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BASES DEL CONCURSO Se convoca el CONCURSO LITERARIO DEL IES “LA SERNA correspondiente al Curso 2010-2011 Podrán participar en este CONCURSO todos los alumnos del “IES LA SERNA”, tanto de ESO como de BACHILLERATO, matriculados en el Curso 2010-2011. Dicha participación será estrictamente voluntaria y se ajustará a las siguientes BASES: 1ª El CONCURSO se celebrará el día 11 de Mayo de 2011, coincidiendo con la celebración de la JORNADA CULTURAL DEL IES LA SERNA. 2ª. Se celebrará en la modalidad presencial, es decir, todos los alumnos interesados en participar en el CONCURSO acudirán a una hora fijada a la dependencia del Instituto que se señale y allí deberán escribir sus obras. Tanto el lugar como la hora se comunicarán con la suficiente antelación. 3ª Con el fin de facilitar la organización del CONCURSO, todos los alumnos interesados en participar en él deberán inscribirse previamente, bien comunicándoselo a sus profesores de Lengua, bien en la Biblioteca del Instituto. Mediante la inscripción previa se les atribuirá una clave que garantizará el anonimato durante el proceso de selección. La inscripción podrá realizarse hasta el comienzo mismo del CONCURSO. 4ª El CONCURSO se celebrará en las MODALIDADES de NARRACIÓN y POESÍA. 5ª. Se establecen las tres CATEGORÍAS siguientes: A. 1º y 2º de ESO B. 3º y 4º de ESO C. 1º y 2º de BTO. 6ª. Los participantes dispondrán de un tiempo máximo de hora y media para escribir sus obras literarias.

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7ª. Esas obras se ajustarán a los temas, distintos para cada categoría y modalidad, que se comunicarán a los participantes del CONCURSO en el momento de su celebración. 8ª. Aunque se trata de un CONCURSO literario y no de ortografía, se valorará positivamente la corrección ortográfica de las obras presentadas. 9ª. Se establecen dos premios (1º y 2º) para cada categoría y modalidad, lo que hace un total de doce premios. 10ª. La cuantía de los premios será de 30 euros para el 1º de y de 20 euros para el segundo. Se harán efectivos en forma de tarjetas-regalo. 11ª A los alumnos premiados se les entregará además un diploma acreditativo. 12ª Tanto los premios como los diplomas se entregarán en un acto público, cuya fecha se anunciará oportunamente. 13ª. Las obras premiadas serán publicadas en la revista “LA GACETA DE LA SERNA”, tanto en la versión digital en este Blog, como en la versión impresa. De esta última se facilitará un ejemplar a todos los premiados. 14ª. El Jurado del CONCURSO estará formado por profesores del Dpto. de Lengua del “IES LA SERNA”. Solo después de la selección de las obras premiadas conocerán la identidad de los autores. 15ª. El fallo del Jurado será inapelable. Si el jurado considerara que en alguna categoría y/o modalidad las obras presentadas no alcanzan la calidad exigible, los premios podrán quedar desiertos. 16ª. La participación en el CONCURSO LITERARIO DEL IES “LA SERNA” presupone el conocimiento y aceptación de estas BASES.

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FALLO DEL JURADO Reunido el viernes 27 de mayo de 2011, en sesión extraordinaria, el Jurado del CONCURSO LITERARIO DEL IES "LA SERNA", tras la correspondiente deliberación, acuerda otorgar los siguientes PREMIOS: CATEGORÍA A (1º y 2º ESO) NARRACIÓN: PRIMER PREMIO: NAIARA CALVO, de 2ºA ESO SEGUNDO PREMIO: ANDREA NÚÑEZ, de 1º E ESO POESÍA: PRIMER PREMIO: DESIERTO SEGUNDO PREMIO: DESIERTO CATEGORÍA B (3º y 4º ESO) NARRACIÓN: PRIMER PREMIO: ISABEL GONZALO, de 3ºB ESO. SEGUNDO PREMIO: CARLOS MATEOS, de 4ºB ESO. POESÍA: PRIMER PREMIO:JORDY ANDY VILLALTA,de 4ºA ESO. 4


SEGUNDO PREMIO: DESIERTO CATEGORÍA C (1º y 2º BTO.) NARRACIÓN: PRIMER PREMIO: ELENA GARCÍA, de 1ºD BTO. SEGUNDO PREMIO: SONIA RODRÍGUEZ-BARBERO, de 2ºC BTO. POESÍA: PRIMER PREMIO: DESIERTO SEGUNDO PREMIO:DESIERTO

