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CRISร LIDA

...A los poetas a los in nos invita n borra vitados chos, les dan entrad as.

S e b a s t i รก n S e b a s t i รก n

P i e l P i e l


Contenido de Abrigo Reseña - A los 20 años- La casa de la laguna- Yo le debo al fútbol mi vida- El viejo Fútbol - Primer dibujo, primer texto - Arbol - Molly - Pinturas - Vuelvo al campo de mi cabeza Edificios - El origen de América - Individuos de Chile - Noche - Café la pausa - Loicos - Remar - Tanguito - Virgen - 4 razones - Cine y pintura - 33 - Manifiesto

CRISÁ LIDA Diseño y Diagramación : Manuel Celis Lectura y Revisión: Lorena Leiva Tipografía Espístola título portada: Joaquin Contreras Tipografía Berenjena interior: Javier Quintana Edición General: Lorena Leiva y Manuel Celis crisalidaediciones.wordpress.com


Reseña Sebastián Piel Es pintor y dibujante, con un gran acercamiento hacia lo audiovisual, nacido en Llanquihue (1977), en el sur de Chile. Desarrolló estudios de Arte y Cine, con publicaciones de ilustraciones en medios escritos tales como Noreste (2001), revista de deportes D 13 (2006), revista Lezama (Buenos Aires, 2004) y el diario El Mercurio (período 2002-2009), entre otros. Uno de sus dibujos más difundidos es una caricatura de George Bush, la que fue publicada en estampados para la campaña contra la Guerra de Irak y en contra de su candidatura presidencial en EEUU durante 2004 por la organización norteamericana MoveOn.org (www.bush-t.org). Ha realizado diversas exhibiciones, una de carácter personal y de pinturas llamada “Cuerpos Estables”, en la Galería Ecléctica de Buenos Aires, el año 2005. Asimismo, participó en una exposición colectiva de dibujos en homenaje al humorista gráfico argentino Carlos Garaycochea, en el Palis de Glace de Buenos Aires. Y en la exposición colectiva en homenaje a Julio Cortázar en la Galería Arteipunto, de Buenos Aires, ambas durante el año 2005. Tiene experiencia laboral docente en seminarios y talleres sobre “Caricatura y Cine” en Universidad Finis Terrae, 2006, 2007; de “Caricatura” en la Escuela Superior de Arte y Ciencia, de Cochabamba, Bolivia, el año 2008; de “Pintura y Cine”, dictado en conjunto con el director de cine boliviano Claudio Araya, en el Centro Simón Patiño de Cochabamba, el año 2008.


También tiene experiencia en Dirección de Arte y Story Board para cortometrajes en 16 mm. del Seminario de Realización Cinematográfica, de la Universidad de Chile, el año 2003 y en el mismo año, creó el afiche para el largometraje boliviano “Margaritas Negras”. Ha realizado escenografías en Taller de Pintura, del Teatro Municipal de Santiago, los años 2007, 2008 y 2010. En la actualidad, realiza humor gráfico para el Diario Financiero en Santiago de Chile y realiza talleres de Caricatura y Dibujo para niños. También pinta y participa en el colectivo “El Perro Degolla” con quienes realiza exposiciones colectivas. En paralelo, escribe en su blog “Abrigo de Piel”, del cual esta publicación digital es un resumen, además de una retrospectiva de su humor gráfico, de su obra pictórica y de su visión de mundo.

http://abrigodepiel.blogspot.com


Abrigodepiel

Mi primer viaje fue en estado fetal pronto a ser parido en una ciudad vecina, seguramente porque mi barba no se adaptaba a las condiciones médicas del Hospital de la sureña y lacustre aldea de Llanquihue. Porque es cierto que nací donde no he vivido, pero asumo a Llanquihue como mi lugar natal. Dedico mi obra al dibujo y la pintura, ambos lenguajes visuales distintos, pero el primero me llevó al segundo. En cuanto al primero, adiestré los ojos y la mano derecha a caricaturizar mi entorno aburrido en clases de colegio y hoy sigo haciendo lo mismo en medios de prensa, entre ellos, los diarios El Mercurio en el pasado y ahora el Diario Financiero dedicado a las finanzas, o mejor dicho, haciendo caricaturas de políticos en un diario de los empresarios y economistas. He dibujado entre otros a George Bush en el pasado, accediendo con él –cual brazo extendible- a manifestaciones masivas del primer mundo a través de la organización estadounidense MoveOn.org, en contra de su política bélica y de su segunda candidatura presidencial. La pintura es el oficio en distintos frentes; la nostalgia, la cita y la pintura de viaje. Nostalgia del paisaje sencillo ubicado en mi memoria retiniana. La cita al “Perro semihundido de Goya”, obra fundamental no sólo de mis inquietudes, sino de la historia del arte. Y pinturas de viaje porque registro las texturas urbanas de lugares que visito, destiñendo telas de color con cloro que bien pueden ser grabados, pero que asumo pintura o mejor despinturas. No puedo dejar de reconocer ser parte de una sociedad lastimada por una naturaleza fiera y por una cultura desapegada al patrimonio. Quiero hacer cine porque al menos, siento pensar el cine y por mientras, escribo cuando no pinto y dibujo.


