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Somos espejoS Revista literaria Año I – Número 1 Somos Espejos – Año I – Número 1 – Abril de 2011 Revista literaria digital de distribución gratuita Gonzalo Salesky - Córdoba, Argentina http://revistasomosespejos.blogspot.com revistasomosespejos@hotmail.com


ÍNDICE

Convocatoria al I Concurso Literario Alejandro Schmidt (Argentina) Fernando Sabido (España) María Isabel Galván Rocha (México) José Manuel Martínez Sánchez (España) Gordon Mason (Escocia) Rosa Pérez Repullo (España) Yayá Petterle Portugal (Brasil) Eduardo Casas (Argentina) Ana María Galván Rocha (México) Luis Vilchez (Argentina) Jéssica Arias Mingorance (España) Isabel Salvatierra (Argentina) Pepe Sánchez (Cuba) Gladis Ataide (Argentina) Noris Roberts (Venezuela) Matías Castagnino (Argentina) Elizabeth Negrón (Puerto Rico) Reo West (Argentina) Carolina Torrecilla García (España) Lourdes Arévalo (Argentina) Carolina Ramos (Brasil) Jaime López (España) Michel (Argentina) Rodolfo de Jesús Cuevas Batista (Rep. Dominicana) Humberto Miguel Jiménez (México) Ricardo Gabriel Zanelli (Argentina) Cuentista DCF (Uruguay) Eva Crastore (Argentina) Sebastián Ianiero (Argentina) Somos Espejos

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03 05 09 12 14 17 22 27 30 36 38 42 46 48 52 54 57 60 61 63 67 70 72 75 77 80 89 97 99 105 Año I – Número 1


I Concurso Literario Revista literaria “SOMOS ESPEJOS”

BASES

1 – Pueden participar del concurso autores de cualquier edad y nacionalidad, con trabajos escritos en castellano (inéditos o no) y no premiados anteriormente en otro certamen literario. 2 – Cada autor podrá presentarse en cualquiera de las dos categorías: poesía o narrativa (o en ambas si lo desea), con el siguiente detalle: POESÍA: Enviando desde uno hasta cinco poemas. El tema y la métrica serán libres, con una extensión mínima –para cada uno de ellos- de 8 versos y máxima de 40. NARRATIVA: Desde uno hasta cinco relatos. El tema es libre, con una extensión mínima de una página y máxima de seis (tamaño A4, interlineado 1,5 y fuente 12). En ambas categorías, los trabajos deberán firmarse con seudónimo. 3 – PLAZOS: Los trabajos se reciben desde el momento de publicación de estas bases hasta el 30 de septiembre de 2011, inclusive. 4 – ENVÍO DE TRABAJOS: Las obras se enviarán a la dirección electrónica: revistasomosespejos@hotmail.com, con el asunto “Concurso Literario”. El e-mail contendrá dos documentos adjuntos: el primero, llamado DATOS, contendrá los datos del autor (nombre y apellido, dirección postal, fecha de nacimiento y correo

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electrónico) junto con el seudónimo. El segundo, titulado OBRA, incluirá el o los trabajos presentados a concurso. Todos los participantes recibirán acuse de recibo. Si un autor desea presentarse en ambas categorías, podrá enviar sus trabajos en el mismo correo electrónico. 5 – Se establecen las siguientes distinciones para cada categoría: Primer premio: Diploma y medalla. Segundo premio: Diploma. Tercer premio: Diploma. También podrán otorgarse menciones de honor. Los trabajos ganadores se publicarán en el siguiente número de la revista. Las medallas y diplomas se enviarán por correo postal. 6 – Se notificará a los ganadores de los premios y las menciones por correo electrónico y a través del blog de la revista. 7 – El fallo del jurado será inapelable. El nombre de los integrantes del mismo se dará a conocer una vez finalizado el concurso. 8 – Bajo ningún supuesto los premios quedarán desiertos. 9 – No se abonará ningún importe en concepto de inscripción. 10 – El envío de los originales al I Concurso Literario – Revista literaria “Somos Espejos” supone la plena aceptación de las bases.

Consultas: revistasomosespejos@hotmail.com Web: http://revistasomosespejos.blogspot.com

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ALEJANDRO SCHMIDT Villa María, Argentina radamanto@arnet.com.ar http://romanticismoyverdad.blogspot.com/

Visión

en ese patio la rosa iba creciendo más allá de la ropa tendida y el portón

vi su cabeza consumiendo los cristales del mundo

pasaba

y mis temores la inclemencia

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fueron puramente esta muda sonrisa desde mayo

nada importa demasiado los infiernos de Ser profanos reinos

la rosa ascendía para un cielo por ella íntimo y posible.

Apenas unos pasos

rogando la dádiva que el tiempo ya no otorga volverás ciega memoria o carne al nombre de una calle un rostro amado

abrirás esta puerta materia inmóvil, desolada sueño llegado a su desierto y entonces el patio no ha de parecerte la amable selva Somos Espejos

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ni las bodas con un presente alto

amuleto de hechizos que rodaron justa promesa de cenizas

llegarás a verlo como siempre fue apenas el fondo de una casa paredes de frente lastimada un árbol en su imperio hacia el verano

sí ajena, dichosa criatura apenas unos pasos y todo creció exilios salvo aquellos pájaros redondos pequeñitos que otra vez fueron dormido el mundo y tu pasado

serán testigos

infancia y escrituras tu padre en su tabaco la espuma de tu madre en sus labores Somos Espejos

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y la casa natal donde hoy traigo y traigo las complacientes voces

los derramados viveros del instante

apenas unos pasos por donde anduvo el ángel

puros secretos en abolidas tardes.

Fumel, Francia (Fotografía de Jessica Arias Mingorance)

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FERNANDO SABIDO SÁNCHEZ Peñarroya, España

sabido49@gmail.com http://fernando-sabido-sanchez.blogspot.com http://fernando-sabido.blogspot.com/ http://fernando-sabido-pinturas.blogspot.com/ http://poetassigloveintiuno.blogspot.com http://poesiasolidariadelmundo.blogspot.com/ http://fernando-sabido-andalucia.blogspot.com/ http://fernando-sabido-amigos.blogspot.com/

Maternidad

Gracias a la conservación de manuscritos fechados afirmo que el pensamiento amenazó con escribir la historia de un amor que nunca quiso nacer

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Hiciste uso de las ostras y su perfil de arena introdujo la bienvenida al mar Con caracolas vuelvo a ocultar mis oídos y al escuchar tu voz te exijo respirar en un coro de perlas marinas

¿Me oyes?

Sin el permiso de tu rancio linaje vienes a decirme en secreto que me amas y es prematuro porque tú sabes que un mismo movimiento te devuelve a la totalidad inacabada

Amanece y en la maternidad mediterránea no hay ya ninguna errata

(Del poemario “Las diosas esconden su sexo detrás de la luna”)

Maternidad (Pablo Picasso) Somos Espejos

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Posfacio a Allen Ginsberg

Por la acera de la avenida Lower East Side de Manhattan, un tipo calvo de aspecto bonachón camina con un libro de Jack Kerouac bajo el brazo Al pasar junto al puesto de periódicos se detiene a ojear el Times buscando el titular de su último poema: "Lista de deseos de una nueva democracia para el presidente Clinton, Casa Blanca"

Como todos los días se despertó al amanecer y escribió unos poemas pensando que Norteamérica es un gran país lleno de vaqueros, indios, judíos, negros y de algunos norteamericanos

Allen Ginsberg

Antes de volver a su apartamento, pasa por la oficina postal y recoge un montón de cartas, todas enviadas por incondicionales fans a un tal Allen Ginsberg, fundador de la Beat Generation

(Inédito)

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MARÍA ISABEL GALVÁN ROCHA Distrito Federal, México igalvan47@hotmail.com

Quisiera mirarlo

Hacia lo alto; la noche sobre el horizonte. En quieto sibilino el cielo estrellado. Esparcido abalorio devuelve brillo. Su vital destello queda en mis ojos. Vuelve en vaivén a mi pensamiento… Y cavilo la idea que sobre Dios… Quisiera mirarlo… Como se goza el oscuro infinito. (Y así, me respondo). Si soy esencia del mismo universo. Él está dentro de mí.

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Como abalorio de perlas de eterna presencia.

Jacarandá

Llueve matinal la flor de jacarandá, al cubrir la tierra lleva la inocencia del frágil violeta, cesión de corta vida es dulce victoria a la llegada de la primavera.

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JOSÉ MANUEL MARTÍNEZ SÁNCHEZ Albacete, España martinezsanchezjm@gmail.com http://lasletrasdelaire.blogspot.com http://lashorasylossiglos.blogspot.com

Bereshit

Quedaron usadas, gastadas las horas y el libro abierto, como flor en un jardín de nadie. ¡Deprisa, la noche no llegará si la palabra última vence al ocaso! La luz que recorre el mundo es una sílaba despierta, una letra que has encendido como vela en medio de lo oscuro, en lo más profundo del alma

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donde duermen los silencios y las voces de este sueño nacido de un vientre sin origen. Quedaron historias por descifrar, el resplandor del beso, la semilla que inocente asciende a su cielo, el amor que se fue y busca su regreso, un poema que se hace vida al cantarlo como luz que al ser vista se estremece. Una rosa, un pétalo, un océano… Un mar extranjero que navegar entre letras cada noche, en cada palabra, en cada historia.

Canto de amor

Habla la voz que es clara en el deleite, en lo amado como frontera y encuentro, como luz no agotada del canto, en fuerza y pasión de quimera que avanza en la unidad prodigiosa del turbador sentido. Breve soy como el deseo ante el todo, acaso nada. Me abrazo al instante desnudo que traza el cuerpo del ahora, el paisaje diverso contenido en un punto insondable. Somos Espejos

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Me abrazo a la mágica presencia que me hace certero y declara que cualquier paso es el centro de su orbe. Breve me abrazo, acaso siendo nada, a la voz que canta su frescor en lo unánime.

Árbol milenario, castillo de Bonaguil, Francia (fotografía de Jéssica Arias Mingorance)

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GORDON MASON Edimburgo, Escocia alhaurino-tangerino@hotmail.com http://catapulttomars.blogspot.com/

Picasso

He was born clinically dead, his heart a dark labyrinth awakened by scent tentacles from his uncle Salvador's cigar. From this darkness he filled frames with light and sharp shadows, ran his fingers through clays and wrote poems in shuttered blue. There is never a quick reply to each question he created Somos Espejos

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in geometric improbabilities. Every pause reveals our ignorance.

Nació clínicamente muerto, su corazón un oscuro laberinto despertado por tentáculos aromáticos del cigarro de su tío Salvador. De esta oscuridad que llena los marcos con luz y sombras nítidas, pasó los dedos por las arcillas y escribió poemas en azul persianas. Nunca hay una respuesta rápida a cada pregunta que él creó en improbabilidades geométricas. Cada pausa revela nuestra ignorancia.

La Baltasara for Antonio Gala Velasco Summer solstice: the space station slides silver like the handle of his cane. The poet is in residence. In La Baltasara: on whose death the hermitage bells rang unaided. Now the ground is followed by astronauts. Somos Espejos

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Dark mountains lie in waves like his hair. The night sky is sprinkled with his humour. His hands grasp over the flat head of his cane. Suspended in a coffee cup behind the ripple of his thoughts, a deep stillness enamels his verses.

El solsticio de verano: la estación espacial desliza plata como el puño de su bastón. El poeta está en residencia. En La Baltasara: en su muerte en la ermita, las campanas repicaron sin ayuda. Ahora la tierra es seguido por astronautas. Las montañas oscuras se inclinan en ondulaciones como su pelo. El cielo de la noche es rociado con su humor. Sus manos agarran sobre el puño liso de su bastón. Suspendido en una taza de café detrás de la onda de sus pensamientos, una calma profunda esmalta sus versos. Somos Espejos

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Art Restoration (Restauración de arte)

Hands in white gloves whisper like silk in motion. Wrists cocked like pianists, they pull dark notes from the sheet music. Ladies from Madrid and Colombia, like dancers unwilling to release their partners, take pictures of the past and warm them in their palms to revive the pulse of colour. Hands move discreetly without fanfare. Constellations of age spots pale in a wide silk of transparency. A new sun throbs with birdsong, spring stems bloom in bridal bouquets and the white gloves can spread as fans.

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Las manos en guantes blancos susurran como seda en el movimiento. Las muñecas alzadas como pianistas, ellos tiran notas oscuras de la música en impresos sueltos. La madrileña y la colombiana, como bailadores renuentes a soltar a sus parejas, toman ilustraciones del pasado y los calientan en sus palmas para revitalizar el pulso de color. Las manos mueven discretamente sin fanfarria. Constelaciones de granos de edad palidecen en una seda ancha de transparencia. Un sol nuevo palpita con el canto de las aves, tallos de primavera florecen en ramilletes nupciales y los guantes blancos pueden esparcirse como abanicos.

