridad parece darse sólo entre quienes nada pueden dar. Se mezclan, en la inconclusa trama policial contrarreloj del inspector Vilecha, personajes dispares, científicos locos, animales parlantes, mutaciones genéticas, potentes dinastías modernas y prejuicios con sabor atávico: la discriminación de los robots, la marginación de los diferentes. Tras el velo de la acción trepidante El León Errante termina ofreciéndonos una cortante reflexión sobre el poder y sus sistemas de pervivencia y la parcialidad de la experiencia personal, en definitiva, de nuestra capacidad personal de conocer la verdad y actuar en consecuencia. El León Errante es, a la par de una parodia, un divertissement que apareja los géneros de la ciencia-ficción y la novela policíaca, un homenaje a literatura francesa de Stendhal a Vian.

Leonardo Da Vinci, próximo a morir, hace testamento y lega todos sus bienes excepto uno: el retrato de una misteriosa mujer del que nunca se ha desprendido. Francesco Melzi, su fiel discípulo, intrigado por el destino que finalmente dará al cuadro y por el vínculo que debió existir entre el artista y la desconocida modelo, decide investigar por su cuenta. Leonardo le sorprende y decide revelarle que el retrato de Lisa Gherardini es, en realidad, una imagen tridimensional y desvela a Melzi (y al lector) cómo hay que mirarlo para disfrutar de ese efecto. Leonardo irá narrando a Melzi cómo, a lo largo de los tres años de la confección del retrato, fue descubriéndose a sí mismo gracias a Lisa Gherardini; un alma gemela con quien establece un vínculo que traspasará las fronteras del espacio y del tiempo. También le revelará el secreto que Lisa custodiaba y que convulsionó su forma del ver el mundo. A la muerte de Leonardo, será Battista, su viejo criado, el encargado de dar cumplimiento a su última voluntad: entregar el retrato a quien Da Vinci ha dispuesto y hacer llegar una misteriosa carta a Lisa Gherardini. Sin embargo, será Melzi quien descubra en Roma un último secreto de Leonardo y Lisa Gherardini reflejado en las paredes del palacio de Belvedere para la eternidad.

¿Qué secretos del pasado aguardan entre las paredes de las casas que habitamos? ¿Y si los edificios en los que vivimos tuvieran fascinantes historias que contarnos sobre nosotros mismos? Después de su última separación, la protagonista de Más allá de mí, decide instalarse sola en un viejo piso para escribir esa novela que siempre quiso escribir y siempre dejó para el día siguiente. Sin embargo, no sabe que en aquel lugar, años atrás, un grupo de mujeres hicieron de su amistad y de su coraje las mejores armas para superar sus miedos y el paisaje gris de la España de la postguerra. A través de un espejo, de baúles desempolvados y de alguna que otra confidencia, la narradora de la novela descubrirá que su soledad y sus enamoramientos existieron ya en otro tiempo y en otros corazones, reflejados para siempre en ese cristal que la invita a bucear en el pasado. Retrato de dos épocas distintas pero íntimamente entrelazadas, Más allá de mí es un misterioso, divertido e íntimo relato que nos sugiere que existe un mundo lleno de magia más allá de nosotros.

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AEternum

Ritos íntimos

Editorial Anaya

http://www.amazon.com/dp/B009AKJ30Y http://ritosintimos.blogspot.com.ar/

Miguel Ángel Mendo

«AEternum», o «Memorias de un inmortal (joven)», es el relato, disperso, escéptico, también adolescente por momentos y en el fondo sabio, que escribe con pluma de ganso un hombre aburrido de no poder morirse, a pesar de que sólo cuenta con cuatrocientos y pico de años de edad. Relaciona en sus memorias, a modo de inagotable puzzle, variedad de acontecimientos que vivió en persona en muy diversas épocas, no por supuesto con afán instructivo, sino, intentando sobre todo que le comprendamos. Que sepamos las aprietos por las que ha pasado y pasa por culpa de su condición de inmortal: su difícil supervivencia económica a veces, la imposibilidad de radicarse en ninguna ciudad por más de una treintena de años, la tristeza que produce ver envejecer al ser amado, etc, etc… pero también las ventajas de que ha disfrutado: batirse en duelo o enfrentarse a cualquier agravio sin el menor atisbo de miedo, intentar pasarlo bien en las guerras (le tocan unas cuantas por siglo), saber sacar dinero de debajo de las piedras, poder distinguir sólo con una mirada a las personas falaces... AEternum es, además, enamoradizo. Su permanente aspecto juvenil le invita constantemente al lío amoroso, y de ahí surgen un buen número de divertidos o atormentados problemas. También se hace cábalas, filósofo amateur de la vida y de la muerte…, de la importancia que se le da a costumbres y a las modas de todo tipo, él que tantas ha sobrellevado en propia carne. ¿Cabe mayor relativismo que el que produce una vejez elevada a la séptima potencia? Dado que su muy primera juventud transcurrió en los años en que Quevedo podía ser su amigo (aunque a él no le caía bien), su prosa está en buena parte influida por las novelas picarescas, que fueron sus primeras lecturas. Pero igual se pasa rápidamente a otros registros estilísticos mucho más modernos, pues los ha vivido todos. El galimatías de su verbo es especialmente gracioso, pues mezcla expresiones populares propias del siglo de oro con términos y frases actualmente de moda en la calle o en los periódicos. Y así es toda su vida: un desorden permanente. Poco le ayuda conocer a otros inmortales como él en un momento dado: cada uno va a su negocio. Y son complejos los negocios y las aventuras de los eternos. 1 22

