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LA JUVENTUD Y EL OCIO NOCTURNO EN LA CIUDAD DE MALAGA FACTORES DE RIESGO

Septiembre 2016

Observatorio Malagueño de Adicciones (OMA)


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Asociación Cívica para la Prevención – ACP (www.omaweb.org) C/ Virgen del Perpetuo Socorro s/n 2º Planta 29007 – Málaga Teléfono/Fax 952 34 52 01 / WhatsApp 620 028 418 / E-mail omaweb@omaweb.org

Agradecimiento tanto a la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (UNAD), como a la Federación Andaluza de Drogodependencias y SIDA (ENLACE), por su colaboración.

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Presentación UNAD, la primera red de atención a personas con problemas de adicciones, es una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro que se constituyó en 1985 y ha sido Declarada de Utilidad Pública. Actualmente, constituye el núcleo del movimiento social que se ocupa de las conductas adictivas y agrupa en estos momentos a más de 250 ONG de todo el Estado. Las entidades de la red UNAD han estado y están muy en contacto con la realidad del consumo de drogas en todo el territorio español, ese estrecho compromiso con las personas ha permitido detectar las necesidades de un sector que es muy cambiante y demanda respuestas ágiles y adaptadas a su realidad. Sabemos que una situación de crisis como la actual desmotiva a la juventud, estrecha las perspectivas, ensombrece los sueños de futuro, crea situaciones de inseguridad, que en definitiva derivan en una sensación de derrota. Por eso, necesitamos más que nunca reforzar la prevención, potenciar caminos de interés e ilusión, proponer iniciativas innovadoras que alienten y motiven, que alejen el fantasma del abandono y la marginación, un caldo de cultivo excelente para todo tipo de adicciones. El estudio “La juventud y el ocio nocturno en la ciudad de Málaga. Factores de riesgo” desarrollado por la Asociación Cívica para la Prevención (ACP) es una muestra de cómo el compromiso con la comunidad, en especial con la gente más joven, puede aportar un excelente conocimiento que sirva para hacer propuestas innovadoras e ilusionantes. Para construir una realidad más inclusiva.

Luciano Poyato Presidente de UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente)

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La Asociación Cívica para la Prevención (ACP) forma parte de ENLACE, desde sus inicios, y como el resto de entidades que configuran el movimiento asociativo de adicciones de Andalucía, considera que la intervención en prevención se basa en la transformación social; que, para ello, hay que incidir en la familia, en la escuela y en la comunidad, ayudando a la persona a aumentar su capacidad de tomar decisiones, de enfrentarse a las adversidades, de relacionarse y de disfrutar de su tiempo libre, para que así disminuyan las posibilidades de desarrollar un problema de adicciones. En este sentido, ACP ha participado activamente en su entorno y favorecido la implicación ciudadana, promoviendo, además, la generación de estructuras provinciales y autonómicas para el abordaje de estas problemáticas sociales y su prevención. Para asegurar un testigo constante, crearon, ya en los primeros años, el Observatorio Malagueño de Adicciones (OMA), a través del cual han generado y enriquecido el conocimiento social, siempre con la pretensión de contribuir a una atención más adecuada a la misma, por parte de todos los agentes implicados, tanto públicos como privados. El estudio “La Juventud y el ocio nocturno en la ciudad de Málaga. Factores de riesgo” forma parte de este compromiso con su comunidad y, especialmente con el sector joven, que se materializa en ACP, con el Servicio de Atención a la Movida. Su cercanía, su mirada realista, crítica y constructiva a la vez, hacen de este estudio un documento útil, que recoge aspectos destacables, similares, seguramente, a lo que podría observarse en otros territorios. Felicito a las personas que han realizado este esfuerzo y aplaudo su vocación de vigía constante, que facilita la labor a quiénes tenemos que trasladarla a las Administraciones competentes y a la sociedad en general.

Antonio Escobar Presidente de ENLACE (Federación Andaluza Drogodependencias y SIDA)

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Mis primeras líneas para agradecer tanto a Luciano como Antonio, en representación de UNAD y de ENLACE, el que hayan accedido a presentar de manera conjunta este estudio. Para ACP una pequeña asociación de barrio que nació con ellos y de los que formamos parte, supone un aval para esta investigación, y un reconocimiento al trabajo que las asociaciones venimos desarrollando en el día a día en el conjunto del estado, y sobre las que el propio sistema público de Servicios Sociales se soporta en muchas de las ocasiones. El nacimiento de cualquier estudio que venga a plasmar información sobre la realidad que es objeto de la intervención que desarrollamos, es una gran noticia y una gran oportunidad, porque nos hace cuestionarnos sobre lo que estamos haciendo y si los objetivos que nos planteamos los estamos alcanzando. En este caso los resultados para ACP son bastante preocupantes, porque nos radiografía una juventud malagueña que pivota su ocio en el consumo de sustancias, principalmente el alcohol. Pero la juventud malagueña no es muy diferente a la de otras ciudades y pueblos, y así también lo ponen de manifiesto otros estudios como EDADES o ESTUDES. Desde ACP seguiremos en el empeño por aportar nuestra visión de la prevención, que junto a las entidades andaluzas debatíamos en el Seminario del año 1994, y del que concluíamos “que no puede estar basada en actividades puntuales, descoordinadas, ni en mensajes moralistas, ni en actuaciones represivas, que en caso de tener algún efecto positivo no es duradero y en muchas ocasiones tienen un efecto contraproducente” (ENLACE, 1994, p. 4). Por último, felicitar a las compañeras y compañeros que han hecho posible este documento, un gran grupo de profesionales que han puesto todo su buen hacer y saber, pero sobre todo porque son grandes personas.

Patricia Da Silva Nogueira Presidenta de ACP

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Uno de los problemas socio-sanitarios más preocupantes de los países desarrollados, es el del consumo de sustancias que pueden llegar a producir algún tipo de adicción por parte de la población. Son numerosas las investigaciones que confirman la relación existente entre determinadas formas de ocio y los consumos de drogas. Ciertos comportamientos que llevan aparejado el uso y abuso de bebidas alcohólicas que se realizan en la adolescencia durante los fines de semana, aparecen estrechamente relacionados a la necesidad que tiene el colectivo de relacionarse con sus iguales, de divertirse y de ocupar su tiempo libre. La adolescencia es un periodo crítico para la adopción de las pautas de abuso de sustancias adictivas, y es por ello que abordar la problemática del consumo en estas edades es una cuestión crucial y primordial, como elemento preventivo de primer orden. La Asociación Cívica para la Prevención (ACP) desde el Observatorio Malagueño de Adicciones, ha venido desarrollando desde sus inicios una línea formativa e investigadora, de cara a conocer en cada momento la realidad de quienes realizan consumos tanto de sustancias legales como ilegales, así como cuáles son sus motivaciones y el porqué de sus comportamientos. El tener un conocimiento lo más exacto posible de estos comportamientos y de sus hábitos en cuanto al uso de sustancias, posibilita tanto a la entidad como a las diferentes administraciones con las que se mantiene colaboración, una actualización y adaptación de los proyectos que se vienen desarrollando, así como la implantación de nuevos proyectos con dosis de innovación. En línea con lo anterior se presenta este estudio sobre las características del consumo de sustancias en la juventud malagueña durante el ocio nocturno, haciendo un especial hincapié en sus factores de riesgo. Esta investigación fue incorporada en la propuesta formulada al Área de Juventud del Ayuntamiento de Málaga, desde el proyecto de Mediadores Preventivos en el Ocio Nocturno. Como compromiso que ACP tiene asumido y que le da sentido a su existencia, el de la prevención, desde su concepto más generalista, pero con una incidencia histórica en el uso y abuso de sustancias por parte de la sociedad más joven. Un esfuerzo de años que ha tenido diferentes reconocimientos sociales, siendo galardonados con diversos premios, entre ellos el premio Reina Sofía en el 2007 y Mención de Honor de estos premios en el año 2000 con el proyecto “Historia de Rubén”. Y siendo reconocida como “Entidad de interés público municipal”, por parte del Ayuntamiento de Málaga. ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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Como ya se ha indicado, se pretende con este estudio conocer cuáles son las características sociodemográficas y la tipología en el consumo de sustancias psicoactivas y sus factores de riesgo, así como tener una visión amplia de la tendencia del joven en relación al ocio nocturno. Este estudio no solo permitirá conocer el perfil del consumidor/ar, sino además dará a conocer una realidad que posibilite “políticas” dirigidas a intervenir sobre la concepción que la juventud tiene respecto a las drogas y su uso en el ocio, desde el conocimiento de lo que está ocurriendo en la calle, en aquellos lugares donde están y conviven los jovenes en sus momentos de esparcimiento. Para ello hemos elaborado un cuestionario específico estructurado con un total de nueve preguntas, que ha sido realizado por 1.035 jóvenes pertenecientes a la ciudad de Málaga, durante los meses de junio, julio y agosto de 2016.

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INDICE

1. INTRODUCCIÓN

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2. NUEVOS PATRONES DE CONSUMO

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3. OBJETIVOS

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4. METODOLOGÍA

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5. RESULTADOS

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6. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

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7. BIBLIOGRAFÍA

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8. RELACIÓN DE FIGURAS Y TABLAS

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9. ANEXO

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1. INTRODUCCIÓN El proyecto de Mediadores Preventivos en el ocio nocturno, que incorpora como unas de sus actividades la realización del presente estudio, tiene sus antecedentes en otro proyecto denominado Servicio de Atención a la Movida, en adelante SAM, que lleva más de 16 años como proyecto de prevención para jóvenes cuyo objetivo es la reducción de riesgos y daños en el ocio nocturno. Un proyecto que está presente en festivales, ferias, conciertos… en definitiva en aquellos lugares donde la juventud hace un uso y en muchas de las ocasiones abuso, de sustancias tanto legales como ilegales. El perfecto lugar para abordarlos y facilitarles el máximo de recursos preventivos, desde preservativos, a información sobre sustancias, pruebas de alcoholemia, etc. La mediación se define como una “Metodología específica para la resolución de conflictos en la que un tercero, imparcial, neutral y sin poder de decisión, asiste a las partes implicadas para que, restaurando la comunicación necesaria entre ellas, consigan llegar a sus propios acuerdos.” (Arredondo y Cosano, coordinadores, 2013, p. 134). Si se realiza un paralelismo entre los aspectos más destacados de ésta definición con el proyecto de mediadores preventivos, nos encontramos con que:

Figura 1. Definición de mediación, Proyecto Mediadores Preventivos en el ocio nocturno

Fuente: Elaboración propia

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Durante los meses de junio, julio y agosto, un equipo de “mediadores preventivos”, ha estado en el centro de la ciudad de Málaga todos los viernes y sábados. Lo que ha permitido acceder a una gran ratio de la población juvenil que sale por las noches a las calles, proporcionándoles entre otras cuestiones información necesaria sobre el consumo de sustancias. Se trata de un servicio de carácter comunitario con el fin de generar procesos de sensibilización y toma de conciencia ante las problemáticas de riesgos que se producen, principalmente las relacionadas con el abuso de bebidas alcohólicas y otras sustancias, desde la mediación como herramienta, como ya se ha expresado. Este proyecto preventivo se sitúa entre intervenciones catalogadas desde la denominación de prevención indicada y/o selectiva (Junta de Andalucía), como arma principal para llegar a toda la población, pero sobre todo a la juvenil que consume y/o se encuentra en riesgo, como indica Becoña (2002) al definir la prevención selectiva. Al considerar que se encuentran en una etapa, donde el consumo de sustancias se ve más atractivo, es por ello que es fundamental éste tipo de prevención para la reducción de daños a largo plazo. Diversos estudios demuestran que es en este período donde se concentra el inicio del consumo de sustancias psicoactivas (EDADES, 2013; ESTUDES, 2014; PASDA, 2016). Por lo que se refiere a las drogas, no es una sorpresa comprobar que su presencia social es evidente. De hecho, el consumo de alcohol y otras drogas en bares, discotecas y espacios públicos se ha configurado para grupos amplios como la forma predominante de ocio durante los fines de semana, siendo una realidad que se ha visto favorecida por la asociación que se realiza entre consumo de drogas y diversión, auspiciada desde los medios de comunicación y en muchas de las ocasiones, aunque parezca contradictorio desde las administraciones públicas. La postura del sector de la sociedad más joven frente a ellas, no se construye en términos opuestos y contrastados; no hay blancos y negros sino una gama de grises, eso sí, con peculiaridades muy subrayadas en los quienes les representan. Pueden ser más novedosos algunos elementos que nos acercan algo más a la compleja realidad de la función de las drogas, de sus riesgos y de su entrelazamiento con conductas o actitudes que suscitan otro tipo de preocupaciones. El fenómeno de las adicciones a sustancias, no se trata de un hecho aislado. Si nos remitimos a los datos de UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente) se atendió a casi doscientas mil personas en el año 2015, concentrándose los servicios en la prevención (74%) y la prestación de servicios ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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asistenciales a personas con problemas de adicción (16%), por detrás quedarían los servicios de empleo e inserción (6%), los relacionados con el ámbito jurídico legal (3%) y la atención a familiares de personas con problemas de adicción (menos del 1%). Todo ello además sólo desde el movimiento social y/o tercer sector. En lo que refiere a la administración pública y más concretamente en el nivel autonómico, los datos correspondientes a la memoria del año 2015 de la Junta de Andalucía, indica que se atendieron “… un total de 20.788 admisiones a tratamiento en los Centros de Tratamiento Ambulatorio de la Red Pública de Atención a las Adicciones.” (2015, p. 7), donde el 31% correspondían a problemas con el alcohol. Es necesario entender que es lo que sucede en la mente de un adolescente y cuáles son los factores que pueden predisponer a un consumo abusivo de sustancias. En primer lugar, sabemos que no es casualidad, que el inicio del consumo de drogas, tanto legales como ilegales, tenga lugar precisamente y en su mayor parte en dicha etapa, como hemos mencionado anteriormente. Se podría considerar que el período crítico para la experimentación inicial con una o más sustancias psicoactivas comprende desde el comienzo, hasta mediados de la adolescencia (Botvin, 1996). Ahora bien, el que este consumo experimental u ocasional, sea algo transitorio y anecdótico en la vida de un adolescente o se convierta en un consumo problemático que dificulte su maduración y desarrollo personal, va a depender de cómo actué quien maneje la situación, lo cual vendrá determinado por un entramado de factores de riesgo y factores de protección presentes en sus recursos personales y en su realidad social. Cada adolescente vive esta etapa de una manera particular y subjetiva. En este sentido, podemos afirmar que no existe “el adolescente” sino “los/as adolescentes”, ya que cada persona, es resultado directo del medio social en que se desenvuelve, es decir, espacios y comunidades humanas que producen diferentes maneras de ser adolescente. En la aproximación a la problemática de la población menor de edad consumidores de drogas aceptamos, como punto de partida, que el sujeto se desarrolla en interacción con su medio ambiente. Este desarrollo, vivido como transición, es más efecto de variables ambientales que de variables estrictamente ligadas al crecimiento físico, lo que hace que no podamos hablar de una sola adolescencia, sino de una pluralidad de adolescencias. Como expresa Zazzo (1972) “… la adolescencia verdadera no existe y no se puede observar más que en su medio”. (p. 11)

