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las nuevas cuestiones (…)”. (…) Tiene razón mi amigo Lucio Brunelli cuando escribe que la originalidad de este pontificado es la de ser “el papa de los alejados, el buen pastor de las noventainueve ovejas que se han alejado del recinto”, para lo cual “no hay acción o palabra de Francisco que no tenga este horizonte, este corazón misionero”. Este es el verdadero cambio que el Espíritu está suscitando hoy en la vida de la Iglesia, abriendo enormes posibilidades de evangelización. Es un cambio que no pasa principalmente y ante todo por los cambios del equipo de gobierno o de las estructuras de la Iglesia, ni por las intervenciones en el IOR, ni por otras iniciativas de transparencia y limpieza, ni por el desmantelamiento de la pomposidad del aparato de representación y seguridad. Sin embargo, todo ello es indispensable para que la libertad y ejemplaridad del Papa se muestren también como liberación de muchos lastres que han ido cargándose en la Curia. Era necesario liberar a la fe de las incrustaciones mundanas para hacerla de nuevo atractiva. Cierto, ya sus predecesores –escribe

Antonio Socci– “iniciaron el progresivo desmantelamiento de la pesadez palaciega de la Curia. Juan Pablo II prefería estar por los caminos del mundo, más que en el Vaticano. Y Benedicto XVI disparó rayos contra el carrerismo, el clericalismo, la mundanidad, las divisiones, las ambiciones de poder (…), y toda suciedad en la Iglesia”. Ahora el papa Francisco realiza aquello que su predecesor pidió tantas veces… y mucho más. Todo ello forma parte de la “revolución evangélica” que marca un profundo cambio “en el modo mismo de ser Papa”. (…) ¡Recemos por el Papa Francisco!

Guzmán M. Carriquiry Secretario de la Comisión Pontificia para América Latina Rímini, 21 de agosto de 2013

Consideración sobre la Encíclica “Lumen Fidei” “Una última consideración: la Encíclica Lumen Fidei es un gesto de extraordinario reconocimiento y humildad por parte del Papa Francisco. Si bien la mayor parte del texto es del Obispo emérito de Roma, el Papa Francisco lo completó, le dio unidad y lo firmó como la primera Carta Encíclica de su pontificado. Y es hermoso que así sea, porque el Magisterio de Benedicto, pero también el de todos sus predecesores, no es cosa del “ayer”, sino contemporáneo a toda la Iglesia. Al mismo tiempo, sin embargo, parece muy importante que la lectura de esta Encíclica no se cierre en hermenéuticas y exégesis del pensamiento ratzingeriano, en un cierto estilo “retró”, sino que se realice a la luz del acontecimiento del pontificado del Papa Francisco, de las perlas de sus homilías cotidianas, de sus catequesis, de ese “salir” misionero para compartir la luz de la fe ad gentes. Hoy la luz de la fe brilla gracias al testimonio, a las palabras, a los silencios, a los gestos del Papa Francisco y hace luminoso este tiempo de gracia y de esperanza que estamos viviendo”.

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Fiesta 1029  
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Revista diocesana Fiesta digital, Semanario de las Iglesias de Granada y de Guadix.