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A los cuatro vientos

XIII Domingo ordinario. 24 de junio de 2012 Suplemento del Full Dominical

TOMÁS, LA FE DEL QUE DUDA vas, ¿cómo podemos saber el camino?” (Jn 14,5). Gracias a esa espontánea reacción, Jesús nos dejó una sentencia lapidaria: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

stamos en camino hacia el E Año de la Fe, propuesto por Benedicto XVI a partir de octubre, y me ha parecido que podríamos considerar esa virtud sobrenatural de la fe a la luz de la conducta del apóstol Tomás, cuya fiesta celebra la Iglesia el próximo martes, 3 de julio. Tomás es ejemplo paradigmático del creyente que duda, y por este motivo pienso que puede ser una buena referencia para acompañar a cuantas personas tienen dudas, pero buscan sinceramente la verdad en Jesucristo. El Papa ha dispuesto que el comienzo del Año de la Fe coincida con el 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II. Quienes tuvimos la fortuna de residir en Roma aquellos años, no podemos olvidar un acontecimiento tan grande que ha marcado la historia de la Iglesia en los últimos tiempos. Hemos de profundizar en sus contenidos, que es como decir que hay que profundizar en la fe

y la práctica cristiana, y a ello nos aplicamos hoy, una vez más, de la mano del apóstol Tomás. Tomás fue uno de los doce escogidos directamente por el Señor. Y el Evangelio nos trae algunas frases suyas que, aún siendo escasas, son muy ilustrativas. Benedicto XVI las repasó en sus homilías dedicadas a los pilares de la Iglesia. La primera intervención que recogen los evangelistas es cuando Jesús, en un momento crítico, decide ir a Betania para resucitar a Lázaro, poniendo en peligro su vida. “Vayamos también nosotros a morir con él” (Jn, 1116), dijo Tomás. En efecto, “lo importante —dirá el Papa— es no alejarse nunca de Jesús”. Una segunda intervención es en la Última Cena cuando el Señor predice su muerte y dice a los suyos: “Vosotros ya sabéis el camino para ir adonde yo voy”. Tomás exclama: “Señor, no sabemos adónde

Hasta ahora Tomás era un creyente desconcertado. Creía en el Maestro, por eso le seguía, pero se le acumulaban las preguntas. Hay que llegar a su tercera intervención, la más famosa, para entender del todo al personaje. No se encuentra presente cuando Jesús resucitado se aparece a los apóstoles y, al decirle ellos lo ocurrido, afirma: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn, 20-25). Cuando Jesús le muestra la evidencia, surge en él un acto de fe que la Iglesia repite cada día al celebrar la misa, antes de la comunión: “¡Señor mío y Dios mío!”. En la preparación del Año de la Fe, consideremos esta realidad. La duda no es mala, incluso puede ser necesaria para desembocar en una creencia más vigorosa. La lealtad y la sinceridad, como las que tenía Tomás, son las alforjas necesarias para este camino.

† Jaume Pujol Balcells Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado


XIII Domingo del Tiempo Ordinario (1 de julio de 2012) (Ciclo B) La fuerza de la muerte y el poder de la vida La muerte es un hecho y un drama. El hombre es un ser para la muerte y para la inmortalidad. Dios creó al hombre incorruptible, pero entró la muerte en el mundo por el pecado (1 lect.). Jesús vence la fuerza de la muerte y resucita a la hija de Jairo (ev.). Dios ha compartido con nosotros sus riquezas para que nosotros, a su vez, compartamos los bienes con los demás necesitados (2 lect.). Lectura del libro de la Sabiduría (Sab 1, 13-15; 2, 23-24) Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes.Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella. Salmo responsorial (Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12ª y 13b (R: 2ª) Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y nos has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R. Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2Co 8, 7. 9. 13-15) Hermanos: Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra

generosidad. Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad. Es lo que dice la Escritura: “Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.”

Liturgia de la semana Domingo, 1: XIII Domingo del tiempo ordinario [Sap 1, 13-15; 2, 23-24; Sal 29; 2Cor 8, 7.9.13-15; Mc 5, 21-43 (LE/LH propias)] Lunes, 2: [Am 2, 6-10. 13-16; Sal 49; Mt 8, 18-22] Martes, 3: Santo Tomás, apóstol (F): [Ef 2, 19-22, Sal 116; Jn 20, 2429 (LE/LH propias)] Miércoles, 4: Dedicación a la Catedral (Diócesis: F; Catedral: Sol) [Am 5, 14-15, 21-24; Sal 49; Mt 8, 28-34 (LE/LH propias)] Jueves, 5: San Antonio María Zaccaría, presbítero (ML) [Am 7, 10-17; Sal 18; Mt 9, 1-8] Viernes, 6: Santa María Goretti, virgen y mártir (ML) [Am 8, 4-6. 9-12; Sal 118; Mt 9, 9-13] Sábado, 7: [Am 9, 11-15; Sal 84; Mt 9, 14-17]

Lectura del santo evangelio según san Marcos (Mc 5, 21-24. 35b-43)

Domingo, 8: XIV Domingo del tiempo ordinario: [Ez 2, 2-5; Sal 122; 2Cor 12, 7b-10; Mc 6, 1-6 (LE/ LH propias)]

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: “Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.”Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente. Llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: “Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?”Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:“No temas; basta que tengas fe.”No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: “¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.”Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le

Las lecturas pertenecen al ciclo B. Liturgia de las Horas: Salmodia de la semana I. FELICITEMOS Esta semana celebra el aniversario de su ordenación sacerdotal los presbíteros: 3 de julio: Pere Joan Figueras Roca (2005) Josep Mateu i Guarro (2005) Jaume Sanahuja Cartañà (2005) Ad multos annos! Exposición de pintura gótica restaurada en la capilla de la Inmaculada Concepción de la Catedral del 4 de julio al 2 de febrero 2013 dijo: “Talitha qumi” (que significa: “Contigo hablo, niña, levántate”). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Un servicio del Departamento diocesano de Medios de Comunicación Social del Arzobispado de Tarragona


Hoja dominical (24-06-12)