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Cada sociedad en un momento determinado genera formas específicas de socialización y por tanto cada adolescencia se forma con unas características diferenciales y propias. Los/as adolescentes son particularmente sensibles ante la sociedad que les rodea: sus valores, tensiones políticas y económicas, sus reglas, las modas, las actitudes vitales dominantes… ¿Cuáles son las características socioculturales de nuestra sociedad actual en que se están socializando a la juventud? Algunos de los valores y actitudes vitales que están definiendo a parte de la adolescencia del milenio, son señalados en numerosas investigaciones como posibles “explicaciones” de los comportamientos “descontrolados” y los consumos compulsivos de drogas durante los fines de semana, especialmente durante el ocio nocturno. Entre las características más señaladas se destacan perspectivas de futuro negativas, tendencia al hedonismo, el presentismo, es decir, el vivir aquí y ahora, la impulsividad, la necesidad de transgresión, la necesidad de conformidad intragrupal, sensación de invulnerabilidad (Arbex, 2002). Resulta conocido por estudios anteriores que las posturas más proclives a las drogas y la experimentación son más sostenidas por los hombres y por las franjas juveniles, siendo bastante transversal la presencia de otras variables. Estas otras variables (el nivel educativo, la clase social, la ideología…) sí son actuantes en la conformación de las posturas contrarias a las sustancias y a los consumos, más presentes en las mujeres, en los mayores de 50 años, en los más religiosos y en los de menor nivel de estudios y de clase socioeconómica (Megías y Rodríguez, 2014). Las pautas de consumo adolescente aparecen habitualmente ubicadas en determinados espacios y tiempos y cobran sentido relacionados con el binomio fin de semana/ practica de ocio dominantes. Las diferentes sustancias se han convertido en instrumentos que actúan como facilitadores del logro de los estados de ánimo que de modo estereotipado se esperan como los adecuados en el contexto de diversión del fin de semana. En definitiva, gran peso del fenómeno del uso de drogas, es el adolescente quien tiene que ver con su especial manera de divertirse, concentrado en sus actividades de fin de semana y en un contexto de liberación y descontrol como se cita en la Guía de intervención: menores y consumos de drogas (Arbex, 2002).

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Los estudios sociológicos sobre drogas confirman que en los últimos años se ha producido un importante aumento del consumo de drogas entre menores y que poco o nada tiene que ver con el perfil de drogodependiente de épocas anteriores. Parecería que en la España actual las cuestiones relativas al tabaco y al alcohol ocupan e interesan, pero en un espacio de representación ajeno al marcado con la etiqueta “drogas”. En este ámbito, el cannabis ocupa la cúpula del imaginario (al margen de la cualidad con la que se contemple), seguido a distancia por la cocaína y, aún mucho más lejos, por “las pastillas” y la heroína (que sigue ajena a ese predominio absoluto que ostentó hace 25 o 30 años). Por supuesto, los tranquilizantes siguen siendo una cuestión aparte, básicamente asociados a la farmacología médica (Megías y Rodríguez 2014). Cuando se comparan los datos de las hipotéticas sustancias más consumidas con los consumos reales que confiesan los propios encuestados, encontramos bastante aproximación para el tabaco, el alcohol y los psicofármacos, y unas diferencias enormes (se cree que se consumen muchísimo más que lo que se autoconfiesa) en los alucinógenos y estimulantes y, sobre todo, en la cocaína y el cannabis. Una muestra más de que lo que estamos tratando es la representación social, que no tiene que coincidir con la realidad.

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2. NUEVOS PATRONES DE CONSUMO Las drogas son consumidas por adolescentes que establecen una relación genuina y particular con las sustancias, pero lo hacen en un contexto determinado y con un soporte subcultural concreto (Arbex 2002). Si bien es cierto que estos patrones son totalmente dinámicos y cambiantes ya que guardan una relación que va dependiendo de los nuevos mercados, las nuevas modas y de la tendencia de consumo de quienes son más jóvenes. Por lo tanto, el corte que se trace en un momento dado siempre tiene un carácter de provisionalidad y solo un seguimiento atento puede resituar los patrones de consumo de menores a medida que éstos se van transformando. Esta dinámica de cambio, siempre presente en el mundo de las adicciones, nos sitúa hoy ante un panorama bastante novedoso, tanto en la manera de usarlas como y fundamentalmente por los contextos en los que se inscribe su uso, muy diferentes a los que dominaban el panorama hace unos años. Las pautas de consumo adolescente aparecen habitualmente ubicadas en determinados espacios y tiempos y cobran sentido relacionados con el binomio fin de semana/prácticas de ocio que se llevan a cabo. Las diferentes sustancias se han convertido en “instrumentos” que actúan como facilitadores del logro de los estados de ánimo que de modo estereotipado se esperan como los adecuados en el contexto de diversión del fin de semana. Las interacciones de los/as adolescentes en determinados contextos y las expectativas esperadas, tanto en el plano emocional como anímico, son fundamentales en la explicación de los patrones de consumo de las personas más jóvenes y como elemento clave a tener en cuenta en la intervención con este colectivo. Estas circunstancias, actúan a su vez en sintonía con dos factores de índole individual muy típicas de esta etapa evolutiva: la curiosidad (búsqueda de sensaciones nuevas) y la obtención de refuerzos positivos específicos dentro del grupo, tales como: -

Sentimientos de unión y en estrecha sintonía afectiva con el resto de amistades

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facilitar las relaciones personales (desinhibición),

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prolongar los tiempos de diversión y de evasión del fin de semana por contraposición al tiempo entre semana,

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intensificar las sensaciones subjetivas de identidad y pertenencia… (Ática Servicios de Salud, 1997).

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En definitiva, gran parte del fenómeno de usos de drogas en la adolescencia tiene que ver con su especial manera de divertirse, concentrado en sus actividades de fin de semana y en un contexto de liberación y “descontrol”. Los estudios sociológicos sobre adicciones confirman que en los últimos años se sigue produciendo un importante consumo de drogas entre menores (Figura 2). Donde es el alcohol, una droga legal, la que supera en bastante a todas las demás. (EDADES, 2015). Sin olvidar, que poco o nada tienen que ver esta población de menores y adolescentes, con el perfil de toxicómano/a de épocas anteriores. Figura 2. Consumo de bebidas alcohólicas. Desde la realización de botellón en los últimos 12 meses, como tipos de comportamientos: el de emborracharse o el de realizar Binge drinking (consumo excesivo de alcohol)

Fuente: Encuesta EDADES 2013/2014. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Este consumo tiene unas características muy particulares que por tanto requieren un tipo de intervención diferente respecto de los enfoques preventivos y terapéuticos tradicionales. El perfil de quienes son nuevos consumidores adolescentes presenta las siguientes peculiaridades (Arbex, 2002): Personas que se inician en el consumo de drogas a edades tempranas. Adolescentes más o menos estructurados que realizan alguna actividad normalizada (estudian o trabajan). Conviven y dependen de su familia. Realizan un uso social de las sustancias. ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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Consumo íntimamente ligado a sus contextos de ocio, a su manera de divertirse y al grupo. Consumo centrado en el fin de semana que busca acompañar y ampliar sus actividades recreativas en este período de tiempo (más vitalidad, “más marcha” y/o mayores alteraciones perceptivas), para una vez pasado este espacio de tiempo, retornar a sus actividades rutinarias entre semana, a sus estudios y/o a su trabajo. Mayoría de clase policonsumidora; consumo simultáneo de varias drogas, pero sobre todo de alcohol, cannabis, y/o estimulantes drogas de síntesis y cocaína (los menos) y también consumos minoritarios de ácidos. Con poca percepción de riesgo de las sustancias que toman (sobre todo del alcohol y del cannabis). Tampoco se percibe riesgo por un consumo ocasional de otros tipos de drogas: pastillas, ácidos, cocaína... Aunque perciben ciertos riesgos en estas últimas, algunos están dispuestos a asumirlos, porque en su particular balanza “riesgos/beneficios”, los beneficios que esperan, superan los costes que su consumo les puede deparar. Percepción de control al tratarse de un uso centrado en el fin de semana y no diario. Piensan que esta pauta de consumo no genera dependencia y la percepción de otro tipo de riesgos es muy baja. Percepción del uso de drogas como masivo y algo muy extendido en su generación (todos los/as chicos/as toman algo cuando salen los “findes”), lo cual auto justifica su propio consumo. Aunque se han reflejado unos patrones generales que parecen estar bastante extendidos en parte de población adolescente, es importante insistir en que hay muchos tipos de adolescentes y que por tanto tienen diferentes formas de aproximarse a los usos de drogas. Esta disparidad genera situaciones muy diferentes, tanto en las sustancias y cantidades consumidas, como en cuanto a las motivaciones a la hora de hacer uso de las drogas. En las líneas siguientes detallaremos ciertos patrones de consumo en la población española de manera más general, pero, por otro lado, nos centraremos en la prevalencia del consumo de sustancias en la Comunidad de Andalucía, tomando como referencia los estudios publicados por las diferentes administraciones públicas, cada una en su ámbito territorial. ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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ALCOHOL En el último año han iniciado el consumo de alcohol 285.700 estudiantes de entre 14 y 18 años, siendo más mujeres que hombres las que se han mantenido con una mayor prevalencia en el consumo (ESTUDES, 2015). El consumo de alcohol entre la población escolar de entre 14 y 18 años, aunque experimenta un pequeño descenso en ésta encuesta en comparación con la anterior correspondiente al año 2012, si se comparan los datos en un marco temporalmente más amplio, se observa que los datos del año 2014 superan a los que se obtuvieron en el año 2000, excepto en el ítem de consumo en los últimos 12 meses, con un pequeño descenso de 0,5. Por lo que se podría llegar a la conclusión que tras catorce años, el consumo entre jóvenes no ha disminuido. Figura 3. Consumo de bebidas alcohólicas desde el año 1994 al año 2014

Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España. ESTUDES 2014/2015 Plan Nacional Sobre Drogas

Como se puede apreciar en la Figura 3: el 78,9 por ciento de estudiantes de entre 14 y 18 años ha probado alguna vez el alcohol, en el año 2000 fue del 78% el 68,2% consumió alcohol en el último mes, en el año 2000 fue del 60,2% el 22,2% se ha emborrachado en los últimos 30 días, en el año 2000 fue del 21,7% Si se observan las cifras de población que facilita el INE a 1 de enero del año 2016, existían 2.185.067 personas entre los 15 a 19 años. Por lo que se podría indicar que más de un millón seiscientos mil adolescentes han consumido en el último año, y más de un millón cuatrocientos mil en el último mes. Si se considerara un posible consumo por menor de 10 euros mensuales, cuestión muy probable, se estaría produciendo un impacto económico en un mes de 14,9 millones de euros, más de dos mil cuatrocientos millones de las antiguas pesetas. Unas cifras económicas a tener muy ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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en cuenta, y que debieran de servir para abrir un debate, ya que posiblemente como en otros sectores de la sociedad, el factor económico pudiera estar considerándose prioritario a la vez que primando ante el bienestar de la ciudadanía, y muy especialmente en este caso, el de los jóvenes, futuro de la propia sociedad. Además, 6 de cada 10 estudiantes se ha emborrachado alguna vez, 5 de cada 10 lo hizo en el último año y 3 de cada 10 en el último mes. Desde 1994 se observa una tendencia global ascendente en la proporción de estudiantes que se han emborrachado en los últimos 30 días. La frecuencia y la intensidad del consumo de alcohol aumentan con la edad. Con 17 años, el 63%, casi dos tercios de la población estudiantil, se han emborrachado en el último año. Así, el 29,2% de los/as escolares de 14 años se han emborrachado alguna vez en el último año (ETUDES, 2015). El patrón del consumo de bebidas alcohólicas en forma de “atracón” (5 o más copas en un corto espacio de tiempo) es similar al de las borracheras: el 43,0% de estudiantes de 16 años y la mitad de quienes tienen 17 se han atracado de alcohol alguna vez en el último mes, el 62,0% de quienes realizaron la encuesta habían participado en uno al menos una vez en el último año y el 53,3% en el último mes. La encuesta también revela una relación directa entre el “botellón” y los atracones de alcohol. Los consumos intensivos (borracheras y atracón de alcohol) son más habituales entre quienes “hacen botellón”. Sucede de igual manera, con la relación entre el “botellón” y el consumo de otras drogas: quienes realizan “botellón” presentan una mayor prevalencia de consumo de cannabis y cocaína. En cuanto al lugar: donde lo consumen, 6 de cada 10 menores lo hacen en bares y pubs y 5 de cada 10, en discotecas, y el 57%, en espacios abiertos. Durante el fin de semana las bebidas que más se consumen son los combinados, la cerveza y el vino y, entre semana, la cerveza.

