Issuu on Google+

1

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Barricada • n° 4

¿Felíz 2012? Estas Navidades siniestras Pág. 4

Ezequiel Zamora

Cómo saco esta basura de mi cabeza Pág. 6

La bala asesina y traidora no pudo con él. A 152 años, su pensamiento revolucionario venezolanista sigue en el combate.


2

Barricada • n° 4

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

www.semanariobarricada.com

Editorial

A

ño nuevo, vida nueva… dice la letra de una famosa canción popular venezolana. Seguramente es el deseo de muchísima gente en nuestro país, sea para mejorar su condición de salud, sentimental, económica, laboral, profesional. Siempre –de eso no cabe la menor duda– la gran mayoría desea avanzar hacia su mejoría. Para algunos el problema es definir el tipo y cuantía de esa “mejoría”. Ese deseo individual que se asume colectivo, debería entonces traducirse en buenos deseos, y mejor aún, en buenas acciones, para mejorar el entorno en el cual convivimos. Terminaron las fiestas navideñas dejando limpio a más de uno, a otros enratonados y con ganas de seguir parrandeando, a otros entristecidos por la partida o el recuerdo de familiares que se fueron para no volver, y así sea durante un breve instante, con reflexiones personales sobre la vida, la familia, el hogar, la felicidad, algo que lamentablemente o se olvida o con las acciones se hace todo lo posible por impedir a lo largo del año que se inicia. Gracias a Dios, nuestros amigos trabajadores del Ejecutivo Regional merideño pudieron disfrutar sus justos aguinaldos, tardíos, chucutos, pero merecidos. Ojalá, entre los buenos deseos hechos por algunos con capacidad de decisión y acción, esté el que para fines de este 2012 que se inicia, los trabajadores no sufran tantas angustias y malos ratos. Lo que sí ha sido triste, por no decir otra cosa, es el lamentable espectáculo que mostró nuestra

ciudad ante vecinos y visitantes: una Mérida sucia y maloliente por los cuatro costados, atestada de propaganda electoral, sin ningún cariñito navideño, a oscuras sus calles y avenidas, las aceras del centro tomadas por tarantines y la sensación de estar en un sitio distinto a la otrora Mérida preciosa. A veces uno se pregunta qué es lo que pasa por la cabeza de quienes nos gobiernan, si es que le parece bien así las cosas, o si es que se olvidaron de sus promesas electorales. Y eso que prácticamente todos, para no afirmarlo tajantemente aunque pareciera que es así, todos, aspiran o que los reelijan, o que los elijan a cargos aun más importantes, cuando lo que han puesto es una tremenda torta y no precisamente de las navideñas. Llega entonces el 2012, año de esperanzas, de lucha electoral, de horas interminables de programas, mítines, marchas, caravanas, carnaval multicolor y otras especies que caracterizan a las campañas en nuestro país. Ojalá, Dios lo permitiera, que entre tanta promesa, entre tanta paja y gamelote, entre tantos golpes de pecho, se materializaran algunos de los deseos de unión, dicha, paz y prosperidad que los venezolanos aprovechamos para hacer al inicio de cada año. En todo caso, nosotros seguiremos desde nuestra barricada, impulsando la opinión y el debate necesario, a riesgo que sigan pero que muy bravos con nosotros. Ni modo. Felíz año 2012.

Escríbenos, envíanos tus opiniones y denuncias:

semanariobarricada@gmail.com

Colaboradores Especiales Oswaldo Reques Flor Porras Manuel Miranda Jairo Debia

Ediciones Luces de América Av. 25 de Noviembre, Mini Centro Comercial Pedro Zerpa, Local 07. Manzano Bajo - Ejido Municipio Campo Elías estado Mérida

DIRECTORIO Director Florencio Porras Editor Humberto Martínez

Jefe de Redacción Quin-Mar Manrique Editor Gráfico Gustavo Torrealba Fotografía Yoarist Garrido

Depósito Legal: pp201101ME1470

Teléfono: 0274 7896348


3

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Barricada • n° 4

Florencio Porras ¿Quiubo amigos?

