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13 de abril de 2014 Nº 1054 • AÑO XXII

SEMana santa

VÍA CRUCIS DEL CORAZÓN TRASPASADO LA RESURECCIÓN DE CRISTO

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Semanario de las Iglesias de Granada y Guadix-Baza


vozdelPapa

El Amor de Dios mora en nuestro corazón El Papa ha iniciado una serie de catequesis sobre los dones del Espíritu Santo: “Vosotros sabéis que el Espíritu Santo constituye el alma, la savia vital de la Iglesia y de cada cristiano: es el Amor de Dios que hace de nuestro corazón su morada y entra en comunión con nosotros. El Espíritu Santo está siempre con nosotros, siempre está en nosotros, en nuestro corazón”. Dios, y, a su vez, comunica diversos dones espirituales a quien lo acoge. La Iglesia enumera siete, número que simbólicamente significa plenitud, totalidad; son los que se aprenden cuando uno se prepara al sacramento de la Confirmación y que invocamos en la antigua oración llamada Secuencia del Espíritu Santo. Los dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. (…) Pero no se trata sencillamente de la sabiduría humana, que es fruto del conocimiento y de la experiencia. En la Biblia se cuenta que a Salomón, en el momento de su coronación como rey de Israel, había pedido el don de la sabiduría (cf. 1 Re 3, 9). Y la sabiduría es precisamente esto: es la gracia de poder “ver cada cosa con los ojos de Dios”. Es sencillamente esto: es ver el mundo, ver las situaciones, las ocasio-

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Catequesis

nes, los problemas, todo, con los ojos de Dios. Esta es la sabiduría. Algunas veces vemos las cosas según nuestro gusto o según la situación de nuestro corazón, con amor o con odio, con envidia... No, esto no es el ojo de Dios. La sabiduría es lo que obra el Espíritu Santo en nosotros a fin de que veamos todas las cosas con los ojos de Dios. Este es el don de la sabiduría. Y obviamente esto deriva de la “intimidad con Dios”, de la relación íntima que nosotros tenemos con Dios, de la relación de hijos con el Padre. Y el Espíritu Santo, cuando tenemos esta relación, nos da el don de la sabiduría. Cuando estamos en comunión con el Señor, el Espíritu Santo es como si transfigurara nuestro corazón y le hiciera percibir todo su calor y su predilección. El Espíritu Santo, entonces, hace “sabio” al cristiano. Esto, sin embargo, no en el sentido de que tiene una respuesta para cada cosa, que lo sabe todo, sino en el sentido de que “sabe de Dios”, sabe cómo actúa Dios, conoce cuándo una cosa es de Dios y cuándo no es de Dios; tiene esta sabiduría que Dios da a nuestro corazón. El corazón del hombre sabio en este sentido tiene “el gusto y el sabor de Dios”. (…)


Editorial

Misterio Pascual, amor infinito que nos abraza Celebrar el Misterio Pascual -la Pasión, la muerte y la Resurrección de Cristo- es sencillamente celebrar el amor infinito que ha abrazado la historia humana, la historia de cada uno de nosotros, de nuestras pobres vidas, rescatándolas de su disolución en la historia y dándoles un valor que jamás los hombres hubiéramos podido imaginar o soñar. No debemos olvidar que la pasión y la muerte de Cristo son sólo la consecuencia última de su encarnación. Cada uno de nosotros hemos sido amados y somos amados con un amor infinito. Somos abrazados en el abrazo inmenso de la cruz, que abarca todo el cosmos y la historia. Y no nos corresponde de este amor una parte proporcional al espacio que ocupamos en el mundo o en la historia, sino que nos toca a cada uno por entero, porque su amor es infinito. Debemos acoger el amor de Dios en la medida de nuestras posibilidades y este mismo amor ensanchará nuestro corazón, para que podamos eternamente ir acogiendo más y más, como de una fuente permanente de gratitud, de alegría, de sorpresa, ¡de vida! ¡de gozo! Eso es lo que significa hacer memoria de la pasión de Cristo, expresar la gratitud por lo que significa su pasión y su resurrección, por todo lo que llamamos la Pascua. ¡Abrid el corazón para recibir ese amor, para que ese amor sostenga vuestras vidas!(…). (…) C uando hacemos memoria del amor de Cristo revelado en su cruz estamos encontrando una tabla de salvación para nuestra historia, es decir, que ningún

sufrimiento humano, físico, moral, espiritual, ni ninguna enfermedad, dolor, desaliento o fatiga, ninguna desesperanza, ninguna soledad o muerte es vivida por el hombre en solitario desde la pasión de Cristo. (…) Ojalá estos días nos sirvan sencillamente para abrir nuestro corazón a Dios, para poder afirmar con certeza que nuestras vidas están sostenidas por Él, porque cuando llevaba su cruz nos llevaba a todos nosotros, como a la oveja perdida. Es a mí a quien lleva, es a cada uno de nosotros, es a todos nosotros juntos, y nos lleva con amor, con ternura. (…) Mis queridos hermanos, hay que darle muchas gracias a Dios y vivir estos días con un gozo grande, el gozo de ser amados en un amor que no somos capaces de comprender, pero que llena la existencia de sentido y de alegría, que llena todo lo que hay de verdadero y bello en nuestras vidas de contenido, de gusto y de colores. Todo amor, todo afecto, toda verdad, toda belleza llena de misericordia, todo lo que hay de pobre y de de limitado en nuestro propio corazón. Un amor así es capaz de sostener aquella alegría para la que estamos hechos, aquella alegría que todos necesitamos para vivir y que el mundo jamás será capaz de darnos. (…). + Javier Martínez Arzobispo de Granada Extracto de la homilía del Domingo de Ramos en 2009

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Sumario Directora: Paqui Pallarés García Redacción: Rosa Die Alcolea Pedro Flores Medina Delegado en Guadix: Antonio Gómez Casas

Edita: ARZOBISPADO DE GRANADA Plaza Alonso Cano, s/n 18001 GRANADA tel.: 958 215 675 e-mail: mcsgranada@planalfa.es • revistafiestadigital@gmail.com www.diocesisgranada.es Diseño y maquetación: Secretariado de Medios de Comunicación de la Archidiócesis de Granada

Sumario 02. La voz del Papa El Amor de Dios mora en nuestro corazón 03. Editorial Misterio Pascual, amor infinito que nos abraza 05. Mirada • Firmada la puesta en marcha del Economato Solidario • Nueva iluminación en San Miguel Bajo • Convocado el II Festival de la Canción Vocacional de la Diócesis de Guadix • Bendecidas 170 motos “Harley Davidson” de manos de nuestro Arzobispo • Toma de posesión de nuevos canónigos catedralicios • Presentación en Madrid de dos libros de la Editorial Nuevo Inicio • Agenda