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Cabe resaltar y siguiendo los datos obtenidos por la encuesta sobre alcohol y drogas en España (ESTUDES, 2015), que se ha producido un descenso con respecto a años anteriores en relación a borracheras en los últimos 30 días. Si nos centramos en la región de Andalucía en el año 2011, último estudio de La Población Andaluza ante las Drogas, se observaba que las prevalencias de consumo de alcohol del último año, en el grupo de 21 a 24 años, se situaba en el 84, 7%. Y en cuanto a la edad del primer consumo de alcohol era de 16,9 años. ALCOHOL Y CONDUCCIÓN El alcohol es un claro factor de riesgo en la conducción, relacionado con un elevado número de accidentes de tráfico en carretera y en ciudad. Para lograr mayor seguridad en las vías públicas, es fundamental que se conozca todos los aspectos del consumo de bebidas alcohólicas y su relación con la conducción de vehículos. El alcohol está implicado en el 30% y el 50% de los accidentes mortales, lo que lo convierte en uno de los principales factores de riesgo en la conducción (DGT, 2014). Siguiendo con los datos aportados por la Dirección General de Tráfico (DGT), se muestra en las encuestas que un 42% de los/as conductores/as beben y conducen alguna vez. El pensamiento por parte de quienes conducen bajo los efectos del alcohol, de que no hay peligro, aunque hayan bebido, porque “controlan”, hace que conduzcan bajo los efectos del alcohol y que dicho comportamiento se reitere. Según el estudio presentado por Fundación Mapfre y Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD, 2016) sobre conducción y drogas, en el caso de la juventud española, las sustancias el consumo y la conducción, lejos de estar disociadas como parece en muchas de sus manifestaciones, aparentan tener fuertes vínculos. En dicho estudio se realizó 1.000 encuestas a españoles/as entre los 16 y los 30 años de edad, observándose que, aunque la mayoría declara que en los últimos seis meses “nunca” ha conducido bajo los efectos de sustancias, un porcentaje muy importante ha conducido “alguna vez” bajo los efectos de las drogas, cerca del 36% en el caso del alcohol y alrededor de un 10%, en el caso del cannabis, cocaína y otro tipo de drogas. Destaca el hecho de que muchas de estas personas son hombres, de entre 25 y 30 años, que trabajan o compaginan estudios y trabajo, que residen en entornos rurales, y que son conductores habituales. ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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El informe también muestra datos preocupantes relacionados con los pasajeros. Seis de cada diez personas que realizaron la encuesta declaran haberse subido en los últimos seis meses a un vehículo cuyo conductor/a ha consumido alcohol, y más del 30% lo ha hecho en un vehículo donde la persona que conducía había consumido porros, cocaína y pastillas, entre otras sustancias. Donde para un pequeño porcentaje, entre el 1% y un 4% de la población joven, dichos comportamiento es lo “habitual” En cuanto a quienes fallecieron e fallecidos en accidentes de tráfico, la memoria que anualmente realiza el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), constata que en 2014 cuatro de cada diez conductores/as que perecieron en accidente de circulación resultaron positivo en sangre a drogas y/o psicofármacos y/o alcohol. Estos datos nos hacen plantearnos que, aunque se están realizando campañas de prevención, que surgen efecto, pues en comparación con datos de otros años se ha producido una disminución del 35% en 2012 al 28% en 2013 (INTCF, 2014), en la cifra de jóvenes que conducen cuando han ingerido alguna sustancia, sigue siendo un problema bastante grave en el que se debe seguir trabajando. TABACO En el último año y a nivel estatal 137.000 estudiantes entre 14 y 18 años empezaron a consumir tabaco (ESTUDES, 2015). La prevalencia del consumo de tabaco de manera diaria en Andalucía se situaba en el 2011, en el 36.1% (Población Andaluza ante las drogas, 2011) siendo la edad de inicio en el consumo de 16,5 años. Como indica la literatura especializada (CaballeroHidalgo et al., 2005; Díaz et al., 1998) una iniciación temprana en el consumo de esta sustancia implica un mayor riesgo de desembocar en patrones de consumo más intensivos. Si nos centramos a nivel provincial, es en la ciudad de Málaga y siguiendo los datos del estudio de la Población Andaluza ante las Drogas (2011), donde se observa una mayor prevalencia en el consumo de tabaco diario con un 45,2% con respecto a otras provincias de la comunidad andaluza.

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En 2015 y siguiendo datos del ESTUDES (2015): el 38,4% de escolares había fumado tabaco alguna vez, el 31,4% en el último año y el 8,9% fuma a diario. Pese a ello, en los últimos ocho años el consumo de tabaco por parte de la población estudiantil de entre 14 y 18 años se ha reducido en un 50%. En 2004, el 21,5% de este sector de la población fumaba a diario, frente a un 12,3% en 2010 y un 12,5% en 2013. Con un aumento de la percepción del riesgo del consumo de tabaco, donde más del 90% consideran que fumar a diario es peligroso para la salud. En cambio, se observa un ligero repunte en el consumo medio de cigarrillos, aunque las cifras siguen siendo claramente inferiores a las de 2004. Entre quienes fuman a diario, son las chicas las que fuman menor número de cigarrillos que los chicos. CANNABIS Respecto a esta sustancia, el cannabis se ha ido configurando progresivamente en la representación colectiva como una droga de características completamente diferentes a las del resto, lo que justifica absolutamente su análisis específico. A lo largo de las últimas décadas, en cualquiera de sus variantes (hachís, marihuana…), el cannabis se ha confirmado como la única sustancia psicoactiva ilegal con una prevalencia de consumo relevante, especialmente en algunos segmentos sociales. Este hecho no es arbitrario y se sustenta e interactúa dialécticamente con muchos de los elementos que definen y han definido esa posición diferencial en la representación social colectiva. Conjuntamente con otras sustancias, pero desde su representación específica, el cannabis ha experimentado un proceso cierto de normalización, sobre todo en determinadas condiciones. Por una parte, ha formado parte de la percepción de los consumos de sustancias como hecho juvenil y, más concretamente, desde la consideración de su participación en los ritos de paso y la escenificación de ciertos tipos de rituales, necesarios, de tránsito (Conde, 1999; Elzo, 2000). Procesos muy claramente asociados al inicio en los consumos de tabaco y alcohol, con referentes muy parecidos: asociación al consumo en general, como productos legítimos en los mercados específicos; asociación al tiempo libre y al disfrute, sin mayor trascendencia en otros

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espacios de la vida cotidiana (si se cumplen las premisas de legitimidad); asociación al tránsito hacia el estado de adultez y de las responsabilidades, y por tanto acotados y contextualizados temporalmente. Sin embargo, y a diferencia de todo el resto de drogas, para el cannabis se reconoce un espacio más abierto de la legitimidad en buena parte alimentado de esa falta de argumentos a favor de la problematización del consumo, de la escasa referencia de problemas a largo plazo, y del conocimiento de población consumidora de larga trayectoria: el consumo de cannabis puede trasladarse a otros espacios y tiempos más allá de la fiesta (a la que acompaña pero no la crea), e incluso es concebible por otros grupos sociales y no sólo los y las jóvenes. Por un lado, está claro que la visión más relativizadora de los riesgos del cannabis se encuentra entre las personas de 20 a 30 años, a pesar de que son los adolescentes tienen una visión más parecida a las posición conservadora de la población adulta. Además, las posiciones formales más cercanas a la legalización y/o aceptación de los espacios alternativos se producen en mayor medida, aunque no de manera exclusiva, entre los y las jóvenes de 23 y 30 años (Megías y Rodriguez, 2015). En términos generales, adolescentes y jóvenes entre 15 y 34 años consideran alto el consumo de cannabis en España (6,9 en una escala de 0 a 10), pero relativizan algo más la gravedad de los problemas que este consumo causa (5,8). La diferencia cuantitativa entre estas dos valoraciones es mucho más clara en términos porcentuales: el 62,5% del colectivo cree que el consumo es alto o muy alto, mientras que menos de la mitad (el 44%) considera que los problemas que conlleva son graves o muy graves. La accesibilidad a la sustancia no se considera especialmente elevada: menos de la mitad del colectivo (46,7%) considera que el cannabis (en cualquiera de sus modalidades) es muy o bastante accesible o, lo que es lo mismo, muy o bastante fácil de conseguir cuando se quiere usar. Sólo un 14% de adolescentes y jóvenes minimiza su riesgo o peligrosidad, frente a casi un 60% que cree que es bastante o muy peligrosa. Los datos acerca del consumo de cannabis es el último año, según datos de ESTUDES (2015) muestran que lo empezaron a consumir un total de 146.200 estudiantes de 14-18 años, siendo los hombres los que consumen en mayor proporción que las mujeres en todos los grupos de edad.

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Las características del consumo en los últimos treinta días muestran que: el 65,6% de consumidores fuman principalmente marihuana mientras que el 9% principalmente hachís y un 25,4% de los 2 tipos. Destacar además que el 86,5% mezcla cannabis y tabaco (ESTUDES, 2015). Como se muestra en el estudio de la Población Andaluza ante las Drogas (2011), la prevalencia de consumo más elevado, de manera general, se produce en las provincias de Málaga, Granada y Huelva. En concreto, la prevalencia más alta de consumo de cannabis, tanto en su variante de hachís como de marihuana se encuentra en Huelva (40,0%), seguida de Málaga (36,9%). EXTASIS Y MDMDA El consumo de MDMA en Europa se ha incrementado progresivamente desde la mitad de la década de los 90 hasta la actualidad, especialmente entre la juventud de 12 a 18 años, por ejemplo, en el Reino Unido aproximadamente el 10% de la ciudadanía entre 15 y 29 años han probado esta droga, una cantidad que asciende a unos 2.8 millones de adolescentes en EEUU (Miñarro, Aguilar y Rodríguez, 2003). En España, y siguiendo el último estudio de consumo el ESTUDES (2015), la prevalencia del consumo de MDA ha sufrió un descenso en comparación a años anteriores, situándose en 0,9% en el 2014. En el informe de Andaluces ante las Drogas (2011), se detectan indicadores elevados en Huelva, Granada y Málaga. Mismos resultados para el consumo de anfetamina y de speed, siendo las provincias de Granada (5,25) y Málaga 4,2% las que presentan un mayor índice de consumo. El consumo de esta droga se ha incrementado, según estas mismas fuentes, desde 1997 de forma considerable, especialmente en el género masculino. El consumo de éxtasis es especialmente elevado (aproximadamente un 90%) entre el sector juvenil que acude a fiestas nocturnas en “pubs” y discotecas. Coincidiendo con este incremento en el consumo, también parece aumentar la evidencia de que el consumo de MDMA puede provocar un daño neurológico permanente asociado con déficits conductuales y funcionales, así como problemas de deshidratación, hipertermia, coagulación ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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intravascular diseminada y fallo orgánico múltiple. Las urgencias hospitalarias debidas al consumo de MDMA se duplican cada año y la edad de los pacientes es inferior a 25 años, siendo el motivo más habitual de ingreso las sobredosis y las reacciones inesperadas. Las muertes debidas a la MDMA son raras, pero su número está aumentando (Miñarro, 2013). Los diversos estudios efectuados sugieren el hecho de que no es una droga segura, incluso cuando se toma con “moderación”. Así, numerosos datos experimentales indican que consumir MDMA a cualquier dosis conlleva el riesgo de padecer un daño fisiológico, psicológico y cognitivo en sujetos vulnerables. Quienes consumen MDMA muy a menudo suelen consumir otras drogas al mismo tiempo. Las estimaciones al respecto es que quienes consumen éxtasis son consumidores de cannabis en un 93%, de alcohol en un 91%, de tabaco en un 87% y de cocaína en un 53% (Miñarro, 2003), siendo el modelo de poli abuso lo más frecuente. COCAÍNA En cuanto al consumo de cocaína, a partir de 2003 se observa una estabilización de la prevalencia de esta, con un incremento puntual detectado en 2007, que vuelve a reducirse a partir de 2009. Su prevalencia de consumo alguna vez en la vida se sitúa en 2014 en el 3,5%, (ESTUDES, 2015). El análisis por generaciones de este consumo muestra que la prevalencia más elevada se alcanzó en 1992 entre las personas nacidas entre 1961 y 1974 (7,8% consumo en los últimos 6 meses), generación que a partir de ese momento va abandonando progresivamente este consumo hasta encontrarse en el 7,7% en 2002. Pero el uso de la cocaína se extendió también a los dos grupos generacionales siguientes (personas nacidas entre 1975 y 1984 y entre 1985 y 1995). La tendencia ascendente de este consumo en las personas nacidas entre 1975 y 1985 se frena a partir de 2007 e inicia un descenso continuado. No se ha detectado consumo de cocaína en la generación más joven estudiada, nacida entre 1996 y 1999. Otro dato que podría estar indicando que las generaciones más jóvenes no se están incorporando al consumo de cocaína, es la tendencia sostenida de descenso de las prevalencias de consumo de esta sustancia detectada en la población escolar desde 2002. En la última edición de este estudio, correspondiente a 2015, la prevalencia de consumo de la cocaína alguna vez en la vida se situó en el 3,5% y en el último mes en el 1,8%. Se trata de prevalencias de consumo más reducidas que las detectadas hace una