Mónica Griolio

Estamos ante una poesía que bien podemos considerar erótica. Al igual que pasa con otros géneros, la literatura erótica puede tener una definición tan amplia que deje de ser operativa, y así se llegan a considerar como eróticos tanto la poesía mística de Juan de la Cruz como las Rimas de Bécquer. En otro extremo, se la puede situar en un marco tan restringido que la lleve a identificarla exclusivamente con la literatura llamada pornográfica. En síntesis, ocurre con la literatura erótica algo similar a lo que pasa con la literatura fantástica: todos pueden identificarla pero pocos son capaces de definirla. La poesía de Griolio nos remite a la pasión y al deseo concebidos en el poema de la única forma que entiendo posible: intensamente, y también refieren a una concepción del deseo entendido como conjuro contra la voracidad del tiempo; poesía que puede caracterizarse como sensitiva, y sensual; carnal y elegíaca a la vez, porque en estos poemas puede establecerse una tipología: poemas de deseo, poemas de consumación, poemas de desamor, poemas evocativos del objeto del deseo. Con esto digo que es posible, desde este texto, trazar una cartografía del deseo, pero también, sin dudas, en esa variedad de trazos que emergen, podemos encontrar las líneas de un mapa personal. Con esta poesía, transitamos las urgencias, las certezas y también los miedos que genera el deseo como destino impuesto; un desear que, además, se consagra como decir transgresor en una sociedad todavía no habituada a la desnudez de lo que nos habita. Mónica Jaimes


Cine Mis películas favoritas del año 2011 Alberto Bellido García Salamanca, España.

The Artist

El Topo

Michel Hazanavicious

Tomas Alfredson

Una auténtica obra de arte en la que se combinan, de manera excepcional, comedia y drama. Un film que ha conseguido algo cada vez más difícil: contar con la admiración prácticamente unánime de público y crítica.

Una buena película que, a pesar de ser demasiado cerebral y carecer de dinamismo, cuenta con un reparto que destaca por sobre la media al contar con magníficos actores como Gary Oldman, Colin Firth, John Hurt, y Tom Hardy.

Valor de Ley

Súper 8

Hermanos Coen

J.J. Abrams

http://www.albertobellido.blogspot.com/ Durante el año pasado hemos podido ver algunas películas que han destacado por encima de la media. A continuación enumero las producciones que más me han gustado del 2011.

Un gran remake de la película en la que John Wayne se alzó con su único Oscar. En su papel disfrutamos de un espléndido Jeff Bridges en singular compenetración con la protagonista, una adolescente vengadora interpretada por Hailee Steinfeld.

La película que todos los que fuimos niños en los años 80 estábamos deseando ver. Un compendio de las producciones de Spielberg que nos hicieron soñar.

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Sin Identidad

La Deuda

La cara oculta

Jaume Collet Serra

John Madden

Andrés Baiz

Ejemplar thriller de suspense con ecos hitchcockianos.

No habrá paz para los malvados Enrique Urbizu Sin duda, la mejor película española del año. Un thriller ambientado de forma ficticia en el Madrid del año 2004, teniendo como referencia el atentado del 11-M. José Coronado está soberbio en su papel de policía pasado de vueltas. 1 24

Otro gran remake de una película israelí de espías, con una Helen Mirren en estado de gracia.

Mientras duermes Jaume Balagueró Impactante película de terror con un notable Luis Tosar ejerciendo de casero psicópata.

Interesante película en la que se mezcla adecuadamente el suspense, el terror y el drama.

Intruders Juan Carlos Fresnadillo

Película muy acertada sobre el hombre del saco y los miedos infantiles.


Cine

Etz limon E. Riklis

(Alemania/Francia/Israel ) Juan Ignacio Vargas Barcelona, Catalunya, España. Traducida en España como “Los limoneros”, la película del director Eran Riklis es un canto la esperanza en el eterno conflicto árabe-israelí en la Cisjordania palestina. Salma Zidane (Hiam Abbass), una joven viuda semita, ve que de la noche a la mañana su pequeño huerto de hermosos limoneros es invadido por el muro de la vergüenza israelí mediante una valla electrificada. Además de ello, asiste atónita a la instalación como vecino suyo del ministro de defensa israelí –interpretado por Doron Tavory– que, para asegurar la casa en la que vive junto a una esposa asqueada de la soledad e infidelidades de su esposo, decide también talar los limoneros de su vecina palestina para aumentar su protección frente a un hipotético atentado. Este hecho llevará a Salma a buscar el apoyo del joven abogado árabe Ziad Daud (Ali Suliman) que elevará el asunto al Tribunal Superior de Israel, contra todo y contra todos. De esta relación jurídica nace un amorío que perjudicará a la joven viuda. Es, en definitiva, una historia de amor y de esperanza, de los avatares y desencuentros que se dan en la vida cotidiana de las personas, todo ello con el telón de fondo de los conflictos internacionales en la región. Una hermosa película.

