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En Not a Rose, la artista nomina a su obra desde la “negatividad” lingüística: not (no). El objeto artístico está abierto a toda posibilidad de interpretación, con la excepción de ser llamado “a rose”, es decir, una rosa o flor. Ya no es la tersura, aroma y turgencia, sino la flacidez, necrosis y laxitud de lo que alguna vez fue parte de un sistema animal vivo. Hatry toma los órganos necróticos para dotarlos de una segunda vida, mediante su transmutación en las flores de un fantasioso reino, movimiento que genera la conciliación de los contrarios al transmutar lo bello bajo lo repulsivo y lo repulsivo bajo la imagen de la belleza. “En mi actual proyecto, explícitamente pregunto si la cuestión del cómo conocemos afecta nuestro sentido de la belleza. He creado objetos que parecen flores de despojos de animales, derivados, en el mayor de los casos, de los procesos industrializados de matanza. Los he fotografiado usando las convenciones de la fotografía del arte y de la naturaleza para construir imágenes que fácilmente invoquen una respuesta a la idea de “belleza” entre la mayoría de los espectadores”, explica la artista. Jugando con la percepción visual, Hatry presenta la delicadeza, colorido, perfección, atracción y sensualidad de una flor. Al enfocar los ojos, se contempla el juego de la forma, surgiendo la repulsión del órgano: Vagina vaccae, penis arietis, una vagina de vaca, cuyo pistilo es el pene de un carnero. Situación que manifiesta la relación del hombre con su entorno, dominado por el juego del señorío, y que Hatry refleja muy bien al utilizar, por una parte, los desperdicios de la alimentación humana, y por otra, la tradicional nomenclatura científica, reflejos del empoderamiento del hombre sobre todo lo que le rodea. “Los materiales de origen animal de las flores escultóricas del presente proyecto se han creado a partir de seres vivos criados únicamente para morir para nuestro sustento, pero yo uso solo lo "sin valor", los productos de desecho de este proceso -colas, garras, orejas, ojos, bocas, lenguas, pulmones, el corazón, el estómago, los intestinos, la vejiga y, sí, los órganos sexuales también. Su presencia excita

In Not a Rose, the artist names her work from a standpoint of linguistic “negativity”: not. Her artistic object is open to any possible interpretation, except for being called “a rose”. It is no longer the elegance, aroma and suppleness of the flower, but rather the limp, lifeless, and soon necrotic decline of what was once part of the system of a living animal. Hatry takes the organs of dead animals and grants them a second life, in transforming them into flowers of a fantastic realm, a move that effects a resolution of opposites turning the beautiful into the repulsive and the repulsive into an image of beauty. “In my current project I explicitly ask how knowledge affects our perception of beauty. I have created objects that look like flowers, out of animal remains, derived in most cases from the industrialized slaughtering process. I then photographed them using the tradition of photographic art from nature, to construct images that readily invoke a response to the idea of “beauty” among the majority of the viewers”, the artist explains. Playing with our visual expectations, Hatry’s work presents the delicateness, color, attraction and sensuality of a flower, but when we focus on the work and contemplate the play of its forms, we are confronted with the repulsion of animal organs: for example Vagina vaccae, penis arietis, a cow vagina, as flower cup and a pistil that is a ram’s penis, a conjunction that manifests the relationship between man and his environment, always a game of dominion, and which Hatry incisively reveals using, on the one hand the wastes of the human food production process and on the other, the nomenclature of the scientific tradition, reflecting the dominion of man over everything that surrounds him. “The materials of animal origin of which my sculptural flowers are created, come from living beings that have been born and raised only to die for our sustenance, but I use only what is “worthless”, the waste products of this process –tails, paws, ears, mouths, tongues, lungs, the heart, the stomach, the intestines, the bladder, and yes, the sex organs too-. The sight of them normally excites horror in us. But the forms,

a artista neoconceptual Heide Hatry (Alemania, 1965) destaca por su último proyecto Not a Rose (No es una rosa), 2012, dado a conocer en la Feria del Libro de Frankfurt en 2012. Mediante un registro fotográfico, exhibe sutiles y seductoras flores formadas a partir de órganos de diversos animales. Ojos, lenguas, branquias, vaginas y penes emulan una orquídea o una rosa, preservando la sublimidad de lo natural. Retratos que atmosféricamente son comparables con obras del pintor japonés Katsushika Hokusai, que congela el tiempo en la inmanencia de un eterno presente. En este proyecto la forma deja de existir, quedando al arbitrio exclusivo de la materia, la que se ríe salvajemente del observar “acostumbrado”, que predispone la experiencia al filtro del recuerdo.

he exhibition of neo-conceptual artist Heide Hatry’s (Germany, 1965) newest project Not a Rose, stood out at the Frankfurt Book Fair, 2012. Using photographic documentation, she presents images of subtle and seductive flowers she has created from the organs of various animals. Eyes, tongues, bronchia, vaginas and penises simulate an orchid or a rose, preserving the sublimity of nature, but with an unexpected turn. In terms of atmosphere these portraits are comparable with the works of the Japanese painter Katsushika Hokusai, who freezes time in the immanence of an eternal present. In this project the animal ceases to exist, remaining at the exclusive discretion of the ostensible subject matter. Hatry “tricks” the observer: the animal subtly slips out of the picture and is overcome by the shape of the flower, toying with the unexamined visual predispositions and prejudices of the viewer, who sees it only through the lens of his or her aesthetic expectations.

Revista Arte al Límite edición Nº 60 Mayo-Junio  

Revista Arte al Límite, Nº 60, edición mayo-junio, 2013

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