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LA MADUREZ DE LA FE: “A LA MEDIDA DE LA PLENITUD DE CRISTO” (Ef 4,13)

Por: + Elkin Fernando Álvarez Botero Obispo auxiliar de Medellín

LA NOTICIA DEL DOMINGO DOMINGOS XXVII - XXX

Por: Jairo Alberto Henao Mesa, Pbro. Facultad de Teología. U.P.B.

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LA PAZ, Sí ES POSIBLE.

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LA PAZ CELEBRADA EN LA FE

Por: Fabián Ortega Jiménez, Pbro. Delegado Arzobispal para la Vida, la Justicia y la Paz

Por: Diego A. Uribe Castrillón, Pbro. Docente. U.P.B.

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¡AVE MARIA! 1963. HACIA LA LUMEN GENTIUM Por: Fernando J. Bernal Parra. Pbro. Docente U.P.B.

¡EN CLAVE DE MISIÓN!

Por: Orlando Ramírez Gálvez, Pbro. Delegado Arzobispal para la Animación Misionera

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MANUAL DE POLÍTICAS DE TRATAMIENTO DE INFORMACIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS DATOS PERSONALES. DECRETO Nº104G/13

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+ RICARDO TOBÓN RESTREPO ARZOBISPO DE MEDELLÍN DECRETOS DE NOMBRAMIENTOS

Delegado: P. Germán Andrés Bustamante Tamayo Arquidiócesis de Medellín / Octubre 2013 / 208 / 1.200 Ejemplares / ISSN 1909-9584 ARZOBISPO DE MEDELLÍN. FRANQUICIA POSTAL. DECRETO No. 27-58 1955


LA MADUREZ DE LA FE: “A LA MEDIDA DE LA PLENITUD DE CRISTO” (Ef 4,13) Por: + Elkin Fernando Álvarez Botero Obispo auxiliar de Medellín

Seberíamos alcanzar la ‘medida de la plenitud de Cristo’, a la que somos llamados a llegar para ser realmente adultos en la fe. No deberíamos permanecer niños en la fe…Tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Él es la medida del verdadero humanismo. ‘Adulta’ no es la fe que sigue las olas de la moda y la última novedad; adulta y madura es la fe profundamente radicada en la amistad con Cristo”. Benedicto XVI

En la homilía de la misa pro eligendo Pontifice, el 18 de abril de 2005, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger ya proponía a la Iglesia esta reflexión: es necesario recorrer el “camino hacia la madurez de Cristo…, o más precisamente, según el texto griego, deberíamos hablar de alcanzar la ‘medida de la plenitud de Cristo’, a la que somos llamados a llegar para ser realmente adultos en la fe. No deberíamos permanecer niños en la fe…Tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Él es la medida del verdadero humanismo. ‘Adulta’ no es la fe que sigue las olas de la moda y la última novedad; adulta y madura es la fe profundamente radicada en la amistad con Cristo”. También el Papa Francisco no pocas veces en el trascurso de este Año de la Fe nos hablado del propósito de alcanzar cada vez más una fe madura y convencida: “En el mundo de hoy, sujeto a rápidos cambios y agitado por cuestiones de gran relevancia para la vida de la fe, es urgente un valiente compromiso para educar en una fe convencida y madura, capaz de dar sentido a la vida y de ofrecer respuestas convincentes a cuantos están en busca de Dios” 1. En efecto, no es difícil constatar que para muchos bautizados la dimensión religiosa de su vida ha pasado a un segundo plano.Otros han crecido humanamente, se han hecho profesionales, han logrado títulos, pero se han quedado niños en la fe; otro gran grupo piensa que la fe está cimentada sólo en algunas prácticas cúlticas o en determinados rezos, pero 1 Discurso a la comunidad de los escritores de la “CiviltàCattolica”. 14 de junio de 2013.

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no dan el paso al verdadero compromiso; tantos hermanos nuestros viven en la indiferencia, en el vacío, en una búsqueda, sin caminos para seguir. Conviene, por tanto, que a punto de concluir el Año de la Fe, nos preguntemos si hemos realmente avanzado en el sendero que nos trazó el Papa Benedicto XVI al convocar a la Iglesia a vivir este acontecimiento de gracia. En otras palabras, estamos invitados a hacer un balance, a nivel personal y comunitario, sobre el crecimiento y la maduración de nuestra fe. Lo podemos hacer con la guía de la palabra de Dios. 1. Un problema de vieja data Ya el apóstol San Pablo se encontró con el problema de la “eterna inmadurez” de los cristianos de una de las comunidades que fundó. Él notaba que no se avanzaba, que todavía estaban riñendo por cosas sin importancia, que no había un fundamento serio en la práctica de la fe. Veamos lo que escribe a la comunidad de Filipos: El mismo (Cristo) «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error, antes bien, siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza… (Ef 4,11-15). De otra parte el autor de la carta a los Hebreos se encuentra con un problema semejante en la comunidad a la que escribe y para exhortarlos asume una comparación del niño que todavía tiene necesidad de leche y el adulto que ya puede comer manjar sólido:

Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, vuelven a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y se han hecho tales que tienen necesidad de leche en lugar de manjar sólido. Pues todo el que se nutre de leche desconoce la doctrina de la justicia, porque es niño.En cambio, el manjar sólido es de adultos; de aquellos que, por costumbre, tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal (Heb 5,12-14). 2. ¿Quién es una persona madura? Cuando se habla de madurez en la fe, la Palabra de Dios nos invita a comparar las actitudes de fe con las actitudes normales de una persona humanamente madura. Por ello, podemos partir de una descripción de las actitudes “inmaduras y maduras” de una persona: • La persona inmadura no ha quemado las etapas naturales de su crecimiento. El maduro, el adulto, es aquel que ya ha superado esas etapas y ha aprendido de las experiencias vividas. • Una persona inmadura no es capaz de enfrentar y resolver los problemas que se le presentan; en cambio, el adulto busca soluciones, decide los caminos a seguir, se empeña, persevera. • Quien no ha madurado humanamente no entiende las causas de las situaciones y, generalmente, reacciona por impulsos. Una persona madura reflexiona, analiza y discierne. • Una persona inmadura se crea un mundo fantasioso; el maduro se compromete en la búsqueda de la verdad y “tiene los pies sobre la tierra”. • Quien no ha crecido humanamente sólo encuentra culpas en los demás, no reconoce sus errores; del mismo modo, experimenta dificultad notoria para perdonar. La persona madura reconoce y asume sus equivocaciones, es capaz de pedir disculpas y de esforzarse por ser mejor; perdona las ofensas que recibe.

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• Una persona inmadura es irresponsable, lenta para la acción y temerosa para el compromiso. La persona madura es responsable, se esfuerza en la realización de sus tareas y mantiene viva su iniciativa.

• Ser responsables frente a nuestra vocación y misión: discernir los desafíos del tiempo presente y empeñarnos en ser testigos de los valores del Evangelio aunque el mundo vaya por un camino contrario.

• Quien no ha madurado humanamente tiene un círculo de relaciones reducido, le cuesta interactuar con los demás, es egoísta. La persona madura tiene un círculo amplio de relaciones, puede trabajar en grupo, piensa en los otros.

• Mantener un esfuerzo constante de conversión, reconociendo nuestras equivocaciones y pecados, pidiendo la fortaleza del Espíritu que sostiene en todas las luchas. Cultivar la verdadera fraternidad, también pidiendo y ofreciendo perdón.

3. La madurez de la fe En nuestra vida cristiana, a veces andamos entretenidos en detalles, en cosas sin importancia, en pequeñeces, en lo que alguien dijo, en las cosas que adornan, pero no en los valores importantes y de fondo. Lo importante, como lo dijo en su momento el Papa, es nuestra unión con Cristo y ser sus discípulos y misioneros. Tenemos que reconocer que en la mayoría de las ocasiones los creyentes no damos frutos de vida cristiana, no porque seamos malos, sino porque no hemos crecido en la fe, porque nos falta madurez, porque somos inconscientes y porque no hemos profundizado el inmenso don de Dios que es la fe. Siguiendo las imágenes bíblicas y las exhortaciones de la misma palabra (se incluyen las citas correspondientes), es posible, finalmente, describir algunas actitudes que deben caracterizar a los discípulos que va madurando en Cristo: • Tomar “alimento sólido”, es decir, damos cuenta de la grandeza de nuestra condición cristiana y crecer cada vez más en nuestro conocimiento de Cristo. Así mismo, ser conscientes de las implicaciones de los mandamientos, de la dimensión de nuestras responsabilidades como cristianos. Crezcan, pues, en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. (2Pd 3,17-18).

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Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, sopórtense unos a otros y perdónense mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor los perdonó, perdónense también Ustedes (Col 3,12-13). • No dejarnos arrastrar fácilmente, en nuestra vida cristiana, por cualquier comentario, por un pequeño viento de discordia, por los chismes. • Ser capaces de vivir y actuar en comunidad, discernir juntos las acciones, planear en equipo, ejercer juntos las tareas evangelizadoras. Esto es lo mismo que asumir nuestra propia vocación y misión en la vida de la Iglesia, sin marginar o desconocer a los demás. …siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también ustedes están siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu (Ef 2,19-22). Hermanos míos, no entre la acepción de personas en la fe que tienen en nuestro Señor Jesucristo glorificado (Sant 2,1) • Servir generosamente a los demás, sin dejarnos llevar por el egoísmo y la búsqueda de intereses personales.


Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación; pues tampoco Cristo buscó su propio agrado…(Rom 15,2-3). • Mirar a la Iglesia con un corazón abierto y universal, esto es, ser misioneros, dispuestos a llevar el Evangelio, a salir, a fortalecer la fe dándola. Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo... (Mt 28,18-19). • Reconocer nuestras propias limitaciones, con profunda humildad, y poner en manos de Dios nuestros problemas y preocupaciones. Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros (2Co 4,7). • Entrar en la dinámica del Reino de Dios: Dejar que nuestra vida sea guiada por la “Buena Nueva”, por los valores permanentes, duraderos e importantes. Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta (Fil 4,8).

Tenemos que reconocer que en la mayoría de las ocasiones los creyentes no damos frutos de vida cristiana, no porque seamos malos, sino porque no hemos crecido en la fe, porque nos falta madurez, porque somos inconscientes y porque no hemos profundizado el inmenso don de Dios que es la fe.

• Y, lo más importante, dar frutos de buenas obras. Éste es el mejor signo de que vamos madurando en nuestra fe. En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí... (Gal 5,22-23).

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LA NOTICIA DEL DOMINGO

DOMINGOS XXVII - XXX

Por: Jairo Alberto Henao Mesa, Pbro. Docente. U.P.B. DOMINGO XXVII TIEMPO ORDINARIO. LECTIO. Primera Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4

Si Cristo es redentor, sacramento del Padre, la Iglesia debe ser redentora, porque es sacramento de Cristo.

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Te gritaré: «Violencia», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas? El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse: “El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe”.» Palabra de Dios. MEDITATIO San Pablo se sirvió de este oráculo del profeta para hablar de la adhesión confiada a Cristo Resucitado (Rm 1,17). El tema de la Salvación siempre inquietó a Israel porque fue un pueblo que cada 100 o 200 años era expropiado, esclavizado, sometido. Sucedía con él como con muchos campesinos de nuestra Colombia que nunca han conocido qué es la ciudadanía de primera categoría. Siempre han vivido de las migajas que les da su tierra, porque para ellos no ha habido oportunidades de vivienda, educación, servicios públicos, insumos agro-

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pecuarios no especulativos. Siempre sometidos a los grupos guerrilleros o paramilitares. Sometidos a las extravagancias climáticas. Sometidos a la falta de educación técnica y la cultura patriarcalista que tanto ha marcado la vida de nuestros pueblos. Sometidos a unas prácticas religiosas que a veces son simple ritualidad y no formación del sentido de Dios en la Historia de Salvación en Colombia, concepto que no existe en nuestras mentes. Habacuc representa al campesinado, al pueblo de Israel desprotegido. Él mismo se pregunta si Dios tiene sentido, pues enmudece en medio de tanto desastre. Pareciera que su respuesta fuera sólo la violencia que contemplan los ojos del profeta. San Pablo aplica el oráculo para ver en la fuerza del Crucificado y Resucitado la dýnamis de Dios que actúa favorablemente como justicia, como liberación, como sabiduría y salvación (1Cor 1,30). Pero Pablo ya tenía en mente toda una dimensión escatológica de la vida y por eso muchas veces, en Él, el tema de la salvación se confunde con aquello que pasa después de la muerte. Mientras el profeta estaba hablando en términos intra-históricos. Volver la mirada y escuchar al profeta nos hace recoger de nuevo la fuerza de una afirmación centrada en el acontecer del día a día; recibamos las dos partes del oráculo: La expresión “el injusto tiene el alma hinchada”, implica que todos los poderes injustos de nuestra cotidianidad tienen la pretensión de permanencia, de que nadie los ve, de que nadie los juzgará, de que no experimentarán la ruina. Quien sufre la desgracia quiere que las cosas terminen de una vez y que el victimario o causante de los males sufra el juicio, lo cual pertenece a nuestra estructura emocional. Sólo el carácter razonablemente formado y el altruismo espiritual vienen en ayuda nuestra para saber frenar la sed de la venganza. El orgullo acompaña siempre al que no tiene arrepentimiento, esa es una verdad que enseña la vida. Mientras esto sea así… muy difícil la realidad. El injusto es un insulto permanente para el pobre, para las víctimas, para quienes tienen que sufrir tanto.

La expresión “el justo vive de la fe”, implica confianza, esperanza. Pero no como un acto gratuito hacia la nada. Esperanza en que Dios hará lo suyo. Confianza es apoyarse en Dios. Se trata de eso. Los orientales lejanos saben más del sufrimiento que nosotros. A decir verdad, el sufrimiento debe ser muy duro en cualquier ser humano. Pero hay culturas que nos enseñan a mirar el sufrimiento con respeto, con silencio contemplativo, con esperanza, con la confianza de que todo cambiará, incluso aprender a morir en parte o totalmente para que otros tengan la oportunidad de vivir. Nuestra cultura es incapaz de generar esos sentimientos de muerte y resurrección. Y ese es un gran problema. Porque nada se solucionará de la noche a la mañana, nada. Y hay cosas que horadan tanto el espíritu que jamás se irán de nuestras almas. Pero el paso silencioso de los días y la firme actitud de que así sea, pueden lograr que el mañana sea menos doloroso. Sin embargo, cuando se trata de violencias estructurales, todos debemos poner el empeño en erradicarlas, porque eso es lo que hace Dios en la Historia de Salvación de Israel, y eso es lo que quiere en nuestra Historia de Salvación.

LECTIO Segunda Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14 Querido hermano: Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús. Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. Palabra de Dios.

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MEDITATIO En las tres partes de este pequeño segmento paulino encontramos la idea de que actuamos por la fuerza del Espíritu Santo, que es “energía, amor y buen juicio”, es “fuerza de Dios”. Con mis estudiantes de Obra Lucana nos hemos hecho esta pregunta: ¿De dónde viene la idea de “Espíritu Santo”? pareciera como si hubiese sido descubierta en los tiempos de Pentecostés. A propósito: ¿Cuántos Pentecostés describe la Obra Lucana, tanto en el evangelio como en el texto apostólico? Nos quedamos siempre con las caricaturas sobre el asunto. La noción del Espíritu Santo se remonta a toda la Historia de Salvación de Yhwh narrada en el Antiguo Testamento; aparece desde el primer relato de Creación, como “dador de vida” hasta el libro de la Sabiduría como “Sabiduría de Dios” y el libro de Malaquías como “Ley del Señor”. Particularmente aparece en tres grandes predicaciones proféticas, decisivas ellas: El profeta Isaías y su “oráculo sobre el Emmanuel” (Is 6-11), el profeta Joel y su oráculo sobre el “día de la ira de Yhwh” (Jl 3), y la predicación del profeta Ezequiel sobre la restauración de Israel, cuando “el Señor les infundirá un corazón de carne” a todos aquellos que regresen a restaurar la tierra, el país, la nación, la comunidad, el futuro (Ez 37). El RUAJ ADONAY (Espíritu de mi Señor) es Dios como fuerza divina en la comunidad, en las personas que la conforman, halando la historia hacia adelante y a pesar de los desastres. Dios en la comunidad como fuerza es creación permanente (Gn 1), redención permanente (Ex – Dt), santificación (hacer imagen y semejanza suya – Lv 19,1) permanente. Sin el Ruaj Adonay no hay futuro, la historia no es Historia de Salvación. Los evangelios y especialmente Lucas nos presentan a Jesús bajo la acción permanente del Ruaj Adonay. Todo lo suyo es manifestación pura de esta fuerza. Desde la cueva del nacimiento hasta el monte del sacrificio, desde Jerusalén (Lc

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1), hasta Jerusalén (Lc 24). Nazaret es el ícono de todo lo que significa Jesús: “Ha venido a traer luz a los ciegos, libertad a los cautivos, movilidad a los lisiados, redención a los cautivos y a predicar el año de la gratuidad de Dios” (Lc 4,16-22). Él es el pésher – cumplimiento de Dios–. Él es la fidelidad de Dios. Dios se hace historia definitivamente en Él. Por eso la Primera Comunidad es el mayor testigo de los “Pentecostés”: Un pentecostés con Discípulos (Hch 2), un pentecostés con los odiosos samaritanos (Hch 8), un pentecostés en casa de Cornelio, en casa de un abusivo pagano (Hch 10). Por eso la primera comunidad llega a decir: “El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido que…” (Hch 15); hemos decidido tumbar los muros de división, los muros de clasificación, los muros que separan la familia humana, los muros que maniqueamente establecen castas basadas en moralidades costumbristas. Después de la resurrección del Señor y su “entronización” en el Misterio de Dios, la iglesia tiene que ser conducida por la “fuerza de Dios”, por la “dýnamis de Dios”, por la “energía, el amor y el buen juicio”, en palabras de San Pablo. Si los cristianos pretendemos vivir en la plenitud de la Revelación de Dios, tenemos que llegar a comprender que es eso del Ruaj Adonay, vivir bajo su influjo, abiertos a su dinámica, para ser auténticos depositarios de la Buena Noticia, como lo dice Pablo en esta lectura actual.