Cine

Drive, la belleza de la mafia Jorge Peña Villalba Bogotá, Colombia www.huellasenlaniebla.blogspot.com. Un gran director de cine decía que para hacer una película se necesitaba un arma y una mujer; bueno, en este caso en particular hay que sumarle dinero, autos lujosos, venganzas, traiciones, un hombre y una ciudad. Todos estos elementos hacen parte de uno de los mejores neo noir que se han hecho en el último tiempo: Drive, del director danés Nicolas Winding Refn. Aquí un piloto, doble de riesgo de día y conductor de la mafia de noche, nos transporta por una sórdida trama en la cual se arriesga a salvar al esposo de una mujer, Irene (Carey Mulligan), con la que poco a poco establece una relación a través de su hijo, de un importante líder del bajo mundo de la ciudad de Los Ángeles. Un robo que no sale como se planeó, acaba involucrándolo en una serie de eventos que terminan revelando su otro yo. Ryan Gosling interpreta de forma magistral al prototipo de hombre cruel, fuerte y duro, agregándole su ensimismamiento y su monosilabismo frente a los demás. Es un león en una selva de asfalto que cada vez que se coloca sus guantes se dispone a cazar y a defender lo suyo. Este filme por momentos evoca y le hace sus guiños a otras grandes historias del género; por medio de una música tan intimista como cautivadora, de una hermosa fotografía, de fantásticas secuencias de acción –especialmente la inicial–, retrata una atracción hacia la violencia por momentos seductora y romántica, pero que no deja de ser exacerbada y demoledora a medida que la película avanza. Sin lugar a dudas este es un thriller rudo, estilizado y elegante, que pareciera de serie B, pero por su gran propuesta estética es definitivamente clase A; y en definitiva demuestra una vez más que lo que importa es como se cuenta una historia a pesar de haberla visto cientos de veces, o de creer que ya la habíamos visto antes. 125


Cine

Molecular Zombi

Un corto monstruosamente divertido de Pablo Llorens Mar Pastor Valencia, España. www.mardetinta.wordpress.com Hace ya unas cuantas décadas, Ray Harryhausen, discípulo del gran Willis O’Brien –animador de King Kong (1933)–, perfeccionó la manera de combinar actores y muñecos animados en las películas de género fantástico. Destacaba su maestría a la hora de simular la interactuación de humanos con temibles seres mitológicos. Para recrear ese coprotagonismo imposible, Harryhausen intercalaba planos donde sustituía al actor por un muñeco (recordemos la inanimada réplica de Raquel Welch a la que un pájaro prehistórico se lleva volando en Hace un millón de años) o bien recurría a ingeniosos trucos para que actor y monstruo compartieran escena. Un ejemplo paradigmático es una de las escenas del “dinowestern” The valley of Gwangi (1969), en la que vaqueros a caballo arrojan sus lazos al cuello de un dinosaurio. Cómo consiguió Ray falsear la cuerda, es uno de sus secretos mejor guardados. No es de extrañar entonces que el director de cine Pablo Llorens –premiado con el Goya al Mejor cortometraje de animación en 1995 y 2001–, ahora que se decanta por la arriesgada mezcla de actores y seres animados para su próxima película, aparte temporalmente su mirada de Wallace y Gromit y vuelva la cabeza hacia el mítico Harryhausen. Según asegura, busca crear “algo así como una fantasía retro, técnicamente ingenua y alejada del fotorrealismo”, donde no aspira a que los monstruos parezcan reales ni a remitirse a antiguas mitologías, sino a crear la suya propia. Después de pequeños experimentos en esta línea como son La maldición de los Hombres triángulo (2007) y Chokopulpitos (2008), el director se prepara con Molecular zombi para dar el paso hacia un desafío técnico y creativo en su tra1 26

yectoria. Lo curioso de la película, aparte de que en ella no salgan zombis –siguiendo la misma filosofía de Planet Terror (2007) donde no aparece ningún planeta–, es que ya existía un tráiler filmado antes de escribir el guión. En la historia ha permanecido el espíritu fantástico y épico de terror y cotidianidad que destila el tráiler: los problemas cotidianos de pareja se mezclan con una amenaza a nivel cósmico. En cuanto a los efectos especiales, Pablo Llorens emplea las mismas técnicas de stop motion de sus anteriores trabajos pero en este caso con muñecos animados en el escenario de la película y no en el set en miniatura habitual del plató. A esto se añade la interactuación de los actores, que en algunos casos se encuentran animados con la técnica de la pixelación (animar al actor real como si de un muñeco se tratase). Llorens admite que el título del cortometraje pretende atrapar al espectador con una “sugerencia oportunista”, como el cine estafador de Serie B que “prometía hasta que te metía… en el cine”. Pero Molecular zombi, que se encuentra actualmente en fase de postproducción, no sólo conseguirá que el público acuda a la sala. También podrá satisfacer el apetito más cinefilofriki y nuestras ansias de evasión y fantasía al estilo de Hellboy, sin decepciones.


Cine

El Sáhara en el olvido Paco Bernal. Málaga, España.

