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A los cuatro vientos Solemnidad del Corpus Christi 6 de Junio de 2010 Suplemento de Full dominical

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Las promesas de Jesús alimento y prenda de vida eterna: vida que ya poseemos ahora cada vez que recibimos al Señor. Con él en el corazón y en toda la vida se cumple la última de las promesas de Jesús: que siempre estará con nosotros para acompañarnos en el camino de la vida.

i releemos con atención los santos Evangelios descubriremos una serie de promesas que nos hace Jesús. Así, en el célebre discurso en Cafarnaún, justamente llamado “discurso del Pan de Vida”, Jesús nos dice que el que come su cuerpo y bebe su sangre tendrá la vida eterna. A muchos les pareció un lenguaje duro, no aceptable y se separaron de Jesús; los discípulos, en cambio, creyeron y se quedaron con Él y vivieron el momento en el que esas palabras llegaron a su cumplimiento en la Última Cena.

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Más adelante, en el momento de su elevación al Cielo, Jesús dice a sus discípulos: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Promesa que no deja de cumplirse desde hace dos mil años y que, ahora como entonces, da fuerza a los discípulos de Jesús que tenemos que ir por todo el mundo predicando el Evangelio. Todavía encontramos otra promesa de Jesús. La recoge san Juan en el largo discurso que precede a la Pasión y que Jesús pronuncia mientras cena por última vez con los discípulos. Les dice: “Os digo la verdad: os conviene que me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros, en cambio, si me voy, os lo enviaré”. Esta promesa de la venida del Espíritu Santo se cumplió el mismo día de Pascua y, des-

pués, en plenitud, el día de Pentecostés, como recientemente hemos vuelto a celebrar. Son tres promesas que están absolutamente relacionadas y que abarcan el misterio eucarístico que celebramos el día del Corpus Christi. La Eucaristía es posible gracias a la fuerza del Espíritu Santo. Así se le invoca en la santa Misa para pedirle que una vez más haga el milagro de convertir el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es el Espíritu santificador quien hace verdaderamente presente a Jesús y no sólo un símbolo o una imagen suya. Y este Jesús es

A lo largo de nuestra existencia nos habrá tocado muchas veces, y por motivos muy diversos, despedirnos de personas que amamos. A la hora de la partida dejamos fotografías, gestos, recuerdos, objetos que pasan de mano en mano para prolongar, de alguna manera, la presencia en la ausencia. Jesús, en cambio, como nos ama hasta el fin y cómo lo puede todo, se queda Él mismo. Esta es la gran promesa y la gran realidad de la vida cristiana: la presencia real de Dios que es Camino, Verdad y Vida y que llena de auténtica esperanza nuestras vidas. Adorémosle en la Eucaristía y aprovechémonos de ese gran don que es el tesoro de la Iglesia.

† Jaume Pujol Balcells Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado


Solemnidad del Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo (6 de Junio de 2010) (Ciclo C) La Eucaristía, misterio de fe Todos los días la Iglesia celebra la Eucaristía, pero hoy de una forma especial. Melquisedec agradece a Dios la victoria que ha concedido al patriarca Abrahán y le ofrece pan (1ª Lectura). La multiplicación de los panes es anuncio de la Eucaristía (Evangelio). La Iglesia ha recibido por tradición la Eucaristía en cuanto memorial de la Pascua del Señor (2ª Lectura). Lectura del libro del Génesis (Gén 14,18-20) n aquellos días Melquisedec, rey de Salén, sacó pan y vino; era él sacerdote del Dios altísimo, y bendijo a Abrán diciendo: «Bendito seas, Abrán del Dios altísimo, que creó el cielo y la tierra, y bendito sea el Dios altísimo, que ha puesto en tus manos a tus enemigos». Y Abrán le dio el diez por ciento de todo.

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SALMO RESPONSORIAL (Sal 110) Palabra del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, hasta que haga de tus enemigos estrado de tus pies». El Señor extenderá desde Sión el poder de tu cetro: domina sobre tus enemigos. Contigo el poderío el día de tu nacimiento; en las montañas santas, como el rocío, te he engendrado en el seno de la aurora. El Señor lo ha jurado y no se vuelve atrás: «Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec». Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (1Cor 11,23-26) ermanos: Yo recibí del Señor lo que os he transmitido: Que Jesús, el Señor, en la noche que fue entregado, tomó pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cada vez que la bebáis, hacedlo en memoria mía». Pues siempre que coméis este pan y bebéis este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva.