LECTIO

Evangelio según san Lucas 17, 5-10 En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor:- «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: - «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar.” Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa”?acaso… ¿no le diréis: “Prepá-


rame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.“ Palabra del Señor.

MEDITATIO No estamos leyendo un texto aislado. Una súplica en medio de la nada. Los versos precedentes son una enseñanza sobre el perdón en la vida comunitaria de los discípulos: “Si tu hermano te ofende siete veces al día, siete veces perdónalo” (Lc 17,4). Ese es un escenario muy difícil. A nosotros los colombianos nos va a costar mucho reconciliarnos, porque por toda parte se atiza el odio y el rencor: Lo hacen los magistrados de las altas cortes, la Fiscalía General de la nación, con los procesos selectivos. Lo hacen los medios de comunicación con sus informaciones mediocres, sesgadas o manipuladoras; lo hace el mismo Gobierno Central cuando no acepta el debate contrastante sobre sus acciones; lo hacemos en todo los niveles de la sociedad, incluyendo la predicación de algunos miembros de la Iglesia o de las iglesias. En ese contexto, dicen los discípulos a Jesús: “Auméntanos la fe”. Es decir, danos un poco de esa claridad de vida con la cual caminas y nos enseñas. Y la interpretación que le doy al texto es cierta porque el párrafo se encuentra en un segmento más amplio que es el “Camino de Jesús por la Galilea, en dirección hacia Jerusalén” (Lc 9-19). El interés de esta sección es la formación de los discípulos en torno al seguimiento de Jesús y las grandes ideas que de Jesús expone Lucas: Todas las parábolas sobre la misericordia, las parábolas sobre el uso del dinero, las parábolas sobre el Reino de Dios. Y los tres anuncios de la Pasión – Muerte y Resurrección–, con sus consecuentes amaestramientos sobre el “dar la vida” (Lc 9,23-24; 14,27), “ser hombres y mujeres con espíritu de servicio”

(Lc 17,10), “ser el último de todos” (Lc 9,48b). Precisamente, de una forma cifrada, los últimos versos del evangelio que leemos hoy, traen un amaestramiento sobre el espíritu del servicio: No sólo se trata de perdonar, de poner en su sitio el dinero, de tener entrañas de misericordia con los demás, de dar la vida, sino que la cotidianidad se debe entender como un servicio. Ser servidores y no amos. Suficientes personas con mentalidad de “amos” hay en el mundo como para que los discípulos se disuelvan en tan poca cosa. Lo que cualifica a los seguidores de Jesús, a las comunidades cristianas, es la fe como una experiencia dinámica de servicio, de kénosis, en la que todos salen beneficiados. Los invito a mirar en el segmento de Lucas 9-19 cuántas acciones realizadas o descritas en las palabras de Jesús tienen relación con el DAR. Incluso termina con dos pasajes preciosos: Zaqueo que devuelve la cuarta parte de sus bienes a todos los explotados (Lc 19,1-10) y la parábola de los talentos o ciudades a gobernar (Lc 19,11-28). ¿Cuál es la fuente de toda donación? La fe de Jesús. Al menos eso indican las palabras de los discípulos: “Auméntanos la fe”. Es decir, ¡danos de eso tuyo! (Cfr. Lc 4,16-22). Ya Jesús les había invitado una vez a llenarse de ese mismo RUAJ ADONAY que lo invade cuando los envió en número de 70 (72)1 discípulos (Lc 10,1-12). Llevando a plenitud en la Comunidad Cristiana lo que un día Yhwh ordenó a Moisés: “Tráeme 70 ancianos que te conste que dirigen y gobiernan al pueblo, llévalos a la Tienda del Encuentro y que esperen allí contigo. Apartaré una parte del Espíritu que posees y se lo pasaré a ellos, para que se repartan contigo la carga del pueblo y no lo tengas que llevar tú solo” (Nm 11,16-17). No basta estudiar teología, basta leer documentos del magisterio eclesiástico, no bastan muchas cosas, cuando carecemos de la fundamental: Jesús en nosotros, Jesús de Nazareth visible en cada uno de nosotros. Quedarnos en el fiat de María es como ir a un museo para ver una obra antigua. 2 Los manuscritos más autorizados dicen 70. Otros dicen 72 discípulos.

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Su fiat tiene un alto significado es una invitación a que todos lo llevemos en nuestro vientre y nos sintamos servidores de la humanidad, como Jesús: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

DOMINGO XXVIII TIEMPO ORDINARIO. LECTIO. Primera Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 14-17 En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta Elíseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: - «Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor.» Eliseo contestó: - « ¡Vive Dios, a quien sirvo! No aceptaré nada.» Y aunque le insistía, lo rehusó. Naamán dijo: - «Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra, la carga de un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor.» Palabra de Dios.

MEDITATIO Tenemos la costumbre de traernos o llevarnos un pedacito de los lugares que visitamos: una fotografía, un video, una imagen, un elemento del folklore local… infinitos ejemplos para citar. Con ello quisiéramos no sólo recordar sino hacer eternos los sentimientos, las alegrías y energías que nos suscitan las personas, los episodios, los lugares. Vivimos atravesados por el anhelo, que es una forma muy bonita de desear, de repetir en el futuro. Queremos volver a ver, queremos volver a sentir, queremos volver a encontrar… Porque en todas partes del mundo hay uno pedacito de uno mismo, algo que nos refleja, algo que saca lo mejor de nosotros mismos, así sea una emoción.

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El ciclo de Elías y Eliseo tienen una función muy importante en el libro de los Reyes: Es la lucha contra la idolatría en Israel, contra el peligro de la disolución cultural, contra el peligro de la pérdida de la propia identidad. Yhwh encarna todo lo más esencial de la comunidad, porque es quien ha subido de Egipto, con la comunidad de esclavos, cruzando el inmenso desierto, liberando y haciendo Alianza comunitaria, hasta llegar a una tierra comprendida como Prometida desde la Creación del Mundo y la Creación de la familia de Abraham. Eliseo se convierte en signo de esa vida que brota de Yhwh. Y un extranjero viene a recuperar esa vida que no se puede adquirir con el dinero, sino que tiene que ser asumida y sufrida como se asume y se defiende la propia tierra. Esos bultos de tierra que Naamán lleva consigo son un signo querido por él mismo para sentirse paisano –en otro país¬– de la Comunidad que reconoce a Yhwh como Señor, como hacedor del mundo, como liberador de Israel, como Dios de todos los pueblos. En estos días Pepe Mujica, presidente del Uruguay, recitaba su discurso presidencial ante los dignatarios de la ONU (Asamblea General – Septiembre de 2013); allí decía que el mundo nunca será global como se lo pretende porque la mentalidad de cada uno de nosotros no es global. ¿Qué es una mentalidad global? ¿Hay acaso alguna filosofía que pueda ser global? ¿Hay acaso algún cuerpo doctrinal que no sea excluyente? Sin convertir esto en una cuestión de mercantilismo religioso me atrevo a pensar en Yhwh: porque en Él todo es VIDA, es LLAMADO a tener una tierra y formar una familia, es LIBERACIÓN de toda opresión, es ALIANZA o sentido de COMUNIDAD DE HERMANOS, es REDENCIÓN – JUSTICIA – CUIDADO de los más marginados, es LUCHA contra todo lo que deshumanice o genere cultura de muerte. Naamán quiere llevarse eso a su país. El holocausto deja de ser un simple holocausto para convertirse en holocausto a Yhwh, Dios de Elías, que le ha devuelto la salud y la paz.

LECTIO


Segunda Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2, 8-13 Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Éste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada: Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. Palabra de Dios.

MEDITATIO San Pablo se despide de Timoteo como lo hacía el Profeta Malaquías ante toda la comunidad de Israel. Malaquías fue el último profeta escritor de Israel. Estas son sus palabras: “Haz memoria de la ley de Moisés, mi siervo, los preceptos y mandatos para todo Israel que yo le encomendé en el Monte Horeb” (Mal 3,22). Estas palabras tienen una fuerza increíble, porque fungen como un testamento del profetismo de Israel. Expresado de otro modo, la recomendación final del cuerpo profético, cuyo cierre es Malaquías, dice: ¡Haz memoria de Moisés y de todo lo que Él significa para la Comunidad anterior, la comunidad que atravesó el desierto, de esta forma nunca dejarán de ser la Comunidad de la Alianza, la Comunidad de Yhwh! Ahora Pablo dice a Timoteo y a la iglesia que él representa: “Haz memoria de Jesús”, “este ha sido mi evangelio”. Nosotros no debemos buscar defender un cuerpo doctrinal, un libro. Nosotros no debemos buscar recordar una secuencia de máximas filosóficas o teológicas. Nosotros vivimos del

encuentro con Cristo Resucitado. Todos los días vivimos ese Misterio de Dios en nuestra vida. Naturalmente prestamos mucha atención a su paso por en medio de nosotros para perfilarnos, para interrogarnos, para hacer más sabiduría sobre nosotros mismos. Hay cosas del presente que deben ser analizadas con detenimiento y que nos ayudan a hacer ciertas modificaciones con respecto al pasado, a las generaciones anteriores. La información de que gozamos hoy es un elemento diferenciador con respecto a muchos hombres ilustres del pasado. Pero lo que no pasará jamás es Jesucristo mismo que ha dado su vida y que invita a sus discípulos a hacer de sus vidas un eslabón de la llegada del reinado de Dios en la historia humana, sea cual sea el momento de la historia que vivimos. La pertinencia de la iglesia no es ella misma, sino que logremos encarnar en nuestra vida el logos de Dios que es Cristo. No como a un ídolo, sino como encuentro con la persona cuyas huellas nos llevan a dilucidar la verdad sobre la existencia humana, el camino de la existencia humana, el proyecto de vida humana que diseñó el Creador. Cristo resume en sí mismo la Historia de Salvación de Israel y antecede la nuestra. En ese sentido, hacer su memoria, nos permite hacer de nuestra vida “Historia de Salvación”.

LECTIO Evangelio según san Lucas 17, 11-19 Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: - «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.» Al verlos, les dijo: - «ld a presentaros a los sacerdotes.» Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste

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era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: - « ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» Y le dijo: - «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.» Palabra del Señor.

MEDITATIO ¿Quiénes son estos samaritanos que alcanzan a significar tanto para el evangelista Lucas? Yo creo que nosotros los occidentales no alcanzamos a percibir el fastidio que existía entre ambos pueblos, entre judíos y samaritanos. Tal vez podamos percibirlo, en nuestros días, cuando viajamos a Tierra Santa, en la existencia de vidas paralelas, en esas comunidades paralelas que solo anhelan ver la desaparición mutua. ¿Cuántas veces menciona Lucas a los samaritanos? Por lo menos tres veces (Lc 9,52; 10,29; 17,11). La primera es una mención difícil porque muestra la animadversión entre samaritanos y judíos; Jesús no es recibido en una aldea porque se dirige a Jerusalén. Los samaritanos tenían un templo dedicado a Yhwh en la montaña de Garizim y sostenían que hasta Moisés había rendido culto allí. ¡Qué necesidad habría de ir a Jerusalén! Pese a ello, Lucas les reserva en el libro de los Hechos de los Apóstoles un lugar especial porque el segundo Pentecostés ocurre allí (Hch 8,4-25). Las otras dos veces que el evangelio menciona a los samaritanos en la vida de Jesús son muy positivas: La parábola del buen samaritano (Lc 10,29…) y el leproso agradecido (17,11…). Justo el pasaje actual alaba al samaritano curado de lepra por su gratitud en la presencia de Jesús. Se les encomienda ir al Templo de Jerusalén a dar gracias a Yhwh y el samaritano regresa a los pies de Jesús. Para él son las palabras de Jesús: “tu fe te ha salvado”. ¿A cuántas personas, dicen los evangelios, les reconoció Jesús su fe? Mientras las autoridades judías no dan un céntimo por la persona de Jesús y los discípulos no logran com-

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prender nada todavía, las gentes sencillas y marginales se lucen por su fe, por su confianza, por hacer el punto de quiebre entre el pasado que los atormenta y el futuro de sanación, por medio de la persona de Jesús. Jesús ve en el ser marginal un modelo, un ejemplo a seguir, un potencial de humanidad. La persona marginal ve en Jesús la manifestación de todo el Misterio de Dios, una persona de quien es posible fiarse. Así completamos dos extranjeros que rompen sus esquemas mentales para encontrarse definitivamente con el Dios de la vida. Y vemos a dos hombres de adentro del judaísmo, Eliseo y Jesús, haciendo evidente la presencia de Dios en el que no cuenta, en el que no tiene importancia, en el que por alguna razón es segregado. Dios es granito de mostaza en la vida de todos los seres humanos. Jesús mismo es un ser marginal porque se atreve a contestarle al sistema cultual y cultural que lo circunda: Toca a los leprosos, cura en sábado, acoge a las mujeres, hace del publicano su amigo, pone en su sitio a los ortodoxos maestros de la Ley. Él hace la opción de vivir entre la marginalidad y descubre que también Dios, el Padre, está allí. Solemos mirar en este evangelio la virtud de la gratitud. Quien es grato sabe que su vida está en relación permanente con otros, que todo depende de esas relaciones amorosas. Pero yo me quiero fijar más en las personas que interactúan: El Samaritano y el Jesús frentero. Ambos hacen que Dios acontezca de una forma distinta. En Jesús que es capaz de alabar al Samaritano, pese a que no lo recibieron en su viaje a Jerusalén, es decir, no los condena en vida a la separación. Y el Samaritano que en su alegría no va a ningún Templo, o a ningún sacerdote, sino que acude a postrarse a los pies de aquella persona por medio de la cual ha encontrado la salud, así sea un judío, así sea un hombre ante sus ojos. La cuestión aquí es ver, ver lo que no es perceptible a los ojos porque los esquemas nos enceguecen.

DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO.


LECTIO Primera Lectura del libro del Éxodo 17, 8-13 En aquellos días, Amalec vino y atacó a los israelitas en Rafidín. Moisés dijo a Josué: - «Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima del monte, con el bastón maravilloso de Dios en la mano.» Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; mientras Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte. Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel; mientras la tenía baja, vencía Amalec. Y, como le pesaban las manos, sus compañeros cogieron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sostuvo en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su tropa, a filo de espada. Palabra de Dios.

MEDITATIO Me encantan las partes subrayadas de este pasaje del Éxodo porque cuando uno va a predicar con ellas…. ¡no sabemos qué decir! Por estos días he estado dictando el curso de Pentateuco en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Bolivariana. Hemos leído con mucho detenimiento el libro del Éxodo. Esta batalla ha sido puesta en el itinerario del desierto, entre la salida de Egipto y el Sinaí. Pero también se la puede mirar de forma más amplia: Entre el desierto y la entrada futura en la Tierra Prometida. ¿Qué implicaciones tiene salir de la Tierra de Esclavitud hacia la Tierra de Libertad? Una: ¡Es menester luchar! Hoy esa lucha consiste en defenderse del ataque de los amalecitas. Cualquiera hayan sido las batallas para conquistar la Tierra de la Libertad, con amalecitas o con otros

pueblos, no existían los mecanismos internacionales, escandalosamente inoperantes tipo ONU – OEA – CEE - LIGA ÁRABE, que concediera la tierra a las gentes carentes de ella. Israel con otros pueblos buscaban y buscaban, hasta lograr situarse. Miremos un ejemplo local: Fue necesario que los campesinos salieran a bloquear vías para que nuestro presidente se enterara por unos minutos que no está gobernando, que está ensimismado en la reelección a costa del tema de las FARC, porque de sus famosas “locomotoras” no se vieron ni los rieles. Será necesario que los ciudadanos digamos ¡basta! algún día para que el sistema se dé cuenta de la vulgaridad que es el sistema de salud de nuestro país o el sistema de pensiones abultadas de unos burócratas y paupérrimas de otros. Tomando el símbolo de la guerra contra los amalecitas: Ojalá no existiese la guerra, ojalá los pueblos se concedieran espacio para la vida, de tal forma que, como lo soñó alguna el profeta Isaías, nadie se preparase para la guerra (Is 2), porque el conocimiento del Señor habría de llenar todas las mentes de los ciudadanos del mundo. Desde el prólogo del libro del Éxodo, Yhwh, se ha mostrado de parte del pueblo esclavo, del pueblo oprimido, del pueblo al cual el Faraón le niega el derecho a la vida propia y de los hijos, el derecho a habitar la tierra, el derecho al futuro. Por eso, el narrador sagrado no tiene vergüenza de decir que “Yhwh va a la guerra con su pueblo”, Yhwh sube con su pueblo hacia la Tierra de la Libertad y hace los combates al lado de su pueblo. Tal vez la imagen sea demasiado bizarra como para creérnosla, pero tiene un sentido muy profundo. En todos nosotros Dios lucha, litiga. Está en nuestras búsquedas como protagonista y es juez cuando nosotros somos los victimarios. Hoy, con tanta arrogancia racional en el nivel social general, tenemos tantos mecanismos para que todo se resuelva desde la racionalidad, sin embargo la politiquería, la corrupción, el desgano frente al deber, la burocratización de los organismos… todo se confabula contra la pseudo-racionalidad contemporánea. Hoy es imposible no ver el dolor de tantas

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personas que sufren, que no tienen el don de la tierra, el don de la vida, de la libertad, de la participación. Tantas personas que no son, porque estorban en el sistema. Imposible no pensarlas desde Dios. Para ellos Dios es Padre, para nosotros, acomodados, un Juez que nos reclama responsabilidad.