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OBRAS PREMIADAS EN EL CONCURSO LITERARIO MODALIDAD: NARRACIÓN CATEGORÍA: A (1º Y 2º ESO) PRIMER PREMIO "LA GUERRA DEFINITIVA", NAIARA CALVO, 2º A ESO

Una tranquila noche de verano, Samanta se encontraba tumbada en la parte superior de su granero, cuando, de repente, mientras miraba las estrellas, un resplandor sobrenatural la distrajo de su ensimismamiento. Nunca había visto algo como aquello, por lo que la curiosidad la llamaba a gritos. Por eso decidió armarse de valor y salir afuera a ver qué sucedía. Cuando salió descubrió que el resplandor venía de un lugar adentrado del bosque. Se encaminó a descubrir qué era y de dónde venía, pues su sentido de la aventura había despertado, y hasta que no lo descubriera no estaría tranquila. Por fin, llegó al lugar del que provenía un resplandor violeta. Del cielo caían minúsculos trozos de estrellas que se desintegraban al tocar la delicada piel de un joven y apuesto muchacho tendido a la orilla del lago. Era un muchacho de unos rasgos delicados y perfectos, su pelo rubio ondeaba por la brisa del verano. Samanta intentó ver si respiraba, pero cuando se acercó para ver si tenía alguna herida, el joven se incorporó inesperadamente. ◦ ◦ ◦ ◦ Todo estaba oscuro, se sentía perdido y asustado. No sabía si había sobrevivido al ataque de los soldador de Zor, su tío, que quería matarlo para reinar en "El otro lado". Y menos aún sabía si había resistido el paso del portal. A lo lejos oyó el griterío de unos hombres que se acercaban a una velocidad de vértigo. Tenía que escapar, pues eran los soldados de Zor. Corría y corría, pero sus pies no se movían. Cuando estaban a punto de abalanzársele encima se despertó de un salto y vio cómo una muchacha morena y con unos ojos celestes que llamaban la atención le miraba con cierta curiosidad. Todavía se asustó más cuando vio que había un resplandor

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violeta y que trozos de estrellas inundaban el lago. Buscó desesperadamente sus alas en la espalda, pero allí no estaban. Se alegró de ello, pero eso solo confundió más a la preciosa chica que estaba delante de él. Se presentaron y la chica, que se llamaba Samanta, le dio cobijo en su granja. ◦ ◦ ◦ ◦ Pasaron los días y las pesadillas de Kevin no hacían más que empeorar. El día que tuvo la peor pesadilla de todas inexplicablemente sus alas se abrieron mostrándose a Samanta, mientras ambos estaban descansando en el lago en que se conocieron. Finalmente tuvo que contarle todo y se extrañó al ver que no sabía salido corriendo; es más, se encontraban más cerca que nunca y ella le había orecido su ayuda en lo que fuera. ◦ ◦ ◦ ◦ Lo que Kevin le había contado para cualquiera podría ser una historia inventada, pero después de haber visto sus alas...¿quién no podía creerlo? Y encima era tan majo y tan mono...¿quién podría resistirse? Pero le había prometido ayudarle e3n lo que fuera, y eso es lo que iba a hacer: si había que esconderse, lo haría; si había que huir, también lo haría; y si había que luchar...¡moriría si hacía falta! ◦ ◦ ◦ ◦ Unos días más tarde, Kevin estaba más nervioso de lo normal y Samanta hizo que le contase lo que tanto le intranquilizaba y le atemorizaba. La lucha parecía próxima, la hora de la verdad se acercaba, y aunque eso supusiera su final, estaba dispuesta a ayudarle. En los días siguientes Kevin le enseñó a defenderse y distintos estilos de lucha que le ayudarían a combatir, aunque a Samanta le costó convencerle de que ella no se iría de allí, de que se quedaría a su lado y lucharía. Volvería a ser una tranquila tarde de verano y el campo estaría precioso ◦ ◦ ◦ ◦ El día de la verdad había llegado. El día en que podía perder a la chica de quien se había enamorado, que tan gentilmente le había ayudado y había

