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Cubelles: Su cine y

Charlie Rivel

Cubelles: Situación geográfica en el tiempo En 1890 Cubelles tenía unos 890 habitantes y 13,36 kilómetros cuadrados, una extensión muy inferior a la que tenía antes del siglo XIII, cuando de su término surgió Vilanova de Cubelles, que se formó en el llano, hacia el año 1232, lejos del castillo de Cubelles y cerca del de la Geltrú. Su nacimiento fue silencioso, empezándose a levantar casas a cada lado del camino, originándose un pueblecito. En el año 977 aparece documentado por vez primera el nombre de Cubelles y el 999 se fijan por primera vez los límites de su territorio, que antes agrupaba los actuales territorios de Vilanova, de Cunit y de Segur de Calafell. Posteriormente, por un decreto del 19 de marzo de 1442, Cubelles quedaría postergada y administrativamente absorbida por su hija, “la vila nova” que crecía continuamente, arrebatándole la hegemonía de la comarca.1 Sería ya en el 26 de Junio del año 1610 cuando se separara y segregara de Vilanova i la Geltrú, villas muy cercanas entre sí, que se habían reunido para el régimen político y económico constituyendo las dos una sola Universidad.2 Su núcleo urbano tenía los rasgos típicos de los pueblos rurales, formándose alrededor de la iglesia y del castillo, a un kilómetro de la costa y a la izquierda del río Foix, con una altura media de 12 metros sobre el nivel del mar. El rector de Cubelles entre 1916 y 1924, Joan Avinyó, afirmaba que todas las casas de la población presentaban un aspecto pobre a excepción de la iglesia y la casa rectoral, cuyo aspecto era de hidalgo arruinado. Su iglesia, bendecida el 28 de octubre de 1725 y acabada el 1737, tiene un campanario octogonal fechado en 1765. En lo que concierne al castillo, está documentado en el 1041 en el testamento de Gombau de Besora, señor del término, en la primera mitad del siglo XI. El 1949 fue declarado Bien de Interés Cultural, tras ser adquirido por el Ayuntamiento. 1

AVINYÓ, Joan, Historia de Cubelles, Edita Ajuntament de Cubelles, Institut d’Estudis Penedesencs,1993, pp.43 2 VIELLA, Albert, El terme de Cubelles a través del temps, Edita Ajuntament de Cubelles, 1990, pp.61

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La tipología del municipio sufrió algunos cambios a lo largo de los años ochenta del siglo XIX, primero con la llegada del ferrocarril, en 1883, al ampliarse la línea Barcelona-Vilanova hasta Valls, enlazando con la de Tarragona y Lérida, y luego, con la construcción de la nueva carretera Barcelona-Santes Creus de Calafell. Su ampliación hasta Cubelles, no obstante, no se produciría hasta el 1884 y el trazado definitivo se completó ya a principios del XX. A finales del XIX también se construirían el edificio de la estación y las dos fuentes públicas. 3

Cubelles: Nacimiento de su cine y su entorno. La primera entidad asociativa creada fue el Círcol Cubellenc y en el 1900 nacería el Cor de l’Espiga, muy vinculado al anterior. Posteriormente, ya en 1914 aparecería L’Aliança, de forma que la división del pueblo se hizo notoria con dos entidades recreativas y dos cooperativas de consumo. En la segunda mitad de los años veinte, la vida cultural tendría también un nuevo empuje con la aparición del Grup Cultural de Cubelles, asociado al Círcol Cubellenc. La época de auge de movimientos asociativos se dio entre finales del XIX y principios del XX, aflorando centros recreativos, dedicados a proporcionar diversión y alegrar el ocio de los ciudadanos. Los componentes eran el salón de café y la sala de teatro y baile. Estas asociaciones, entre otras, tendrían un papel destacado como elementos importantes de muchos ámbitos de la vida social, y es en este contexto, que hay que situar el nacimiento de la que sería la primera entidad de Cubelles, que, con el tiempo sería sede del primer local en el que se proyectara cine. Entre los hombres que proyectaron el Círcol, estaba Miquel Guansé, que tal vez diera que pensar en una cierta politización de la entidad, por la intención de crear un “casal republicano” en Cubelles, como así pudiera confirmar la inclinación de su trayectoria posterior. Si había algo de cierto en ello, la verdad es que quedó bien disfrazado en sus estatutos, que en su primer capítulo recogían lo siguiente: la sociedad tiene por objeto proporcionar a sus individuos diversiones lícitas y de recreo. En el séptimo se especificaba que, el socio tiene el derecho de asistir con su familia a todos los actos de diversión que tengan lugar en el local de la sociedad. Y para resumir, el veinticinco, dedicado al fomento del teatro, en lo que se refiere a la preparación de funciones o comedias, decía: podrán ser representadas por socios solamente o en compañía de 3

