Page 162

edificios antiguos, han dejado vastas cicatrices y heridas en las edificaciones patrimoniales y, por consiguiente, en el entorno urbano. La Lima colonial, llamada la “Ciudad de los Reyes”, todavía existe, pero está enmarañada en los problemas propios de la era contemporánea. Los edificios de valor patrimonial han sido invadidos por el comercio y vivienda informal, al punto que son deformados y en muchos casos mutilados hasta perder su esencia. Esta tendencia se agudizó a partir de los años setenta del siglo pasado, cuando el centro histórico entró en una seria decadencia. La demanda inmobiliaria se enfocó en los sectores más dinámicos de la capital peruana, como San Isidro o Miraflores, lo cual generó un sin fin de inmuebles vacantes, calles solitarias y el deterioro urbano.

1 62

Este proceso de “éxodo urbano” no es exclusivo de Lima, sino más bien un fenómeno común en Latinoamérica, tanto que también

lo hemos sufrido en nuestra capital, con las secuelas urbanas y sociales que aún debemos sufrir. Ante este proceso de deterioro, la Municipalidad Metropolitana de Lima implementó hace más de una década un plan de rescate del entorno urbano del centro histórico, con el objetivo de promover el turismo cultural, acatar la declaración patrimonial de la Unesco y generar el bienestar de quienes transitan por la ciudad. Como parte de esta iniciativa fue creado el Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico (PROLIMA), mediante el cual han sido rescatadas del olvido casonas republicanas que en la actualidad funcionan como museos de diversa índole. Un notable ejemplo de la rehabilitación de un inmueble patrimonial es el caso de La estación de Ferrocarril Desamparados, ubicada en el Jirón Ancash, un nudo de calles del Centro Histórico. Construida en 1912, con un lenguaje academicista francés, por el destacado arquitecto peruano Rafael Marquina y Bueno, fue durante 87 años la principal estación

ferroviaria de la capital, hasta su clausura en 1999. Más de diez años permaneció sin uso, en estado de abandono y condenada al olvido, hasta que en el 2009 fue propuesto el proyecto de rehabilitación que reconvirtió a la estación a su destino actual, “La Casa de la Literatura Peruana”, un recinto cultural en el que no solo se celebra a la literatura sino al inmueble en sí mismo. De igual manera han sido rehabilitados espacios urbanos que habían sido dejados a su suerte, como el Parque de la Muralla, que por muchos años fue un terreno baldío y hoy recibe diariamente un centenar de turistas y visitantes peruanos atraídos por los restos de la muralla colonial que contiene el predio, los cuales datan del siglo XVII y han sido puestos recientemente en valor. Este programa de rehabilitación de inmuebles y espacios urbanos no es una acción aislada, sino que es parte de un proceso integral que involucra como elementos fundamentales el diálogo con los diferentes sectores de la sociedad civil y la educación de los ciudadanos, que al fin y al cabo son los que habitan entre

Edición 87 Revista Habitar  
Edición 87 Revista Habitar