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Patrimonio

Preservando el Patrimonio

La Redonda de Belgrano recupera su antiguo brillo por la arq. Marta García Falcó para SARAVIA Contenidos

Hotel de Watson en ruinas (1998)

Con una restauración de sus pinturas interiores que incluye cielos rasos, cúpula y paneles laterales, la tradicional iglesia de "La Inmaculada Concepción" actualiza su puesta en valor.

La Redonda en 1878 grabado

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El 8 de diciembre de 1878, día de Inmaculada Concepción, en el tranquilo pueblo de quintas de Belgrano, con algo más de 3.000 habitantes, se reunían las personalidades destacadas para recibir al Presidente de la República, Nicolás Avellaneda; al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Tejedor, al Intendente de Belgrano, José María Sagasti Isla y su predecesor en el cargo, Rafael Hernández, (hermano del autor del Martín Fierro), ministros de gobierno y de la Iglesia y numerosos vecinos, para dar por inaugurada y bendecida la Iglesia de la Inmaculada Concepción que, de allí en más, oficiaría como parroquia del pueblo, bajo la conducción de Benjamín Carranza. La nueva iglesia parroquial se ubicó en la mitad de la cuadra sobre Vuelta de Obligado (entonces Río Bamba) entre Echeverría (entonces Rivadavia) y Juramento (entonces Lavalle), con fondo sobre Cabildo (entonces 25 de Mayo, antes Calle Real), en el cuartel1º -limitado por las actuales Cabildo, Blanco Encalada, 11 de Septiembre y Pampa-, que contaba con 583 empadronados en el censo de 1869, del total de 2.760 personas que habitaban en el pueblo en ese año.


Plano de la Redonda con su entorno, libro de Solari, a la derecha una vista de Google Earth

La primera capilla Esa locación era nueva para el templo belgranense. El anterior, conocido como "la capilla" estaba en Pampa entre 11 de Septiembre y Arribeños, donde hoy se ubica el pequeño edificio de la Dirección de Paseos, en las Barrancas. El terreno era parte de una de las suertes que Juan de Garay distribuyó, y fue permutado, junto con casi todo el resto del actual Belgrano, en 1705, por una negra de Angola (1). En 1726 los propietarios de esas tierras autorizaron la extracción de piedra de cal para la construcción del templo de San Francisco a los sacerdotes de dicha congregación.

Capilla primitiva en las barrancas

La Redonda desde Mendoza (principios de siglo).

El hotel Watson Thomas Watson era un inglés que construyó el hotel más importante del pueblo de Belgrano y al cual le puso su nombre. Se construyó al lado de lo que es hoy la parroquia "La Redonda", que en los tiempos de construcción del hotel, no existía. Una vez construida la parroquia, se unió a esta por el muro norte, formando la Recova actual entre la parroquia, Juramento y Cabildo. En este lugar hay comercios de distintos rubros. En el citado hotel estuvieron personalidades como Avellaneda, Sarmiento y Mitre. A fines del siglo XIX el hotel dejó de funcionar.

El lugar comenzó a conocerse como "la Calera de los franciscanos" y funcionó allí una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, edificio de ladrillo cocido, que en épocas de la fundación del pueblo de Belgrano -1855-, se encontraba en estado de deterioro. Se decidió entonces su remodelación, inaugurándose en 1856 con grandes festejos. Pero el crecimiento de la población pronto hizo que la capilla no resultara suficiente, y se solicitó la creación de una parroquia propia (hasta entonces, dependía del Pilar y de Flores). En 1860 se creó la Parroquia de Belgrano y se resolvió la construcción de un nuevo templo a ubicarse frente a la plaza principal, junto con los otros edificios principales: municipalidad y escuela.

