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Mi casa se ha vuelto ave Pablo M. AntĂşnez

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Textos para leer en las plazas

PoesĂ­a

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Textos para leer en las plazas Poesía Mi casa se ha vuelto ave © Pablo M. Antúnez Instituto de Cultura del Estado de Durango 2011 Portada Intus de Ricardo Fernández Óleo sobre tela 120 x 100 cm; 2008 Coordinación de la colección Leopoldo Santa Romero Maquetación versión impresa Claudia Marcela Román Avitia Maquetación versión digital Pablo M. Antúnez ISBN: 978-607-7820-18-5 Hecho en Durango, México

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Mรกs azul que todos los cielos juntos

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Me aprieta esta ciudad [I]

me aprieta esta ciudad con sus cisnes y flores amarillas sus estatuas me hacen gru単ir de noche

me mata con su cuchillo delicioso con el dolor impenetrable de sus azucenas

me queman sus mujeres sonrientes sobre todo sus muchachas ballenas me calan sus ojos

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me aprieta esta ciudad ciudad de cal y tumba de tiranos de hombres heridos por una bala loca ciudad de maniquís que se seducen unos a otros en las vitrinas sus buitres se posan cerca de mí me clavan sus miradas de paloma y me hacen sentir que soy una monja

¡por el amor de Dios! sólo quisiera un sillón blanco enfrente de la catedral sentarme y mirar el campanario que un perro rosa me mire a los ojos mientras dice conmigo una pequeña oración

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Más azul que todos los cielos juntos I yo tuve un abuelo él predicaba su muerte con un violín por las avenidas de mi infancia

un día cuando mi cielo estaba más azul que todos los cielos juntos mi abuelo se cansó de mirar a los pájaros pardos que sólo él veía con sus ojos de abuelo

la vejez esa rabia telúrica de los mortales le había regalado aguas a sus ojos y fue la herida más atroz para mi boca

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llevar su nombre bajo la piel

no es fácil

despertar cada mañana sin la bofetada de su voz caliente es resignarse vivir de rodillas sin su música

II

hay un calabozo de resignaciones que calcina poco a poco mis pies y manos ¿qué duda cabe en la fe cuando Dios nos asigna un punto en el tiempo sin derecho a elegir siquiera nuestra propia tragedia?

ni hablar mi abuelo me enseñó a triturar la lluvia de la vida —dormir sobre la lumbre ciencia-fe — aunque la fe es un volcán en erupción que nos traga nos desnuda

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y nos arroja lejos de sí ¡oh! me ha dolido la piel estúpida como si la muerte se anidara en mi boca como si preparara una nueva embestida desde mi costado para arremeter contra mi abuelo

tal vez la lluvia de tulipanes que cae en las madrugadas borre mi herida para no arrastrar al mundo ni a sus templos funerarios

quizá la mirada de la orquídea más divina me duerma ahora para no sentir cuando el paraíso ardiente se lance sobre mí

III abuelo ya no hay pájaros pardos se han ido contigo

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no buscaré más la otra cara de la lluvia ni las ciudades levantadas por los jejenes

no hay agua que no sea imagen de tu patria mar de angustia o sal de muerte

hoy sólo tienes conciertos y miradas para Dios nadie se arrastra en tu pozo de ausencia —si acaso tu violín — ser artesano de la mentira

no es suficiente

para borrar tu música o tu rostro

abuelo alguien te ha retratado una lluvia una orquídea un ángel alguien que te sabe masticar en mi memoria

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renunciaré los recuerdos quizá no tiene importancia retenerlos ahora estoy sin fuerzas

abuelo

hay tantas locuras

en esta tierra prometida de la biblia el olvido de Dios por decir es más penetrante que todos los abismos imaginados

IV una reliquia divina me arrulla el tiempo rueda quedito sobre mi pecho es un pequeño animal y cura mi rostro de soledad agua loca me traga y olvido mis huesos de ceniza en la tierra custodiada por los ángeles justicieros

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V

tu sinfonĂ­a esa mĂşsica que dejaste en tu aposento y luego arrancaste mis orejas debe ser enterrada en la Ăşltima casa que ya es ave

tus manos sobre mis hombros y tu sonrisa de abuelo que ya es risa de muerte deben ser incineradas junto al vino del olvido

