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Shake me down, Not a lot of people left around, Who knows now? Softly laying on the ground, Not a lot of people left around. ----------------------------Shake me down, Cut my hair on a silver cloud, Broken sound, Softly laying on the ground, Not a lot of people left around. -Cage the Elephant-

Lo primero, agradecer a nuestros anónimos lectores y lectoras por dar un nuevo hogar a los ejemplares del número anterior. Esperamos que os gustase o que, al menos, os haya servido para equilibrar una mesa coja. Aquí os presentamos el tercer número con la esperanza de que estas hojas os evadan un rato de ésto que llaman “mundo real”. Saludos de la editora al mando,


Colaboradoras del tercer Art for Art's Shake

Nuyë: Texto.............................................................. 2 y 3

Blondy: Ilustración....................................................... 3

Blondy: Texto............................................................…..4

CLC: Texto...................................................................... 5

Poe Tina: Texto............................................................... 5

Luna: Texto.................................................................... 6

Blondy: Texto................................................................ 7

Jane R.: Texto................................................................. 8

Xana: Texto e ilustración............................................. 9

Nuyë/Blondy........................... portada/contraportada

Críticas, ruegos, preguntas y colaboraciones: forartsshake@gmail.com


De cómo me fui de vacaciones a Ninguna Parte -NuyëNo tuve que pagar billetes ni alojamiento. Y me puse a pensar en aquel libro que leí una vez, concretamente en cómo el protagonista seleccionaba caras y más caras en la pared de gotelé que había en su habitación. Cuando te pones a pensar ya sabes lo que pasa, muchos escritores lo incluyen en sus novelas y tal eso de que empiezas a pensar y a escribir y olvidas las comas los puntos y todo porque al fin y al cabo no es pensar una especie de corriente que invade tu mente y la llena de palabras e imágenes? Vamos, digo yo, que no sé, yo ni soy escritor ni soy filósofo y ni mucho menos sé pensar. Total, que me puse a pensar en el libro, que ni recuerdo su nombre ni nada, sólo que iba de un chico que al dormir conseguía trasladarse, no sólo a un mundo, si no a un universo paralelo. ¿Y a qué venía todo esto? Ah, que me habías preguntado que dónde estuve hace unos meses. Pues sí, era un sitio bastante bonito. No, bonito no, que ésa no es una palabra que se pueda usar tan alegremente. Que ahora todo es bonito, incluso lo más horrendo y desagradable del mundo puede ser bonito. Lo llaman Arte. Dicen. Bueno, pues me fui. Me fui y estuve allí alrededor de ningún mes, más o menos. Y luego, claro, tuve que volver. Y llegaron las preguntas, que si “dónde has estado”, que si “te parecerá bonito”, y cosas así. Y yo, que no tengo mucha memoria, y que me acuerdo de pocas cosas, sólo podía recordar que había muchos libros, y la gente me decía, “a ver si te quedaste encerrado en una


biblioteca, y como eres tan tonto, no sabías salir”. Y yo, pues qué voy a decir, si probablemente tengan razón, y puede que sólo estuviera allí unas horas, dando vueltas como esos muñequitos que les das cuerda y se chocan una y otra vez cuando encuentran una pared. Y pun, pun, pun. Y no saben salir. Igual me pasó eso. Pero para mí que estuve allí mucho más tiempo. O nada. No sé. El caso es que tampoco es que hubiera mucha gente. Más bien no había Nadie. Que menuda contradicción, ¿no? “NO HABÍA NADIE”. Doble negación, lo que equivale a algo afirmativo, ¿o cómo era eso? Yo es que en clase no prestaba mucha atención y claro, así me iban las cosas. Que si “así no vas a llegar a nada”, que si “vas a ser un donnadie”, y cosas por el estilo. Pues total, que estuve allí lo que para mí fueron muchos segundos y siglos, y volví, y ahora lo único que hago es mirar paredes, en busca de caras conocidas, a la espera de que alguna me lleve de vuelta. Por cierto, ¿quién eres tú y por qué quieres saber todo esto?


Bolsas y aspersores Aquellas bolsas de deshechos contienen las heces de la sociedad. Agua salpicando. La gente pasa mientras mi alma se quema bajo el Sol. Y tú te preguntas... ¿Qué te preguntas?: "¿Qué se puede hacer con esas bolsas?" Los aspersores no pueden borrar tus errores. El agua no puede borrar tu conciencia. Ni siquiera el Sol secará esas gotas que intentan borrar tu vida. - CLC -

III Missing and forgotten, lifes coming and passing. Old pictures getting blurred 'cause no­one wants to watch'em. But there's always a hand that one day picks them up; there's always a mouth that blows the covering dust; there's always a pair of eyes that makes the pictures coloured; there's always a smile that turns the dead alive. Poe Tina