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década para esta misma población escolar: 5,3% alguna vez en la vida y 2,5% en el último mes. Los datos para la comunidad autónoma andaluza, muestran, que el consumo de clorhidrato de cocaína marcó una prevalencia más alta en Huelva (12,3%) y Málaga (8,3%), (Andaluces ante las Drogas, 2011). Como hemos podido comprobar en la literatura anterior, el uso de sustancias por parte del sector juvenil es una realidad la cual no podemos obviar, no tratándose de un hecho aislado, sino por el contrario es un fenómeno, sobre todo en algunas de las sustancias, introducido en la propia dinámica de la población adolescente. Según el III Plan Andaluz sobre Drogas y Adicciones (2016), el aspecto social del fenómeno de las drogas y adicciones cobra mayor protagonismo en esta etapa, y es por tanto que hay que incidir “… en el abordaje de la prevención y en los procesos de atención e incorporación social, así como en la investigación y registro de información sobre esta materia.” (p.5). Y es por ello que después de abordar los diferentes estudios realizados, existe una necesidad objetiva de conocer e intervenir con adolescentes y jóvenes que comienzan a interesarse por el mundo de las drogas. Es necesaria una investigación constante que vaya marcando cuáles son los patrones de consumo, y cuál es la tendencia de estas personas en cada momento y en su entorno más cercano. En este caso el de ciudad de Málaga, cuando salen de fiesta y/o en sus realidades de ocio, de ahí que nuevamente se justifique la necesidad de realizar ésta investigación, que comience a poner los cimientos para otras futuras, que permitirán seguir profundizando en este campo, así como la evaluación de proyectos y políticas preventivas.

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3. OBJETIVOS El presente estudio tiene como objetivo: 1. Realizar un perfil sociodemográfico de población juvenil de la ciudad de Málaga, que acuden a las zonas de ocio nocturno en el denominado centro de la ciudad. 2. Conocer la prevalencia de consumo de distintas sustancias psicoactivas entre la población ya mencionada: a) Tabaco b) Alcohol c) Cannabis d) Cocaína e) Anfetaminas f) Bebidas energéticas g) Éxtasis y otras drogas de diseño h) Otras 3. Determinar a qué edad se inicia el consumo de sustancias entre jóvenes. 4. Conocer si utilizan medidas de protección a la hora de mantener relaciones sexuales. 5. Medir la posible existencia de conductas sexistas en ambos géneros.

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4. METODOLOGÍA Participantes El número total de la muestra para esta investigación ha sido de 1.024 personas. Al considerar un tamaño de la población a estudiar de 191.884 individuos, según padrón del Ayuntamiento de Málaga a 1 de enero de 2016, conformado por jóvenes de entre 15 a 25 años (65.344) y de 26 a 40 años (126.540). Al ser estos los ámbitos de edad disponible en la estadística municipal, se ha considerado la incorporación de ambos, ya que el escoger sólo uno de ellos hubiera significado el que quedara población excluida dentro de la considerada como joven. Aún a riesgo de incorporar un mayor número de población a estudiar, que venía a implicar un mayor número de la muestra. Esta muestra ubica el estudio en un 3% de margen de error, para una confianza del 95%. En comparación con otros estudios que detallamos a continuación, contamos con una muestra bastante representativa. En la tabla 1 se indican diferentes estudios localizados de los últimos años, sobre ocio y consumo de sustancias en jóvenes, tanto a nivel estatal, autonómico, como provincial: Tabla 1. Comparativa de estudios sobre jóvenes y sustancias

Estudios

Entidad

Año

Andalucía

Málaga

EDADES

Ministerio

2013

2.155

---

ESTUDES

Ministerio

2014

4.636

---

Andaluces ante las drogas

Junta de Andalucía

2011

3.200

396

UMA (Sólo universitarios)

Universidad de Málaga

2015

1.121

1.121

Adolescentes Malagueños ante las drogas

Universidad de Málaga

2010

1.467

1.467

La juventud y el ocio nocturno en la ciudad de Málaga. Factores de riesgo

Asociación Cívica para

2016

---

1.024

la Prevención (ACP)

Fuente: Elaboración propia a partir de cada uno de los diferentes estudios indicados

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Procedimiento La recogida de datos se ha realizado de manera aleatoria y voluntaria, con exclusión sólo de aquellas personas que se encontraban de paso por la ciudad, bien como turistas o por otras circunstancias, debido a los objetivos del estudio centrado en la juventud malagueña. Donde la participación de las personas mediadoras se ha limitado a realizar algún tipo de aclaración sobre las preguntas del cuestionario. Informando a los participantes de la absoluta confidencialidad y anonimato a la hora de facilitar su información, siendo un aspecto éste clave para garantizar la fiabilidad de los resultados, la participación, y salvaguardar los aspectos éticos de un estudio de estas características. El trabajo de campo ha tenido un marco temporal ubicado durante los meses de junio, julio y agosto, en horario de 22,30 h. a 02,30 h., los viernes y sábado. Sobre las personas que se dirigían al stand ubicado como punto de encuentro del Proyecto de mediadores preventivos en el ocio nocturno, en la plaza de la Merced de la ciudad de Málaga. Y también personas que han accedido a rellenar el cuestionario en las rutas que diferentes mediadores realizaban en el horario indicado, por las diferentes zonas de ocio del centro de la ciudad, correspondiente a las siguientes calles y plazas: calle Larios, calle Granada, plaza Uncibay, plaza Montaño, plaza del Teatro, plaza Mitjana, calle Beatas, calle Alamos, calle Victoria, Teatro Cervantes y adyacentes… Se detalla a continuación en la Tabla 2 el número de cuestionarios recogidos durante cada fin de semana y en cada mes: Tabla 2. Cuestionarios realizados por fin de semana y mes

1º semana

JUNIO 2016 94

JULIO 2016 100

2º semana

96

122

3º semana

119

118

4ª semana

158

68

5º semana

--

62

467

470

TOTAL

AGOSTO 2016 90

TOTAL 90

1.035

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A la hora de analizar los resultados, se han eliminado los sujetos cuya edad superaban los extremos (15 y 40), lo que ha supuesto un total de 11 casos, resultando la muestra final en 1.024 participantes. Instrumento y variables El instrumento para la recogida de datos ha consistido en un cuestionario de elaboración propia, tras la experiencia de la entidad en este tipo de estudios, y los objetivos que se querían alcanzar, compuesto por 9 ítems. En el que se han tenido en cuenta las siguientes variables: (1) Variables sociodemográficas (2) Consumo de drogas (3) Sustancias consumidas (4) Conducción y uso de sustancias (5) Consumo abusivo de alcohol (6) Sexualidad segura (7) Actitudes sexista Podría parecer que es un cuestionario reducido, pero se ha tenido en cuenta que el instrumento de medida iba dirigido jóvenes cuando se encontraban en pleno disfrute del ocio, con lo que no se podría confeccionar un cuestionario más extenso y dificultoso, porque sería muy tedioso para completar en la población de referencia. Para la confección del perfil sociodemográfico se ha optado por cuatro cuestiones que recogen el género, la edad, el lugar de residencia y el nivel de estudios finalizados. En cuanto a medir el estilo de consumo se realizaron dos cuestiones, donde se recogía si se consumía o no. En caso de que fuera afirmativo a través de una tabla con una escala tipo Likert se presentaban hasta 7 sustancias, y una opción de otras, donde la población joven debía seleccionar si la habían consumido, con qué frecuencia y la edad de inicio en el consumo de dicha sustancia.

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Para conocer la variable de conducción y alcohol, se optó por realizar dos cuestiones. La primera de ellas, se preguntaba si conducían cuando consumían algún tipo de sustancia y la segunda que medio de transporte habían utilizado para salir esa noche. Ambas cuestiones se presentaban con una escala de respuesta tipo Likert con cuatro opciones de respuesta. En relación al uso abusivo del alcohol, se seleccionó dos preguntas que hacían mención a cuándo fue la última borrachera y quienes habían sido atendidos en una borrachera por los servicios sanitarios si la persona en cuestión o algún conocido. Para evaluar la sexualidad segura, se incorporó una pregunta que hacía referencia al uso de preservativo en donde había, cinco alternativas de respuesta. Por último, para detectar posibles actitudes sexistas se elaboró un supuesto con tres opciones de respuesta, siendo conscientes de la dificultad del ítem a medir. El cuestionario se recoge de manera íntegra en el anexo 1. Análisis de los datos Para el análisis de los datos se optó por el programa estadístico SPSS Statistics (V.19). Se han llevado a cabo análisis de frecuencias para describir las características demográficas y el patrón de consumo de sustancias sobre la muestra. Y tablas de contingencias de doble entrada, para cada una de las sustancias en relación con el género y la edad.

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5. RESULTADOS En primer lugar, a fin de cumplir el primer objetivo de este estudio, es decir, realizar un perfil sociodemográfico de la población malagueña que disfruta del ocio nocturno en la ciudad de Málaga y centrándonos en la descripción más cualitativa de los participantes, recordamos que la muestra ha sido de 1.024, puesto que habíamos descartado 11 casos. Hemos obtenido una distribución en cuanto al género (Figura 4), de un total de 497 personas de género masculino lo que representa un 48,54 %, y 527 (51,46%) que pertenecen al género femenino. Figura 4. Distribución de la muestra según el género

Género

48,54%

51,46%

Femenino Masculino

En cuanto a la edad de los participantes hemos obtenido una media de edad de 21 años, siendo el mínimo de edad de 15 años y el máximo de 40 años. La edad media de las mujeres se sitúa en 21,57 siendo la edad de 18 años la edad que más representación han tenido con un 15,2% del total, mientras que para los hombres la media es superior con un resultado de 22,64 años y una moda también de 18 lo que en porcentaje significa un 11,1 % de la muestra total masculina. En la siguiente tabla (3) se muestra la distribución de la edad de las personas que realizaron el cuestionario:

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Tabla 3. Distribución de las edades de los participantes

Edad 15,00 16,00 17,00 18,00 19,00 20,00 21,00 22,00 23,00 24,00 25,00 26,00 27,00 28,00 29,00 30,00 31,00 32,00 33,00 34,00 35,00 36,00 37,00 38,00 39,00 40,00 Total

Frecuencia 11 41 62 135 127 93 86 88 77 57 55 26 29 26 16 25 8 18 6 8 8 8 5 6 2 1 1.024

Porcentaje 1,1 4,0 6,0 13,1 12,4 9,1 8,4 8,6 7,5 5,6 5,4 2,5 2,8 2,5 1,6 2,4 0,8 1,8 0,6 0,8 0,8 0,8 0,5 0,6 0,2 0,1 100,0

En referencia al nivel de educativo, tomando como referencia los últimos estudios finalizados, podemos observar como la mayor parte de quienes realizaron la entrevista es decir, el 55,97% poseen el título de bachillerato o algún ciclo de formación profesional. Le siguen quienes tienen un título universitario con un 20,35 %. Por otro lado, los que tienen el certificado de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO), representan el 19,5%, ocupando en último lugar con un 4,1% aquellos y aquellas que no poseen ningún tipo de estudio. En la Figura 5 podemos observar con mayor claridad la dispersión en el nivel de estudios.

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Figura 5: Nivel de estudios de los participantes en ambos géneros

En relación a las diferencias de género y nivel educativo en la siguiente Tabla 4 y Figura 6, hemos realizado una comparativa desde la que se puede observar como son las chicas la que tienen un mayor nivel formativo, superando en un punto a los chicos en cuanto a bachiller y estudios universitarios, y bajando en dos puntos las que no tienen estudios. Tabla 4. Comparativa entre el nivel de estudios y el género

% Femenino

% Masculino

Sin estudios

3,2%

5,0%

ESO

18,4%

20,8%

Bachiller

56,3%

55,6%

Universitarios

22,1%

18,5%

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Figura 6. Comparativa entre el nivel de estudios y el género 60,00%

56,30%

50,00%

55,60%

40,00%

Femenino

30,00%

Masculino

22,10%

20,80% 18,40%

20,00%

10,00%

18,50%

5,00%

0,00% Sin estudios

ESO

Bachiller

Universitarios

A continuación, nos centraremos en analizar los resultados referidos al consumo de sustancias. En rasgos generales podemos afirmar que de los/as 1.024 jóvenes que se prestaron a realizar el cuestionario tan solo 47 de ellos/as, no habían consumido ningún tipo de sustancia psicoactiva hasta el momento de la entrevista, lo que viene a ser el 4,6% de la muestra total. Realizando la división por cuestiones de género en cuanto al consumo de algún tipo de sustancias, en la Tabla 5 se muestra que son los de género masculino, los que presentan una mayor tasa de consumo en relación al género femenino: Tabla 5. Consumo de sustancias psicoactivas según el género

Masculino

%

Femenino

%

TOTAL

No consumen nada

14

2,8%

33

6,3%

4,65%

Consumen o han

483

97,2%

494

93,7%

95,35%

497

100%

527

100%

100%

consumido TOTAL

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En las siguientes líneas desglosaremos el consumo del sector juvenil malagueño por las diferentes sustancias sobre las que se ha preguntado.