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11. Textos Jesús de Nazaret Entrada en Jerusalén 13. A fondo Vía Crucis del Corazón traspasado Meditaciones 19. Cultura La Resurrección de Cristo Cuadro de Piero della Francesca 21. Testimonio “Quiso seguir siendo fiel al pueblo sirio” Frans Van der Lugt 22. Signo y gracia Acoger con alegría al Señor que viene Domingo de Ramos 23. Luz de la palabra “Elí, lamá sabaktaní” “Él había de resucitar de entre los muertos”


Mirada

Firmada la puesta en marcha del Economato Solidario Para familias granadinas

con dificultades económicas

En la mañana Viernes de Dolores, se ha firmado en la Curia Metropolitana de Granada la creación del Economato Solidario con el que las familias granadinas en situaciones económicas difíciles podrán acceder a alimentos y productos de primera necesidad a precios reducidos. El Economato Solidario, que toma el nombre de la Virgen de la Misericordia, está impulsado por el Arzobispado de Granada, la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada y Cáritas Diocesana de Granada. La puesta en marcha del Economato Solidario ha sido firmada por el Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez; el Ecónomo de la Diócesis y coordinador de esta iniciativa, D. José Alberto Fernández; el Presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa, D. Antonio Martín, junto a otros miembros cofrades; y el Presidente de Cáritas Diocesana de Granada, D. Javier Benavides. Con el Economato Solidario, las familias pagan una parte del coste de los productos adquiridos y los patronos de la iniciativa abonan las tres cuartas partes restantes.

Agradecimientos En el acto de rúbrica, Mons. Javier Martínez expresó su gozo y agradecimiento a Dios por la puesta en marcha del Economato Solidario, que muestra la comunión en la Iglesia y de cooperación, así como a todas las partes integradas en esta iniciativa de acción social: “Le doy sinceras gracias a Dios porque podamos hacerlo y porque podamos hacerlo juntos, como un signo también de comunión y de cooperación. Agradezco muchísimo, tanto a la Federación de Hermandades y Cofradías -y a cada una de las cofradías que se han sumado, tanto las de Penitencia como las de Gloria, que han aceptado también participar en el proyecto- como a Cáritas Diocesana, por haberse sumado a esta iniciativa”. “Es un día precioso, también por lo que significa en nuestra tradición espiritual y de vida de piedad, el

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Mirada Viernes de Dolores, para, a las puertas de la Semana Santa, formalizar el comienzo de la toda de esta iniciativa, que ha surgido muy bellamente, desde distintos ámbitos, donde ha habido una confluencia de voluntades muy generosa desde el principio por parte de todos. Todos con una sensibilidad grande hacia el momento que se está viviendo”, señaló el Arzobispo. Asimismo, Mons. Martínez ha tenido un recuerdo agradecido a José Martínez Vallejo, más conocido como Txetxu, que fue Director de Cáritas Diocesana de Granada y fallecido recientemente, por su ayuda e implicación en los comienzos de este proyecto y su servicio a la Iglesia, a través de Cáritas, así como un agradecimiento al Vicario General D. Manuel Reyes.

Nueva iluminación en San Miguel Bajo Recientemente, se ha inaugurado la nueva iluminación que la Fundación Sevillana Endesa, a través de Enel Sole, ha realizado en el templo granadino San Miguel Bajo, situado en el bario del Albayzin. D. Manuel Reyes, Vicario General de la Archidiócesis de Granada; D. Javier Alaminos, párroco de San Miguel Bajo, Juan Calvo; Hermano Mayor de la Hermandad Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora del Albayzin Coronada; José Torres, alcalde de la ciudad; y Antonio Pascual, presidente de la Fundación Sevillana Endesa inauguraron la iluminación artística de la iglesia de San Miguel Bajo de Granada, proyecto realizado por la Fundación Sevillana Endesa. En el acto también participaron Francisco Arteaga, director general de Endesa en Andalucía y Extremadura y patrono de esta Fundación, Jesús García, director de la Fundación Sevillana Endesa, entre otros. Durante la intervención del Coro Jabilate Deo (L. Halmos) se encendieron progresivamente los nuevos puntos de luz de la iglesia de San Miguel Bajo, que son 77 puntos de tecnología LED, 57 proyectores y 20 bombillas, un proyecto diseñado por Enel Sole y que embellecen los elementos de mayor relevancia del templo, como las Imágenes, el altar, capillas laterales, etc. Tras el encendido total, pronunciaron unas palabras el Vicario General de la Diócesis, el Hermano Mayor de la Cofradía, el presidente de Endesa Sevillana y el alcalde de Granada.

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Mirada Convocado el II Festival de la Canción Vocacional de la Diócesis de Guadix Tendrá lugar el próximo día 26 en Huéscar. El próximo sábado 26 de abril tendrá lugar, en Huéscar, la segunda edición del Festival de la Canción Vocacional, organizado por la Delegación de Vocaciones y el Secretariado de Juventud de la Diócesis de Guadix. Se trata de un encuentro de jóvenes, y no tan jóvenes, en torno a la música, para cantar y hablar de las vocaciones en la Iglesia y, por supuesto, también para rezar. La convocatoria está abierta a toda la diócesis accitana. Para acoger a los participantes y los que asistan como público, se ha pensado en un lugar emblemático de la ciudad: la Plaza de toros, donde comenzará el Festival a partir de las 10:30 horas. Se espera que sea un día de fiesta, compartido en familia. El Festival de la Canción Vocacional, que en 2014 celebra su segunda edición, tiene por tema “la alegría de anunciar el Evangelio”, en clara alusión al lema de la campaña vocacional del Día del Seminario de este año y a la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco. Con este lema, la organización quiere ensalzar la alegría de la misión, a la que nos invita el Papa Francisco, de llevar a Jesucristo a nuestro mundo tan necesitado de Él. Están convocados los grupos juveniles de las parroquias, colegios, coros, hermandades, cofradías y demás movimientos cristianos de la diócesis. Además de las canciones, habrá otras actividades para motivar y

animar a los asistentes: oraciones, juegos y otras dinámicas de grupos orientadas a platear la vocación o a pensar sobre ella. Entre los objetivos del encuentro figura el de “motivar a los jóvenes para que vivan la vocación de especial consagración como un don y suscitar el planteamiento vocacional entre niños, adolescentes y jóvenes, mediante la preparación en el Festival y la experiencia de ese día”. Para facilitar la asistencia se va a poner, a disposición de los coros y grupos que canten, un autobús que saldrá de Guadix a las 9 horas. Para asistir y poder utilizar el autobús será necesario inscribirse o comunicarlo a la organización.