A los veinte

A

los

veinte, edad en que quizás

comienzan

las

más

grandes

resignaciones y cada uno con lo suyo

y yo completamente perdido en una ciudad forastera, ajena de venas y de Piel, donde no era o quizás lo fui demasiado y sin darme cuenta, más encima. Definitivamente las vanguardias del arte visual –contemporáneas a mí- tal como ahora y como el tiempo intermedio de entonces me valen un verdadero boleto de micro de Santiago, porque en esta ciudad ya no existen los boletos de micros. Tardo en acariciar con gracia las ciudades a partir de unos once años, y como ésta ha sido la única de tan larga estancia, entonces estoy palpando parte de Santiago. Claro, Florencia me enamoró en un día y yo estando cansado, pero Florencia es una mujer renacentista y no una ciudad posmoderna.


Y a los veinte, de cuando era consciente de los laboratorios lavatorios blancos del arte con texturas insípidas de palabras repetidas de un gremio criollo y ansiosas de marcar pautas, y en el caso menos higiénico del derrame de aceite en un desierto atacameño capaz de recibir hasta un rally llamado Paris-Dakar, pintaba yo por primera vez a modo de ejercicio de muñeca éste retrato que interpreté de un espejo, porque creo que si hubiera sido músico, tocaría mis versiones de tango. Entonces ya no miré críticamente sólo el ejercicio ajeno, sino el mío también y no he dejado de pensar similar a entonces. Como un motoquero de rally desaventajado, no solo sigo ajeno al podio, sino que incluso a los albergues entre tramo y tramo.


La casa de la laguna

E

l camión viajaba a alta velocidad incluso en el desvío sinuoso de Cabrero. Era un International azul de máscara cromada y solo le faltaban cachos de búfalo. Pero no era una película gringa, sino

que yo estaba sentado de copiloto, nervioso y recién egresado del Colegio en Temuco. Entonces en mi bolso de gimnasia guardé lo fundamental en ese enero del 96’: un pantalón, cuatro calzoncillos y cuatro pares de calcetines, tres poleras, un polerón, un chaleco, un cepillo y pasta dental, el cuaderno de Castellano por sus hojas desocupadas y un lápiz. Mis bototos los tenía puestos y la chaqueta colgaba en mi antebrazo. Klaus era el conductor, lo recuerdo algo hinchado y calvo, con apenas unos pelos ondulados y desteñidos en la nuca, más un par de anteojos gruesos.


Klaus debía ir a buscar una carga a

que entonces estaba recién casada

Talcahuano, no recuerdo qué, y en en Concepción. Caminaba yo a el acoplado llevaba un Volkswagen

una cuadra y media del garaje de

Karmann Ghia para ser restaurado restauración sin rumbo claro y Klaus en

Concepción.

A

Klaus

lo me gritaba con su voz áspera y hasta

contacté afuera de mi casa, donde

se le cayó la peineta de celuloide que

se estacionaban los camiones que guardaba en el bolsillo de su camisa llegaban a la fábrica donde yo vivía celeste al correr sin gesto de atleta. en Padre las Casas.