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jurado estar a su lado. Temía por ella, por su vida, no quería perderla y menos que fuera por su culpa. Y allí estaba, el ejército de su tío, dispuesto a acabar con ellos. La batalla transcurrió lentamente para Kevin, sin quitarle el ojo de encima a Samanta, que se defendía con una destreza sin igual. En un momento en el que estaba ocupado, intentando librarse de la aglomeración de soldados que se había formado a su alrededor, Zor apuñaló por la espalda a Samanta, que cayó rodando colina abajo. La furia recorrió entonces todo el cuerpo de Kevin, quien se deshizo de todos los soldados y fue con paso firme a por su tío. Cuando acabó con él, se fue a socorrer a Samanta y se dijeron cosas que antes no se habían atrevido a decir. Sí, todavía les quedaban por vivir muchas tranquilas noches de verano en medio del campo.

MODALIDAD: NARRACIÓN CATEGORÍA A (1º Y 2º ESO) SEGUNDO PREMIO "SOLO", ANDREA NUÑEZ, 1º E ESO

Poco a poco fui despertando, no recordaba nada de lo ocurrido. Vi a mi alrededor un inmenso prado de extensiones infinitas hasta donde alcanzaba la vista y donde cada rama, cada hoja, cada flor era un regalo para los sentidos. Me puse en pie y, casi sin pensarlo, empecé a caminar. No había nadie a mi lado, ni un alma, ni siquiera un conejo o una hormiga, nada. Me encontraba totalmente solo en ese inmenso prado. No fui capaz de calcular cuánto tiempo pasé caminando antes de empezar a divisar montañas en el horizonte. Pudieron pasar horas, incluso días, allí el sol no se movía, estaba quieto encima de mí. Había parado un rato a beber agua en un arrollo cercano y me había sorprendido observar que en él no había peces ni renacuajos, nada, y que el agua era clara, totalmente transparente, como si hubiera sido purificada

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antes de pasar por mis manos. Este y otros muchos detalles me rondaban por la cabeza y me mantenían entretenido mientras caminaba hacia las montañas, en las que a pesar de su altura no observaba ni un solo copo de nieve. Poco a poco empecé a escalarlas, para mi sorpresa sin esfuerzo alguno. Continué subiendo y bajando montones de montañas y todas parecían iguales, tanto que me daba la sensación de que no avanzaba nada, nada, hasta que de lo alto de una montaña pude observar un abundante bosque lleno de extrañas plantas que yo jamás había visto. Seguí caminando hasta llegar al punto en que se erguía el primer árbol del bosque y, vacilando un poco, me adentré en él. Su vegetación era densa, y sin embargo tenía la sensación de que las plantas se apartaban a mi paso. Por lo menos no me pasaba como en las montañas, aquí sabía que estaba avanzando porque cada rama, cada hoja, cada flor, incluso cada hierbajo, era diferente. Debía de llevar días caminando y, sin embargo, no sentía sueño, ni hambre, ni sed, tampoco estaba cansado. Seguía empeñado en caminar, en salir de ese extraño lugar. De repente, empecé a oler a mar. Aligeré el ritmo y llegué a una playa de arena tan blanca que parecía nieve. El agua del mar era tan clara como el cristal. Me descalcé y hundí mis pies en el agua, que no estaba fría pero tampoco caliente. Para mi sorpresa la arena no se revolvía a mi paso, el agua se mantenía transparente. La probé, no estaba salada, era como un río inmenso, tanto que parecía un mar de agua dulce. Seguí caminando y, poco a poco, mis pies sed despegaron del suelo y me vi obligado a nadar. Nadé más y más, hasta que, para mi decepción, llegué al lugar donde había empezado: el prado inmenso. Pero esta vez lo vi todo de golpe: vi el prado, las montañas, el bosque, la playa. Y tras la playa vi, sorprendentemente, el prado y a mí mismo mirando las montañas, el bosque, la playa. Y comprendí que aquello no tenía final. Fue entonces cuando empecé a escuchar voces, voces de ánimo, voces de tristeza, y lloros, lloros, como si alguien hubiera muerto y, de repente, todo a mi alrededor comenzó a dar vueltas, y entonces desperté.

