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Iglesia de Fátima

En algún lugar que no recuerdo, pero enfrente de un hombre joven vestido de café “carmelita”, lleno de positivismo y de alegría, hice los primeros trazos de lo que después fue la Iglesia de Fátima. Ese hombre era Fray Pascual Bertrán y la hoja de expresión de una servilleta, él lo recuerda mejor que yo. Podría decir mucho de ese sacerdote que cuya entrega a su sacerdocio debo respetar. Arq. Alberto Linner

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l sacerdote, y yo arquitecto, jóvenes ambos, llenos de pasión y amor a nuestras profesiones. La oportunidad, un hito en la historia de mi carrera profesional, ¿por qué? De la complejidad de una planta hospitalaria, mi espíritu transporta y aquella servilleta se convierte y revierte en algo diferente. Los templos son como los quirófanos, los consultorios, las salas de rayos x, etc., no tengo la menor duda, y con ellos he manipulado esos espacios, bien o mal, la historia lo dirá. Soy arquitecto hospitalario, pero yo sé desde ya, que la ahora Fátima me atrapó en un amor específico y desde

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Edición 87 Revista Habitar