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A los cuatro vientos

X Domingo ordinario 9 de junio de 2013 Suplemento del Full Dominical

LAS AMADAS IGLESIAS ORIENTALES

Francisco le gusta utilizar, que es quien preside a todos en el servicio y la caridad.

E

nmarcado en la serie de artículos que he dedicado a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, deseo hablar hoy de las Iglesias orientales, a las que dedicó el decreto “Orientalium Ecclesiarum”, tan importante para entender la unidad de la única Iglesia de Cristo, que es compatible con la rica diversidad de las Iglesias locales. En este caso me refiero a la Iglesia católica que se asienta en el Este de Europa y en Oriente Medio, muchas veces en minoría, en un ambiente formado mayoritariamente por la Iglesia Ortodoxa o el credo musulmán. Una Iglesia de muy antigua raíz apostólica, tanto como la Latina, que ha sido objeto de crueles persecuciones hasta épocas recientes, sobre todo bajo la dictadura comunista. Muchos de sus ministros y fieles vivieron estas duras condiciones de existencia que, en ocasiones, desembocaron en el martirio. He tenido ocasión de conocer estas comunidades tan amadas en mis viajes al Este europeo, sobre todo a Turquía, y la impresión que me he llevado, como la de todas las personas que formaban las peregrinaciones, ha sido de profunda admiración. Han conservado la fe y la han transmitido de unas generaciones a otras siguiendo el ejemplo de los primeros

cristianos, que también tuvieron que enfrentarse a las contradicciones más duras. Como sucesor de San Fructuoso, que en su martirio abrazó a toda la Iglesia, desde Oriente hasta Occidente, me conmueve ver como los fieles de estos países son conscientes de que su testimonio, expresado desde la minoría, es como el grano de mostaza, pequeño pero decisivo para el surgimiento de un gran árbol en el que puedan cobijarse los creyentes en Jesucristo. Por si era necesario, la intención del decreto conciliar, quiso dejar claro que la unidad no es lo mismo que la homogeneidad, y que estas comunidades orientales hacen bien en salvaguardar sus ritos, sus liturgias, sus ceremonias y sus formas organizativas, como los patriarcados. Conocemos poco, pero valoramos mucho, la riqueza de las tradiciones armenia, bizantina, ucraniana, sirio-antioqueña y otras. No deben renunciar a nada en su modo de expresar su fe, aunque siempre unidos a toda la Iglesia universal presidida por el Papa, el obispo de Roma, según el título que al papa

En algunos casos, frutos de años de aislamiento y separación física, será necesario el retorno a algunas prácticas sacramentales menos valoradas, como ocurre también a la Iglesia en Occidente. La Iglesia de Pedro, de Andrés, de Pablo… es la misma: la Iglesia de Jesucristo, su fundador, que se mantendrá hasta el fin de los tiempos con asistencia del Espíritu Santo. Hemos de rezar por estas comunidades hermanas nuestras en la fe, que el Concilio quiso tener especialmente presentes. Se me ocurre que Juan XXIII estaría particularmente ilusionado en este texto conciliar dirigido a unas Iglesias que él conoció bien en sus tiempos diplomáticos en Bulgaria y Turquía. A él podemos encomendarnos todos.

† Jaume Pujol Balcells Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado


Corpus Christi

(9 de Junio de 2013) (Ciclo C) Joven, levántate Al llegar al pueblo de Naín, Jesús se encuentra que llevan a enterrar el único hijo de una viuda. Jesús se conmueve y le dice: “No llores.” ¿Quién puede decir «no llores» a una madre, viuda, que ha perdido a su único hijo, si las lágrimas son el grito de las entrañas que lo reclaman? Más bien callamos y rogamos ante la muerte, la herida que habita en nuestra condición humana. Pero en los ojos de Jesús está la mirada de Dios herida por el dolor. Y la mano de Jesús detiene el camino de la muerte, por un tiempo - «joven, levántate» -, y lo devuelve a la madre. Y el joven «comenzó a hablar», dio signos de vida. Quizás el evangelio nos quiere decir que hay silencios que son signo de una muerte interior: cuando una persona se cierra, cuando no tiene nada que decir, cuando ha perdido el interés por vivir, cuando sus capacidades disminuyen, cuando es incapaz de relaciones sanas, de actividades que engendren vida ... es como si la muerte hiciera callar la vida.

Lectura del primer libro de los Reyes [17, 17-24] En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la señora de la casa. En enfermedad era tan grave que se quedó sin respiración. Entonces la mujer dijo a Elías: “¿Qué tienes tú que ver conmigo? ¿Has venido a mi casa para avivar el recuerdo de mis culpas y hacer morir a mi hijo?” Elías respondió: “Dame a tu hijo.” Y, tomándolo de su regazo, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó en su cama. Luego invocó al Señor: “Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me hospeda la vas a castigar, haciendo morir a su hijo?” Después se echó tres veces sobre el niño, invocando al Señor: “Señor, Dios mío, que vuelva al niño la respiración.” El Señor escuchó la súplica de Elías: al niño le volvió la respiración y revivió. Elías tomó al niño, lo llevó al piso bajo y se lo entregó a su madre, diciendo: “Mira, tu hijo está vivo” Entonces la mujer dijo a Elías: “Ahora reconozco que eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor en tu boca es verdad.” Salmo responsorial (Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12 a y 13b (R.:2 a) Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas [1, 11-19] Os notifico, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano; yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados. Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles, en seguida, sin consultar con hombres, sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, y después volví a Damasco. Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y me quedé quince días con él. Pero no vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor. Lectura del santo evangelio según San Lucas [7, 11-17]

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: “No llores”. Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo:

Liturgia de la semana Domingo, 9: X Domingo del tiempo ordinario [1Re 17, 17-24; Sal 29; Gál 1, 11-19; Lc 7, 11-17 (LE/LH propias) Lunes, 10: [2Cor 1, 1-7; Sal 33; Mc 5, 1-12] Martes, 11: San Bernabé, apóstol, (MO) [Hch 11, 21b-26; 13, 1-3; Sal 97; Mt 5, 13-16] Miércoles, 12: Santa María Rosa Molas Vallvé, virgen (En la ciudad de Reus: MO) (en el resto de la diócesis: ML) [2Cor 3, 4-11; Salm 98, 5.6.7.8.9; Mt 5, 17-19] Jueves, 13: San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia (MO) [2Cor 3, 15-4, 1. 3-6; Sal 84; Mt 5, 2026] Viernes, 14: [2Cor 4, 7-15; Sal 115; Mt 5, 27-32] Sábado, 15: Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen (ML) [2Cor 5, 14-21; Sal 102; Mt 5, 33-37] Domingo, 16: XI Domingo del tiempo ordinario [2Sam 12, 7-10.13; Sal 31; Gál 2, 16. 19-21; Lc 7, 36-8, 3 (LE/LH propias)] Las lecturas pertenecen al ciclo C. Liturgia de las Horas: Salmodia de la semana II OREMOS CON LA IGLESIA

El Santo Padre encomienda al Apostolado de la Oración, para este mes de junio de 2013, las siguientes intenciones para la oración:

Intención general: Para que prevalezca entre los pueblos una cultura de diálogo, de escucha y de respeto recíproco. Intención misionera: Para que allí donde es más fuerte el influjo de la secularización, las comunidades cristianos sepan promover eficazmente una nueva evangelización.

“¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!” El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: “Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”. La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Un servicio del Departamento diocesano de Medios de Comunicación Social del Arzobispado de Tarragona

Hoja dominical (09-06-13)  

Semanario de información de la Archidiocesis de Tarragona n.3300

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