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N° 5 año II marzo 2013 Apuntes desde Manhattan

Transformación de espacios urbanos en desuso Por la arquitecta Luciana Machado

La aparición en la vida neoyorkina de dos espacios públicos, reciclados y refuncionalizados casi simultáneamente y devueltos a la vida activa de la ciudad entre 2009 y 2010, se completa ahora, con la propuesta y presentación en sociedad de una tercera obra, tan ambiciosa en su resignificación como las dos primeras. Ellas son la ex vía férrea devenida en el parque High Line; el ex callejón y hoy glamoroso pasaje North End Way, y el proyecto de parque subterráneo LowLine. Todo el Manhattan… tapa

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Luciana Machado Arquitecta, UBA, Universidad Nacional de Buenos Aires. Vive y ejerce en Nueva York hace 11 años. Habiendo participado en proyectos comerciales y residenciales con la firma ICOM Architects, es ahora project manager de Meridian Design Associates Architects, P.C., con quienes desarrolla proyectos para televisión, radio y corporativos. Machado es corresponsal en Manhattan de la revista Casa Country y desde este número colabora con AN.


Apuntes desde Manhattan

Transformación de e urbanos en desuso por la arquitecta Luciana Machado

La aparición en la vida neoyorkina de dos espacios púb refuncionalizados casi simultáneamente y devueltos a la vida entre 2009 y 2010, se completa ahora, con la propuesta sociedad de una tercera obra, tan ambiciosa en su resignific primeras. Ellas son la ex vía férrea devenida en el parque Hig y hoy glamoroso pasaje North End Way, y el proyecto de LowLine. Todo el Manhattan…

High Line


espacios North End Way

blicos, reciclados y a activa de la ciudad a y presentaci贸n en caci贸n como las dos gh Line; el ex callej贸n parque subterr谩neo

Low Line


Las ciudades, además de delinearse y adquirir envergadura principales, también son un resultado de hechos pequeños que confortable la vida de sus habitantes. No es lo mismo trajinar calles años de uso sin ninguna mejora que hacerlo por espacios públ construidos, renovados de acuerdo con las demandas que el f adecuados a la época y a los cambios que la ciudad manifiesta. Y n para que la ciudad ofrezca calidad de vida al transeúnte, un enorm Muchas veces son los privados quienes aportan para mejorar e interesados en beneficiar a todos, como sucedió con estas obras q pequeñas para lo que Manhattan nos tiene acostumbrados, cambia de la isla. Pero comencemos por el principio…


a través de sus obras e sumados , hacen más s y veredas que acumulan licos bien proyectados y flujo de peatones exige, no siempre es necesario, me presupuesto público. el entorno que los rodea, que, sencillas y más bien aron el clima de una zona


Parque High Line

Muy utilizado por los neoyorkinos, la singularidad del High Line es que reciclada en parque, aprovechando su estructura ondulante y las vistas En Nueva York, la arquitectura no da respiro. Como otras ciudades, pro despiertan en los usuarios sentimiento de pertenencia a ese lugar. En visitar en Nueva York. Seguramente, además de disfrutarla pensarán pa eventuales basurales o refugio de alimañas, ubicados en cualquier ciu Line y ser recuperados para la gente, para la ciudad. Dar un nuevo sign algo aprovechable, es cuidar el medio ambiente y gestionar públicament El actual parque High Line era una estructura metálica elevada unos 10 m los años 30 para el tránsito de trenes, que funcionó hasta 1980. En 2003 s un parque público aprovechando que en su recorrido longitudinal atr extraordinarias visuales de la ciudad y el río. El proyecto ganador fue d tanto en los orígenes de la estructura como en la vegetación autóctona y El primer tramo del parque, ubicado al sur, fue abierto al público en junio las mismas especies silvestres existentes cuando era una vía abandona flanquea la cinta de pavimento por la que cientos de personas pasean o h El parque, gestionado por el gobierno de la ciudad con mantenimiento dividido en tres secciones y posee más de una docena de puntos de acce