Un feliz año pa´ti, un feliz año pa´el, un feliz año pa´ella, un feliz año pa´todos, un feliz aaaaño…. Llegó por fín el 2012, cargado de esperanzas y buenos deseos. Desde esta barricada, mi deseo especial para todos y todas es que haya muchísima salud, ya que lo demás, de una u otra forma, lo iremos construyendo. Espero que el asueto, más allá de la gastadera de las cuatro lochas que teníamos, de la comedera y la bebedera, haya permitido reencontarse con la familia y con amigos, y estemos todos ya listos y animados para seguir construyendo esta Patria de todos que es Venezuela. De corazón, lo mejor para cada uno de Ustedes en este 2012. Villancico

Luego de publicarse nuestra barricada anterior, por fin lograron cobrar sus realitos los trabajadores de la gobernación merideña. ¿Será que en este 2012 sí podrán recibir navidad tranquilos, felices y contentos? Se trata de previsión y planificación, de gerencia y buena administración. Espero que luego de 3 diciembres pasados lle-

Los Porrazos de Ezequiel nos de incertidumbre, nuestros gerentes públicos hayan aprendido algo y que cuando toque a su fin el 2012, muchos puedan decir, pero de corazón, así es que se gobierna… Carnaval

No me refiero precisamente a las festividades carnestolendas, a pesar que muchos quisieran que ya estuviésemos en ese asueto para continuar la parranda, y eso que lo que abundan son las máscaras y disfraces. Me refiero la campaña electoral que desde ya impregna el 2012. Paredes y postes evidencian lo que se nos avecina. Así siempre han sido los tiempos electorales en Venezuela, especialmente en los últimos lustros. Promesas, afiches, sonrisas y besos ya nos inundan. Ojalá que al pasar el primer evento (las primarias de la MUD), todos los candidatos, triunfadores o no,

hagan algo bueno y serio por nuestra sufrida Mérida, y retiren sus pancartas, afiches, pendones, y demás parapetos publicitarios, demostrando que, aunque sea en eso, en verdad quieren lo mejor para los merideños.

por el aseo y ornato de la otrora Mérida preciosa, a pesar de insistir en que es tan linda como su gente. A menos que ellos vean a la gente llena de bolsas de basura. Bolsas es que hemos sido al permitir que la incapacidad administre la ciudad. Esperamos que por lo menos para la Feria del Sol, nuestro Alcalde, organizador de ese evento, recoja el reguero y no tengamos a los zamuros como los principales anfitriones, tal como fue en estas navidades. A menos que nos siga viendo desde su balcón y le parezca la ciudad linda como su gente. Como dicen a cada rato, el que tenga ojos, que vea...

Balcón

Así se llamaba el basurero que desde San Juan de Lagunillas, daba la bienvenida a quien entraba a Mérida. Su mal olor, su zamuramenta, las bolsas plásticas regadas y guindadas por doquier formaban parte del paisaje merideño compitiendo con la sierra o con los frailejones. Ahora pareciera que toda Mérida se ha convertido en el nuevo balcón, pero no para ver el paisaje, sino por la magnitud del desastre de inmundicia y desperdicios en que está ahogándose la ciudad. A la inconsciencia de la gente se suma la inoperancia de los responsables

WEB

Desde esta barricada, quiero expresar mi agradecimiento a nuestro colaborador David Segura, quien nos ha ayudado para estar en la web a través de la dirección electrónica www.semanariobarricada.com. Esperamos que muy pronto tengamos una página interactiva, pero en todo caso, esta iniciativa de David nos permitirá llegar oportunamente a todas partes en que les interese la opinión y el debate necesario… Hasta la semana próxima, camaradas y amigos. Nos vemos en la barricada…


4

Barricada • n° 4

Opinión

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Gabriel García Márquez Publicado por paisportatil / diciembre 24, 2011

Y

Estas Navidades siniestras

a nadie se acuerda de Dios en Navidad. Hay tanto estruendo de cornetas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de dinero para quedar bien por encima de nuestros recursos reales que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nació hace 2.000 años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde había nacido, unos mil años antes, el rey David. 954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran. Lo celebran además muchos millones que no lo han creído nunca, pero le gusta la parranda, y muchos otros que estarían dispuestos a voltear el mundo al revés para que nadie lo siguiera creyendo. Sería interesante averiguar cuántos de ellos creen también en el fondo de su alma que la Navidad de ahora es una fiesta abominable, y no se atreven a decirlo por un prejuicio que ya no es religioso sino social.