Bendecidas 170 motos “Harley Davidson” de manos de nuestro Arzobispo Un total de 170 motocicletas Harley Davidson y sus ocupantes, todos ellos alemanes, fueron bendecidos el pasado jueves día 10 de manos de nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, dentro de la iniciativa Toro Run organizada por el Club Hotel Robinson Playa Granada con la que un grupo de motoristas alemanes recorren gran parte de los rincones de Granada y Andalucía. La oración y bendición tuvo lugar en la Plaza de Alonso Cano, junto a la Santa Iglesia Catedral, donde llegaron los motoristas procedentes de Motril y quienes, tras recorrer el Albaicín y Sacromonte, llegaron al Centro Comercial Serrallo Plaza para exponer sus motos.

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Mirada “Es una bendición para mí estar con vosotros esta mañana, y espero que sea una bendición para todos nosotros. Vuestro hobby, vuestras motos significan un completo camino de vida que une a mucha gente, y también significa una relación de amistad para todos vosotros, que se convierte en una comunidad. Estoy muy contento de bendecir esta comunidad, vuestra amistad y a todos vosotros. Y también encomiendo al Señor que os bendiga a cada uno de vosotros, a cada uno de vuestras familias, y también vuestros caminos por todo el mundo, que llevéis humanidad, amistad, paz, bien, una humanidad mejor, un mundo mejor, que tenemos que construir todos juntos. Este es mi deseo para todos vosotros. Me han pedido que bendiga las motos, pero yo creo que es más importante que os bendiga a vosotros, y después a las motos”, se dirigió Mons. Martínez a los motoristas en inglés.

Junto a nuestro Arzobispo han pronunciado unas palabras los distintos representantes de agrupaciones de Harley Davidson de Europa, entre ellos el responsable de la agrupación de motoristas de “Harley Davidson” de España, Portugal y Andorra. Ver galería fotográfica de la bendición de motos.

Mons. Javier Martínez explicó el sentido de este acto: “Es un puente entre seres humanos, que aman viajar y aman al mismo tiempo al encontrarse con mucha gente y luego forman una especie de familia entre ellos. Dios mío, poder encontrarse con ellos y que puedan encontrar que Dios nos mira a todos con afecto, con amor, con misericordia, me parece una cosa preciosa. Todas las ocasiones que haya, eso es lo que hace un pastor, ser puente entre Dios y los hombres, los hombres viven y están donde están. Donde haya hombres, allí puede acercarse un pastor a desear a todos el amor de Dios”.

Toma de posesión de nuevos canónigos catedralicios Mons. Javier Martínez ha nombrado canónigos de la Iglesia madre de la Diócesis a los sacerdotes D. José Alberto Fernández, D. Eduardo García y D. Juan Bautista Amat, que han acogido su nueva misión en la Catedral. Desde la mañana del pasado sábado, 5 de abril, la S.I. Catedral cuenta con tres canónigos más en una ampliación del Cabildo promulgada por Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada, para, según sus palabras, “porque yo creo que efectivamente, ésta es la Iglesia madre. En un contexto como el de Granada, en el presente y en el previsible futuro, el cuidado de esta Iglesia me parece a mí cada vez más esencial”, señaló el Arzobispo. D. José Alberto Fernández, Ecónomo diocesano, es, a partir de ahora, canónigo ecónomo de la Santa Iglesia Catedral, junto a quien se unen también al Cabildo Ca-

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Mirada tedralicio D. Eduardo García, Vicario de la Vicaría Territorial II de la Diócesis, y D. Juan Bautista Amat, Vicario de la Vicaría Territorial III. Tras el rezo de Laudes, los presentes, también con el Cabildo de la Catedral, celebraron la Eucaristía, donde los nuevos canónigos firmaron y juraron fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, ante el Arzobispo, y acogieron su nueva misión para servir al pueblo de Dios. En la ceremonia, se leyeron los decretos firmados por Mons. Javier Martínez, por los que se les nombraba canónigos y por los que se les daba “dispensa de coro”, es decir, que quedan exentos de la obligatoriedad dada por el cargo de participar a diario en el rezo en la S.I. Catedral. Mons. Martínez explicaba que, dadas las circunstancias actuales de la Iglesia, no es posible llevar a cabo, en este caso, esta obligatoriedad, ya que todos ellos tienen cargos parroquiales y en la Curia: “No llegamos al volumen de trabajo mientras el Señor no nos dé nuevas vocaciones”, señalaba el Arzobispo, quien admitió que, al mismo tiempo, eran muy necesarios para la Catedral, que necesitaba su consejo y que sí esperaba contar con ellos en las celebraciones más importantes y trascendentes para la Iglesia en el templo.

“un trabajo de conversión, que a mí me parece que podría describirse en los términos de un retorno al centro: el don del amor infinito de Dios en Jesucristo”. Asimismo, señaló que en este momento hay que “poner todo en su sitio, no en relación con su valor crematístico, no en relación con los intereses del Estado, del mundo, de los turistas, de nada; sino en relación con el centro del misterio cristiano, y hacer que las cosas sirvan proporcionalmente a su importancia al centro del misterio cristiano”, explicó. Homilía de Mons. Martínez en la toma de posesión.

En su homilía, el Arzobispo habló de las lecturas del día y, de cara a la Semana Santa, invitó a los presentes a

Presentación en Madrid de dos libros de la Editorial Nuevo Inicio Estará cargo de nuestro Arzobispo, que es Presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, del Obispo auxiliar de Madrid, Mons. Juan Antonio Martínez Camino, y del Metropolita Hilarión de Volokolasmk, autor de uno de los libros y Presidente del Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú. El próximo lunes 14 de abril a las 11 horas se presentarán en el Aula Juan Pablo II de la parroquia de la Concepción de Nuestra Señora en Madrid dos libros sobre fe y teología ortodoxas: Libertad y responsabilidad: en busca de la armonía. Derechos humanos y dignidad de la persona, de Cirilo, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, y El misterio de la fe. Una introducción a la Teología Ortodoxa, del Metropolita Hilarión de Volokolasmk, presidente del Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú. Ambos libros están publicados por la Editorial Nuevo Inicio del Arzobispado de Granada.