LECTIO Segunda Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 14-4,2 Querido hermano: Permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena. Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir. Palabra de Dios.

MEDITATIO La Palabra de Dios no es un libro caído del cielo. Debiéramos prestarle atención a esa glosa que tanto repite la Verbum Domini y que recoge el pensar de muchos hombres de fe, ante la escandalosa costumbre de convertir a Dios en un libro. La Palabra de Dios nace en dos momentos grandes de la historia: La historia del pueblo antiguo de Israel y la historia de la comunidad de los discípulos de Jesús. Ambas son entendidas como Historia de Salvación. En ese sentido son dos Tradiciones que se funden en una sola. La gran Tradición o Experiencia de Dios en todos los ámbitos de la vida dio a luz la Escritura. Ella refleja la relación

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de Dios con Israel, la relación de Jesús con sus discípulos. En cuanto Dios se hace historia humana, se revela. La Dei Verbum lo dice muy bonito, en estos términos: “Plugo a Dios mismo revelarse y dar a conocer a los hombres el Misterio de su Voluntad”. Es Dios mismo quien viene, no el libro que escribiera en el cielo y nos los tirase como se tira un tiesto por un balcón. Dios en las criaturas, Dios en el ansia de hacer una familia, Dios en el ansia de poseer una tierra, Dios en la construcción de una comunidad, Dios en el enjuiciamiento de esa comunidad a causa del modus vivendi de las naciones todas. Dios en Jesús y los hombrecitos y mujeres que lo siguieron, Dios en el fiat de Jesús que se deja crucificar, Dios en la muerte como victoria sobre el mundo, Dios en la resurrección. Dios en la comunidad que se organiza en torno al Cristo Resucitado, Dios que se hace presente en las decisiones que la comunidad va tomando de acuerdo a las necesidades históricas. De adentro de las comunidades surgieron los Escritores Sagrados para poner por escrito la Experiencia de Dios que nosotros continuamos COMPRENDIENDO MÁS, para hacer nuestra propia experiencia de Dios. San Pablo seguiría siendo un tejedor de carpas, anónimo en la historia, si no hubiese surgido de la Comunidad y no hubiese hecho el esfuerzo de reflejar en sus escritos el Misterio de Cristo Crucificado y Resucitado y su sentido histórico en la misma comunidad. Inspirado significa estar lleno del Espíritu de Dios que se revela y que nosotros comprendemos cada vez más. Inspirado no significa traba espiritual, pérdida de la noción de la realidad por un agente externo, enfermedad mental travestida de espiritualidad. La Escritura es memoria y camino: “Memoria” porque nos sitúa frente a los hechos comprendidos por las Comunidades de Israel y de los Discípulos de Jesús, en esa medida nos ayuda a entender el hecho fundacional, la experiencia genuina de nuestros padres. Es “camino” porque esa experiencia nos da la sabiduría del ayer, nos ayuda a entender la vida y en eso los antepasados eran


más expertos, pero sobre todo porque si lo de ellos fue experiencia de Dios, la suya nos ilumina a nosotros para que hagamos la nuestra. La Escritura es verdad en cuanto conduce al hombre a la experiencia de Dios en la historia y más allá de ella. Pero está tejida con palabras salidas de las mentes de los hombres. San Juan Crisóstomo llamaba esto la “condescendencia divina”. Dios se expresa en medio de nosotros, por medio de nosotros. Si fuésemos marcianos, Dios hubiese hecho las cosas al modo marciano. Y si fuésemos grillos, Dios lo habría hecho al modo grillo. Pero ni somos marcianos, ni somos grillos. Somos humanos y por ello reconocemos los géneros, los modos culturales, los contextos epocales, las extravagancias humanas. Allí Dios se encarna y crea, redime y santifica al hombre. Hoy tenemos mucha necesidad, en nuestra experiencia de fe, de pasar del rito a la palabra. De hacer cosas que interrogan las mentes de muchas personas y pasar a los significados. Y la Palabra de Dios está ahí para ser el primer plato, el que precede al plato eucarístico. Nosotros esgrimimos razones de tiempo para no hacerlo, pero eso no es verdad; es una cuestión de sentarse a preparar la Palabra, relacionarla con la vida, con lo que le pasa a la gente, modular el discurso en términos de sabiduría y no de cantaleta moralizante, renunciar a los aullidos que aturden para acudir al diálogo y la persuasión sabia. La salvación a que nos lleva la proclamación y la instrucción con la Palabra de Dios es Dios mismo caminando en nuestra historia, es darnos cuenta que Dios está en las personas, no en las costumbres.

LECTIO Evangelio según san Lucas 18, 1-8 En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:

- «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario.” Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.” » Y el Señor añadió: - «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?» Palabra del Señor.

MEDITATIO Cuando estaba en Europa conocí el frio aterrador del invierno. En los viajes a las parroquias italianas para ayudar en navidad o pascua, nos acercábamos al fuego del “camino” para que nos calentara. No podíamos acercarnos demasiado, pero a una cierta distancia, y con una cierta frecuencia, lográbamos robarnos esa porción de calor necesaria para seguir, aguantando frio. Llegando la primavera olvidábamos el frío y nos complacíamos de nuevo con los colores de la naturaleza, la tibieza del sol y toda esa catarata de vida que significa haber pasado el invierno y comenzar de nuevo. En la antigüedad la primavera marcaba el inicio del año nuevo. San Lucas es quien más insiste en la oración. Constantemente Jesús se aparta a orar. Leer el evangelio nos muestra que Él mismo tiene que batallar con todo y contra todos: Las autoridades, la propia familia, los discípulos, las personas enfermas, la ignorancia de todos…. y la famosa cruz. Jesús se acercaba al fuego que es Dios y tomaba aquella porción que necesitaba para seguir el camino. ¿Se acabó el dolor? NO, ese se acaba con la muerte. En la vida nos tocará luchar todos los días. No digamos tonterías en este asunto. Es bella la forma como los hebreos hablan de la muerte:

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Es descanso, es sueño, es el Sheol. Hace poco leíamos un pasaje previo a este, donde los discípulos decían: “Señor, auméntanos la fe” (Lc 17,5). Yo les hice –palabras más palabras menos– esta propuesta de traducción: “Señor, danos un poquito de eso que tienes tú; úntanos de eso de lo cual estás untado tú”. Hoy leemos el pasaje donde Jesús les exhorta a no desanimarse. ¿Cómo hace Dios sus cosas? ¿Cómo nos ayuda Dios a todos los que suplicamos y a los que no suplican? Eso no lo sé decir con precisión. No sé si alguien sabe decirlo. En el libro de Job, Dios mismo le reprocha al sufriente profeta, una vez que este terminara de protestar por su dolor: “¿Quién es ese que envuelve u obscurece preciosas sentencias con palabras de ignorante? ¿Dónde estabas tú cuando hice el mundo? ¿Sabes tú quien tiró sus medidas? ¿O quién extendió sobre ella la primera cuerda?... ¿Se te han abierto acaso las puertas de la muerte, y has visto aquellas entradas tenebrosas?¿Sabías tú que habrías de nacer, y estabas instruido en el número de tus años? ¿Eres tú acaso el hace aparecer a su tiempo el lucero de la mañana, o resplandecer el de la tarde sobre los habitantes de la tierra? (versos tomados de forma salteada en Job 38-40). Quizás Dios sigue haciendo las cosas como las ha hecho desde la creación del mundo que conocemos hace quince mil millones de años. Creando vida, afinando todo para que la vida sea. Algunos no creen que Dios pueda cambiar las historias particulares. Otros vivimos en la esperanza de que sí. Eso es asunto de Dios. Jesús nos enseñó a esperar el sí. Y me da aliento recibirle sus palabras. Pero yo creo que la oración como en los inviernos, nos acerca al fuego de Dios, nos calienta, nos permite tomar ese poco de calor que necesitamos para seguir caminando entre primavera y primavera. ¿Tiene sentido acercarse al fuego si el invierno sigue? Mi respuesta es sí. Porque sentir el calor del fuego nos permite incluso entender el sentido y la grandeza del frío. Hay quienes viven en el invier-

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no puro de la vida. Jesús mismo piensa en que la fuerza de la confianza en Dios se puede acabar. Quizás por eso llama a los discípulos, para que atizasen el fuego de la fe. El mundo los necesitaba y los sigue necesitando.

DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO. LECTIO Primera Lectura del libro del Eclesiástico 35, 12-14. 16-18 El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial en detrimento del pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor, y su grito alcanza las nubes; los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia. Palabra de Dios. MEDITATIO La libertad humana es don precioso de Dios Creador. No somos animales, vegetales o minerales. Somos materia… pero materia consciente. Eso nos lleva a hacer preguntas, a indagar respuestas, a sentir la vida de modo distinto. Teniendo todos los elementos de la naturaleza en nuestro cuerpo, somos igualmente imagen y semejanza del Creador. Esa libertad nunca se extinguirá. Nadie la debe extinguir. Porque ella hace al hombre tal. Por ella y en el ejercicio de ella traemos muchos bienes y muchos males al mundo. Incluso males que nunca pretendimos buscar. El mal viene como producto de muchas cosas. Unas veces es buscado, otras veces es consecuencia. Y en esa dialéctica muchas personas sufren. Por culpa propia, por culpa de nadie, por culpa de otros. Esa la llamo la gran pasión de Dios. No es fácil decir que las Escrituras siempre muestran a Dios haciendo honor al pobre y marginado. No todas las veces. Porque en las cosas narradas en ella aparecen muchas personas que padecen


incluso hasta la muerte por causa de Israel, elegido de Dios. Sin embargo, lentamente el pensamiento de la justicia favorable al pobre, sea cual sea el pobre, se fue refinando en los profetas de Israel. Isaías es uno de esos pensadores o grupo profético que veían en Dios a un Dios para todos. Y aunque muchos pasajes de esta elección favorable de Yhwh fuesen por lo pobres de Israel, los podemos leer como un testimonio particular con alcances universales, al cual nos allegamos nosotros. El pueblo de Israel escribía desde su sufrimiento particular en contraste con los demás que no fuesen Israel. Su experiencia compartida a todos nosotros se convierte en un paradigma para leer nuestra vida. Cualquier ser humano puede acercarse a la Escritura y verse reflejado en ella, porque Dios hace de ese Pueblo y Comunidad Cristiana Primitiva un paradigma para todos. Esto es prueba de que en la Escritura no sólo hay palabras sino unas experiencias vividas, por otros como nosotros. Es el sufrimiento lo que da razón a la compañía de Dios en nuestra historia de hombres y mujeres. “He visto el sufrimiento de mi pueblo Israel, he escuchado su lamento…he decidido ser su Goel”, dice Yhwh (Ex 2,23-25; 3,7; y 6,1-13); “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido, porque me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos, la redención a los oprimidos, a anunciar el año de gracia del Señor. Hoy se cumple está Escritura”, dice Jesús en la Sinanoga de Nazareth (Lc 4,14-22). El sufrimiento inacabable explica la hazaña narrada en el Éxodo y da sentido a la encarnación de Jesús en nuestra historia. El sufrimiento que será vencido con la siembra del Reinado de Dios y que definitivamente será vencido escatológicamente en la muerte, victoria de la cual es primicia Jesús, da sentido al hecho de que el Amor del Padre y del Hijo aletee en nosotros como Consolador y Paráclito. Ninguna lucha que dañe al hombre y produzca más sufrimiento tiene sentido; quizás, en términos de lucha, sólo una tiene sentido: La lucha contra todo sufrimiento humano.

LECTIO Segunda Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 16-18 Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.

MEDITATIO El texto nos lo sugiere: Pablo escribe desde la prisión o tiene certezas de lo inminente de su muerte. O quien haya escrito la Carta a Timoteo recrea los últimos días de Pablo. En uno y otro caso el valor es el mismo. Pablo refleja en su vida y destino el sentido de su vida: Se sintió llamado por Cristo Resucitado a compartir la Buena Noticia de la Cruz. Pablo conoció a Jesús persiguiéndolo en la comunidad de los cristianos de Jerusalén y Damasco, de eso da cuenta Hechos y Gálatas. Pero luego, esa misma persecución sin sentido, en nombre de Dios, ese SUFRIMIENTO causado a otros en el NOMBRE DE DIOS, lo llevó a perder la visión, a descubrir su ceguera. Fueron los mismos perse-

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guidos quienes le ayudaron a recuperar la luz de sus ojos y de su vida. De sufrimiento en sufrimiento Pablo descubrió a Jesús y con Él, el sentido de la existencia, en la Comunidad Cristiana. Cómo cambió la vida del apóstol desde que fue testigo de la muerte de Esteban. Se me parece a Moisés, cuya vocación no comenzó en la zarza ardiente sino el día que, viendo a un capataz egipcio maltratar a un hebreo, asesinó al cruel funcionario del Faraón. Me gusta pensar en el inicio de la vocación de Saulo, no tanto porque una luz en el camino de Damasco lo haya enceguecido, cuanto porque jamás se borró de su mente la muerte de Esteban, lo absurdo de haber asesinado a aquel joven que simplemente los venció allí a todos, como Jesús en la Cruz venció a todos, los venció entregándose sin violencia, con fe en Cristo Resucitado y con palabras de perdón. Ahora Pablo hace lo mismo: Sabe que todo tiene un final. Qué hartera el siglo I. La vida de nadie valía nada. Todo terminaba en que simplemente te mandaban asesinar. Y Pablo apela a la lección aprendida desde el primer día de su contacto con los cristianos: Confía en Dios, en Cristo Resucitado, se prepara para algo más grande. Reconoce que su vida ha sido la de uno que ha sembrado… atina a decir: “he combatido el buen combate de la fe”. Y repite unas palabras que sólo se daban al César romano: “A Él la gloria por los siglos de los siglos”. Qué rayos…. La gloria sólo pertenece a aquel que da sentido a la vida: Dios. El César… pobres Césares, sus vidas consistieron en pasar del tálamo de las orgías a la tumba que concedían gratuitamente los traidores. Porque esa es la vida del que se engolosina en el poder. Otra ley que dicta la implacable historia. Pablo… el Pablo humano… ha recorrido caminos, ha naufragado, ha sido golpeado, encarcelado; ha soportado el frío y el calor; ha sabido de hambre y desnudez; ha sido brillante en su mente, ha dado rumbo a la comunidad primitiva fundando comunidades, dándoles timón. Ese Pablo sabe que donde está Dios, allí es mejor.

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LECTIO Evangelio según san Lucas 18, 9-14 En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: - «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.” El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.” Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.» Palabra del Señor.

MEDITATIO Un sacerdote se me lamentaba por el hecho de que hoy los seminaristas, en muchos casos, son pobres, pertenecen a una generación de poca lectura, argumentación y buena letra…y un largo etcétera. Otro día escuché quejas de los problemas que muchos jóvenes tienen en las costumbres, lo cual pareciera constituirlos en seres descartables. Cuando en nuestra concepción del mundo y de la vida hay seres descartables, entonces no es cierto que llevemos a cabo la misión de Cristo Redentor. Porque la misión de Jesús fue redimir. Y si nosotros no tenemos la agudeza, la capacidad, el interés para redimir, entonces ¿qué hacemos? ¿Qué sentido tiene la iglesia? ¿En cuál época creemos estar viviendo?