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Lectura del santo Evangelio según San Lucas (Lc 9,11b-17) n aquel tiempo Jesús se puso a hablar a la gente del reino de Dios

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y curó a los que lo necesitaban. Al caer el día se le acercaron los doce y le dijeron: «Despídelos para que vayan a las aldeas y caseríos del contorno a buscar alojamiento y comida, pues aquí estamos en descampado». Pero Jesús les dijo: «Dadles vosotros de comer». Ellos le dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces. ¡A no ser que vayamos a comprar alimentos para toda esta gente!». Pues eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se sienten en grupos de cincuenta». Así lo hicieron, y dijeron que se sentaran todos. Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, alzó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y se los dio a los discípulos para que se los distribuyeran a la gente. Y todos comieron hasta hartarse. Y se recogieron doce canastos llenos de las sobras.

Liturgia de la semana Domingo 6 de junio: Solemnidad del Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo. Día de la Caridad [Gén 14,18-20; Sal 109; 1 Cor 11,23 b-26; Lc 9,11 b-17 (LE/LH propias)]. Lunes 7: [1Re 17,1-6; Sal 120; Mt 5,1-12]. Martes 8: [1Re 17,7-16; Sal 4; Mt 5,13-16]. Miércoles 9: San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia (ML) [1Re 18,2039; Sal 15; Mt 5,17-19]. Jueves 10: [1Re 18,41-46; Sal 64; Mt 5,20-26]. Viernes 11: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús [Ez 34,11-16; Sal 22; Rom 5,5 b-11; Lc 15,3-7 (LE/LH propias)]. Sábado 12: El Corazón Inmaculado de María (MO) [1Re 19,19-21; Sal 15; Lc 2,41-51]. Domingo 13: Domingo XI del tiempo ordinario. [2Sam 12,7-10.13, Sal 31; Gál 2,16.19-21; Lc 7.36-8.3 (LE/ LH propias)]. Las lecturas pertenecen al ciclo C. Liturgia de las Horas: Salmodia de la II semana.

CORPUS CHRISTI n diversos países se celebra hoy la solemnidad del Corpus Christi, que en el Vaticano y en otras naciones ya se celebró el jueves pasado. Es la fiesta de la Eucaristía, don maravilloso de Cristo, que en la última Cena quiso dejarnos el memorial de su Pascua, el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, prenda de su inmenso amor por nosotros. Hace una semana, nuestra mirada se centraba en el misterio de la santísima Trinidad; hoy, estamos invitados a fijarla en la Hostia santa: es Dios mismo, es el Amor mismo. Esta es la belleza de la verdad cristiana: el Creador y Señor de todas las cosas se hizo "grano de trigo" para ser sembrado en nuestra tierra, en los surcos de nuestra historia; se hizo pan para ser partido, compartido, comido; se hizo nuestro alimento para darnos la vida, su misma vida divina. Nació en Belén, que en hebreo significa "Casa del pan"; y, cuando comenzó a predicar a las multitudes, reveló que el

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Padre lo había mandado al mundo como "pan vivo, bajado del cielo", como "pan de vida". La Eucaristía es escuela de caridad y solidaridad. Quien se alimenta del Pan de Cristo no puede permanecer indiferente ante quienes, también en nuestros días, carecen del pan de cada día. Muchos padres de familia a duras penas logran conseguirlo para sí y para sus hijos. Es un problema cada vez más urgente, que la comunidad internacional no logra resolver del todo. La Iglesia no sólo reza: "danos hoy nuestro pan de cada día", sino que, siguiendo el ejemplo de su Señor, se compromete de todos los modos posibles a "multiplicar los cinco panes y los dos peces" con innumerables iniciativas de promoción humana y de comunión, para que a nadie le falte lo necesario para vivir. Benedicto XVI (Del Angelus del 25 de mayo de 2008 en la Ciudad del Vaticano)

Un servicio del Departament diocesà de Mitjans de Comunicació Social de l’Arquebisbat de Tarragona


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