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ROSA PÉREZ REPULLO Córdoba, España rosaprepullo@gmail.com http://rosaperezrepullo.blogspot.com

El último amanecer Dedicado a mi Padre

Aquella fría mañana de febrero, Te levantaste aunque era temprano. Tu costumbre de ir al trabajo, Te enseñó a dormir poco.

Desde mi cama te escuchaba en el patio, Cuando entraste al cuarto de baño. No entendía porque madrugabas tanto. Sin tener que ir a ningún lado.

Quizás dentro de ti algo, Te decía que vivieras el momento. El día para ti no terminó, Ese amanecer fue el último. Fotografía

Eres el reflejo de mi alma, La luz de mis entrañas. Somos Espejos

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El otro ojo de mi cara. La imagen de él y de ella, Que en el papel se graba. Tu luz me acompaña, Desde la noche a la mañana. El destello de tu mirada, A partir de tu foto fue creada. Capa a capa interminables formas, De ver tu fotografía, Que siempre será inmortal.

Flores muertas Dedicado a mi padre

Flores muertas bajo tu tumba, No puedo hacer que vivan. Traiga las que traiga, Tengo que ver cómo se apagan. ¿Por qué todo se acaba, Y el dolor no se va? Amanece un nuevo día, Lleno de luz y vida. Sonrío aunque no me apetezca, Para que no sufran los que me rodean.

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Sólo tú sabes mi tristeza, Los recuerdos se amontonan. Y me ayudan en mi vida, Mientras el tiempo me acerca, A tu alma tan perfecta, Seguiré cuidando de tu familia.

Yo confieso

Querer amarte hasta, Que el mundo se rompa. Hasta que mis ojos no te vean, Ni te abrace en mi cama.

Como arrancarte de mi alma, Si cada parte de mi cuerpo te llama. Quiero acariciarte cada mañana, Sin sentirme culpable porque tú no me amas.

El deseo ya no me basta. Necesito más de lo que me das. Tu recuerdo me acompaña, En todas tus ausencias.

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Mi sufrimiento se olvida a ver tu cara. Haré que no retengas nada en tu memoria, Para que no pienses en ella. Y sientas lo mismo que yo en tu presencia.

Lluvia

El sonido de tus gotas, Acariciando mis ventanas, Me despertaba por las mañanas.

El olor a tierra mojada, Me acompañaba todo el día. Gracias a ti el aire se limpia.

Siempre serás bienvenida, Ahora te valoro mucho más, Porque ya no te escuchaba.

Transparente eres única, Sin ti no habría vida. Fría pero me gustas.

Te escribo estas palabras, Para que nadie malgaste tu agua. Te mereces mil poemas. Somos Espejos

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Yo seré tus ojos

No quiero que sientas añoranza por estar lejos.

Dedicado a mi padre

Quiero que veas tus canales favoritos, tus platos preferidos.

Para que puedas ver crecer a tus nietos,

Los años que no podrás vivirlos.

contemplar tus lugares favoritos.

Tus sueños incumplidos.

Reír y soñar con tus amigos.

Yo siempre, seré tus ojos.

Bahía de Pasaia (España) (fotografía de Jessica Arias Mingorance)

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YAYÁ PETTERLE PORTUGAL Curitiba, Brasil yaya.curitiba@terra.com.br http://arteseescritas.blogspot.com

Limites

Dos Limites impostos por mim Hão de estar não querer agradar Sem amar, interpondo um sem fim De sofrer d’uma vida a pagar. Um castigo inventado assim, Desamor cultivado em jogar Por jogar, sem gostar, querubim Sem vazão, um se quedar e estreitar Na visão da ambição; oprimindo. Hei de estar à alegria ao tentar Imprimir a palavra de mim,

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Na viagem do belo tornar O impossível num fato, um jardim Planejado, sem mais limitar.

Nudez

Pegar gravetos como se peixes fossem Ao mar. Recolhe avencas em infusão, Aquece ao estar sem horas visando montes, Em águas mornas, doces sais de imersão. Paixão d’uns anjos nus nas preces desse ontem, Aguarda e banha-se em ato de oração Da seiva em flor, na busca da ultimação D’ amor fiel numa indizível corte. Da sorte, nada diz e cala-se a fonte Em gesto pródigo, fineza e perdão Na fé que roga, implora e nega um afronte. Que seja um banho preguiçoso. Não conte Ao mal das águas dessa libertação E faz desfeita a mágoa no horizonte.

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Poema inspirado por la exposición de pinturas y dibujos del artista John Werner en Londrina, Paraná, Brasil.

Poema ao Luar

Gradam campos e pradarias, Soltos pastam em seu descanso, Pasta o gado por estes dias; Passos fartos consome o campo. Calçam botas e as montarias, É o caminho do seu recanto, Outros tantos e, quem diria... Hoje acalmam e secam prantos. Corre o tempo que assim urgia Nesse longo e verde acalanto; Horas largas ao fim do dia Trazem folga estando ao entretanto... Foge o sol, vai-se a nostalgia, Chão de palha estrela o manto Prata, a lua que romanceia Esse céu, noite sul, descanso. Somos Espejos

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EDUARDO CASAS Córdoba, Argentina eduardocasas2305@gmail.com http://eduardocasas.blogspot.com

Los tiempos del amor El tiempo del amor es otro tiempo. Otro ritmo, otro turno y cadencia. Tiene otras estaciones, relojes y brújulas. Hay otras lunas, con sus días y sus noches. Otras fechas y aniversarios. Dibuja otros mapas. El amor es un laberinto en que el cual todos estamos perdidos. No hay señales. No hay signos. Nadie escapa. Todos se extravían. El tiempo del amor tiene otro movimiento. A veces rápido. A veces lento. Veloz es el placer. Pausado es el dolor. A veces pareciera estirarse el tiempo del amor. Se ensancha o se angosta según la ocasión. A menudo, el tiempo del amor escapa y roza las márgenes de la eternidad. El tiempo y la eternidad se abrazan bailan una danza cuando se encuentran en el amor. Se une el presente del tiempo con el presente de Dios.

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Otras veces el amor no soporta la eternidad de la eternidad y vuelve a ser un tiempo que sucede y que acontece y que camina paso a paso. La muerte se tienta y se acerca al tiempo del amor. Busca que la fugacidad sea aún más fugaz. Que todo sea rápido y termine. Que deje de respirar y de latir, que expire. El amor a veces queda vencido y el mordisco de la muerte lo deja marcado. Otras veces el amor sueña su sueño de eternidad y se escapa de la acechanza mortal. Hay días y noches en que la muerte se demora, se queda en el camino distraída y olvidada. Se retrasa. A veces el amor toca la muerte y la esfuma, la desvanece. Otras veces la muerte toca al amor y lo traiciona, lo hiere, lo dobla, lo mata y lo ahoga. El tiempo busca la eternidad y el amor la encuentra entre sus besos y abrazos entre sus cartas y miradas entre sus ausencias y palabras entre sus suspiros y silencios. Hay eternidades que buscan el amor y lo encuentran, y otras eternidades que nunca llegan. Hay promesas que se cumplen y hay promesas desiertas. El tiempo del amor no es el que llevamos dentro. Somos Espejos

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Son todos inseparables mientras caminan juntos: el tiempo, el amor, la muerte y la eternidad. Sus combinaciones son diversas. Hay tiempos que son amor y hay amores que son tiempo. Hay amores eternos y amores sin eternidad. También hay tiempos sin amores. Hay eternidades sin amor y hay amores sin eternidad. Hay amores sin muerte y hay muertes sin amor. Hay tiempos sin muerte y sin eternidad. Los tiempos del amor son otros tiempos. Vienen y van. Perduran y quedan. Agonizan y mueren. Son tiempos sin tiempos. No siempre hay que esperar. No hay que aguardar. Llegan sorpresivamente, sin avisar.

Mi amor es pequeño (I)

Mi amor es pequeño. Te lo doy a cambio del tuyo. Mi amor tiene heridas y fragilidades, Somos Espejos

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fracasos y miedos, sueños perdidos y largas esperas, días veloces y noches de ausencia. Un amor de pequeños detalles: lágrimas y gotas de rocío, intentos que sólo intentan, caminos cansados y puertas que abren y cierran, una mañana con muchos ayeres a cuestas y muchos ayeres sin ninguna mañana, nombres y rostros perdidos, olvidos ya olvidados, grandes sueños y pequeños milagros. Eso es lo que puedo darte. Un pequeño amor, descalzo y diezmado, raído y gastado, con paraísos desiertos y baldíos, con calles sin salida y abiertos laberintos. Mi amor tiene poco. A menudo se queda sin nada. Eso es todo lo que tengo. Tal vez, alcanza.

Mi amor es pequeño (II)

Mi amor es pequeño. Cabe todo en una sola mirada, en una palabra o en algún pedacito de tu alma.

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En una sonrisa y también en una lágrima, en un minuto, en una estrella fugaz, en un pétalo, en un renglón o en un cajón. Mi amor es pequeño. Se esconde en un baúl y en una canción, en una arruga, en una pestaña, en un suspiro y en un pedido de perdón. Cabe todo en el ombligo o en un dedo, en las agujas del reloj y en el sueño de un libro cerrado a su lector. Mi amor es pequeño. Le queda grande un soneto, un bolsillo, una foto, un color o un sello. Se pierde entre las luces y las formas, las figuras y las sombras. Se queda dormido apenas lo dejo. No sabe hablar, ni caminar. Le ahuyento los temores. Curo sus dolores. Beso, una a una, sus heridas. A veces es caprichoso y travieso, infantil e indefenso. Camina, corre y vuela. También tropieza y cae. Se levanta y vuelve a empezar. Somos Espejos

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Mi amor es pequeño. Sólo se hace grande cuando te veo. Crece y madura cuando te encuentro.

Arcos Iglesia de Vila-seca (España) (fotografía de Jessica Arias Mingorance)

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ANA MARÍA GALVÁN ROCHA Distrito Federal, México anagal2006@yahoo.com.mx

Amanecer

La última estrella de la noche dará su brillo, un viento casi gélido hará temblar de frío, el delicado rocío humedecerá el verde campo, y el primer suspiro sereno llegará a mi oído. Juguetones rayos de sol entrarán por las ventanas, el canto del ruiseñor romperá el silencio con su trino, la suave brisa se llevará por doquier las hojas caídas, y tus ojos somnolientos se posarán en mi cálido cuerpo. Un callado silencio atrapará al terminar el anochecer, llegará ese breve tiempo en que se pierde el alba, y la fría noche se volverá mañana, una tierna mirada nos hará estremecer, en ese instante, romperá el amanecer.

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Sin más

Un sol busca quebrar la oscuridad del amanecer, la gracia de la luna dibuja luz y sombra en tu rostro sereno, sentir tu cálida mirada me hará enloquecer, sin más, desearé tu cuerpo, el amor siempre será nuestro. Más allá donde brillan mil soles, una estrella dejará caer un rayo que iluminará tus oscuros ojos tranquilos, percibiré en mi alma esa calma plácida y bella, sin más, desearé tu cuerpo, el amor jamás estará lejos. Más allá en el azul cielo inquietas nubes, una gota como triste lágrima humedecerá tu cálida mejilla sonrosada, conmovido el gozo entre los dos continuará, sin más, desearé tu cuerpo, el amor será maravilla.