La naturaleza de la comunidad cristiana es el seguimiento de Jesús Redentor. No tenemos la función de preservación del corral para que no entren las fieras a ella. Las fieras son nuestra misión, no el corral de las gallinas. Me da la impresión que nosotros no entendemos bien a Jesús de Nazareth. Rechazamos que la exégesis bíblica explique muchos asuntos de la escritura como metáforas, pero nosotros leemos a Jesús como si fuera una metáfora. Entre los aprendizajes que los discípulos tuvieron que hacer, en el viaje hacia Jerusalén (Lc 9-19) y que comenté un domingo anterior, uno muy importante fue este: los ladrones, los injustos, los adúlteros y publicanos son el objetivo de su pastoreo y de la vida comunitaria. La inclusión, contracorriente, fue uno de los aspectos que más caracterizó el anuncio del reino en Jesús de Nazareth. La misma cruz, con sus palabras de perdón y con el sentido salvífico que Jesús le dio, es algo contra la corriente, contra el sistema, y se constituye en el acto más incluyente de todos sus actos. De la mano de que Dios se nos volvió el determinador de costumbres, está que la comunidad se entiende a sí misma de forma farisaica, en los términos que narra el evangelio de Lucas, es decir, arrogante, prepotente y llena de su propia satisfacción moral. Y por esta vía nos horrorizamos porque el otro que apenas comienza la vida, incluso el que la termina, sea distinto de nosotros. Si Cristo es Redentor, Sacramento del Padre, la Iglesia debe ser redentora, porque es sacramento de Cristo. Y si no es capaz o no se lo cree o no hace de esto su razón histórica, tiene problemas en su auto-comprensión. Una vez más los invito a leer los capítulos 4 al 19 de Lucas. Allí verán lo escandaloso de Jesús. Pero lo hizo para fundar con sus acciones el actuar de sus discípulos. 4-8 muestra todas las acciones de Jesús como lleno de Espíritu Santo, derribador de estructuras y pre-comprensiones. Lc 9-19 se centra en los discípulos como aquellos que han de recibir parte de su Espíritu (recuerden la imagen

de los 70 discípulos o 72 en otros manuscritos y que explique pocos domingos antes). Precisamente los grandes pensamientos de Jesús están narrados en ese viaje de Samaría a Jerusalén. Lo demás es la Cruz. Este evangelio no tiene como objetivo hablar del orgullo y la humildad como un tratado filosófico. Tiene como objetivo enseñar a los discípulos, que van detrás de Jesús, dónde deben poner el ojo, qué es eso de la justicia de Dios. Dios que es Padre favorece al hijo pródigo dejándolo ir y esperándolo de nuevo, redime al pobre con el pan y el conocimiento, redime al miserable abrazándolo y poniéndole un vestido nuevo, redime a la mujer que se equivocó dejándola estar a sus pies de amigo y comensal, esa es su pasión, por ellos fue la cruz; cruz que le dieron los de altísimas costumbres, las autoridades del pueblo. El que crea que nunca se ha equivocado no debe sentirse mal, por el contrario es invitado a socorrer, aliviar, sanar al que no ha encontrado la esencia de humanidad que nace de la experiencia de Dios. Pero ser juez… ¡Por Dios, la cruz no es una metáfora! Ella fue lo más verosímil de la vida de Jesús, lo más tenaz; fue estupidez para los griegos y escándalo bochornoso para los judíos. Y ello ocurrió porque Jesús gustó de ir en contravía para sembrar el reinado de Dios, para sanar desde el amor y compasión, desde la siembra del granito de mostaza. Aquí el asunto no es la contravía, sino el ser humano, el amor, la compasión, la donación de la vida, hasta la muerte, para que otro viva, así sea un instante.

BIBLIOGRAFÍA.

• The New Jerusalem Bible. 1990. London: Darton, Longman & Todd. • Jairo Henao. Apuntes personales. Ad usum privatum tantum. • La Vida Cotidiana. La mejor de las narraciones.

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LA PAZ, Sí ES POSIBLE.

Por: Fabián Ortega Jiménez, Pbro.

Delegado Arzobispal para la Vida, la Justicia y la Paz

El perdón, la reconciliación y la solidaridad, son fundamentalmente un acto de Dios para conmigo,y yo, al sentirme perdonado, reconciliado conmigo mismo reflejo eso en solidaridad, en la relación con los otros.

En el siglo XX,más de 200 millones de seres humanos, en gran parte civiles indefensos, han sido masacrados en guerras, revoluciones, conflictos políticos, religiosos y raciales. A estas cifras hay que añadir las innumerables víctimas de la delincuencia común, que se están extendiendo en gran parte de las naciones del planeta. La violencia se ha vuelto algo normal no sólo en los campos de batalla, sino también en las calles de las ciudades más avanzadas, “En Medellín, 35.046 muertes entre 2004-2009 eran evitables, así lo determinó un estudio delGrupo de Investigación Demografía y Salud de la Facultad Nacional de Salud Pública”1. A pesar de los enormes progresos de la ciencia y de la técnica, y noobstante el perfeccionamiento de los métodos policiales y militares, hasta ahora no ha sido posible encontrar un remedio eficaz contra el odio que zigzaguea la sociedad. Esta es una realidad atroz que desde nuestra infancia la estamos viviendo en el campo y en la ciudad. Entoncesqué hacemos?, muchos han perdido la esperanza de vivir la paz, otros nos dedicamos a orar y actuar esperando que Dios nos haga el milagro de la paz, acabando este virus de conflicto y de violencia irracional. Recuerdo la visita de su Santidad JuanPablo II a Colombia, que tenía como lema: “CON LA PAZ DE CRISTO POR LOS CAMINOS DE COLOMBIA”, nos dejó un gran mensaje donde nos habló am1 El Colombiano, Lunes 7 de octubre de 2013, pg.2

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pliamente de la civilización del amor, la Paz es la civilización del amor.

y la solidaridad?, por eso vamos a indagar sobre estas tres palabras tan importantes.

Y nuestro Papa Francisco nos dice: “no es la cultura de la confrontación, la cultura del conflicto, la que construye la convivencia en los pueblos y entre los pueblos, sino ésta: la cultura del encuentro, la cultura del diálogo: éste es el único camino para la paz”.

Qué quiere decir el Perdón?

Con esta historia que hacemos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos en nuestra querida patria colombiana la gran oportunidad, en términos bíblicos “El Kairos”, el tiempo de Dios, para decir un sí radical a la Paz, todo se nos está dando de una manera espectacular, y precisamente nuestro Arzobispo Ricardo Tobón Restrepo nos ha convocado a toda la Arquidiócesis de Medellín a un gran itinerario titulado PAZ PARA TODOS, con el gran objetivo de comprometernos seriamente en la construcción de la paz mediante una educación personal y comunitaria para el perdón,la reconciliación y la solidaridad. Así estaremos tomando la decisión más inteligente y sabia para el presente y el futuro de la humanidad, elegir la Paz como opción de vida. Esta construcción de paz, peace, paix, pax, shalom, salam, friedem, pace, como se pronuncie en los diferentes idiomas, es el anhelo de toda una humanidad sensata, que diariamente está evolucionando hacia el ideal de un humanismo más integral. Escuchemos las palabras del profeta Isaías: “!Que alegría ver venir por las montañas al mensajero que anuncia la paz”(Is.52,7), nos anima a que nos comprometamos con el gran proyecto de ser personas que nos pongamos en marcha, por el norte, por el sur, por el oriente y por el occidente, por trochas, por calles, avenidas, autopistas, en el aire, en el mar, en todo lugar y espacio donde nos encontremos a proclamar, con palabras y hechos, signos de paz, como por ejemplo, en la forma como pienso, me expreso y actuó. Me surge una pregunta ¿Cómo puedo vivir esa Paz para Todos, desde el perdón, la reconciliación

Un experto como Robert Enright nos define el perdón así: “La disposición a abandonar el derecho al resentimiento, al juicio negativo y ala conducta indiferente hacia quien nos haya ofendido injustamente, cultivando más bien actitudes de compasión y bondad” 2. El sacerdote Leonel Narváez, presidente de la Fundación para la Reconciliación, nos hace claridad sobre esta definición, explicándonos que Perdonar es, pues, mucho más que aceptar o tolerar la injusticia, mucho más que frenar la rabia y el dolor que deriva de una ofensa. Un error común es pensar que perdonar corresponda a olvidar. Perdonar no significa en absoluto olvidar, sino recordar con otros ojos. De esta manera, el perdón se convierte en el modo más inteligente y sabio de administrar la “memoria ingrata”, constituida por todas las inevitables limitaciones y ofensas causadas por nuestro prójimo con el paso del tiempo. Perdonar reconstruye la memoria y evita el olvido. En nuestro Cristianismo, en el sacramento de la Eucaristía constituye un poderoso ejercicio de administración del recuerdo, “Hagan esto en memoria mía”, dice Jesús. Es la memoria triste de un asesinato transformada en memoria que redime. El perdón es más bien un ejercicio personal de limpieza interior y de “catarsis” que sirve para volver a encontrar el bienestar, pero también para evitar los excesos y la escalada de violencia a través de la vuelta de la venganza. Desde nuestro humanismo cristiano el perdón tiene tres momentos: El nivel más elemental es “no volver el mal por el mal”, es decir no responder de la misma manera, “devolver mal con mal”, suele ser la reacción pri2 Enright, Robert; Interpersonal Forgiveness. Universidad de Wisconsin, Madison, 1998, p.46-47.

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mera o espontánea. El nivel de perdón más elemental es no desear el mal a otra persona. El segundo momento, es “botar el veneno que el mal introduce en mí”, sacar el mal que ha introducido en la persona, la acción maligna del otro. El tercer momento es “devolver bien por mal”. Allí el perdón se realiza plenamente. Es recordar lo que nos dice San Pablo: “No te dejes vencer por el mal, por el contrario vence el mal haciendo el bien”(Rm. 12, 21). Perpetúa siempre este lema: “Ofrece el perdón, recibe la paz”. ¿Que quiere decir Reconciliar? La reconciliación es la necesidad de restablecer la relación con el otro, rota a través del mal. El mal rompe la relación con el otro, las personas no pueden vivir sin relaciones con los otros. La reconciliación es un acto humano. Las personas no se reconcilian por buenas, sino por ausencia de algo esencial, la relación con el otro. Yo me bloqueo si no estoy en relación con los otros, por eso la reconciliación es una necesidad humana. Miremos la Teología de la Reconciliación en San Pablo: “Y todo es obra de Dios, que nos reconcilió con él por medio de Cristo y nos encomendó el ministerio de la reconciliación” (2Cor. 5,18), este versículo emplea el lenguaje de la Reconciliación para designar la acción Divina. La realidad de la nueva creatura que se dio a partir de la muerte de Cristo por todos es fruto de la reconciliación, que obró Dios mismo por medio de Él. Dios es definido como el que nos reconcilió consigo por medio de Cristo. Dios es la fuente de la reconciliación y Cristo es el medio por el cual la otorga. Reconciliar es hacer la paz entre los que estaban en guerra, unir a los que se habían separado. En San Pablo el término reconciliación equivale al de justificación. Justificar y reconciliar son dos términos

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distintos que se refieren a la misma realidad. Cuando Dios hace justo al pecador, le está perdonando los pecados, esto equivale a la reconciliación, donde Dios no tiene en cuenta los pecados. Dios es autor de la reconciliación, y nos dio la diaconía de la reconciliación. El servicio del Evangelio de Cristo entendido en su plenitud constituye estagracia de Reconciliación. Por la justificación Dios hace justo al pecador, por la reconciliación Dios hace amigo al enemigo, es decir el hombre transgresor es cambiado por Dios. En la práctica se ha visto que el ejercicio de la reconciliación empieza por la víctima. Es ella y sólo ella la que posee la llave de la reconciliación, abriéndose a la gracia que Dios le da, “donde abundó el pecado, sobreabunda la gracia de Dios“(Rm.5,20). El proceso de la reconciliación tanto a nivel personal como a nivel colectivo y político, no es más que un ejercicio de recuperación de la confianza del prójimo. Hagamos eco: “Con reconciliación si hay futuro”. ¿Que quiere decir solidaridad? Es la gran convicción de cada ser humano de sentirse responsable en lo físico, en lo cognitivo, en lo conductual y en lo espiritual, con otro ser. Urge en la actual cultura educar y practicar la dimensión oblativa, en sus manifestaciones más sublimes, como la compasión, la ternura y la misericordia. Cuando Jesús pregunta a la mujer sorprendida en adulterio quien la ha condenado, inaugura un modelo de justicia solidaria y restauradora: “yo tampoco te condeno. Vete en paz” (Jn. 8,1-11). Al estilo de Jesús que se hizo solidario entre Dios y los seres humanos, nosotros debemos volvernos solidarios para ayudar a otras personas a descubrir el don maravilloso de la paz, que está dentro de cada corazón,viviendo la conversión al hermano a partir de relaciones de justicia y de fraternidad.


Si queremos la paz trabajemos por la solidaridad. En suma, lo específicamente cristiano del perdón, la reconciliación y la solidaridad es que mi actitud es respuesta de una acción de Dios por mi o través mío. Yo perdono porque Dios me perdonó, cuando una persona siente que Dios lo perdona se siente reconciliada consigo misma. Una persona que está reconciliada consigo misma porque se siente perdonada por Dios, esta sanada interiormente, y por lo tanto se hace solidaria en su comunidad. El perdón, la reconciliación y la solidaridad, son fundamentalmente un acto de Dios para conmigo,y yo, al sentirme perdonado, reconciliado conmigo mismo reflejo eso en solidaridad, en la relación con los otros. El asunto es así, Jesús es Dios que

me reconcilia. Dice San Pablo: “déjense reconciliar con Dios” (2 Cor. 5,17). Lo típico cristiano es que no es un acto mío sino un reflejo de la acción de Dios en mí. La invitación que tenemos es grande, la paz si es posible, si decidimos ya mismo, donde nos encontremos a experimentar y creerle al perdón,a la reconciliación y a la solidaridad como caminos hacia la paz. Y recordemos que “Cristo es nuestra paz” (Ef.2,14) “Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor” (Antoine de Sanit-Exupery)

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LA PAZ CELEBRADA EN LA FE

Por: Diego A. Uribe Castrillón, Pbro. Docente UPB. 1. La paz como don del Resucitado.

En la tarde de la Pascua Jesús se acerca a sus discípulos que no acababan de creer la noticia de su victoria en la Resurrección. Su saludo tiene una palabra clave: Paz.

El perdón, la reconciliación y la solidaridad, son fundamentalmente un acto de Dios para conmigo,y yo, al sentirme perdonado, reconciliado conmigo mismo reflejo eso en solidaridad, en la relación con los otros.

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Esta palabra no es extraña con relación a Jesús.Ya desde el anuncio de la navidad, los pastores escucharon en Belén un deseo divino: Paz a los hombres (Cfr. Lucas 2,14), paz cantada por el coro de los ángeles, pero sobre todo paz recibida por el humilde grupo de los pastores que entienden que tras el mensaje se ofrece una fórmula maravillosa que implica la capacidad generosa de perdón, de misericordia, de capacidad de sepultar viejas envidias y dolores para resucitar a la esperanza y a la alegría. En el contexto de la vida de Jesús no faltó la referencia a la Paz. Los que trabajan por ella y en ella son llamados bienaventurados ( Cfr. Mateo 5,9) y entran en la dinámica novedosa del Reino que es, ente otras realidades, el Reino de la Paz, como lo dirá la liturgia de la Solemnidad de Cristo Rey del Universo. La Paz de Cristo es parte de la misión de los apóstoles, la llevan a todos y esperan recibirla también. De hecho en los primeros envíos, antes de la Pascua, Jesús les dice que la lleven a cuantos encuentren: Si hay allí alguien digno de paz, gozará de ella; y si no, volverá a vosotros (Lucas 10,6).


En el contexto de la Cena Pascual de Jesús, la paz es prometida, más no como la da el mundo, sino como la propone Jesús, es decir, un estado duradero, permanente, gozoso, pero atravesado por el misterio de la Cruz, en la que, también está presente, en la que la Paz circunda la cima del Gólgota, tras el drama de la agonía y muerte de Jesús. Jesús, profetizado en los salmos y en los profetas ha venido a traer la paz, por eso la ofrece y por eso la concede a todos como don del Padre. Por ello, con toda razón podemos recordar que Jesús es el Señor de la Paz, una paz que no es simplemente la tensa concertación de pactos de no agresión, sino que es el estado propio de los que han entendido la misión del mismo Jesús como un acto reconciliador que cierra heridas,

que “sutura” el corazón de la humanidad, que le propone a todos una lectura novedosa de las relaciones entre los hombres, entre los pueblos. Con un corazón pacífico son enviados los discípulos al mundo y fundan la Iglesia como signo de paz y de esperanza en medio de las dificultades, persecuciones y penurias, todas superadas a través de los siglos porque los testigos de la resurrección de Jesús emprendieron su largo itinerario fortalecidos por el Espíritu Santo.

2. La Paz como expresión litúrgica.

La paz como realidad humana y cristiana debe concretarse. Debe hacerse sensible y clara en las relaciones armónicas deseadas por la humanidad.

