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Visión de la arquitectura de Jorn Utzon Se distinguió por establecer un lenguaje innovador y singular en el que el espíritu de su trabajo inspira a muchos arquitectos contemporáneos y tiene una influencia significativa en la arquitectura contemporánea. Utzon filtraba las formas naturales, las estructuras y los detalles de los edificios vernáculos y las construcciones tradicionales como fuentes de inspiración. Arq. Paola Núñez Incer

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n mi primer viaje a Australia, en el 2009 tenía muy claro que una visita obligatoria sería a la Ópera de Sídney. Todos los años millones de turistas son atraídos por este majestuoso proyecto arquitectónico que simboliza no solo a la ciudad de Sídney, sino a todo un país. No podemos imaginarnos Sídney y Australia sin este edificio que se ha convertido en parte vital de su identidad. Tal vez son pocos quienes conocen algo sobre la persona que la hizo posible y los problemas y frustraciones que sufrió en el camino. Este hombre, que tuvo la visión y la valentía de ir mucho más allá de cualquier proyecto de su época, dejó como legado a los profesionales del diseño y a la gente en general valiosos conceptos que nos demuestran como la naturaleza y la construcción vernácula pueden inspirar los proyectos más increíbles e impresionantes a cualquier escala. Inicio de su carrera Hijo de un ingeniero naval, cuyos diseños de yates aún están en producción, JornUtzon nació en Copenhague el 9 de abril de 1918. Atraído primero por la profesión paterna e influido después por un tío escultor, decidió que a través de la arquitectura podría canalizar mejor su pasión por el dibujo. Su padre fue una gran influencia en su infancia, en la que aprendió como eran construidos los barcos, con herramientas sencillas y un método geométrico accesible. Nunca tuvo problemas para imaginar estructuras grandes y complejas, por lo que sus experiencias de niño le permitieron pensar libremente cuando llego el momento de imaginar y concebir proyectos como la Ópera de Sídney. Fueron sus dotes como dibujante y no sus calificaciones escolares las que decidieron su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de Copenhague, Dinamarca. Al terminar sus estudios, en 1942, como muchos de sus compatriotas se trasladó a Suecia, país neutral durante la II Guerra Mundial, donde trabajó hasta el final de la contienda. Allí conoció la obra de Erick

“Con múltiples fuentes de inspiración, fuesen las pirámides en México, el recinto del templo en China, las granjas de madera en Dinamarca, la rama de un árbol, la hoja en el tallo de una flor, una piedra en la playa, el estampado en la nieve, la inclinación de un rayo de sol, desde música, escultura, pintura y los pensamientos humanistas de grandes filósofos, él creó su propio mundo, un legado de grandes y modestos edificios que son nuestros para disfrutar, más allá de su vida”. (A tribute to Jorn Utzon Sydney Opera House, Katarina Stube, Jan Utzon).

Edición 87 Revista Habitar