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LUIS VILCHEZ

Los siguientes poemas pertenecen al libro Poemas de amor para una olla vacía, Ediciones Madera y Verso, año 2008. De Luis Vilchez, poeta y orador popular, nacido en San Luis, República Argentina. Sur del Continente Americano. Planeta Tierra en recomposición metonímica y anímica. Más información: http://revistaculturalelviento.blogspot.com www.artistaspuntanos.com (ve a columnistas y a literatura) revistaelviento@gmail.com

Poema de amor para una olla vacía

Porque voy a morir juntando abrazos y otoños abrazados a tus senos esta noche de amor va tu poema... me cuesta -amada- convidarte mis silencios amaneceres llenos de sonetos duendes que me protegen de la ira mundana este insomnio que me jode noche y vida y ando por los pasillos de tu cuerpo me caigo y me levanto ante tus labios osito de peluche de tu vida romántico - poeta - enamorado palabras que se van por los caminos avanzan como mares por los pueblos se ríen del hastío de los tercos te buscan amor mío - altana - al viento

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una olla vacía es un martirio que nace ante los pueblos oprimidos amada mía - hay que luchar por esos niños!!!... dicha olla -mi amor- es lamentable!!!... y estos versos hoy lloran a tantos muertos de hambre sería mejor llorar por la alegría que nos nace de un niño con juguetes por las montañas de años que se vienen - por la maza - la lucha en una marcha voy a nacer amada en esta noche algunos versos que busquen lo posible... algún posible amor - un hombre libre convocando en el cosmos tu ternura candorosa mujer - ¡vamos! - te invito... a hacer posible todo lo imposible - a volar - a lucharnos el futuro a proteger la especie... convidando

Luis Vilchez Somos Espejos

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Vientres

De mujeres sé muy poco -casi nadaempezaré por contarte lo que intuyo: sé de mujeres que trabajan la cosecha diaria ungidas mariposas con sus senos de miel... jadeo etéreo de tierra que da a luz en duros tiempos -crudos-: de guerra y de dolor... rosadas manos de seda o gravemente heridas eternas buscadoras de un espacio propio saladas... dulces... frescas: bocaditos de Adanes ¡alas... eternamente alas! recorren un camino de lluvias y pasiones envueltas en pañuelos convidan esperanza... volátiles pociones tan llenas de candor... un óbelo del libro que señala caminos de luchas y de marchas en plazas del dolor... unidas como manos que aplauden la alegría comandan las escuelas... hospitales... familias... incitando al abrazo... al beso... a la nostalgia... ocróptero angelito de alas amarillas nacidas y paridas en cuerpos de guitarras en tiempos de avaricia ellas reparten panes... son mujeres de tierra son de agua y son madres

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Vientres II

Después de todo - los hombres somos centenares de pedazos de nostalgias en torno a un camino de nalgas y de senos - de etéreas golondrinas... de mujeres de barro húmedos pasos de unos lentos poemas que danzan por el vientre de la madre tierra otoños románticos y memorativos cantándole a Eva con memoria y sal... con mimos... con guerras... bello-vuelo somos... y fuertes... y héroes en Sierra Maestra... en revoluciones -revueltas- resonancias... nos repercutimos... vivimos en cientos de estados del mundo metamorfoseados en tantos silencios de campos quemados... de árboles tristes... de niños sin techo alas y palabras que caminan juntas rumbo a un paraíso de frescos racimos... estados de ánimos casi desnutridos... caos y violencia -con temor y olvidoinvaden al hombre opíparos vicios la luz de la luna lo energiza siempre y unido a su brillo compone canciones -románticos versos- para las mujeres... instintos comunes de una misma especie olores -ovarios- sobrenaturales... hombres y mujeres de nardo y de sol en mares y ríos -montañas y cerros-... en revoluciones son hombres de guerra... de guerra y sin paz

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JÉSSICA ARIAS MINGORANCE Vila-seca, España aorillasdelalma@hotmail.com http://aorillasdelalma.blogspot.com/ http://www.literariaaorillasdelverso.blogspot.com/

Amanecer en Venecia de dos almas palpitantes... Desde el puente de los suspiros

imaginé como la góndola se hundía

observé acercarse una góndola,

tras el incendio de sus cuerpos,

cada vez más despacio,

el canal mecía la góndola

más suaves y más tiernas las caricias

mientras, en Venecia amanecía.

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Siempre me acaricias

Engánchate a mí esta noche espósame a tu calor,

Déjame esta noche fumarme la luna

abraza mi deseo,

mientras me acaricias

abrígate en mi placer.

y con tus manos me perfumas. Encadéname a tu cintura, Déjame esta noche

deslízame en tu espalda.

emborracharme de tu alma suicida en el abismo

Llévame al infierno

del deseo de nuestra piel.

en tus alas de ángel gris.

Siempre me acaricias...


Redoble

Mi corazón late en acústico una canción de amor.

Mis versos se funden entrelazados en pentagrama de ilusión.

Versos que he robado del país de las maravillas para llegar hasta ti.

Dando vida a un redoble en mi corazón acústico nace hoy esta canción.

(fotografía de Jessica Arias Mingorance)

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Ciudad de Barcelona (fotografía de Jessica Arias Mingorance)

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ISABEL SALVATIERRA Santiago del Estero, Argentina isabelas@live.com.ar

Pensamiento lateral

tu mente va a desearme tanto que me absorberá la piel y la irá transparentando y veré en mi espejo un espejismo, un eco tergiversado vas a desearme tanto que secuestrarás las palabras para sobornar lo que has creado para atrapar esa luz y hacerla brillar entre tus dedos y equilibrar tus antojos e inventar nuevos juegos y pintarás en mis espacios me dibujarás a mano alzada vas a convertirme en tu escultura seré también tu pentagrama va a desearme también tu karma y tus vidas pasadas seré tu argumento el discurso de un sofista sin palabras vas a desearme tanto tanto… que dirás que no te alcanza.

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Clandestino

La noche es joven, es necesario que madure… Y crece la luna, y la marea es alta La noche es joven y es necesario que madure su alma Provocas en mis labios el antojo De algunas bellas falacias y eternos repertorios

Encubierto de acertijos y parábolas te develas Lo Prohibido se acerca acechando mis promesas Es Ilegal tu estudiada estrategia Tus cuestiones son el túnel que nunca concluir se deja.

El Secreto en mis labios aún cabe Está Oculto detrás de un rosa suave El Furtivo arrebato de tu curiosidad impune Hace que te encubra y tu delito perdure.

Y es Anónimo el llamado de un eco grave Hoy te denuncia la evidencia de tus juegos en clave Ilegitimo dueño de esta mortal costumbre Apócrifo cuento que escribes con tanta lumbre Y con el único beso hoy me condenas A deberte un mundo señor de arena.

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PEPE SÁNCHEZ Cumanayagua, Cuba pepesanchezh2000@yahoo.es www.calleb.cult.cu

Mirando a mi padre en su sillón de decirnos

Mi padre está enfermo de vejez como si lentísima muerte y el tiempo fuera un dado por lanzar arrugas que amordazan su frente contra mi beso Tristemente está enfermo hasta la tristeza o soy yo que lo miro patriarca y en su vejez tan la vida su campo ya no es el bosque árboles que truncasen los días fieles La vejez no se muere se vive calladamente Y yo pienso qué triste mi padre Somos Espejos

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Año I – Número 1


Enfermo está mi padre y yo lo arribo con tanta fe de tenerlo así de joven que alcanza apenas para decirnos ¡mis hijos! ausentada barba que ya la madre como de Dios no quiere encanecida Mi padre está mortalmente enfermo y pareciera yo su hijo dándole de canas como yo te miro y le convenzo cada arruga cada doblez o bronquio consabido en que no puedo su paternal susto Y está mi madre emulando de mujer en la lentitud del sillón que nos dice

Los surcos del cariño

Padre, ya no respetan nuestra tierra, no han sido abuelos de la luz sembrada y como ciegos de un rencor que es nada le han declarado al ruiseñor la guerra. Padre, habrá que enganchar el viejo arado, poner cercas de sangre sobre el río, dejar a salvo el nombre del bajío que cuenta la heredad de tu ganado. Padre, no oyen los surcos del cariño, cómo se alza un recuerdo, el propio aliño; la canción de los árboles amando. No entienden que el labriego sabe cuándo despertar el verdor, para que ladre libre la lluvia en nuestro campo, padre.

Somos Espejos

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Año I – Número 1


Ciertos días

Profeta, dime, en verdad te lo imploro, ¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad? ¡Dime, dime, te imploro! Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

EDGAR ALLAN POE

Ciertos días precisas de un amigo, de su franca luz sobre la mesa para cortar el pan, la soledad, la indecisa brújula que brinda una mañana de sábado.

Uno sabe lo de siempre, cómo abrir la puerta hacia un libro, el olor rotundo de una página en blanco, los deberes cotidianos, esa ventana que da al este de los sueños con su cuchillada de ruidos convidantes. Hace varias derrotas aprendió a morder las palabras frente al espejo; incluso, sabe cómo hacer un ajedrez de fotos sobre la cama cada vez que añora sus veinte años.

Días de ignorar si hay bálsamo en Galaad, en que no quieres saber que la felicidad verdadera (si la verdadera felicidad existe) es la respirable, la que celebra con pulsos de luz, Somos Espejos

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Año I – Número 1


con golpes de remos y espigas, el trigal de la sangre mientras el tiempo bebe en tus ojos.

Pero alguna vez te palpas la voz, vuelves a la eterna pregunta. Entonces registras los recuerdos olvidados en el desván de los días, buscas toda el ansia, la cal rutinaria que cubre algún sitial de sol. Entonces echas de menos a la novia, a tu primer asombro, de nuevo eres aquel muchacho de mirada triste, el rebelde de profesión, aquel que golpea las puertas del barrio, o del Estado, a ver si le abre su identidad; que sale a la calle en busca de la taberna de su ser, un rincón de la vida nuestro, o heraldos que anuncien la caída de todas las fronteras, el camino a la hermandad del hombre.

Y no es sólo que un día como la llegada de la lluvia o de un amigo que no se anuncia al fin sepas quién eres y no eres. Es más bien convencerte sin espejos, ni ojos, ni señales de humo, quién serás una tarde de otoño cuando ya no precises de un amigo, ni siquiera —y esto es lo peor—, de su franca luz sobre la mesa para cortar el pan, la soledad, la indecisa brújula que brinda una mañana de sábado.

Somos Espejos

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Año I – Número 1


GLADIS ATAIDE Balnearia, Argentina gladispoetisa@yahoo.com.ar www.abrapalabra.unlugar.com

Noches vacías

La tarde se hundió en la noche. La lluvia dejó en cada esquina la oscuridad del alma. Dibujo letras de este lado del vidrio. La vejez atropella y el poema se enreda en las cenizas de mi pelo. El tiempo se escurre en la noche vacía como el fondo de mi copa. Somos Espejos

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Año I – Número 1


Transparencia

Detrás, fantasmal, transparente como una acuarela de Turner

Hoy te miraste al espejo.

se reflejaba él en el azogue.

No viste tus canas. No pintaste tus labios.

Y tus ojos llovieron tristezas.

No contaste arrugas.

Y tus brazos colgaron vacíos. Y sentiste la temible

¡Luminosa abstracción!

anchura de la pieza.

Panorámica de Salou (España) (fotografía de Jéssica Arias Mingorance)

Somos Espejos

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Año I – Número 1


NORIS ROBERTS Puerto La Cruz, Venezuela norisroberts@me.com http://web.me.com/norisroberts2 http://www.norisroberts.com

Sé que pensarás en mí cuando no te amen así…

Sé que pensarás en mí cuando no te amen así… Con el infinito deleite de mi cuerpo sobre tu pecho mojando de ternura tu alma por completo bautizando tus sedientos besos sin pretender por un momento adueñarme de tus sentimientos

Te amé, enlazando mi respiración en aquel furtivo beso acalorado acaso por mi voraz incendio cabalgando en los pinos del viento con la misma audacia con que se mecen las horas en el tiempo

Somos Espejos

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Año I – Número 1


Te amé, con el ímpetu de una mujer entregándote mi aliento en cada amanecer humedeciendo de jazmines tu desnuda piel y en tus cristalinos besos el amor pude beber

Te amé, más allá del pretérito silencio, de la atracción, del sexo, de las frases dichas como evangelio hasta embriagarte con mis excesos Es cierto, todo acaba, como acaba la noche con las risotadas del alba y quizás, en tus acantilados sueños recuerdo lo que hubo entre tú y yo, al pasar el tiempo lamentes vuestro error, en un grácil penacho despierte la pasión y emprendas tu vuelo hasta mi corazón.

Sé que pensarás en mí cuando no te amen así…

No me preguntes quién soy…

No me preguntes quién soy Puedo ser la viviente esencia de una suave oración o el lúgubre aposento de una prosa con dolor

Puedo ser el cáliz de suaves caricias derramadas sobre tu piel La calma, la tormenta o la hiel

No me preguntes quién soy… Somos Espejos

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Año I – Número 1


Puedo ser el latido, la pasión, las palabras sonoras del corazón o quizás la impetuosa fantasía que suele morir al despertar el día

No me preguntes quién soy…

Y yo todavía sueño…

Fragmentado mi corazón intenta olvidar el llanto Los sueños derrotados La insinuante miseria del humano que se ufana tras la complicidad de un halago donde sólo aflora hostiles palabras de un gusano

Una oración que se disipa en el olvido Una traición sin ningún motivo La sed en mis manos Un amargo sabor Un peculiar silencio con aroma a dolor Una mirada de rodillas implorando justicia

Y yo todavía sueño… Con noches de sortilegio Con la nitidez lluvia de un beso Con claveles de topacio en mi pelo Con las citas de amor donde se paseaban con soltura mis sentimientos

Y yo todavía sueño… Somos Espejos

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Año I – Número 1


MATÍAS CASTAGNINO Rosario, Argentina matiascastagnino@hotmail.com http://elmomentoeterno.blogspot.com

Conexiones

Las redes y el misterio de todo cuanto rozas de todo lo que existe aún en pensamiento.