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Mirada Teología Ortodoxa El libro El misterio de la fe. Una introducción a la Teología Ortodoxa se caracteriza por un enfoque integral. Para su autor no existe separación “entre teología y espiritualidad, entre dogma y experiencia personal, entre fe y oración; juntos forman, al contrario, un todo indivisible”. El Metropolita Hilarión comparte la sentencia de los Santos Padres de que “el teólogo es aquel que reza”. No le interesa solamente describir, a la manera abstracta y “escolástica”, la creencia de los cristianos ortodoxos; quiere mostrar la enseñanza ortodoxa en términos personales, prácticos y dinámicos, como una forma de vida. El prefacio de esta obra es de nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez. El cristianismo en la sociedad europea En Libertad y responsabilidad: en busca de la armonía se recogen una serie de escritos del tiempo inmediatamente anterior a la elección de Cirilo como Patriarca, en 2009, concretamente de entre los años 2000 y 2008, con la excepción del texto titulado La unidad de la Iglesia y la renovación de la Humanidad, conferencia que pronunció en Budapest en 1987. El tema central del libro es la aportación del cristianismo a la vida en sociedad europea de nuestros días. La Editorial Nuevo Inicio explica que el autor está convencido de que, “sin un vivo amor por la Tradición y sin un claro conocimiento de ella, ni siquiera sería posible la fe y, por tanto, tampoco ninguna aportación sustancial suya a la vida pública contemporánea”. Mons. Martínez Camino ha escrito el prefacio del libro.

AGENDA • Horarios de Semana Santa. En la S.I Catedral y presididas por nuestro Arzobispo, los horarios de Semana Santa son los siguientes: Domingo de Ramos, bendición de los ramos y palmas en la Plaza de las Pasiegas a las 12:30 horas y posterior Eucaristía en el templo; Jueves Santo, Misa Crismal a las 11 horas; Oficios de la Cena del Señor el Jueves Santo a las 19 horas; Viernes Santo, Oficios de Pasíon del Señor a las 17 horas; Pascua de Resurrección el sábado a las 23:30 horas; y Domingo de Resurrección a las 12:30 horas. • Retiro del clero. El día 28, a las 11:15 horas, retiro del clero en el Seminario Mayor con el padre José María Bolívar, religioso de los Misioneros Claretianos con el tema La alegría del evangelio llena nuestro corazón. • Cáritas. Aula de Formación con el tema Esperanza, dentro del Ciclo Palabras para formar el corazón, organizada por Cáritas Diocesana de Granada para sus miembros y voluntarios, que se celebra en el Edificio Curia Metropolitana (Plaza Alonso Cano, s/n), el día 23 a las 18 horas, a cargo de Joaquín García, profesor en la Universidad de Valencia. • Nota de Redacción. El Semanario Fiesta volverá a editarse el domingo 27 de abril. Desde el Secretariado de Medios de Comunicación del Arzobispado de Granada les deseamos feliz Semana Santa y feliz Pascua de Resurrección.

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Textos

Curación del hombre ciego (1308-11). Duccio di Buoninsegna.

Jesús de Nazaret

Entrada en Jerusalén

Extracto del libro Jesús de Nazaret, segunda parte: Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, escrito por el Papa emérito Benedicto XVI, publicado por la editorial Encuentro. (…) El Evangelio de San Juan refiere que Jesús celebró tres fiestas de Pascua durante el tiempo de su vida pública: una primera en relación con la purificación del templo (2, 13-25); otra con ocasión de la multiplicación (6, 4); y, finalmente, la Pascua de la muerte y resurrección (p. Ej. 12,1; 13,1), que se ha convertido en “su” gran Pascua, en la cual se funda la fiesta cristiana, la Pascua de los cristianos. Los Sinópticos han transmitido información solamente de una Pascua: la de la cruz y la resurrección; para Lucas, el camino de

Jesús se describe casi como un único subir en peregrinación desde Galilea hasta Jerusalén. Es ante todo una “subida” en sentido geocéntrico: el Mar de Galilea está aproximadamente a 200 metros bajo el nivel del mar, mientras que altura media del mar. Como peldaños de esta subida, cada uno de los Sinópticos nos ha transmitido tres profecías de Jesús sobre su Pasión, aludiendo con ello también a la subida interior, que se va desarrollando a la subida interior, que se va desarrollando a lo largo del camino exterior: el ir caminando hacia el templo como el lugar donde Dios quiso “establecer” su nombre, como se describe en el Libro del Deuteronomio (12,11; 14,23).

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Textos La última meta de esta “subida” de Jesús es la entrega de sí mismo en la cruz, una entrega que reemplaza los sacrificios antiguos; es la subida que la Carta a los Hebreos califica como un ascender, no ya a una tienda hecha por mano de hombre, sino al cielo mismo, es decir, a la presencia de Dios (9,24). Esta ascensión hasta la presencia de Dios pasa por la cruz, es la subida hacia el “amor hasta el extremo” (cf. Jn 13,1), que es el verdadero monte de Dios. Naturalmente, la meta inmediata de la peregrinación de Jesús es Jerusalén, la Ciudad Santa con su templo y la “Pascua de los judíos”, como la llama Juan (2,13). Jesús se había puesto en camino junto a los Doce, pero poco a poco se fue uniendo a ellos un grupo creciente de peregrinos; Mateo y Marcos nos dicen que, ya al salir de Jericó, había una “gran muchedumbre” que seguía a Jesús (Mt 20,29; cf. Mc 10,46). En este último tramo del recorrido hay un episodio que aumenta la expectación por lo que está a punto de ocurrir, y que pone a Jesús de un modo nuevo en el centro de atención de quienes lo acompañan. Un mendigo ciego, llamado Bartimeo, está sentado junto al camino. Se entera de que entre los peregrinos está Jesús y entonces se pone a gritar sin cesar: “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí” (Mc 10,47). En vano tratan de tranquilizarlo y, al final, Jesús le invita a que se acerque. A su súplica –“Rabbuní, ¡que pueda ver!”–, Jesús le contesta– “Anda, tu fe te ha curado”. Bartimeo recobró la vista “y le seguía por el camino” (Mc 10,48-52). Una vez que ya podía ver, se unió a la peregrinación hacia Jerusalén. De repente, el tema “David”, con su intrínseca esperanza mesiánica, se apoderó de la muchedumbre: este Jesús con el que iban de camino ¿no será acaso verdaderamente el nuevo David? Con su entrada en la Ciudad Santa, ¿no habrá llegado la hora en que Él restablezca el reino de David? (…) (…) Por ahora retengamos esto: Jesús reivindica, de hecho, un derecho regio. Quiere que se entienda su camino y su actuación sobre la base de las promesas del Antiguo Testamento, que se hacen realidad en Él. El Antiguo Testamento habla de Él, y viceversa: Él actúa y vive de la Palabra de Dios, no según sus propios programas y deseos. Su exigencia se funda en la obediencia a los mandatos del Padre. Sus pasos son un caminar por la senda de la Palabra de Dios. Al mismo tiempo, la referencia a Zacarías 9,9 excluye una interpretación “zelote” de la realza: Jesús no se apoya en la violencia, no emprende una insurrección militar contra Roma. Su poder es de carácter diferente: reside en la pobreza de Dios, en la paz de Dios, que Él considera el único poder salvador. (…)

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aFondo

Ecce Homo (1891). Antonio Ciseri.