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La paz se convierte en un estado, hasta ahora ideal, pero posible. La misma palabra encuentra su lugar en la Liturgia Cristiana desde el mismísimo inicio de la celebración de la fe, pues en la nueva edición del Misal Romano entre las fórmulas del saludo inicial siempre aparece la palabra paz, más aún, el saludo que dirige el Obispo a la asamblea siempre es: la paz esté con ustedes. Pero la palabra paz no es simplemente una expresión-de cortesía. Introduce a la asamblea en la experiencia de celebración comunitaria que implica una relación fraterna y pacífica. En la celebración de la fe no pueden entrar las discordias ni las rencillas de las que hablaba el apóstol san Pablo en su primera carta a los Corintios (I Corintios 11, 18). Hay que valorar este saludo inicial, que ojalá estuviese precedido de una procesión de ingreso y, mucho mejor, de una verdadera acogida de la asamblea en la que el celebrante y sus ministros hubiesen tenido un primer contacto con los que se acercan a la casa de Dios. La celebración misma como espacio y tiempo de fe debe evidenciar una previa experiencia de reconciliación y de armonía entre los hermanos. Por eso no se puede concebir la exclusión o marginación de las personas en una celebración, como tampoco sería de buen recibo, hablando en cuestiones de fe, definir o clasificar las celebraciones con adjetivos como misa privada, celebración reservada… La celebración prosigue normalmente con el canto o recitación del Gloria. En las composiciones clásicas, los grandes maestros de la música se han detenido con esplendor de arte y júbilo en la frase et in terrapax, como si se quisiera poner la entera orquesta, la coral o los cantores al servicio de un suspiro de la humanidad: la Paz. Son numerosas las oraciones colecta de la misa que incluyen la paz como deseo, como propósi-

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to, como búsqueda de la humanidad que sabe que sólo puede encontrarla si Dios está en el camino, si Dios la construye, si Dios la sostiene. Valdría la pena recordar que en el Misal Romano posee varios formularios con los textos para la Oración Colecta, Ofrendas, Postcomunión, cuyo referente es la paz, su búsqueda, las situaciones extremas en las que se aguarda su instauración. Estas misas son: • Por la paz y la justicia, • Por la reconciliación, • En tiempo de guerra o desorden, También en el Misal Romano están dispuestas dos plegarias que hacen referencia a la paz: Reconciliación I, Reconciliación I. Vale la pena destacar lo que, como escuela de paz y de reconciliación, nos dice el prefacio de la Plegaria II sobre la Reconciliación: Pues, en una humanidad dividida por las enemistades y las discordias, tú diriges las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu Espíritu mueve los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión. Con tu acción eficaz consigues que las luchas se apacigüen y crezca el deseo de la paz; que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza (Cum enimgenushumánumdissensiónesitatquediscórdiadivísum, experiéndotamencognóvimus te ánimos fléctere, ut sint ad reconciliatiónemparáti. Per Spíritumnamquetuumpérmoveshóminumcorda, ut inimíciíterum in collóquiavéniant, adversáriimanusconiúngant, pópuli sibióbviamquaerantveníre. Tuaoperántevirtútefitétiam, Dómine, ut ódiumvincáturamóre, últiocedatindulgéntiae, discórdia inmútuamdilectiónemconvertátur). Y un poco más adelante en la misma plegaria oramos diciendo: Reúne también a los hombres de cualquier clase y condición, de toda raza y lengua, en el banquete de la unidad eterna, en un mundo nuevo donde brille la plenitud de tu paz.


(cumfrátribusnostris, atquehomínibuscuiúsvisstirpis et sermónis in tuaamicítiadefúnctis, ad perpétuaeunitátisconvívium, in caelisnovis et terra nova, ubiplenitúdopacistuaerefúlget). Siendo notoria en la traducción española que no se incluyeron los difuntos, pues se podríadecir …y los de toda raza y lenguaque murieron en tu amistad, en un mundo nuevo donde brille la plenitud de tu paz. Después de invocar a Dios como padre de todos, viene la más bella invocación para pedir la paz para cuantos se disponen a recibir al Cordero inmolado por la redención de todos. Cristo mismo es citado: Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: «La paz os dejo, mi paz os doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra concédele la paz y la unidad. Y luego se invita a la asamblea a intercambiar el signo de la paz, mas debe aclararse que este signo no debe ser leído simplemente como un deseo de paz al que, lamentablemente se le han unido no solo algunos cantos que podrían tener mejor lugar en otros momentos sino también una exageración de gestos. Es más que una especie de compartir, de un intercambio formal y ritual de buenos deseos. Es la expresión sacramental de la unidad, de la fraternidad de la asamblea, de la paz verdadera que nace del sacrificio redentor de Jesús. No insistimos aquí en un cierto arcaísmo literal que algunos ritos litúrgicos todavía conservan, cuando proponen el gesto de la paz antes de las ofrendas. Es necesario leer la paz litúrgica en clave pascual, en clave de resurrección, pues si las palabras son tomadas de la Cena de Jesús reportadas por san Juan (Juan 14,27), estas palabras, pasando por el misterio de la cruz, sumergidas en la sombra del sepulcro, se vuelven saludo del resucitado (Juan 20, 19; y también 21 y 27), en buena noticia de la victoria pascual del Cordero que ha inaugurado con su muerte y su resurrección la vida nueva de los creyentes.

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Finalmente, después de la Oración después de la comunión, que como sabemos ya puede tomarse también de los formularios que suplican la paz, la asamblea es bendecida y despedida con la paz del Señor. La fórmula de bendición de Aarón, tomada del libro de los Números 6, 24-27, trasciende el deseo de una paz cómoda y la eleva a la categoría de bendición comprometedora y dinámica, de bien supremo invocado con fe sobre la asamblea, de gracia divina que acompaña a quien en la celebración se ha impregnado del amor misericordioso de Dios y por lo tanto puede constituirse portador de la vida, de la esperanza, de la alegría. Hay otras varias fórmulas para este momento en las que la Paz es invocada sobre el pueblo, declarada como experiencia de Dios y como bendición. Tienen el “sabor pascual” del Nuevo Testamento, por ejemplo: Durante el año VIII (1 Tesalonicenses. 5,23-24) Que el Dios de la paz los consagre totalmente y que todo el espíritu, alma y cuerpo de ustedes

sea custodiado sin reprochehasta la venida de nuestro Señor Jesucristo Durante el año, IX (Hebreos 13, 20-21) El Dios de la paz, que resucitó de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús, los haga perfectos en todo bien, en virtud de la sangre de la alianza eterna, para que cumplan su voluntad, realizando en ustedes lo que es de su agrado1. Es curioso que, luego de la bendición, la Edición Típica del Misal Romano haya conservado para despedida de la asamblea la fórmula más tradicional, el itemissaest, mientras que las versiones de las demás lenguas dicen Pueden ir en paz. Es esta la paz que brota del encuentro eucarístico eclesial, es esta la paz que el mundo no da, es esta la paz que el mundo espera.

1 Nótese la difícil versión del texto que, con el que usa vosotros es más armoniosa.

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¡AVE MARIA!

1963. Hacia la Lumen Gentium

Por: Fernando J. Bernal Parra. Pbro. Docente. U.P.B. Continuemos recorriendo el camino lleno de debates y dificultades que habría de conducir a uno de los documentos fundamentales del magisterio del siglo XX, la Constitución Dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium”.

En América de Sur con frecuencia el culto de la Virgen está separado del misterio de Cristo. Por eso es importante hablar de María al interior del conjunto del misterio cristiano.

Para eso retrocedamos nuevamente cincuenta años. Es 1963. Estamos participando como “colados”, con las alas de la imaginación, en la segunda etapa del Concilio y fuimos testigos del “Giro Copernicano” que orientó la eclesiología hacia el futuro, liberándola, al menos en teoría, del reduccionismo que pretendía convertirla en una mera “jerarcología”, para lanzarla en búsqueda de la “Eclesiología de Comunión”, de Pueblo de Dios. Fue el redescubrimiento de una Iglesia que no es la simple yuxtaposición de dos estratos, el uno activo, la jerarquía, el otro pasivo, el laicado. Es más bien la consagración de una Iglesia, única comunión, alrededor del único Señor, y en cuyo interior y a cuyo servicio hay ministerios suscitados todos por el Espíritu Santo y fundamentados, unos en los sacramentos de la iniciación cristiana: bautismo, confirmación, Eucaristía, y, otros, además de la iniciación, en los sacramentos del orden y del matrimonio. Iglesia, comunión de los creyentes entre sí y con todos los hombres y comunión de todos los hijos con el único Padre. Hemos visto como en el seno de la comisión teológica, y no sin muchos tira y afloje, el capítulo

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sobre el Pueblo de Dios y el laicado, del que hemos llamado el “Esquema Philips”, se dividió en dos, y como la reflexión sobre el Pueblo de Dios, sobre la totalidad de la comunión, se antepuso a la exposición sobre la naturaleza jerárquica de la Iglesia. El todo antes que la parte. Fue el “Giro Copernicano”, apoyado vehementemente en el aula conciliar, entre otros muchos, por el joven obispo polaco que, quince años más tarde, sería transferido por el colegio cardenalicio, al ser electo Sumo Pontífice, de la sede metropolitana de Cracovia a la sede romana, centro de comunión de todas las Iglesia particulares, y que adoptaría el nombre de Juan Pablo II, como homenaje a su predecesor, a esa sonrisa que duró sólo treinta y tres días, pero que fue un hálito refrescante para la Iglesia. Así, de cuatro se pasó a cinco capítulos. Ya los hemos enumerado, pero no está por demás recordarlos ya que no debemos fiarnos demasiado de la memoria: Iglesia misterio, Pueblo de Dios, jerarquía, laicado, vocación a la santidad. Pero, si de cuatro se pasó a cinco, de cinco se pasará a seis. Miremos entonces ahora, detalladamente y con interés, la larga y más que compleja gestación del nuevo capítulo: de la reflexión conciliar sobre Nuestra Señora. ¿Por qué un documento conciliar sobre María?

en la historia precedente de los concilios, con la amenaza de herejías o de graves imprecisiones doctrinales. No era ese el caso de la teología católica a mediados del siglo pasado. Además, esto no hubiera correspondido al deseo del buen papa Juan, quien no convocó el concilio para lanzar anatemas, sino más bien, con ánimo eminentemente positivo y pastoral, para abrir las puertas y ventanas de la Iglesia hacia el mundo tal como es, ya que éste, y no otro, es el destinatario de la Palabra liberadora del Evangelio. Al obispo libanés dio una primera explicación el teólogo dominico, profesor del Angelicum, Rosaire Gagnebet, quien explicó que el texto se escribió porque muchos obispos así lo pidieron. Consideremos ahora nosotros con atención esta respuesta2. La Comisión Antepreparatoria del concilio fue establecida por el papa Juan XXIII el diecisiete de mayo de 1959, casi cuatro meses después del sorpresivo anuncio de la cita ecuménica, por parte del papa, el veinticinco de enero de ese mismo año, en la Basílica de San Pablo Extramuros. Fue designado para presidirla el entonces Secretario de Estado cardenal Domenico Tardini, quien había sido, junto con Juan Bautista Montini, el futuro Pablo VI, uno de los más íntimos colaboradores del papa Pío XII.

La pregunta no fue ajena a la discusión sinodal. Metamos nuestras narices, el padre Congar nos lo posibilita con ánimo positivo, en la reunión de la Comisión Teológica Conciliar que se desarrolla en el Vaticano, bajo la presidencia del cardenal Alfredo Ottaviani, el miércoles nueve de octubre de ese año 1963, a partir de las cinco y treinta de la tarde. En un cierto momento el prelado maronita Michel Doumith, obispo de Sarba en el Líbano y miembro de la comisión, pregunta: “¿Quién ha deseado que se elabore un esquema sobre María? ¿Para qué repetir lo que está ya admitido?” 1.

El dieciocho de junio siguiente el cardenal mandó, a nombre del papa y de la comisión, una carta a todos los prelados capacitados para ser padres conciliares según las prescripciones canónicas, pidiéndoles su aporte para la especificación de los grandes temas que podrían constituir la agenda del futuro concilio.

Ciertamente la pregunta merecía una respuesta. Esta no puede relacionarse, como tantas veces

“Su santidad concede la mayor importancia a los pareceres, consejos y deseos de los futuros pa-

1 Cfr. Congar Yves, Mon Journal du Concile I. Cerf, Paris, 2002, p. 451.

2 Ibidem.

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En esa carta más de dos mil eclesiásticos, patriarcas, cardenales, obispos, abades y superiores generales de las comunidades religiosas masculinas, pudieron leer las siguientes palabras:


dres conciliares: esto será muy útil en la preparación de los temas para el concilio. Ruego por tanto vivamente a vuestra excelencia que haga llegar a esta comisión pontificia, con absoluta libertad y sinceridad, consejos y deseos que la solicitud pastoral de las almas puedan sugerirle, en orden a las materias y temas que puedan discutirse en el próximo concilio”3. Las respuestas, aunque solicitadas para una fecha no posterior al primero de septiembre de 1959, llegan entre julio de ese año y mediados de 1960. Es inmenso y variadísimo el material recibido, y al estudiarlo se puede tener una radiografía muy precisa de la mentalidad de los diferentes episcopados en esos momentos. Vamos al aspecto que hoy nos interesa. Varios centenares de obispos mencionan temas referentes al papel de Nuestra Señora en la obra de la salvación y aquí tiene su origen la idea de una reflexión conciliar sobre María. Fueron muchas las sugerencias a este respecto de parte de prelados latinoamericanos y de otras latitudes que, movidos por una sincera piedad mariana, quieren continuar la línea de exaltación mariológica iniciada en el siglo XIX, y consistente fundamentalmente, no tanto en la reflexión sobre los datos bíblicos, sino más bien en la multiplicación de títulos y privilegios y, más aún, en la posibilidad de la definición de nuevos dogmas. Vamos ahora entonces a concentrarnos, no tanto en el contenido del proyecto para el futuro documento, sino más bien en el debate que habría de llevar al concilio a uno de los momentos más desconcertantes de toda su dinámica interna: la votación del veintinueve de octubre de 1963. El resultado del escrutinio, como lo veremos más adelante, dividió al concilio en dos bloques prácticamente iguales, pero enfrentados ¡paradójicamente! en la manera de demostrar la devoción a la Madre del Señor. Era la culminación de la discusión sobre la modalidad que el esquema mariano debería tener en el conjunto de los documentos conciliares: un 3 Acta et Documenta Concilio Oecumenico Vaticano II apparando, I/II, 1, X – XI.

decreto aparte e independiente, o un capítulo al interior y como coronación de la Constitución sobre la Iglesia. Estudiando punto por punto este espinoso asunto, que despertó toda clase de reacciones, incluso algunas de las más agresivas del debate conciliar, podremos comprender mejor los acontecimientos que, en 1963, conmovieron a la asamblea reunida en la nave central de la Basílica de san Pedro bajo la mirada, esa sí serena, de las estatuas de los fundadores de las principales órdenes y familias religiosas de la Iglesia. Durante el mes de marzo de 1962 tuvo lugar la última serie de reuniones de la Comisión Teológica Preparatoria del concilio, y allí, el primer día de trabajo, el lunes cinco, se planteó, en algún momento, la posibilidad de separar el texto sobre María del proyecto del esquema sobre la Iglesia. Así nos enteramos, prestemos atención, de algo muy importante: la primera reflexión sobre Nuestra Señora estaba incluida al interior del esquema eclesiológico que entonces preparaba la misma comisión. Recordemos que el cardenal Ottaviani tenía en esa comisión un fiel escudero en la persona de su secretario, el jesuita holandés Sebastián Tromp, profesor, desde 1929, de teología dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es precisamente en las notas de este jesuita en donde encontramos la mención de la propuesta a la que acabamos de aludir4. Pero no nos conformemos con el dato anterior ya que las reflexiones del padre Tromp suelen ser muy escuetas, rebusquemos entonces en las páginas llenas de vida y de color del Diario del Concilio del padre Yves Congar. Complementemos al jesuita con el dominico. Nuestra búsqueda demostrará no ser inútil ya que allí, en las reflexiones correspondientes al viernes ocho de marzo de 1963, es decir, durante la primera intersesión conciliar, podremos conocer algo ciertamente muy interesante para nuestro tema. 4 Cfr. Tromp, Sebastián. Konzilstagebuch (Diario del Concilio), Pontificia Universidad Gregoriana, Roma, 2006, p. 383.

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Estamos en el Vaticano, a las cuatro y treinta de la tarde hay sesión de la Comisión Teológica Conciliar. Seamos de nuevo indiscretos, pecado menos que venial y muy útil para nuestro propósito, y escuchemos con atención el progreso del debate. En un cierto momento Albert Prignon, el célebre rector del Colegio Belga de Roma, con quien nos hemos tropezado varias veces a lo largo de estos artículos, cuenta a los asistentes por qué la reflexión sobre María se separó del proyecto del esquema sobre la Iglesia.

propósito del nuevo proyecto sobre la Iglesia, el “esquema Philips”, destaquemos la idea de insertar de nuevo el esquema mariano en el esquema eclesiológico. Frings habla en nombre de cincuenta y seis obispos alemanes y escandinavos y pide concretamente un capítulo sobre la dimensión escatológica, sobre la Iglesia celeste, y que en él se inserte la reflexión mariana. Es decir, un alemán, Frings, propone unir lo que otro alemán, Döpfner, había propuesto separar. Es la dinámica viva y palpitante del quehacer conciliar.

Así nos enteramos de que la idea fue del cardenal Julius Döpfner, arzobispo de Munich. Aguzando el oído podremos también enterarnos de la motivación que tuvo el purpurado alemán para hacer esta propuesta. Según él, así se evitaba que los teólogos protestantes interpretaran la reflexión eclesiológica del Vaticano II como un simple marco o pretexto para la ampliación de la doctrina católica sobre Nuestra Señora5.