El que cruzó el lago para nunca más volver. Ya los restos de conciencia en las prendas… el legado. Las fachadas que conservan el sentir de su mirada… el plasma urbano impregnado. La viuda que se muda con el peso inefable de un vacío aterrador… callado.

Todo cuanto nos roza tiende así los hilos Somos Espejos

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ancla en el pecho su desencadenar irremediable.

La desgracia evitada que encuentra otra víctima palpando el punto débil como grieta en la represa. El vuelo de la mariposa hemisférica será un tornado austral. La idea inspiradora en la palabra ya es patrimonio del hurtador del hurtador de turno, el más sutil.

Y al fin, tras la brecha de destino que has dejado tu virtud, la tan preciada lamerá cada uno de mis poros por hasta casi la química última.

El aroma de la querencia

Una decisión pendía la miel y la cuerda floja y el remanso removía puñales en el pecho.

Somos Espejos

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Año I – Número 1


Distancia de mares huida tras las puertas en su indecible mañana, aquella que no perdona.

A instancia del desvelo todo allá fluía, menos algo algo callado y permanente que la piel bien sabe. La Cruz del Sur que crucificó tus labios en mi olfato. Todos los poros recibiendo tu información de los pies etéreos, los ojos radicales.

Como una sombra como nunca antes su corazón se había abierto y con tanta lejanía la espera de venir a mí desde todos los rincones. Somos Espejos

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Año I – Número 1


ELIZABETH NEGRÓN Arecibo, Puerto Rico tupoiesis@gmail.com http://rhemaenrima.blogspot.com/ Nací...

Nací como el mar de antaño adelantada a mi fuente y de tanto en tanto nazco adelantada a mi suerte.

De los capullos que trago soy un élitro viviente; soy la pérdida que traigo adelantada a mi puente... Más de una...

Escapa por mi garganta esa viudez que me habita, hay una parte que falta mudez jamás es escrita.

El mundo cambia de casa es niñez sustituida, bienvenida voz extraña no me llames tu inquilina... Somos Espejos

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Año I – Número 1


REO WEST Ituzaingó, Argentina roquenrollo@hotmail.com http://peloybarbaherald.blogspot.com/

Ilusión

Región bizarra de la nada, apurando los tiempos del hastío, que volando con alas alquiladas te sumerges sutil en las miradas. Puede que no seas ángel, puede que simules como diablo. Pero, ¿quién se atrevería a dudar de tu cordura? Si te acercas con las sombras y te alejas con los vientos masticando tréboles rosados, bebiendo a sorbos la savia de los días venideros. ILUSIÓN... Creo que así te llamarán los hombres.

Somos Espejos

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Año I – Número 1


Mansedumbre

Yo?... Muy bien, por cierto. Como de costumbre loco. Observando transeúntes desde el cielo. Dibujando mil rostros entre sueños. Enmarañado de amores tibios... clandestinos. Buscando a tientas el sino de mis días. Absorbiendo el polen dulzón de los poetas, transcribiendo apócrifas historias reiteradas. Hurtándole visiones y delirios a otros locos, que como yo... Observan transeúntes desde el cielo.

REO WEST de su cuentario "café con Musas"

Somos Espejos

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Año I – Número 1


CAROLINA TORRECILLA GARCÍA Málaga, España tadeaulloa@gmail.com http://censurafuera.blogspot.com/ http://yoadorotambienalasbronte.blogspot.com/ http://danzandoencasasolaydescalza.blogspot.com/ http://eyotampocosoyinvisibleytambienteamo.blogspot.com/ http://unanovelaesunintento.blogspot.com/ http://porsialgunavezlolees.blogspot.com/ http://beni-es-argos.blogspot.com/

Viento de otoño salvaje

El viento azota mi cara. Y cada lamento que se oye no es sino el dolor de los árboles desnudos, mutilados de sus amantes, viejas hojas, secas ya, amor caduco de otoño. Declaran su amor de ida y vuelta. Cuánto dolor ver el amor en hojas caídas danzando al son del viento sin la protección de tus ramas. Somos Espejos

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Año I – Número 1


Mas volverán, y lo sabes, no tengas congoja, que la vida es cíclica y todo tiene su sentido. Puedo sentir tu fuerza. Sigue siempre adelante, pase lo que pase. Los niños pisan las hojas. La rebeldía asoma su rostro. Contagia de vida el crujido, saltar y trepar por el tronco. Ignoraba tu vieja historia de amor, perdona; yo también he saltado. La queja inexistente es elegante. Yo siempre acabo llorando. Ahora reparo en tu dolor y te comprendo. Tus silencios me abruman. Cada mirada de admiración es para ti. Observándote, te confieso: Nuestro gran amigo no está, la gran amiga de él está enferma, el corazón de mi madre llora en silencio y el invierno advierte la nieve sin él. Abro mis fauces y aúllo invertidamente, como la loba persona que todos contenemos. No, no nos detengamos, que la vida nos apremia y con amor todo es la mitad de complicado. Barcelona, Sant Andreu de la Barca, a 20 de octubre de 2010 Somos Espejos

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Año I – Número 1


A Pablo y a Marta

I

Ojos negros que miran sabiendo amar a tus cinco años aprendiste a mirar.

II

Pies que mágicamente danzan flamenco observando a tus muñecas bailaoras en directo. Aprendiste a bailar.

III

Niña con gracia que dice "¡Tita mañana es mi santo!" y con dulzura responde Somos Espejos

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Año I – Número 1


a mi "te extraño, Marta" "Y yo.Te paso con Pablo."

IV

No hay uno sin otro ni otro sin uno. Mis sobrinos Marta y Pablo. Su alegría es la mía. Su desdicha mi tristeza. Su futuro mi presente. Su presencia son las risas. Y las risas felicidad plena.

A Marta y Pablo, por el día del Santo de Marta, escrito en Málaga a 29 de julio de 2010 y por el santo de Pablo, ya pasado el día 29 de junio de 2010, con todo mi corazón. Somos Espejos

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Año I – Número 1


LOURDES ARÉVALO Córdoba, Argentina lu4_arevalo@yahoo.com.ar

Búsqueda

Sólo guardas tinieblas, a pesar del verano. Tus ojos, fría bruma de grises amarguras.

En cántaros de sueños con sabor a utopías, sólo guardo quimeras.

Entre tinieblas busco. Pretendiendo encontrarte en la esquina de un beso.

Sé que en sueños anhelas, sobre mi piel helada la calidez de un nido.

La noche, temerosa, quiere ser un remanso tranquilo del estío.

Sólo guardas tinieblas. Sólo guardo quimeras. En la noche, perdidos, no hallamos el camino.

Somos Espejos

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Año I – Número 1


Mi mente

Mi mente vaga sin rumbo, desbocada. Presa en la cárcel lóbrega del cuerpo. Es mariposa que perdió las alas en la maraña de un jardín incierto. Se sumerge en la hondura de la noche mientras, por una rendija de la vida se cuela un rayo verde de esperanza que calma su ansiedad y la mitiga. Que en realidad no es verde es pura plata como la luna bella que se hermana trayendo aliento y un poco de cordura a ésta, mi oscura soledad insana.

Somos Espejos

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Año I – Número 1


El amor

Es el amor, un sentimiento hermoso que en cuatro letras, su grandeza encierra. En su nombre también se hizo la guerra y padecer por él, es lo grandioso.

Aquel que lo conoce, es muy dichoso. Quizás sea, herida que no cierra. Habrá algún corazón que lo destierra o inspire su dolor, ruego piadoso.

El alma poseedora ya no es fría ríe o llora, tan sólo, noche y día, pues todo lo que daba por perdido

puede tomarlo o darlo consentido. Lo sentirá, lo siente o lo ha sentido. Morirá, agradeciendo lo vivido.

Somos Espejos

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Año I – Número 1


CAROLINA RAMOS Santos, Brasil linacaroramos@gmail.com

Silêncio

O silêncio sucede à voz da tempestade. No silêncio do aroma, inteira dá-se a rosa, a oferecer à vida a sua amenidade e em silêncio a desfolha a insensatez maldosa!

Há silêncio no espaço. E densa nebulosa guarda estrelas sem conta! A penumbra persuade de que se oculta em véus, talvez, porque invejosa desses sonhos de luz, de brilho e de verdade!

Se o silêncio de um beijo, ou tantos que colhemos, em transportes de amor, em anseios supremos, a vida transformar em pedras contra nós,

silenciemos, calando a mesquinhez do mundo, que não entende a voz do nosso amor profundo, nem o amargo e infeliz cansaço de dois sós!

Somos Espejos

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Año I – Número 1


Num ponto além...

Somos fruto da espera. E a espera continua... Pela existência afora, há um sonho que se esconde no anseio de um porquê que o espanto não situa, a vida não diz quando e a morte não diz onde.

A cada passo dado, é mais comprida a rua. E a espera se prolonga, até que o tédio a ronde. A lua espera o sol. O sol espera a lua. O céu espera a calma, embora o raio estronde!

Há pontos no infinito e múltiplos espaços entre os quais gira o mundo. Impele nossos passos o tempo que se arrasta a contornar a esfera.

E perdido no azul, imenso, do infinito, indaga, sem resposta, o nosso olhar aflito: Meus Deus, o que há no além... depois da longa espera?!

Somos Espejos

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Año I – Número 1


JAIME LÓPEZ Barcelona, España inkiback@gmail.com http://lahuellaintacta.blogspot.com http://fronterasdebabia.blogspot.com

El grito que no llega

Te has dejado envolver por el silencio pues te es más cómodo con su sonido no escuchar tu propia voz moribunda pedirte un respiro. Sin apenas fe en tu destino has hundido tus pies en el barro de la indiferencia. Te dejas llevar por las masas, dices, mientras consumes un cigarrillo de falsa esperanza. Hay en ti un leve brillo del joven que fuiste. Rebelde, audaz, amante y caballero. Somos Espejos

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Pero ese grito que no llega, te va quemando por dentro. Has tragado cubos de mentiras arrojados a tu cara. En tus manos han muerto las flores de tus amantes olvidadas. La fe en tu dios está perdida. Ardes en fuegos de esquinas prohibidas. La mancha que deja tu sombra es seguida por los lobos de tus recuerdos. Pronto hallarán tus carnes y sólo quedarán tus huesos mojados en sangre.

Espera el momento, ahí, sentado ante tu puerta. Quién sabe si aún la suerte recuerda tu nombre. Pero ese grito que no llega…

Poema inacabado

Durante la larga espera de un amigo que nunca llega, pienso para no sentirme solo. Al fondo del local, cerca de la esquina, donde la luz del sol apenas me ilumina, tú puedes descubrirme. Acaricio un vaso medio lleno de un extraño aguardiente que con el paso de los minutos se vuelve más áspero. Tres vasos vacíos sobre mi mesa delatan el tiempo que llevo aquí. No me ayuda fijarme en el segundero del reloj que hay sobre la vitrina de bebidas alcohólicas, ni mirar mis zapatos con cierto automatismo, mezcla de timidez y cansancio crónico. La noche apunta su espada Somos Espejos

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Año I – Número 1


sobre mí, dejándome ver al fondo un pedazo de luna. Nadie se ha dado cuenta de que he estornudado.

Arranco una servilleta de su cápsula metálica he intento esbozar algunos versos. Me vienen a la mente palabras como: desazón, angustia, pomelo, Trieste y manzana. La mancha natural del mármol de la mesa, donde sostengo mi espera, me recuerda a Patricia. Posiblemente caeré de nuevo en el pozo de todos sus recuerdos, donde nunca hay buenos versos que beber. Lástima de servilleta. Ultrajada con mi punzante bolígrafo de palabras inconexas y febriles, donde algunos encuentran algo llamado poema.

Entran dos tipos encorbatados, acompañados por sus simpáticas maletas. Las adjetivo como simpáticas, ya que ambas al entrar me han sonreído. Me recuerdan a las mujeres las maletas. Hermosas, firmes y llenas de secretos. Sus dueños toman asiento, y tal vez por el exceso de licor en mi sangre, o por un designio divino, se transforman ante mí en dos cocodrilos. No paran de parlotear, reír y mirarme con inquietud. Pobres, no les culpo. Son adorables.

Sigo maltratando la servilleta con sutiles puñaladas en el cuarto verso. Y en mi cama la sábana escupe tus recuerdos, anoto con ardor de estómago. El poema está condenado a no ser acabado, me lo dice la misma voz que lo narra. Doy el último trago al vaso. Lamento haberme levantado esa mañana de mi cama y haber pensado que tal vez sería un buen día para concluir algo. Dejo unas monedas sobre la mesa y un cadáver de papel que muere en tinta azul.