e está hecho sobre los restos de una vía de trenes abandonada que fue panorámicas que ofrece su situación en altura. oporciona constantemente espacios generosos para su utilización que esto pienso cuando recorro High Line Park, una obra que recomiendo ara cuántos espacios públicos actualmente en desuso, abandonados y udad del mundo incluida Buenos Aires, se podría tomar la idea del High nificado a un espacio público destinado a la piqueta reconvirtiéndolo en te aplicando sustentabilidad. metros sobre el terreno y con más de 2 kilómetros de largo construida en se llamó a concurso internacional de arquitectura para transformarla en raviesa varios barrios del Lower West Side de Manhattan, ofreciendo de James Corner Field Operations y Diller Scofidio + Renfro, inspirado y espontánea del lugar. o de 2009; los otros dos tramos están en ejecución. El recorrido muestra ada, creciendo enérgicas y generando un borde vegetal paisajístico que hacen footing a cualquier hora del día. o a cargo de una asociación de amigos –Friends of The High Line-, está eso a lo largo de su recorrido en altura.


Datos para v Lugar: Hig recorrido q hasta la call En esos dos accesos pa sentarse a m TambiĂŠn se clases de p astronomĂ­a, High Line. publicado e


Objetivo urbanístico El proyecto en su amplitud incluye la consolidación de áreas verdes, recuperación de edificios, conexión a la red de metro y a las principales vías de transporte de la ciudad, todo como parte del extenso plan de reactivación urbanística del borde oeste de la bahía de Manhattan. Debe tenerse en cuenta que esta antigua vía de tren está hoy inserta en la trama urbana, desarrollándose a través de una zona densamente construida, nada parecido a cómo era en 1930. Pero la traza urbana creció integrando la vía que quedó como parte del paisaje. Esto explica, también, la intensidad con que se utiliza hoy el parque: siempre estuvo allí, sólo que hoy le encontraron un destino. Hasta aquí, el relato de una obra que, a gusto de quien la mire podrá ser más o menos bella y útil para la ciudad. No creo que en sí eso sea lo más destacable de esta transformación sino reconocer la decisión inteligente de aprovechar una estructura vieja, que superada por el tiempo aportaba visuales decadentes al área, transformándola en un parque moderno que le brinda a la ciudad extraordinarios paisajes y la oportunidad de recreación y deporte al aire libre y gratis. Es el final feliz de una transformación positiva: de no-lugar, sin belleza ni utilización, a espacio con identidad que la comunidad adoptó con entusiasmo. Sin duda un excelente ejemplo de recuperación de infraestructuras en desuso, evitando la demolición y generando lugares verdes de uso público y gratuito.

visitarla: gh Line Elevated Park, con un que parte desde Gansevoort Street le 34, Lower West Side, Manhattan. s kilómetros de longitud hay varios ara subir al parque y bancos para mirar el paisaje de río o tomar sol. e puede asistir gratuitamente a pilates, visitas guiadas y clases de , que se realizan regularmente en El calendario de actividades está en www.thehighline.org.


Pasaje peatonal North End Way

Battery Park es un ĂĄrea muy visitada p Hudson, desde allĂ­ salen los transborda modernos de viviendas y oficinas pro encontramos algunas de las mĂĄs famos (2006) y The Visionaire (2009). Entre sem uso que se le da al transformado pasaje N


por el turismo que llega a la isla. Ubicada a orillas del r铆o adores para visitar la Estatua de la Libertad. Sus edificios oducen constante movimiento de gente, y entre ellos sas obras de C茅sar Pelli: The Solaire (2003); The Verdesian mejantes testimonios arquitect贸nicos, llama la atenci贸n el North End Way, en Battery Park.


La obra

De lo nuevo que hay para ver estos días en Manhattan –que como Bueno cubierta de vidrio y metal que cubre la corta peatonal North End Way cubierta sobre la calle fue el broche, lo más llamativo; pero la totalida veredas de granito, proyecto lumínico con LEDs, y mobiliario de uso comercios y restaurantes allí ubicados sumaron glamour a la escena, r a tono con las circunstancias. También la fachada posterior de Gold ubica al 200 de West Street-, está sobre la North End Way, y fue la com para concretar el desarrollo y la obra del pasaje. Dicen que las obras pequeñas no existen cuando su importancia es m por las soluciones o mejoras que aportan. Este es el caso de la cubiert este pasaje. El techo traslúcido cubre sus 1.020 m2 y lo cambió de p atravesamos sin verlos, a espacio de reunión, protegido del sol y d encanta citarnos con un amigo para tomar un café en las mesitas de la c

