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Junio 2013

La química en nuestra comida. Entrevista al gurú Gustavo Toro.

Contaminación lumínica: exceso de neón.Pueblos abandonados.


Reportaje Los efectos del consumo de carne

Sírvame un plato de químicos, por favor Las prácticas de la ganadería intensiva buscan el rápido engorde de los animales. Las vacunas, los antibióticos y los piensos elaborados que ingieren terminan en el cuerpo de los humanos

En cada menú, las personas consumen antibióticos inconscientemente

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ohn Denver cogía la guitarra y anunciaba, en su Leaving on a jet plane, que tenía las maletas hechas, cogía un avión, tenía que marcharse. Muchos también hicieron las maletas, pero para irse del campo a la ciudad; se alejaron de la vida rural, nunca más supieron de la ternera que ahora comen en sus platos. El “now the time has come to leave you” (ahora ha llegado el momento de dejarte) se entonó en las puertas de los corrales y de las pequeñas granjas. Y aunque el frío reencuentro se produce cada día en las comidas, los unos ya no se acuerdan, o ni siquiera saben, de la vida que han tenido los otros. El pastor que conocía a todas sus ovejas murió, las granjas dejaron de ser de tamaño reducido a partir de los años sesenta. La ganadería se convirtió en

una forma de explotación destinada a obtener altos rendimientos productivos en el menor tiempo posible. Se pasó a la ganadería intensiva, a la ganadería industrial, a la explotación ganadera. Así que a las gallinas ya no se les dejó picotear por el suelo, ni a los patos bañarse en las charcas, ni a los cerdos vivir diez años. Los prados verdes, el abrevadero exterior y las vallas blancas de madera desaparecieron; en su lugar ahora se levantan enormes naves de cemento rodeadas por una verja de alambre a más de un kilómetro de pueblos y ciudades. Es el kilómetro mínimo impuesto por la Comunidad Europa para la construcción de granjas; la distancia que previene los riesgos de epidemia y, a la vez, la que desvanece la agonía que

se escucha desde cerca. La granja de cerdos de Isidoro Calvo se encuentra justo a mil metros de su casa (Torres de Alcanadre, Huesca). En las cinco naves construidas en media hectárea no hay rastro de ninguna imagen bucólica a la que aludían los poemas pastoriles. Dentro cuesta respirar.

Se ha pasado a la ganadería intensiva, a la ganadería industrial, a la explotación ganadera. El suelo es de hormigón con rejillas de dos centímetros, y abajo se encuentra un foso al que caen las heces. Sobre ese suelo se depositan las jaulas que encie-

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rran a las madres de los lechones: inmóviles, tumbadas en el suelo, son inseminadas una y otra vez. Son cerdas reproductivas, ahora de raza hermitage. Sustituyeron a las pietran porque las nuevas están diseñadas genéticamente para parir más: “ahora son máquinas, a las cerdas no les dejamos parar nada”, declara Isidoro. 114 días de gestación, 30 con los lechones y solo cuatro de descanso; al siguiente día ya se les vuelve a inseminar. Cuando dejan de ser útiles, un camión viene a buscarlas para matarlas. La vida de los lechones es más corta, consiguen que engorden diez kilos en dos meses y, después, se les transporta al matadero. La rizada cola se les quema con una cuchilla al rojo vivo nada más nacer; antes se utilizaban los alicates, pero la sangre tardaba en cesar varios días. También se les cortan los dientes para que dañen en menor medida los pezones desgastados de sus madres. Chillan con toda la potencia que les permiten sus pulmones. Nunca ven el exterior, no respiran otro aire que el producido por la ventilación: una corriente continua que, si se parase, acabaría con las 400 madres y los 2000 lechones que se encuentran encerrados en esas naves. Se ahogarían, morirían intoxicados por el CO2, como sucedió en la granja del pueblo de al lado debido a un corte de luz. Hacinados y con estrés, la masificación se produce en unos pocos metros, lo que facilita que enfermen con facilidad y que la enfermedad se expanda: aujeszky, prrs, psicoplasma…

Los pollos no reciben un tratamiento individual. Se medica el agua y los piensos para todos muchos no sobreviven, a pesar de la gran medicación que se les suministra. Penicilina, hierro, antiinflamatorios y a las madres, además, oxipar para estimular la leche y prevenir que se les creen mamitis en las tetas. No