El cine, eso que llaman el Séptimo Arte, parece querer sacudir nuestras conciencias con la coincidencia en las salas de dos películas sobre el drama saharaui: Wilaya e Hijos de las nubes, la última colonia. Algo singular con la desidia, el abandono y la felonía al que la comunidad internacional somete a este pueblo. Ambas películas, no podía ser de otra manera, resultaron premiadas en el FiSáhara 2012. Hijos de las nubes es el ganador de la Camella Blanca y sobre Wilaya recayó el segundo premio. Hijos de las nubes, documental dirigido y guionizado por Álvaro Longoria y conducido y producido por Javier Bardem, arranca con las aterradoras imágenes del tunecino en paro que se prendió fuego en la calle y dio lugar a la primavera árabe. Aunque justo a continuación la película reivindica que esa primavera había comenzado antes, en los campamentos saharauis. Hijos de las nubes, la última colonia, cuenta dos historias, la peripecia del pueblo saharaui y el viaje personal del compromiso de Javier Bardem, ambas con rigor, seriedad y sin lugar para sentimentalismos. La película explica didácticamente que la tragedia saharaui arranca cuando Europa se repartió África en el siglo XIX –en cuyo reparto a España le correspondió el Sáhara–, hecho que desembocó en los campamentos saharauis y el muro levantado por Marruecos para ocupar parte de ese territorio. Visualmente es un filme muy rico: archivo, declaraciones, testimonios, animación e incluso metadocumental cámara al hombro para la brega de Bardem y su equipo por llevar a cabo la mejor película posible. Las imágenes de archivo son una bofetada a España. La Marcha Verde, la visita del príncipe don Juan Carlos a la provincia española del Sáhara prometiendo defender al pueblo saharaui hasta la última gota de sangre, otro sí del gobernador español de la zona… palabras que no se cumplieron; queda esa imagen con el abandono del último puesto del ejército español y su entrega por parte de un oficial de la Legión al primer soldado de la avanzadilla marroquí que llega y ocupa el lugar. Una entrega humillante que desencadenó la represión y exilio de los que eran entonces nuestros conciudadanos saharauis. La vergüenza para España es infinita. Declaraciones de más de medio centenar de personalidades internacionales, algunas indignantes como los ex ministros de la República francesa negando el drama del pueblo saharahui y sugiriendo como solución el no hacer nada y dejar correr el statu quo. Silencios y espantás como los del ex ministro Moratinos, Aznar y cualquier autoridad marroquí, además de la hilarante prisa repentina del premier argelino cuando ya todos sentados, y el equipo de Bardem y Longoria

con las cámaras dispuestas, descubre que la entrevista versa sobre los territorios saharauis y súbitamente, con un semblante inefable, recuerda que tiene un Consejo de Ministros y tiene que marchar porque el tráfico esta fatal y va a llegar tarde (sic). Testimonios de refugiados que ponen la piel de gallina, como la de ese jovencísimo soldado que desea volver a las armas y dar la vida por su país. De otra parte, el metadocumental, la toma de conciencia de Javier Bardem, una estrella mediática, su viaje personal desde el FiSahara hasta la declaración en la ONU, pasando por un intento de ser recibido en La Moncloa y horas de oficina donde nadie le coge el teléfono. En definitiva Hijos de las nubles, la última colonia, es una herramienta de denuncia, una toma de conciencia y una lección de historia. Wilaya es otra cosa, es una ficción que se entreteje con unas ligeras fibras argumentales. Fátima, saharaui criada en España, regresa a los campamentos debido a la muerte de su madre. Se reencuentra allí con sus hermanos, se da de bruces con la realidad saharahui y se cruzará con historias de vecinos y parientes en esta Wilaya de Smara. El argumento avanza por este sendero aunque en ocasiones se detiene, y no sabemos hacia a dónde van los personajes, ni a dónde la propia película. Tal vez como reflejo de lo que se vive en los campamentos, un velo de fatalidad, de estancamiento, cae suave sobre el filme, pero pronto una ráfaga de viento –supongo cálido– levanta el velo y la película reanuda su marcha. De nuevo nos deslizamos sobre la trama y sobre las imágenes. Wilaya a veces remonta un vuelo lírico, en ocasiones se para, y otras sencillamente avanza calmosa. Pedro Pérez Rosado, director y guionista, no firma un filme reivindicativo, nos ofrece un fragmento de vida en ese lugar –remoto para nosotros–, de arena, sol y viento. Pero estos saharauis de Wilaya son de tercera generación. La lucha y la política quedan fuera de campo, sus problemas son conseguir una nevera, comprar un coche para tener un trabajo, huir a España para reencontrarse con el padre, o una boda sin amor… Se trata de la vida cotidiana en Wilaya de Smara, República Árabe Sáharaui Democrática. Estas dos películas recaban nuestra atención sobre un drama olvidado, el cine se vuelve, como diría Gabriel Celaya, un arma cargada de futuro. La feliz coincidencia en cartelera de Hijos de las nubes, la última colonia y Wilaya trae a nosotros, a los menos –pues la taquilla de ambas será poco más que testimonial y su paso por las salas fugaz–, el drama de los saharauis, excompatriotras nuestros por más señas de identidad. Vergüenza e indignación para todos. 127


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Música

Julián Muñoz Antonio Lafuente Málaga, España.