La cubierta cam era simplemen edificios ganán diseño se com irregulares. E cubierta, que se Sur, a lo largo de une y articula necesario ya qu recta sino seg alarga la longitu una elegante p expanden com levantar vuelo sensación se re día porque los con distinta inte los edificios triángulos sus fo


os Aires tampoco duerme-, la y, es muy recomendable. La ad de la intervención incluyó público de buen diseño. Los remodelándose para ponerse dman Sachs –la principal se mpañía que puso los dólares

medida no por su tamaño sino ta de vidrio y acero que cubre pasaje anodino, de esos que de la lluvia y que, si da, nos calle.

mbió la realidad de lo que nte un vacío entre dos ndolo para el peatón. El mpone de tres triángulos El más largo divide la e inclina hacia el extremo e la diagonal. Esa diagonal a el espacio, algo muy ue North End Way no es gmentada. La diagonal ud del área dotándola de plasticidad. Los planos mo esforzándose para o, airosamente. Y esta enueva según la hora del s planos vidriados filtran ensidad y las sombras de proyectan sobre los ormas geométricas

El pasaje integra, por proximidad, las vías de circulación peatonal del West Side de Manhattan, integradas por espacios libres y caminos ribereños, entre ellos el parque High Line. Justamente si algo relaciona al remodelado pasaje North End Way con la High Line es que no sólo son lugares agradables de paso sino también puntos de encuentro y de llegada que, al ofrecer equipamiento para estar y sentarse, reconvirtieron su destino urbano.


E A C d p in C p F tr E h la e c n d


El proyecto de North End Way estuvo a cargo del, Departamento de Arquitectura de Harvard y de Preston Scott Cohen, con estudio en Cambridge, Massachusetts. Entre otras obras suyas vemos el Museo de Arte de Tel Aviv. Y aquí vuelvo sobre la idea de que para el arquitecto no hay obras pequeñas sino oportunidades de hacer cosas transformadoras, ndependientemente de su envergadura. Cohen tomó contacto con Goldman Sachs, patrocinante de la obra del pasaje a instancias de Harry Cobb, el experimentado arquitecto de Pei Cobb Freed & Partners, quien lo recomendó especialmente dado su estilo de rabajo detallista y amante de lo geométrico. El resultado de esa asociación de saber hacer y tener los medios para hacerlo fue, en este caso, este pasaje que deben incluir en su próxima visita a a ciudad, ya que estimula a pensar en el juego benéfico de autolimitarse en el uso de lo público sin por ello sentirse acotado en el uso de la ciudad. Está claro también, a la vista de la obra, que proyectos de arquitectura como este necesitan del buen trato, del buen uso y de la comprensión de quienes los disfrutan, para perdurar en el tiempo y aún mejorar.


LowLine

Luego de recuperar y devolver a la ciudad espacios que parecían destinados a la demolición, como contamos en los dos ejemplos anteriores, los neoyorkinos están esperando la concreción de The Delancey Underground, conocido como LowLine, en el Lower East Side. El proyecto propone convertir un enorme espacio subterráneo abandonado hace años, donde funcionaba la terminal de trenes, en un parque subterráneo cuyas imágenes renderizadas vemos aquí. La reconversión tiene doble valor: por un lado aprovechar un espacio sin utilidad y en decadencia; por otro, enriquecer una de las áreas menos verdes de la ciudad con un nuevo parque.


El proyecto y las tecnologías que se aplicarán para hacer de ese gigantesco sótano un parque pertenecen a James Ramsey, quien fue ingeniero en la NASA y fundó el estudio de arquitectura RAAD. También Dan Barasch, vicepresidente de PopTech, ONG dedicada a la promoción social de aplicaciones tecnológicas, y R. Boykin Curry IV, socio en Eagle Capital, una firma inversora de Nueva York, forman parte del proyecto. La materialización del proyecto implica la utilización de tecnología solar y fibra óptica para generar en ese gigantesco sótano un microclima capaz de reducir las emisiones de carbono y permitir que la vegetación del parque –árboles incluidos- prospere. En Manhattan, como en la mayoría de las principales ciudades del mundo, existe una interesante discusión sobre la oportunidad de reciclar y refuncionalizar los espacios que la propia ciudad va dejando de lado en su crecimiento y modificación. Lo bueno es que al término de esa discusión surgen obras como la que muestran los renders que publicamos por gentileza de Kibum Park de RAAD, LLC.


a単o 2 - numero 5 - marzo de 2013


Transformación de espacios urbanos en desuso por la arq Luciana Machado