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‘‘WW1, La Gran Guerra” es un proyecto a caballo entre la pintura, la historia, el diseño gráfico y la literatura que lleva en combate tres años. Su objetivo es acercarse a la Primera Guerra Mundial desde una perspectiva crítica, haciendo especial hincapié en el sufrimiento del combatiente en la trinchera, así como en la crisis socio-política que abre el conflicto. Tras su bautismo de fuego con “El rostro de la barbarie” (2014), el equipo intervino en la “Monotonía de pólvora” (2015) y, ahora, resiste el fuego enemigo aguardando la “Medianoche en la trinchera” (2016). La tropa mantiene la posición en La Biblioteca de La Rioja. THEY NEED YOU! (o mejor, ¡ALÍSTATE!)


“Nos caían bombas día y noche. Nuestros refugios subterráneos se desmoronaban. Se nos venían encima y teníamos que excavar para salir y poder sacar a nuestros compañeros. A veces los encontrábamos asfixiados o destrozados. Los soldados de los búnkeres se ponían histéricos, porque querían salir corriendo, y se recurría a la violencia para mantenerlos en la relativa seguridad de nuestros profundos búnkeres. Hasta las ratas se ponían histéricas y entraban en nuestros endebles refugios para guarecerse de aquel terrible fuego de artillería”. Stefan Westmann, oficial médico alemán sobre la batalla del Somme (1916)


La artillería brama, la tierra tiembla y los corazones se estremecen; nosotros, los soldados, seguimos en pie. Los estados colapsan, los imperios se tambalean y la sociedad se resquebraja; nosotros, los soldados, aguantamos en el fango. El gas acecha, el polvo asfixia en el ambiente y la oscuridad nos atrapa en el búnker; nosotros… esperamos la medianoche en la trinchera. Sergio García Pujades (2016)


‘‘El cráter de una bomba sembrado de latas de carne, armas rotas, trozos de uniforme y bombas sin explotar, con uno o dos cuerpos en el borde.. Este es el escenario permanente que rodeaba a cada uno de aquellos cientos de miles de hombres’’. Ernest Jünger Cierro los ojos e intento vislumbrar el escenario que describe Jünger, así comienza mi trabajo, sin poder imaginar algo mas crudo y terrible, quedándome sin mejores palabras que el silencio. Así que uno escarba y encuentra entre las cartas de los soldados, enfermeras y demás personas que sufrieron la guerra en primera persona palabras que describen el horror de la ignominia humana, te arrastran de pronto a un barro de carne blanda y mugre, sientes como se te descompone el estómago y el libro que sostienes cae de tus manos


como una hoja seca. Entonces intento adentrarme en esa carne que habita tras la piel levantada y urgo en las heridas del tiempo, ¿puede haber algo mas terrible que el escenario que describía Jünger?. Si, sobrevivirlo. Tener 16 años o menos, ser reclutado e instruido por oficiales en la reserva curtidos en la guerra francoprusiana y en 8 semanas estar en el frente del Somme o Ypres y vivir la primera gran guerra de trincheras habiendo sido adiestrados con tácticas practicamente medievales. Vivir con la muerte y escapar de su abrazo, volver al hogar y sentir que no hay victoria posible, despues de todo el estar vivo es casi una maldición. Asier Biota Robres (2015)


La guerra que terminaría por navidad no ha terminado por navidad. Se enquista como un mal sueño, una pesadilla incesante que reclama cada mañana su cuota de muerte y destrucción, pero el frente triturador de hombres y municiones comienza a resultar latoso. ¿Cuando acabará la guerra? ‘‘Estos soldados’’, se preguntan los civiles, ‘‘¿saben lo que nos está costando?’’ ‘‘Estos civiles’’, se preguntan ahora los soldados, ‘‘¿Saben lo que nos está costando?’’. Pablo Aguirre Herrainz (2015)



WW1 ¨¨Medianoche en la trinchera¨¨