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MODALIDAD: NARRACIÓN CATEGORÍA: A (3º Y 4º ESO) PRIMER PREMIO TIEMPOS DIFÍCILES, ISABEL GONZALO, 3º B ESO Mi nombre es Lucas y... aunque parezca extraño estoy solo y en la calle. Me encontraba en pleno centro de la ciudad. Estaba congelándome y medio muerto de hambre. Llevaba todo el día de un sitio para otro buscando algún alma caritativa que pudiera apiadarse de mí y me diera algo de comida. Pero desgraciadamente no había tenido esa suerte. Cuando finalmente me di por vencido, salí de la plaza donde me encontraba, a esas alturas de la noche lo único que podía hacer era buscar un lugar donde pasar la noche y...sobre la comida ya se me ocurriría algo al día siguiente. Llagó la mañana: el hambre que tenía era insoportable y me encontraba fatal. No era la primera vez que caía malo por falta de alimento. Alguna que otra vez había robado para no morir. No pensaba que estuviera mal. Con mucha fuerza de voluntad conseguí ponerme de pie y salir a la calle principal, la cual estaba llena de gente. Me acerqué a varias personas, pero todo esfuerzo fue inútil. O no tenían tiempo ni dinero o me miraban despectivamente. Ya cerca del atardecer y de nuevo en la plaza sin conseguir nada en cada intento, me volví a dar por vencido, Pero esta vez no podía esperar a que hubiese resultados distintos al día siguiente, esta vez necesitaba AHORA la comida. Sigilosamente y yendo por las sombras me acerqué a un puesto de frutas y en un descuido del frutero cogí cuatro manzanas y salí huyendo. Pero esta vez no tuve tanta suerte como en otras ocasiones.

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Pronto un guarda, alertado por los gritos del frutero, me dio alcance y por mucho que le supliqué me quitó todo lo que había robado y se fue riéndose. Unos chicos que habían sido testigos de todo lo ocurrido también se reían, pero ellos no se conformaron con eso sino que también me dieron una paliza. Dos horas más tarde -quizá había pasado menos tiempo o quizá más, desperté en un callejón en penumbra, muy dolorido. Casi arrastrándome conseguí salir de allí, pero no llegué mujy lejos antes de volver a derrumbarme. Ya está, me dije, este es tu fin. Y perdí el conocimiento. Al despertarme lo máximo que logré hacer fue abrir los ojos. Me dolía todo el cuerpo y tenía hambre como nunca. -Toma, bebe. -me giré automáticamente hacia la voz, pero no reconocía a la persona que me ofrecía agua. Tampoco me hice de rogar y bebí agua con avidez- "Aquí tienes comida". -¿Por qué? -logré decir al fin en un susurro apenas audible. -Porque no soporto verte día tras día sin ayudarte. A partir de hoy serás el hijo que nunca tuve.

MODALIDAD: NARRACIÓN CATEGORÍA: B (3º Y 4º ESO) SEGUNDO PREMIO "PERDIDA", DE CARLOS MATEOS, 4º B ESO

Caminaba por el camino pedregoso y seco, muy seco. Iba por él porque a los lados solo había hierba color verde pálido a punto de secarse y de medio metro de altura.

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"Odio África", se dijo. Pero eso no era verdad, solo odiaba la sabana de Tanzania. "Nunca más me separaré si voy en grupo". Llevaba cuatro horas perdida desde que decidió acercarse a la sombra de una acacia, y no había oído la voz del conductor gritando que el descanso se acababa. "No es posible que no se den cuenta de que no estoy. Pero, claro, para el conductor nativo todos los blancos son iguales, y más siendo treinta". Seguía andando. "Por lo menos llené la cantimplora", se dijo. Su corto pelo moreno estaba sucio y se le pegaba a la cara, irritándola sobremanera. Llegó a un cruce y siguió recto. Al poco rato el camino se hacía cada vez menos visible, incapaz de frenar el avance de las tenaces plantas. Al final se perdió, pero siguió andando y el camino volvió a aparecer. Habían pasado ya dos horas más y el sol se estaba poniendo. No merecía la pena andar de noche, así que se tumbó en el borde del camino para que la viesen, sin más colchón que unas pocas hierbas. Desde luego era la mejor sinfonía de grillos del mundo, podían tocar toda la noche sin parar. Se había despertado con el mismo letargo mortal y solo se le ocurrió seguir andando hacia esa montaña gigante de nombre tan raro. Entonces le rugió la tripa y se dio cuenta de que llevaba un día sin comer, y el agua se estaba acabando. De repente le entró pánico, hasta ahora solo había creído estar en un sueño, pero ahora podía morir de inanición. Empezó a correr, aterrada, como si el hambre y la sed la persiguieran, y a los pocos minutos se paró agotada. Y por primera vez desde que se había perdido se le ocurrió pensar. Tenía dos opciones: quedarse quieta y esperar a que la encontraran; sin embargo había caminado mucho y no la buscarían por esa zona, o retroceder, pero esto significaría otro día sin encontrar gente. Así que siguió andando. Cuando el sol llegó a su cénit se paró y se cobijó a la sombra de un árbol. Un ruido de hojas moviéndose la sobresaltó. El ruido se acercaba y pensó: "Es un león, un león, y viene a comerme". Estaba muerta de miedo, tenía los ojos abiertos y las piernas preparadas para correr. Pero estaba paralizada, quería moverse pero era una estatua. Al final una chispa llegó a su cabeza y empezó a correr.