Philip Wollen: “Los animales deberían estar fuera del menú porque esta noche gritan aterrorizados en cajas y jaulas. Viles e inmóviles en los gulags de la desesperación”.

obstante, el gran secreto de su rápido engorde no es solo su inmovilidad, la causa fundamental se encuentra en el contenido de los piensos: maíz, soja, más medicación… Carmen Ciria y Tomás Salinas trabajaron durante 33 y 32 años en las granjas avícolas de Porta. Ella, en una nave de pollos de engorde (broilers). Él, tanto en éstas como en las de gallinas ponedoras. En la granja de los broilers el suelo y las paredes se tornan amarillos: el suelo, debido a la acumulación; las paredes, por la luz artificial permanente (aunque actualmente la Normativa Europea exige cuatro horas obligatorias de oscuridad). Tienen agua y comida constantemente: desde el techo descuelgan hileras con un plato cada 75 centímetros. A veces, Carmen llegaba a la granja y oía una tos, una respiración diferente en los pollos que indicaba que algunos estaban enfermos. Los tratamientos no son individuales; sino que se provee a todos. “En los piensos y en el agua se les pone una medicación que suele ser un antibiótico general. Aunque solo algunos pocos puedan estar enfermos, se medica a todos como prevención”. Cuando Carmen comenzó a trabajar, los pollos se enviaban al matadero a los 72 días, cuando alcanzaban los dos kilos y medio; con los años, el mismo

peso se consiguió en 54 días; actualmente, tardan 42 días. En libertad, tendría que transcurrir un año. Diariamente en Porta nacían 300 000 pollos, y se les inyectaban tres vacunas a las pocas horas de salir del cascarón. Carmen nunca ha dejado de comer pollo, pero jamás ha podido atravesar la nave en la que se encontraba Tomás. Las gallinas ponedoras de la granja de Tomás ponían los huevos en los que se

Las bacterias se hacen resistentes porque se medica a animales que no están enfermos escribe el código 3: las criadas en jaulas de menor espacio, 750 cm2 para cada gallina. Al nacer se les mira su sexo, solo sirven las hembras; los machos se echan a una bolsa y se les asfixia. A las hembras se les corta el pico para que, durante su año de vida, cojan menos comida transportada por una cinta que tiene que llegar con pienso hasta donde se sitúan las últimas. Mueven la cabeza de adelante hacia atrás y cluecan alborotadas como si de repente ansiaran desarrollar la facultad de volar. Su medicación acaba en nuestro cuerpo.

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Entrevista al gurú Gustavo Toro

Gustavo Toro: un disipador de tinieblas En el lapso de tiempo entre que se nace y se muere, la mayoría de los individuos ansía encontrar el bienestar material, se orientan al tener. Sin embargo, existe una minoría que busca la paz interior y su vida se encamina hacia el ser. n transeúnte se para y observa, en la acera de enfrente, U a un hombre de 68 años vestido estrictamente de blanco.

Advierte que recoge su largo pelo en una coleta, que hace años que no se corta la barba y que de su cuello cuelga una cruz singular. El aspecto de Gustavo Toro Uribe despierta la curiosidad de las personas que se lo cruzan y provoca en ellas dos impresiones distintas: o la afabilidad de Santa Claus o la intransigencia de Bin Laden. Sin embargo, ninguna de estas dos apariencias le define; su atuendo simplemente forma parte de su filosofía de vida. Gustavo Toro es uno de los cuatro gurús de la RedGFU. Suele manifestar que la misma presencia es un mensaje y genera preguntas en los que quieren saber algo. La explicación, en realidad, es más profunda. La barba le conecta con la naturaleza cósmica y, como hombre, le complementa en su polaridad con lo femenino. El blanco permite la continua circulación de la luz y el atuendo representa una tradición. Viste con una capa, símbolo de los Templarios, y con una camisa larga sin bolsillos que representa el desprendimiento, un no tener nada. El desapego que expresan sus ropas también lo ha aprendido en su vida. Gustavo Toro, para alcanzar su rango, se desprendió de sus bienes y vagó un año y medio solo por el mundo, sin pedir nada, sin dinero y sin dormir en una cama. En ese periodo, no solía pasar más de tres días en un lugar. - Sobrevivir durante más de quinientos días sin pertenencias ni dinero, sin transmitir quejas ni peticiones. Y volver. Es como un adiestramiento, una preparación: abrirse a lo que se te presente, moverse hacia donde la vida te mande. Cuando se supera esa etapa regresas. Aprendes que un vehículo es una facilidad para el transporte pero, si se le da predominancia, el vehículo se convierte en el amo. Que si tengo una silla o una cama la aprovecho, pero si no la tengo