Desde Cabildo y Juramento (1880)

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La nueva iglesia El edificio para la parroquia se proyectó en el eje de la plaza, hoy desplazado hacia Juramento por el ensanche de la avenida. Fue resultado de un concurso de anteproyectos convocado en 1864 por la comisión conformada para la construcción del nuevo templo. Así lo anunciaba el diario El Nacional del 9 de abril de 1864: "Iglesia de Belgrano: la Comisión nombrada por el vecindario recibe planos y presupuestos para la construcción de templo (…). El que resulte aceptado recibirá un premio igual a dos veces su valor ajustado por personas competentes. Los interesados pueden acercarse a la Comisión, en casa del Juzgado de aquel partido. Las propuestas y planos se recibirán hasta el treinta del presente mes". La Comisión aprobó el "plano presentado por el ingeniero arquitecto D. Nicolás Canale, encargándose su hijo D. José Canale de la dirección de la obra".(2) El proyecto era ambicioso y la recolección de fondos lenta. La piedra fundamental se colocó el 25 de mayo de 1870, pero las obras adquirieron un ritmo lento por escasez de recursos. En 1875, a fin de poder concluirlas, se remató la antigua capilla con sus terrenos. En 1876 falleció Nicolás Canale, y la obra fue continuada por su hijo José junto con el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo que integraba la oficina de los Canale, a la muerte de José Canale en 1883, los trabajos restantes fueron concluidos por Buschiazzo. La tipología formal adoptada para el templo era inédita en la Argentina: planta circular de 35 metros de diámetro, cubierta por una cúpula esférica de 20 metros de diámetro apoyada sobre un tambor soportado por un anillo de 16 columnas apareadas, de un metro de diámetro y 9,50 metros de altura cada una; esta audacia estructural para el apoyo de la cúpula y su amplia luz causó dificultades a los constructores.

El frente de La Redonda desde la plaza.

El recinto circular está rodeado por dos galerías concéntricas, una interior -el ambulatorio- y otra exterior. El acceso principal, en eje con la plaza, con pórtico hexástilo con frontis triangular, culmina con el ábside en el extremo opuesto y, por detrás, se ubica el único campanario, de poca altura y visibilidad. Sobre el eje transversal se ubican las entradas laterales, que se abren a dos plazoletas, hoy de muy distinto carácter. Sobre Juramento, de corte comercial: negocios gastronómicos ocupan el fragmento existente y reconstruyen el volumen del antiguo edificio del hotel de Watson; sobre Echeverría se construyó un bloque que contiene la casa parroquial -incrustada en el volumen de la iglesia- y cierra una plaza de juegos para niños. El cilindro del tambor, con vidrieras ovales, oculta en el interior del edificio las bóvedas de la estructura que actúan como contrafuertes soportando la cúpula, que remata en una pequeña linterna apoyada en columnas esbeltas, que eleva la altura total de la iglesia a los 40 metros. La cubierta de pizarra contrasta con el blanco exterior de columnas y muros, que se apoyan sobre una plataforma con escalinatas recortadas en el frente y en los accesos laterales. Fuera de estos accesos, la iglesia está claramente separada del nivel de la plaza.

Exterior con vegetación en la cornisa.

(1) Fresco, Carlos, Sobre dos suertes de Garay se trazó la cuadrícula de Belgrano, en Historias de la Ciudad Nº 44, Buenos Aires, diciembre de 2007 (2) Schere, Rolando, Concursos 1825-2006, editado por Sociedad Central de Arquitectos, Buenos Aires, 2008.

Un recorrido por las iglesias de Buenos Aires Durante dos meses, el Museo de la Ciudad exhibe un recorrido por las iglesias de Buenos Aires, muestra que a partir de antiguas fotografías, objetos religiosos, imágenes, pinturas, tallas y otros objetos de culto y vestimenta para ceremonias religiosas acerca una historia de sitios y tradiciones hoy difícil de recuperar. Hasta el 22 de mayo, en Defensa 219 Tel,: 4331-9855 / 4442 4343-2123 museodelaciudad@buenosaires.gob.ar

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La muestra permite ver de cerca una pizarra que estuvo colocada en la cubierta de la Redonda de Belgrano, a través de cuyas fotos se aprecia el crecimiento de su entorno y las diferentes escalas que la iglesia adquirió a lo largo del tiempo, según sus construcciones circundantes.