Lo más grave de todo es el desastre cultural que estas Navidades pervertidas están causando en América Latina. Antes, cuando solo teníamos costumbres heredadas de España, los pesebres domésticos eran prodigios de imaginación familiar. El niño Dios era más grande que el buey, las casitas encaramadas en las colinas eran más grandes que la virgen, y nadie se fijaba en anacronismos: el paisaje de Belén era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche más grande que un león que nadaba en el espejo de la sala, o con un agente de tránsito que dirigía un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalén. Encima de todo se ponía una estrella de papel dorado con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que habría de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvación. El resultado era más bien feo, pero se parecía a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros mal copiados del aduanero Rousseau. La mistificación empezó con la costumbre de que los juguetes no los trajeron los Reyes Magos —como sucede en España con toda razón—, sino el niño


Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Dios. Los niños nos acostábamos más temprano para que los regalos llegaran pronto, y éramos felices oyendo las mentiras poéticas de los adultos. Sin embargo, yo no tenía más de cinco años cuando alguien en mi casa decidió que ya era tiempo de revelarme la verdad. Fue una desilusión no solo porque yo creía de veras que era el niño Dios quien traía los juguetes, sino también porque hubiera querido seguir creyéndolo. Además, por pura lógica de adulto, pensé entonces que también los otros misterios católicos eran inventados por los padres para entretener a los niños, y me quedé en el limbo. Aquel día —como decían los maestros jesuitas en la escuela primaria— perdía la inocencia, pues descubrí que tampoco a los niños los traían las cigüeñas de París, que es algo que todavía me gustaría seguir creyendo para pensar más en el amor y menos en la píldora. Todo aquello cambió en los últimos treinta años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. El niño Dios fue destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses, que es el mismo Papa Noel de los franceses, y a quienes todos conocemos demasiado. Nos llegó con todo: el trineo tirado por un alce, y el abeto cargado de juguetes bajo una fantástica tempestad de nieve. En realidad, este usurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen San Nicolás, un santo al que yo quiero mucho y porque es el de mi abuelo el coronel, pero que no tiene nada que ver con la Navidad, y mucho menos con la Nochebuena tropical de la América Latina. Según la leyenda nórdica, San Nicolás reconstruyó y revivió a varios escolares que un oso había descuartizado en la nieve, y por eso lo proclamaron el patrón de los niños. Pero su fiesta se celebra el 6 de diciembre y no el 25. La leyenda se volvió institucional en las provincias germánicas del Norte a fines del siglo XVIII, junto al árbol de los juguetes, y hace poco más de cien años pasó a Gran Bretaña y Francia. Luego pasó a Estados Unidos, y estos nos lo mandaron para América Latina, con toda una cultura de contrabando: la nieve artificial, las candilejas de colores, el pavo relleno y estos quince días de consumismo frenético al que muy pocos nos atrevemos a escapar. Con todo, tal vez lo más siniestro de estas Navidades de consumo sea la estética miserable que trajeron consigo: esas tarjetas postales indigentes, esas ristras de foquitos de colores, esas campanitas de vidrio, esas coronas

5

Opinión

Barricada • n° 4

de muérdago colgadas en el umbral, esas canciones de retrasados mentales que son los villancicos traducidos del inglés; y tantas otras estupideces gloriosas para las cuales ni siquiera valía la pena de haber inventado la electricidad. Todo eso, en torno a la fiesta más espantosa del año. Una noche infernal en que los niños no pueden dormir con la casa llena de borrachos que se equivocan de puerta buscando donde desaguar, o persiguiendo a la esposa de otro que acaso tuvo la buena suerte de quedarse dormido en la sala. Mentira: no es una noche de paz y amor, sino todo lo contrario. Es la ocasión solemne de la gente que no se quiere. La oportunidad providencial de salir por fin de los compromisos aplazados por indeseables: la invitación al pobre ciego que nadie invita, a la prima Isabel que se quedó viuda hace quince años, a la abuela paralítica que nadie se atreve a mostrar. Es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, y de llorar en público sin dar explicaciones. Es la hora feliz de que los invitados se beban todo lo que sobró de la Navidad anterior: la crema de menta, el licor de chocolate, el vino de plátano. No es raro, como sucede a menudo, que la fiesta termine a tiros. Ni es raro tampoco que los niños —viendo tantas cosas atroces— terminen por creer de veras que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos. Aracataca, Colombia, 1927.