Gustavo Toro. Nació en la ciudad de Palmira, Colombia, en 1944. Está casado y tiene dos hijos. Estudió en la escuela de ingeniería naval. No se graduó. Trabajo veinte años en la radio. Actualmente, es gurú de la RedGFU.

no me considero un desgraciado, me siento en el suelo con mucha dignidad. Aprendes que las relaciones personales también se basan en una no-dependencia. - Si esperamos toda la vida para tener algo. ¿Por qué usted se alejó de su mujer, sus hijos, su trabajo? Porque esa experiencia me enseñó que uno no está circunscrito a una sola persona, familia o situación. No abandonas lo que tienes, amplías hasta superar los límites. Yo luché para tener una casa, ahora tengo miles. Los individuos suelen hablar solo de “lo nuestro”: nuestro país, nuestra ciudad, nuestra casa, nuestra cama, nuestra gente. No es así. Viví un periodo como Robinson Crusoe para después volver y no necesitar el apego: darme cuenta de que todos son mi familia, que se puede querer a todas las personas, incluso las que nos pueden producir rechazo. Ahora bien, para dejar todo primero hay que tener algo. Hay que haber dispuesto de cosas, haber alcanzado presti-

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gio profesional o personal. Es un concepto diferente al religioso que habla de abandono y pobreza. Aquí no se trata de pobreza, sino de haber vivido y tenido todo para después no necesitar nada de eso. -¿Ha sufrido mucho su familia con este cambio de vida? No, para nada. Desarrollaron muchas habilidades que antes correspondían a mi rol. Mis hijos ya estaban independizados y mi mujer consiguió atreverse a una gran cantidad de cosas. En nuestra relación ahora no existen los apegos, ninguno depende del otro. Entendemos el amor como fuerza de cohesión del universo, un manejo del amor con libertad y respeto. El amor proteccionista a veces esclaviza.

Quinientos días sin pertenencias ni dinero, sin transmitir quejas ni peticiones. Y, después, volver Cada circunstancia a la que se ha enfrentado ha moldeado su ser. La soledad serena parece que le permite tener las diversas situaciones que sobrevienen bajo control. Posee una gran elocuencia, una gran facultad para deleitar con su sabiduría, pero también sopesa toda palabra que emite para no exponerse. La transformación de lo que fue al Gustavo Toro actual es inmensa; y todo comenzó a los 26 años, cuando con problemas de alimentación y un matrimonio deteriorado se planteó un cambio. El emblema que posa sobre su pecho, justo donde se encuentra el corazón, desvela la síntesis de lo que ha querido encontrar en su vida: el equilibrio entre el espíritu y la materia. En esa cruz de madera se aprecia el grabado de saber, callar, osar y querer. Osar, atreverse a saber. Querer, la voluntad

del trabajo continuo. Y callar, aceptar lo que la vida da en cada momento. Toda la simbología en el centro de su cuerpo, donde las bajas pasiones se convierten en sentimientos, donde la razón lógica se transforma en amor universal. Gustavo Toro porta una cruz, pero carece de religión. -¿Cómo se entiende un Dios sin religión? Se puede sentir un Dios con un concepto de totalidad. Si se piensa en un Dios indescriptible, sin nombre y no tangible entonces uno enloquece. Dios es todas las formas, Dios es todos los nombres, Dios es todo lo definible. No se tiene que buscar allá en las nubes, no es imaginario, se encuentra en todo lo material. Partamos de lo concreto, de lo tangible. - ¿Usted dónde ve a Dios? En cada persona, en cada árbol, en cada pájaro. Todas las religiones nos profesan que “somos hechos a su imagen y semejanza”. Entonces tú eres Dios, el agua es Dios, una manzana es Dios. Es la unidad en la diversidad. Gustavo Toro escapa de los fanatismos religiosos y proclama que en esencia somos iguales, así que la diferencia no le interesa. Padre-Hijo-Espíritu Santo (catolicismo), Brahma-Visnú-Shiva (hinduismo); El Aquil-El Aqul-El Maquil (islamismo); TAO-YANG-YINN (taoísmo)… Todas las religiones expresan, con diferentes formas, la división de la unidad (Dios) en una trinidad manifiesta. La Gran Fraternidad Universal, la Orden a la que pertenece Gustavo Toro, lo define en Vida-Forma-Pensamiento.

