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1 al 31 de octubre del 2008

EXPRESSO CINCO PESOS

DE ORIENTE

CINCO PESOS

Año 3, Núm 38, 1 al 31 de Octubre del 2008, Texcoco, Estado de México, Director: Arnulfo Rubio

Payasitos del Metro, Cantantes de Asilo, Improvisados y los Amigos de Siempre

La Cultura del Oriente, sin Proyecto El tercero es, todos lo sabemos, una enorme cantina al aire libre, ausente intento desde su fundación, ¿de qué? de equinidades y lleno de localitos Tres festivales se llevan a cabo cada De representar al antiguo señorío cuyos dueños buscan reponerse de año en la región oriental del Estado Acolhua con dignidad en el la crisis en unos cuantos días a través de México, específicamente en los concierto de las celebraciones de la venta desaforada de alcohol. alrededores de la cabecera municipal “culturales”, el cual fuera de la Las rentas y entradas se entregan en de Texcoco. Éstos son el Festival primera y segunda versiones ha sido efectivo al príncipe municipal en Cultural Rey Poeta Nezahualcoyotl, precisamente eso: un fallido intento. turno, quien las “administra” acorde la Feria de la Cultura Rural en El segundo es más bien un encuentro con la camarilla de regidores que Chapingo y la Feria Internacional del de cocineras mezclado con un doblan la cerviz ante sus tianguis que deja utilidades Caballo. indicaciones. Obviamente, los integrantes del patronato (los ricos del pueblo) hacen más gordas sus Extrema pobreza artística en Texcoco billeteras y el populacho (ciudadanía, le llaman hoy) sigue en las mismas: hacia abajo en su evolución como seres humanos significativas a los organizadores, críticos y pensantes. sean alumnos o autoridades, Bajo este esquema, están los aderezado con la visita de los esporádicos eventos que lleva a cabo mismos escritores de siempre, la Casa de la Cultura, entidad dejada amigos de la camarilla de Rolando de la mano del Instituto Mexiquense Rosas, festival ahora “privatizado” de Cultura desde hace años, cuyas para beneplácito y beneficio de un instalaciones usa el edil en turno para señor de apellido Almazán.

Por Arnulfo Rubio El primero se ha quedado en el

Crónica de una bienal anunciada

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Por Manuel Valverde Reyes

12 de octubre, tampoco se olvida

(Segunda y última parte) I.– Hablar de una actividad como la ‘bienal” convocada por Chapingo implica referirse al contexto en la que ésta se da. Los conceptos acerca de lo artístico (entre ellos el de bienal) llegan a toda provincia después de haberse legitimado en los centros urbanos. Para referirse a nuestra vida artística regional –distante o cercana en el tiempo– debemos hacerlo a partir de ideas que han sido aprobadas en los espacios de poder: antes eran la Ciudad de México y Toluca. Hoy, ya globalizados, en las múltiples sedes del mainstream (conjunto de enterados que establecen los paradigmas y discursos del arte actual). En lo que corresponde a Arte y Cultura, el siglo XXI no ha iniciado en la Región Oriente del Estado de México. Lo ilustra inmejorablemente la programación del Festival “cultural” Nezahualcoyotl. En cuanto a plástica, existen importantes avances en dos municipios: Ecatepec y Ciudad Nezahualcoyotl1. II.– En la creación artística de Texcoco y sus alrededores –dejando a

Enseñar la explotación de la tierra...no del presupuesto.

La Raza, sojuzgada todavía por la globalización ( o de cómo llegó Colón hasta acá) Colón ¿con la espada desenvainada? En la década de 1470, mientras los navegantes portugueses exploraban las costas occidentales del África, el marino genovés Cristóbal Colón proyectaba abrir una nueva ruta hacia el Lejano Oriente navegando directamente por el oeste. Siguiendo a Ptolomeo, Colón estaba seguro de que la Tierra era esférica y que la superficie terrestre era un macizo de tres continentes unidos: Europa, Asia y África. Todo rodeado de un solo océano. Durante el medioevo la mayoría de geógrafos creía que el mar que separaba Europa de Asia era muy extenso y que era imposible atravesarlo navegando. Recién a principios del siglo XV el erudito francés Pierre D‘Ailly (Petrus de Aliaco) sostuvo que la ruta Pasa a la página 2

