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“Sin titulo”, óleo sobre tela, 90 x 140 cm.

Bernardita domeyko Lirismo Abstracto Los personajes caminan conmigo en el recorrido de mi historia. Siempre cambian y no hay un porqué, ya que surgen del sinfín de identidades que un hombre puede tener en el acontecer de su existencia. Un día te despiertas y quieres jugar o pintar. Mañana, es eso u otra cosa, porque no existe una estación en la evolución. Lo que permanece es la atmósfera, el color y la luz. Es en ellos donde está la potencia y el escenario que perdura. Los personajes aparecen y desaparecen, al igual que nosotros nos asomamos a mirar por una ventana o nos arriesgamos a fluir por el camino y situarnos en ese escenario”. En un modo lírico, Bernardita Domeyko nos explica su quehacer artístico cuyo lenguaje pictórico fue nombrado como lirismo abstracto por la curadora de arte panameña Carmen Alemán, quien seleccionó

La artista se sirve de la fuerza poética del color para dar cuenta subjetivamente, de los paisajes del norte chileno. Por G.B., periodista y licenciada en estética.

obras de la artista para presentarlas en el circuito de arte internacional. La abstracción lírica es una tendencia dentro de la pintura abstracta que se desarrolló a partir de 1910 con la obra de Wassily Kandinsky. El artista ruso inició, entre otros, el rechazo a la representación objetiva de la realidad y rescató como tema de la pintura la emoción pictórica del artista. A Bernardita le importa recoger la experiencia emocional del paisaje. Dejar registro de la morada vivencial y existencial del territorio. La huella amorosa del paisaje internalizado. Para ella la vida es, en buena medida, vivida en la contemplación del paisaje, el que se le hace memoria y la memoria se le hace luz y color. Sus viajes al norte del país son también viajes interiores. Su subjetividad, su emocionar se objetiva y

se concreta en el uso del color. Prefiere los paisajes nortinos, los que siente más abiertos, inmensos e ilimitados. El contacto con sus arenas y sus aguas la conmueve y la inunda de sensaciones. Su recorrido (“un recorrido de mi historia”) también es sugerido por las escaleras, uno de los escasos elementos figurativos reiterado en sus trabajos. La escalera es un símbolo frecuente en la iconografía universal y expresa la idea de camino, itinerario y tránsito entre el cielo, la tierra y el infierno. También ésta habla sobre las interconexiones entre la virtud, la pasividad y el pecado. Los recorridos geográficos que son también vitales y espirituales, son expresados por Bernardita con resplandores de color dulces y gentiles, que sin embargo tienen una viveza germinadora.

Periódico / Edición 65 Diciembre  

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