ALCOHOL De los 1.024 jóvenes que realizaron el cuestionario tan solo el 7% de ellos y ellas no habían consumido alcohol a lo largo de su vida. Por su parte, el 54,2% de la muestra, es decir 555 jóvenes, realizaron un consumo del alcohol durante los fines de semana. Cabe destacar que un 6,6% de la población juvenil afirma beber alcohol de manera diaria. Tabla 6. Frecuencia del consumo de alcohol de los jóvenes entrevistados

Frecuencia Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Ns/Nc Total

Número de jóvenes 72 329 555 68 0 1.024

% 7,0% 32,1% 54,2% 6,6% 0,0%

La media de edad en el inicio del consumo de dicha sustancia se sitúa en una media de 15,62 para ambos géneros. No existen diferencias significativas en la comparación de chicos y chicas en dicha cuestión puesto que para ellos la media de edad de sitúa en 15,54 y para ellas de 15,50 años. En la figura siguiente (7), vemos una distribución de las edades en las que se produce el inicio en el consumo del alcohol.

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Figura 7. Edad de inicio en el consumo de alcohol

En la Tabla 7 se puede observar como existe un alto porcentaje de menores de edad que son consumidores de alcohol sobre todo en los fines de semana, coincidiendo con los días que más dedican al ocio.

Tabla 7. Diferencia entre menores y mayores de 18 años, respecto a la frecuencia con que consumen alcohol

Alcohol

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Ns/Nc

Rango de edad Menores 18 Mayores 18 16,7% 5,8% 35,1% 31,8% 46,5% 55,2% 1,8% 7,3% 0,0% 0,0%

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En cuanto a la distribución del género y el consumo de alcohol, en la siguiente Tabla 8, vemos como es el género masculino el que realiza un consumo más abusivo del alcohol con respecto al género femenino. Podemos observar que tan solo un 5% de los chicos nunca han probado el alcohol frente al 8,9% de las chicas.

Tabla 8. Frecuencia en el consumo de alcohol y su relación con el género

Alcohol

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Ns/Nc

Género Masculino Femenino 5,0% 8,9% 28,6% 35,5% 56,3% 52,2% 10,1% 3,4% 0,0% 0,0%

Total 7,0% 32,1% 54,2% 6,6% 0,0%

TABACO Si nos centramos en la frecuencia en el consumo de tabaco, podemos observar en la Tabla 9, como el 54,4% no han probado los cigarros nunca, pero el 24,7% es consumidor/a habitual. Tabla 9. Consumo de tabaco de los jóvenes entrevistados

Frecuencia

Tabaco

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Ns/Nc Total

Número de jóvenes 558 143 67 253 3 1.024

% 54,5% 14,0% 6,5% 24,7% 0,3% 100,0%

La edad media del primer cigarrillo se sitúa sin apenas diferencias de género en 15,98 años. Podemos observar como en el caso anterior que las diferencias intergénero no distan nada entre sí.

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En la siguiente Figura 8 se ve que, aunque la media se sitúa en 16 años, el valor que más se repite es 15, es decir que son los chicos y chicas de 15 años los que en mayor medida inician el consumo de tabaco. Figura 8. Edad de inicio en el consumo de tabaco

En cuanto a los patrones de consumo de tabaco por grupos de edad, son quienes representan a la mayoría de edad quienes realizan un mayor consumo (Tabla 10). Para los/as menores de edad, el 75,4 % nunca han fumado, y puntualmente lo realizan un 8,8% sobre un 14,7% de los mayores. Cabe resaltar que dentro de la franja de edad donde se encuentran aquellos que están por debajo de los 18 años, existe un 11,4% de dicha población que responden afirmativamente a la pregunta de fumar tabaco de manera diaria.

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Tabla 10. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de tabaco

Tabaco

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Total

Rango de edad Menores 18 Mayores 18 75,4% 52,0% 8,8% 14,7% 4,4% 6,8% 11,4% 26,5% 100% 100%

Si se compara el género de las personas entrevistadas con el consumo de tabaco, podemos observar que las mujeres realizan un consumo superior a los hombres en los fines de semana y de manera puntual, pero son ellas además las que en mayor medida no han fumado un cigarro nunca como se recoge en la siguiente Tabla 11. Tabla 11. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de tabaco

Tabaco

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Total

Género Masculino Femenino 51,6% 57,3% 13,1% 14,9% 5,8% 7,2% 29,2% 20,6% 100% 100%

Total 54,6% 14,0% 6,5% 24,9% 100%

CANNABIS En cuanto al consumo del cannabis, ya sea el hachís o la propia planta en sí, los datos nos confirman que un 30,5% ha realizado un consumo de dicha sustancia al menos una vez en su vida. (Tabla 12). Poniendo en evidencia éstos datos que existe un gran número de jóvenes que nunca han consumido marihuana o hachís en el momento que se realizaron los cuestionarios, un 69,5%. Si bien es cierto, que tanto la cifra de los que lo hacen puntualmente, fines de semana o a diario, son significativas y merecen una atención.

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Tabla 12. Frecuencia en el consumo de cannabis

Frecuencia

Cannabis

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Ns/Nc

Número de jóvenes 712 164 65 77 6

% 69,5% 16,0% 6,3% 7,5% 0,6%

En cuanto a la edad vemos en la Figura 9, que la media se ubica en los 16,54 años, y al igual que en las dos sustancias anteriormente analizadas no existen diferencia en la media de edad tanto para las chicas como para los chicos, situándose la edad que más se repite en el uso de dicha sustancia entre los 16 y 18 años.

Figura 9. Edad de inicio en el consumo de cannabis

En relación al uso de la marihuana/ hachís por rangos de edad, podemos afirmar que vuelven a ser quienes se sitúan en el rango de 18 años y más, quienes presentan un mayor consumo de dicha sustancia. Cabe destacar de manera positiva, que no hay

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menores de edad que realicen un consumo diario del cannabis como queda reflejado en la siguiente Tabla 13.

Tabla 13. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de cannabis

Cannabis

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario

Rango de edad Menores 18 Mayores 18 87,6% 67,7% 8,0% 17,1% 4,4% 6,6% 0,0% 8,5%

Total 69,9% 16,0% 6,3% 7,6%

En cuanto a las diferencias del consumo según el género y coincidiendo con los datos anteriores, son las chicas las que presentan una menor incidencia en el consumo de dichas sustancias. Los chicos, por el contrario, presentan un consumo del 40,2% del cannabis ya sea de manera puntual, fines de semana o de diario. Para una mayor claridad y desglose de los datos, en la siguiente Tabla 14 se muestran los resultados obtenidos.

Tabla 14. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de cannabis

Cannabis

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario

Género Masculino Femenino 59,7% 79,6% 20,0% 12,4% 8,7% 4,2% 11,5% 3,8%

Total 69,9% 16,0% 6,3% 7,6%

BEBIDAS ENERGÉTICAS Las bebidas energéticas se han convertido en los últimos años en un recurso cada vez más utilizados por las personas más jóvenes, siendo consumidas de manera más habitual y sin percepción de riesgo. En la muestra analizada (Tabla 15), el 59,7% ha indicado que nunca las ha utilizado, con un restante 40% que o bien las ha utilizado puntualmente, los fines de semana o diariamente, alcanzando este último extremo al 5,2%.

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Tabla 15. Frecuencia en el consumo de bebidas energéticas

Frecuencia Bebidas energéticas

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Ns/Nc Total

Número de jóvenes 611 268 86 53 6 1.024

Porcentaje 59,6% 26,2% 8,4% 5,2% 0,6% 100,0%

En cuanto a la edad de inicio en el uso de este tipo de bebidas, vuelve a suceder lo mismo que con las sustancias anteriores, que se enmarca en los 16,65 años. Pero en este caso, son las mujeres las que retrasan el consumo hasta los 17 años, siendo los chicos los que se inician antes en el consumo de dichas sustancias con una edad media de 16,42 años. En la Figura 10 se puede ver como se distribuyen las edades en la que los jóvenes se inician en el consumo de las bebidas energéticas Figura 10. Edad de inicio en el consumo de las bebidas energéticas

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Desde la siguiente Tabla 16,podemos observar que quienes poseen 18 años o más consumen de manera puntual más bebidas energéticas, son los menores de 18 años los que la consumen bien los fines de semana o diariamente. Tabla 16. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de las bebidas energéticas

Bebidas energéticas

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario

Rango de edad Menores 18 Mayores 18 67,0% 59,2% 15,2% 27,7% 10,7% 8,2% 7,1% 5,0%

Total 59,8% 26,1% 8,4% 5,2%

Al desglosar los resultados que hemos obtenido en relación a las diferencias en el consumo de bebidas energéticas, pero teniendo en cuenta la diferencia en cuanto al género (Tabla 17). Son las mujeres las que en menor medida utilizan este tipo de sustancias estimulantes con tan solo el 34,3% de ellas, habiendo bebido alguna vez en su vida una bebida de tipo estimulante, sobre un 46% del género masculino. Tabla 17. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de las bebidas energéticas

Bebidas energéticas

Nunca Puntualmente Fines de semana Diario Total

Género Masculino Femenino 54,0% 65,7% 29,6% 23,2% 9,3% 7,7% 7,1% 3,4% 100% 100%

Total 59,8% 26,1% 8,4% 5,2% 100%

EXTASIS, ANFETAMINAS, COCAÍNA Y OTRAS En la Tabla 18, se muestran los resultados que se han obtenido para las diferentes sustancias que eran objeto de estudio como el éxtasis, las anfetaminas, cocaína y otras. Vemos como una de las sustancias que más se está consumiendo es el éxtasis (MMDA y derivados), puesto que un total de un 7,7% de jóvenes que realizaron la encuesta afirma haberlo consumido como mínimo en alguna ocasión. La cocaína le sigue con un 6% en su consumo. Son las anfetaminas y otro tipo de drogas las que se relacionan menos con el ocio nocturno. ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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Tabla 18. Frecuencia en el consumo de éxtasis, anfetaminas, cocaína y otras sustancias

Anfetaminas

Éxtasis

Cocaína

Otras

N

%

N

%

N

%

N

%

Nunca

941

91,9%

963

94,0%

958

93,6%

991

96,8%

Puntualmente

59

5,8%

44

4,3%

42

4,1%

28

2,7%

Fines de semana

19

1,9%

11

1,1%

16

1,6%

4

0,4%

Diario

0

0,0%

0

0,0%

3

0,3%

1

0,1%

Ns/Nc

5

0,5%

6

0,6%

5

0,5%

0

0,0%

Total

1.024

1.024

1.024

1.024

La media de edad en la primera toma de este tipo de sustancia se sitúa en los 18 años, siendo en este caso y para este tipo de sustancias donde mayor retraso se produce en iniciar el contacto. Si realizamos una comparativas por grupos de edad (Tabla 19), como hemos realizado a lo largo de todo el informe podemos observar como son los mayores de 18 años los que presentan una mayor prevalencia en el consumo de sustancias como el éxtasis, anfetaminas, cocaína y otro tipo de sustancias que no se especifican Tabla 19. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de éxtasis, anfetaminas, cocaína y otras sustancias

Éxtasis

Anfetaminas

Cocaína

Otras

Menor

Mayor

Menor

Mayor

Menor

Mayor

Menor

Mayor

18

18

18

18

18

18

18

18

Nunca

97,3%

91,7%

98,2%

94,2%

97,3% 93,6% 99,1%

96,5%

Puntualmente

1,8%

6,3%

1,8%

4,6%

1,8%

4,4%

0,9%

3,0%

0,9

2,0%

0%

1,2%

0,0%

1,7%

0,0%

0,4%

Diario

0,0%

0,0%

0,0%

0,0%

0,9%

0,3%

0,0%

0,1%

Total

100%

100%

100%

100%

100%

100%

100%

100%

Fines de semana

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En relación al género (Tabla 20), al igual que en los casos de las otras sustancias, nuevamente el femenino obtiene una menor prevalencia en el consumo de estas sustancias psicoactivas.

Tabla 20. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de éxtasis, anfetaminas, cocaína y otras sustancias

Éxtasis Masc.

Fem.

Anfetaminas Masc.

Fem.

Cocaína Masc.

Fem.

Otras Masc.

Fem.