FONOLL, Nuria, POVEDA,Antoni, VIDAL,Joan, Cor l’Espiga, Una historia centenaria (Cubelles 1900-2000), Edita Cor l’Espiga, Abril 2000, pp. 23

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cómicos forasteros; debiéndolo comunicar con diez días de anticipación a la Junta Directiva.4 La entidad elaboró un sello ovalado identificativo, documentado el 23 de enero de 1913, en el que aparecía dibujada una bailarina efectuando un paso de danza, que probablemente pretendía simbolizar un carácter meramente de ocio y diversión de la entidad por encima de cualquier otra consideración, hasta que en el 1933 lo cambiaran por otro rectangular. Lluis Aviñó, hombre de memoria prodigiosa, payés de una gran sensibilidad y amante de la música, aún recuerda muchos cuplets de la época en que él cantaba. Entre los de la época hay uno que habla del cine y dice así: Ara sí que Cubelles Molt ha prosperat Tenim cine sonoro I gramoles a tot drap Botigues de roba blanca I ampolles d’olor I una taula de vedella Que tindrem dintre de poc Otro cuplet recordado por Josep Albet i Carbonell y el mismo Lluís Aviñó, también sobre el cine, era el siguiente: Els cines que aquí tenim Encara que malament Mentre vagi fent fresqueta És fácil que vagin fent. Però quan vingui l’estiu Arribaran a la seva fi Faran dos o tres badalls I tothom cap a dormir 5

El café de la familia Armengol, en la calle de Antoni Armengol, conocida también antes de la guerra civil como calle del Círcol Cubellenc, se encuentra documentado por vez primera en el ejercicio 1890-91 a nombre de Antonio Armengol Brunet, el mayor contribuyente industrial. El café tenía 20 metros de largo por 5 de ancho, con el pavimento en mosaico, con la barra a la derecha y un banco en la pared izquierda; también tenía un jardín de 92 metros cuadrados útiles donde en verano era trasladado y a través del cual se accedía al teatro los días de mal tiempo.

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VIDAL, Joan, El Círcol Cubellenc (1890-1939), Edita Ajuntament de Cubelles, 2006, pp. 32-34 FONOLL, pp.50-51

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Aún se puede ver la marquesina donde estaba la máquina de proyectar cine, sobre una de las puertas de dicho patio. Actualmente, el Bar-Restaurante Armengol corresponde a lo que fue la sala-teatro.