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VI

abuelo debo construir un altar para tu escapulario la insignia de tu rostro ahora será el rostro fúnebre de tu fe

lo sé

lo sé

cada invierno habré que añadirle un ladrillo abuelo te fuiste y ¡cuántas melodías se han entonado! todas llanas

todas iguales

todas negras e inútiles ¡cuántas aves han volado! todas sucias y sin cabeza

versos de la biblia recitaron tus anteojos y ahora son escondites de tus días

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¡oh! Dios y tus miradas en aquellas ventanas yo tendré que romperlas con mis lágrimas ¿en cuál jardín me dormiré ahora? ¿en cuál ciudad construiré mi cabaña? ¿en qué avenida sembraré el rosal que me dejaste y evitar tu música que como un temblor rabioso ahorca mi paz angelical? tu recuerdo de abuelo me aprisiona en esta cuenca feroz de la lluvia y no hay barca

IV

abuelo mi abuelo amigo hermano

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de rodillas llegué hasta tu tumba y arden las casas de papel noticias que desenrollan poco a poco en mis pupilas

las promesas se levantan en gesto de oración [sobre los arrecifes del dolor] las penas en manadas se arrojan sobre mi rostro y me encajan sus garras hasta mis huesos

¡ay!

¡ay!

cómo muerden las espinas de tu ausencia estas espinas me odian demasiado

los girasoles en huelga marchan en tu jardín y los claveles almuerzan tus recuerdos

las aguas te preparan el último aullido ante las miradas de un Cristo crucificado

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adi贸s abuelo adi贸s

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Se ha vuelto ave [Mi casa] mi casa se ha vuelto ave y ha volado como un ángel ha extendido sus alas luminosas y me ha dejado

mi casa se ha vuelto ave ahora estoy colgado de cabeza como una larva

atravesé la mañana de una sola muerte he quedado desnudo sin la piedra de mi sueños

yo sólo pastoreaba mis cabritas por la ribera de la carne y mi casa voló

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¡oh Dios! ¿qué haré con las flores que sus ventanas engendraron en mi oasis?

¿qué haré con el pan y la lluvia? ¿en qué tazón comerán los ángeles que a diario me visitan?

ahora estoy triste porque mis caricias ya no gritan y mi sangre hierve en el aire

en las noches mis ojos actúan como perros y sonríen con las hienas

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es el fin la hora macabra el instante colĂŠrico de la locura.

los demonios tiran con fuerzas de mi cuello

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Tres veces he muerto por esa perra

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Delírium I [aullido de entrada: de mi cuello cuelgan templos] en un río de vírgenes caídas tiemblo boca arriba

la tierra dice ¡ven! el cuchillo dice ¡ven! mi ángel dice ¡ven!

siento la más salvaje de las voces bajo mis pies oigo el balido de los peces perforando mi cabeza

de mi cuello cuelgan templos enloquecidos

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 [anterior a cualquier regreso] tal vez debería llamarte cariño no lo sé no he tragado suficientes cometas como para quitarme la ropa y nombrarte cariño

el humo de tu alma me hace gruñir me injerta tu piel de mula y me arranca la conciencia

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 [quinto regreso: ¡ponte los zapatos de la media noche!] estoy quedándome sin huesos cariño ¿quieres caminar junto a la lluvia? ¿quieres jadear como una yegua sonriente? ¡déjame ayudarte

querida!

¡déjame ayudarte!

¡levanta tus senos! ¡viste de negro a tu corazón! ¡ponte los zapatos de la media noche y grita!

¡vamos querida! tú puedes domar a ésta bestia

¡déjate caer sobre las brasas de la muerte!

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 [cuarto regreso: cuando sientas que tus senos van a estallar] los ángeles siguen dormidos no necesitas caminar de puntitas con el cuchillo en las manos no necesitas amarrarte de mis venas

¡nena! cuando sientas que tus senos van a estallar sacude la cabeza acomódala sobre la roca que cae del cielo ¿sabes? la roca es vida es vida lenta y pro fun da

¡nena! ¿crees en la lluvia? 25

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yo también creo en la lluvia y en los cisnes la lluvia da vueltas en mi cabeza si estoy desnudo y los cisnes me picotean la fe al verte llegar

en ocasiones me hacen desangrar sobre tu espina dorsal

¡nena! te sé morir te sé vaciar y te sé beber

recuerdo apedreé tu cara donde escribí mi nombre gruñí como un perro al mirarte ajena

