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14 aniversario

En Alianza Sierra Madre A.C. (ASMAC) celebramos nuestro 14 aniversario, aunque desde los años noventa algunos de nuestros integrantes ya acompañaban a las comunidades rarámuri y ódami de la Sierra Tarahumara, concretamente a: Colorada de la Virgen y Choréachi, y desde hace 4 años acompañamos también a Cordón de la Cruz, El Tepozán, Mesa Coloradas, todas pertenecientes al municipio de Guadalupe y Calvo. Si bien hemos trabajado en la Sierra Tarahumara desde hace tiempo, fue hasta el 23 de enero del 2007 cuando nos constituimos legalmente, el caminar de estos años nos ha enseñado muchas cosas, entre ellas: la importancia del cuidado del medio ambiente y de los saberes ancestrales, la importancia del ejercicio de la libre determinación y de la incansable lucha para que podamos lograr la igualdad en la diversidad que nos permita soñar con un mundo de iguales oportunidades para todas y todos. Estamos empeñados y empeñadas en que los derechos de los pueblos indígenas sean plenamente reconocidos en México. Hemos resistido y nos hemos adaptado a cambios para poder fortalecer las luchas que acompañamos, hemos sido fieles testigos del trabajo que las comunidades rarámuri y ódami han emprendido en defensa no solo de sus tierras y territorios sino de toda la vida que en ellas habita.

Agradecemos enormemente a todas las personas que a lo largo de los años se sumaron al trabajo que realizamos en ASMAC, a las organizaciones de la sociedad civil les agrademos por cobijarnos y extendernos la mano cuando más lo hemos necesitado, con ustedes la esperanza y la lucha por el medio ambiente sigue. Esta labor, como cualquier otra relacionada a la defensa de los derechos humanos no ha sido fácil, el costo más alto que hemos sufrido no tiene que ver con lo económico sino con los asesinatos de los defensores rarámuri: Isidro Baldenegro, Juan Ontiveros y Julián Carrillo, a quienes durante su lucha les fueron arrebatadas no solo sus vidas, sino también la paz y seguridad a sus seres amados y a sus comunidades, es por eso que exigimos:

A las autoridades, garantizar la seguridad de los defensores rarámuri y ódami para que puedan realizar la defensa de sus territorios y bienes naturales Verdad, justicia, reparación de daños para los defensores asesinados y sus familias, así como garantías de no repetición, para que sus familias y su comunidad puedan vivir con dignidad y seguridad Es urgente que las autoridades garanticen las condiciones para que las familias que han sido desplazadas por la violencia puedan regresar a su comunidad con la certeza de que podrán llevar una vida tranquila y segura.

A pesar de lo vertiginoso que ha sido el cuidado y la defensa del bosque seguimos con la esperanza de que el esfuerzo de las comunidades y nuestra labor serán a favor de sus derechos, algún día lograremos vivir en armonía y equilibrio con la naturaleza que nos rodea sin que se pierdan más vidas.

¡Las comunidades no están solas, la lucha también es nuestra!