El citado Antonio Armengol sería titular del café hasta el ejercicio 1894-95. Fallecerá prematuramente, pasando a depender un período de su yerno, Joan Arnau, hasta que el 1900 se pueda hacer cargo el hijo mayor, Antoni Armengol Castany. Luego, su hermano Isidre lo regentará un corto tiempo y finalmente el hijo de Antoni, nacido el 1899, será quien lo llevé y sea desde entonces no sólo su propietario, sino quien tome las riendas del negocio, siendo conocido por l’Antonet del cafè o simplemente, l’Antonet. El año 1900 se fundó también otra entidad, el Cor l’Espiga, dedicada básicamente a cantar “caramelles” y luego, ya más adelante, entre 1911 y 1916, aparecería l’Agrupació Coral La Garrotada, sección satírica del Cor l’Espiga, creada única y exclusivamente, para cantar los cuplés picantes característicos de las “caramelles” y también se extendió al canto coral la rivalidad que se creó en todos los ámbitos entre el Círcol y L’Aliança. El Círcol Cubellenc, cubrió durante sus cincuenta años de existencia, los ratos de ocio de sus socios, a los que ofreció además, una sección que denominaron Grup Cultural, con tertulias que diariamente tenían lugar en el Cafè Armengol y que incrementaba las diversiones que llevaba a cabo, principalmente baile y teatro. En 1904, se construyeron palcos de madera, soportados por columnas de igual material, con lo cual el citado teatro quedó mejorado, aunque cualquier obra de mantenimiento comportara un gran problema económico, porque la sociedad sólo se nutría de las pequeñas cuotas de los socios y de lo que se podía recaptar en algunas actividades, en las que se hacía pagar entrada. Se puede afirmar por tanto, que el mismo propietario del local era la fuente de la financiación, ya que no había en absoluto subvención alguna de organismos oficiales. La presencia de la otra sociedad, L’Alianca, a partir de 1914, serviría para dinamizar las actividades ofrecidas por el Círcol, que, por la rivalidad que surgiría entre ambas sociedades, pasaría a incrementar su oferta lúdica, que se había limitado a teatro y baile, con la novedad de la época, el cine. La actividad teatral se inició desde el primer momento de la constitución del Círcol, y hasta fines del siglo XIX, junto con el baile, 4


habían sido la principal diversión popular aunque, el baile que se hacía cada domingo, se suspendía durante el tiempo de Cuaresma.

El cine: El cine empezó a hacerse en Cubelles en el Círcol Cubellenc. No se sabe la fecha exacta, pero según Lluis Aviñó, sus inicios se pueden situar alrededor del año 1929. Fue todo un acontecimiento. El invento de los Lumière había llegado con un cierto retraso respecto a otras poblaciones porque no se veía como un negocio rentable, por el hecho de ser Cubelles un pueblo pequeño (el censo del año 1930 era de 737 habitantes) y haber una cierta costumbre entre su gente de desplazarse a Vilanova a ver cine. Ambas razones fueron causas determinantes para que nadie se atreviera a poner en marcha una actividad tan popular y que ya en aquel tiempo atraía a las masas. El cine no dependía del Círcol Cubellenc, sino que era el mismo propietario del establecimiento, Antoni Armengol Travé, l’Antonet, el que hacía de empresario. El encargado de hacer las proyecciones era Sebastià Pedro Burrut y en ocasiones, cuando aún no había llegado el cine sonoro, el film se ambientaba con música de piano, que tocaba Llorenç Aviñó Socias o el propio Antoni Armengol. Otro empleado del cine eran el taquillero, Isidre Fontanals Vidal, además del conserje de la entidad, Josep Amorós Palau. La sala tenía una capacidad de doscientas localidades y casi siempre se llenaba. La entrada valía dos reales los adultos y uno los pequeños. La cartelera estaba situada en la calle que hoy lleva el nombre de Antoni Armengol, esquina con Colom, y se sabe, que a mediados de los años treinta, una de las personas que se encargaba de poner los recuadros era Josep Vidal Fontanals. Ayudaban a l’Antonet otros jóvenes como él, entre ellos Joan Urpí Aviñó y Arturo Sánchez. De todos ellos, actualmente, el único censado en Cubelles es Don Arturo Sánchez, una persona de muy avanzada edad, que iba, según testimonio oral, junto con el citado Joan Urpí, a Vilanova a buscar y devolver las bobinas. Las primeras películas que pudieron proyectar en Cubelles fueron mudas y muchas en episodios larguísimos que hubieron de seguir durante unos cuantos domingos. Algunos de ellos, sobre la vida de Napoleón Bonaparte. Luis Aviñó lo recuerda perfectamente, igual que otras películas, ya sonoras, que se proyectaron durante aquellos años: “El expreso de Shangai” con Marlene Dietrich, de protagonista, “SOS Iceberg”, sobre el hundimiento del Titanic, “Guerra de Valses” “Los nibelungos” “Fugitivos” y “El desfile del amor” en que los actores principales eran Maurice Chevalier y Jeanette Mac Donald” y para finalizar, “El fantasma del Louvre”, que se proyectó en setiembre de 1933, en cuatro partes, a razón de una cada domingo.6