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sé lo que eres cuando traes los ojos de una monja rabiosa sé bien lo que eres

nena

el amor cala

lo sé cariño lo sé quema como la rosa como la sal como tu estúpido regreso quema demasiado

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ď Ľ [tercer regreso: danza loca] bailemos de templo en templo la danza loca

bien sabe la oscuridad que si bailamos desnudos seremos hermanos de la locura

en los atrios hay magia y fuego

aullemos de rodillas la misma aleluya que entonamos al dormir

ď€

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ď€

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[segundo regreso: ¡arráncate los ojos!] sácate la máscara arráncate los ojos de fiera y ríe con la cabeza volteada al cielo siente la risa acostarse en tus entrañas

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 [primer regreso: perra extraña] ¿has venido a mí

perra?

¿vienes a enseñarme tus mandíbulas de esturión? ¿vienes a decirme que has escapado de tu mortaja? ¡dime algo!

¿quieres?

¿acaso vienes a decirme que ya distingues tu ala de tu cola?

¡ladra perra!

¡ladra!

¿las salamandras de tu alma han volado?

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[anterior al primer regreso: no vuelvas] ¿volverás? ¡no lo hagas! ¡quédate allá! ¡sujétate a cualquier demonio podrido!

si vuelves la luna se pondrá muy estúpida aventará sus hijos a la tierra y de la tierra brotarán ataúdes y yo tendré que morir

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Delírium II   [después del abandono: la barca furiosa] sé que eres pan el corazón de mi boca brama como una diosa

yo canto con el alma anestesiada y salto con la carne encendida entre el polvo y la caricia

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la ciudad de fuego se levanta

una barca furiosa anuncia tu rostro ahora los buitres dicen ¡ven! ¡ven! ¡ven!

los recuerdos me devoran con el calor más lejano de tus abrazos

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 [después del abandono: confesión] ¡confieso que los ruiseñores se han anidado en mi vientre!

¡confieso que tiemblo cuando las olas gritan tus recuerdos!

¿sabes? el temblor se ha vuelto una hierba común en mis huesos

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 [el abandono] ¿te vas? ¡lárgate! antes de que maúlle como un idiota y te des cuenta que también sé amar

como ayer

cuando gateaba frente a tus ojos

¿te vas? ¡lárgate ahora!

no mires que de mi cuerpo salen aguas

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 [antes del abandono: recordatorio] conserva las aguas amarillas para que de sed no muera la higuera que nos dará sombra cuando seamos una sola cosa

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 [antes del abandono: trampa] pretendes morder la baya que cae del cosmos ¿no es así?

sé lo que pretendes

nena

quieres ver en llamas los libros

espera cariño deja cubrir tus lindas atalayas

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[abajito del azul] qué estúpida es la inocencia ha vuelto a clavarme una estaca aquí muy cerca del rojo abajo del azul me ha flagelado como si yo no supiera desnudarme entre las piernas de una rosa

me ha perforado la mañana con la sonrisa callejera

me ha arrancado la piel de eva de manera espantosa como si quisiera vengarse de mi nombre

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 [aullido de salida 1: nuevo hogar] lava tus heridas con la zarca loca sacude los puercos de tu alma

¡toma ésta agua! verás la risa del alcatraz

no temas la mirada del párroco será tu nuevo hogar

te dolerán algunas mañanas pero te enseñarás a maullar y volverás a tener fe como jonás

tu rodilla caerá cual ave muerta

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entonces yo te enseñaré a sembrar lirios

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 [aullido de salida 2: me soñarás] soñarás los peces de mis aguas

soñarás mi tallo mis raíces mi floema y conocerás el envés de mi nombre

te sentirás libre yo brotaré como un clavel de tus abrazos y seremos eternos

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 [el principio: la palabra] la llamé cariño la traté como una princesa era mi princesa juntos bailamos por la avenida de Dios en presencia de mi ángel pero se fue un día regresó con su cara de buitre en luto y la desconocí / la injurié / la llamé perra / le encajé mi rabia en sus costillas la palabra me sonrió y dijo ¡maúlla! ¡escribe! ¡he vuelto!

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Lรกgrimas de peces

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Una copa de caricias [Fragmento]

III (…)

Has venido a comprarme la madrugada con un vaso de caricias. No sé si nací para correr a tus brazos o decirte: ¡Lárgate, mi corazón no está en venta!

