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TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO: Por el décimo aniversario del 11S hay mucha información pero muy poco en LSE. Hemos seleccionado una entrevista a un médico psiquiatra español muy importante, Luis Rojas Marcos. Hace 10 años, Como director del Sistema de Salud y Hospitales Públicos de Nueva York estaba en el centro de emergencias enfrente del World Trade Center que fue aplastado por el derrumbamiento del primer rascacielos. Luis Rojas Marcos vio cómo se estampaban a su lado las personas que caían desde las ventanas de las Torres. Salvó la vida por una casualidad afortunada. Hoy el profesor de Psiquiatría, que vive en NY desde 1968, describe una ciudad recuperada y menos depresiva, pero más vulnerable. Pregunta.- ¿Qué efectos psicológicos y físicos son más persistentes? Respuesta.- Atribuibles al 11-S los psicológicos más persistentes son los síntomas de estrés postraumático crónico: ansiedad, fobias, aislamiento social, pensamientos obsesivos sobre la experiencia, problemas de alcohol o consumo excesivo de tranquilizantes, y depresión. Los efectos físicos más comunes han sido los trastornos respiratorios. P.- ¿Cuántos han sido los afectados en los últimos 10 años? R.- No es posible identificar un número concreto de personas. Hay que tener en cuenta a cuatro grupos: personas que vivían en NY, personas que perdieron un ser querido, personas que lo vieron por la tele (pueden sufrir síntomas) y por último, los niños (no se ha estudiado bien todavía el impacto en ellos) P.- ¿Es pronto para conocer todos los efectos? R.- Hoy sabemos bastante sobre los efectos devastadores del 11-S. Pero todavía existen muchas incógnitas. Por ejemplo, en los ocho años posteriores al 11-S la tasa de mortalidad entre los 42.000 rescatadores y personas que trabajaron en la Zona Cero fue significativamente menor que entre la población general. Otro dato reconfortante es que la tasa de suicidios en Nueva York ha descendido progresivamente desde el 11-S. P.- ¿El 11-S influyó en cómo se organiza el sistema sanitario? R.- Desde luego. (..) Otro tema que ha cambiado desde el 11-S, no sólo aquí, sino en muchas ciudades del mundo, es que en los manuales oficiales sobre la respuesta a calamidades o desastres imprevistos se incluye un capítulo enfocado a la organización de voluntarios. Cuarenta y ocho horas después de que se desplomaran las Torres Gemelas la lista de voluntarios sobrepasaba los 16.000. En los hospitales tuvimos dificultades a la hora de encauzar el brote de altruismo colectivo.


P.- ¿Qué recuerda más de ese día? R.- Por una parte, recuerdo el escenario infernal que contemplé desde el puesto de mando provisional que los bomberos habían instalado en la calle Vesey... Veo a hombres y mujeres agarrados desesperadamente a los marcos de las ventanas, los veo caer al abismo dando tumbos. Su trayecto horripilante termina o con un fuerte golpe seco contra el pavimento o estampándose contra la claraboya del Hotel Marriott. Por otra parte, contemplo en mi pantalla interior las imágenes reconfortantes de los incontables voluntarios que se apiñaban en las puertas de los hospitales exigiendo donar sangre o aliviar el dolor de los damnificados. También recuerdo cómo salvé la vida gracias a que no me funcionaba el móvil y un desconocido se ofreció a acompañarme al edificio adyacente, para que pudiese acceder a un teléfono fijo. P.- ¿Le ha cambiado en algo? R.- Mis hijos me dicen que a las pocas semanas mi pelo se volvió blanco. Creo que soy más sensible a los adioses y a las separaciones. Y desde entonces me olvido de los cumpleaños: celebro los cumpledías. Valoro más lo cotidiano.

Transcripción vídeo entrevista Rojas Marcos  

Transcripción del vídeo son la entrevista a Rojas Marcos por el 11S