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VIDAL, Joan, pp. 65-66

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Y así fue como el cine pasó a ser el divertimiento de los domingos, cuyo reinado había ostentado hasta entonces en solitario el baile. Desde que en el Círcol Cubellenc se empezara a proyectar cine, los de L’Aliança no se quisieron quedar atrás. El edificio de la sociedad, fundada el 1914, por el indiano Pere Escardó i Pedro, estaba en la Plaça de la Font, habiendo en su planta baja un teatro que se utilizaba de sala de baile, apta para proyectar cine, con un espacioso café con terraza en su parte superior.7 Remigi Juncà lo propuso a la junta de la sociedad y tan pronto tuvo su aprobación empezó con la proyección de la película “Los Nibelungos” el 1931. Fue así, de esta forma, como un pueblo tan pequeño como Cubelles dispuso de dos cines, y los dos se llenaban cada domingo. Al contrario que el del Círcol Cubellenc, el cine de L’Aliança dependía de la propia entidad, combinando las películas mudas con las sonoras. El encargado de las proyecciones era el socio Ferran Romeu Urpí, que en 1936 sería regidor del Ayuntamiento. Al pequeño pueblo rural que fue Cubelles, también llegaría el iluminado eléctrico público y privado, implantándose ya definitivamente en el 1926, siendo algo trascendental para su futuro, como lo habían sido antes el ferrocarril y la carretera, que de algún modo están muy relacionados con sus cines. El estallido de la Guerra cambió la vida de Cubelles, que sufrió el saqueo y posterior incendio de su iglesia, en la que quedó completamente arruinado el magnífico altar mayor de estilo barroco florido, construido por el escultor Gaspar Grayella. Ese incendio además, provocó el hundimiento de la bóveda de la nave central del templo. El culto religioso quedó totalmente interrumpido y los hechos afectaron la vida de tranquilidad absoluta que había llevado el pueblo hasta entonces. A todo esto seguiría una cierta calma, con un reemprender la vida cotidiana dentro de la anormalidad que representó la convulsión de la guerra. Dejaron de haber cultos religiosos y en lo que a ocio se refiere, de todas las actividades del Círcol, sólo quedó el baile los domingos por la tarde, mientras que en el café se seguían reuniendo los grupos republicanos más afines. L’Aliança tuvo más suerte en lo que al cine respecta, puesto que, a pesar de haber sido disuelta la sociedad y confiscado su edificio, durante buena parte del tiempo de guerra se continuó haciendo cine los domingos. Al reabrirse el Cafè, lo frecuentaban miembros de la CNT y también la misma gente de L’Aliança, que se benefició del cobijo del mismo sindicato. De la proyección del cine se encargó la persona que ya lo venía haciendo, Ferran Romeu, pero con algunas alteraciones, pues ahora tenía que pagar el arrendamiento al Ayuntamiento, según quedó documentado en el acta municipal del 11 de noviembre de 1936. Igualmente, el Consistorio decidió aumentar el alquiler del cine de L’Aliança, pasando del 10% de la recaptación al 15%. Al mismo tiempo, se decidía subir en cinco céntimos el coste de cada entrada, en concepto de “impuesto de guerra”. No 7

CONSELL COMARCAL DEL GARRAF, Els Carrers de Cubelles, Edita Ajuntament de Cubelles, 1994, pp. 22

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acabarían ahí las cosas, pues más tarde, seguirían surgiendo problemas entre el Consistorio y el citado sindicato de la CNT en relación a las recaptaciones y por último, el Cafè Armengol, donde por primera vez se proyectara una película en Cubelles, vio cerrada al público su sala-teatro, durante unos años en los que ni tan siquiera los propios propietarios pudieron acceder. Sería ya en los años cincuenta, cuando de forma esporádica la antigua sala volviera a acoger obras de teatro realizadas para el colectivo de veraneantes.