¡Qué importa!, es difícil ganar ésta guerra. Nuestros cuerpos se han aliado contra nosotros. Mejor, intentemos mentirle a la diosa de la carne que nos ha tendido la trampa deliciosa. No tiene sentido usar la lógica. No hay ciencia exacta para la piel, como tampoco la hay para la simetría de tu cuerpo. No hay escapatoria.

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No pensemos guerrear contra el ejército que nos afrenta. Escodémonos bajo el santuario de la seducción, antes de que el sol nos encuentre desvestidos.

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IV

DeshagĂĄmonos de la conciencia, arrojĂŠmosla al mar y huyamos de los buitres embusteros de la ciudad que nos acechan desde los templos del pecado

Roma no puede estar muy lejos de aquĂ­.

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Un siglo en tus abrazos ¡Levanta la casa de orquídeas!, aquella la que un día te defendió de las miradas cabronas de la mañana hasta sentías que todas las mañanas quemaban tu piel con sus ojeras.

¡Cierra la ventana con la perla más ajena! después abúsame con la oscuridad temprana de tu boca. Tu sabor a paraíso —agua para la sed de mis hambres, hoja virgen, asesina —

Reconstrúyame la herida. con los jejenes

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que levantan un altar todas las mañanas desde tu roce ancestral —lindo salario para mi sed —.

Y tu piel; calor de locura flor avara —descarada —.

y tu desnudez, ¡Oh, Dios!, me mata —linda bestia que muerde —.

¡Clávame un cielo! con el evangelio de tus ojos salvajes que espinan demasiado.

Incinera a mi silencio con la rosa mística

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que cargas en tus siglos, luego enséñame a respirar ése castigo delicioso y al final vuelve a mí a través de tu rostro y quédate así por siempre, para siempre.

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Lรกgrimas de peces Lรกgrimas de peces llenaron el pozo de tu partida donde nado y me ahogo.

Tengo mi cielo ciego de no verte caminar en la playa y el sol oscuro de imaginarte en su esplendor.

Mi fe hierve de luna en luna de no hallarte y mi carne arde de no sentirte.

La arena y la mar me desgajan por amarte.

Tengo la voz ronca de hablar con tantos peces y con tanta arena. Tengo la brisa congelada en mis pulmones

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de tanto respirar tu distancia y tengo el alma agrietada por no sentir tus labios.

Mi boca, repleta de tu nombre me ha sepultado.

En mi pecho, hay un vacío volviéndose abismo donde mis ratos en huelga marchan y crucifican mi corazón de estrofa en estrofa en una espera eterna.

Un minuto un siglo una eternidad, mi eternidad. Mis lágrimas zurcidas con hilos de tardes y mañanas repetidas germinan cual río de océanos en mi vientre, y de mis ojos

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escurren lavas hirvientes cuando te miro hecha ya fantasma en el agua y muero una y otra vez.

Amor ÂżA quiĂŠn debo hallar, si no a ti, si vuelvo a nacer?

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Tan cerca y tan lejos Tan cerca de ti de tus aguas de tus muros. Un río pasa por el espinazo de una rosa que anuncia el reloj, y las calles embarazadas danzan con las piedras del ocaso.

Pero amor ¿Aún respiras? Mi razón de sentirte en el aire quema y duele porque no puedo asimilar tu presencia —mi ausencia —. Puedo oler la sabia de tu xilema que bebe el cielo cuando eres flor inerte. Mi calor me sepulta de no tocarte

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de no hallarte y de pensarte lejos; sin tu carne, sin tu ĂĄngel sin embargo, construyes mi idea y te multiplica en mil maneras.

Te consumo, me consumes, vuelvo a ti y de ti muero. Colgados de un sueĂąo resucitamos sin forma e inventamos dioses que nos puedan redimir. Sin embargo, no tienes huesos, ni arterias, ni labios que me besen esta vez. De ti nada encuentro.

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Ven a mí I

Ven a mí para callar a cachetadas éste dolor. Así como se callan las lluvias negras que caen al piso cuando oscurece el amor.

¿Recuerdas? la copa del deseo solía ser la taza de café la que me servías en pijamas mientras tus brazos sostenían un libro de Whitman

Es fácil pensar en tus pestañas, es como darle dos sorbos

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a los versos de Whitman, pero es difícil mirar el pasillo sin las pisadas rojas de tus pasos. Ven a mí me cuesta trabajo dormir lejos de tu río. ¿Será que recorríamos juntos las calles del edén en la chalupa de llovizna por las madrugadas?