Barricada • n° 4

6

Internacionales

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Manuel Miranda

Orwelliando desde Europa

Cómo saco esta basura de mi cabeza

C

uando leo en Barricada lo que pasa con la basura en Mérida, cuando uno recuerda lo que otrora fuera muestra de una ciudad que hacía honor a lo que era su cultura y la posibilidad de marcar la pauta a nivel nacional, no sólo me entristezco por lo que es una realidad, sino por constatar que efectivamente sin proceso educativo que afiance valores, no es que no haya revolución, sino que tan siquiera hay un proceso civilizador, mínimo y necesario para vivir en sociedad. Revolución si hay, si nos atenemos a que el término nació con la burguesía que llevaría adelante su revolución estadounidense y francesa en el siglo XVII, porque esa fue la bandera y momento de la aparición del concepto en la Historia. Entonces tenemos que con el proceso de consumismo que se ha incrementado en el país, esa clase social ha seguido fortaleciendo su proceso revolucionario, que no es más que el capitalismo, en el cual

todo es convertido en mercancía con valor de cambio. El tema de la basura no es tan complejo de resolver, pero requiere de mucha educación y voluntad política, pudiendo inclusive ser una fuente interesante de recursos para el Estado y un bienestar para el colectivo, que disfrutará de espacios dignos, porque no puede haber ciudadanos con autoestima, fundamental para el progreso individual y social y garantía de paz, en un ambiente asqueroso y lleno de alimañas por doquier, sin entrar al tema de las enfermedades y demás aspectos que sobra mencionar. Los países desarrollados no tienen todos este asunto resuelto, New York, alma mater del consumismo, hiede por los cuatro costados, con mucho glamour, pero hedionda, toda Italia es una vergüenza, porque lo que pasa en su política, se refleja en sus calles y autopistas por doquier, pero son excepciones, España, Portugal, República Checa, Alemania,

Francia, Suiza, etc, en líneas generales han minimizado el problema. Lo de consciencia en los ciudadanos no se refiere a que ellos no ensucian, esto sigue ocurriendo, pero hay un Estado pendiente de limpiar permanentemente, en países que además le dan gran importancia al turismo. Pero algo más relevante aún y realmente digno de resaltar está relacionado con el reciclaje, las personas están obligadas a tener en su casa o edificio, distintos tipos de recipientes de basura: orgánica, botellas, papel, latas y basura en general, además de días del mes para sacar los cachivaches, así como distintos camiones que recogerán cada uno de estos tipos de desperdicios, que además no huelen, porque no están ligados, ni van dejando aquel reguero de lixiviados, con su olor tan particular y tan contaminante a todo lo que toca, incluso la tierra y los ríos. Eso quiere decir que los edificios no tienen conductos para tirar la

basura, sino contenedores para cada tipo, los mercados no dan bolsas plásticas, tan contaminantes y que no existían cuando yo era un chamo y acompañaba a mí mamá al mercado, llevando una de mecate o tela y más aún, los escombros de construcciones son introducidos en unas máquinas que los convierten en piedritas y arena para volverlas a utilizar. Claro, para que todo esto funcione, es necesario que exista de verdad un Estado ejecutando políticas públicas y preocupado por el bienestar y no, por incrementar el consumo, que precisamente genera esa basura y embasura aún más la cabeza de nuestra sociedad, que sigue considerando que estamos en una “Revolución” porque así es que se ha dicho que se llama “el proceso”, pero sin que haya consciencia sobre el hecho de que sin crecer individualmente en todos los sentidos, nada es posible… cosas del mundo orwelliano.


Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

7

Barricada • n° 4


Barricada • n° 4

8

Cultura

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Jairo Debia PROTAGONISTAS CULTURALES

ARTESANO Y JOYERO

¿Tus inicios como artesano y joyero? Mira, yo me inicié en la artesanía en 1979, comencé trabajando el cuero o la marroquinería, luego entre 1985 y 1987 en Caracas, conocí una gente que trabajaba joyería y así logré entrar a la prestigiosa academia de joyería K/G en Bello Monte. ¿Qué es la joyería para ti? La joyería es una relación increíble entre el hombre, el fuego y los metales, que te permite descubrir un sinfín de posibilidades como es el transformar un pedazo de ese noble metal como es la plata, en una maravillosa pieza de joyería, casi siempre ayudada por el coral, las piedras preciosas y el cuero. ¿Cuáles serían las políticas gubernamentales que ayudarían a la comercialización en el sector artesanal? A mi juicio el Estado debería como política tener en todas las tiendas de los hoteles propiedad de la Nación, muestras de piezas artesanales para su comercialización, así mismo, que en todas nuestras sedes diplomáticas en el exterior deberían existir vitrinas artesanales. Hay una queja generalizada en todo el interior del país, donde aseguran que la mayoría de los beneficios culturales se quedan en Caracas. Mira, en algunos casos es cierto, pero nosotros los artesanos sentimos que las políticas están llegando, por supuesto falta mucho, ahora te digo que nosotros tenemos que accionar, este es un Estado que ha planteado la inclusión y la participación, sin embargo, no podemos quedarnos en nuestras

“Bachaco no come chivo”, nos dice Fernando José Romero Viloria, artesano y joyero, nacido (según él) un hermoso 31 de julio hace 58 años en Maracaibo, su padre Rufo, su madre Elena, hermano de 5 varones y radicado en Mérida desde hace más de 20 años. casas esperando que suceda el milagro divino, porque eso no ocurrirá. ¿Ha llegado hasta Fernando Romero el Proceso Revolucionario? Compa, es bien interesante cómo ha llegado a mí, mira, mi hija trabaja en el gobierno nacional, mi apartamento fue construido en la gestión del Gobernador Florencio Porras, y es un beneficio que hemos tenido del Proceso Revolucionario (hasta ese momento no teníamos vivienda propia), mi compañera trabaja en el gobierno regional, además he tenido muchos beneficios en cuanto a la educación (estoy por recibir el título de Licenciado en Educación, mención Desarrollo Cultural) además en salud y también alimentación. ¿Cómo ves en la actualidad el apoyo regional y municipal al fomento y desarrollo cultural en el Estado Mérida? “¿El qué?”, “¿El apoyo qué?”, mira, yo creo que la pregunta queda muy grande camarada, porque eso no existe, no lo hay. Siempre hemos dicho que la Revolución tiene que ser cultural, si no, no es, y si nos referimos al estado Mérida, acá se perdió ese escenario, esa importancia que tenía Mérida dentro del hecho cultural venezolano, en la actualidad no existen políticas culturales en Mérida, yo te puedo hablar de la gestión de Florencio Porras (desde Puliti hasta Debia), allí si se construyeron planes y políticas que fueron en beneficio del sector cultura, ahorita no existen, inclusive el presupuesto que dejó el Gobernador Porras en FUNDECEM fue tronchado, partido en dos o tres partes. ¿Cuál es tu lectura de la situación actual del país? Caramba, para este 2012 la situación será fuerte, dura y difícil por ser un año electoral, por supuesto la derecha tiene sus planes para intentar acceder al poder, cosa que la veo sumamente difícil, sin embargo, hay que salir a la calle a rebatir las mentiras de la derecha, porque si permitimos que ellos sigan con su sarta de mentiras, volveríamos al pasado de CAP representado en Pablo Pérez, o al de Rafael Caldera representado en Capriles Radonski, y eso no nos permitiría avanzar como país. Fernando: ¿tu mayor tesoro? Mi hija Yamileth y mi nieta Itza Karaisa, yo veo por los ojos de esas dos chamas.