Cubelles: Cine / Mímica – Charlie Chaplin / Charlie Rivel Cubelles también fue el lugar de nacimiento de Josep Andreu i Laserre, el 23 de Abril de 1896, de oficio payaso y de nombre artístico Charlie Rivel. Ese hecho en aquellos momentos sólo tendría repercusión en el pueblo, pero de él se hablaría más adelante en todo el mundo, pues sería uno de los mejores payasos del siglo XX. El nacimiento en Cubelles fue algo accidental. Sus padres, unos modestos saltimbanquis, él un catalán de Sants y ella una funámbula francesa, hicieron alto en el pueblo para una representación, pero la mujer se puso de parto y algunas de las mujeres del pueblo la hubieron de atender allí mismo, acogiéndola en su propia habitación, la hija de “Cal Segarrés”, el desaparecido café de la Plaza Mayor. Por ella desfilaron docenas de personas para ofrecerles cosas y al cabo de algunos días lo bautizaron con el mismo traje de cristianar que habían usado todos los hijos de los dueños de ese café de Cubelles. 8

La familia Andreu abandonó España en la miseria y se estableció en París, donde pronto les llegaría el éxito. La pobreza de la época era tan extrema que, en sus “Memorias”, el payaso recuerda que, cuando trabajaba en la pista la gente le echaba caramelos, que él recogía y que le servían al director para revendérselos al público en las representaciones siguientes Los saltimbanquis y la gente del circo enseñan a sus hijos desde pequeños las disciplinas acrobáticas. Por este motivo, el pequeño Josep Andreu era entrenado y bien pequeño hacía salidas a la pista. En la compañía del Circo Cognac, había un atleta forzudo, al que no tardó en imitar y su padre al ver un día lo cómico que resultaba, 8

RIVEL, Charlie, Memorias – Pobre Payaso, Ediciones Destino, Barcelona, 1973, pp. 8

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fabricó enseguida unos pesos de cartón y le enseñó a presentarse al público, realizando la parodia del forzudo, con tan sólo tres años. Su debut causó un gran impacto en el público que reía de los simulados esfuerzos y más, cuando al acabar el número, recogía los pesos con toda naturalidad y sin el menor esfuerzo.9

Durante la primera guerra mundial, la parodia de Charlot dio a Josep Andreu una enorme popularidad. Josep y sus hermanos trabajaban en un teatro de “varietés”, el Folies Bergère de Gante y en el mismo programa actuaba un artista totalmente desconocido, con un “sketch” cómico titulado “Tingel-Tangel”. El artista causó en el ánimo de Josep Andreu una profunda impresión. Se llamaba Charles Chaplin. Años después, Josep Andreu asistió por primera vez a la proyección de la película de Chaplin, “Charlot, campeón de boxeo” y esa misma noche se caracterizó como él, saliendo así a la pista para hacer el número cómico en el trapecio. Por ello fue amonestado por su padre, que le prohibió hacer esa parodia. Pasado el tiempo, en 1916 en el Circo Price de Madrid se anunciaba la representación de “Charlot en persona”, que no era sino una burda imitación. Por segunda vez presentó su propia parodia en el circo familiar, esta vez, con un éxito clamoroso, pero, aconsejado por su padre, se anunció como “Pepe Andreu en su prodigiosa imitación de Charlot”. Era una réplica de Charlot tan sorprendente, que creaba la ilusión de un Charlot en carne y huesos. Andreu no imitaba, sino que trasponía, yendo más allá, realizando lo que hubiera hecho Charlot en el caso de decidirse a ejecutar ejercicios de volteo aéreo. Incluso la música del número del trapecio era de un film de Chaplin, lo cual aportaba una nueva dimensión al espectáculo circense.10 Andreu desposeía el Charlot cinematográfico de su condición sentimental, le sacaba del cine y lo introducía en el ambiente de la pista y gracias a sus dotes de acróbata excepcionales, creó un número de circo puro, en el cual subrayaba las incidencias mediante saludos con el sombrero, o utilizando el bastón, bombín, pantalones y accesorios del trapecio. Con todo ello logró una auténtica creación original.11 Josep Andreu se servía de su modelo para crear otra cosa y con ella llegó a ser famoso en toda Europa. 9