- ¿Cómo se alcanza esa visión de totalidad? Se tiene que vivir en toda la diversidad para darse cuenta de la unidad. Uno va a vivir de todas las formas: como pobre, como rico, como hombre, como mujer, como blanco, como negro… así se logra el conocimiento de totalidad.

La RedGFU: un movimiento desconocido En 1916 nace en París Serge Reynaud de la Ferrière. Después de dedicar treinta años de su vida a la investigación esotérica y al estudio académico de diversas ramas (astronomía, medicina, filosofía, biología, física, química…) funda en 1948 un movimiento cultural con el nombre de La Gran Fraternidad Universal. La RedGFU está asentada en 26 países de Sudamérica y Europa. Su objetivo es intentar hacer una síntesis de todas las concepciones filosóficas, religiosas y científicas del mundo para crear un paradigma universal. Es una organización desconocida en la sociedad.

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Noticia a fondo La contaminación lumínica

Las luces que apagan el cielo

“Hemos borrado los cielos” Bertrand Russell

La contaminación lumínica no solo impide la contemplación del firmamento, también provoca trastornos en las personas y daños en los ecosistemas

Anochece y no hay rastro del halo

de la Vía Láctea; las luces de la ciudad borran las estrellas. Sirio, Espiga, Régulo, Vega o las constelaciones de Orión, Leo o Virgo han desaparecido del firmamento. La contaminación lumínica priva a astrónomos, aficionados y ciudadanos corrientes de la observación de un cielo puro. En Madrid, a veces, tan solo es perceptible la luna: una neblina gris-anaranjada ha sustituido al azul oscuro. La razón se encuentra en que la luz artificial se emite en intensidades y direcciones innecesarias, en vez de iluminar el suelo, las calles o los sitios donde nos desenvolvemos –explica Cel Fosc, Asociación contra la Contaminación Lumínica- se proyecta por encima del horizonte, hacia las nubes.

Como resultado –añade- “la oscuridad natural de la noche disminuye y desaparece progresivamente la luz de las estrellas y del resto de astros”. Los letreros publicitarios se quedan encendidos cuando no pasea ningún comprador, los focos de los monumentos se enfocan hacia arriba, las farolas globo de las calles expanden su

El reflejo de iluminicación de Madrid asciende 30 kilómetros de alura luz en lugar de dirigirla al suelo y la iluminación de muchas autopistas convierten la noche en día.

Las ciudades alumbran kilómetros de distancia, su luz llega a rincones remotos. El halo del área metropolitana de Barcelona se divisa desde la costa norte de Mallorca y desde Tourmalet (paso montañoso ubicado en el Pirineo francés). El reflejo de la iluminación de Madrid asciende 30 kilómetros de altura. Por eso los observatorios astronómicos se sitúan lejos de las grandes poblaciones, buscan la oscuridad que les permita observar el Universo. Jaime Naves es aficionado a la lluvia de estrellas. En agosto, organiza junto al resto de los responsables del Planetario de Huesca la noche de “Las lágrimas de San Lorenzo”. Esta lluvia de estrellas se produce cada año, aunque, en realidad, ni llueve ni caen estrellas.

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Los cometas, a su paso cerca del Sol, sueltan partículas de roca que forman una nube; cuando la órbita de la Tierra la atraviesa, las partículas se desintegran y crean los conocidos trazos luminosos. La inmensidad pura, un espectáculo único, pues el cielo ha sido un mapa para los perdidos y un calendario para la gente del campo. Estrella Polar marca el norte, las constelaciones del Zodiaco el este y el oeste; su conocimiento sirvió para orientar a aquellas personas que un día se desviaron de su camino. “Y antiguamente –prosigue Jaime Naves-, con las cosechas, los agricultores siempre contaron lunas”. A su compañero, Alberto Solanes, presidente de la Agrupación Astronómica de Huesca, le apasionan los planetas. En las buenas noches, se puede apreciar Marte, Júpiter y Saturno a simple vista, y distinguir estos puntos luminosos de las estrellas. Los planetas, a diferencia de las estrellas, ni parpadean ni se mueven de su posición cada

noche. Sin embargo, los habitantes de las grandes ciudades permanecen ajenos a casi todo lo que muestra el cielo. “Las personas ya no se relacionan con el firmamento, no saben qué es la Osa Mayor. Ya no unen puntos ni inventan historias. Se pierden un espectáculo maravilloso”, asegura Alberto Solanes.