Vía Crucis del Corazón traspasado Meditaciones La Semana Santa no son días para el recuerdo ni días de tradiciones, costumbres o de turismo. En Semana Santa hacemos memoria de que nuestra vida es amada desde la eternidad y salvada del mal, el pecado y la muerte porque, en su amor infinito por el hombre, criatura suya, Dios mismo entregó a su Hijo a la muerte… y la muerte así está vencida. Estos días vivimos junto al Señor y Nuestra Madre María Santísima el camino del vía crucis, es decir, el camino de la cruz, el camino de la Pasión, muerte y Resurrección del Señor. Precisamente, la oración y meditación del Vía Crucis es el instrumento que la Iglesia nos propone estos días para comprender y hacer experiencia de hasta qué punto el Señor nos ama a cada uno. Ofrecemos un extracto de las meditaciones de Fernando Cordero, religioso de los Sagrados Corazones en Cádiz, para ayudarnos a tomar conciencia en estos días de la gracia de ser amados infinita y misericordiosamente por Dios. I Estación. Jesús es condenado a muerte El Rey que ha venido a servir y que es la Verdad no interesa ni a Pilato ni al pueblo. La Verdad es traicionada y silenciada. Jesús queda relegado al rincón del desprecio, postergado a la fila de los que no cuentan. Parece como si la mentira y el poder cómplices suplantaran al que es la Palabra definitiva. A diferencia

del gobernador romano, que usa el agua para lavarse las manos, Jesús se sirvió de la jofaina para lavar pies, heridas y cicatrices de los que se sentían maltratados por las inclemencias de su propia historia. Los sueños de fraternidad caen dramáticamente cuando nos lavamos las manos en la palangana de la sangre de los mártires y excluidos. Jesús sigue siendo condenado a morir. Frente al clamor de la humanidad sufriente, la sodera de la indiferencia parece marcar las pautas del mundo. Es el hambriento en una sociedad donde se almacena comida para todos. Es el enfermo que carece de medicinas y de cuidados dignos. Es el anciano abandonado y víctima de la soledad. Es la vida increíblemente rechazada en las entrañas maternas. (…) Él, cuyo yugo es suave, carga en la fila de los últimos con el dolor de la humanidad, con nuestros pecados y sufrimientos, asumiendo el lugar del que más padece.

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aFondo II Estación. Jesús con la cruz a cuestas La Verdad provoca el rechazo de los poderosos y del propio pueblo. Lo mejor es deshacerse de ella para no implicarnos demasiado en sus sendas. Pilato se desentiende de Jesús. Lo entrega para no complicarse con los que reclaman su ejecución, aun sabiendo que se trata del martirio de un inocente. Aunque la conciencia le remuerde, puede más el hecho de conservar su puesto que el de defender a un hombre de bondad indescriptible, que practica la realeza del servicio y del amor. Jesús, abandonado, despreciado y humillado, ha de cargar incluso con la cruz que le llevará a la muerte. En esa cruz, el Maestro aguanta el peso de los que sufren. Soporta el dolor de los otros condenados por puro amor. Su corazón es acogida permanente y desbordante. (…) Jesús suda con su carga, pero la llega con la dignidad del que nunca nos deja solos ante el dolor. (…) Presentamos la cruz que cargan nuestros hermanos enfermos y los que los cuidan. La cruz del sinsentido, de la soledad, del sufrimiento. Cruz que, unida a la Pasión de Cristo, dará vida y esperanza abundante. (…)

Cristo llevando la Cruz (1515-16). Bosch.

III Estación. Jesús cae por primera vez Es tanto el dolor, el peso y el sufrimiento que Jesús cae, se derrumba por momentos. Jesús cae. Los pobres caen. Nuestros hermanos caen. Y nosotros seguimos con lo nuestro: nuestras músicas, nuestros descansos y comodidades, nuestras noticias, nuestros regalos, nuestras compras, nuestras historias para no ver al que cae. (…) Velamos especialmente por los matrimonios, para que no caigan ante las dificultades de la prisa, la rutina, el egoísmo y la destructora infidelidad. Ane las dificultades de la convivencia diaria, que los que han sido unidos en santa alianza descubran, en el misterio de la cruz, su aliento y su fortaleza. Sabemos que el corazón de Jesús no se deja vencer por la carga ni por la muerte. Frente al desánimo, el dolor, el desgarro de tantos que sufren, las palabras de Cristo son aliento y descanso: “Venid a mi”. En Él aprendemos a descansar con el alivio de su compañía. (…)

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Cristo llevando la Cruz (1564). Bruegel.


aFondo

Díptico con Cristo y la Madre Dolorosa (1520). Holbein.

IV Estación. Jesús se encuentra con su madre Una espada, anunciada ya por el anciano Simeón, atraviesa el corazón de María. La espada del dolor, de la madre que ve padecer al que es fruto bendito de su vientre. Ella acompaña a su Hijo. (…) En ese “estar” y unir su Corazón al de Jesús, María Dolorosa nos invita a saber estar en tantas situaciones desgarradoras y difíciles que se nos presentan en nuestra existencia. ¡Qué fácil es quitarse de en medio y poner excusas ante la adversidad! Es tan importante “estar”, “compartir”, “apoyar”, “consolar”… Sobre todo, cuando la muerte se acerca y la oscuridad parece tener la última palabra frente a cualquier luz de esperanza. (…) Nos unimos al padecimiento de tantas madres del mundo, que ven morir a sus hijos por el hambre, la droga, las enfermedades. Ante la falta de ilusiones y de oportunidades, ellas están como pilar sólido en el que sostener la vida. (…) V Estación. El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz No podemos hablar de oídas ni quedarnos extasiados por bellas poesías o sentimientos que no nos transforman. Hemos de experimentar el peso de la cruz que, de manera imprevista, nos puede llegar en cualquier momento. Y hemos de hacerlo detrás del que es Maestro, siguiendo sus huellas, al ritmo de su paso en el empinado Calvario. Siempre detrás de Jesús, porque sólo de Él podemos aprender a perder la vida para ganarla, a entregarnos por entero al amor del Padre y a su voluntad. (…) Ser “cireneos” es cansarse por los otros y transformarse en la donación de sí por Aquél cuyo amor no se agota jamás. También Simón de Cirene nos enseña a dejarnos ayudar con humildad en los momentos en que precisemos de la asistencia de otros.