Al día siguiente, martes primero de octubre, la propuesta fue respaldada, a nombre de varios obispos franceses, por Gabriel Garrone, arzobispo de Toulouse y por Léon-Arthur Elchinger, obispo coadjutor de Estrasbugo. Este último, digámoslo al margen, fue uno de los grandes apoyos que tuvo el padre Yves Congar, después del ostracismo al que fue confinado a raíz de la publicación de su obra “Verdaderas y falsas reformas de la Iglesia” en 1950.

De un proyecto mariológico integrado, se pasó pues a un esquema separado. Pero pronto, como olas que van y vienen, se produciría en la dinámica conciliar el movimiento contrario: volver a unir lo que se había separado.

Ese mismo día, primero del mes de octubre, entre otras intervenciones, destaquemos las palabras de dos prelados latinoamericanos: el cardenal salesiano Raúl Silva Henríquez, arzobispo de Santiago de Chile y presidente de la Conferencia Episcopal de su país y Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca en tierras mejicanas.

Volvamos a la Basílica de san Pedro, nunca nos cansaremos de “colarnos” en el aula conciliar, y participemos en la congregación general del lunes treinta de septiembre de 1963. Es el día siguiente a la inauguración de la segunda etapa del concilio por parte del papa Pablo VI. Los cardenales presidente y vicepresidente de la Comisión Teológica, Ottaviani y Browne, acaban de presentar a la asamblea el nuevo esquema sobre la Iglesia. El primer padre conciliar en abrir el debate fue el arzobispo de Colonia y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, cardenal Joseph Frings, cuyo asesor teológico, no lo perdamos de vista, era el futuro papa Benedicto XVI, es decir, el doctor Joseph Ratzinger.

Así nos cuenta el padre Congar, testigo presencial, las intervenciones de estos prelados. Dijo el cardenal chileno en nombre de cuarenta y cuatro obispos de su país: “En América de Sur con frecuencia el culto de la Virgen está separado del misterio de Cristo. Por eso es importante hablar de María al interior del conjunto del misterio cristiano”. Y el polémico obispo mejicano, al adherir a las propuestas de los cardenales Frings y Silva: “Que se hable, en el esquema de Iglesia, de la Virgen y de los santos para dar así fundamento, y también límites a la devoción” 6.

Entre las diferentes propuestas y observaciones que el purpurado alemán hizo en esa mañana a

Otros padres hablan oponiéndose a la integración, entre ellos el cardenal Benjamín Arriba y Castro,

5 Cfr. Congar Yves, Mon Journal du Concile I. Cerf, Paris, 2002, p. 345.

6 Idem. pp. 411 y 413.

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arzobispo de Tarragona, en nombre de sesenta obispos españoles. En el ambiente empieza a sentirse una elevación progresiva de la temperatura. Hay peligro de ebullición. Propuesto el tema en el aula, es debatido entonces por la Comisión Teológica. El miércoles dos de octubre es traído a colación por James H. Griffiths, obispo auxiliar de Nueva York, pero sólo será abordado directamente, una semana más tarde, en la sesión del día miércoles nueve. Ottaviani pregunta entonces el parecer de los miembros de la comisión. Las respuestas se polarizan. Los mariólogos que serán llamados “maximalistas” como Franjo Franic, obispo de Spilt y de Makarska en Yugoeslavia, quieren a toda costa hacer prevalecer el esquema independiente y piensan que lo contrario sería una ofensa a María y a la devoción católica mariana. Otros, como los mencionados obispos Garrone y Griffiths, quieren mantener el centro de interés del concilio en el tema de la Iglesia y por eso se inclinan hacia la inserción del esquema mariano en el eclesiológico. Como siempre, es Gérald Philips, el eminente profesor de la Universidad de Lovaina y consultor del episcopado belga, quien trata por todos los medios de apaciguar los ánimos. Él propone la elaboración de un capítulo sobre “El lugar y la función de la Madre de Dios en la Iglesia” y hacer de éste el capítulo sexto de la constitución eclesiológica. La comisión procede a la votación. Están presentes veintitrés miembros. Por el esquema independiente se pronuncian nueve, por la inserción se deciden doce. Dos se abstienen. La comisión adopta entonces la propuesta de Philips. Pero no nos hagamos ilusiones, todavía quedaba muchísimo trecho por recorrer. Según los rumores que se escuchan por esos días en Roma, el papa Pablo VI se inclina por la inserción, pero quiere que sea el concilio el que defina la controversia y sugiere que dos padres, uno de cada corriente, hagan en el aula conciliar una ex-

posición pormenorizada de las razones a favor de cada una de las opciones, y que luego la totalidad de los padres conciliares se pronuncien a través de una votación. Así se evitaría, como en efecto se hizo, un debate interminable en la plenaria del concilio. Los rumores se confirman. El arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica cardenal Leo Jozef Suenens escribió así a propósito de una audiencia que tuvo con el papa el seis de octubre: “Pablo VI no quiere imponer nada, él desea que la asamblea se pronuncie (…) se pedirá que los dos puntos de vista sean presentados por dos obispos o por dos expertos, estos dos serían Balic, para dar a María un lugar propio, y Philips para la inserción en el De Ecclesia” 7. La comisión teológica, a pedido del cardenal moderador de turno8, Gregorio Pedro Agagianian prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la reunión del quince de octubre, no perdamos de vista que estamos en 1963, acoge el contenido de la sugerencia papal, aunque la comisión no sabe realmente de dónde procede ya que en ese momento no se había hecho todavía pública, pero cambia a los protagonistas. Serán dos cardenales los encargados de llevar en el aula la vocería de las dos tendencias: Rufino Santos, arzobispo de Manila, por el esquema mariano independiente y Franz König, arzobispo de Viena, por la inserción. Mientras los dos cardenales preparan sus intervenciones, el ambiente se caldea en los alrededores del concilio. Folletos, hojas volantes, textos policopiados, ataques contra los que tienen orientación diferente. La prensa italiana de derecha toma partido en contra de la inserción y se va lanza en ristre contra los que la proponen. Leamos por ejemplo esta “perlita”: “Los obispos centroeuropeos, contagiados de protestantismo quieren 7 Melloni, Alberto. El comienzo del segundo período. El gran debate sobre la Iglesia, en Alberigo, Giuseppe, Historia del Concilio Vaticano II. Vol. III, Sígueme, Salamanca, 2006, p. 67 – 68. 8 A partir de la segunda etapa y por nombramiento de Pablo VI el concilio tiene cuatro moderadores que se van turnando en la coordinación de la asamblea: Leo Jozef Suenens, de Malinas - Bruselas, Giacomo Lercaro, de Bolonia, Julius Döpfner de Munich y Gregorio Pedro Agagianian de la curia.

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atenuar todo lo posible la devoción mariana” 9. Evidentemente hay eclesiásticos detrás de la posición de los periodistas. Balic ataca a Congar, los diarios italianos despotrican contra el abad Basil Butler, presidente de la Congregación Benedictina de Inglaterra quien ha hecho un excelente trabajo mariológico 10. El espectáculo, ciertamente, no debió ser muy del agrado de la Señora a la que todos pretendían cortejar. Escuchemos a John W. O´Malley, jesuita americano profesor de la Universidad de Georgetown en Washington D. C., la más antigua universidad católica en los Estados Unidos, y estudioso del concilio: “La cuestión, aparentemente inocente, de cuál podría ser el marco adecuado para situar una declaración sobre la Virgen, estaba cargada de implicaciones teológicas y de dinamita emocional” 11. ¿Dinamita emocional? Ciertamente. Así llegamos al jueves veinticuatro de octubre de 1963. Ese día los padres conciliares, con gran atención, escuchan las esperadas intervenciones de los cardenales Santos y König. Habla primero el arzobispo filipino y expone las razones a favor del esquema mariano independiente. Podemos resumir así: en el esquema sobre la Iglesia no hay un lugar adecuado para Nuestra Señora; María es miembro de la Iglesia, pero en un cierto sentido está por encima de ella; con la integración sería imposible exponer toda la doctrina sobre María; el esquema sobre la Iglesia se refiere propiamente a la Iglesia peregrinante. A continuación los padres conciliares escucharon al arzobispo de Viena exponiendo los motivos para la integración de los dos esquemas. El purpurado austríaco enumeró cuatro series de razones. Teológicas: situar la devoción mariana en relación 9 Martín Descalzo, José Luis. Un Periodista en el Concilio. 2° Etapa. PPC, Madrid, 1964, p. 233. 10 Cfr. Congar, Yves. Mon Journal du Concile I, p. 464: “Leo la propuesta inglesa para el De Beata. Es un hermoso texto. Podría ser aprobado sin necesidad de discusión”. Congar se refiere a la propuesta del abad Butler. 11 O¨Malley, John W. ¿Qué pasó en el Vaticano II?, Sal Terrae, Santander, 2012, p. 254.

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a Cristo y a la Iglesia. Históricas: la piedad mariana nació al interior de la Iglesia. Pastorales: no debilitar la orientación esencial de toda la acción evangelizadora que debe ser totalmente cristocéntrica. Ecuménicas: facilitar un sano diálogo con los cristianos no católicos, considerando el tema mariológico, preponderantemente, a la luz de la Sagrada Escritura12. Cuatro días tuvieron los padres conciliares para meditar en las dos propuestas, para consultar con sus asesores y para definir su voto. Y el momento de la votación llegó. Martes veintinueve de octubre. El arzobispo Pericles Felici, secretario general del concilio, lee el resultado del escrutinio: padres presentes: 2.193, por la integración: 1,114, por el esquema separado 1,074, nulos 5. Un silencio total recibió el resultado de la votación. La diferencia fue de sólo cuarenta votos. El tema quedaba decidido, pero era imposible no percibir una cierta sensación de división de la asamblea en dos bloques prácticamente equivalentes. Sin embargo, desde el punto de vista teológico, al día siguiente escribía Karl Rahner: “Estoy contento con la votación de ayer, porque había temido que fueran los otros los que alcanzaran la mayoría. De hecho, desplegaron una enorme propaganda”13. Además Joseph Ratzinger valoró como positivo el resultado de la votación. Recordemos que fue el cardenal por él asesorado, Frings, quien abrió el debate conciliar sobre la posición de la reflexión mariológica dentro o fuera del esquema sobre la Iglesia14. Así pues, nuestro esquema tiene ya seis capítulos. No se puede negar que hay cierto desconcierto. Pero ese gran consejero que es el tiempo ayudará a madurar posiciones y a limar fricciones. Para confirmarlo vengamos a nuestro medio colombiano y citemos aquí las palabras de José de 12 Se puede consultar una presentación muy completa y equilibrada de las intervenciones de los dos cardenales en: Martín Descalzo, José Luis. Un Periodista en el Concilio. 2° Etapa. PPC, Madrid, 1964, pp. 238 – 244. 13 Vorgimler, Hubert. Breve secuencia epistolar de la época del concilio, p.249. 14 Cfr. Madrigal, Santiago. Karl Rahner y Joseph Ratzinger. Tras las huellas del Concilio, Sal Terrae, Santander, 2005, p. 120.


Jesús Pimiento Rodríguez, arzobispo emérito de Manizales y quien es uno de los dos únicos padres conciliares colombianos que sobreviven en el momento presente15. Invitado por el actual arzobispo, Gonzalo Restrepo Restrepo, para participar en la inauguración del año de la fe en esa arquidiócesis, el ocho de octubre de 2012, hablando sobre sus experiencias conciliares, respecto a nuestro tema, se expresó de esta manera:

tación falsificadora y excesiva que sobrepasaría la verdad, de otra de una timidez excesiva que restringiera la dignidad de la Madre de Dios. Yo voté con la minoría por la separación de esquemas, pero hoy me siento totalmente satisfecho por el logro estupendo de la inclusión de María en la doctrina de la Iglesia, como aparece en el capítulo octavo de la constitución que finalmente voté con la unanimidad”16 .

“El veintinueve de octubre de 1963 se cumplió la votación (sobre el esquema mariano) con 1.114 votos por la inclusión y 1.074 por la separación. Cuarenta votos de diferencia. Pero en serenidad, sin ambiente de vencedores y vencidos. Se satisfizo así la propuesta de Pío XII de construir una devoción mariana que huya, de un parte de exal-

Los cuatro capítulos del “Esquema Philips” se han convertido, pues, en seis, por la división del tema sobre el Pueblo de Dios y el laicado en dos capítulos y por la inserción del esquema mariológico. Poco a poco va configurándose así la futura Constitución sobre la Iglesia.

15 El otro es Gregorio Garavito Jiménez, obispo emérito de Villavicencio. También fue padre conciliar el español, entonces miembro de la Conferencia Episcopal Colombiana, Eloy Tato Lozada, obispo emérito de Magangué.

16 www.youtube.com/watch?v=Vtdy-bo2Xa8‎. Consultado el 14 de octubre de 1013.

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¡EN CLAVE DE MISIÓN!

Por: Orlando Ramírez Gálvez. Pbro.

Delegado Arzobispal para la Animación Misionera

La valentía de estos primeros seguidores del Señor, es para nosotros, nuestro mejor referente, en la búsqueda de animar la vida de cada ser humano que toque nuestra existencia...

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Estas palabras de invitación del Papa Francisco a una transformación de la acción pastoral al interior de nuestra Iglesia, ofrece para cada uno de nosotros, creyentes y seguidores del Señor, una propuesta desafiante y actual de potenciar el espíritu misionero, con el anhelo de buscar que la gracia de Dios toque el corazón de cada persona. Es indiscutible que en estos momentos de desencanto, de indiferencia y apatía, en medio de un mundo globalizado, alejado cada vez más de una propuesta evangélica de dignidad y justicia para todos por igual, se haga urgente encontrar nuevas formas y caminos para que la misericordia, la ternura y el amor de Dios por todos los hombres, en especial por los más excluidos sea una revelación de “Buena Noticia” en medio de ellos. La fuerza de la evangelización procede de Dios, cada uno de nosotros somos llamados a ser instrumentos de Él, en lo cotidiano, testimoniar con nuestra vida, que somos misioneros y discípulos del Señor. En la V Conferencia de Aparecida (Brasil) Benedicto XVI, que presidio la Eucaristía de apertura nos hace un llamado especial a nuestro ser misionero, recordándonos que el discípulo está fundamentado en la roca de la Palabra de Dios y esto lo impulsa a llevar la Buena Nueva de la salvación a sus hermanos; cuando el discípulo está enamorado de Cristo no puede dejar de anunciar al mundo que solo Él nos salva. Benedicto XVI insiste en una “misión permanente” a la cual esta llamada nuestra Iglesia en la actualidad.


Esta misión permanente, nos hace trabajar en primer lugar por una revitalización personal, que comprende hacer una lectura de nuestra realidad particular, iluminada por una propuesta de Fe, cimentada en la persona y proyecto de Jesús de Nazaret, esto indudablemente nos llevara a crear comunidades fraternas en torno al Evangelio fomentando con ello un servicio desinteresado, que proyectara una imagen más joven y entusiasta de nuestra Iglesia. Así mismo, el Papa Francisco subraya que la “Misión” es el paradigma de cada obra de la Iglesia; con esto, el Pontífice, esta invitando a tener siempre viva en nuestras comunidades parroquiales y fraternas la actividad de la evangelización como un medio de acercar a todos los hombres a una experiencia personal de Dios, asumiendo cada vez con mayor responsabilidad su compromiso con el espíritu misionero universal de la Iglesia. De igual manera, es pertinente señalar que despertar nuestro espíritu misionero, nos llevara a ser evangelizadores con la propia vida, de una propuesta que libera internamente todas las limitaciones humanas y que potencia la búsqueda de dignidad y novedad personal, para abrirnos a una práctica verdaderamente cristiana, que fue la que entusiasmo y lleno de alegría a los primeros apóstoles de Jesús y los transformó.

Abrámonos de forma especial a vivir en clave de Misión, es decir, a reproducir en nuestra vida las palabras animadoras de Jesús en su evangelio: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10) programa de vida, certeza de su presencia y promesa de que nos augura que está dispuesto a darnos de la verdadera calidad de vida evangélica que nos faculta para que busquemos la fuente de un gozo y alegría permanente .Continuar apostando por una comunión eclesial de consciencia personal y comunitaria, nos lleva a promover el anuncio del evangelio a todos los lugares del mundo, atendiendo a la invitación del papa Francisco este año para el domund “Iglesia misionera al mundo sin fronteras”, en la búsqueda certera de un Dios que se revela en la vida y en los acontecimientos cotidianos.

La valentía de estos primeros seguidores del Señor, es para nosotros, nuestro mejor referente, en la búsqueda de animar la vida de cada ser humano que toque nuestra existencia, nuestro reto es ser “anunciadores” de una vida que se da en abundancia para propiciar más calidad de vida, para mejorar las condiciones infrahumanas de muchos hermanos que están lejos de sentir un momento de salvación en su existencia. La oración es fundamental para alcanzar este propósito y reavivar nuestro ser misionero, una experiencia de Dios purificada y abierta a la acción del espíritu santo nos permitirá desplegar nuestro entusiasmo a la obra evangelizadora que se gesta en lo cotidiano de la vida.

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Manual de Políticas de Tratamiento de Información y Protección de los Datos Personales DECRETO Nº 104G/13

RICARDO TOBÓN RESTREPO POR GRACIA DE DIOS Y VOLUNTAD DE LA SEDE APOSTÓLICA ARZOBISPO DE MEDELLÍN

COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE Dado en la ciudad de Medellín, a los treinta días del mes de septiembre del año dos mil trece.