Lo habían contactado por radio y

Mi idea era dejar la casa familiar

la idea era esperar a que Constanza

y

me fuera a buscar.

llegar

a

Valparaíso

para

inocentemente embarcarme a otro

Llegó y cruzamos el río Bio Bio

mundo, pero Klaus sólo me llevaba hacia el sur para ir a su casa. Pasaron a Talcahuano, y una vez descargado

unos días donde me ubiqué en una

el Karmann Ghia en Concepción,

silla de playa en el patio de una casa

decidí reivindicar mi condición de

común como esperando petirrojos

habitante de la Frontera. Cómo qué

y de pronto me llevaron a una

me dio nostalgia de inmediato.

laguna vecina. Había una pequeña

A mis padres les dije que viajaría casa de madera deshabitada y me a Santiago donde mis abuelos dieron una semana para limpiarla. maternos, cual futuro arquitecto, Años después descubrí la poesía de pero

apenas

supieron

(por Jorge Teillier y entonces supe que

comentarios en la fábrica) que mi nostalgia se había producido viajaba en el International de Klaus

ese día de enero al cruzar el río

rumbo a Talcahuano, llamaron a mi

hacia el norte, cuando me alejaba

hermana Constanza para ubicarme,

inconscientemente del Far West


Yo le debo al fútbol mi vida. Yo debí haber sido futbolista lo sé en el 96’ y en el dos mil también. Nada de andar jodiendo a cuanto humano se cruza como el Anticristo y la merluza mejor como Pinigol y sus musas. Montaría una actriz culpable cabalgaría un Wrangler descapotable y comería solo en días inestables. Sería amigo de Charly enemigo de la FIFA y de Maradona, compadre. Cantaría tangos en Dublín mientras los irlandeses estén en desmadre y yo mañana contra el Manchester United. Yo debí haber sido futbolista lo sé en el 96’ y en el dos mil también.


El Viejo Fútbol Está bien. No es mi culpa la acción en vuestras existencias. Por ejemplo, ¿montar a pelo? ¿para qué? Cuándo yo cabalgo es para dar a entender algo. Solo me hermano con Dennis Hopper y no con Eglantina Morrison. Lo mismo con las pichangas de los trece o por ahí. No me hueveen si no jugaron. Está bien, no me jugué (ni lo haré) en Iberia montando un perro andaluz contra un toro hermoso. Pero lo siento, jugué contra Salas en mi adolescencia de la Frontera de Teillier, en dos de las tres canchas de entonces de Padre Las Casas -siendo yo un mediocre jugador-, y de tantos goles que me hizo en un partido me jubilé. (Santos contra Indus, Septiembre de 1992).


Primer texto. Primer dibujo

M

e fui a casa de la madre por un rato pues me debía yo un almuerzo con ella. Justo su belleza había encontrado viejos papeles:

unas cartas de su suegra y cuñada desde sus respectivas detenciones terribles de la Dictadura, que no quise leer para no complicarme. Me dio pena, vi la letra de mi abuela dolosa en el reverso de una cajetilla de cigarros, de quizás su único placer que en términos civiles se trata como el gran vicio. Me reí de las siúticas cartas de amor de los hijos a sus padres, notoriamente pauteadas por profesores que nunca recibieron cartas ni escribieron libros. También informes escolares de nuestras infancias. Y ahí descubrí que en 1993 se me trató oficialmente por el Estado de Chile de “Flojo en el cumplimiento del deber”, “Sus inclinaciones apuntan con lucido interés a profesiones que se ejercen en el manejo de máquinas”, “No le mueven los intereses de invención, búsqueda o perfeccionamiento de experimentos”, “Encuentra dificultades para razonar con conceptos verbales por su deficiente y limitado dominio de vocabulario, el cual debe ampliar”, “Sus preferencias por actividades y profesiones relacionadas con las artes plásticas son limitadas”, entre muchos otros dichos acerca de mi yo y de mi ser.


También me reencontré con el final del documental de Kusturica sobre Maradona… ¡Nunca te he dibujado Maradona! Me vine y estaba nublado. Salió el sol y escribo porque fuera de tan grandiosos descubrimientos de la vida y de mi infancia desvencijada en viejos papeles, también ese guiño con mi infancia me llenó de nostalgia. Descubrí entonces mi primer texto/dibujo conservado, que trata de una carta al Viejo Pascuero. Por el contenido boxeril me ubicaba entonces en Lontué y con no más de nueve años. Justo llevo ahora una barba larga, tal como aquel dibujo y aquí está este retazo de mi vida:


Árbol A Jorge Tellier, que me disculpe por plagiar pobremente sus nobles palabras.

No sé, no sé como comenzar. Hay inquietudes tales como el hambre, el frío, una conversación, una carta un amigo o un territorio. Pero no sé como comenzar.