15 Cristo llevando la Cruz (1506). Master M.S.


aFondo VI Estación. La Verónica enjuga el rostro de Jesús (…) Una mujer, en medio del gentío, de los gritos y de los miedos, se acerca a limpiar el rostro de Jesús. Rostro desfigurado y oculto por el dolor. Sólo visible en su esplendor con los ojos de la fe, que transfiguran el sudor y la sangre en rayos de luz y esperanza. (…) Tú no puedes ocultarnos, Señor, tu rostro, porque te vemos continuamente presente en los sufrientes. (…) Descubriremos tu rostro, al estilo de Verónica, cuando aliviemos el dolor de los que más sufren. (…) Estemos atentos como Verónica al hermano de rostro abatido y demacrado, al rostro hermoso de la juventud o de la faz surcada de la ancianidad. En cada rostro, en cada hermano, Tú estás presente. Gracias, Señor, por darnos tantas oportunidades para encontrar tu rostro. VII Estación. Jesús cae por segunda vez Sus caídas son cada vez más terribles. El camino, la subida, se va haciendo más costosa y empinada. (…). Él, que había venido a hacer la voluntad del Padre y a enseñarnos a amar, cae nuevamente al suelo. (…) A pesar de la extenuación, volverá a levantarse. Ha de seguir cargando con la cruz, con nuestros pecados y con nuestras faltas de amor. Él ha de continuar sosteniendo a su Iglesia, perseguida en tantos lugares del planeta. ¡Cuántos perseguidos en nuestro mundo sin ser escuchados, sin un juicio digno! ¿Qué nos enseñan los perseguidos, los mártires, los encarcelados, a nosotros que aparentemente lo tenemos casi todo? Ellos fueron libres a la esclavitud del yo, de la posesión, de la mentira, de los intereses personales y estructurales… Pusieron su confianza en Aquél que murió mártir en la Cruz y Él llenó sus vidas con su amor. Un amor distinto, desmesurado, roto de tanto amar es el que cautivó realmente sus corazones. VIII Estación. Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén que lloran por él El peso de la cruz de Jesús se aproxima a las mujeres. Mujeres sin rostro que todavía siguen sufriendo marginación y maltrato en tantos lugares, desgraciadamente. Jesús se acerca a vosotras que, creadas por la mano amorosa del buen Dios, os veis privadas de una situación digna para vivir y para amar. (…) En el diálogo de Jesús con las mujeres, descubrimos que no valen los lamentos externos ni los golpes de pecho si no hay realmente una conversión personal hacia el Señor (…). Está con nosotros y actúa por nosotros. IX Estación. Jesús cae por tercera vez La fe nos hace mantenernos unidos al proyecto de Jesús. A pesar de las pruebas, la relación de amistad con él puede más que nuestra debilidad. Necesitamos esa fe que no nos haga tambalear ante las alternativas que el mundo nos propone, basadas tantas veces en la increencia y la superficialidad. Cuando la fe no tiene la última palabra en nuestra vida, nos caemos y otros caen con nosotros. Abandonamos la oración y se enfría nuestra relación con el Maestro. (…) Nosotros, de igual forma, pisoteamos a Jesús. Parece que le amamos, que la fe es el motor de nuestra existencia, pero en el momento crucial nos pueden nuestros gustos, intereses y apetencias. (…) No seamos cómplices de empobrecer al hermano. No pisoteemos a Jesús en el hombre o la mujer que están en la cuneta de la historia y del mundo. (…) Como Simón Pedro, hemos de convertirnos para confirmar a nuestros hermanos, para ser Iglesia que testimonia y transparente el amor de Cristo.

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Cristo llevando la Cruz y Verónica con el Sudario (11477-78). Baesert.


aFondo

Cristo llevando la Cruz (1427). Master Thomas.

X Estación. Jesús es despojado de sus vestiduras (…) Jesús despojado de tus vestiduras, tejes en la cruz el vestido del hombre nuevo, cuya dignidad radica en la total donación de sí y en su referencia al Padre. Ya no hacen falta mantos ni otros ropajes, tu Cuerpo manifiesta la verdad de tu ser y de tu entrega sin límites. Tú perteneces al Padre y nos haces en ti hijos del Padre. La desnudez del Cuerpo es signo de la desnudez del Corazón. El Cuerpo desnudo y el Corazón partido. Todo ha quedado entregado. Ojalá, fieles a nuestro bautismo, seamos capaces de revestirnos realmente de ti, con el manto del sacerdocio, la realeza del servicio y la profecía que brota de la Buena Nueva. XI Estación. Jesús es clavado en la cruz En el Gólgota se elevó una cruz hace mucho tiempo para acoger el cuerpo de un condenado. Aquella cruz de odio se convirtió en símbolo del amor entregado. Pero no fue, desgraciadamente, la última cruz levantada en nuestro mundo. Cada día el odio, la muerte, el olvido y el pecado erigen cruces donde los hombres y las mujeres, hermanos nuestros, sufren, agonizan y mueren. Recordemos ahora especialmente a los que viven amenazados por el terrorismo, los que pasan por el trance del dolor a causa de la violencia impuesta que sólo conduce a la muerte. (…) Ten piedad de un mundo donde se nos olvidó ser hermanos. Ten piedad de un mundo donde somos capaces de perforar cuerpos y regar con sangre. Perdónanos, Señor, por estar asociados a esta masacre. Cuando dinero, ideologías absurdas, poder y orgullo se ponen por encima del ser humano, entonces hemos perdido el norte. Perdónanos por nuestros pecados y muéstranos tu perdón derramado en la cruz. Conviértenos a ti. Interpélanos con tu cuerpo, que ya está clavado en el madero: ¿somos capaces de reconocer la cruz en nuestra vida? ¿Cómo vivimos la experiencia de la cruz? ¿En qué medida ayudamos a los demás a llevar su cruz?