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Cuando te ves ante la muerte haces cosas imposibles como correr dos kilómetros lo más rápido que puedes. Poco a poco fue reduciendo la velocidad y la adrenalina desapareció. Y entonces descubrió un arroyo. No cabía en sí de gozo. El agua era marrón pero había una zona donde estaba estancada y era mucho más cristalina. Bebió hasta hartarse. Ahora tenía hambre, mucha hambre. Casi no podía ni andar. A lo lejos divisó humo, y según se fue acercando descubrió un poblado de chozas. La recibieron un grupo de maorís sorprendidos y cuando ella se señaló la tripa le trajeron comida. Esa noche durmió como nunca en una de las peores chozas. A la mañana siguiente, la despertaron bruscamente y con furia en la mirada la arrastraron fuera de la aldea. Estaba sorprendida, no sabía porque le hacían esto. Entonces descubrió un grupo de vacas muertas con mordeduras en todo el cuerpo y mutiladas. "Claro, creen que las he maldecido.", se dijo. Y sin más se fue andando por un camino. "Volveré a pasar hambre.", pensó. Siguió caminando unas horas y de repente divisó en el horizonte una polvareda. Esta se iba acercando y pronto empezó a oír un ruido de motor. Ya se distinguía el jeep verde oscuro. Cuando llegó a su altura paró, en él iban varios hombres con cámaras y uno preguntó: -¿Qué haces aquí? "Dios, adoro los documentales sobre África.", pensó.

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MODALIDAD: NARRACIÓN CATEGORÍA: C (1º Y 2º1 BTO.) PRIMER PREMIO "PÁJAROS CON GANAS DE VOLAR". ELENA GARCÍA RAMOS, 1º D BTO.

Los secretos son lo único realmente propio, íntimo, y los guardamos cuidadosamente o los contamos, dependiendo de lo importante que sean o del miedo que tengamos a que la gente conozca cosas de nuestra personalidad. Intentamos protegerlos aunque para ello sea necesario mentir. Pero a veces esos pájaros enjaulados que son los secretos tienen ganas de volar. Erick tenía un secreto inconfesable, o lo creía, porque en el momento de la Historia en que se encontraba ningún secreto lo era ya. Tenía una casa en Madrid, herencia de sus abuelos, y aunque era joven trabajaba ya en una empresa de calefacción y aire acondicionado. Allí tenía muchos compañeros que le apreciaban. Era sociable, agradable, un hombre normal que resultaba simpático. También tenía a Ana, su novia, con la que aún no compartía piso, pese a llevar varios años con ella. la quería de verdad, pero quizá ese amor nunca fue como él habría querido, y se sentía culpable por ello. Cada noche, cuando llegaba a casa, se quitaba los zapatos, la corbata y la máscara, esa máscara pesada que tenía que ponerse en público para cuidar su secreto. Pero cada vez presionaba más, le desesperaba, le frustraba, quería quitársela porque se sentía culpable, pero no se atrevía. A veces reflexionaba y pensaba que no podría pasar toda la vida fingiendo, no lo soportaría. Además ya casi nadie dejaría de apreciarle si lo supiera, quizá le mirasen de forma diferente los primeros días, pero se acostumbrarían. Y su familia le querría de cualquier modo, tal vez menos su hermano que era un poco tradicional, pero nadie le despreciaría. Y a Ana le haría mucho daño, pero lo superaría, porque en el fondo él no tenía la culpa, nadie la tenía.