Amo los árboles, lo sé pero no he aprendido sus nombres y a pesar de eso comprendo su frío, su hambre y entiendo que son felices con sus eternas conversaciones cósmicas comenzando con su lenguaje de raíces.


Molly Mi viejerosa y amada abuela, para ti éste ratito que podría (cómo quisiera) resumir todas las horas escuchándote y sabiendo yo que aceptas mis huevadas, huevaditas y piñericosas. Nunca vi mujer más guapa, ni Susana en un Café, ni siquiera a una soñada mujer. - El tango --¿viste como me sale? --¿La Violeta? - Lo siento, no tengo la poesía de Violeta ni la oralidad de Molly. Uso anteojos y barba pero no fumo. Te gané. -¿Dónde se fueron los Gastones? - No me preguntes huevadas porque responder sería adelantar las ganas de juntarnos, y entonces mejor vivamos. Te pillé, te pillé en la memoria japonesa de la máquina fotográfica que heredé de no te cuento quien. Te pillé escurridiza a las fotos porque sabes que nunca hay que posar, porque la belleza está en el estar. ¡Pero pinto pues! ¿Velásquez? digo yo. Sí pues, -- Sebastián--. El cine es la custión. Fumas y entonces atormentas mi vida porque la quiero ver fumar como lo haces tú. Esa maldita muñeca que hace caer la mano como terraza y entre los dedos un cañón que a veces es solo ceniza. El cine, el cine, el cine. La última vez que fue al cine vio el Tambor de hojalata, me lo ha dicho mil veces. Y bueno, no me vea así porque le mando un grito ahora mismo y quiebro cuanta veladura nos separa. Porque las veladuras son transparentes como vidrios, son materias amigas de la luz que dejan ver el fondo del asunto. Mire usted a Rembrandt. Mire esa Piel carnosa donde hay sangre viajando.


Leo en el culo del mundo o el sur del Chile cada día más colonial “Goya”, de Lion Feuchtwagner, novela sobre el agraciado pintor en una sociedad pegajosamente medieval.


Vuelvo al campo de mi cabeza

V

uelvo al campo de mi cabeza con la absoluta convicci贸n de la pura nostalgia de que ya casi no habito mirando al cielo. El objeto m谩s alto de la sala de clases de mi colegio era siempre

una cruz de la cual supe abstraerme volando con mi retina para escaparme del tedioso y r铆gido delito de la educaci贸n.


Twin Peaks sonaba de fondo en caballos, que de tanto esperar afuera la sala de estar, pero yo estaba de las cantinas del borde norte del desconcentrado armando jugadas

Cautín volvían solas a casa dejando

de fútbol en el aire, manipulando

al borracho afirmado en la mesa de

hilos que alguna vez fueron un perro

falso mármol verdoso. Los corderos

de peluche, sin nombre. Afuera

degollados no supieron ni escapar

llovía, al frente se aparecía el diablo

de los perros y los milicos dale que

en forma de mujer desnuda, y como

dale en jugar a la guerra al otro lado,

detective privado de mí mismo, en el regimiento Tucapel donde esperaba la tarde siguiente para ir a

jugué más de un partido de futbol,

la línea del tren a rastrear sus rulos

algunos sábados muy temprano.

cortados.

Entonces seguramente miraba al

Un grito desolador y un borracho

cielo para alimentar mi cuerpo de

sobre el pastizal congelado, la

aire frío.

chimenea mal oliente de la fábrica

Vuelvo al campo de mi cabeza con

y las montañas de aserrín que no la absoluta convicción de la pura eran más que montañas de árboles

nostalgia de que ya casi no habito

mutilados. El asesinato de un mirando al cielo. Conde del que no se podía hablar en todo Temuco, con más de veinte puñaladas en un dormitorio del Motel Real y nos dijeron que fue un suicidio. Allá el cuero es duro, quizás por eso los nobles se suicidan con 10 balazos y los campesinos matan con cinco hachazos. Los peñi en sus carretelas tristes y flacas, como las ancas de sus


Los edificios pueden des- aparecer de cart贸n. Nueva York, 2001


Leo en el culo del mundo o el sur del Chile cada día más colonial “Goya”, de Lion Feuchtwagner, novela sobre el agraciado pintor en una sociedad pegajosamente medieval.


