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La crisis de las bibliotecas de la UN La academia en peligro El discurso de la desinformación y la desinformación del discurso. Resultado de la visita de ASPU-UN a la Hemeroteca Universitaria para constatar las quejas del personal de planta sobre el funcionamiento de las bibliotecas de la sede Bogotá y en general del SINAB. Quedamos abrumados por la gravedad de la crisis del sistema y la información que nos suministraron algunos empleados de planta que allí laboran. ¿Cómo contarle a la comunidad académica en qué consiste el problema crítico del Sistema Nacional de Bibliotecas —SINAB—? ¿Cómo explicarle el peligro que corre por la ignorancia de lo que está ocurriendo? Quizá lo mejor sea apuntar unos problemas concretos y ahondar en ellos en otra ocasión. El problema fundamental es la política laboral que pretende mostrar como ineficientes a los buenos empleados de planta, para no reemplazarlos cuando se retiran o se jubilan y así facilitar la privatización de las funciones, poniendo en riesgo la calidad del servicio y la ejecución prudente del presupuesto del SINAB. He aquí, algunos ejemplos concretos: 1. Sobre el Grupo de Colecciones (donde empieza la vida de una biblioteca y una hemeroteca): Allí están fusionadas las dependencias de selección (de libros, revistas y demás), adquisición, catalogación y encuadernación. 1.1. Selección debe funcionar con tres o cuatro empleados experimentados, pero sólo hay una persona desbordada por la cantidad y complejidad del trabajo. Lo peor: se jubila en junio. Aún peor: no hay reemplazo de planta porque la política laboral es privatizar las funciones, sin garantía de la experiencia y la profundidad de conocimientos idóneos del contratista para ejercer la función. Lo mismo se repite en todos los cargos de las muchas dependencias. 1.2. Se suprimió el cargo de catalogación de tesis y trabajos de grado o simplemente no hay quién realice el trabajo. Hace cuatro años no funciona el software adquirido para el efec-


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to (desarrollado por Michigan Institute of Tecnology —MIT— y por Hewlett-Packard —HP—) porque no se ha normalizado y dispuesto para enseñarle a los estudiantes a subir la información de sus propias tesis al sistema. Aunque es sencillo, ahora los directivos están estudiando la adquisición de otro software desarrollado en la Universidad de South Hampton. ¿Para qué, si ya tenemos uno? ¿Acaso el presupuesto es de caucho? Canje tiene un solo funcionario y también está desbordado. El canje de la producción académica de nuestra universidad es una de las maneras más efectivas y económicas para adquirir material de otras instituciones a cambio. Si no alcanzamos a mandar lo que producimos, ¿cómo vamos a recibir a cambio la producción de afuera? Correspondencia (del grupo de colecciones) acusa el recibo de todos los materiales que llegan, según las formalidades de cada caso. También inicia los trámites para el respectivo registro general de lo recibido. Se imaginaron bien la situación: un solo empleado, también desbordado por su labor. Depósito institucional responde por la producción académica a tramitar. Depósito legal recibe lo de ley que obliga a depositar en la Universidad las publicaciones del país. Aquí hay un número de empleados insuficiente y en vía de extinción como personal de planta; el software especializado no funciona completamente , por lo cual parte del trabajo se ejecuta en Excel. Distribución de la producción académica (otra sección del grupo) se encarga de enviar a todas las dependencias de la sede (biblioteca central,especializadas, proyectos de investigación) lo que corresponda, y créannos que es inmensa la producción. Sólo hay un empleado y solamente se despacha material cuando consiguen transporte disponible con la división de transportes. Pueden pasar muchos días para hacer un despacho. Otra sección de correspondencia tramita el envío a las diversas sedes de la universidad en el resto del país. Este proyecto está liderado por la Dirección Nacional de Bibliotecas, con presupuesto especial para el efecto. No se imaginan la montaña de material atrasado y sin enviar (tenemos fotografías). Selección y descarte tiene un solo funcionario en semejante labor titánica. En otra parte del edificio, hay montañas de cajas


de libros para escoger cuáles se quedan y cuáles se descartan por deterioro o porque ya no se consultan o porque no tienen qué ver con consulta universitaria. 1.9. Por los mismos lados, en una estantería vimos cualquier cantidad grande de videos destinados para pre-registro, que además necesitan transferencia de VHS a DVD. No hay quién haga este trabajo e inicie la actualización y catalogación para subir al sistema porque la funcionaria renunció al cargo, debido a las presiones y al estrés que el trato laboral le generaba, aún cuando sólo le faltaban dos años para jubilarse. Prefirió ir a una entidad privada donde le pagan aproximadamente lo mismo, sin presiones, pero sacando de su sueldo los aportes que aquí no hacía. 1.10. El personal del Grupo de Colecciones estima que la cantidad de material pendiente, acumulado de mucho tiempo en los diversos depósitos de bibliotecas de la sede, es mayor a 200.000 ejemplares y probablemente llegue a 300.000. 2. Podemos enfocar el problema desde otro punto de vista, ya público en parte, pero ignorado por la comunidad debido a falta de análisis, de un lado, y a falta de información suficiente, del otro: la incoherencia entre las cifras reportadas por la Directora Nacional de Bibliotecas, señora Flor Janeth Ardila, en la Rendición de Cuentas del pasado 23 de marzo de 2010, donde establece que en 2009 se adquirieron 5.396 volúmenes para bibliotecas (número bajísimo para una universidad de nuestra calidad y prestigio), mientras que el propio sistema ALEPH registra entradas de adquisiciones por 21,186 volúmenes, solamente en la sede Bogotá. Y eso que no hemos esculcado el presupuesto porque no hubo partida para adquisiciones, debido a la urgencia de terminar el edificio de la Biblioteca Central. ¿Será cierto el dicho de que “planea más un ladrillo”? O mejor, “si por aquí llueve, en las bibliotecas no escampa”. Hay muchas otras curiosidades que pueden tratarse mediante las cifras disponibles, pero este corto comunicado de alerta no da para tanto. Esperen un nuevo comunicado muy pronto. La conclusiones de lo anterior comienzan a aparecer con alguna claridad para nosotros: hay discursos efectistas, de eficiencias aparentes, que confunden a la comunidad para mostrar resultados. Con esos resultados


se pretende comprobar las virtudes de algunas políticas nocivas para la academia porque también confunden y velan la comprensión, incluso, de los altos directivos de la universidad. Es muy posible que también ellos estén ignorantes de lo que realmente pasa en bibliotecas. Especialmente, cuando viven confinados al edificio Uriel Gutiérrez. Por lo anterior, nos atrevemos a proponer que hay un “discurso de la desinformación y una desinformación del discurso”.

Abramos el debate y defendamos a nuestras Bibliotecas, a nuestros Compañeros y a la Universidad Pública.

Asociación Sindical de Profesores Universitarios —ASPU— en el COMITÉ POR LA DEFENSA DE LAS BIBLIOTECAS 29 de abril de 2010


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