9

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Opinión

Barricada • n° 4

Flor Porras

Conversando desde el diván

Educación en Revolución Cambios educativos...(II): a educación bolivariana tiene entre sus objetivos ampliar la cobertura para que muchas personas hasta el momento históricamente excluidas, gocen tanto de la inclusión como de la prosecución dentro del sistema educativo. Ya que… “la creación, mantenimiento y fortalecimiento de las infraestructuras educativas, es uno de los basamentos del Estado Docente”, cabe preguntarse: ¿Cómo se lograría este objetivo? A nuestro juicio, debería ser consecuencia directa de la planificación oportuna sobre la base del análisis de la información que debería tener el Ministerio para el poder popular para la Educación MPPPE, producto del cruce de datos provenientes de todo el territorio nacional, bajo la responsabilidad de las diferentes Zonas Educativas y demás entes burocráticos responsables del sistema educativo. Pero esto es un ideal, que aún con las buenas intenciones que tengan los ideólogos de la educación bolivariana, no ha podido concretarse. Si se analizan las posibles causas de este fracaso, pudiéramos hablar de: 1. La desconexión existente entre el MPPPE y sus órganos desconcentrados que lo representan, es decir, las Zonas Educativas; las Secretarías de Educación (Direcciones) de los diferentes estados, así como de las alcaldías respectivas, ya que todas estas instancias tienen corresponsabilidad en el hecho educativo –el ensayo de autoridad única no ha sido implementado a cabalidad– (por causas que serán dignas de un análisis en otra entrega), lo cual, ha hecho imposible conocer desde aspectos esenciales como la realidad del número de educandos, los excluidos del sistema, los necesitados de educación especial, la realidad de las infraestructuras educativas (sólo 50 escuelas se construyeron en el pasado año), los requerimientos de mobiliario y material didáctico, las necesidades de personal docente (jubilaciones, homologaciones y nuevos ingresos), así como las condiciones para garantizar su estabilidad y permanencia dentro del sistema; 2. La ausencia de datos estadísticos confiables y de sistemas informáticos obsoletos a pesar de la alta tecnología existente; SIGEDUN, SINACOE, proporcionan información inexacta de la realidad al estar desactualizadas e integrar datos no del todo confiables; 3. La desconexión de la información obtenida por el INE, los sistemas de salud y de planeación urbana. Los datos del censo anterior y reciente, no están al alcance del

L

usuario tanto como deberían, por lo que se considera una inoperancia institucional, el sistema de salud no tiene los datos sistematizados como se desearía (por aquellas personas que requieran recibir educación especial) y las alcaldías o gobernaciones, adolecen de una real planificación con datos en qué basarse para el desarrollo de urbanismos y expansión de ciudades, con todos los servicios que requieren, entre ellos, la infraestructura educativa; 4. La ausencia de orientación vocacional acorde a las necesidades reales del proyecto de país que se quiere construir, por lo que zonas con alto predominio turístico no poseen suficientes instituciones de formación con este fin y su currículo se aleja de su propia realidad, incumpliéndose otro postulado de la educación bolivariana: creación de currículos municipalizados; 5. La insuficiencia presupuestaria (¿O inadecuada política presupuestaria?), para dar cabal atención al sector: alimentación escolar, uniformes escolares, bibliotecas escolares, dotación de computadoras mediante el programa Canaima, se adicionan a los antes mencionados, elementos intrínsecos que permiten el fortalecimiento del sistema. Dentro del proceso revolucionario ¿Se podría franquear estos obstáculos para lograr dar cabida a todos aquellos que lo requieran? Creemos que la voluntad política es lo primero que debe prevalecer, la implementación de planes con visión estratégica a largo alcance, la vinculación interinstitucional y la asignación presupuestaria cónsona a lo planificado en base a las prioridades, son elementos fundamentales para lograr satisfacer la demanda educativa y dar cabal cumplimiento a la meta de expansión educativa… Por supuesto, aun no hablamos de las líneas educativas y las novísimas misiones...


10

Barricada • n° 4

Joaquín J

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

Oswaldo Reques O.