VINYES, Josep, Gent Nostra, Ediciones de Nou Art Thor, Barcelona, 1983, pp. 12 ANDREU, Josep, Charlie Rivel – Centenari (1896-1996), Gneralitat de Catalunya – Departament de Cultura, Barcelona, Març de 1996, pp. 24 11 RIVEL, pp. 10-11 10

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La United Artists intentó por dos veces prohibir su parodia de Charlot en el número de los trapecios volantes, pero el tribunal concluyó que no se trataba de una imitación sino de una parodia, por lo cual, no le obligaron a suspender su presentación. Dos de los números que le proporcionaron más éxito fueron: - la parodia de una ridícula cantante de ópera entrada en kilos - el personaje de Charles Chaplin Para el número de la cantante se presentaba maquillado de payaso, pero vestido de diva, con un gran sombrero de plumas, pechera abundante y vestido escotado y largo, y largos también eran sus guantes.

En lo que se refiere al show parodiando a Charles Chaplin, que hacía en un trapecio bajo, el auténtico Chaplin le preguntó, tras ver su actuación: “¿Me imita usted o soy yo el que lo imita?” Chaplin también había cantado y bailado junto con su hermano para ganarse unas monedas e incluso formó parte de una compañía infantil, “The Eight Lancashire Lads”, y desde entonces un gran bailarín. Con su inmenso poder de asimilación lo captaba todo: canciones, bailes, imitaciones, pantomimas, recitados, acrobacias, malabarismos, patinaje, atletismo….. Siempre dispuesto a mejorar, intentó hacerse acróbata, aunque una caída, con la ruptura de un dedo le hizo desistir.12 Allá por los años veintitantos, José Andreu y sus hermanos hacían un número de trapecios que llegó a ser una gran atracción internacional. Josep Andreu, vestido de una manera grotesca, hacía de primer augusto. Salía a la pista tocado con una gorra turca gigantesca, unos guantes blancos larguísimos y una camiseta encarnada que le llegaba hasta las rodillas y se burlaba del clown. Los Andreu-Rivels poseían el secreto de la eterna frescura, que nunca perdía espontaneidad y los grandes circos de Francia, de Inglaterra, de Alemania y de Suecia los contrataban. No obstante, por desavenencias, hubieron de separarse y el 17 de noviembre de 1935 fue la última vez que trabajaron los tres juntos. 12

VILLEGAS, Manuel, El genio del cine, Editorial Planeta, Barcelona, 1966, pp. 49

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Josep Andreu también trabajó durante largo tiempo con sus cuatro hijos, que al hacerse mayores contrajeron matrimonio y el payaso entonces, volvió a trabajar solo. Al comprobar que el nombre de los Andreu figuraba en todos los carteles del circo paterno, el Reina Victoria, a Josep se le ocurrió la idea de cambiar de nombre, y con la aceptación de su padre, escribió letras en un papel e hizo distintas combinaciones, hasta obtener una que le agradó sobre las otras. Consistía en las letras R- I- V- E- L y así surgió su nombre artístico: Charlie Rivel. 13 Charlie Rivel se casó con Carmen Busto el 15 de Enero de 1920 y casualmente el viejo párroco que le atendió en la catedral cuando fue a registrar a su primera hija, reconoció en él al niño que había bautizado 25 años antes en Cubelles. Tras esta niña tendría tres hijos más, que han seguido los pasos de su padre, al que deben la formación acrobática que tantos éxitos les han dado. Posteriormente, Josep Andreu, volvería al pueblo que le vio nacer, cincuenta y ocho años más tarde, convertido ya en uno de los payasos de más prestigio internacional.