Mientras, en un callejón se desangra un payaso tras haber comprobado que un niño le ha robado el corazón. Somos Espejos

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MICHEL Mendoza, Argentina michelito11@gmail.com http://depoesiayotrasapreciaciones.blogspot.com

Ni arriba ni abajo

Arriba, el santo y su parsimonia, la nieve blanca, tu mano.

Abajo, el olor a tierra tierra, el sahumerio que lo inunda todo, el delirio debajo.

En medio, la posibilidad que da tu sonrisa, la espinal dorsal, el olor a ti. Somos Espejos

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El eterno repensar de tu presencia

Si tu idea se me hace propia, sobre el heroísmo de profetas ancestrales, y la sangre que sólo es memoria, me abarca por completo, yo puedo, entonces, dormirme en tu movimiento.

Puedo suponer que el infinito se mantiene elevado, y que el canto lo alcanza y entiende. Puedo suponer que es cierto lo que veo, y más cierto lo que siento. Puedo, sin ir más lejos, acostumbrar a mi alma al más amplio desasosiego (pero allí, en el más profundo desdén, despierta el amor absoluto por el movimiento universal).

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RODOLFO DE JESÚS CUEVAS BATISTA Santo Domingo, República Dominicana http://rodyuricuevas.blogspot.com/ rodyuricuevas@gmail.com

La fugaz permanencia de las estrellas fugaces

¡Ah las casualidades de la vida! ¡Cuán raras y extraordinarias son! Él era astrónomo y, por mera coincidencia, su novia se llamaba Estrella, una mujer bella como poca, razón por la cual se sentía ser un ser dichoso y privilegiado; y, como siempre acontece con todos los buenos amantes de los misterios celestes, el mirar las estrellas constituía su entretenimiento favorito. Una noche, en tanto que las observaba atentamente, notó que una de ellas refulgía con más intensidad que todas las demás; supuso que tal estrella representaba a su amada y que, con su tan rutilante centellear, parecía querer revelarle algo. De repente, muy sorprendido, vio como ésta se desprendió, convirtiéndose en un meteoroide, aquello que comúnmente llamamos una estrella fugaz... Al otro día, cuando el astrónomo fue a buscar a su prometida, a fin de relatarle su extraña vivencia astrológica, supo que ella... su querida y amada Estrella... precisamente durante la noche anterior... se había fugado con otro...

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En guardia ante los cambios

Si bien sabemos que la inefable vida es un granero que un día está lleno y al otro muy prontamente vacío; si entendemos que ésta no es más que un eterno e incomprensible subi-baja que tanto así como se eleva desciende y, a veces, lo hace fúlgida o atropelladamente; si nos han convencido de que ella es un río, prístino y milenario que, de forma perenne y constante, vive cambiando sus aguas; si advertimos que ésta es igual a un mar cuya marea sube y baja cuando quiere y sin, a nadie, tener que dar explicaciones de sus actos; entonces, ante tantos vaivenes esperados,

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aunque extraños e inexplicables, muy lógico es escuchar atentamente a Og Mandino y comenzar a “prepararse para la oscuridad mientras que aún se viaja bajo la luz del sol”, lo cual equivale, congruente con su filosofía: a estar y vivir siempre en guardia ante los cambios inesperados y a aguardar, siempre muy sabiamente, “preparado para lo peor” que nos pudiese sobrevenir en nuestro breve tránsito por la vida.

Recuerda bien que: el Tiempo todo lo devela y, como el viejo sumamente sabio que es, todo, a su debido momento, lo ubica en su exacto lugar; así que, tan sólo accionas y permítele obrar; déjalo discurrir y verás que, el día menos pensado, te sorprenderás de la falibilidad de tus actos y podrás ver, muy claramente, los resultados de tus pasos y de sus pasos.

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HUMBERTO MIGUEL JIMÉNEZ Tlalnepantla de Baz, México jimenez_humberto@prodigy.net.mx ocelotl3113@yahoo.com.mx http://blogs.monografias.com/la-novela-historica http://h-literatura.galeon.com

La tierra prometida

¡Mientras exista el mundo! Perdurará la gloria y la fama de México–Tenochtitlan. (Anales de Chimalpahin).

I

—En unos minutos aterrizaremos en el aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México –anunció por el sonido el sobrecargo del vuelo 438 –. Favor de enderezar el respaldo de su asiento. Plegar su mesita de noche. Ajustarse el cinturón de seguridad. Apagar sus celulares y demás equipo electrónico que viaje con ustedes. “Agrément” por volar por Air France. Minutos más tarde, la aeronave Boeing 777, tocaba tierra después de volar casi doce horas con cuarenta minutos, desde la ciudad de París. “Bienvenue” a la Ciudad de México. Son las dieciocho horas… seis de la tarde y tenemos una temperatura de 18 grados centígrados. El Capitán Louis Somos Espejos

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Brossman y su tripulación: les agradecen su preferencia por volar por Air France, y les desean una “bienheureux” estancia en la Ciudad de México. “Bon nuit.”

II

683 años antes. Un escuadrón de canoas se deslizaba sobre las aguas del lago… casi sin mover los remos… para evitar hacer ruido. Las canoas se acercaron lo más despacio posible a la isla más grande, que se encontraba en el centro del lago. Un viento que soplaba creaba remolinos, agitaba las aguas del lago, con olas entrecruzadas y de diferentes alturas… Hacía brincar a las canoas, con peligro de naufragar… y sólo la pericia de sus tripulantes las mantenía a flote. Los rayos tiernos del nuevo sol, apenas lograban cruzar las negras nubes de lluvia que cubrían la laguna y formaban largas sombras como fantasmas, las cuales se movían de un lado a otro o desaparecían. Las tinieblas de la noche no acababan de ser vencidas. Los remos tocaban sólo lo indispensable las aguas, para guiar e impulsar las canoas hacia la isla y esconderse en la penumbra del amanecer, para no ser vistos por los guardias tepanecas; que vigilaban desde la orilla de la laguna. De ser descubiertos los matarían de inmediato. Si corrían con suerte, los obligarían a dejar el lugar a cambio de su vida. Su misión era verificar que aquella tierra, en medio del imperio tepaneca, era la tierra prometida, ofrecida por su dios y cuya búsqueda ya duraba más de doscientos sesenta y dos años. En esa ocasión Huitzilopochtli les manifestó: “… en verdad esta es mi tarea y para ello se me envió acá… avituallaos y vamos para allá Somos Espejos

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(en donde) están aquellos a quienes hemos de conquistar y ver la casa de piedras preciosas, la casa de oro, la casa de plumas de quetzal…” Como se fueron acercando a la isla… los carrizales los comenzaron a proteger, como los protegería su hermano mayor. La canoa de vanguardia se detuvo en una costa fangosa con un golpe seco. El estruendo que produjo invadió el silencio del valle y la quilla de la canoa se atoró en el fondo de la playa. Todos se quedaron quietos y en sus rostros se reflejó el pánico de ser descubiertos. Al unísono voltearon hacia la tierra firme, para saber si los guardias oyeron el golpe. Pero los tepanecas, continuaban su vigilancia tranquila en tierra firme. Sólo se oía el aletear de las aves remontando el vuelo y el canto de las ranas huyendo de la estridencia producida por la canoa. Instantes después, todo volvió a quedar en silencio. El escuadrón logró atracar en silencio y sus corazones comenzaron a latirles de forma acelerada. “¡Acaso! –Se preguntaron. ¿Ésta si será el lugar de nuestra morada…?. como nos prometió nuestro Señor Huitzilopochtli, el día de nuestra partida de Aztlan… Desembarcaron e iniciaron la marcha en busca de las señales. Se trataba de un pequeño islote. En su mayoría pantanoso, en donde sobresalían aquí y allá rocas de diversas formas y tamaños y rodeadas de cañaverales; en esta ocasión fueron sus aliados al protegerlos de las miradas ocasionales e indiscretas de los guerreros tepanecas. —Cuando lleguemos al otro lado de la isla –les advirtió Cuauhcoatl, sacerdote supremo de su dios Huitzilopochtli –: debemos de cuidarnos de los vigías tetzcocanos. Al sur del islote, en tierra firme. Se encuentra el pueblo de los culhualcanos: quienes lanzaron a todo el pueblo mexica a las aguas de la laguna, en días pasados.

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Cuando se encontraban allá, en Tizapan; en donde se asentaron. Al tener el permiso y limpiar el lugar de serpientes y toda clase de alimañas. Detrás de Cuauhcoatl y Axolohua, sacerdotes de Huitzilopochtli. Los seguía Tenochtzin, líder y caudillo desde hacía veintisiete años. Más atrás iba el Consejo de ancianos y una parte del pueblo. Todos iban con la súplica a Huitzilopochtli, para que en esta ocasión fuera la tierra prometida; en donde sería el asentamiento de su ciudad. Todavía tenían el recuerdo fresco, de cuando los arrojaron de Tizapan; los culhuacanos. Y tuvieron que vivir dentro de los tulares y carrizales hasta su llegada a Mexicaltzingo. Él pasó por estas tierra pantanosa y llena de carrizos, tan altos que bloqueaban los rayos del nuevo día; de espadañas, cuyas hojas les golpeaba la cara, los brazos y las piernas; o las olorosas juncias, con sus espigas verdes y luciendo en lo alto de sus cañas triangulares su inflorescencia. Más que largo, el camino fue tortuoso y fatigoso. Esta tierra era un verdadero infierno: lleno de serpientes, arañas y demás alimañas. Al paso del tiempo, el fresco del amanecer se convertía en un calor húmedo y sofocante. De pronto, aquella selva de juncias, carrizos y espadañas se convirtió en un bosque de sauces y álamos. Árboles con más de cuarenta metros de altura, cubrían toda la vista posible y los rayos del sol se detenían en la copa de la arboleda. Comenzó a soplar un aire fresco y la tierra perdió su agua y el suelo se hizo sólido y el andar más placentero. Al final de aquel bosque, se encontraba un inmenso espacio sin árboles, sólo con espadañas y carrizos y lo cruzaba de un lado a otro, un cantarín riachuelo. Cuauhcoatl cruzó la orilla del bosque y pudo contemplar aquel hermosísimo lugar, y después de un rato, dijo: —Ayer venimos “(a buscar) y vimos (que) hallaríamos algún lugar cómodo para poder hacer asiento, en un lugar entre las espadañas y carrizales, como Somos Espejos

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ustedes lo hicieron hoy. Recordemos el mensaje de Nuestro Señor Huitzilopochtli, dado en sueños: ‘busquemos un lugar en donde todo sea blanco… ––mientras señalaba un lugar hermosísimo, y continuando dijo – y lo encontramos, ahí es…” Se sorprendieron de lo hermoso del lugar por donde caminaban, sintiéndose satisfechos. Pero… todos se interrogaban: ¿si aquel lugar sería la tierra prometida por su dios Huitzilopochtli? Fue un sauce de unos cuarenta metros de altura, lo primero que vieron, blanco y muy hermoso. A sus pies una fuente, de donde brotaba agua cristalina, tan traslúcida como un espejo pulido de toda aspereza. A continuación se dieron cuenta; todos los sauces y álamos que los rodeaban, eran blancos, todos ellos eran blancos. Los peces en aquella fuente eran también todos blancos. Lo mismo las serpientes, todas eran blancas. Las espadañas y los carrizales en lugar de su colorido habitual, eran blancos. El agua de la fuente brotaba en medio de “dos peñas grandes, salía tan clara y linda que [daba] sumo contento”. Los sacerdotes y los ancianos que iban en la peregrinación; recordaron lo dicho por su dios Huitzilopochtli, hacía ya muchos años atrás, cuando salieron de Aztlan. —“Eha, desde ahora ya no os llamáis aztecas, ahora seréis mexicanos – manifestó Huitzilopochtli en esa ocasión, en medio de una nube blanquísima –. Yo los llevaré a su nueva morada.” Cuauhcoatl se detuvo delante de la fuente y les pidió a todos se acercaran. Y una vez que se reunieron, agregó: —Hijos míos… llegamos a nuestra nueva morada, que nuestro Portentoso Señor Huitzilopochtli nos prometió. Ahora descansemos y esperemos la señal de Nuestro Señor Huitzilopochtli. Con la aurora del nuevo día buscaremos un lugar para construirle un templo.

