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A los cuatro vientos

XVII Domingo ordinario 28 de julio de 2013 Suplemento del Full Dominical

EL DESCANSO VERANIEGO

Desde que éramos escolares, la palabra verano la asociamos a las vacaciones. Después de todo un curso y de los exámenes finales —en mi época no había tantas evaluaciones periódicas y nos lo jugábamos todo a una carta— ¡qué felicidad poder dedicar unos meses a lo que más nos gustaba! No era inactividad, al contrario, eran recorridos en bicicleta, baños en cualquier balsa de agua, excursiones, lecturas, fiestas… y también ayuda a los mayores en las labores del campo. De aquella época nos viene un profundo amor a la naturaleza. ¡Los paisajes de nuestra infancia, tantas veces cruzados en todos los sentidos! También esos paisajes los asociamos a las vacaciones de verano. Con el paso de los años, la asunción de otras responsabilidades corre pareja con la limitación del tiempo vacacional, primero a un mes, después a un par de semanas, quizá a veces interrumpidas por obligaciones ineludibles. Hemos de dar gracias a Dios por poder descansar unos días alejándonos de nuestro quehacer habitual para dedicarlos a otras tareas. Este es el sentido del descanso veraniego, aunque hoy está muy ligado al turismo, a los viajes, a veces agotadores. Hay personas que quieren abarcar tanto que después

tendrán problemas para recordar lo que han visto. Es un tiempo que debemos procurar vivir con serenidad y en familia, siempre que sea posible. Ya habrá tiempo a lo largo del año para gestiones, reuniones, móvil, ordenador y todo lo que parece tan importante. No se trata de renunciar a nada de ello, pero sí de colocar cada cosa en su justo término. La familia, los hijos, esperan que los padres les dediquen una atención insustituible. Hacer planes juntos, desde leer un libro a subir a una montaña, desde visitar una ciudad a dedicarse a un entretenimiento favorito. Los cristianos podemos aprovechar estos días para dar testimonio de nuestra fe. Sin hacer cosas raras, con la naturalidad con la que trazamos cualquier plan, procurando que la asistencia a la misa dominical tenga su espacio en el programa de actividades. Los padres pueden quizá introducir a los hijos en la costumbre de rezar el rosario, sin imponerlo, por supuesto, recitándolo todo o en parte. Cuando son pequeños todo es un juego. Cuando se van haciendo mayores, es el momento en el que hay que rechazar la tentación de ocultar ante ellos la fe que profesamos.

También las vacaciones, como todo el año, son tiempo para pensar en los demás y amarles con obras, sobre todo a los enfermos y a las personas necesitadas. Las que no tienen vacaciones o las tienen forzadas durante todo el año porque no tienen trabajo. El deber de caridad siempre es acuciante. El descanso implica abandonar en la medida de lo posible las actividades que hacemos normalmente, no para no hacer nada, sino para hacer otras. Pero la ayuda a los demás no puede tomarse vacaciones. Dentro de los valores familiares, tener en cuenta al que sufre, por una circunstancia u otra, debe ocupar un lugar principal. El calor veraniego ha de ir acompañado de este calor humano que somos capaces de dar y que harán de nuestras vacaciones las mejores de nuestra vida.

† Jaume Pujol Balcells Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado


XVII Domingo del tiempo ordinario (28 de Julio de 2013) (Ciclo C)

La oración consiste en dialogar con Dios

Abrahán, el amigo de Dios, intercede ante su Señor por los habitantes de las dos ciudades amenazadas de destrucción (1 Lect.). Jesús, el Maestro, enseña a orar a sus discípulos y les exhorta a ser perseverantes en la misma (Ev.). La oración cristiana nos une al Señor, como el bautismo nos une estrechamente con Cristo muerto y resucitado (2 Lect.). Lectura del libro del Génesis (Gén, 18,20-32)

En aquellos días, el Señor dijo: “La acusación contra Sodoma y Gomorra es fuerte, y su pecado es grave; voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la acusación; y si no, lo sabré”. Los hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán. Entonces Abrahán se acercó y dijo a Dios: “¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti hacer tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?”.El Señor contestó: “Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.” Abrahán respondió: “Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?” Respondió el Señor: “No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco”. Abrahán insistió: “Quizá no se encuentren más que cuarenta” Le respondió: “En atención a los cuarenta, no lo haré”. Abrahán siguió: “Que no se enfade mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?” Él respondió: “No lo haré, si encuentro allí treinta”. Insistió Abrahán: “Me he atrevido a hablar a mi Señor. ¿Y si se encuentran sólo veinte?” Respondió el Señor: “En atención a los veinte, no la destruiré”. Abrahán continuó: “Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?”Contestó el Señor: “En atención a los diez, no la destruiré”. Salmo responsorial [Sal 137, 1-2 a. 2bc-3. 6-7ab. 7c-8 (R.:3ª) Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.

R. Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.

Daré gracias a tu nombre, por tu misericordia y tu lealtad. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R.

El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce el soberbio. Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo. R.

Y tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R. Lectura del libro de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses (Col 2, 12-14)

Hermanos: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo, y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con su cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz. Lectura del santo Evangelio según San Lucas (Lc 11, 1-13)

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo: “Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación” Y les dijo: “Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación”. Y les dijo: “Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres

Liturgia de la semana Domingo, 28: XVII Domingo del Tiempo Ordinario [Gén 18, 20-32; Salmo 137; Col 2, 12-14; Lc 11, 1-13 (LE/LH propias)

Lunes, 29: Santa Marta, (MO) [Éx 32, 15-24.30-34; Salmo 105; Jn 11, 19-27; o bien: Lc 10, 38-42]

Martes, 30: San Pedro Crisólogo, obispo y doctor (ML) [Éx 33, 7-11; 34, 5b-9. 28; Salmo 102; Mt 13, 36-43] Miércoles, 31: San Ignacio de Loyola, presbítero, (MO) [Éx 34, 29-35; Salmo 98; Mt 13, 44-46]

Jueves, 1: San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor, (MO) [Éx 40, 16-21.34-38; Salmo 83; Mt 13, 47-53]

Viernes, 2: San Eusebio de Vercelli, obispo; San Pedro Julián Eymard, presbítero (MMLL) [Lev 23, 1.4-11. 15-16.27.34b-37; Salmo 80; Mt 13, 5458] Sábado, 3: [Lev 25, 1. 8-17; Salmo 66; Mt 14, 1-12]

Domingo, 4: XVIII Domingo del tiempo ordinario [Ecl 1, 2; 2, 21-23; Salmo 89; Col 3, 1-5.9-11; Lc 12, 13-21 (LE/LH propias)] Las lecturas pertenecen al ciclo C. Liturgia de las Horas: Salmodia de la semana I.

panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. Y, desde dentro, el otro le responde: “ No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”

Un servicio del Departamento diocesano de Medios de Comunicación Social del Arzobispado de Tarragona

Hoja dominical (28-07-13)  

Semanario de información de la Archidiocesis de Tarragona n. 3307

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