Page 113

SantIago SIErra: 245 m3 Colonia Sinagoga Stommeln UTA M. REINDL En Alemania usar una sinagoga como sala de exposiciones puede llegar a ser, además de un tema sensible, un auténtico desafío. Invitar a un artista como Santiago Sierra a intervenir un lugar de estas características inevitablemente conduce a la provocación, pues su trabajo casi siempre hunde el dedo en la llaga de todas las partes involucradas en el proceso de comunicación del arte. Y la llaga de Alemania es el Holocausto. El trabajo de Santiago Sierra en la Sinagoga Stommeln, situada en la periferia de Colonia, desde la misma puerta de acceso a su territorio, nos señala la presencia de un letrero que ha sido cubierto con un plástico. Se trata de la frase de bienvenida, “Esta es una casa de oración –para la gente del mundo.” Esta práctica de intervención nos recuerda el pabellón español de la Bienal de Venecia, donde el artista español afincado en México había cubierto la placa del país para indicar que la ausencia o la presencia de la nacionalidad sería una parte esencial de su intervención estética y así preparar su recepción. Ahora, frente a la Sinagoga Stommeln, en pleno patio trasero de la ciudad, somos testigos de esta confusa situación: se le pide al espectador que firme un contrato donde se le advierte de los riesgos que puede acarrear la visita y del hecho de que cada cual es responsable de la decisión de entrar. Quienquiera que siga dispuesto a experimentar esta forma de arte tan poco habitual recibe un equipo de respiración de parte del personal de seguridad. La visita es guiada. Se siente la presión facial del respirador. Es imposible dejar de oír el sonido pesado de tu propia respiración. En estas condiciones subcutáneamente claustrofóbicas el visitante entra a la sinagoga, que está prácticamente vacía: los extremos de dos tubos grandes y seis pequeños penetran al lugar a través de las ventanas. En realidad el espacio está lleno: el gas producido por ocho coches instalados en el vecindario y transportado mediante tubos hasta el interior de la sinagoga lo inunda todo. 245 m3 de monóxido de carbono, aunque sólo un 0.1 % de ese total bastaría para producir mareos, pronto pérdida de conciencia y finalmente la muerte. El sonido de nuestra respiración se mezcla con la evocación de las cámaras de gas nazis, lo cual puede llegar a sobrecoger a aquellos espectadores que no se distraen con los escoltas, con las fugaces luces rojas usadas por el personal de seguridad o con los pequeños instrumentos que miden la densidad del monóxido de carbono. Al salir dejas el vacío mortal intacto y vivo. Lo único que te llevas son los rastros del olor del gas en tu ropa. Las muertes trágicas o el vacío filosófico referido al desarrollo fatal dentro de la historia judía han sido los temas en las intervenciones de algunos artistas como Eduardo Chillida, Carl Andre, Roman Signer, Lawrence Weiner o Rosemarie Trockel –por sólo mencionar a algunas de las importantes figuras que han intervenido la Sinagoga Stommeln-. La razón propiamente física de este vacío es el tema de Sierra y el artista enfrenta individualmente a cada visitante con esa razón de manera insuperablemente directa e incluso

cruel. Consecuente con su propuesta, Sierra no estuvo presente ni en la rueda de prensa ni en la inauguración, que por primera vez en la historia de la Pulheim Synagogue se celebró sin ningún discurso por parte de los representantes de la escena política o cultural, ni local ni regional. No sólo la decisión quedó al libre albedrío del espectador, sino también la experiencia como tal. La radicalidad de Sierra (a través de la cual este artista de 40 años funde la crítica socio-política –ya sea histórica o contemporánea– con la experiencia extrema, individual o colectiva) es ya legendaria y ha dado lugar a discusiones extremadamente controvertidas. El curador y crítico alemán Christoph Tannert deplora en la revista mensual Kunstzeitung la “Verschlingensieffung” del arte internacional, un juego de palabras que alude al performer alemán Christoph Schlingensieff1 y sus espectáculos populistas que desafían todos los límites de la producción artística y el 245 m3, 2006 gusto. Detalle de la intervención en la Sinagoga Stommeln En la rueda de prensa de la sinagoga uno de los periodistas criticó las implicaciones blasfematorias de la intervención de Sierra, más allá de que este edificio haya sido utilizado desde hace ya tiempo sólo como una sala de exposiciones de arte: “¡Lo que fue una sinagoga, será siempre una sinagoga!”. El día de la inauguración el Comité Central de los Judíos de Alemania condenó públicamente la intervención de Sierra como un “insulto a las víctimas” y como una “acción mediocre”. Pero el artista debía tener la última palabra, como se comprueba en un póster negro con letras blancas disponible en la Sinagoga Stommeln. Estas palabras pueden explicar que la complejidad del mensaje de Sierra va más allá de las lecturas históricas reduccionistas o de las referencias locales: “(...) 245 m3 ha sido concebida como una obra sobre la Muerte industrializada e institucionalizada de la que los pueblos europeos del mundo han vivido y continúan viviendo. Todo ello en la convicción de que este proyecto no puede generar empatía, sino sólo la conciencia y la certeza de la muerte individual. Está dedicada a todas y cada una de las víctimas del Estado y el Capital”. 1. Verschlingen: en alemán, tragar, devorar, engullir. El intraducible juego de palabras “Verschlingensieffung” mezcla el verbo con el apellido del artista para formar un sustantivo cuyos vagos sinónimos podrían ser “banalización” o “vulgarización”. (N. del t.)

CRÍTICAS · ARTECONTEXTO · 113

Profile for ARTEHOY Publicaciones y Gestion SL

ARTECONTEXTO Nº10.  

Dossier: COMIC WORLD / MUNDO CÓMIC 2006

ARTECONTEXTO Nº10.  

Dossier: COMIC WORLD / MUNDO CÓMIC 2006

Advertisement