El interior y su restauración En el interior, el armado de planta circular, las columnas del anillo y la linterna refuerzan la dirección vertical. Las columnas enmarcan una sucesión de cornisas, frisos, balaustradas y paneles laterales que ostentan colorido, así como los cielos rasos del anillo lateral y de los muros y el cimborrio de la cúpula. En el ábside, con una pequeña cúpula semiesférica, se ubica el altar mayor enmarcado por un intercolumnio. La luz natural llega al interior, además de por la linterna, mediante los vitrales sobre cada acceso lateral, y por los seis ventanales del tambor de la cúpula. La claridad del interior es notoria, remarcada por los dorados y los coloridos de los paneles y pinturas recientemente restaurados, y el diseño de la cara interior de la cúpula, también recuperado a su estado original gracias a la tarea de la restauradora Teresa Gowland, que con su equipo de especialistas recrea los materiales que fueron utilizados originalmente para devolverles su brillo singular.

Fue también el primer edificio del "centro cívico" del pueblo de Belgrano, precedió a la Municipalidad y a la escuela -hoy Casto Munita-; sus calles de acceso lateral y plazoletas recuerdan a fundadores del pueblo como Policarpo Mom, Sagasti islas, Joaquín Sánchez o Rafael Hernández, y en este doble rol barrial y metropolitano, en medio de la explosión inmobiliaria que modificó definitivamente al Belgrano histórico en los sesenta y setenta, la Redonda es un hito porteño. Vista hacia el lucernario.

Con el paso de los años el edificio fue acentuando su deterioro, que aún se ve con vegetación en sus cornisas, a pesar de que en la última década se han encarado trabajos de consolidación y puesta en valor, como la actual restauración de la ornamentación interior. Actualmente la iglesia está a cargo del cura párroco padre Rafael Morán Díaz, y a pesar de las donaciones y aportes de los vecinos para las reparaciones, repitiendo la historia de su construcción, la iglesia debe encarar los trabajos de restauración a medida que los fondos disponibles lo permiten. Hoy, las inversiones mayores para la puesta en valor se deben a empresas y al Gobierno de la Ciudad, que ha contribuido con un 25 por ciento del costo total. La última etapa de la restauración, a punto de finalizar, fue financiada con un préstamo del Arzobispado, perteneciente al presupuesto estipulado para la restauración y construcción de iglesias, que será reintegrado por la comunidad. Una comunidad que puede contar historias particulares de su relación con esa iglesia que es tan barrial como metropolitana. En 1880 de presidente Avellaneda mudó la sede del Gobierno Nacional a Belgrano a Echeverria y Obligado, en diagonal a la Iglesia, sobre la plaza.

paneles del cimborrio y base del tambor.

Cielorraso anillo lateral restaurado.

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viviendas unifamiliar

Un juego de volúmenes en el norte argentino por: arq. Carlos Sánchez Saravia

En un terreno entre medianeras, volúmenes puros se intersectan y combinan entre planos ciegos y transparentes para dar forma a una interesante vivienda unifamiliar en la ciudad de Salta. Entre diciembre y enero de este año en la ciudad de Salta se realizó la octava Muestra Arte + Deco. En la entrega de premios de esta exposición que convoca a los decoradores, diseñadores y artistas de esa ciudad y de la región, el primer premio fue entregado al espacio diseñado por los arquitectos Martín Neme, Lourdes Scarcell y Virginia Vaca, con la diseñadora María Neme, equipo de las ciudades de Tucumán y Salta. Carlos Mouheddine -director de Hiper Casa-, en el acto de entrega de premios señalo: "Este año la cadena cumple 15 años en Argentina, con la satisfacción de haber consolidado también este tradicional encuentro de la sociedad salteña, tras ocho ediciones mostrando lo mejor de la decoración y el arte en la región". La muestra se realiza en un espacio de 900 m2 del local de Hiper Casa, contiguo al Hipermercado Libertad.