: Colage fondo ró josé Luis Selu issero.com.ar/ ose

http://www.j

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en ividades artísticas y es casi un género act ias var en te sen pre está ” mo itis ald El “m a del arescuchamos “maldito” nos asalta la ide lo que a la música se refiere. Cuando de glado musical, que cuenta con el apoyo tin del nte ina dom a líne la e sigu no tista que a todo s pocos, pero fanáticos seguidores. Si la crítica enterada y al que idolatran uno tura, Side, o mejor aún, una muerte prema ld Wi el por eo pas o larg un os dim esto aña ya tenemos al maldito perfecto. hey se funde con el de músico de culto, plio am s má cho mu es to cep con el Pero go A. no se le pueda asignar una etiqueta. Die terodoxo, o con cualquier artista al que “Conmalditismo bajo el sugerente título de del a átic em sist una ció ble esta que Manri los años: es extenso y se ha ido renovando con denados a las Tinieblas”. El catálogo do ), drogas (Syd Barret), vidas no demasia rtis Cu (Ian io cid sui ix), ndr (He s osi sobred ermedades mas de conducta (Phil Spector), enf ordenadas (Iggy Pop), graves proble n apaque todos tenemos en mente. Tambié s bre nom y s one raz s má y n) lso Wi (Brian que le ha ntenido una trayectoria tan personal rece la figura del músico que ha ma (Peter do sin salir en las páginas de sucesos rca me del n rge ma al ivir rev sob ido permit Hammill). ver maldito puede dejar de serlo. Hay que un si de es o poc rito esc ha se que lo De hos unos ientes como Lou Reed o Iggy Pop hec ahora a, antaño, ilustres muertos viv , el aunque siempre hablemos del músico que o and der nsi Co . los pol pim s ero verdad del resy teniendo en cuenta las preferencias que crea al artista de culto es el público que el ad de los setenta sea más “idolatrable” mit de d Ree el que r one sup e cab e, petabl sanote malas pulgas del siglo XXI. un morbosa atracción por lo extremo. Por esa re sob ble aga imp ta cdo ané una y Ha un pollo que Alice Cooper había despedazado mal entendido se corrió el rumor de le ter los pedazos al público. Frank Zappa oja arr s pué des a par , rio ena esc el re vivo sob ó que por . Alice Cooper, horrorizado, le contest lefoneó para preguntarle si era cierto a!” : “¡Qué no se entere nadie… les encant sejo con un dio le pa Zap Y no. que to supues materia: culto, esta vez de una autoridad en la Una última definición de músico de muy de una actitud coherente y ácida, no aña co físi o ect asp te elen exc su A . Pop Iggy Los de tu úsico de culto” –decía– “no, gracias. común entre los grandes del rock. “M bio te llaman chiflados de madrugada”. cam a y o, fon telé al en pon se no ía compañ

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Johnny Thunders “El rock and roll no es ningún boomeran g ni tampoco el límite del bien y del mal. Sólo vive deprisa y se muere joven el que es medio bobo y no toma ciripolen.. .” Cantaban los Def Con Dos. Y justo des pués, seguían con una lista de lumina rias: Hendrix, Joplin, Vicious, Mercury, Cob ain, y… ¿Johnny Thunders?; más de uno se preguntaría quién era ese tipo. El tiempo en pasado es evidente con semejante com pañía.

Las Muñecas En 1973, producido por Todd Rundgr en, aparece el primer disco de los New York Dolls. Antes de grabarlo pierden a su bat ería Billy Murcia por sobredosis de bar bitúricos. A pesar de contar con un fuerte apo yo en su lanzamiento, el disco no vende. El envoltorio es apabullante: plataformas, pelambreras desmesuradas –la de Thu nders haría palidecer de envidia a cualquier gót ico de hoy en día– y David Johansen, par odiando a Jagger, contorneándose desde lo lascivo hasta un paso de muñeca de caja de música, bordeando la línea entre el encant o de lo freak y lo zafio del esperpento. Per o cuando abrías el paquete, lo que te encont rabas dentro era rock de la calle; no en van o Thunders versionaba a Dylan, Them, Boo ker T. & MG’s, o Alex Chilton, dirigido por su distorsionada guitarra. El envoltorio, en efecto, había quedado muy lejos. Un año más tarde saldría su segundo álb um, Too much, too soon. Consecuente nom bre, pero con los mismos resultados del primero. No mucho tiempo después, los punks británicos les elevarían a los alta res: too much, too late. Una vieja historia recurrente en el mundo del rock.

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Los Rompecorazones junto Thunders y Jerry Nolan –que había sustituido a Murcia– abandonan el barco y había a Richard Hell de Television forman los Heartbreakers. Malcon McLaren, que para trabajado para los New York Dolls como diseñador de sus atuendos, les llama reacompañar a los Sex Pistols en su Anarchy in the U.K. Tour. Richard Hell desapa s de la ce de escena y el grupo graba su único disco de estudio L.A.M.F.. Las mezcla en los grabación son tan cutres que Nolan se rebota y abandona el grupo, aunque conciertos de promoción del disco actúa como batería contratado. ya Con distintas entradas y salidas de personal, aparecen de forma esporádica pero ers. como Johnny Thunders & The Heartbrakers, en algunas de las giras de Thund

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So Alone Corre Johnny Thunders se queda en Londres y allí grabará su primer álbum So alone. York, 1978 y su siguiente disco no aparecerá hasta 1983. Entre tanto, regresa a Nueva (con graba algunas demos y da algunos conciertos con una banda llamada Gang War Wayne Kramer de MC 5). con En 1983, aparece en París. En una entrevista, Thunders afirma que el tratamiento s metadona era más llevadero para él allí que en casa, por la masificación de las clínica In cool que lo facilitaban. Ese año aparecen dos discos en el sello francés New Rose:

