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Revista de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia

gún la materia del litigio, y creo que ha llegado la hora de replantear este diseño institucional y buscar que una entidad se encargue de la representación del Estado en cortes y tribunales internacionales, como ocurre por ejemplo en los Estados Unidos o en Inglaterra. Por ende, vamos a revisar integralmente nuestra política de defensa internacional y los casos internacionales en donde el Estado es Parte para garantizar que nuestros intereses estén debidamente representados. Ahora bien, frente al archipiélago, mi gobierno desarrollará una serie de estrategias para crecer y desarrollar su economía, al mismo tiempo que buscará proteger los derechos de las comunidades raizales y de los pescadores en la región ante instancias internacionales. En particular, debemos apostarle fuertemente al ecoturismo, a la formalización de la economía y a un mejoramiento sustancial en su infraestructura. Orbis: Uno de los grandes problemas, si no el mayor, que enfrenta Colombia es la corrupción. Para mejorar la administración pública ¿Cómo planea fortalecer los sistemas de carrera de las entidades públicas, y en particular de la Cancillería, para que no se sigan presentando nombramientos políticos, nóminas paralelas, detrimento patrimonial, etc.?

A lo largo de esta entrevista he descrito los retos que le esperan a Colombia en el plano internacional. Esos retos sólo pueden asumirse de forma exitosa con un cuerpo diplomático preparado y profesional entrenado en el derecho, la política, la historia, la filosofía, la psicología y la economía, entre otras ciencias. Por eso, no hay espacio para nóminas paralelas o nombramientos de personal no calificado. En mi gobierno aplicaré un sistema de meritocracia para llegar a los cargos diplomáticos en donde primará la publicidad, la transparencia y todos los profesionales del sector podrán revisar la calidad

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e idoneidad de los candidatos. Toda la planta de la Cancillería será un libro abierto y me aseguraré de tener a los mejores. Ahora bien, aprovecho esta pregunta para señalar que el compromiso en la lucha contra la corrupción no escapa al cuerpo diplomático ni a nuestra política internacional. Vamos a diseñar una política integral, en coordinación con otras entidades del Estado, para que Colombia respete y garantice el cumplimiento de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Corrupción, la Convención de Lucha contra la Corrupción de la OEA y los compromisos asumidos por el Gobierno en la Cumbre Anticorrupción de Londres de 12 de mayo de 2016. La observancia de estos compromisos será el mejor instrumento para erradicar la corrupción y la ilegalidad en nuestra administración pública, sea en el servicio diplomático en cualquier otra área. Voy a impulsar la mayor transformación del servicio diplomático y consular de los últimos cincuenta años, garantizando que todos sus funcionarios ocupen sus cargos con base en el mérito, su formación académica y capacidades, y no con base a favores políticos. Para ello elevaré los requisitos que deben cumplir quienes aspiren a ser parte del servicio diplomático y reduciré los cargos de libre nombramiento y remoción, pero incluso para esas posiciones quienes quieran ocupar los cargos deberán acreditar la más alta preparación. También impulsaré audiencias públicas con grupos de veedores cuando éstos denuncien el tráfico de influencias para nombrar a cualquier funcionario o la falta de idoneidad de alguno para trabajar en la Cancillería. Además, voy a hacer un seguimiento detallado al cumplimiento de la Ley de Transparencia por parte de la Cancillería, para que las hojas de vida, trayectoria y antecedentes de todos sus funcionarios tengan la máxima publicidad posible.

Revista ORBIS No. 22  

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