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3. accesibles, inclusivas, participativas y humanas; porque si nada hacemos en este momento, los obstáculos de hoy serán los mismos que enfrentaremos cuando en menos de veinte años pasemos a engrosar la cifra estadística de la población adulta mayor costarricense. Sí, usted y yo seremos la población de la tercera edad de Costa Rica en el 2035; y si nuestra vida se alarga más allá del 2050, en hora buena llegaremos a ser personas de la cuarta edad. Por lo tanto, es el momento propicio para hacer un alto en el camino y tomar acciones concretas para cambiar el esquema aprendido, dejando atrás la vieja y desgastada mentalidad que piensa: ¿Por qué tiene que ser este lugar accesible si acá no vienen o nunca llegan esas personas?

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Nuestro país no debe hacer caso omiso a la necesidad y el derecho que tenemos todas las personas a vivir en ciudades con espacios inclusivos de carácter

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universal. Esto pone en relieve el papel imprescindible que jugamos las y los profesionales en arquitectura, ya sea en el ejercicio privado como el público, pues las instituciones, las municipalidades, la empresa privada, las organizaciones sociales, la academia y los colegios profesionales tenemos que sumar fuerzas, competencias, habilidades y poderes para exigir y generar infra y supraestructuras diseñadas para mejorar la calidad de vida de las personas; fin primero y último de nuestra ética profesional. Si nuestro gremio no participa en la formulación de políticas públicas con enfoque inclusivo, si no tomamos en cuenta a todos los sectores sociales y nos separamos del contexto, olvidando que la infraestructura es un aspecto importante y transformador del eco sistema y el paisaje; entonces las arquitectas y los arquitectos seremos cómplices del caos, que ya experimentamos desde inicios del siglo XXI, en el espacio común de las ciudades que nos agobia y no nos permite vivir y disfrutar en armonía con todas las personas. Nuevamente, y de manera mayéutica, finalizo formulando un último

interrogante mientras espero que de la acción pase a la reacción y participación, pues entiendoque como arquitectos y arquitectas somos agentes de cambio: ¿ante el tema de la accesibilidad, cuál va a ser su posición de ahora en adelante, mi estimado(a) colega?

1. Niña transitando por las losetas guías de señalización podo-táctil a piso en la infraestructura pública del Parque de San Ramón, Alajuela. 31 de agosto del 2014. Foto tomada por Arq. Gustavo Aguilar Montoya. 2. Infraestructura urbana accesible de rampas peatonales esquineras en las inmediaciones del Hotel Park Inn, en Barrio Don Bosco, San José. 5 de diciembre del 2014. Foto tomada por el Arq. Gustavo Aguilar Montoya. 3. Infraestructura urbana inaccesible de acera peatonal con ancho de paso reducido y la presencia de mojones y un hidrante que obstaculizan el paso; frente al Hotel Crowne Plaza Corobicí en San José. 19 de febrero del 2015. Foto tomada por el Arq. Gustavo Aguilar Montoya. 4. Joven usuaria de silla de ruedas transita por la infraestructura accesible de la rampa de ingreso al edificio de la Corte Suprema de Justicia, 15 de mayo del 2015. Foto tomada por el Arq. Gustavo Aguilar Montoya.

Edición 87 Revista Habitar