Cristo es clavado en la Cruz (1441-42). Fra Angelico.

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Crucifixión (1308-11). Duccio di Buoninsegna.

XII Estación. Jesús muere en la cruz Hagamos un silencio. Un silencio profundo. Dejemos unos segundos para contemplar la muerte de nuestro Señor. Jesús sigue muriendo en nuestros hermanos. Muere a nuestro lado. Muere injustamente y torturado. Continuemos nuestro silencio. Sintamos profundamente el peso de muerte tan injusta. No pensemos ahora en los motivos, ni en los que la han provocado. Sólo hagamos silencio y descubramos que por el sufrimiento resulta posible abrirse a Dios, que se ofrece con nosotros y por nosotros. Podemos transformar el dolor en amor, el sufrimiento en ofrenda agradable al Padre. Y, tras el silencio, miremos el árbol de la cruz donde está clavada nuestra salvación. El corazón de Jesús concentra nuestras miradas en la cruz. Su Corazón traspasado nos hace descubrir ahí la cima de toda la revelación que Dios nos ha regalado en su persona, la revelación de su amor misericordioso, que se entrega hasta la muerte. La revelación que se nos brinda en medio de la muerte y del sinsentido, donde brota el gesto del perdón y la donación hasta el extremo del amor más profundo del que florece nuestra salvación. (…) Jesús nos llama a apasionarnos por la historia de amor que el Padre quiere hacer en nosotros. (…) XIII Estación. Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre El cielo se viste de luto. María llora a su hijo. Al Padre se le conmueven las entrañas en la muerte del Predilecto. Hoy el cielo sigue llorando a sus hijos. ¡Cuántas lágrimas caen por los niños que mueren de hambre, de tantas víctimas de guerras fratricidas, por los que mueren arrinconados en soledad, por los que mueren sin tener la oportunidad de nacer, por los que son eliminados…! (…) Aunque nuestra falta de fe nos lo impida, no hay duda de que Dios siempre acompaña el misterio de los que sufren. En su sufrimiento está el Padre, sujetando y aguantando a la humanidad que se desmorona. Así es Dios. Nunca se evade del sufrimiento de los que tanto ama. (…)

Cristo muerto apoyado en la Virgen y San Juan (1460). Giovanni Bellini.

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Fernando Cordero ss.cc Vía Crucis del Corazón traspasado Editorial San Pablo


Cultura

La Resurrección de Cristo. Piero della Francesca.

La Resurrección de Cristo Cuadro de Piero della Francesca La Resurrección de Cristo de Piero della Francesca, realizado entre 1467-68, se encuentra a la entrada del Museo Cívico de Sansepolcro, en la Toscana. Este fresco fue identificado por el autor inglés Aldous Huxley como “la más grande obra de arte del mundo” y por Valsari como la más notable entre todas las obras de Piero della Francesca. Nos encontramos en el momento en que Cristo resurge de la muerte. El Resucitado sale de modo majestuoso de la tumba teniendo firmemente en mano la bandera de la Resurrección, que iconográficamente representa su victoria sobre la muerte. La atención del observador es completamente capturad a por Cristo, que se encuentra al centro de la representación. A diferencia de todas las otras representaciones de la Resurrección, en ésta Cristo porta un ropaje rosa que simboliza su soberanía sobre toda la tierra. Su cuerpo nos recuerda la doble naturaleza de Cristo, aquella humana y la divina, la cual se hace ahora explícitamente presente en su Resurrección. Los colores del cuerpo de Cristo y de la túnica que le reviste resaltan

en contraste con el fondo oscuro del paisaje toscano, que por tal monocromía da mayor énfasis a la imponente figura de Cristo Resucitado. En primer plano vemos la tumba de Cristo, detrás de los guardias, los cuales son dibujados durmiendo al pie del sepulcro. Esta separación muestra la diferencia entre la esfera terrestre y la divina. El guardia vestido de marrón, a la derecha de Cristo (comúnmente identificado como el autorretrato del artista), tiene la cabeza apoyada sobre la bandera de la Resurrección. Esta actitud representa la esperanza de cada uno de nosotros en la Resurrección, ya que “si Cristo no resucitó, entonces es vana nuestra predicación y vana es también nuestra fe” (1 Cor 15, 14).

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Cultura

También la mirada penetrante de Cristo implica su capacidad de entrar en nuestra alma. Preguntémonos si somos también como el guardia, durmiendo delante del Señor Resucitado, o si mantenemos nuestra mirada sobre Cristo y abrazamos la esperanza de la Resurrección, permitiendo así, a su mirada amorosa, donarnos aquella felicidad que está precisamente en el ser conscientes de que Él estará con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).

El pintor ambienta la escena del alba porque, como confirman los Evangelios, el Señor resurge al alba en el día después del sábado. Vemos así en la obra al sol surgir sobre el paisaje toscano que hace de marco a la acción entera. Observando el cuadro, de izquierda a derecha, el paisaje cambia. Se encuentra primero un paisaje invernal caracterizado por los árboles deshojados, y después, a la derecha, uno primaveral en el que se dibujan árboles verdes al fondo. Esta diferencia significa que la Resurrección de Cristo da una nueva vida y que nosotros nos convertimos en una “nueva creación” en Él (cfr. 2 Cor 5, 17). Piero della Francesca era un matemático y geómetra y por esto la perspectiva geométrica de la obra aparece asombrosa. El fresco fue realizado de manera que los guardias dormidos se encontraran a la altura del observador y que Cristo fuese visto “más arriba”, o sea, de lo bajo hacia lo alto, Cristo observa directo, hacia el observador y nosotros tenemos una visión suya completa frontal. La perspectiva creada por los árboles da la impresión de que Cristo se está acercando hacia el observador. Es como si el Señor resucitado entrase en el espacio del observador -el Señor Resucitado entra en nuestra vida llevándonos la esperanza de la Resurrección.