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Un día, unos meses más tarde, cuando ya no podía soportar más el peso de su silencio, decidió que podía llevar otra vida a escondidas y así nadie cambiaría su opinión sobre él. Decidió ir a un bar de allí cerca, ya que había llegado pronto a casa y no se encontraba cansado. Cuando entró, al principio se sintió raro, pero poco a poco la tensión se disipó y ya no le oprimía la verdad, porque allí no era algo fuera de lo normal. Allí podía ser como quería, no tenía que ocultarse. Se sentó en la barra y pidió una copa. Mientras escuchaba la música de fondo y miraba cómo la gente bailaba, el camarero le dijo que le habían invitado y le puso otra copa. le señaló hacia la derecha y vio a un hombre de unos treinta años, quizá más, que le sonreía. Su sonrisa era tímida, pero sincera. El hombre se acercó y se sentó a su lado, se llamaba Diego. Empezaron a charlar, se lo estaban pasando muy bien. Se dieron los teléfonos y desde entonces se veían a menudo y, con el tiempo, el cariño que sentían fue creciendo y se convirtió en algo más grande: se querían. Erick quería a Diego como jamás había querido a Ana, a pesar de conocerlo desde hacía poco. Lo que más apreciaba de Diego era lo valiente que era, él se había atrevido a aceptar su verdad hacía mucho y ya no tenía secretos, pero los secretos de Erick eran un problema, porque no le permitían estar a la altura. La relación que mantenían se había vuelto tan seria que ya no podía ser secreta: había que dejar volar al pájaro...pero no sabía cómo. Sin quererlo, un día se vio obligado a confesar, porque Ana entró en casa un domingo con sus llaves para ir a comer juntos o a pasear, porque hacía ya un tiempo que notaba que ya no estaba con ella como antes. Pero al entrar en la habitación de su novio y ver a otro hombre desnudo y dormido en la cama entendió todo de golpe. Primero se sintió dolida y engañada, pero después no pudo contener una carcajada. ¡Qué callado se lo tenía! Y los dos hombres se despertaron e intentaron dar explicaciones, pero la risa de Ana no cejaba y todos terminaron riendo, dos desnudos y una vestida, pero ahora eran iguales, no tenían secretos y se sentían bien. Después, poco a poco, la gente se fue enterando. Todos se lo tomaron bien, su hermano no podía creerlo y hubiera preferido que fuese una broma, pero acabó aceptándolo y nada cambió entre ellos. En su trabajo, el primer día, se

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quedaron sin palabras, pero después todo siguió igual. Para Erick fue algo duro, tenía tanta vergüenza...Pero pudo soportar la situación porque tenía al hombre que amaba y a una buena amiga que le apoyaban, y finalmente tiró su máscara y se sintió enteramente libre por primera vez en mucho tiempo.

MODALIDAD: NARRACIÓN CATEGORÍA: C (1º Y 2º BTO.) SEGUNDO PREMIO ¿QUÉ HACÍA MAGDA LOS DOMINGOS POR LA MAÑANA? SONIA RODRÍGUEZ-BARBERO, 2º C BTO.

Magdalena era mi hermana mayor, ella me cuidaba y yo la quería. ¿Cómo no iba a quererla? Si cuando era pequeña me sentaba sobre sus rodillas y me leía cuentos, me cantaba mientras me cepillaba el pelo. Aún tengo sus besos de buenas noches enterrados en las mejillas, se esconden en los hoyuelos y salen de vez en cuando a lamerme los lunares. Teníamos muchas tradiciones. Los domingos por la mañana hacíamos tortitas, bueno, más bien las hacía Magda. Y por la tarde íbamos a merendar al río. Ella me enseñó a nadar, a montar en bicicleta, me besó las heridas cuando me caí, me enseñó a bailar. Hacíamos a un lado la mesa y las sillas del comedor, las poníamos contra la pared y así teníamos pista de baile. Magdalena, que se disfrazaba con el vestido de mamá, ponía un disco, y yo con todos mis collares bailaba rock-and-roll. Además me abrazaba fuerte y me dejaba dormir con ella cuando había tormenta o tenía una pesadilla. Pero eso era cuando era pequeña, antes de que Magda desapareciera los domingos por la mañana.