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Todos se alejaron y lloraron de felicidad, su peregrinaje ya alcanzaba los doscientos doce años. Por fin tendrían una morada propia, nunca más tendrían que rendirle cuentas a un extraño; ni pagar tributo para poder vivir en tierra ajena. Todos se dispusieron a descansar en aquel lugar hermosísimo y muy pronto el silencio reinó en toda la isla por última vez… En el silencio casi absoluto de la madrugada, se oyó de improviso un gran trueno, parecía que venía del inframundo. Todos se sobresaltaron y se levantaron con el rostro lleno de pavor. De pronto, y dentro de la sorpresa, se oyó una voz muy dulce pero enérgica: — ¡Hijos míos…! No se asusten… soy su Padre amadísimo Huitzilopochtli, quien los guió desde que salieron de la lejana Aztlan… “Ya estaréis satisfechos, porque yo les he dicho cosa que no haya salido verdadero: ya vieron y conocieron las cosas que os prometí verían en este lugar, a donde yo los traje; pues esperen, aún les falta por ver. Os acordes cómo os mande matar a un sobrino mío por traidor, se llamaba Copil, y os mandé que le sacaran el corazón y lo arrojaran entre los carrizales y espadañas, lo cual hiciste. Cayó encima de una peña y ahí nació un tunal, tan lindo y coposo que encima de él hace su morada una hermosa águila. Mexicanos, hijos míos… les ordeno buscar allá para sentirse dichosos y bien aventurados, ése es el lugar de nuestro descanso y de nuestra quietud y [grandeza]. En esta ciudad será [ensalzada] la nación mexicana; ha de ser conocida la [fuerza de nuestro brazo], y el ánimo de nuestro valeroso [corazón]. Deberán de sujetar a todas las naciones, así cercanas como [lejanas], sujetar de mar a mar todos los pueblos y ciudades. Se harán señores del oro y de la plata, de las joyas y piedras preciosas, plumas y adornos. Con ellas, distinguirán las clases nobles y militares de lo común. Serán señores de ellos y de sus haciendas; de sus hijos y de sus hijas, y nos han de servir y ser sujetos y tributarios. Este lugar debe de llamarse Tenochtitlan; y será la ciudad Reina y señora de todas las demás de la tierra y a Somos Espejos

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donde hemos de [recibir] a todos los demás reyes y señores. Así hijos míos, vayan por entre estos tulares y espadañas y espesura, [vuestro dios lo dijo y prometió], si antes prometió [que hallaríamos verdad], también lo hallaremos ahora.” Cuando Cuauhcoatl terminó de dirigirse al pueblo, Huitzilopochtli se dirigió a su pueblo a través de su principal sacerdote. Todos se dividieron y entraron por los carrizales y espadañas para buscar de un lado a otro… de una parte a otra. Durante toda la mañana caminaron para buscar de esa forma. Ya para el atardecer, la fe comenzó a decaer. Muchos se desilusionaron y comenzaron a regresar a Mexicaltzingo. Abordaron las canoas en medio de sombras fantasmales. Los rayos del sol, apenas lograban penetrar el cielo cubierto de nubes cargadas de lluvia. Un viento húmedo y helado, recorrió toda la isla; anunciando una tormenta. Estaba precedida como siempre con descargas eléctricas; en medio de una serie de ellas, alguien gritó: — ¡Ompao… machca…! –Mientras señalaba el poniente –. La hallamos… el águila en el nopal… Y mientras la mayoría del pueblo cruzaba el lago y evadía las grandes olas formadas por el fuerte viento. El resto, que no perdió la fe, vieron el tunar y “encima el águila con las alas extendidas hacia los rayos del sol, [que lograban penetrar entre dos nubes negras, tornándolas de color dorado. El aire frío del atardecer dejó de soplar]… entre las garras tenía prisionero a un pájaro… de plumas muy preciadas y resplandecientes”. “El águila, al verlos, agitó las alas como si tratara de volar… hizo que los rayos del sol se desperdigaran en una infinidad de luminancias; inclinó la cabeza hacia cada uno de los siete grupos, formados para la búsqueda.” Ahí estaba, sobre su nido de plumas preciosas. “Las plumas de pájaro azul, plumas de pájaro rojo, todas plumas preciosas, también estaban esparcidas allí: cabezas de diversos pájaros, garras y huesos de pájaros.” Somos Espejos

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Al ver esto… los mexicanos comenzaron hacer grandes ceremonias y demostraciones de alegría y contento. Sólo los más ancianos, los que lucharon por años para encontrar la tierra ofrecida y el abandono de lugares estimados como el territorio prometido, comenzaron a llorar en señal de alegría y contento. Porque su dios les dio vida, para poder ver lo que acababan de ver. Saber que llegaron al término de la búsqueda, habían visto y tocaron la tierra prometida… su morada definitiva. Con los últimos rayos del sol, Cuauhcoatl se colocó frente al águila, se dio vuelta hacia los mexicanos: y les dijo: —“¿Dónde merecimos nosotros tanto bien? ¿Quién nos [hizo] dignos de tanta gracia y [grandeza y excelencia]?. Lo que buscábamos durante tanto tiempo y hemos hallamos, nuestra ciudad… –Cuauhcoatl se calló y entró en una profunda meditación. Momentos después, como si saliera de ella, continuó –: ‘¡Hijos míos!, [razón] tenemos para agradecer a nuestro dios y le agradezcamos el bien que nos hace; vamos todos y hagamos en aquel lugar del tunal una hermosa y pequeña ermita, para que descanse ahora nuestro dios: por lo pronto no será de piedra [y canto], sino de céspedes y tapias, por el momento es todo lo que se puede hacer”. A la luz titilante de las antorchas, se acercaron al tunal y recortaron gruesos céspedes de los carrizales, “hicieron un asiento cuadrado, servirá de cimiento o asiento de la ermita para el [descanso] de Huitzilopochtli.” Hicieron encima una casa chica, cubierta de paja, misma que recogieron de la laguna…

La ciudad de México Tenochtitlan, fue fundada un día 13 lluvia del mes Fiesta de los Señores, del año 2 casa, de la era Mexica. 18 de julio del año 1325, en la cuenta occidental cristiana. En menos de cien años, llegó hacer la capital del

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Imperio más grande, poderoso y rico, que existió en la América antigua. El Imperio Mexica.

Fuentes Consultadas

Alvarado Tezozomoc, Francisco. Crónica Mexicayotl, Traducción: Adrián León, 3ª edición, Universidad Nacional Autónoma de México, México 1998 Instituto de Investigaciones Históricas. Primera serie Prehispánica Nº 3. Bernal, Ignacio. Tenochtitlan en una isla. Prólogo del autor, Fondo de Cultura Económica, México 1984, Lecturas Mexicanas Nº 64. Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Francisco de san Antón Muñón. Séptima Relación en Relaciones originales de Chalco Amaquemecan, Paleografía y Traducción. Del nahuatl e introducción de S. Rendón. Prefacio de Ángel María Garibay K. Fondo de Cultura Económica. México 1965 Biblioteca Americana. Serie Literatura Indígena. Pág. 164 – 294. Durán, Diego Fray. Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra firma. Estudio preliminar Rosa Camacho y José Rubén Romero. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México 2002 Cien de México. 1ª Reimpresión. Tomo 1. León-Portilla, Miguel. Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares. Introducción por el autor. Fondo de Cultura Económica. Secretaria de Educación Pública. Cultura SEP. México 1983. Colección Lecturas Mexicanas nº 3.

© Humberto Miguel Jiménez 2009

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RICARDO GABRIEL ZANELLI Córdoba, Argentina ricardozanelli@gmail.com ricardozanelli@hotmail.com

Las bestias de Pavlov

Sabía que en Viña del Mar lo llaman el monstruo. Aparentemente por su ferocidad. Pero él se enfrentaba a uno igual cada vez que se presentaba en vivo. Aunque no pensaba que en esos casos debiera hablarse de ferocidad; era otra cosa más bien, pero no alcanzaba a definir qué. Cuando dejó sus estudios de psicología para dedicarse a su devoción por el canto, nunca se imaginó que iba a enfrentarse a algo semejante. Es decir, hacía años que se presentaba en público a cantar por los más diversos lugares del mundo, ya fuera solo con su guitarra (“La guitarrita no te va a dar de comer”, le dijo su padre, ofendido por el abandono de los estudios universitarios) o con su grupo de acompañamiento, y siempre acababa con la misma sensación: la extraña sensación de que, paradójicamente, no había nadie del otro lado del escenario. Había, claro, una multitud, pero nadie en particular. Conocía de sobra que otros colegas habían experimentado sentimientos similares. Uno incluso había escrito un disco muy famoso acerca de que entre el

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artista y el público existía una pared infranqueable. Algunos le daban mayor importancia que otros. Uno le decía: “Voy adonde me dice el manager, hago el numerito, me pongo la camiseta de la selección del país donde esté (cuando sé dónde estoy), hago un poco de circo pa’ lo’ muchacho’, y chau. Para qué te vas a molestar. En todos lados es igual. Es sólo un trabajo. Otros van a la oficina; yo, subo a cantar”. A él le parecía demasiado pragmática esa actitud y no podía compartirla. Sabía de otro que se negaba rotundamente a cantar los viejos éxitos y se empecinaba en presentar “material nuevo”. “Cantate una que sepamos todos, che”, le gritaban, casi faltándole el respeto. Él se mantenía en sus trece. Una vez, harto, hasta llegó a mentir: “No me acuerdo de los acordes”. Mentira: era seguro que tenía pesadillas con esos acordes trillados. Sea como fuere, con el tiempo se quedó sin público. Éste representaba el otro extremo del asunto. Que tampoco era su caso. Sin embargo, a la vuelta de los años, algo indefinible había ido surgiendo en su interior. Indefinible, sí, pero que podía resumirlo en una simple pregunta: ¿Había alguien allí, más allá del escenario? ¿O sólo había ese monstruo innombrable? “¿Para quién canto yo entonces?”, se había preguntado, años ha, otro colega, muy famoso. Él, como artista, sabía que se debía a su público. Pero el público, ¿escuchaba realmente lo que les cantaba? El “respetable”, como le dicen en la península, pagaba una entrada y él vivía de esa entrada, pero el respetable, ¿iba al show a oír su propuesta artística, o sólo asistía a una suerte de rito cada vez que él se Somos Espejos

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presentaba, como quien va a misa, funcionando las canciones (las que sabemos todos, no las otras) de manera análoga a las consignas del sacerdote que los fieles deben responder con fórmulas preestablecidas? ¿Por qué, si no, cuando tímidamente estrenaba canciones de cada nuevo álbum, sus seguidores aplaudían, con respeto, sí, pero también con impaciencia, esperando las canciones “de siempre”, esas “que sabemos todos y que podemos cantar”. Era como si dijeran: “Dale, che, que no tenemos ganas de aprender; danos la nueva dosis de más de lo mismo que vinimos a buscar y para eso pagamos la entrada que, ya que estamos, no son precisamente baratas”. Llegó a pensar que, en el fondo, no tenía necesidad de seguir editando discos nuevos. Para qué iba a esforzarse a escribir nuevas canciones que iban a ser casi seguramente despreciadas, salvo una o, con mucha suerte, dos. Al final, era mejor, más fácil, presentar todos los años un “Grandes éxitos” perpetuo, con una o dos canciones nuevas por vez, sobre todo para calmar a esos inútiles gruñones de los críticos. Además, por otra parte, ahora encima se “bajaban” las canciones de Internet. Sí, muy bien, pero todo eso iba en sentido contrario de su instinto artístico. Si seguía así, prefería terminar tocando en bares de mala muerte para dos o tres delirantes que apreciaran realmente su arte y no en esos coliseos modernos que son los estadios de fútbol, ante hordas enardecidas de fanáticos. Porque ésa era la palabra: fanáticos. En el peor de los sentidos. Somos Espejos

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Todas estas cuestiones estaban trastornándolo y ahora dudaba seriamente de continuar con su carrera artística o, al menos, con sus presentaciones en vivo. Pero, en caso de que así fuera, no deseaba retirarse sin antes haber revelado el enigma que lo atormentaba. Es decir, la recurrente pregunta: ¿Había alguien allí? ¿O sólo existía el monstruo colectivo, un inefable Leviatán del siglo XXI? Decidió entonces realizar un experimento y para ello recurrió a lo que había aprendido en su paso por las aulas de la carrera de Psicología. Conocía de sobra el famoso experimento aquel en que daban de comer a unos perros y hacían sonar una campana. Así, repetidas veces hasta que, eventualmente, la campana sonaba pero la comida ya no estaba allí. Comprobaron entonces lo que se llamó reflejos condicionados, ya que los animales corrieron presurosos a buscar la comida ahora ausente al oír el tañido de la campana. Él iba a realizar una nueva versión del experimento. Pero las bestias iban a ser otras. Debía realizar tres conciertos en otros tantos días en una ciudad turística. Había mucha expectativa por su presentación. Él también estaba ansioso. Porque probablemente fueran sus últimos conciertos. En el primero de los tres shows arrancó, previo aviso, con canciones inéditas. “Pertenecen a mi nuevo álbum”, anunció. Interpretó cinco. Como siempre, hubo una mezcla de silencio respetuoso y tímidos aplausos. Al cabo de la quinta canción, podía palpar la ansiedad en el aire. La ansiedad de las canciones conocidas, las que sabemos todos, del plato favorito. Podía sentir que la saliva fluía Somos Espejos