blood y el fascinante Hurt me. ar, y Dos años después publica Que sera, sera, su disco más cuidado y fácil de escuch la que posteriormente Copy cats, un disco de versiones con Patti Paladine, cantante a escuvenía produciendo desde hacía algún tiempo. Las sensaciones que quedaban al presachar estos discos parecían presagiar que Johnny podría remontar el vuelo. Ese gers. gio casi se convierte en certeza en 1990, cuando aparece Bootleggings the bootleg ón de Harto de las innumerables grabaciones piratas que circulaban, hace una selecci ers, ellas y las publica en este disco. Cada canción la prologa un desternillante Thund exque sitúa el tema (los de Tokio los presenta imitando el acento japonés) y al final plica la jugada de forma exultante: pirateando a los piratas. Se ha En 1991 Johnny aparece muerto en la habitación de su hotel en Nueva Orleans. hablado de sobredosis de metadona, leucemia, SIDA, e incluso su familia ha pedido aparrepetidamente la reapertura de la investigación sobre su muerte, ya que en el raro tamento faltaban algunas de sus pertenencias. De la misma opinión, que algo había ocurrido, era el vecino de la habitación de al lado: ¡Willy DeVille! inDesde siempre, cuando viene a mi mente el nombre de Johnny Thunders, le sigue n mediatamente después: Lives on water, feeds of lightning. No existe ninguna relació o entre la canción de Ray Davis (Johnny Thunder –Kinks–) y el sinónimo de nuestr da al amigo, o al menos yo no la conozco, pero su discurrir musical y vital sí se acomo imagiestribillo del viejo genio londinense: thunder and ligthning. Y hasta me es fácil nar a Johnny tarareando el ba ba-ba, ba ba-ba.

Enlaces externos a Youtube:

(1) “New York Dolls” : http://www.youtube.com/watch?v=Ct9aBySJkRQ (2) “Too much, too soon” : http://www.youtube.com/watch?v=2ZM7F7e28QM (3) “L.A.M.F.” : http://www.youtube.com/watch?v=Yb9Bx8ThAq0 (4) “So alone” : http://www.youtube.com/watch?v=kIRvbas9qcc (5) “In cool blood” : http://www.youtube.com/watch?v=WvoEa83bPF8

(6) “Hurt me” : http://www.youtube.com/watch?v=prCa8XqSqb0 (7) “Que sera, sera” : http://www.youtube.com/watch?v=Rz3z00zckkw (8) “Copy cats” : http://www.youtube.com/watch?v=hCy-KYoq-2E Z-vgE (9) “Bootleggings the bootleggers” : http://www.youtube.com/watch?v=uen6VZ VEU5E (10) “Johnny Thunder –Kinks–” : http://www.youtube.com/watch?v=MX6zBP

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Música

Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati: aquí, ahora (y después)

Carlos L. Rodríguez Zía Córdoba, Argentina. http://www.lacomunidad.elpais.com/usuarios/carloszia38/

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Bajan

ARTAUD


najaB

AMOR AMARILLO

Uno partió a principios de febrero. El otro sigue sin despertar. Los dos son nombres fundamentales del rock argentino. A los dos los ha unido para siempre una canción, una admiración mutua y una reflexión ajena. El primero se fue el pasado 8 de febrero y se llama Luis Alberto Spinetta (23/1/1950-8/2/2012). El segundo está en coma desde hace dos años, tras sufrir un ACV (accidente cerebro vascular) y su nombre es Gustavo Adrián Cerati (11/8/1959).

La canción que los une es Bajan, compuesta por Spinetta en los días que integraba el grupo Pescado Rabioso y que Cerati grabó en su primer disco solista, Amor Amarillo (1993). La admiración quedó expresada en ese hecho artístico y en que Spinetta le escribiera unas hermosas palabras cuando Gustavo cayó en coma y que pueden leerse en su página oficial Cerati.com. La reflexión ajena es mía y empiezo a desgranarla a continuación. La muerte del líder de bandas eternas como Pescado Rabioso, Almendra, Invisible y Spinetta Jade, dejó navegando entre la gente la sensación de que al Flaco –como familiarmente se le llamaba– no se lo valoró, escuchó y homenajeó como merecía el que fue y es considerado, junto a Charly García, una de las dos figuras más trascendentales del rock argentino. Y esta pregunta, transformada en reproche, es dirigida a los medios, principalmente a las radios y a los canales de televisión, a quienes muchos culpan de no haber difundido lo suficiente la obra de Spinetta. Es posible que así sea, aunque también hay que tener en cuenta que las composiciones del autor de canciones como Muchacha ojos de papel o Seguir viviendo sin tu amor, unido a su forma de cantar, no resultaban tan atractivas en los últimos tiempos para las principales emisoras. La obra de Spinetta siempre necesitó de una atención mayor, de una actitud más relajada que no era (es) compatible con el ritmo de vida actual. Sin olvidar el simple hecho de que mucha gente escucha música como un simple acompañamiento a sus actividades. Distinto es el caso de Gustavo Cerati. Ya desde sus tiempos al frente del trío pop Soda Stereo y luego en su carrera en solitario, el guitarrista, cantante y compositor, tuvo, como el director de cine Alfred Hitchcock, la capacidad de aunar calidad y popularidad. Sus hits tienen un alto valor artístico. No son música descartable. Y son muy atractivos para las radios. Al día de hoy, no se sabe qué ocurrirá con el autor de temas como Prófugos, De música ligera o Puente. No sabemos si despertará o partirá para siempre. Pero la impresión que queda flotando en el aire es que si ya no vuelve, a él si se lo habrá valorado en su justa medida. Quizás esa sea la última gran canción que nos compuso Luis Alberto Spinetta. Aprender a valorar las cosas a tiempo. No cuando la última nota ya sonó. zxx 139


MĂşsica

Una noche

con el portavoz

mudo

Ezequiel MartĂ­nez Buenos Aires, Argentina.

http://www.facebook.com/malditoinnombrable/

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El 27 de abril Bob Dylan tocó en el teatro Gran Rex en Buenos Aires. El show comenzó con una estremecedora versión de Leopard-Skin Pill-Box Hat de su clásico Blonde on blonde.