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Recuerdo la tarde de verano en que entré en el cuarto de Magda sin avisar. Ella estaba tumbada en la cama, durmiendo creí yo. Me subí de un salto para despertarla. -"¿Magdalena, vamos a jugar a las muñecas! -la zarandeé divertida y noté algo caliente y pegajoso en mis dedos. -!Guay, Magda, ¿qué has hecho? -pregunté -Respóndeme ahora, Magda, ¿qué hiciste? ¿Por qué? Grité con todas las fuerzas que pude. Papá y mamá vinieron corriendo. -"¡Magda está herida!" No recuerdo muy bien qué pasó después, mamá gritaba, papá también, los médicos murmuraron, mamá lloró y yo me quedé sentada en los bancos del hospital intentando entender qué había pasado con Magdalena. Supongo que aún era demasiado pequeña para poder comprender lo que había hecho mi hermana. La quería tanto que nunca se me hubiera ocurrido. ¿Es que ella no valoraba mi amor? ¿Es que no era consciente del daño que me hubiera hecho que muriera? ¡Qué egoísta fue Magdalena! Me hizo llorar tanto entenderlo todo. Fue entonces cuando Magdalena empezó a desaparecer los domingos por la mañana. Se iba de madrugada y volvía a la hora de comer. Le pregunté a mamá que a dónde iba, pero no me lo dijo. Se lo pregunté directamente a Magda, quien se rió. Eso me alegró porque últimamente estaba muy callada, pero tampoco me contestó, dijo que era un secreto. ¿Un secreto? Magdalena tenía secretos conmigo, qué triste me puso aquello. Mamá tenía que darle unas pastillas a Magda todas las noches. ¿Qué le diagnosticaron loas médicos que obligaba a Magda a medicarse tan fuertemente?

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Un domingo, Magda se fue pero no volvió. Me senté en el porche a esperarla. Andaba desde la puerta al buzón y volvía, seguí haciéndolo así durante muchos días. Mamá me arrastraba hasta la mesa o a la cama, pero siempre volvía a esperarla. Acabé rindiéndome, estuve muy triste durante mucho tiempo, un poco incluso hoy, pero nadie en mi familia me contó lo que pasaba, nadie desveló dónde estaba Magda. Era un secreto. Aun así en algún momento fui lo suficientemente mayor para ir a visitar a mi hermana al centro psiquiátrico.

MODALIDAD: POESÍA CATEGORÍA: C (1º Y 2º1 BTO.) PRIMER PREMIO "EN UN CIELO" , JORDY VILLALTA DELGADO, 4º A ESO

En un cielo azul que no era el mío encontré un lugar que decía mi nombre arrastrando cadenas como el sueño de un hombre que perdió su llave y lloró como un niño.

En un cielo rojo que no era el tuyo agarraste mi mano y me dijiste la clave. En un par de palabras me diste la llave del candado rojo de su corazón puro.

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En un cielo gris que no era el nuestro gotas de lágrimas llevaba el viento. Mojando mi rostro, buscando el consuelo de mi cielo rojo enterrado en el suelo.

Un ángel dorado bajó del cielo cediéndome sus alas para un nuevo vuelo. Sin lugar y un destino, solo con el rojo recuerdo de aquel bello beso, de un lindo te quiero.

En mi cielo nocturno se ven tres estrellas, una dorada con lo azul al lado de ella. Y sin llaves y cadenas por fin puedo decirle con el mismo brillo rojo: "Gracias por estar conmigo".

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ÍNDICE

PÁGINA

BASES DEL CONCURSO..................................................................................2 FALLO DEL JURADO.......................................................................................4 OBRAS PREMIADAS EN EL CONCURSO........................................................6 NARRACIÓN: LA GUERRA INFINITA, POR NAIARA CALVO, 2º A ESO...................................6 SOLO, POR ANDREA NÚÑEZ, 1º E ESO...........................................................8 TIEMPOS DIFÍCILES, POR ISABEL GONZALO, 3º B ESO....................................10 PERDIDA, POR CARLOS MATEOS, 4º B ESO...................................................11 PÁJAROS CON GANAS DE VOLAR, POR ELENA GARCÍA RAMOS, 1º D BTO....14 ¿QUÉ HACÍA MAGDA LOS DOMINGOS POR LA MAÑANA, POR SONIA GARCÍA-BARBERO, 2º C BTO......................................................16

POESÍA: EN UN CIELO, POR JORDY VILLALTA DELGADO, 4º A ESO...............................18

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PREMIOS DEL CONCURSO LITERARIO IES LA SERNA