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II

Tiéntame para soñarte acuéstame debajo de tu risa para mirar los manzanos de la tentación que custodian los ángeles de la carne.

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Alejandras deshabitadas He bebido una noche de Alejandras deshabitadas mientras un pensamiento suicida arde a orillas del alba.

Yo cuento los peces verdes en los ojos de Alejandra. Ella me mira y no sabe que su incendio es mi duda.

SĂŠ bien que soy viento en su boca y abril en su invierno.

Me apetece pensar que ella es hĂŠroe de un amor caduco. La cruz de despecho arrastra a tientas y pesa mĂĄs que los siglos de sus huesos.

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Puedo llorar sus ojos, reír sus labios y puedo beber su inocencia sin que ella me mire y piense.

¡Qué más da! Alejandra es una flor, una bella flor.

Su perfume es copa del deseo de estatuas vivientes.

He besado a una niña de plumaje suave ¿Acaso ha sido Alejandra? tengo una gota de debilidad en la sangre heredada por una arcilla.

El río de la noche pasa por los senos de Alejandra, en ocasiones

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mis dedos suelen ser los peces rojos flotando a la orilla de su vanidad.

Lo s茅, Alejandra es vida, es noche es pasi贸n, caray hasta he llegado a pensar que ella es amor.

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El amor se ha ido lejos Lentamente atravieso nuestra historia que con sue単os heridos murmuramos. No me importa el pasado sin memoria, ni la herida que atientas arrastramos a los pies del demente peregrino. No entiendo ni me trago tus mentiras que con celos me muestra tu camino. No medito los rezos que deliras bajo el sol que consume mi batalla. Somos polvo, recuerdos del pasado, la roca que construye la muralla y nos deja en el mar anestesiado.

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Sin ropa Nuevamente asaltemos la locura con tus senos y dulces atalayas. Pesquemos el silencio con tu albura y habitemos sin ropa varias playas. El mar es un edĂŠn, y no tortura a dos seres que se aman. ÂĄNo te vayas! esta danza feroz aĂşn no termina, bebamos despacio el alba divina.

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Índice Me aprieta esta ciudad…………………..…………..……………..6 Más azul que todos los cielos juntos………………..…………….8 Se ha vuelto ave……………………………………………………19 Delírium I………………………………………………….……….23 Delírium II…………………………………………………………33 Una copa e caricias…………………………………………..…..45 Un siglo en tus abrazos…………………………………………..48 Lágrimas de peces………………………………………………..51 Tan cerca y tan lejos…………………………………………......54 Ven a mí…………………………………………………………...56 Alejandras deshaitadas………………………………………….59 El amor se ha ido lejos………………………………………......62 Sin ropa……………………………………………………………63

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Pablo M. Antúnez

Tercer premio internacional de poesía Atiniense, emisión 2010. Recibió mención de honor en el cuarto certamen internacional de poesía “Mis escritos” emisión 2004 y en el certamen internacional de poesía “Crisol Literario” emisión 2006, ambos concursos realizados en la república de Argentina. Es autor de los títulos: “Lecciones del cuervo y otros cuentos”, “El amor es una bestia sin huesos”. Sus poemas han sido incluidos en varias antologías, entre las que destacan: “Voces Hispano-hablantes” por la editorial Trazo literario (2007); “Crisol Literario” (2006) y “Mensajeros Literarios” (2007) por la editorial CEN ediciones. Las tres antologías editadas en Argentina. Numerosas revistas de diferentes latitudes han publicado sus obras, principalmente en España, Colombia, Portugal, Perú, Brasil, República Dominicana, Argentina, Islas Canarias, Guatemala, Estado Unidos y México. Han leído sus poemas en diferentes programas culturales de radio en España, Argentina y México. Poemas de él han sido traducidos al portugués y al italiano.

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Mi casa se ha vuelto ave, de Pablo M. Antúnez; forma parte de “Textos para leer en las plazas” , editado por el Instituto de Cultura del Estado de Durango. Se terminó de imprimir en Abril 2011 en Artes Gráficas ”La impresora” Enrique Carrola Antuna 610;Col. Ciénega; Durango, Dgo.Teléfono 618 813 33 33. El tiro consta de 1 mil ejemplares, más sobrantes para reposición.

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MI CASA SE HA VUELTO AVE  

Libro de poesía: Edición virtual....

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