Nunca

88,9% 95,6% 91,7% 97,3% 91,5% 96,4% 94,6% 98,9%

Puntualmente

8,5%

3,3%

6,3%

2,5%

5,4%

2,9%

4,8%

0,8%

Fines de semana

2,6%

1,1%

2,0%

0,2%

2,6%

0,6%

0,4%

0,4%

Diario

0,0%

0,0%

0,0%

0,0%

0,4%

0,2%

0,2%

0,0%

Última borrachera En cuanto a los datos que se han obtenido en relación a cuando había sido la última vez que realizaron un uso abusivo del alcohol (Tabla 21), vemos que el 27,7% lo había realizado el mismo fin de semana que se le pidió que rellenara el cuestionario y tan solo el 6,5% nunca había sufrido una borrachera, lo que representa a tan solo 67 jóvenes de los 1.024 que participaron en el estudio. Tabla 21. Frecuencia de la última borrachera sufrida por los jóvenes

Nunca Este fin de semana La semana pasada Hace dos semanas Hace un mes Más de un mes Total

Última borrachera Número de jóvenes % 67 6,5% 284 27,7% 180 17,6% 100 9,8% 114 11,1% 279 27,2% 1.024

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Siguiendo la línea de descripción utilizada durante el análisis de los resultados, al realizar las comparaciones por grupos etarios, los datos que se muestran en la Tabla 22, son sorprendentes puesto que un 14% de quienes son menores de edad, que han sido objeto de estudio, se habían emborrachado el mismo fin de semana que realizaron el cuestionario, frente al 29,5% de quienes cuentan con la mayoría de edad. No se aprecian diferencias de porcentajes entre edad en el espacio temporal de dos semanas, y son los menores los que por encima de los mayores, se habían emborrachado en el último mes, un 14% obre un 10,8% Tabla 22. Relación entre la edad y el último consumo abusivo de alcohol (borrachera)

Última borrachera

Nunca Este fin de semana La semana pasada Hace dos semanas Hace un mes Más de un mes

Rango de edad Menores 18 Mayores 18 20,2% 4,8% 14,0% 29,5% 11,4% 18,4% 9,6% 9,8% 14,0% 10,8% 30,7% 26,8%

Al aplicar la comparativa intergénero, los resultados muestran que son los chicos los que obtienen una mayor frecuencia del abuso del alcohol. Si nos fijamos en la Tabla 23, en el fin de semana que habían realizado el cuestionario, el 34,0% de los chicos que contestaron, afirmaron haberse emborrachado ese mismo fin de semana, en comparación con tan solo el 21,8% de ellas. Tabla 23. Relación entre el género y la frecuencia del último consumo abusivo de alcohol (borrachera)

Nunca Este fin de semana La semana pasada Hace dos semanas Hace un mes Más de un mes

Género Masculino Femenino 4,0% 8,9% 34,0% 21,8% 17,5% 17,6% 8,7% 10,8% 10,1% 12,1% 25,8% 28,7%

Total 6,5% 27,8% 17,5% 9,7% 11,1% 27,3%

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Servicios sanitarios y uso abusivo del alcohol En relación a la cuestión de si alguna vez había sido atendidos/as o alguna persona conocida por el servicio sanitario debido a un consumo abusivo de alcohol (Figura 11), los resultados nos muestran que un 36,73%, lo que representan a 375 jóvenes, ha conocido a alguien de manera directa que ha tenido que ser atendido por los servicios médicos debido a una “borrachera”, y el 8,4% reconoce que ha sido atendido. En la siguiente figura vemos con mayor claridad los resultados obtenidos. Figura 11. Atención por parte del servicio sanitario debido a una borrachera

Si nos centramos en conocer la edad en la que se producen las atenciones sanitarias (Tabla 24), hemos obtenido datos que pueden resultar llamativos y preocupantes. Puesto que un 3,5% de la población juvenil de menores de 18 años ha sufrido un consumo excesivo de alcohol, teniendo que ser atendido /a por los servicios sanitarios. Así mismo, quienes son menores de edad en un 40,4% afirman que conocen a alguien que debido a una borrachera han tenido que ser asistido por el servicio médico.

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Tabla 24. Atenciones del servicio sanitario en relación al rango de edad

Nunca Sí, he sido atendido Un amigo ha sido atendido

Rango de edad Menores 18 Mayores 56,1% 54,7% 3,5% 9,0% 40,4% 36,3%

Total 54,8% 8,4% 36,7%

Con respecto al género, en la Tabla 25 podemos observar las diferencias que existen en el abuso del alcohol y la atención recibida por el servicio médico. Vemos como son las mujeres las que en menor medida han sido atendidas por realizar un consumo abusivo de alcohol en relación al género masculino, con una diferencia de 7,5 puntos. Aunque son las chicas más que los chicos, un punto de diferencia, las que indican conocer a un amigo que había tenido que ser atendido. Tabla 25. Atenciones de los servicios sanitarios en relación al género

Nunca Sí, he sido atendido Un amigo ha sido atendido

Género Masculino Femenino 51,5% 58,0% 12,3% 4,8% 36,2% 37,2%

Total 54,8% 8,4% 36,7%

Conducción y alcohol En este apartado, expondremos los datos referidos a los ítems 3 y 4 de nuestro cuestionario, referidos al uso de sustancias psicoactivas y conducción y por otro lado que medio de transporten utilizan para desplazarse la población juvenil malagueña hacia los lugares de ocio. En primer lugar (Tabla 26), el análisis de los datos nos indica que el 17% a veces combinan la conducción con la utilización de sustancias psicoactivas. Asimismo, cabe destacar de manera un tanto negativa que el 3,7% es decir, 39 de ellos y ellas, casi siempre conducen cuando esta bebido o cuando ha consumido algún tipo de sustancia psicoactiva.

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Tabla 26. Relación entre el consumo de sustancias y la conducción de algún vehículo

Casi siempre A veces Nunca No conduzco Total

Conducción y sustancias Número de jóvenes 39 174 388 423 1.024

% 3,7% 17,0% 37,9% 41,2% 100%

Si realizamos el análisis comparativo teniendo en cuenta el factor de género, en la Figura 12 podemos observar como son las mujeres las que realizan una conducción más responsable, puesto que son las que puntúan en menor medida en el binomio conducción y uso de sustancias. Figura 12. Comparativa según el género y su relación con la conducción y el uso de sustancias psicoactivas

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Por último, a fin de conocer qué medio de transporte utilizan a la hora de salir por el centro de la ciudad de Málaga (Tabla 27), hemos realizado el análisis estadístico para conocer que más del 37,4% no utilizan ningún medio para llegar hasta la zona de ocio, y que el 31,7% utiliza los servicios públicos como el autobús. Tabla 27. Medio de transporte utilizado por los jóvenes para desplazarse a las zonas de ocio en el centro de la ciudad

Ninguno Mi coche Coche amigo Bus Moto Ns/Nc Total

Número de jóvenes 383 106 157 325 50 3 1.024

% 37,4% 10,4% 15,3% 31,7% 4,9% 0,3% 100%

Para éste ítem, al realizar el comparativo teniendo en cuenta el género de los entrevistados (Figura 13), los resultados nos indican que las chicas son las que más utilizan el autobús para desplazarse; un 18,02% sobre un 13,81% de los chicos. Y que son ellas también las que más utilizan el coche de los amigos; un 9,4% por un 5,97% del género masculino. Por el contrario, son los chicos los que más utilizan los medios de transportes propios, bien sean estos el coche o la moto. Figura 13. Comparativa según el género y la utilización que hacen los jóvenes de los medios de transporte para desplazarse a las zonas de ocio en el centro de la ciudad

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USO DEL PRESERVATIVO Para conocer de manera muy general, los hábitos de sexualidad segura entre los jóvenes, hemos realizado una cuestión acerca del uso del preservativo como método eficaz para prevenir las infecciones de transmisión sexual y por otro lado los embarazos no deseados. Los datos que hemos obtenidos nos dicen que el 10,3% nunca lo utiliza cuando mantiene relaciones, pero cabe destacar que el 51,9% utiliza el preservativo de manera habitual. En la Figura 14 lo podemos ver de manera más clara. Figura 14. Frecuencia del uso del preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales

En lo referente al género (Tabla 28), son los chicos los que en mayoría afirman no utilizar nunca el preservativo, y son las chicas las que siempre y las que en mayor medida hacen uso de otros métodos. Son las chicas sobre los chicos, las que más responden que no habían mantenido relaciones sexuales hasta el momento de la encuesta, representadas por un 4,6% frente al 2% de los chicos.

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Tabla 28. Frecuencia del uso del preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales, según el género de los jóvenes entrevistados

Siempre A veces Nunca Otros métodos No mantengo relaciones

Género Masculino Femenino 51,3% 52,5% 25,8% 17,6% 11,5% 9,4% 9,5% 16,0% 2,0% 4,6%

Total 51,9% 21,5% 10,3% 12,8% 3,3%

SUPUESTO Con el fin de realizar un acercamiento a ciertas actitudes sexistas, y siendo consciente de la dificultad a la hora de su medición. Hemos realizado un pequeño supuesto con tres posibles alternativas a una situación con la pareja (Tabla 29). De manera general los resultados muestran que el 34,8% de quienes realizaron la encuesta, a la pregunta de si tuvieran un cumpleaños y te apetece que tu novio/a te acompañe, pero te dice que no quiere, contestarían la opción b) que en este caso sería, le dices que lo entiendes, pero en realidad te molesta un poco, mientras que el 6,7% le montaría un “pollo” a su pareja por ello y, por último, el 57,7% afirma que lo entendería.

Tabla 29. Respuesta al supuesto para medir posibles actitudes sexistas

Lo entiendo Molesta un poco Le monto un “pollo” Ns/nC Total

Número de jóvenes 581 356 69 18 1.024

% 56,7% 34,8% 6,7% 1,8% 100%

En referencia a la diferencia de opiniones entre ambos géneros, en la Figura 15, podemos observar que son los chicos en este caso, los que presentan un mayor grado de aceptación por parte de su pareja, en cuanto a la negativa de acompañarle al cumpleaños, siendo las chicas las que puntúan más alto en las otras dos opciones de respuestas, es decir, en las que se encuentran más cerca de posibles actitudes sexistas. ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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Figura 15. Comparativa según el género, ante la respuesta al supuesto para medir posibles actitudes sexistas

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6. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Antes de empezar las conclusiones debemos dejar claro que quienes representan al sector juvenil tienen características que son muy diferentes, representados por un colectivo con ideologías muy diversas, aunque con algunas cuestiones que sobradamente se conocen, que deben ser tenidas en cuenta para entender la complejidad de lo que vamos a intentar describir. En primer lugar, vamos a centrarnos en estas líneas sobre menores que no han consumido ningún tipo de sustancia hasta el momento en el que habían realizado los cuestionarios. Como hemos comentado en los resultados, pudimos ver cómo tan solo 47 jóvenes de los 1.024, no habían tenido contacto con ninguna sustancia psicoactiva. El resto, el 95,41% de ellos y ellas, ya han tenido un contacto inicial con las drogas, ya sean consideradas legales o ilegales. Hemos de tener en cuenta que no existe una relación causal al uso de drogas y una posible adicción citando a Megías (2002), en lo que concierne al consumo de drogas, no se dividen entre los que las usan y los que no las usan sino que se sitúan en toda una multiplicidad de puntos intermedios en los que las intensidades de uso, el tipo de consumo que se hace, las sustancias que se eligen, los momentos para consumir y, muy fundamentalmente, las expectativas de riesgos y beneficios con que se consume, marcan unas diferencias sustanciales pero complejas. Los datos nos muestran que en relación a los antecedentes de otras investigaciones, las sustancias más consumidas por la población de jóvenes siguen siendo las mismas, el tabaco, alcohol y en nuestro caso se añaden las bebidas estimulantes, tales como el RedBull, Monster o derivados, sustancias que en investigaciones anteriores no han tenido gran relevancia o que no han sido objeto de estudio, pero que en nuestra investigación hemos querido considerar por el hecho de que se ha observado un gran abuso por parte de quienes son menores de edad.