Individuos de Chile


Otórguenme Otórguenme el derecho a optar por la vida; mi vida No quisiera más ver medicamentos salvo cuando sea necesario por la salud vital de mi posible mujer y mis anhelados hijos que quizás nunca tendré. Otórguenme la posibilidad de optar por dejar la maldita droga farmacéutica y soñar con mi vida lo más cercana posible a la pureza de las venas que heredé de mis padres. Otórguenme a los 33 años casi extintos seguir siendo irresponsable y ésta vez con la sola intención de vivir y sentir. Entiéndanme; no más viagra del alma no más viagra del cuerpo ni de la cabeza ni del pene ni del corazón ni de los sentidos ni de la vergüenza ni de las culpas ni de los ojos ni de la psoriasis Creo ser dueño de una vida que coincide con la mía y no estoy optando ésta vez por irme sino que tan solo por quedarme para saber al menos qué chucha es vivir.


Café la Pausa

Estoy muy agotado del desplante de oficio que me come los nervios y me deja agotado para mis asuntos pulcros. Mucho Café Ltda., trámites de mierda y la parte bonita: huevones que atender. Nada de pintura y a cambio rímel, de dibujos nada. Sí, rímel de travesti, rímel, con lo que pinto mi apellido y me parezco más a la Tana Solari que a mi corajudo retrato de esponja errante. Poros tapados por polvo ¿para qué? barba rapada hasta el hueso, con kilos de grasa desprendiéndose de mi mentón y humedeciendo mis tetas entonces rojas. Nada, ni los papeles timbrados como mis ojeras -por el SII o por el NOO-, en verdad me acercan al busto de la Tana Solari que Lobo imaginó de bronce y con los labios rojos, cuando quiso ser artista visual y se hizo más famoso que mi barba tras el mesón del Café que atiendo en una esquinita de Miraflores, al sur del Mapocho y al norte de mi orgullo


Valsecito 1 de la Tana Solari. Mi deber es único, ser triste y maricón. Ni pintar, ni dibujar ni gritar un gol timbraje y formularios, esa es la cuestión. Estoy agotao, entero desplantao. No es diminuta mi angustia pues lo supe por formación. Dos estampas, no más huevón, el Gol y la Penetración. Pero yo agotao y desplantao estampo papeles en el SII y en el NOO. ¿Ser un romántico viajero, dibujante y pintor? Ni cagando señor. Usted se me dedica no más a los trámites de inspección o el gobierno lo demandará por no timbrar la resolución. Estoy agotao, entero desplantao. En una esquinita de Miraflores, al sur del Mapocho y al norte de mi orgullo.


Loico. Objetos de uso personal La inscripción para ser Loico -a diferencia del SERVIUse realizará en su mismo lugar de vida. Solo mire una nube, si la hay, e imagínese lo hermoso que sería estar ahí. Entonces presenta su dedo índice y en ella (la nube) firma. No se entusiasme si le gustó firmar en una nube, no siga dibujando, pues a todos los Loicos nos pasó lo mismo, pero al cabo de las balas perdidas se da uno cuenta de que no


Un sombrero. Un par de botas. Una mujer. Un cuaderno para dibujar o escribir. Un lápiz para dibujar o escribir. Uno o más libros. Un bolso cual alforja para guardar el cuaderno, el lápiz y el o los libros. Una barba. Un homenaje a John Lennon. Un viejo jeans gastado. Un cortaplumas. Al LOICOBAR no entran los hipócritas ni chantajistas y si se descubre uno a medio camino, la tradición indica que serán escupidos y todas las loicas sueltas al interior (debidamente amaestradas) atacarán al sujeto o al grupo como película de Hitchcock. A cambio de farsantes identificados, podrán entrar hijos-de-puta honestos con sus principios, no así serán permitidos robos, asesinatos ni violaciones a los derechos humanos ni a los agujeros de los mismos. Cualquier burla a los enanos garzones o daño a las loicas o instalaciones se anotarán en el libro de culpas, con pluma de Ganzo Real Azul o con lápiz Bic negro, y quedarán entonces condicionales a una próxima visita, según el ánimo de los asistentes y los jueces, cuyos miembros (estén o no en el Bar) son los Loicos fundadores y nuevos miembros de Pechos rojos con mérito.


Remar en bote tradicional es hermoso, pero la nuca apunta al futuro.