público de monumentos después de medianoche; no utilizar lámparas globo ni dirigir láseres al cielo. Abogan por reducir la cantidad de luz y por no iluminar allí donde no haga falta, porque la contaminación lumínica no solo implica Los defensores del cielo oscuro lan- no poder observar en el cielo las zan propuestas sostenibles: farolas estrellas. de bajo consumo y sin componen- El alumbrado ineficiente supone tes tóxicos que iluminen siempre un gran derroche energético y una de arriba abajo para que la luz no alteración para las personas y los se oriente por encima del objeto o ecosistemas. La luz de las calles y fachadas se cuela en las viviendas, del edificio; apagar el alumbrado perturba el sueño de sus inquilinos y provoca en algunos individuos “Las personas ya no se rela- insomnio o fatiga. cionan con el firmamento, No obstante, hay seres vivos que no ya no inventan historias. Se pueden bajar la persiana para permanecer en la oscuridad. Las aves pierden un verdadero espec- migratorias se desorientan y otras, táculo” hipnotizadas por la luz artificial, no cesan de volar alrededor de los focos hasta caer muertas.

El cielo, un derecho La UNESCO, ya en 1992, estimó que “las personas de las generaciones futuras tienen derecho a una Tierra indemne y a un cielo puro”. Jaime Naves y Alberto Solanes consideran que los ciudadanos no están concienciados con este problema, ni conocen sus consecuencias: “La gente simplemente se ha acostumbrado a un exceso de luz”. Pero no es lo normal, lo recomendable, lo que se estima correcto. Y, sin embargo, hoy anochece y son los satélites los que recogen la luz que emite todo el planeta. El halo del área metropolitana de Barcelona se divisa desde la costa norte de Mallorca y desde Tourmalet

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Los últimos resquicios

Santa María de Belsué es uno de los pueblos abandonados de Aragón. Las tres familias que habitaban tuvieron que marcharse por la construcción del pantano. a carretera es vieja y las L líneas blancas de los ca-

rriles se han borrado. La gravilla se aposenta en los baches y en los lados exteriores de las curvas se levanta una valla desgastada de cemento blanca; las zarzas bordean el pavimento. Cada kilómetro que se resta para llegar anuncia la presencia de un lugar abandonado. Santa María de Belsué se

resguarda entre las montañas, en el valle de Nocito, a treinta kilómetros al norte de Huesca. No es posible acceder directamente en coche ya que es un islote rodeado por el río Flumen; vida. Ahora no se escucha sonido humano, las voces de los trilladores hace tiempo que se desvanecieron. En el suelo no se atisban pisadas, tan solo se aprecian las pezuñas de un jabalí; posiblemente su especie sea por la noche la dueña de esta tierra despoblada. Santa María de Belsué pertenece al pasado y,

pasados cien años, casi nadie se acuerda de los nombres de los que vivieron aquí. Las tres familias que habitaban se marcharon, aunque más bien, se vieron obligadas a marcharse: el agua del pantano que se construyó al lado del pueblo inundó los mejores terrenos para las huertas. Les expropiaron. Los habitantes vendieron el ganado, cogieron sus pertenencias y abando-

Dirección: Astrid Otal Beltrán

Diseño: Diseño de publicaciones impresas. Universidad de Zaragoza

Redacción: Proyecto de comunicación escrita. Universidad de Zaargoza

Contacto: astrid.otal@gmail.com

Agradecimientos:

naron resignados. Como recuerda un vecino de Belsué, “en aquella época de nada servía protestar”. Todo el mundo cree que dos de las familias se asentaron en Barcelona, pero no lo afirman con seguridad porque nunca se supo más de ellas; la tercera, compró las parcelas que no ahogaba el agua e intentó permanecer.

A Gustavo Toro (gurú de la Red GFU), a Espacio 042 (Planetario de Huesca) y a todas las personas que facilitaron el reportaje de comida química.

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Revista Gaia  

Revista de alternativas para construir un mundo mejor. Diseño de publicaciones impresas Astrid Otal

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