CONSIDERANDO Que mediante la Ley 1581 de 2012 y el Decreto Reglamentario 1377 de 2013 de la República de Colombia fueron establecidas normas para la protección de datos personales en Colombia. Que el Arzobispo de Medellín, en calidad de Representante Legal de la Arquidiócesis de Medellín y en cumplimiento de lo determinado por las normas señaladas, teniendo en cuenta las normas Concordatarias y el principio de libertad de cultos señalado por la Constitución Política de Colombia, ha de establecer un manual de políticas de tratamiento de información y protección de datos personales.

DECRETA: ARTÍCULO PRIMERO: Se adopta, para la Arquidiócesis de Medellín y las instituciones que la conforman, el Manual de Políticas de Tratamiento de Información y Protección de los Datos Personales cuya copia se adjunta al presente Decreto.

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+ RICARDO TOBÓN RESTREPO Arzobispo de Medellín Pbro. ÓSCAR AUGUSTO ÁLVAREZ ZEA Canciller Arquidiocesano


Manual de Políticas de Tratamiento de Información y Protección de los Datos Personales. El presente manual incluye los aspectos básicos de índole normativa sobre el tratamiento de datos personales que reposan en la Arquidiócesis de Medellín y las instituciones que la conforman, y regula el procedimiento para el tratamiento de estos datos, con el fin de garantizar y proteger el derecho fundamental al habeas data, en cumplimiento de la Ley 1581 de 2012, y el Decreto 1377 de 2013. CAPITULO I

GENERALIDADES

Artículo 1º. Ámbito de aplicación: las políticas y procedimientos consagrados en este manual se aplicarán en la Arquidiócesis de Medellín y en las instituciones que la conforman como la Curia Arquidiocesana, todas las parroquias y cuasiparroquias, los seminarios arquidiocesanos, las fundaciones y corporaciones arquidiocesanas, las instituciones educativas que dependen directamente de la Arquidiócesis. Artículo 2º Definiciones: las siguientes definiciones, permiten una correcta y apropiada interpretación de la ley 1581 de 2012 y el decreto reglamentario 1377 de 2013, y son indispensables para la protección del habeas data, lo que contribuye a determinar las responsabilidades de los involucrados en el tratamiento de datos personales. • Autorización: consentimiento previo, expreso e informado del titular para llevar a cabo el tratamiento de datos personales. • Aviso de privacidad: comunicación verbal o escrita generada por el responsable, dirigida al titular para el tratamiento de sus datos personales, mediante la cual se le informa acerca de la existencia de las políticas de tratamiento de información que le serán aplicables, la forma de acceder a las mismas y las finalidades del tratamiento que se pretende dar a los datos personales. • Base de datos: conjunto organizado de datos personales que sea objeto de tratamiento.

• Dato público: es el dato que no sea semiprivado, privado o sensible. Son considerados datos públicos, entre otros, los datos relativos al estado civil de las personas, a su profesión u oficio y a su calidad de comerciante o de servidor público. Por su naturaleza, los datos públicos pueden estar contenidos, entre otros, en registros públicos, documentos públicos, gacetas y boletines oficiales y sentencias judiciales debidamente ejecutoriadas que no estén sometidas a reserva. • Datos personales: es cualquier información vinculada o que pueda asociarse a una o varias personas naturales determinadas o determinables. • Datos sensibles: se entiende por datos sensibles aquellos que afectan la intimidad del titular o cuyo uso indebido puede generar su discriminación, tales como aquellos que revelen el origen racial o étnico, la orientación política, las convicciones religiosas o filosóficas, la pertenencia a sindicatos, organizaciones sociales, de derechos humanos o que promueva intereses de cualquier partido político o que garanticen los derechos y garantías de partidos políticos de oposición, así como los datos relativos a la salud, a la vida sexual, y los datos biométricos. • Tratamiento: cualquier operación o conjunto de operaciones sobre datos personales, tales como la recolección, almacenamiento, uso, circulación o supresión. • Encargado del tratamiento: es la persona natural o jurídica que realiza el tratamiento de datos, ya sea por si sola o en sociedad con otros. Para el caso de la Arquidiócesis de Medellín, es el Arzobispo o su delegado y los Representantes Legales de las Instituciones Arquidiocesanas. • Responsable del tratamiento: es la persona natural o jurídica que decide sobre la base de datos o el tratamiento de datos. • Titular de la información. Es la persona física cuyos datos son objeto de tratamiento. • Transferencia de datos: la transferencia de datos tiene lugar cuando el responsable y/o

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encargado del tratamiento de datos personales, ubicado en Colombia, envía la información o los datos personales a un receptor, que a su vez es responsable del tratamiento y se encuentra dentro o fuera del país. • Transmisión de datos: tratamiento de datos personales que implica la comunicación de los mismos dentro o fuera del territorio de la república de Colombia cuando tenga por objeto la realización de un tratamiento por el encargado por cuenta del responsable. Artículo 3º. Principios: la Arquidiócesis de Medellín hace suyos los principios establecidos en la ley, a los que deberá ajustarse la recolección y el tratamiento de datos de carácter personal: • De legalidad: el tratamiento debe sujetarse a lo establecido en la ley; • De finalidad: el tratamiento debe obedecer a una finalidad legítima; • De libertad: el tratamiento sólo puede ejercerse con el consentimiento, previo, expreso e informado del titular; • De veracidad o calidad: la información sujeta a tratamiento debe ser veraz, completa, exacta, actualizada, comprobable y comprensible; • De transparencia: en el tratamiento debe garantizarse el derecho del titular a obtener del responsable del tratamiento o del encargado del tratamiento, en cualquier momento y sin restricciones, información acerca de la existencia de datos que le conciernan; • De acceso y circulación restringida: el tratamiento se sujeta a los límites que se derivan de la naturaleza de los datos personales, de las disposiciones de la ley y la constitución. En este sentido, el tratamiento sólo podrá hacerse por personas autorizadas por el titular y/o por las personas previstas en la ley; • De seguridad: la información sujeta a tratamiento por el responsable del tratamiento o encargado del tratamiento deberá manejar con las medidas técnicas, humanas y administrativas que sean necesarias para otorgar seguridad a los registros evitando su adulteración,

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pérdida, consulta, uso o acceso no autorizado o fraudulento; • De confidencialidad: todas las personas que intervengan en el tratamiento de datos personales que no tengan la naturaleza de públicos están obligadas a garantizar la reserva de la información, inclusive después de finalizada su relación con alguna de las labores que comprende el tratamiento. CAPITULO II AUTORIZACION Artículo 4º. Autorización: la Arquidiócesis de Medellín y sus instituciones solo recolectarán, almacenarán, usarán y circularán aquellos datos personales que sean pertinentes y adecuados para la finalidad señalada en el presente manual, para lo cual contará con el consentimiento previo, expreso e informado del titular, a través de cualquier medio: documento físico, electrónico, u otro formato, que permita garantizar su posterior consulta. Artículo 5º. Prueba de la autorización: la Arquidiócesis de Medellín, adoptará las medidas necesarias para consultar cuándo y cómo se obtuvo la autorización por parte de los titulares de datos personales para el tratamiento de los mismos. Esta autorización deberá acreditarse cuando lo así lo requiera el titular o la Superintendencia de Industria y Comercio. Artículo 6º. Casos en que no es necesaria la autorización: - Información requerida por una entidad pública o administrativa en ejercicio de sus funciones legales o por orden judicial; - Datos de naturaleza pública; - Casos de urgencia médica o sanitaria; - Tratamiento de información autorizado por la ley para fines históricos, estadísticos o científicos; - Datos relacionados con el registro civil de las personas.


CAPITULO III DATOS SENSIBLES Artículo 7º. Datos sensibles: la ley prevé una categoría de datos denominada “datos sensibles” que deben ser objeto de tratamiento especial. Cuando el tratamiento de los datos sensibles sea posible conforme a lo establecido en la ley, se deberá informar al titular de forma explícita y previa cuales de los datos se consideran sensibles y la finalidad del tratamiento y obtener su consentimiento expreso (informándole que no está obligado a autorizar su tratamiento). Los datos definidos como sensibles en la ley, podrán ser solicitados por la Arquidiócesis de Medellín y sus instituciones en el momento en que usted solicite alguno de los servicios que la Arquidiócesis ofrece, y son requeridos para reportarlos a la Santa Sede, a la Conferencia Episcopal de Colombia y a otras entidades del Estado, en ejercicio de sus funciones. Artículo 8º. Tipos de datos sensibles: A Los que afecten la intimidad del titular, o cuyo uso indebido puede generar su discriminación: estos datos solo pueden ser objeto de tratamiento, en los siguientes casos: - Cuando el titular haya dado su autorización expresa a dicho tratamiento. - Cuando el tratamiento se requiera para proteger la vida del titular y este se encuentre física o jurídicamente incapacitado. En estos eventos, los representantes legales deberán otorgar su autorización; - Cuando el tratamiento sea efectuado en el curso de las actividades legítimas y con las debidas garantías por parte de una fundación, ONG, asociación o cualquier otro organismo sin ánimo de lucro, cuya finalidad sea política, filosófica, religiosa o sindical, siempre que se refieran exclusivamente a sus miembros o a las personas que mantengan contactos regulares por razón de su finalidad. En estos eventos, los datos no se

podrán suministrar a terceros sin la autorización del titular; - Cuando el tratamiento se refiera a datos que sean necesarios para el reconocimiento, ejercicio o defensa de un derecho en un proceso judicial; - Cuando el tratamiento tenga una finalidad histórica, estadística o científica. En este evento deberán adoptarse las medidas conducentes a la supresión de identidad de los titulares. • B) Los que se relacionen con niños, niñas y adolescentes. No se les puede dar tratamiento, salvo que esté autorizado por su representante legal (padres, tutores, quien ejerza la patria potestad, según el caso); respetando en todo caso el interés superior del titular y sus derechos fundamentales. CAPITULO IV TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN Artículo 9º. Finalidades de la información recolectada por la Arquidiócesis de Medellín: La información suministrada será utilizada única y exclusivamente por la Arquidiócesis para los siguientes fines: - Propiciar el seguimiento a los compromisos establecidos entre usted y la Arquidiócesis de Medellín. - Divulgar los servicios que ofrece la Arquidiócesis de Medellín de forma directa, o a través de terceros. - Invitar a eventos pastorales, religiosos, académicos, culturales, sociales, deportivos, entre otros. - Informar sobre el acontecer general y las disposiciones institucionales y las distintas instituciones que la conforman. Artículo 10º. Derechos del titular de los datos personales: - Conocer, actualizar y rectificar sus datos personales frente a los responsables del tratamiento o encargados del tratamiento.

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- Solicitar prueba de la autorización a la Arquidiócesis de Medellín o a la institución arquidiocesana implicada, como responsable del tratamiento. - Solicitar a la Arquidiócesis de Medellín o a la institución arquidiocesana implicada sobre el uso que le ha dado a sus datos personales; - Presentar ante la Superintendencia de Industria y Comercio quejas por infracciones a lo dispuesto en la ley 1581 de 2012 - Revocar la autorización y/o solicitar la supresión del dato cuando en el tratamiento no se respeten los principios, derechos y garantías constitucionales y legales. - Acceder en forma gratuita a sus datos personales que hayan sido objeto de tratamiento. Artículo 11º. Personas a quienes se les puede suministrar la información: - A los titulares, sus causahabientes (herederos) o sus representantes legales; - A las entidades públicas o administrativas en ejercicio de sus funciones legales - Por orden judicial; - A los terceros autorizados por el titular (poder otorgado ante notario) - A los terceros autorizados por la ley. CAPITULO V PROCEDIMIENTO PARA CONSULTA, QUEJAS, RECLAMACIONES Y REVOCATORIAS DE AUTORIZACIONES Artículo 12º. Acceso a la información: La Arquidiócesis de Medellín garantiza el derecho de acceso en tres vías: la primera, implica que el titular pueda conocer la efectiva existencia del tratamiento a que son sometidos sus datos personales; la segunda, que el titular pueda tener acceso a sus datos personales que están en posesión del responsable; la tercera, supone el derecho a conocer las circunstancias esenciales del tratamiento, lo cual se traduce en el deber de la Arquidiócesis de informar al titular sobre el tipo de datos personales tratados, y todas y cada una de las finalidades que justifican el tratamiento.

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Artículo 13º. Consulta de la información. La Arquidiócesis de Medellín garantiza el derecho de consulta suministrando a los titulares toda la información contenida en el registro individual, o que esté vinculada con la identificación del titular. Para la atención de solicitudes de consulta de datos personales la Arquidiócesis de Medellín garantiza: - Habilitar medios de comunicación electrónica u otros que considere pertinentes. - Utilizar los servicios de atención al cliente o de reclamaciones que tiene en operación. Artículo 14º. Tiempo para la atención de consultas: las consultas serán atendidas en un término máximo de diez (10) días hábiles contados a partir de la fecha de su recibo. Cuando no fuere posible atender la consulta dentro de dicho término, se informará al interesado antes del vencimiento de los 10 días, expresando los motivos de la demora y señalando la fecha en que se atenderá su consulta, la cual en ningún caso podrá superar los cinco (5) días hábiles siguientes al vencimiento del primer plazo. Artículo 15º. Reclamos: el titular de la información contenida en la base de datos puede solicitar a la Arquidiócesis de Medellín la corrección, actualización o supresión, de sus datos, o cuando advierta el presunto incumplimiento de cualquiera de los deberes contenidos en la ley 1581 de 2012, podrán presentar un reclamo ante la Arquidiócesis de Medellín o ante la institución arquidiocesana implicada, el cual será tramitado bajo las siguientes reglas: - Si el reclamo recibido no cuenta con información completa que permita darle trámite, esto es, con la identificación del titular, la descripción de los hechos que dan lugar al reclamo, la dirección, y acompañando los documentos que se quiera hacer valer, se requerirá al interesado dentro de los cinco (5) días siguientes a su recepción para que subsane las fallas. Transcurridos dos (2) meses desde la fecha del requerimiento sin que el solicitante presente la información requerida, se entenderá que ha desistido del reclamo.


- Si por alguna circunstancia la Arquidiócesis de Medellín recibe un reclamo que en realidad no debería ir dirigido contra ella, dará traslado a quien corresponda en un término máximo de dos (2) días hábiles e informará de la situación al interesado. - Una vez recibido el reclamo completo, se incluirá en la base de datos una leyenda que diga “reclamo en trámite”, y el motivo del mismo, en un término no mayor a dos (2) días hábiles. Dicha leyenda deberá mantenerse hasta que el reclamo sea decidido. Artículo 16º. Término para la atención de reclamos: el término máximo para atender el reclamo será de quince (15) días hábiles contados a partir del día siguiente a la fecha de su recibo. Cuando no fuere posible atenderlo dentro de dicho término se informará al interesado antes del vencimiento del referido plazo los motivos de la demora y la fecha en que se atenderá su reclamo, la cual en ningún caso podrá superar los ocho (8) días hábiles siguientes al vencimiento del primer término. Artículo 17º. Rectificación, actualización o supresión de datos: el titular de la información, puede ejercer en cualquier momento estos derechos, previo el cumplimiento de los requisitos establecidos para ello por la Arquidiócesis de Medellín. Cuando la solicitud sea formulada por persona distinta del titular y no se acredite que la misma actúa en representación de aquél, se tendrá por no presentada. Artículo 18º. Supresión de datos: No procede la solicitud de supresión de datos (parcial o total) de permanecer en la base de datos cuando se tenga con el titular un deber contractual o legal (como el surgido por la incardinación de los clérigos, o la designación de un oficio eclesiástico incluso para los religiosos y laicos); cuando se obstaculice actuaciones judiciales o administrativas vinculadas a obligaciones fiscales, la investigación y persecución de delitos o la actualización de sanciones administrativas, o cuando los datos sean necesarios para proteger los intereses jurídicamente tutelados

del titular; para realizar una acción en función del interés público, o para cumplir con una obligación legalmente adquirida por el titular. Artículo 19º. Revocatoria de la autorización: los titulares de los datos personales pueden revocar total o parcialmente su consentimiento para el tratamiento de sus datos personales en cualquier momento, siempre y cuando no lo impida una disposición legal. Por lo anterior, será necesario que el titular al momento elevar la solicitud de revocatoria indique en ésta, si la revocación que pretende realizar es total o parcial, indicando además el motivo por el cual no está conforme y requiere la revocatoria. Habrá casos en que el consentimiento, por su carácter necesario por la relación del titular con la, Arquidiócesis de Medellín no podrá ser revocado. Artículo 20º. Requisitos para atender consultas, quejas o reclamos. Para la atención de consultas, quejas o reclamos, se deberá atender al siguiente procedimiento: - El nombre del titular y cuenta de correo electrónico para comunicarle la respuesta a su solicitud. - Documento que acredite la identidad del titular o, en su defecto, el documento que lo acredita como representante legal del titular; - La descripción clara y precisa del motivo de consulta o inconformidad, y los datos o registros respecto de los que se busca ejercer alguno de los derechos antes mencionados, y - Cualquier otro elemento o documento que facilite la localización de los datos personales. - Para el caso de las solicitudes de rectificación de información, el titular deberá indicar las modificaciones a realizarse y aportar la documentación que sustente su petición. CAPÍTULO VI DEBERES DEL RESPONSABLE Y ENCARGADO DEL TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN Artículo 21º. Deberes del responsable del tratamiento de los datos personales:

