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A los cuatro vientos

VI Domingo de Pascua 05 de mayo de 2013 Suplemento del Full Dominical

RELIGIONES NO CRISTIANAS

E

l 20 de marzo pasado, sólo una semana después de su elección, el papa Francisco hizo una referencia a las relaciones de la Iglesia Católica con otras religiones. Fue al día siguiente del inicio oficial de su ministerio petrino cuando recibió en la sala Clementina del Vaticano a representantes de diversas religiones no católicas y a líderes musulmanes, judíos y de otros credos. El Papa dedicó especial atención al patriarca Bartolomé I de Constantinopla, a quien nombró como “mi hermano Andrés”, en referencia al apóstol hermano de Pedro. En su discurso tuvo también palabras para los hebreos y musulmanes “que adoran a un único Dios viviente y misericordioso y lo invocan en su plegaria”. Pero dirigiéndose al conjunto de invitados, en los que había también budistas, sikhs y otros credos, recalcó que la Iglesia es consciente de la importancia que tiene la promoción de la amistad y del respeto entre los hombres y las mujeres de las diversas tradiciones religiosas”. El papa Bergoglio, en este punto, levantó la vista de la declaración que iba leyendo y quiso repetir esta idea de respeto, añadiendo que todos hemos de respetar y custodiar la creación y reconocer la

influencia positiva de las religiones en la búsqueda de la justicia, la reconciliación y la paz. Son palabras y gestos que van muy en la línea de un documento del Concilio Vaticano II titulado Nostra aetate (Nuestro tiempo), que supuso un avance muy importante en la comprensión de las religiones no cristianas. Hasta mitad del siglo pasado se hablaba de quienes las seguían como “los infieles” y se debatían las condiciones en que podrían salvarse, con referencias a una fe implícita, pero no se valoraba lo que en ellas podía haber de bueno y verdadero. Se dejaba así, de un plumazo dialéctico, fuera de toda observación a religiones con una gran historia y millones de seguidores, como el propio islamismo, el hinduismo o el budismo. La Constitución Lumen Gentium recogió que “todo lo que de bueno y verdadero hay en estas religiones, la Iglesia lo ve como una preparación al Evangelio”. El giro copernicano era

ya un hecho, reforzado por el documento mencionado Nostra aetate, que expresa el hecho de que tanto la religión católica como las demás intentan dar respuesta a los enigmas e inquietudes profundas del corazón humano”. Haciendo referencia a los hebreos, señalaba el error de considerar a los judíos en general los autores de la muerte de Cristo. Y decía que ni los de aquel tiempo pueden ser tomados como los exclusivos verdugos de Jesucristo, que murió para redimir los pecados de los hombres de todas las épocas, desarrollando la idea de que la crucifixión fue, en sentido místico, obra de todos los pecadores. No hay duda de que, en la senda de sus predecesores, el papa Francisco dará pasos muy notables en el camino ecuménico y en el de la compresión y estima de las personas de todas las religiones, también las no cristianas.

† Jaume Pujol Balcells Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado


VI Domingo de Pascua

(05 de Mayo de 2013) (Ciclo C)

La Iglesia se abre a otras culturas Los apóstoles se reúnen en Jerusalén y dan soluciones a los problemas surgidos en la comunidad cristiana. Buscan la comunión entre todas las comunidades y determinan aceptar las diferencias existentes entre las comunidades (1 Lect.). En nuestra sociedad se va construyendo la ciudad del futuro ( 2 Lect.). El Espíritu de Cristo sigue enseñándonos y recordándonos lo que Jesús dijo e hizo. Su vida y enseñanza se resumen en el amor. (Ev.). Lectura de los Hechos de los Apóstoles (He 15,1-2.22-29) En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: “Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.” Salmo responsorial (Sal 66) El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R. Oh dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, Riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R. Lectura del libro del Apocalipsis (Ap 21,10-14.22-23) El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con docen nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero. Lectura del santo Evangelio según San Juan (Jn 14,23-29) En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado. “ Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo. “

Liturgia de la semana Domingo, 5: VI Domingo de Pascua [Hch 15, 1-2.22-29; Salmo 66; Ap 21, 10-14.km22-23; o bien: Ap 22, 12-14. 16-17. 20; Jn 14, 23-29; o bien: Jn 17, 20-26 (LE/LH propias)] Lunes, 6: [Hch 16, 11-15; Salmo 149; Jn 15, 26-16, 4a] Martes, 7: [Hch 16, 22-34; Salmo 137; Jn 16, 5-11] Miércoles, 8: [Hch 17, 15.22-18, 1; Salmo 148; Jn 16, 12-15] Jueves, 9: [Hch 18, 1-8; Salmo 97; Jn 16, 16-20] Viernes, 10: San Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia (MO) [Hch 18, 9-18; Salmo 46; Jn 16, 20-23 a] Sábado, 11: [Hch 18, 23-28; Salmo 46, 2-3.8-10; Jn 16, 23b-28] Domingo, 12: VII Domingo de Pascua. La Ascensión del Señor (Sol) [Hch 1, 1-11; Salmo 46; Ef 1, 17-23; o bien: Heb 9, 24-28; 10, 19-23; Lc 24, 46-53 (LE/LH propias)] Las lecturas pertenecen al ciclo C. Liturgia de las Horas: Salmodia de la semana II

OREMOS CON LA IGLESIA El Santo Padre encomienda al Apostolado de la Oración, para este mes de mayo de 2013, las siguientes intenciones para la oración: Intención general: Para que quien administra la justicia opere siempre con integridad y recta conciencia. Intención misionera: Para que los seminaristas, especialmente de las Iglesias de misión, sean pastores según el corazón de Cristo, enteramente dedicados al anuncio del Evangelio.

Un servicio del Departamento diocesano de Medios de Comunicación Social del Arzobispado de Tarragona

Hoja dominical (05-05-13)  

Semanario de información de la Archidiocesis de Tarragona n. 3295

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