De allí en más el set list estuvo compuesto casi íntegramente por canciones de la década del 60 y la década del 00 marcando así los dos extremos de su vida artística, los furiosos comienzos y el presente en constante movimiento. Las excepciones fueron dos canciones de Blood on the track`s, entre ellas una versión de Tangle Up In Blue que estuvo entre los mejores momentos del concierto, y 20 de Time Out of Mine, que también ofrecieron otro de los grandes momentos del recital con una buena versión de Love sick. A Dylan se lo notó de buen humor tocando la guitarra mucho más que en su recital pasado de 2008 en el estadio de Vélez Sarsfield. Además, en aquella época la banda estaba enfocada a un sonido casi estrictamente de clásico Rhythm & Blues y en esta oportunidad hubo guitarras acústicas y eso ayudó a darle diferentes matices a las canciones, como por ejemplo, dos hermosas versiones de Desolation Row y Girl From The North Country. Párrafo aparte para la banda que tuvo un desarrollo excelente y se trenzó con el viejo Bob en juguetonas zapadas en las que lo pudimos ver hacer solos de guitarra, teclados y armónica. Como siempre, el artista en la permanente creación, fiel a su actitud rebelde, deformó muchos de los clásicos para convertirlos en presente, y dejó a modo de regalo para sus fans emotivas versiones, muy fieles a los originales, de favoritos del público como Ballad Of A Thin Man y Like A Rolling Stone. Para los bises se reservó una versión de All Along the Watchtower, más parecida a la que hiciera Jimi Hendrix que a la original del propio Dylan, y Blowin’ in The Wind convertido en un hermoso blues con violín. Allá por la década del 60 Bob Dylan, debido a sus canciones de contenido político, era bautizado como el “portavoz de su generación”, pero el cantautor renegó de ese título y a mas de 40 años de aquellos hechos no habla sobre el escenario, ni siquiera un “hola” al comienzo del show, tan sólo un “gracias” y la presentación de sus músicos antes de los bises. El portavoz de su generación no habla sobre el escenario, deja que su música lo haga por él, evitando así cualquier tipo de actitud demagoga que suele caracterizar a todas las grandes estrellas de la música internacional. Bob Dylan pasó una vez más por Buenos Aires, pasó con su silencio sobre el escenario, pasó con su reniegue por repetirse a sí mismo, pasó con su desafiante voz ronca y nasal, pasó con su actitud poco complaciente con todos… Sin duda, el primer punk. zxx

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Música / Reseña

Los Rotos Los Rotos - ROJO Casafont Records, 2012

Alberto Lanvin Madrid, España.

Portada: Edu

J. Montoya

Barcelona, Catalunya, España.

Fotografía: Sergio

Ros

Vilafranca del Penedès, Barcelona, Catalunya, España.

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Dos años después de su disco debut Roto’n’Roll (Warner / Fix Music, 2010) esta banda de rock afincada en Barcelona nos presenta su segunda referencia discográfica en un formato poco habitual: siete canciones. Un trabajo que definen como “un mediometraje” y que si bien como unidad creativa es lo suficientemente prolífico para no ser adjetivado como single –a pesar que incluye incluso un Radio edit– nosotros, como ellos mismos, no lo llegaremos a considerar como su segundo disco.


Parece que en Rojo el cuarteto huye de los planteamientos convencionales del rock para seguir investigando en otras sonoridades que, aunque ya matizaban su disco debut, sobresalen en esta segunda referencia por encima del resto, quizás más por cantidad que por calidad. Ahí esta el disco, el grunge o la canción melódica. Ahí están Retórica, la inspirada Blade Runner o los aires de Ducan Dhu en La pista de baile. Y sobretodo, el trabajo en las guitarras de Marc Grau y la capacidad lírica de Edu J. Montoya, que como el conjunto en si, parece decidido a enmascarar el descaro del rock entre la belleza de la poesía decadente y la canción popular con aires de protesta, enmarañado de influencias que sobrecogen en especial allí por el ecuador del disco, allá donde se encuentran Flores entre fábricas y La Juventud. Llegados a este punto parece que en esta colección de canciones no les hace falta demostrar que tocan el rock con la contrastada solvencia con la que lo hacen en Ciudad Dormitorio o La Juventud y que en su conjunto nos encontremos ante un trabajo estilísticamente irregular, la gracia del cual quizás resida precisamente ahí, en la búsqueda de la canción pop sin una única fórmula. Hay propuestas que para bien o para mal, consiguen sobrevivir al margen de cualquier industria, etiquetas o modas, no sabemos si este será su caso, pero en su pronta carrera de fondo Los Rotos han demostrado tener algunas de las cualidades que más echamos en falta en la escena comercial de la música en castellano. Cuando uno escucha su propuesta se da cuenta del vacío que ha sufrido el rock en España desde finales de los 80, y de las pocas bandas de jóvenes que suenan cercanamente a ellos. En la constante y absurda batalla que libran la industria mainstream y la escena “independiente”, propuestas como esta –que bien podrían ser lo que Los Piratas fueron en los 90– han quedado relegadas a un tercer plano que por lo general, es injustamente ninguneado por la prensa y la industria comercial de los dos sectores. Ejemplos tan dispares como Vetusta Morla, Love of Lesbian o Fito y Fitipladis nos demuestran que cuando la maquinaria empresarial –ya sea independiente o no– pone el ojo en esa “zona de nadie” tiene muchas posibilidades de encontrar un caballo ganador. Aún así por lo general ya sea como creador o como mecenas, sigue siendo más cómodo apostar por el caballo que va primero, de momento. Y si no por él, por el que se le parezca más. zxx 143