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- Garantizar al titular, en todo tiempo, el pleno y efectivo ejercicio del derecho de hábeas data; - Solicitar y conservar, copia de la respectiva autorización otorgada por el titular; - Informar debidamente al titular sobre la finalidad de la recolección y los derechos que le asisten por virtud de la autorización otorgada; - Conservar la información bajo las condiciones de seguridad necesarias para impedir su adulteración, pérdida, consulta, uso o acceso no autorizado o fraudulento; - Garantizar que la información que se suministre al encargado del tratamiento sea veraz, completa, exacta, actualizada, comprobable y comprensible; - Actualizar la información, comunicando de forma oportuna al encargado del tratamiento, todas las novedades respecto de los datos que previamente le haya suministrado y adoptar las demás medidas necesarias para que la información suministrada a este se mantenga actualizada; - Rectificar la información cuando sea incorrecta y comunicar lo pertinente al encargado del tratamiento; - Suministrar al encargado del tratamiento, según el caso, únicamente datos cuyo tratamiento esté previamente autorizado; - Exigir al encargado del tratamiento en todo momento, el respeto a las condiciones de seguridad y privacidad de la información del titular; - Tramitar las consultas y reclamos formulados; - Adoptar un manual interno de políticas y procedimientos para garantizar el adecuado cumplimiento de las normas sobre protección de datos, y para la atención de consultas y reclamos; - Informar al encargado del tratamiento cuando determinada información se encuentra en discusión por parte del titular, una vez se haya presentado la reclamación y no haya finalizado el trámite respectivo; - Informar a solicitud del titular sobre el uso dado a sus datos; - Informar a la autoridad de protección de datos

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cuando se presenten violaciones a los códigos de seguridad y existan riesgos en la administración de la información de los titulares. - Cumplir las instrucciones y requerimientos que imparta la Superintendencia de Industria y Comercio. Artículo 22º. Deberes de los encargados del tratamiento. - Garantizar al titular, en todo tiempo, el pleno y efectivo ejercicio del derecho de hábeas data; - Conservar la información bajo las condiciones de seguridad necesarias para impedir su adulteración, pérdida, consulta, uso o acceso no autorizado o fraudulento; - Realizar oportunamente la actualización, rectificación o supresión de los datos; - Actualizar la información reportada por los responsables del tratamiento dentro de los cinco (5) días hábiles contados a partir de su recibo; - Tramitar las consultas y los reclamos formulados por los titulares; - Adoptar un manual interno de políticas y procedimientos para garantizar el adecuado cumplimiento de las normas sobre protección de datos, y en especial, para la atención de consultas y reclamos por parte de los titulares; - Registrar en la base de datos las leyenda “reclamo en trámite” en la forma en que se regula la ley; - Insertar en la base de datos la leyenda “información en discusión judicial” una vez notificado por parte de la autoridad competente sobre procesos judiciales relacionados con la calidad del dato personal; - Abstenerse de circular información que esté siendo controvertida por el titular y cuyo bloqueo haya sido ordenado por la Superintendencia de Industria y Comercio; - Permitir el acceso a la información únicamente a las personas que pueden tener acceso a ella; - Informar a la Superintendencia de Industria y Comercio cuando se presenten violaciones a los códigos de seguridad y existan riesgos en la administración de la información de los titulares;


- Cumplir las instrucciones y requerimientos que imparta la Superintendencia de Industria y Comercio. Artículo 23º. Encargados del tratamiento de la información en la Arquidiócesis de Medellín: la recolección, almacenamiento, uso, circulación o supresión de datos personales, y atención de consultas y reclamos estará a cargo de las personas designadas por el Arzobispo de Medellín y los Representantes legales de las instituciones arquidiocesanas, según el caso, para tal fin. CAPITULO VII MEDIDAS DE SEGURIDAD Y CONFIDENCIALIDAD DE LA INFORMACIÓN Artículo 24º. Medidas de seguridad. Con el fin de prevenir la adulteración, perdida, consulta uso, o acceso no autorizado o fraudulento, de los registros de datos personales en nuestra base de datos, se fomentará la difusión de información y las medidas de seguridad técnica, humana y administrativa, entre empleados y colaboradores. La Arquidiócesis de Medellín y las instituciones que la conforman, mantendrán protocolos de seguridad de obligatorio cumplimiento para el personal con acceso a los datos de carácter personal y a los sistemas de información.

Para que conste su veracidad firman el Arzobispo de Medellín y el Canciller. Medellín, 22 días del mes de septiembre del año 2013.

+ RICARDO TOBÓN RESTREPO Arzobispo de Medellín

Pbro. ÓSCAR AUGUSTO ÁLVAREZ ZEA Canciller Arquidiocesano

Artículo 25º. Confidencialidad. Teniendo en cuenta que la información es confidencial, a cada una de las personas que intervengan en el tratamiento de los datos personales (recolección, almacenamiento, uso, circulación, supresión), se hará firmar en su contrato de trabajo, una cláusula de confidencialidad que garantice la reserva de dicha información. Artículo 26º. Aviso de privacidad. La Arquidiócesis de Medellín puede modificar, revisar o hacer cambios en sus políticas en cualquier momento. Artículo 27º. Vigencia. La información contenida en la base de datos estará vigente mientras la Santa Sede, la Conferencia Episcopal de Colombia o la Arquidiócesis, no determinen su cancelación.

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Arzobispo de Medellín DECRETOS DE NOMBRAMIENTOS Septiembre - octubre 2013

1. Se nombran como miembros del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Medellín, por tres años a partir de la fecha de expedición del presente Decreto (Cfr. Canon 501 del C.I.C., Sínodo Nº 128, Estatutos Capítulo II), a los siguientes eclesiásticos. MIEMBROS NATOS: Vicarios Generales; Excelentísimo Monseñor Hugo Alberto Torres Marín, Excelentísimo Monseñor Edgar Aristizábal Quintero, Excelentísimo Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez; Vicario Episcopal de Asuntos Económicos y Administrativos, Presbítero Octavio Marcos Fernando Barrientos Gómez; Vicario Episcopal de Pastoral, Presbítero Leonardo Nicolás Martínez García; Vicario Judicial, Monseñor Augusto Molina Jaramillo; Vicario Episcopal del Oriente, Presbítero Iván Darío Londoño López; Vicario Episcopal del Occidente, Presbítero José Mauricio Vélez García; Vicario Episcopal del Norte, Presbítero Luis Albeiro Maldonado Monsalve; Vicario Episcopal del Sur, Mons. Luis Fernando Pérez Peláez; Canciller Arquidiocesano, Presbítero Óscar Augusto Álvarez Zea; Rector del Seminario Conciliar de Medellín, Presbítero Martín Alonso Arias Hernández; Rector de la Universidad Pontifica Bolivariana, Presbítero Julio Jairo Ceballos Sepúlveda. MIEMBROS ELEGIDOS: Presbítero Norberto Gómez Rodríguez, Presbítero Wilson de Jesús Uribe González, Presbítero Julián Darío Gómez Me-

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jía, Presbítero Álvaro León Murillo Castaño, Presbítero Aldemar de Jesús García Ceballos OP, Presbítero Juan David Torres Martínez, Presbítero Bernardo Restrepo Montoya, Presbítero John Arango Tobar, Presbítero Carlos Andrés Montoya Parra. MIEMBROS DESIGNADOS: Mons. Armando Santamaría Ortiz, Pbro. Andrés Fernando Restrepo López, Pbro. Gerardo Díaz Molina, Pbro. José Luis Paniagua Restrepo, Pbro. Orlando de Jesús Ramírez Gálvez, Pbro. Oriel Blanco Quintero. (Decreto 704N/12-oct-13). 2. Se nombra al Presbítero Ricardo TAMAYO CALDERÓN Capellán de la Clínica Medellín (centro) (Decreto 705N/-7-oct-13) 3. Se nombra Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Regional de Medellín a Monseñor Rodrigo DURANGO ESCOBAR, de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia), por un período de tres años a partir de la toma de posesión de su oficio. (Decreto 702N/-3-oct-13) 4. Se nombra al Presbítero John Camilo MUÑOZ MUÑOZ vicario parroquial de la parroquia “NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE” (Decreto 703N/-3-oct-13). 5. Se nombra al Presbítero Jairo Alonso Molina Arango Director Ejecutivo de la Fundación Arquidiocesana para la Educación y por con-


siguiente es el Representante Legal de esta institución (Cf. Estatutos de la Fundación Arquidiocesana para la Educación Art. 15) (Decreto N 701N/13) 24-sep-13 6. Se nombra al Presbítero Carlos Enrique MESA OCHOA adscrito a la parroquia “Nuestra Señora de Belén” (Decreto N 700N/13) 24-sep-13 7. Se nombra al Presbítero Pedro Pablo AGUDELO GUTIÉRREZ administrador parroquial de la parroquia “El Santo Evangelio” (Decreto N 699N/13) 23-sep-13 8. Se nombra al Presbítero Sergio Alejandro ARCILA ZEA Capellán del SENA (Decreto N 698N/13) 20-sep-13 9. Se nombra, dentro de la Sección Pastoral, los siguientes asesores: En la Delegación para el Servicio de la Caridad: Pbro. Eduard Jhoni Muñoz Sánchez, Asesor para la pastoral de la Salud; Pbro. Guillermo León Sánchez Idárraga, Asesor para la pastoral penitenciaria. En la Delegación para la Pastoral Social – “Caritas”: Pbro. Ramiro Moreno López, de la Congregación de San José, Josefinos de Murialdo, Asesor para la comunidad afroamericana; Pbro. Jadson Ferney Castaño Arias, Asesor para la pastoral de Sordos. En la Delegación para la Cultura: Pbro. Carlos Ángel Arboleda Mora, Asesor para el Ecumenismo. (Decreto N 697N/13) 18-sep-13 10. Se reestructura la Curia de la Arquidiócesis de Medellín en sus secciones administrativa, pastoral y judicial, tanto por lo que se refiere a sus servicios como a sus funciones, y se nombra a las siguientes personas, varias de ellas ya vinculadas a la Curia, para asumir los siguientes cargos. En la Sección Administrativa: Vicario General y Moderador de Curia, Mons. Luis Fernando RODRÍGUEZ VELÁSQUEZ; Delegado Arzobispal para Comunicaciones, Pbro. Germán Andrés BUSTAMANTE TAMAYO; Delegado Arzobispal para Proyectos de

Cooperación, Pbro. Juan Pablo CARDONA QUINTERO; Canciller, Pbro. Óscar Augusto ÁLVAREZ ZEA; Vicecanciller, Pbro. José Camilo ARBELÁEZ MONTOYA; Notario, Diácono Gustavo de Jesús VELÁSQUEZ ACOSTA; Reforma de Partidas, Mons. J. Emilio LEMA ESCOBAR; Archivista, Pbro. Rafael Alberto GÓMEZ HINCAPIÉ; Vicario Episcopal de Asuntos Económicos y Administrativos, Pbro. Octavio Marcos Fernando BARRIENTOS GÓMEZ; Auxiliar de Administración, Pbro. Oliver Mauricio ÁLVAREZ SEPÚLVEDA; Auxiliar de Tesorería, Pbro. Pedro Agustín MUÑOZ GÓMEZ; Gerente ICAP, Pbro. Carlos Mario GONZÁLEZ GONZÁLEZ; Director PROBIEN, Pbro. Carlos Mario GONZÁLEZ GONZÁLEZ; Director Caja de Prestaciones Sociales, Pbro. Carlos Mario GONZÁLEZ GONZÁLEZ; Director del Fondo Común Sacerdotal, Pbro. Luis Humberto ARBOLEDA TAMAYO. En la Sección Pastoral: Vicario Episcopal de Pastoral, Pbro. Leonardo Nicolás MARTÍNEZ GARCÍA; Coordinador del Área de Comunión Eclesial, Pbro. José Luis PANIAGUA RESTREPO; Delegado Arzobispal para la Pastoral Sacerdotal, Pbro. Juan Manuel BUSTAMANTE VALENCIA; Delegado Arzobispal para el Diaconado Permanente, Pbro. Óscar Augusto ÁLVAREZ ZEA; Delegado Arzobispal para la Vida Consagrada, Pbro. José Luis PANIAGUA RESTREPO; Delegado Arzobispal para la Pastoral Vocacional, Pbro. Juan Camilo GARCÍA ZULUAGA; Delegado Arzobispal para los Movimientos Apostólicos, Pbro. Bernardo de Jesús RESTREPO MONTOYA; Coordinador del Área de Evangelización, Pbro. Diego Fernando BEDOYA BONILLA; Delegado Arzobispal para la Educación, Pbro. Jairo Alonso MOLINA ARANGO; Delegado Arzobispal para la Catequesis, Pbro. Diego Fernando BEDOYA BONILLA; Delegado Arzobispal para la Pastoral Familiar, Pbro. Jorge Enrique GARCÍA GÓMEZ; Delegado Arzobispal para la Pastoral Infantil y Juvenil, Pbro. Mauricio SALAZAR MARTÍNEZ; Delegado Arzobispal para la Animación Misionera, Pbro. Orlando de Jesús RAMÍREZ GÁLVEZ; Delegado Arzobis-

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pal para la Cultura, Pbro. Jairo Alfonso GIRÓN LÓPEZ; Coordinador del Área de Liturgia, Pbro. Juan David MURIEL MEJÍA; Delegado Arzobispal para la Orientación y Animación de la Liturgia, Pbro. Juan David MURIEL MEJÍA; Delegado Arzobispal para las Celebraciones Litúrgicas, Pbro. Darío Gonzalo MARTÍNEZ MACHADO; Delegado Arzobispal para los Ministerios Litúrgicos Confiados a Laicos, Pbro. Alexander PAREJA BOTERO; Delegado Arzobispal para Construcciones y Reformas Litúrgicas de los Templos, Pbro. Juan David MURIEL MEJÍA; Coordinador del Área de Acción Caritativa, Pbro. Álvaro JARAMILLO RAMÍREZ; Delegado Arzobispal para la Pastoral Social – “Caritas”, Pbro. Álvaro JARAMILLO RAMÍREZ; Delegado Arzobispal para el Servicio de la Caridad: Pbro. Alexander RAMÍREZ ARISTIZÁBAL; Delegado Arzobispal para la Vida, la Justicia y la Paz, Pbro. Fabián Emilio ORTEGA JIMÉNEZ. En la Sección judicial: Vicario Judicial, Mons. Augusto MOLINA JARAMILLO; Delegado Arzobispal para materias de Derecho Estatal, Pbro. Juan Diego RUIZ ARANGO; Delegado Arzobispal para Personerías Jurídicas Eclesiásticas, Pbro. John Fredy RÚA ÁLVAREZ. DESIGNADOS PARA ELABORAR EL RESPECTIVO REGLAMENTO ORGANIZACIONAL DE LA CURIA ARQUIDIOCESANA: Mons. Luis Fernando RODRÍGUEZ VELÁSQUEZ, Pbro. Leonardo Nicolás MARTÍNEZ GARCÍA, Mons. Augusto MOLINA JARAMILLO. (Decreto 102G/-17-sep-13). 11. Se nombra al Presbítero Jaime Enrique PALACIO BEDOYA miembro del equipo encargado de la “Pastoral Sacerdotal” (Decreto N 696N/13) 17-sep-13 12. Se nombra al Presbítero Ramón de Jesús TORRES GONZÁLEZ párroco de la parroquia “Marie Poussepin” (Decreto N 695N/13) 17sep-13 13. Se nombra al Presbítero Mauricio de Jesús GALEANO HERNÁNDEZ párroco de la

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parroquia “Santa Cecilia Mártir” (Decreto N 694N/13) 17-sep-13 14. Se nombra al Presbítero Jorge Alberto ECHAVARRÍA ENCISO párroco de la parroquia “Santa Mariana de Jesús Paredes” (Decreto N 693N/13) 17-sep-13 15. Se nombra al Presbítero Diego Luis GÓMEZ MUÑOZ párroco de la parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” en el Barrio Robledo (Decreto N 692N/13) 17-sep-13 16. Se nombran, por un período de dos años, como miembros de la Junta Económica del Seminario Conciliar de Medellín, a las siguientes personas: El Vicario de asuntos económicos, Pbro. Octavio Barrientos Gómez, quien fungirá como Delegado del Arzobispo cuando éste no esté presente. El Rector del Seminario, Pbro. Martín Alonso Arias Hernández. Pbro. Elías Lopera Cárdenas. Pbro. Byron Darío Saldarriaga Restrepo. Dr. Alonso Sanín Fonnegra. Dr. Ramiro Vélez Vélez. Dr. Juan Guillermo Palacio Monsalve. Dr. Iván José Ángel Bernal. Y se aprueban los estatutos de esta Junta Económica. (Decreto N 691N/13) 17-sep-13 17. Se nombra al Presbítero Jorge Eliécer CARDONA QUICENO Vicario Parroquial de la Parroquia Personal “Nuestra Señora de las Mercedes” (Decreto N 690N/13) 13-sep-13


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