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en las fauces de las hordas, del monstruo. Sonrió ahora, casi con malicia. Miró a sus músicos, haciendo un movimiento casi imperceptible con su cabeza. Entonces comenzó a rasgar en la guitarra el primer acorde -sol mayor- de su “hit” más conocido, el que habitualmente usaba en los bises. Cuando las hordas lo reconocieron, el monstruo, la bestia, despertó. Comenzaron los gritos, los aullidos histéricos, las luces de los encendedores, los aplausos rabiosos. Se sintió tan descorazonado que repitió, según su plan, varias veces el acorde, pero desganadamente. Al fin, ante otro gesto imperceptible a sus músicos, bruscamente cambiaron de acorde, de ritmo y de canción, otra canción inédita. El griterío, los aullidos, se calmaron. Los encendedores se apagaron. Ahora lo que podía palpar en el aire era el desconcierto del monstruo: la comida, el banquete, el festín anunciado por la campana, por el acorde, se había esfumado. Satisfecho y entristecido, pero inquieto, desgranó en total tres nuevas canciones, una de las cuales duraba casi diez minutos e incluía sofisticados arreglos instrumentales. Fue en esta canción que se dejaron oír los primeros silbidos. Miró ahora a sus músicos y rasgó nuevamente el acorde mágico. Entonces el rito se repitió: los gritos, los aullidos, los encendedores. Incluso ahora voló alguna lencería femenina. Un poco de feromonas nunca viene mal para despertar los instintos. Pero volvió sobre sus pasos, rasgó de la guitarra con rabia y cambió de acorde, de ritmo, e incluso de repertorio, porque ahora anunció que interpretarían Somos Espejos

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versiones de temas ajenos. Pero, claro, según el plan, nada conocido. Ninguna que sepamos todos. Ignotas, aunque bellas, canciones de aún más ignotos músicos de quién sabe dónde. La impaciencia no tardó en brotar. Los chiflidos aumentaron, unos cuantos encendedores aterrizaron sobre el escenario. Una botella de whisky, vacía, también. Volvieron los aullidos pero no ya de placer sino de rabia, de frustración. Pudo ver con alarma que los efectivos de la policía encargados de contener a las hordas a duras penas podían lograr su cometido. Hasta sus músicos comenzaron a preocuparse. El baterista y el bajista, cercanos entre sí en el escenario por su función rítmica, murmuraban si no sería mejor tocar lo que quería el público. “Si, total, no cuesta nada darles con el gusto y es más fácil para nosotros”. Mientras, el guitarrista líder, en la otra punta del proscenio, empujaba con el pie a uno que había sorteado el cerco policial y había logrado subir. El tecladista, al fondo, intentó por su cuenta iniciar una canción conocida pero él lo fulminó con la mirada. Nada ni nadie iba a violentar su criterio artístico. Al fin y al cabo, era el autor de todas, pero todas las canciones. “Si no les interesa lo nuevo que vengo a ofrecerles, entonces uno de los dos está de más”, pensó para sí. Es decir, era él o la bestia. Una cuestión de vida o muerte. Al fin, muertos de miedo, iniciaron otra canción inédita. Ya había pasado más de una hora de concierto. Los gritos inundaron el lugar, hubo aullidos espantosos y las botellas de whisky vacías habían reemplazado definitivamente a los encendedores. Por tercera vez se había anunciado la comida, el banquete, el Somos Espejos

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festín y, por tercera vez también, se había escabullido. La paciencia del monstruo se había acabado. Los policías estaban siendo masacrados sin piedad y un olor nauseabundo comenzó a pudrir el aire. El guitarrista líder ahora repartía guitarrazos a diestra y siniestra para no entregar el lado débil del escenario. La bestia estaba desatada. Su libertad artística estaba siendo irrevocablemente ultrajada, pero la visión del horror casi instintivamente lo llevó a rasguear una vez más el acorde bendito, ese que la bestia reconocía y que la calmaba. Hubo un silencio ahora. Al primer acorde le siguió el segundo, luego el tercero. El milagro iba tomando forma. Algunos encendedores volvieron a prenderse. El guitarrista líder pudo dejar las escaramuzas y dedicarse a tocar. A pesar de algunos estertores aislados, el monstruo parecía estar aplacándose. El olor nauseabundo desapareció y en su lugar arreció la lencería, en todas sus variantes. Había ahora un olor más agradable. Por lo menos en comparación con el otro. Cuando llegó el estribillo, las hordas parecían un coro de ángeles borrachos entonándolo, pero entonándolo al fin. Cuando la canción terminó, la bestia no pareció saciarse ni mucho menos y pidió más sacrificios para el gran banquete. Él miró a sus músicos, que ahora hasta se animaban tímidamente a sonreír. Uno detrás de otro, interpretaron todos sus éxitos. Siete en total. Al final, la bestia parecía estar saciada, hastiada, pero siempre queda un lugar para más comida. Pidió más, pidió bises. El griterío era Somos Espejos

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ensordecedor. Con lágrimas en sus ojos, menos de alegría que de dolor, hizo un gesto a sus músicos dando a entender que la próxima canción la iba a interpretar él solo. Pidió al público silencio e increíblemente lo obtuvo. Comenzó entonces con la canción que había abortado a propósito dos veces y que habían interpretado finalmente para evitar la carnicería. Hubo algunos gritos pero otros los hicieron callar. Entonó con infinita tristeza su última canción. Cuando terminó, hizo señas al público para que permanecieran en silencio. Dejó la guitarra en su soporte, tomó el micrófono y preguntó: -¿Hay alguien ahí? Hubo primero un silencio eterno. Luego, el estadio se vino abajo. Aullidos, gritos inhumanos, refriegas. Vítores, pedidos de nuevos bises, pero de las canciones de siempre, y un “pogo” estremecedor del monstruo que hicieron que todo temblara alrededor. Sintió íntimamente que la respuesta al enigma resonaba con claridad, a pesar del pandemonium. Sin decir palabra y sin agradecimientos vanos, giró sobre sí, saludó uno por uno a sus músicos y luego se perdió detrás del escenario. Después los otros cuatro lo imitaron. Inútilmente reclamaron su regreso, con mayor o menor violencia. Eventualmente, los dos shows siguientes fueron cancelados. Sin fecha.

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CUENTISTA DCF Montevideo, Uruguay dcf2008@hotmail.es http://telocuentoconmusica.blogspot.com

—Hola a todos, yo soy el Cuentista… dos puntos… DCF, así firmo siempre y lo aclaro, porque a veces esto causa confusiones. Los más serios me dicen “el autor DCF”, lectores más cercanos me dicen “el Cuentista”, pero ustedes… ustedes pueden decirme como me dicen mis amigos: “¡callate imbécil!”. En fin… quedó claro que actuar no es lo mío, y como por desgracia soy un mal poeta, o como poeta soy una desgracia… no lo sé, lo cierto es que me hice cuentista por necesidad, así que mejor… les leo algo:

Mis yoes

Lo estoy esperando agazapado tras este muro porque sé que va a pasar por acá, lo sé porque lo estuve siguiendo y allí viene: viste como yo, camina como yo, habla como yo; pero no soy yo; aunque nadie nos distinga, ése no soy yo y apenas pasa junto al muro me pongo de pie y lo encaro. Él no puede creer lo que ve, intenta decir algo pero no le doy tiempo, de inmediato clavo la afilada hoja en su cuello y corro asustado ya que por un momento, creí sentir esa puñalada en mi propio cuello y mientras corro, lo espeso de la sangre baja por mi garganta; toso; y sólo para cerciorarme, toco mi yugular: estoy sano. Tiro el cuchillo en un basural y sigo a pie hasta llegar a casa. Allí entré en silencio, no quería molestarla, fui hasta su cuarto y la vi, sentada en su silla mirando nada, de espaldas a mí: Somos Espejos

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—¡Papi papi… volviste! (Si yo no hablé… ¿cómo supo que era yo?, habrá sido por mi olor… el sonido de mis pasos; ¿tanto así me conoce?), y corrió a abrazarme: —¿Me trajiste los dulces que me prometiste? —No… disculpame, en el apuro se me olvidó —le dije mientras pensaba: (ese desgraciado le prometió dulces, ¿qué más le habrá prometido?), espero que no haya sido como el otro, aquel otro, el primero que he matado de una larga lista; aquel la lastimaba, era el peor de todos por eso, lo arrastré con rabia hasta el bote y lo arrojé allá… en medio de aquel lago profundo; con mucho peso y aún vivo, para que sufra. Sí, el primero fue por venganza y el resto, sólo por perfeccionamiento. Recuerdo el sabor del agua salada entrando por mis narices, recuerdo la desesperación y todo a mi alrededor… se puso negro; casi muero en el bote aquel día, pero yo sobreviví, y él no. Al llegar a casa, mojado aún, la encontré como era habitual: escuchando la radio, y al correr hacia mí, pobrecita, pechó un mueble que aquel mal hombre había dejado en el camino, yo corrí hacia ella y la tomé en brazos, la alcé, la puse contra mi pecho y viendo lo blanco de sus ojos le dije: —Otra vez olvidé traerte los dulces, pero ya voy a buscarlos, vuelvo enseguida. Y salí tan rápido de casa, tan apurado iba, que no me di cuenta de que alguien me estaba siguiendo; pero si noté el plomo entrando por mis espaldas; al escuchar el segundo disparo, caí de rodillas y logré girar, para ver a mi asesino corriendo, dando grandes ancadas casi sin mover los brazos; tal y como lo hago yo. (Tal vez sea mejor así), pensé, (tal vez él recuerde llevarle dulces, a mi pobre niña ciega).

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EVA CRASTORE Rivadavia, Argentina evacrastore@yahoo.com.ar www.elflorilegio.web.rd.gov.ar

QUERIDOS AMIGOS: ME IMPRESIONÓ MUCHO EL TEXTO DE "UN CHICO EN LA CALLE" DE ARMANDO TEJADA GÓMEZ... QUIERO COMPARTIR CON USTEDES UNA HISTORIA REAL. Allá por los años 1989, cuando mi hija Carina Jaume tenía 15 años, hizo el apostolado en la Parroquia de Rivadavia, Mendoza, trabajando con los niños del Barrio Brandsen. Era catequista, junto a un grupo de jóvenes como ella y que tan bien cuenta esa misión en su libro "Es tiempo de morir como el grano de trigo". En ese tiempo, yo, su mamá, vivía en un mundo frívolo y ni siquiera me daba cuenta de las necesidades de estos pequeños y de la gente del barrio. Es más, la retaba porque "te pueden hacer algo, las pueden violar”… argumentos que ella rechazaba. Gracias a Dios, no me hacía caso, lo que era motivo de frecuentes peleas con ella y mi enojo con el sacerdote de la Parroquia. Ella cuenta en su diario la experiencia con estos niños y llega a decir: "no saben lo que se pierden los que no van al barrio"... Uno de estos niños, cuyas iniciales son DS, era hijo de una prostituta, que para ejercer su profesión, en la noche echaba a sus hijos a la calle y debían ir a dormir a un auto viejo tirado en la orilla del río Tunuyán, que pasa por Rivadavia, a unos dos kilómetros de donde vivían. Este niño, cuando al tiempo lo escuché, era el mayor y protegía a sus hermanitos menores como podía.