Charlie Rivel presenta la pantomima cómico acrobática pura, casi muda, cuya base son los juegos del cuerpo, llevando el triple sello de la fuerza, de la destreza y de la precisión, a la vez que un agudo sentido de lo imprevisto, de lo inesperado, de la sorpresa. La celebridad de este artista del mimo se debe al uso que hacía de pocos elementos. Una pobre silla y una vestimenta muy simple le bastaba para hacer reir y su filosofía consistía en tomarse la vida con parsimonia, dando importancia al más mínimo gesto, saliéndose de la rutina y del tedio. Según las normas circenses un payaso acróbata gracioso será siempre superior a un payaso que sólo sabe charlar y contar chistes, que de esta manera se cierra a sí mismo todas las fronteras.14 Las dos leyes fundamentales del circo son: Movimiento y Mutismo. Charlie Rivel las respetó íntegramente, por eso como la mímica es un idioma universal su arte lo es también. Fue un augusto inteligente y excéntrico, y como tal, un solitario. Un catalán que prácticamente siempre vivió en el extranjero, pero que al jubilarse se estableció en 13 14

RIVEL, pp. 20 RIVEL, pp. 15-16

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el pueblo que le vio nacer y en el cual también fue enterrado al morir el 26 de Julio de 1983, después de haber sido nombrado en 1976 hijo predilecto. Con posterioridad se le haría una estatua que sería inaugurada en su honor el 27 de julio de 1998. Charlie Rivel llegó a protagonizar, en Cubelles mismo, una película: “El aprendiz de clown”. Fue como impartir su lección más solemne, grabada en el celuloide. Se le recuerda con frases recogidas en el Centenario de su muerte como las siguientes: Es belluga poc i lentamente, condueix els gags al ralentí. Es capté com iun infant divertit, malvat, poètic, murri, enten dridor…és un pallasso! Quan entrava a la pista era lent, gairebé majestuós. S’hi prenia el seu temps. Així donava un caire de gran esdeveniment a la més insignificant de les seves murieries. El “Clown d’Or” que ha rebut Charlie Rivel no es tant la recompensa a una feina ejemplar –a una feina que ha exclòs sempre les concessions a la vulgaritat- com la recompensa a la culminació d’una carrera.15 Charlie Rivel integraba en su personaje gestos y expresiones de niños o de los animales del circo y basaba su concepción de payaso en la ingenuidad y en esas reacciones observadas. También había inventado el don de la inoportunidad. El mundo se le rebelaba y todo le salía mal y lo remarcaba con su lloro amargo -“Uuuuuh!”- una auténtica rúbrica, ante la cual, nadie podía reprimir la carcajada. Exclamación que hizo famosa el payaso basándose en el lloro de su hermano, que tanta gracia le hizo y que al incorporarla a su actuación y haber hecho reir al público, ya le acompañó siempre.

-“Uuuuuh!”Bibliografía: Manuel Villegas López El genio del cine Editorial Planeta, Barcelona, 1966 15

ANDREU, pp.26

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Charlie Rivel (Memorias) Pobre payaso Ediciones Destino, Barcelona, 1973 Enric Ripoll Freixes Catalans Universals – De la història i l’anécdota a la perspectiva d’Antoni Ribas Editorial hmb, S.A., Barcelona, 1980 Josep Vinyes i Sabatés Gent Nostra Edicions de Nou Art Thor, Barcelona, 1983 Albert Viella i Bloda El terme de Cubelles a través del temps Edita Ajuntament de Cubelles, 1990 Joan Avinyó Andreu Historia de Cubelles Edita Ajuntament de Cubelles – Institut d’Estudis Penedesencs, 1993 Consell Comarcal del Garraf Els Carrers de Cubelles Edita Ajuntament de Cubelles, 1994 Josep Andreu i Lasserre Charlie Rivel – Centenari (1896-1996) Generalitat de Catalunya – Departament de Cultura, Barcelona, Març de 1996 Nuria Fonoll, Antoni Poveda, Joan Vidal Cor L’Espiga – Una historia Centenaria (Cubelles 1900-2000) Edita Cor L’Espiga, Abril 2000 Joan Vidal i Urpí El Círcol Cubellenc (1890-1939) Edita: Ajuntament de Cubelles, 2006 Agradecimiento: A D. Joan Vidal Urpí, autor del libro El Círcol Cubellenc, al que tuve el gusto de conocer en busca información relativa a este trabajo, al personal de la Biblioteca y a la archivera de Cubelles, Dª Nuria Jané Orpí, por las verificaciones censales realizadas.

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El cinema a Cubelles  

Article escrit per Conxita Carrasco

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