Legionario -LunaQuerida hermana, Me alegraré que al recibo de estas cuatro letras te encuentres bien de salud, yo bien, gracias a Dios. Hermana, te diré que estoy bien, con mucho calor, como podrás suponer y cansado de tanta marcha y ejercicios por estas tierras. Me paso el día de maniobras, entre tanques, tiendas de campaña y gente que no entiende el idioma. Por lo demás, poco que contar, aquí con los compañeros que a ratos de aburrimiento hacen bromas y nos reímos un rato. Como la que le han gastado a mi novia, que no sé yo cómo le habrá sentado, ya sabes cómo son estas mozas de la capital. Sin más, y esperando que mi cuñado y sobrinos estén bien, me despido hasta la próxima con un fuerte abrazo. Tu hermano. P.D. ¿Cómo crees que me recibirá la María? Lo digo por aquello de la broma. Le dijeron que me habían encontrado degollado en una zanja, no veas las risas que pasamos. No sé… Estoy por escribirle antes.


Shrunk&Gone – Blondy De un día para otro Billy se dio cuenta de que encogía. Sí. Cada día era más pequeño aunque la ropa le siguiera valiendo igual que siempre. Su número de pie seguía siendo el mismo, aunque él se veía los pies de cuando era niño. Empequeñecía, no había duda. Billy se sentía minúsculo y el hecho de que nadie le mirase por la calle le inquietaba. Al principio compartió sus dudas con algún amigo, “¿crees que estoy perdiendo altura?”. Pero le decían que eran tonterías suyas. Al cabo de un tiempo, como seguía preocupado viendo como cada día el mundo a su alrededor se hacía más grande, volvió a preguntar, “¿no te

parece que… No sé, como que estoy encogiendo?”. Y sin mirarle siquiera le contestaban que dejara de decir bobadas. Pasó un tiempo y el problema se iba agravando. Hacía semanas que no veía a sus amigos, o hacía semanas que sus amigos no le veían a él. Los vecinos le ignoraban al cruzarse en el portal, como si no vieran a nadie. Y Billy se sentía el ser más ínfimo del planeta. Sólo Lennon parecía hacerle caso y le maullaba desde el sofá. Un día, Billy despertó en una especie de mar blanco: su cama. Intentó llamar a su gato pero hacía tanto tiempo que no hablaba que había olvidado cómo hacerlo. Se puso de pie y alcanzó a ver el final de las sábanas, consiguió descolgarse hasta el suelo e intentó llegar hasta el salón, pero podría haber tardado días en alcanzar la pata del sofá. Se sentó tras haber recorrido lo que parecía medio mundo. Lennon apareció, pasó a su lado y, mostrando una indiferencia absoluta hacía su diminuta persona, subió de un salto a la cama. Billy intentó llamarle, pero Lennon ya no podía verle ni escucharle. Ni él mismo se oía ya. Entonces cerró los ojos y terminó de encoger.


NADIA -Jane R.Primero te dicen que escribas sobre lo que sabes, luego te critican porque sólo sabes escribir sobre tu vida y entonces, ¿qué haces? Mi mamá me dijo que debería escribir algo de humor, porque todo era muy triste, incluso sin mis penas. ¿Y qué voy a hacer yo, si sólo tengo 10 años? Leí en un libro que también puedes hacer algo nuevo y escribir sobre lo que no conoces, y a por ello que fui. Cuando llegamos al parque busqué una víctima y me fijé en una niña que estaba columpiándose muy rápidamente. Cómo gritaba de raro. Bueno, pues me senté en un banco y saqué mi libreta, y empecé a escribir cosas sobre ella: sus zapatos llenos de barro, su pelo despeinado…y ¿por qué gritaría tanto? Al rato se acercó. “¿Por qué me miras?”, preguntó. “Escribo sobre ti”, respondí inocentemente. No quería mirarla, así que lo único que podía hacer era mirar sus zapatos, que daban asco. “Pero si no me conoces”, dijo con una risotada. “Pues por eso”, susurré mientras se alejaba. Empecé a inventarme una historia bastante triste sobre la chica, a la que llamé Nadia. La pobre era huérfana y había sido adoptada por una mujer muy vieja que no tenía dinero para comprarle zapatos nuevos, así que la pobre Nadia se veía obligada a llevar siempre los mismos, día tras día. Todos los días, en el parque, yo me sentaba y miraba a mi Nadia, y ella jugaba por ahí, y gritaba y correteaba. Un día volvió a acercarse a mí. “No me gusta que escribas cosas de mí”, me espetó, “¿te gustaría que yo hiciera lo mismo contigo?”. “Bueno…”, dije, “supongo que sería raro, pero no me importaría”. “Dame una hoja”, exigió, “dame tu boli”. Y se puso a escribir la historia de un niño bastante parecido a mí, la verdad. Y así es como empezamos a pasar las tardes, mi Nadia y yo, turnándonos para escribir con un solo boli historias sobre un niño y una niña que no conocíamos. Y no nos va nada mal, la verdad. Eso sí, yo sigo sin conocerla, no sea que me estropée la novela.



Art for Art's Shake #3