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Palabra del Obispo

Cooperemos este domingo a las obras del Papa (Óbolo de San Pedro) Domingo 30 de Junio de 2013 † Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia Fue sorprendente la manera como se presentó ante la multitud congregada en la Plaza San Pedro el Papa Francisco: “Parece que los Señores Cardenales han ido a buscar al nuevo Obispo de Roma hasta el fin del mundo”. Buenos Aires, en efecto, la Arquidiócesis que tenía a su cargo el Cardenal Bergoglio, se encuentra a miles de kilómetros de distancia de la Sede de Pedro. Más que llamarse Pontífice Máximo, el Papa Francisco prefiere presentarse siempre como “Obispo de Roma”, como un Pastor cercano a su pueblo, como un hombre comprometido con una comunidad muy concreta, con esa Diócesis que ocupa el primado entre todas las iglesias particulares del mundo. En la Basílica de San Juan de Letrán, Catedral de Roma, se lee en la fachada: “Cabeza y madre de todas las Iglesias de la urbe y del orbe”. Pero precisamente por ser el sucesor de Pedro, el Papa es también cabeza del colegio episcopal y padre común de toda la cristiandad. Cuando Cristo eligió, llamó y envió a sus Apóstoles, formó un verdadero cuerpo colegiado, un grupo compacto, “creó a los Doce”, y puso al frente de ellos a Simón Pedro, a quien entregó las llaves y le encomendó confirmar en la fe a sus hermanos. A través de veinte siglos, se ha mantenido en la Iglesia el respeto a la diversidad y al mismo tiempo el principio de la unidad. Los sucesores de los Apóstoles, es decir, los Obispos esparcidos por el mundo, guiando y gobernando, en nombre de Cristo Pastor Supremo, a sus respectivas iglesias, han reconocido siempre al Obispo de Roma como el fundamento de la unidad y el garante de la catolicidad. El estilo humilde y al mismo tiempo comprometedor y exigente de este nuevo Papa, nos invita a todos a revisar nuestros criterios y a vivir lo esencial del cristianismo con libertad de espíritu y mayor coherencia evangélica. Más allá de los signos exteriores que llaman la atención, debemos comprender lo que mueve a Su Santidad Francisco a actuar de este modo. La simpatía que despierta en el pueblo, aun entre los no católicos, nos habla de la necesidad que tiene el mundo de un testimonio de autenticidad y radicalidad. No es que hayamos de contraponer o comparar maliciosamente a los diferentes Papas que hemos conocido. La Providencia de Dios da a la Iglesia en cada momento al Pastor que más responde a la situación histórica de su pueblo. Indudablemente los últimos Obispos de Roma han sido muy diferentes en su personalidad, pero todos ejemplares y virtuosos. El primer Papa latinoamericano de la historia, muy cercano a nosotros, entiende y valora nuestra cultura y cuenta con nuestro cariño y solidaridad en la tarea inmensa que se le ha


confiado. Con motivo de la Fiesta de San Pedro y San Pablo, los invito a que el próximo domingo dediquemos nuestra oración y nuestra ofrenda a favor del Papa Francisco. La limosna llamada “Óbolo de San Pedro” es la valiosa contribución para las obras de apostolado y caridad que el Papa realiza en la Iglesia y el mundo entero.

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