Page 10

Luz María Yrarrázaval

periódico al límite

10

“El niño azul”, 2010, técnica mixta, 100 x 180 cm.

LUZ MARÍA YRARRÁZAVAL La infancia idílica ice cosas bellas. Las siente. Las pinta. Desde hace un tiempo en sus cuadros nos presenta niños en aquel instante o momento particular de un concierto o desconcierto que los domina y atrapa en el ejercicio de su vitalidad -más que misteriosa, mistérica- interrogativa, melancólica, permeable, sensible. La artista atrapa esas situaciones infantiles con atención delicada y espontánea. Los movimientos del alma naciendo a la par con los del cuerpo. Los movimientos interiores de la artista y los de los niños se hacen exterioridad significativa -no en los rostros de los pequeños- sino en sus gestos, imperceptibles, pero cargados de interioridad. Esa mano que busca al otro; su hermano. De espaldas al espectador uno siente el impulso de girarlos, conocerlos y preguntarles: qué es lo que de verdad sienten, qué quieren, qué miran. Con “una pizca de anemia cromática”, comentó sobre ella un prestigioso crítico. Esa anemia cromática es la que ahora

evidencia con mayor rigor y vigor la presencia rotunda y significativa que la artista hace del color rojo. Con él asombra, y despierta la curiosidad y el anhelo estético: Definitivamente querríamos saber más de estos angélicos niños.

Con una muestra de preciosos niños, la artista chilena viaja a Nueva York a participar en una muestra de arte latinoamericano. Por Gina Benvenuto, periodista y licenciada en estética.

Luz María Yrarrázaval viajará con “sus niños” próximamente a Estados Unidos. Su obra trabajada preferentemente con óleo y pastel será exhibida en una galería neoyorquina junto a la de otros artistas latinoamericanos, hasta el 15 de diciembre. En una galería perteneciente a un cubano estarán sus últimos encantamientos, consecuentes, arropados y desalojados y siempre sensibles de lo que recuerda y sabe de la niñez. Una infancia de espera

esperanzada e idílica. Sin embargo, también en sus cuadros nos habla y comunica algo de la emoción del frío, del asombro estupefacto. La playa y el campo son el lugar geográfico donde se despliegan estos niños que a pesar del potente rojo se nos aparecen como etéreos e inmateriales. La artista con estudios en la Universidad Católica, ha sido alumna en los talleres de Juan Ibarra, Matías Vergara y Concepción Balmes, y actualmente se encuentra estudiando fotografía digital para perfeccionarse en la realización de obras pictóricas que posteriormente digitaliza. “Niña; mi niña” se llama la serie en la que la pintura original, y por lo tanto el sentido primigenio del cuadro, es modificado por las intervención de ciertas técnicas que ofrece el computador y que ella que usa de diversas maneras, generando así nuevos sentidos complementarios o incluso contestatarios al sentido primero. En algunas impera una atmósfera calma, en otras una vibración vital más pasional. La misma niña (una mujer en realidad) es, sin embargo, cada vez distinta.

Periódico / Edición 65 Diciembre  

Periodico de distribucion gratuita

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you