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Ficha técnica Ubicación Av. Savio 971 Barrio Grand Bourg, Salta Diseño Arquitectónico Arq. Martín Neme Diseño Interior Dis. Maria Neme Ejecución de obra Arq. Emilio Panico

Año 2010 Sup.: 270 m2 Terreno 10 m de frente 45 m de profundidad. Técnica constructiva Tradicional, estructura resistente H°A°, mampostería ladrillo hueco.

Los planos que cierran el sector público de planta baja pierden sus límites abriéndose con paños acristalados hacia el área de jardín del fondo de la vivienda.

Primer Premio al diseño de espacio, instalación "Tierra, mi semejante" espacio diseñado por los arquitectos Martín Neme, Lourdes Scarcell y Virginia Vaca, con la diseñadora María Neme.

Se exhibieron este año once propuestas de ambientación, de arquitectos y decoradores de Salta, Tucumán y Santiago del Estero, siempre convocados con la premisa de conjugar el diseño con el arte. El jurado estuvo compuesto por profesionales del diseño y periodistas especializados de varias provincias. Por Córdoba participaron la Arqta. René Lamoroux de Herbera y el Arq. Roger Berta director del suplemento de arquitectura del diario La Voz del Interior y editor de revista Arquitectos. Representando a la ciudad de Salta participó la Lic. Sylvia Sáez, directora del Museo de Arte Contemporáneo de esa ciudad mientras que por Jujuy participó Augusto Villamea, editor de la revista A+D de la región NOA. De la ciudad de Buenos Aires estuvieron presentes el diseñador Alfred Fellinger -miembro de Dara-, la Lic. Nanda Machado -directora de la revista Casa Country- y el Arq. Hernán Barbero.

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En el interior el color utilizado en todos los planos es el blanco. El equipamiento y el mobiliario son los que le otorgan carácter, color y personalidad a cada espacio.

Ellos nos dicen:

Situada sobre una de las calles principales del barrio Grand Bourg en la ciudad de Salta, esta vivienda unifamiliar expresa a primera vista una fuerte propuesta arquitectónica. En una ciudad donde el "estilo" colonial marca las tendencias de sus construcciones nuevas los responsables del diseño, el arq. Martín Neme y la dis. María Neme, proponen un juego de volúmenes y una apertura visual a su espacio abierto y al paisaje con elementos expresivos contemporáneos.

"En la búsqueda de un conjunto armónico, se logro una composición formal de líneas puras que en su juego volumétrico reflejan las funciones que se desarrollan en su interior. Con el tratamiento de color y textura se destaca aun más esta idea; se utilizó revestimiento blanco liso, y gris tierra texturado en el exterior". Los grandes aventanamientos en el contra frente son una constante en la búsqueda de visuales, logrando incorporar el exterior al interior, a través de un patio que se introduce en la casa, mientras que en el frente, en cada espacio de uso privado, hermosos paisajes generan cuadros naturales. La disposición de las abertura está pensada para lograr un confort bioclimático; abriendo el edificio y sus espacios de uso hacia el norte y negando el sur recostándose sobre esa medianera.

Los niveles del piso, la textura de paredes laterales y la transparencia de los cerramientos marcan una prolongación de la zona de estar cubierta con zona de estar descubierta.

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Grandes ventanales se abren al extraordinario paisaje de la ciudad de Salta.

La luz invade desde todos los ángulos. La ausencia de tabiques facilita su difusión por todo el interior. Y esto a su vez disminuye el consumo de energía eléctrica. El planteo funcional es simple y sintético. Se trata de una sucesión de espacios con la posibilidad de separar cada área de uso o integrar los distintos sectores teniendo como resultado una planta casi libre. Otro punto importante es el tratamiento de iluminación artificial. Realizado con la tecnología LED, otorgándole una ambientación escenográfica tanto en el interior como en el exterior, generando distintas sensaciones según los efectos lumínicos que se usen.

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Belgrano