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más reconocida es la Biblioteca Nacional, ubicada en la capital. La red nacional tuvo muy pocas transformaciones desde la década de los 80´s, en la que fueron construidas la mayoría. Se mantiene en el obsoleto sistema tradicional, pues el estado se enfocó en la inserción del modelo económico de la globalización, con el fin de beneficiar al sector empresarial; pero deja de lado a sectores importantes para el desarrollo del país como: la cultura, las artes y la educación; lo que genera un retraso en el modelo del sistema bibliotecario. Entre sus deficiencias se pueden señalar que cuentan con un solo espacio, monótono y con poco o nulo mantenimiento; y una deficiente inserción de tecnologías de la información en las “bibliotecas clásicas”, pues aunque ya se cuenta con la biblioteca virtual, esta no soluciona las necesidades básicas espaciales que se requieren para reforzar el acervo intelectual y excluye a las clases sociales que no tienen acceso a la web.

Nuestro país tiene 4 301 712 habitantes (Censo 2011), 56 Bibliotecas Públicas del SINABI (Sistema Nacional de Bibliotecas), lo que representa 76 816 habitantes por Biblioteca Pública, mientras que la UNESCO (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) establece un máximo de 15 000 habitantes para cada una. Un 400% de sobre población por biblioteca, sin tomar en cuenta algunas bibliotecas a cargo de las municipalidades, que también son obsoletas. Otros datos ponen en evidencia que 29 bibliotecas cuentan con áreas de 200 m², 18 miden menos de 100 m², un 40% tiene problemas de infraestructura, el 73% no cuenta con espacios para niños y el 79% no cuenta con auditorios. (Fuente: Redacción y oficina de prensa MCJD, 2010). Esto produce exclusión social, rezago, desigualdad, carencia espacial, poca inversión, infraestructura en mal estado y deserción.

Las nuevas tendencias de la información crean una cultura virtual a nivel mundial, un comportamiento que ha generado un nuevo concepto sobre el papel que deben jugar los centros de información, con requerimientos espaciales para sus usuarios combinen equitativamente lo físico y lo virtual, para producir un mejor desarrollo cultural. La carencia de este tipo de espacios para los costarricenses y la falta de inversión estatal nos motivó a crear como proyecto de graduación final el C.R.I.T.A. (Centro de Recursos Informáticos y Tecnológicos, Alajuela.) La metodología de la investigación es de carácter descriptivo, de campo y estudio del caso. Se recopilaron datos y estadísticas que determinaron la demanda de los usuarios. En el análisis del sitio se tomaron en cuenta las variables urbanas, los antecedentes y las limitaciones; por

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Edición 87 Revista Habitar