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Tipos de sustancias Vamos a realizar en este apartado una comparación con otros estudios llevados a cabo tanto nivel estatal, como son el ESTUDES (2015) y el EDADES (2013), los dos últimos de éstas características, y con el de Andaluces ante las Drogas (2011), de carácter autonómico siendo también el último desarrollado en la comunidad. Se observa como el uso de alcohol relacionado con el ocio ha aumentado, pues los datos muestran que a nivel estatal existe un 78,3% que han consumido alcohol en los últimos doce meses. Si prestamos atención a los datos que hemos obtenido, en la población malagueña en cuanto al consumo de alcohol, este se sitúa por encima de dichos datos, ya que hablamos que un 93,0 % de las personas entrevistadas habían realizado un uso de dicha sustancia. En cuanto a los patrones de consumo de alcohol por grupos de edad, se observa un incremento progresivo del porcentaje de consumo puntual y de fines de semana en el grupo menores de 18 años que presenta la mayor prevalencia de este consumo (35,1% y 56,4% respectivamente); a partir de ahí, esta prevalencia va reduciéndose. En cuanto a las borracheras el 27,8% de las personas que han participado ha sufrido una borrachera en el fin de semana que se realizó el cuestionario. Los datos de otras investigaciones muestran que este fenómeno está en descenso: 2 de cada 10 estudiantes se han emborrachado alguna vez en el último mes. Y 3 de cada 10 escolares (31,9%) tiene un consumo de riesgo durante los fines de semana (EDADES 2013). Siguiendo el informe de Andaluces ante las Drogas (2011), en él se recogía que, en el 2009, el porcentaje de población que afirmaba haberse emborrachado en el último mes fue del 8,6%, mientras que en 2011 es del 10,2%. Este porcentaje se elevaba al 14% en el caso de los hombres, siendo del 6,3% en el caso de las mujeres. Por grupos etarios, el 26,7% de las personas entre 16 y 20 años y el 25,1% de las que tienen entre 21 a 24 años afirman haberse emborrachado en los últimos 30 días. A partir de esa edad, el porcentaje tiende a descender. En cambio, vemos como en nuestro trabajo se produce un incremento en las borracheras sufridas por jóvenes malagueños, es decir, que las pautas de consumo o la formas en las que se consume alcohol están dirigidas para obtener la máxima borrachera en el menor tiempo, pero cabe destacar que tan solo el 6,5 % de ellos y ellas han realizado un uso “responsable del alcohol”, es decir que no había sufrido ninguna borrachera nunca. Un dato muy importante a destacar que hemos obtenidos y que nos parece muy sorprendente es que el 30,5% de quienes representan a ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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quienes son menores de edad, sufrió una borrachera en el último mes en la ciudad de Málaga, incrementando los porcentajes de estudios anteriores. La preocupación ante este dato, que lleva implícito un tipo de comportamiento a edades muy tempranas. Debería de ser considerado en próximas investigaciones, ya que el marco temporal en el que se ha elaborado el estudio pudiera estar afectando a alguno de los resultados, entre ellos a este. Si ya nos centramos en los datos relacionados con las atenciones sanitarias en relación al consumo de alcohol, un dato importante a destacar es que el 40,4% de los menores de edad de la ciudad de Málaga conocen a un amigo/a o familiar que ha necesitado atención médica debido a una ingesta masiva de alcohol, superando incluso al grupo de mayores de edad que en el caso de conocidos o familiares que han tenido que ser atendidos/as por los servicios se sitúa en un 36,3%. Y si nos referimos a si ha sido la propia persona la que ha tenido que acudir o ser asistida por el servicio sanitario, vemos como el 3,5% de menores y el 9% de mayores de 18 años han tenido que ser atendido. En cuanto al informe obtenido en relación a la conducción y alcohol, habíamos observado cómo el 17% conducían después de estar expuestos a algún tipo de sustancia psicoactiva, los datos del 2016 en relación a este binomio hablaban de más del 50% de chicos y chicas que cogían el coche después de consumir algún tipo de sustancia (Ochoa, Pérez-Fragero, López, et al., 2016). Esta disminución en la tendencia de la población más joven a conducir mientras estaban bajo el efecto de las drogas puede deberse a todas las campañas y la información que de manera más dura y visual estamos acostumbrados a ver. Por otro lado, puede verse afectado por el cambio en la ley con respecto a las penas por conducir bajo los efectos del alcohol u otras sustancias. Desde nuestra experiencia más directa en el trabajo con los más jóvenes y sobre todo en lo que respecta al tema de conducción y uso de bebidas alcohólicas, vemos como muchos y muchas de ellos/as se preocupan en conocer cuál es su estado antes de subirse al coche, moto, etc, pero no tienen los recursos o los medios para poder tener una medida de cómo les afecta el beber y tener que coger un vehículo posteriormente. Podemos ver como a pesar de toda la información que existe y de todas las campañas dirigidas hacia los más jóvenes, el consumo de determinadas sustancias en vez de reducir dicho consumo lo que está ocurriendo es que se está normalizando, ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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extendiendo y bajando las medias de edad en el inicio, lo que hace plantearnos si es que la información, los contenidos o los canales por donde se transmite dicha información están obsoletos o no están siendo adecuados para nuestra población objetivo. No hay que olvidar que en el patrón actual de problemas de salud relacionados con el alcohol juega un papel crucial el marketing agresivo de quienes operan económicamente. Éste se dirige a incrementar el consumo para mejorar sus cuentas de explotación, de una forma bien distinta al comportamiento tradicional de los productores vitivinícolas. El marketing de los segmentos más agresivos de este mercado se dirige claramente a fomentar el consumo de jóvenes y adolescentes en espacios de ocio, y asociarlo a sus efectos psicoactivos y al éxito social y sexual. Los canales utilizados desbordan la clásica publicidad directa y usan estrategias innovadoras que incluyen «el product placement» en teleseries y el patrocinio de acontecimientos de interés juvenil, especialmente los deportivos y musicales (Villalbi, 2008). En muchos casos, una intervención precoz hubiera podido evitar o al menos limitar estos problemas. En general, unas políticas públicas orientadas a reducir el consumo de alcohol en la población plantearían beneficios para la sociedad, aunque susciten barreras por parte de los grupos de interés afectados. Para reducir el daño que hace el alcohol hace falta un esfuerzo de profesionales y también un esfuerzo social para adoptar y consolidar políticas públicas preventivas. Pero no solo el consumo de alcohol se mantiene con estándares de abuso y de exceso, hacia la población joven, sino que además le siguen otro tipo de sustancias, por ejemplo, el tabaco, cannabis o éxtasis. En lo que al tabaco se refiere a día de hoy y después de todas las leyes y campañas llevadas a cabo, existe más de un 45% de jóvenes que alguna vez ha fumado un cigarrillo, siendo el 24,7% los que fuman de manera habitual, sorprendiéndonos mucho que de ese porcentaje el 11,4% son menores de edad. Si lo comparamos con otros estudios vemos como el 36,1% fuma de manera habitual (Andaluces ante las Drogas, 2011) y a nivel nacional un 8,9 de la población entre 14 y 18 años fuma de manera habitual. En la ciudad de Málaga los menores de edad no arrojan un dato positivo pues no se muestra un descenso en el hábito de fumar. En cuanto al consumo de cannabis, vemos como se ha producido una disminución pues casi el 69,5% afirma no haberlo consumido nunca. Dentro de los menores de edad el 87,6% no ha consumido marihuana o hachís en el momento de la ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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encuesta. Si lo comparamos con el ESTUDES 2015, podemos ver que el 29,1% de escolares habían tenido un contacto puntual con el cannabis, en relación a los datos obtenidos en Andalucía y el consumo de cannabis según Andaluces ante las Drogas 2011, se situaba en el 27,0%. Siguiendo estos datos se comprueba como en este estudio la prevalencia en el uso de la marihuana ha descendido. Ahora comentaremos las sustancias que son consideradas como más ilegales. Empezaremos por las anfetaminas. Entre las personas que alguna vez en la vida han tomado anfetaminas o speed, el 33% lo hizo antes de los 18 años (PASDA, 2011). En España y, en particular en Andalucía, el consumo de anfetaminas y speed ha estado estabilizado desde finales de la década de los noventa en niveles en torno al 2%, en lo que al consumo alguna vez en la vida se refiere (Andaluces ante las Drogas, 2011). En los últimos años, se ha detectado una tendencia al incremento de este consumo. Los datos del ESTUDES (2015), indicaron una prevalencia del 0,9 en el consumo de este tipo de sustancias. En nuestro caso se sitúa en un 6%. Estos datos incrementan y superan con creces los datos obtenido en estudios anteriores, lo que nos hace tener que reflexionar sobre qué es lo que está ocurriendo, y el cómo poder intervenir de manera adecuada. Y al igual que en el caso del alcohol, es primordial que en un próximo estudio se aborde esta sustancia y su consumo, para que de manera empírica se confirme o no su evolución. El consumo de éxtasis, MDMA y otros derivados de la feniletilamina en España ha aumentado de forma constante. Las prevalencias de consumo de esta sustancia observadas en 2011 siguen mostrando una situación de estabilidad con respecto a 2009. La prevalencia de consumo de éxtasis alguna vez en la vida se encuentra en el 3,1% y el consumo en el último mes se mantiene en el 0,3%. (Andaluces ante las drogas 2011). En el estudio llevado a cabo por el Ministerio (ESTUDES, 2015) vemos al igual que para la anfetamina, la prevalencia del uso es del 0,9%, siendo uno de los niveles más bajos desde 1994. En cambio, parece ser después de ver los resultados obtenidos que se ha vuelto a poner de moda esta sustancia, pues se ha incrementado el uso recreativo en un 8,1% en nuestro estudio. En cuanto a la prevalencia de consumo de la cocaína, en esta droga se muestra una tendencia estable, con muy ligeras variaciones respecto a los consumos registrados en las encuestas anteriores. Podemos observar como en el año 2014 según datos del ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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ESTUDES, el consumo de cocaína se situaba en el 3,5%, aunque fuera una vez en la vida, es decir, de manera puntual. Si nos basamos en el estudio a nivel de Andalucía podemos ver como se aumenta el consumo puntual de cocaína al 6%. En nuestro estudio los datos obtenidos nos muestran un incremento en 0,4% de esos niveles que se obtuvieron en el 2011, sugiriendo un incremento en el uso de esta sustancia por parte de la población malagueña.

Edad de inicio La edad de inicio en el consumo de sustancia psicoactivas, va a marcar posiblemente el éxito o fracaso en las medidas preventivas que se viene realizando. De ahí que sea ésta una de las variables más importantes a tener en cuenta en cualquier estudio a realizar. En este caso y siguiendo la metodología ya comentada de comparación de ésta investigación con otros estudios realizados, los datos observados en la edad de inicio en el sector joven malagueños, se sitúa en todas las sustancias inferiores al estudio que nos sirve de comparación a nivel estatal, en este caso el EDADES (2013), ya que en el ESTUDE (2015), que ha sido el más utilizado, no contempla esas medias de edad. Así como en el del ámbito autonómico de los Andaluces ante las drogas de 2011. (Tabla 30). Tabla 30. Comparativa de las edades de inicio en el consumo de diversas sustancias, sobre diferentes estudios EDADES (2013)

Andaluces ante las drogas (2011)

Los jóvenes y el ocio nocturno en la ciudad de Málaga. Factores de riesgo (2016)

Edad media

Edad media

Edad media

Tabaco

16,4

16,8

15,98

Alcohol

16,7

14,1

15,62

Cannabis

18,6

18,5

16,54

--

--

16,65

Éxtasis

21,2

19,6

18,07

Anfetaminas

20,8

19,5

18,00

Cocaína

21,3

19,2

18,00

Bebidas energéticas

Fuente: Elaboración propia a partir de cada uno de los diferentes estudios indicados ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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Como podemos observar en la tabla, nuestros datos bajan la media de inicio en el consumo de todas las sustancias en comparación con el último estudio realizado a nivel estatal. En cuanto a la población andaluza tan solo vemos como se ha producido una disminución de la media de edad en relación al alcohol, pues en el 2011 la media de edad era menor que en este año. Resaltar como para drogas consideradas como más ilegales, como puede ser la cocaína, se haya producido una disminución de más de dos años en el comienzo a la hora de probar dicha sustancia. Son datos bastante importantes porque nos muestran una realidad de la que muchos quieren mirar hacia otro lado, cada vez más son jóvenes los que empiezan a consumir sustancias psicoactivas en edades más tempranas. Nos llama mucho la atención que a pesar de que se haya producido un descenso en el consumo del cannabis, la edad de inicio se situé en dos años por debajo de la media de encuestas anteriores. Un inicio más temprano en el consumo de sustancias tiene múltiples repercusiones en el cerebro y en el cuerpo de quienes están en un momento de cambio y crecimiento, pudiendo tener efectos negativos en su desarrollo.

Género Cabe esperar que los cambios sociales permitan la visibilización del hecho de que tanto hombres como mujeres consumen drogas, y que son diferentes los condicionantes y consecuencias para los unos y los otros. La aplicación de la perspectiva de género a los usos de drogas muestra como las mujeres, a pesar de acercarse al mundo de los “varones”, siguen manteniendo estrategias que están determinadas por sus roles de géneros, situándolas en una posición más vulnerable que los hombres consumidores de drogas (Maroto, 2015). Lo cierto es que, aunque vaya pasando el tiempo y los roles y estereotipos de género cada vez tiendan a ser un poco andróginos, el consumo de drogas tanto legales como ilegales está más extendido entre los hombres en casi todas las sustancias como el tabaco, el alcohol o la cocaína. Pero son varios los estudios que nos muestran que, por el contrario, son las chicas las que presentan un porcentaje más elevado de consumo en tan solo una sustancia, el éxtasis, dicha sustancia se asocia con su efecto estimulante, ya sea para no dormir, divertirse o mantener relaciones sexuales y es tomada de manera puntual o en los fines de semana. En el resto de sustancia que hemos analizado, observamos como el

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género sigue siendo un factor relevante a la hora de retrasar o adelantar el consumo de alguna sustancia.

Sexualidad segura En cuanto los hábitos de vida sexual saludable, podemos decir que a pesar de todas las campañas llevadas a cabo desde diferentes órganos, y edición y distribución de materiales adecuados a las características de los chicos y chicas, los datos nos dicen que tan solo el 51,91% utilizan el preservativo siempre en sus relaciones sexuales, siendo el 10,38%

quienes nunca lo ha utilizado. El hecho de que desde siempre se haya

considerado el tema de la sexualidad un tema tabú hace que acceder a los más jóvenes sea complicado a desmitificar y a darle la importancia que se debe dar al uso del preservativo. Para ello se debería abordar como mínimo, en el momento adecuado y según las distintas etapas evolutivas, como se recoge en el boletín del ministerio: 1. Discusiones abiertas (sobre sexualidad y afectividad) 2. Contenidos claros sobre los riesgos de la práctica afectivo-sexual y su prevención, adaptados a la edad y a la experiencia afectivo-sexual previa, para posibilitar una opción saludable y personalizada 3. La percepción de riesgos y sus condicionantes 4. El trabajo entre “pares” o grupos afines 5. La perspectiva de género 6. Las influencias sociales y de los medios de comunicación sobre la conducta afectivosexual 7. El acceso a programas y servicios preventivos 8. La enseñanza de habilidades en el manejo del preservativo Y de manera más directa, dar información y entrega de materiales en el momento o en los momentos en los que se produce o se propicia un mayor encuentro entre ellos, como por ejemplo en las noches de los fines de semana, en los festivales, etc.

