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recursos, lo cual significaría un cambio total en nuestra manera de generar riqueza, trabajo y otros beneficios. En síntesis, aprender a vivir mejor con menos, no comprar más de lo que necesitamos para lograr una buena calidad de vida. Esto también significaría un cambio en los índices de como medimos el desarrollo de los países y, sobre todo, en la manera en que producimos y encadenamos estas actividades al trabajo y a un acceso digna a la educación, la salud, el trabajo y las oportunidades de riqueza.

3. las tormentas, cambios geográficos del actual sistema de climas, un incremento de las temperaturas durante las olas de calor y la pérdida de ecosistemas. África será un desierto, el Amazonas no existirá, el desierto ingresará a Europa y la tundra se convertirá en una pradera, con el agravante que la materia en descomposición expulsara gas metano a la atmósfera y ampliará el efecto invernadero en forma de espiral. El nivel del mar aumentará a 2 metros lo cual afectará a los deltas de Bangladesh, el Nilo y el Mekong, afectando a sus territorios por las inundaciones y la salinización de los suelos.

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Si la Tierra se calienta a este extremo, el recurso hídrico se escaseará, las enfermedades tropicales migrarán hacia los territorios que nunca las padecieron y podríamos llegar a ser la nueva Venus del sistema solar.

Como dice Sally Weintrobe, nuestros líderes no nos siguen pues no hay conciencia para cuidar nuestra supervivencia. Es hora de replantear algunas soluciones, por lo menos en lo que corresponde a nuestra responsabilidad como arquitectos. La educación como medio No basta con aceptar la situación del Calentamiento Global ni encontrar soluciones tecnológicas, es necesario hacer un cambio de paradigma que incluya desde la educación de los ciudadanos hasta la generación y preparación de los políticos responsables. Entre los parámetros del cambio se encuentra la modificación de la identidad de una sociedad de consumo hacia una sociedad con responsabilidad en el uso de los

Ello generaría además, un cambio en nuestras costumbres de consumo, en nuestra dieta por ejemplo, pues consumiríamos solo alimentos de temporada, utilizaríamos ropa o tejidos de producción cercana, cuidaríamos el agua como un recurso para la vida y promoveríamos su reciclaje para otros usos tales como la industria o el placer.

Edición 87 Revista Habitar