Tanguito cinco y seis. Amarrado y desaparecido en la calle Huérfanos, sin dudar en portarse bien, dejando a los amigos en el bulevar escondido, toma su fotómetro prestado y busca un cinco y seis. No hay caso en una noche solitaria de neones, ni al mediodía invernal, un delgado petizo bonachón y buen amigo capaz de servir de abrigo siempre y cuando exista un cinco y seis. Nada como la buena sangre y tela de un chillanejo marsupial que en cuanto aparece una mina al lado del bolsillo aparece un fotómetro y le busca donde iluminar. Cinco y seis al mediodía cinco y seis al madrugar no hay caso con el febril auspicio de un noble y trabajador el gran Tirso tán, tán, tán.


Virgen Hoy a las 15:30 hrs desde Mapocho vi un incendio forestal a los pies Recoleta del cerro San Cristóbal. Presumí que podría ser un nuevo volcán cuya energía interior es nuestro desecho humano y que la Virgen ubicada como tapón en la cumbre, una vez más, se ocupa de una inadecuada eyaculación.


4 razones para volver a pintar Para reutilizar mi cerebro y manos. Para quitarme la psoriasis. Para viajar al sur. Solo quiero. Chao.


Cine &Pintura

Me falta apego a la realidad pero pinto con sentido de culpa por hacerme notar vago, aunque por primera vez –quizás- pinto sin intención de estar haciendo cine al mismo tiempo. La pintura como tal para mí obsoleta, pero tan digna que enriquece el gran ejercicio artístico visual que es el Cine. Cine que si no fueras por la pintura, solo fundarías intención e industria de literatura filmada, para suponer distracción en la masa que equivale a dinero. Pero también mejor se hace pintura, a veces, cuando se filma, así como se hace mejor urbanismo en una crónica que en una obra arquitectónica o vial materializada. ¿Cómo así? Así no más.


33 años Tengo ya 33 años y dos días, y sólo he habitado desde los 33 exactos el Café que tengo y atiendo en Santiago Centro. 33 que visto de lado. El número y no los años, son pechugas y poto y entonces pienso que estoy entre ellos, como en el ombligo no dibujado. Pero ojo, ni pienso en que sea la mitad de algo, ni menos de la vida, pues el ombligo no es ni cercano a la mitad del cuerpo correcto, según la convención cultural que ubica al tipo frente a mí -de chaleco verde e interesado en mi disco- en el mundo de la gente guapa. No, la mitad del cuerpo es más cercana al órgano sexual, como una equis o X, así, en el cruce donde el orificio delicioso introduce en agradable humedad tibia la protuberación hinchada heterosexualmente masculina. Son dos días solitarios de los 33 años que llevo, recordando mi nueva casa porque casi no tengo el tiempo de habitarla y porque quizás no quiero clavarme a los lingues del parquet como cual Cristo en la cruz, aunque me interesa nada la edad que murió dicho sujeto. Eso sí, su muerte responde a la costumbre de las muertes jóvenes de quienes acostumbran posar en póster. Y mi sillón, que no es tal, ahí, fofo y empobrecido como yo. Recuerdo algunas cosas memorables de mi vida anterior a los 33, es cierto: La laguna sombría con gansos. El descubrimiento de un Rehue. La pequeña conversa con Fontanarrosa. El rato de barra y Pilsen con un sobreviviente en Punta del invierno del este. La Florencia del taller de forja. Los ojos más azules del café, más café que serví a una negra y danesamente café. Ninguna de las anteriores. Mis 33 años y dos días.


Manifiesto

Manifiesto mi nombre y luego mi obra,

Manifiesto que me influyo en otros.

invítenme o no al cóctel.

Manifiesto que me gustan el fútbol y los

Manifiesto mi obra y luego su autor

autos

pero déjeme decirle la verdad, señor

aunque no juego ni tengo.

curador

Manifiesto que el cine también se

-usted parece cura y eso a mí no me

piensa

gusta-

y no solo se piensa en cine.

publíqueme o no en el catálogo.

Manifiesto que un guión es un vaso

Mi pene no tiene precio.

y una película un bar abierto.

Mi culo tampoco.

Manifiesto que vivo como en una

Mi obra lo debiera tener

película

pero ahí está el problema

fome como la mayoría.

es un asunto de orden.

Manifiesto miedo a la vejez

Manifiesto que me gustan obras y no

de mi cuerpo enfermo y mente

leyes.

y a la vejez de la calidad de obra.

Manifiesto que no persigo a las últimas. Manifiesto que tampoco arranco de ellas.


Abrigodepiel  

Poesía y pintura

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