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Expresso de Oriente Crónica de una bienal...Viene de la primera

un lado lo prehispánico– se distinguen tres etapas: una que abarca la producción colonial, integrada sobre todo por iglesias, esculturas y pinturas –de estas últimas, la Catedral de Texcoco posee algunas y existen más en otros templos y entre particulares. Otra que abarca el siglo XIX y de la cual destaca la pintura de Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904) y autor de una de las metáforas más logradas de la asociación de la mujer con la tierra fecunda: La Amazona de los Andes, y la arquitectura de haciendas. Y una tercera que llega hasta nuestros días y que inicia con el único pintor –en el sentido profesional– que hemos tenido, Antonio Ruiz el “Corcito” (1895-1964). Documentar la historia del Arte regional –capítulo pendiente para las generaciones actuales– haría evidente nuestra extrema pobreza artística. III.- La Maestra Teresa del Conde señala que el término Arte deriva de Ars y por definición está asociado a las reglas que permiten hacer bien una cosa y para ello hace falta habilidad, trabajo y constancia. Pero, “por lo menos desde el Siglo XVIII con Kant y desde el XIX con Baumgarten, el sentido de la creación está asociado al adverbio arcte y tiene

La Raza, sojuzgada...Viene de la primera

que ver con lo justo, lo sólido y lo profundo”. Esto último está vigente para identificar el arte actual y sus hacedores, los artistas. Y por Arte debemos entender “aquellas obras que crean consenso entre los enterados” (coleccionistas, curadores, historiadores, críticos y otros artistas). Un artista lo es cuando obtiene el consenso de esa comunidad y ésta se da en forma de premios de adquisición, becas, la inclusión en catálogos o en colecciones. Por ello es que podemos decir que desde la segunda mitad del siglo XX, Texcoco no ha producido un solo artista plástico de calidad. Es posible que como en los casos de Santiago Gutiérrez y el “Corcito” –que emigraron para aprender, producir y alcanzar reconocimiento- quizá existan artistas texcocanos en otro lugar, pero no existen referencias de ello. Tampoco han llegado a nuestra región creadores que participen del quehacer plástico contemporáneo. Existen sí, una abundante cantidad de aficionados y maestros que garantizan la continuidad de los procesos de creación. También en la región se produce ilustración en abundancia,

Cristóbal Colón

poder rescatar los Santos Lugares Cristianos como Jerusalén y Constantinopla. Entre 1478 y 1482 Colón vivió en Porto Santo, isla del archipiélago portugués de Madera. Desde ahí participó en varias expediciones lusitanas hacia Guinea. También viajo a Inglaterra e Islandia. En Madera hizo amistad con viejos y experimentados marinos que le contaban sobre maderos tallados por el hombre que llegaban con las corrientes del oeste; también el hallazgo de troncos de árboles desconocidos en África y Europa. En las islas Azores un marino le contó haber encontrado cuerpos humanos de una raza desconocida en las playas del oeste. También es probable que en Islandia los navegantes nórdicos le hayan relatado leyendas de los antiguos viajes vikingos y los descubrimientos de Erick el Rojo y Leif Erickson. Lo cierto es que a comienzos de 1484 Cristóbal Colón llegó a Lisboa y presentó su gran proyecto al rey Juan II de Portugal pidiéndole sea su mecenas y financie su anhelada expedición rumbo al oeste. El monarca luso rechazó el proyecto por que no creía en la teoría de “la mar estrecha” y por las excesivos privilegios que demandaba el navegante. Colón se marchó de Portugal y enrumbó a Castilla donde después de siete años de sufrimientos la reina Isabel La Católica lo respaldaría para que hiciera realidad su soñado viaje.