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La colocación histórica del fresco revela una interesante combinación de elementos seculares y religiosos que han dado a la obra su particular significado. El nombre de la ciudad donde fue realizado este fresco es Sansepolcro (Santo Sepulcro). La ciudad fue fundada en el siglo X por san Arcano y san Egidio que, de regreso de Jerusalén, llevaron consigo algunos fragmentos del Santo Sepulcro. De aquí el nombre de la ciudad. Se dice que, antes de tomar las decisiones más importantes para la ciudad, los administradores rezaban delante de esta imagen, pidiendo al Señor guiarlos en las elecciones a hacer. Y es interesante notar cómo durante la Segunda Guerra Mundial, la presencia del fresco protegió toda el área de la destrucción. Durante la guerra, a las tropas aliadas que avanzaban les fue dada la orden de bombardear la ciudad con el objetivo de poder matar a los posibles alemanes escondidos en el valle. Incluso, el capitán inglés Clark, recordando la presencia del fresco de Piero della Francesca en la ciudad, ordenó a sus hombres interrumpir los bombardeos que habrían inevitablemente destruido la ciudad y su patrimonio artístico. Al final, las tropas aliadas descubrieron que los alemanes ya se habían retirado de Sansepolcro y que por tal razón la ciudad entera podía legítimamente no ser bombardeada. Sansepolcro y los frescos de la Resurrección de Cristo estaban a salvo. ¡También una obra de arte puede hacer milagros! Sor Emanuela Edwards, mdr


Testimonio “Quiso seguir siendo fiel al pueblo sirio”

Frans Van der Lugt

El sacerdote Frans Van der Lugt, perteneciente a la orden jesuita –la misma del Papa Francisco–, había decidido permanecer en la ciudad de Homs, asediada por las fuerzas del régimen de Bashar Al Assad, a pesar de los constantes bombardeos y el hambre. Tenía 75 años y vivía en Siria desde 1966. Fue ejecutado a sangre fría por un desconocido en la puerta de su casa, según denunció el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). El secretario de la Orden de los Jesuitas holandesa, Jan Stuyt, confirmó que el padre Van der Lugt fue asesinado el lunes 7 de abril, aunque aclaró que no se sabe el móvil ni si el cura había recibido amenazas de muerte. “Un hombre vino a buscarlo, lo sacó de la casa y disparó dos balazos en la cabeza, en la calle, frente a su casa”, explicó. “Murió un hombre de paz que, con una gran valentía, en una situación extremadamente riesgosa y difícil, quiso seguir siendo fiel al pueblo sirio, al que había dado desde hacía mucho tiempo su vida y su asistencia espiritual”, declaró el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. “En este momento de gran dolor, expresamos nuestro gran orgullo y gratitud de haber tenido un hermano tan cercano a los que sufrían más”, añadió. El padre van der Lugt, quien vivió casi cinco décadas en Siria, será enterrado en ese país “de acuerdo con su voluntad”, según subrayó Stuyt. En febrero, el padre había declarado que consideraba a Siria como su patria. “El pueblo sirio me ha dado mucho, mucha ama-

bilidad, mucha inspiración y todo lo que poseo. Ahora que sufre, debo compartir su pena y sus dificultades”, había explicado. De las decenas de miles de cristianos que vivían en la ciudad vieja de Homs ya no quedaban más que 66. “Soy el único sacerdote y el único extranjero que queda. Pero no me siento un extranjero, sino un árabe entre los árabes”, había afirmado sonriente. “Tenemos muy poca comida. La gente en la calle tiene el rostro cansado y amarillo. Hay hambruna, pero la gente también tiene sed de una vida normal. El ser humano no es sólo estómago, también tiene corazón, y la gente necesita ver a sus familiares”, había dicho en esa oportunidad. Unos días después, unas 1.400 personas pudieron ser evacuadas de esa parte de la ciudad, gracias a un acuerdo negociado por la ONU entre el régimen y los rebeldes, que controlan el sector. Pero el padre prefirió quedarse.

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SignoyGracia

Acoger con alegría al Señor que viene La Iglesia celebra todos los años la Pascua del Señor, que empieza con el Domingo de Ramos, la entrada solemne de Jesús. Hay una memoria histórica de la entrada del Señor en Jerusalén: es una entrada “mesiánica”. Jesús entra en Jerusalén consciente de su papel: viene el Señor a Jerusalén. El Señor es acogido por los que le acompañan, por un grupo que le acompaña, quizás no mucha gente, que aclaman al Señor que viene.

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Domingo de Ramos ocurrió entonces, sino que en este tiempo, en este año, viene el Señor. Por eso, es importantísimo que en cada parroquia, en cada sitio donde estén los cristianos, se acoja al Señor. Lo acogemos con alegría, porque el que viene es el Rey, de quien vamos a recordar su muerte, pero que está vivo y quiere llevarnos a la vida.

Dicen los Evangelios que lo reciben con gozo, con cantos, con palmas y ramos, alfombrando el camino. Viene montado en un pollino, lo que está recordando la entrada de un rey. Es el Rey “mesiánico” que viene.

En la procesión del Domingo de Ramos no se lleva ninguna imagen. Se lleva la cruz, ciriales, y el que hace presente a Jesús es el ministro: el Obispo o el presbítero que preside la celebración. Los ramos pueden ser de palma, de olivo o de laurel, que expresan alegría y, también, la victoria, la acogida. Se acompaña al Señor con cantos, con alegría, porque el que viene es el Mesías, que trae el Reino y la vida para nosotros.

La Iglesia, cada año, cuando llega la Pascua, también recibe al Señor, no solo hace memoria de aquello que

Juan Gutiérrez Deán de la S.I. Catedral


luzdelaPalabra

Pasión de Cristo. Hans Memling.

“Elí, lamá sabaktaní”

Domingo de Ramos

Isaías 50, 4-7 Salmo 21, 8-9, 17-24 Filipenses 2, 6-11 Mateo 27, 11.15.17.20-54. Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (...) Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: “La Calavera”), le dieron a beber el vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: “Este es Jesús, el rey de los judíos”. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza: “Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz”. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo: “A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?”. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía del viernes hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó: “Elí, lamá sabaktaní”. (Es decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”). Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron: “A Elías llama este”. Uno de ellos fue corriendo; enseguida, tomó una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían: “Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo”. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: “Realmente este era Hijo de Dios”.

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luzdelaPalabra

Resurrección de Cristo. Raffaelino del Garbo.

“Él había de resucitar de entre los muertos”

Domingo de Pascua de la Resurrección de Jesús

Hechos de los Apóstoles 10, 34a.37-43 Salmo 117, 1-2.16-17.22-23 Colosenses 3, 1-4 Juan 20, 1-9 El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos donde lo han puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro y, asomándose vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

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laPuntada Reflexiones para náufragos

Resurrección de Cristo. (Detalle, 1520) Academia Carrara, Bergamo.

Con Dios todo es grande; sin Dios todo es pequeño. François Renato de Chateaubriand

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Fiesta 1054  

Revista diocesana Fiesta digital, Semanario de las Iglesias de Granada y de Guadix.