oaquín salió de la cárcel aquella tarde soleada, típica del trópico, en donde el sol no se escondía ni para que la lluvia hiciese su trabajo. Se sentía otro, era otro, totalmente distinto. Ese encierro por diez años, tres meses, catorce días, seis horas, treinta minutos y cuarenta y seis segundos, lo había convertido en un ser con otra visión del mundo, con otra actitud hacia él, aunque sin tener muy claro en qué parte del mismo y cuál papel le tocaría representar. Ya no se trataba de demostrar que había sido inocente y que solo fue una víctima de las circunstancias, eso había perdido relevancia, más, cuando el hecho de estar en la cárcel, nada tenía que ver con lo ocurrido, sino con poder defenderse y sobre todo con la gran diferencia entre ser rico o pobre. En todo caso, sus réplicas habían sido un grito ahogado en el vacío, una arrechera que se fue haciendo dolor, resignación y finalmente costumbre, al aceptar que la vida había sido confinada a ese infierno conocido como centro de rehabilitación masculina. Siempre sintió que en ese lugar estaba gente muy parecida a la que había conocido durante toda su vida, de esos que decían por allí, que se dedicaban a la mala vida, porque en su país, ser pobre, era sinónimo de mala vida y por eso la gente desde abajo, en la gran ciudad, miraba a los cerros llenos de ranchos y miserias, como los culpables de todas sus desgracias y viceversa también, a qué dudarlo. Él solo sabía que siempre había imaginado un mundo mejor para él, para su madre, para su hermanita y en ese trance, se le fue yendo la existencia, hasta que ocurrió aquello que no valía la pena mencionar, como tampoco lo sufrido dentro de ese lugar, en donde no había posibilidad de ser apático, tan solo sobrevivir, accionar, para no morir, pues la pasividad, era pagada con la vida. Cuando salió, nadie lo esperaba, tampoco tuvo esperanzas de que así fuese, la luz y el brillo del día lo dejó cegado por un largo tiempo, sintió que su soledad se incrementaría ahora, en eso llamado libertad de la cual había perdido el recuerdo o sencillamente nunca conocido, solo escuchada una y otra vez en la televisión y recordaba que esa palabra se convertía en una de las más repetidas, cada vez que se acercaba una elección presidencial. El espacio abierto se hacía inmenso, más de lo que podía recordar, se sentía como una rata, que solamente encontraba seguridad al lado de las paredes o por los pasillos, pero nunca por el centro de los caminos, intentaba disimular, pero la sensación de ir dando tumbos le incomodaba, era chocado y tropezado una y otra vez y le costaba mantener el equilibrio cuando debía separarse de las paredes, en aceras llenas de buhoneros, cargadas de obstáculos, cubiertas de mierda que era vendida como el último grito de la moda y comprada por los transeúntes, como aquello que acabaría con todos sus males. El camino al terminal de autobuses se hizo infinito, parecía que el mundo se hubiese hecho más grande y la ciudad que conoció desde siempre, fuese otra, en la que bullía el desconsuelo y se compraba la esperanza. Todo parecía válido, aunque por todas partes se encontraba un cartel de prohibido; el amor seguía siendo la esperanza y los sueños la única forma de aferrarse a la realidad. Logró subir al “carrito por puesto”, que era la forma como los caraqueños desde siempre llamaron al transporte público, sin