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Performing Life Espacio Dedicado

CREANDO FUTURO A TRAVÉS DE LAS ARTES Pablo Cerezal Madrid, España.

http://www.postalesdesdeelhalfa.blogspot.com/ http://vislumbresdeeldorado.blogspot.com.es/

Fotografía: Pablo

Cerezal

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Vivimos tiempos convulsos, no hay duda. Somos conscientes de la situación de crisis que sacude el planeta en la actualidad. Pero también sabemos que hay sociedades que nunca han gozado de una situación distinta a esta que, lamentablemente, está comenzando a afectar a distintos sectores de las sociedades más avanzadas.

Creemos que la crisis actual es, no sólo económica sino también de valores, y defendemos firmemente unos principios totalmente desvinculados de signo político alguno y basados en la lucha por la emancipación de los sectores más desfavorecidos y, especialmente, de los niños que de ellos forman parte y que, creemos, son los que en un futuro lucharán por hacer de este mundo un lugar más habitable para todos. Cada día, en Bolivia, aproximadamente un 25% de la población infantil y adolescente dedica su tiempo a actividades laborales, con el fin de colaborar económicamente en el sustento cotidiano de su hogar. Una cifra exorbitante que tiende a incrementarse con cada día que pasa. En Cochabamba (Bolivia), más del 50% de sus habitantes no alcanza a cubrir sus necesidades básicas. Esto hace que el trabajo infantil sea considerado una actividad normal, creándose ciertos grupos de niños que se dedican a trabajar en las calles, a la delincuencia, la drogadicción y la indigencia. Performing Life, es una ONG que se esfuerza en ayudar a los niños y adolescentes que trabajan y/o viven en las calles de Cochabamba. Su método consiste en enseñar a la juventud la forma de mejorar sus habilidades artísticas, de cara a aumentar su autoestima y mejorar su situación económica, mediante métodos que les alejen de las drogas, la delincuencia y la explotación. Las disciplinas que Performing Life enseña a los niños van desde la artesanía al performance, pasando por la música, el teatro y el circo. Teniendo en cuenta que la situación de los “niños de la calle” es producto de la inestabilidad económica en el núcleo familiar, la estrategia de Performing Life se basa en el apoyo a las familias utilizando como motor la energía y creatividad de sus niños. Pero Performing Life no sólo provee a los niños de un aprendizaje en artes plásticas, música, teatro, artesanía, etc., sino que se les anima, mediante actividades recreativas y sanas, a esforzarse por mejorar su situación económica y la de sus familias. Además de estas actividades, brinda a los niños cuidado médico en caso de emergencias,

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atención dental básica, les provee de una comida sana diaria y les ofrece la oportunidad de generar recursos a través de la venta de artesanía que ellos mismos realizan, ayudándoles a desarrollar proyectos de micro-empresas en colaboración directa con sus propias familias. El éxito alcanzado por Performing Life en sus 6 años de existencia está fuera de duda, y su labor es apoyada no sólo por donantes extranjeros sino también por las propias autoridades de Cochabamaba. Gracias a su trabajo y la ayuda de todos sus colaboradores hemos podido comprobar cómo, en los últimos años, familias enteras han pasado de una situación de absoluta miseria a otra muy distinta de autoabastecimiento e independencia económica. Los proyectos de Performing Life han sido un éxito hasta la fecha pero ahora corren peligro al verse desprovistos de los medios materiales que les permitan afianzarse. Creemos que los niños que hoy pueblan las calles de Cochabamba, en busca de un dudoso futuro, son los principales activos de la región para que éste sea positivo y real. Sabiendo que no podemos cambiar el mundo, en Performing Life no renunciamos a confiar en la mejora de, al menos, una pequeña parte de él (la juventud cochabambina) que será valiosa semilla para un cambio global el día de mañana. Queremos agradecer, sinceramente, a la revista Astrolabium la oportunidad desinteresada que nos brindan al permitirnos, desde sus páginas, hacer extensible nuestro mensaje de esperanza, y agradecemos de antemano toda ayuda, por pequeña que sea, orientada a que podamos continuar con nuestra labor. El apoyo al mundo artístico por parte de Astrolabium es esencial a día de hoy, y esperamos que, algún día, los niños participantes en los proyectos de Performing Life puedan formar parte de esta revista abanderada en la defensa de la creatividad. Performing Life y, especialmente, los niños y niñas participantes en sus proyectos, os agradecen sinceramente todo el apoyo y atención prestada. zxx 1 48


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http://www.astrolabiumpress.com/

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ASTROLABIUM Revista de Cultura Nº0  

Número 0 de la Revista de Cultura ASTROLABIUM

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