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En realidad yo no sabía de su existencia hasta que Carina enfermó de leucemia. Médicos y mi amiga bioquímica, Mabel, me habían advertido que tuviera todos los cuidados con la higiene porque Cari no tenía defensas. Usaba un barbijo, sacamos los animalitos de casa, lavamos todo con lavandina y DG6... entre los cuidados había tiempos que estaban prohibidas las visitas, aún de sus mejores amigos... que me veían como un "ogro" que no los dejaba verla. Uno de esos días, tocan timbre y, al abrir la puerta, veo a un escuálido niño, de ojos verdes claros, rubios, muy lindo pero sucio, pelo enmarañado. Tendría once o doce años. Cuando están desnutridos es imposible calcular la edad. Muy tímidamente me dijo que era DS, del barrio Brandsen, que se había enterado de la enfermedad de Carina y quería verla. Yo lo miré con pánico, le dije que no, por supuesto, pensaba que podría pasarle alguna enfermedad, que tendría piojos, que le querría dar un beso. Cerré la puerta y a ella ni le dije de esta visita... Pasados los nueve meses de la enfermedad y sufrimientos de Carina, ella muere... A los pocos días, recuerdo que era un domingo en la noche... yo estaba sola, tocan el timbre y era DS... Me pregunta cómo está Carina, que él estuvo en San Luis y quería saber cómo estaba... yo me puse a llorar y le dije que había muerto. Él se puso a llorar en la vereda. Estábamos separados por una pequeña reja que tiene un candado... se partía en dos, llorando. Me dio mucha pena, le abrí la puerta, lo hice entrar... me di cuenta que no había comido nada. Le di la cena, conversamos. Él no tenía dónde ir, pensé que Dios me daba la oportunidad de reparar, entonces le ofrecí ir al Hogarcito que desde hacía dos años habíamos preparado para los ancianos vagabundos junto con Carina, al que bautizamos "San Francisco de Asís". Él aceptó ir... se fue a vivir con nosotros, sin papeles ni nada. Le avisamos a un tío, que es con quien se había ido a trabajar a San Luis, pero se habían disgustado y no le importaba mucho su sobrino. El tío estuvo de acuerdo y DS se fue, por un

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tiempo, a vivir con nosotros. Trabajó de albañil y pintor, conoció una chica con la que se juntó a los pocos años. La última vez que lo vi tenía dos hermosos niños y trabajaba de albañil en forma particular... en el hogar de caridad mientras vivió con nosotros, encontró una familia en Ale y Jorge, jóvenes que cuidaban a los abuelos, encontró un abuelo en Juan, persona de ochenta años que nosotros amparábamos y fue un hijo más... Cuento esta historia porque fue con amor y sin pensar en leyes ni reglamentos ni papeles ni "qué me puede pasar si hago esto" "¿Y si la madre lo busca y me pone una denuncia?... Lo pensamos, pero lo dejamos en manos de Dios... Él quiso recuperar a un hermanito menor y lo llevó al hogar... pero el pequeño, que era muy lindo, estaba dos días y se iba, no quería trabajar y se había prostituido con hombres. DS sufría mucho por esto pero no pudimos hacer nada, sólo lo recibíamos cuando él quería ir, cuando tenía hambre o no tenía plata y luego, este casi niño se iba a la calle a buscar "clientes" que le pagaran.

Quiero compartir con ustedes la poesía que escribió Carina a sus 15 años, dedicada a DS... La encontré entre papeles sueltos, de su puño y letra y dice así:

Chico de la calle Carina Jaume

En mis recuerdos está aquella oscura noche cruda, silenciosamente aterradora, tan inerte y sin paz Yo me hallaba allí, tirado y sentí entonces la falta de abrigo y mi vientre molestar Vi pasar a las personas, rápido, sin mirar y extendí mi mano sucia sin poder entender Somos Espejos

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por qué caían en ella pedazos duros de pan si yo necesitaba amor, más que comer. Y los días fueron pasando y a esto me acostumbré la vida ya no es tan dura si robo una vez al mes. Fumo y bebo como adulto desde mi niñez y con mis amigos recorro las calles al anochecer. Es fácil decir que somos un caso perdido mucho más lo es preocuparse por mi desnudez estoy cansado de promesas y materialismos necesito comida, pero padres también. A fuerza de golpes y desprecios ajenos aprendí a ser fuerte en las peleas y vencer.

Perdí allá mi sonrisa sana y mis sentimientos a la vida y a Dios ya no puedo entender. Parezco feliz así, mas no conozco la felicidad sólo con risotadas y daños puedo llamar la atención así no me tendrán lástima, no verán mi soledad disimulo mi tristeza, mi abandono y necesidad. Hoy quiero decirte a vos, que escuchás mi canción que no te intereses por mí, ya perdí mi corazón cuando muera me tirarán como cosa sin valor o estudiantes abrirán mi cuerpo para examinarme mejor. Entonces tu conciencia ya no te molestará te dirás que hiciste todo lo que pudiste por mí pero mientras tanto, estoy a tu lado, acá y has de saber que voy a morir sin saber qué es vivir. Somos Espejos

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De Carina Jaume, publicada en el libro "Somos como pájaros y lirios" (Dios nos alimenta y nos viste) - Anecdotario de la Divina Providencia del Hogar de Carina "San Francisco de Asís", página 72, publicado por mí en 1999.

El valor del silencio Eva Crastore

Aunque parezca mentira, en este mundo tan rápido y ruidoso se le vuelve a dar importancia al valor del silencio. Reflexionemos. No es quitarle importancia a la palabra verbal o escrita… es darle la verdadera importancia que tiene en nuestras vidas y en nuestra forma de comunicarnos con el otro, con ese semejante que, a veces, no quiere que le digamos nada, sólo que lo escuchemos y estemos en silencio… La mayor y mejor forma de comunicación es el silencio. Aprendamos antes a callar en el momento adecuado para luego poder hablar con acierto y tino, porque dice el refrán “La palabra es plata pero el silencio es oro”. Callar ante los misterios que no entendemos, no es ignorancia, es sabiduría. En la nueva apertura hacia la PNL (Programación Neuro–Lingüística) se le da un inmenso poder a la palabra… Dicen que “Tu palabra hace tu destino”… por eso es que se aconseja no hablar de lo que no sea bueno, cierto o que haga un bien a los demás. Es el “dad y recibiréis”, lo que siembras cosecharás… si tus palabras son buenas, buena será la cosecha. Habla y escribe sobre aquello de lo cual no tengas que arrepentirte, aquello cuyos dulces frutos recogerás con alegría… y en silencio. Para citar a un héroe de nuestra Patria, recordemos a San Martín escribiendo en sus máximas a Merceditas: “Habla poco y lo preciso”.

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En el silencio profundo de tu alma se esconden los más bellos secretos de tu corazón. En el silencio de la Naturaleza, ésta te susurra los secretos de la Creación. En el silencio con un amigo se esconden conversaciones que ninguna palabra puede verbalizar. Entre ruidos y prisas, corridas y estrés para llegar a ningún lado, el silencio interno es tu poderosa arma para encontrarte contigo mismo. La palabra, cuando es clara y precisa nos acerca a los demás y nos ayuda a comunicarnos… el silencio ante el otro ya es comunicación sincera. No confundas. La soledad no es silencio. El silencio no es soledad. La vida sólo se comparte dándola, cuando un ser querido te requiera a su lado no necesita grandes discursos. A veces, casi siempre, bastan tu amor y tu silencio para que no se sienta solo. Hablemos en silencio, sin palabras, simplemente desde lo que eres… respeta tu silencio y el del otro, entra en puntillas, sin hacer ruido para no romper la armonía y dulzura del silencio del otro… por eso recuerda lo que dijo el salmista: que “Hay demasiados ruidos en ti, quédate en silencio, quédate en silencio delante de tu Dios” (Salmo 37,7).

Nota: Si quieren bajar en PDF el libro de Carina Jaume "Es tiempo de morir como el grano de trigo": www.elflorilegio.web.rd.gov.ar. Si quieres encontrar datos de la autora busca en la misma página, para leer su biografía y algunos trabajos, en "Carillón", grupo de poetas al cual pertenece. A Carina Jaume, la encuentras en la sección Homenajes. Somos Espejos

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SEBASTIÁN IANIERO Córdoba, Argentina zebastian10@hotmail.com http://sebastianianiero.blogspot.com

Nací un 16 de febrero del año 1981, a las 21 horas, en la Clínica Buenos Aires ubicada en el corazón del barrio de Nueva Córdoba. En aquella época esa zona de nuestra ciudad mediterránea no estaba llena de boliches y estudiantes universitarios como hoy en día. Era más bien tranquila. A los 17 años de edad ingresé en la carrera de Comunicación Social de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba. Me recibí en el 2007 con el título de Licenciado en Comunicación Social. Antes de recibirme, quise estudiar Abogacía; ingresé en la Facultad de Derecho pero antes de terminar el primer año me di cuenta que no era lo mío y que allí estaba perdiendo mi tiempo. Así que en abril de 2008 ingresé en el Centro de Estudios Avanzados, también de la Universidad Nacional de Córdoba, para estudiar la carrera de posgrado Maestría en Relaciones Internacionales. Actualmente me encuentro terminando mi tesis sobre China. Además de mi tarea en la docencia, me desempeño, desde el año 2006, como Director Periodístico en el magazine cultural Letras para el Café. Un proyecto que Somos Espejos

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tiene por objetivo principal difundir los escritores y artistas cordobeses, y sus obras. El pasado año 2010 publiqué mi primera novela “El andinista. Sobre vidas paralelas” con gran aceptación del público lector y de la crítica.

Comencé escribiendo historias fragmentadas y la señora Lucila Vitale (mi gran maestra en la literatura) me impulsó a que las uniera en una historia mayor y así nació mi primera novela: El andinista. Sobre vidas paralelas. En este trabajo, construir el viaje en tren por el sur de nuestro país y relacionar los personajes en el interior de los distintos vagones fue para mí un trabajo arduo y artesanal largas

que horas

me de

demandó trabajo

intelectual frente a la computadora. Si bien cada lector hará una interpretación personal a través de la lectura de mi novela, quiero resaltar que mi intención fue dejar de lado cualquier presagio de pensamiento dogmático sobre la vida y la muerte. En este sentido pienso que mi novela es una gran parodia de ciertas ideas muy “arraigadas” e “incuestionables��� provenientes del pensamiento cristiano. Tales como la creencia de la vida después de la muerte, entre otras. No quiere decir que no crea en Dios, simplemente me Somos Espejos

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mantengo en una postura agnóstica en esa materia. Como dijo el gran escritor José Saramago: “Hay algo en nuestro interior que no tiene nombre… eso es lo que somos”. He tenido las mejores devoluciones de mis lectores de lo que me hubiera imaginado a priori y me arrepiento de haber esperado estos largos cuatro años hasta el 2010, cuando logré tomar coraje para dar a conocer mi obra.

Letras para el Café nace de forma muy mágica, pero prodigiosa, gracias a la audacia y el coraje de un taxista: Héctor César Vila “Gigio”, quien tuvo la idea de crear un medio gráfico que difundiera la actividad de los escritores

y

artistas

cordobeses

menos

conocidos. Este proyecto fue creciendo con la incorporación de mucha gente de la cultura de Córdoba, entre ellos quien suscribe. Hace cinco años que se renueva número a número cada dos meses y cumple una función muy importante dando a conocer la producción local, que no tiene cabida en los grandes medios pero que tiene muy buena factura. Como director periodístico de Letras para el Café, cumplo el rol de editor – corrector de las notas en general y propongo temas para Somos Espejos

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cada número de la revista. Aunque para ser sincero, en este proyecto independiente también colaboro en la venta de espacios publicitarios y suscripción al magazín.

Pienso que un momento fundamental en mi vida fue sin duda haber aprendido a leer y escribir en la primaria. Desde niño tuve incorporado el impulso por escribir, a los tumbos debo reconocer, pero escribir como sea era la consigna por aquellos días. Así fueron pasando los años, pero mi pasión por escribir nunca desapareció. Y las distintas lecturas me hicieron dar cuenta de los mundos posibles que podía imaginar y luego crear o recrear. Debo reconocer que mis primeros contactos con la lectura fueron traumáticos porque no encontraba con exactitud qué me gustaba leer. Sin embargo, con el tiempo encontré textos que me cambiaron la vida. Les debo muchísimo a autores geniales como Gabriel García Márquez, a quien idolatro y me siento muy identificado. También tengo que admitir que tanto Borges como otros escritores, con sus fantásticas ficciones, me causaron gran impacto, pero no influyeron en mi escritura ni en mi vida personal como el querido “Gabo”. Un autor y periodista, como Márquez, que se niega a publicar un solo libro en señal de protesta hacia la dictadura de Pinochet, tiene mi mayor de los respetos.

Actualmente me encuentro terminando un ensayo sobre una sección de la revista Hum®. Planeo editarlo y presentarlo en la próxima Feria del Libro de Córdoba Ed. 2011. Como escritor sueño con poder seguir escribiendo lo que me gusta, que no es poco pedir. Esto me da gran felicidad. Y que no haya techo en la escritura para nadie que se quiera dedicar a este oficio tan hermoso, el más hermoso del mundo. Somos Espejos

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GRACIAS

A los veintinueve autores que compartieron sus textos, su voz, sus emociones... A cada lector de este nuevo espacio. Y a cada una de las personas que nos enseñan a vivir y a soñar a través de las palabras. Muchas gracias. G.S.

Somos Espejos

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Somos espejos Nº 1