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urbanas para la justa distribución de las cargas y beneficios del proceso de urbanización. Hablamos aquí de una movilización social y no solo de las plusvalías, pues el control social de la aplicación de los recursos es esencial para disminuir las iniquidades territoriales. Uno de los principales aspectos del derecho a la ciudad es la superación del déficit habitacional, en el que se destacan el peso excesivo del alquiler en el presupuesto familiar y la cohabitación de familias en la misma vivienda. A esto se suma la existencia de grandes áreas urbanas sin un acceso adecuado a la infraestructura y a una red de protección social. Solo en la ciudad de Río había, en el año 2010, un déficit de 220 000 unidades (equivalente al 10% de las viviendas de la ciudad), al mismo tiempo que hay 188 000 viviendas vacías. El déficit se concentra en el costo excesivo del alquiler (46%), la cohabitación familiar (39%), la densidad excesiva (9%) y los tugurios (5%).

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En 2009, en plena discusión de un Plan Nacional de Vivienda y en un contexto de crisis internacional, el gobierno federal lanzó, como una estrategia para mantener el nivel de empleo y la actividad económica, un programa de fomento a la vivienda social con objetivos ambiciosos y subsidios significativos. Las metas alcanzadas en Río, 65 000 viviendas, representaron un éxito cuantitativo, pero contribuyeron a consolidar la periferizacion de la vivienda popular y la ocupación de áreas sin una inserción urbana adecuada, repitiendo modelos tipológicos que ya habían mostrado impactos negativos en el pasado. Los principales problemas detectados fueron: 1) Localización periférica y

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Edición 87 Revista Habitar