Supuesto Para conocer las posibles actitudes sexistas dentro de la población más joven de Málaga, hemos realizado un supuesto donde tenían que contestar a una hipotética situación. Los datos que hemos obtenido nos muestran que son las chicas las que ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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mantienen una actitud más posesiva y más de frustración cuando su pareja no le acompaña a un cumpleaños. Hemos de decir y por ello pensamos que no podemos realizar un mayor recorrido en esta cuestión, que es muy difícil detectar actitudes sexistas a través de una sola pregunta en un cuestionario, puesto que nos enfrentamos a algunas dificultades metodológicas tales como la deseabilidad social a la hora de contestar y por otro lado la falta de validez o de establecer una relación causal entre responder a una cuestión y establecer una correlación sobre actitud machista o posesiva. Pero si nos parecía oportuno realizar este acercamiento, ante la necesidad que existe de abordar estas situaciones.

Medios de transporte En cuanto al medio de transporte que utilizan la población para desplazarse hacia el centro de la ciudad de Málaga, quienes utilizan algún medio de transporte, el 31,7% utiliza el autobús para desplazarse, un servicio público. Estos datos se corroboran con los obtenidos por otro estudio llevado a cabo en la ciudad de Málaga acerca del botellón en el 2006, y se confirma el aumento del 27% de jóvenes que cogían el transporte público en el 2006 hasta el 31,7% del 2016. Este incremento es un dato bastante importante pues eso evita que muchos de los adolescentes, tengan la necesidad de coger el coche o la moto para disfrutar del ocio, Estos datos deben estar dirigidos hacia la promoción del transporte público como apuesta segura en las noches de consumo de sustancias, pero desde las administraciones se debe además, hacer más hincapié en aumentar los horarios, sobre todo en lo que a la noche se refiere, hacer promociones para que los jóvenes se sientan atraídos a su uso, en definitiva un fomento del autobús para que llegue a un mayor número de chicos y chicas, los datos confirman que ellos están dispuestos a utilizarlos.

CONCLUSIONES FINALES Con toda la información que hemos obtenido a través del análisis de los datos, lo que se deja entrever, es la necesidad de una mayor presencia de medidas preventivas dirigidas a la población más joven. La prevención es un factor principal que nadie pone en duda, a la hora de reducir costes en la sociedad, como hemos resaltado en el inicio de este estudio. Hablábamos de un tipo de prevención que promueva el desarrollo de las personas desde los niveles más iniciales, anticipándonos a todas las posibles dudas o

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intereses que susciten el uso de drogas con un fin recreativo aun no siendo principales entidades de riesgo. Por otro lado, una prevención más centralizada en aquellos ambientes donde es muy probable que se pueda dar un consumo para de este modo poder prevenir un uso o abuso problemático. Las investigaciones nos muestran que la información es esencial para reducir o para prevenir un consumo responsable de determinadas sustancias, el problema que nos encontramos es que eso no es suficiente. Los datos afirman que el 21,1% del total de personas que realizaron la encuesta de Andaluces ante las drogas (2011) había recibido información o participado en alguna actividad preventiva sobre el alcohol, el tabaco u otras drogas organizada en su Ayuntamiento, aunque son los y las jóvenes de 12 a 20 años, con porcentajes que rondan el 40%, las personas que más participan de estas actividades. El 65,7% de las personas menores de 19 años ha participado en algún programa de prevención sobre el tabaco, el abuso de alcohol o el consumo de otras drogas en su centro educativo. En cuanto al grado de información percibida sobre los efectos de las drogas, el porcentaje de la población andaluza que se siente bastante o muy informada ha descendido levemente con respecto a 2009, pasando del 59,9% al 58,3% en 2011. El grupo etario de 21 a 24 años es el que se percibe como mejor informado (71,7% bastante o muy informado). Los hombres se sienten más informados que las mujeres con respecto a los efectos de las drogas: el 64% de ellos se siente bastante o muy informado, frente al 52,6% de ellas. Estos datos nos hacen plantearnos que necesitamos intervenir de manera más directa, pues solo con la intención no es suficiente, hace falta aunar todos los esfuerzos para ir en una misma línea, promoviendo el desarrollo integral de las personas, familias y comunidades. Ya que, si la información es crucial, y al parecer existe información, ¿qué está ocurriendo? Como también ya se ha indicado, o bien los contenidos de ésta información no son los adecuados, o los canales no son los correctos, o no es suficiente la periodicidad y continuidad con la que se realiza. Aunque los estudios estatales y autonómicos son importantes, la realidad de cada ciudad e incluso barrio hace necesario una especificidad mucho mayor, puesto que ya ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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sabemos y conocemos que la realidad de cada distrito es diferente. Con la implantación de proyectos orientados a sus necesidades o desde la misma demanda atendiendo a sus peticiones para realizar una prevención y una intervención más específica y concreta, donde cada actuación este complementada por otras de carácter más general. La prevención hay que adaptarla a la realidad de cada calle, de cada barrio, de cada distrito y de cada localidad, para ello es necesario conocer las realidades de cada uno de estos territorios. Para el colectivo de jóvenes, las medidas de mayor eficacia para resolver el problema de las drogas son: educación en las escuelas, tratamiento voluntario a los consumidores, control policial y aduanero y campañas publicitarias (ESTUDE, 2015). Pero los datos nos remiten a que no es suficiente, que necesitamos llegar a ellos/as de otra manera, pues estamos viviendo en un mundo donde el cambio es la principal constante y más en esas edades. El sector juvenil como grupo de cambio necesita alternativas al ocio. Esas alternativas deben resultar atractivas y prácticas para dicho colectivo puesto que muchas veces se proponen o se realizan actividades sin saber ni conocer cuáles son las preferencias. La necesidad de profundizar en elementos mucho más específicos, como tipo de ocio alternativo que tienen o quieren, cuáles son sus inquietudes, que les hace consumir tanto alcohol, que es lo que les llama la atención a la hora de fumarse su primer cigarrillo, o la forma que tenemos para llegar a ellos/as, dónde el ámbito de las nuevas tecnologías se convierte en crucial, y en un objetivo de primer orden. Estos datos nos cuestionan y nos obligan a una intervención mucho más directa, pues como ya se ha dicho, sólo con la “intención”, no es suficiente.

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8. RELACIÓN DE FIGURAS Y TABLAS Figura 1. Definición de mediación, Proyecto Mediadores Preventivos en el ocio nocturno (pág. 5) Figura 2. Consumo de bebidas alcohólicas. Desde la realización de botellón en los últimos 12 meses, como tipos de comportamientos: el de emborracharse o el de realizar Binge drinking (consumo excesivo de alcohol) (pág. 11) Figura 3. Consumo de bebidas alcohólicas desde el año 1994 al año 2014 (pág. 13) Figura 4. Distribución de la muestra según el género (pág. 27) Figura 5. Nivel de estudios de los participantes en ambos géneros (pág. 29) Figura 6. Comparativa entre el nivel de estudios y el género (pág. 30) Figura 7. Edad de inicio en el consumo de alcohol (pág. 32) Figura 8. Edad de inicio en el consumo de tabaco (pág. 34) Figura 9. Edad de inicio en el consumo de cannabis (pág. 36) Figura 10. Edad de inicio en el consumo de las bebidas energéticas (pág. 38) Figura 11. Atención por parte de los servicios sanitarios debido a una borrachera (pág. 44) Figura 12. Comparativa según el género y su relación con la conducción y el uso de sustancias psicoactivas (pág. 46) Figura 13. Comparativa según el género y la utilización que se hace de los medios de transporte para desplazarse a las zonas de ocio en el centro de la ciudad (pág. 47) Figura 14. Frecuencia del uso del preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales (pág. 48) Figura 15. Comparativa según el género, ante la respuesta al supuesto para medir posibles actitudes sexistas (pág. 50) Tabla 1. Comparativa de estudios sobre jóvenes y sustancias (pág. 23) Tabla 2. Cuestionarios realizados por fin de semana y mes (pág. 24) Tabla 3. Distribución de las edades de los participantes (pág. 28) Tabla 4. Comparativa entre el nivel de estudios y el género (pág. 29) Tabla 5. Consumo de sustancias psicoactivas según el género (pág. 30) Tabla 6. Frecuencia del consumo de alcohol de los jóvenes entrevistados (pág. 31) ASOCIACIÓN CÍVICA PARA LA PREVENCIÓN – OBSERVATORIO MALAGUEÑO DE ADICCIONES

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Tabla 7. Diferencia entre menores y mayores de 18 años, respecto a la frecuencia con que consumen alcohol (pág. 32) Tabla 8. Frecuencia en el consumo de alcohol y su relación con el género (pág. 33) Tabla 9. Consumo de tabaco de los jóvenes entrevistados (pág. 33) Tabla 10. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de tabaco (pág. 35) Tabla 11. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de tabaco (pág. 35) Tabla 12. Frecuencia en el consumo de cannabis (pág. 36) Tabla 13. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de cannabis (pág. 37) Tabla 14. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de cannabis (pág. 37) Tabla 15. Frecuencia en el consumo de bebidas energéticas (pág. 38) Tabla 16. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de las bebidas energéticas (pág. 39) Tabla 17. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de las bebidas energéticas (pág. 39) Tabla 18. Frecuencia en el consumo de éxtasis, anfetaminas, cocaína y otras sustancias (pág. 40) Tabla 19. Relación entre la edad y la frecuencia en el consumo de éxtasis, anfetaminas, cocaína y otras sustancias (pág. 41) Tabla 20. Relación entre el género y la frecuencia en el consumo de éxtasis, anfetaminas, cocaína y otras sustancias (pág. 41) Tabla 21. Frecuencia de la última borrachera sufrida por los jóvenes (pág. 42) Tabla 22. Relación entre la edad y el último consumo abusivo de alcohol (borrachera) (pág. 43) Tabla 23. Relación entre el género y la frecuencia del último consumo abusivo de alcohol (borrachera) (pág. 43) Tabla 24. Atenciones de los servicios sanitarios en relación al rango de edad (pág. 44) Tabla 25. Atenciones de los servicios sanitarios en relación al género (pág. 45)

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Tabla 26. Relación entre el consumo de sustancias y la conducción de algún vehículo (pág. 45) Tabla 27. Medio de transporte utilizado por los jóvenes para desplazarse a las zonas de ocio en el centro de la ciudad (pág. 47) Tabla 28. Frecuencia del uso del preservativo a la hora de mantener relaciones sexuales, según el género de los jóvenes entrevistados (pág. 49) Tabla 29. Respuesta al supuesto para medir posibles actitudes sexistas (pág. 49) Tabla 30. Comparativa de las edades de inicio en el consumo de diversas sustancias, sobre diferentes estudios (pág. 56)

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9. ANEXO 1 Cuestionario utilizado en la investigación

GÉNERO

□ □ M

EDAD

RESIDES EN

ESTUDIOS FINALIZADOS

□ Sin estudios □ E.S.O. □ Bachiller/FP □ Universitarios

F

1. NO CONSUMO NADA

2. ¿HAS CONSUMIDO ALGUNA DE ESTAS SUSTANCIAS?

SUSTANCIAS

FRECUENCIA NUNCA

PUNTUAL

FINES DE SEMANA

A DIARIO

EDAD DE INICIO Ó 1ª VEZ QUE PROBÓ

TABACO ALCOHOL CANNABIS BEBIDAS ENERGETICAS (RED BULL, MONSTER…) ÉXTASIS (MDA, MDMA…) ANFETAMINAS (SPEED) COCAINA OTRAS:

3. ¿CONDUCES CUANDO CONSUMES ALGUNAS DE LAS ANTERIORES? 1. Casi siempre

2. A veces

3. Nunca

4. No conduzco

4. ¿QUÉ MEDIO DE TRANSPORTE HAS USADO PARA SALIR ESTA NOCHE? 1.Ninguno

2. Mi vehículo

3. Vehículo amigo/a

4. Trasporte público

5. ¿CUANDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE TE EMBORRACHASTE? 1. Este finde

2. Semana pasada

3. Hace dos semanas

4. Hace un mes

5.Más de un mes

6. ¿ALGUNA VEZ HAS SIDO ATENDIDO TÚ O ALGÚN CONOCID@ POR LOS SERVICIOS SANITARIOS DEBIDO A UNA BORRACHERA?

Sí, un conocido/a

Sí, he sido atendido/a

(amigo, familiar, etc.)

No, nunca

7. ¿USAS PRESERVATIVO CUANDO MANTIENES RELACIONES?

1. Siempre

2. A veces

3. Nunca

4. Otros métodos

No he mantenido

8. SUPONEMOS QUE… tienes un cumpleaños y te apetece que tu novio/a te acompañe, pero te dice que no quiere: a) Lo entiendes, tendrá mejor plan con sus amigos/as b) Le dices que lo entiendes, pero en realidad te molesta un poco c) Si no viene me enfado y “le monto un pollo”

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La juventud y el ocio nocturno en la ciudad de malaga  

Estudio sobre las características sociodemográficas y la tipología en el consumo de sustancias psicoactivas y sus factores de riesgo, en el...

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