darse cuenta que estos ahora habían crecido y eran autobuses, como tampoco parecía que hubiesen percibido que la ciudad de los encantos se les había ido yendo de las manos a medida que se hizo metrópolis, con más miserias que ventajas, la mayoría importadas y muchas otras propias. No había otra opción, le llegaría a su madre o por lo menos a dónde vivían. La verdad no tenía ni idea si ella seguía viva, tampoco nada sabía sobre su hermana, que debía ser toda una mujer, a lo mejor tuvo fortuna y encontró a un buen hombre que la amase, aunque en el fondo de su alma dudaba acerca de esa posibilidad, pero no deseaba hacerle frente, solo fijaba su mente en los recuerdos de lo que una vez fue su hogar, al cual intentaría llegar, porque no sabía a qué otro lugar podía dirigirse. Logró irse abriendo camino en el complicado espacio cubierto por todas partes de desorden, gritos, suciedad, pero también de sonrisas, esperanzas, sueños y de mucho humor, un signo que marcaba a esa ciudad que parecía no percatarse de la realidad que le tronaba a cada instante, diciéndole que la inercia no solía hacerle frente a los problemas y menos a las desgracias. Ya dentro del carrito, sacó unos cuantos bolívares que tenía en el bolsillo y que había logrado ganar jugando a las cartas o no sabía si sus compañeros, en esa extraña solidaridad que se generaba en aquel mundo de miserias, se lo habían permitido, como una celebración por su última noche junto a ellos, quizás, brindando por haberlo logrado. Pensaba que la mayoría de los que se montaban en el autobús lo identificaban, que lograban saber que venía de la cárcel, que estaba marcado con un sello que no se borraba nunca, quizás en su rostro se dibujaba toda la miseria vivida, toda la tragedia observada, todo el mugre que se quedaba impregnado en la piel o peor aún, eran capaces de oler ese almizcle que no lo dejaba un segundo tranquilo y que le perseguía muy dentro suyo, esa característica fetidez que flotaba en la prisión, ¿sería que los demás lo sentían?, se preguntaba. Se aferraba a la ventana y miraba, rehuía ver a nadie o que alguien lo viese, solo dejaba correr sus ojos por las múltiples escenas que se desarrollaban afuera, mientras aquel autobús arrancaba rumbo a su refugio de Los Teques, que ahora también era asiento de la pobreza que se desbordaba en Caracas y que se extendía por los cuatro costados, a medida que los gobernantes anunciaban una y otra vez, que Venezuela era el país con mayores reservas de petróleo del mundo, ese recurso que seguía moviéndolo todo. Fue viendo por la autopista a medida que el autobús se desplazaba y no reconocía muchos espacios, ahora eran otros totalmente diferentes. En la mayoría de los casos, vendedores de cualquier cosa en las autopistas, desde ganchos para el pelo hasta cervezas, quienes vivían del tráfico, por eso cuando no se formaba, lo producían, pues en definitiva de él dependía el pan de sus hijos. Motos, motos, motos… recordaba que cuando lo llevaron preso, no podían andar por las autopistas y algo más raro aún, unos que se auto identificaban como moto taxista, ¡qué cosa más rara!, porque antes, no era posible tan siquiera llevar parrilleros y otra cosa que le sorprendía: desde los vendedores hasta esos motorizados, todos tenían letreros que decían Cooperativa: “La Luz que alumbraba”; “El Sueño de mis Hijos”; “La Gloria de mis Padres”; “Solo Nuestro Esfuerzo”; “Arrechos y Comprometidos


Mérida • 13 al 20 de enero de 2012

con el Comandante” y pensaba entonces, que el mundo había dado muchas vueltas y que quizás había espacio para él y encontraba trabajo. El autobús siguió su recorrido y su mirada se fue perdiendo en la basura que se había acumulado a lo largo de la autopista, se reproducía incesantemente, vieja, sucia, sin más excusa que la falta de limpieza desde hacía mucho tiempo y no dejó de sorprenderle, que los espacios que siempre habían permanecían verdes y llenos de árboles como emblemas sagrados de la ciudad, ahora también estaban llenos de ranchos. Quizás también allí habría un espacio para que él pudiese vivir en la ciudad, sin tener que pararse cada día a las 3 de la mañana para trabajar en Caracas y regresar a la medianoche. Sin darse cuenta se fue adormitando con el monótono sonido del motor y entró en un sueño profundo, dejándose perder en un asiento hasta entonces desconocido por su cuerpo, pero sin temor, porque la cárcel le había quitado ese sentimiento que solo era reservado para aquellos que habían conocido la seguridad… no era su caso. Por eso, no pudo percibir la llamarada que provenía de un camión cargado de gasolina que se había volteado en la carretera, del cual brotaba el bramido de una lengua de fuego que fue arrasando con todo lo que encontraba en su camino, incluso con el autobús de Joaquín, que quedó atrapado en sus llamas, quien ahora en libertad, con su cabeza todavía recostada en la ventana, una vez extinguido el fuego, asemejaba a aquellos centenarios habitantes de la arrasada Pompeya...Joaquín ahora era carbón, puro carbón. Ginebra, enero 2012.

11

Barricada • n° 4

FOTOREPORTAJE

AÑO NUEVO… ¿VIDA NUEVA?

El triste espectáculo de las calles y avenidas de Mérida, inundadas de basura durante la navidad y año nuevo, es simplemente un monumento a la desidia y la incompetencia. ¡Ya basta!...

¡¡¡¡¡OJO PELAO!!!!

SE BUSCA ASESOR DE CAMPAÑA… Con todo el respeto que se merecen, pero esto es lo último en publicidad electoral autóctona. Después se quejan cuando les dicen que “Chávez los tiene locos…”


Barricada • n° 4

12

Mérida • 13 al 20 de enero de 2012


Barricada 4