occidental hacia la China era corta y que sólo la separaba de Europa “un mar estrecho”. Colón compró su obra “Imago Mundi” en 1481 y estudió mucho sus cartas y argumentos. Otro estudioso que compartía esta idea era el cartógrafo Paolo de Toscanelli, quien incluso le escribió a Colón respaldando su proyecto y alentándolo a llevarlo a cabo. Estudiando sus cartas el Gran Navegante llegó a la conclusión de que el Planeta era pequeño y que Cipango (Japón) estaba sólo a 375 leguas o 2000 kilómetros de distancia. Colón soñaba con llegar a la Catay (China), Cipango (Japón) y Cálicut (en La India), países Pasa a la página 6 que el famoso viajero del siglo XIII Marco Polo había descrito llenos de riquezas como especias, sedas, porcelana y marfiles. Su obra El Libro de El sábado 23 cientos de personas marcharon al grito de “Juárez no es las Maravillas siempre cuartel, fuera ejército de él”. Entre otras organizaciones, participó el acompañó al genovés que Frente Nacional Contra la Represión. Mi hijo, Carlos Yéffim Jerónimo también creía que, con el apoyo y su camarada Julián Contreras, participan en esa organización. Sólo del Gran Khan, los asiáticos se por eso, el lunes 25 su vivienda fue rodeada por una fuerza armada convertirían rápidamente al exagerada, más de 20 efectivos en tres vehículos. Esa noche, no le cristianismo y ayudarían a dieron importancia, pues sabido es que en esta entidad “convivimos” derrotar a los musulmanes del cotidianamente con los militares. Pero hoy le llamó el dueño de la Cercano y Medio Oriente para Ruta de Cortés hacia la Gran Tenochtitilan casa, diciendo que gobernación le había telefoneado a su vez, para investigar si “ahí había una casa de seguridad (sic, por aquello de que eso escasea mucho hoy en día) o el cuartel de un grupo subversivo”.

Cartas al Director

Esto sí nos preocupó. A mis hijos los conozco porque hemos militado juntos durante muchos años. No tienen nada que ver con el crimen, y tampoco han desesperado al grado de intentar las armas para el cambio radical de esta sociedad, pues todavía consideramos que esa transformación vendrá con un amplio movimiento de masas que poco a poco se está articulando. Y, para ello, trabajan ambos. Por lo tanto, denunciamos los hechos descritos como un intento de amedrentarnos; una confesión expresa de que la movilización del sábado les dolió y un intento de medir nuestra disposición a la lucha. Pero todo ello es ilegal, así que responsabilizamos al estado mexicano, a su usufructuario, Felipe Calderón de lo que nos pueda suceder y, desde ahora, rechazamos cualquier intento de calumniarnos, pues hoy por hoy, los asesinados, secuestrados o levantados, inmediatamente son descritos como soldado del crimen. Mi hijo es absolutamente pobre, tanto que a veces no tiene ni para transportarse. Ello, en este país, es suficiente prueba de que está lejos de los turbios negocios de las mafias y sus réplicas en el poder. No desistiremos. Fuera ejército de Chihuahua. Fraternalmente, Luis K’Fong

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A nuestros lectores: Expresso de Oriente se puede consultar en la Internet, en la dirección siguiente: http:// www.diariorisco.com


1 al 31 de octubre del 2008 La cultura de oriente...Viene de la Primera...

celebrar sus eventos políticos, como copropietario del inmueble. Es refugio de los “intelectuales, artistas y anexos” que ubicados en su justa dimensión rehúyen incursionar en planos mayores como la ciudad de México. Ahí cobran las vaquillas y becerros sagrados de la esclerótica, artrítica y pequeña cultura local, que se consuela con una exposición, una presentación o un concierto pagado con recursos propios, con fotocopias y cartulinas para la difusión. En suma, la cultura no ha vuelto a recuperar el auge que llegó a tener en la época precolombina la región Acolhua, y los intentos de las autoridades locales son sometidos por las intereses políticos inmediatos, electoreros y plagados de ramplonería.

¿Qué es cultura? La cultura lo es todo, inmaterial y material, pero esencialmente es una manera de ver y estar en el mundo de todos los individuos, en un tiempo y un lugar determinados. Influenciar y ser influenciados, parece ser la divisa de la cultura. Enriquecer y ser enriquecidos por ésta, antes que ser empobrecidos…culturalmente hablando. La UNESCO señala en la Declaración de México (1982)… que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden. Al amparo ideológico de esta definición, ¿qué podemos decir?

¿qué dice el habitante de Texcoco en relación a los productos culturales que POR OBLIGACIÓN debe brindarle (consultándole) el poder. Si opta por decir nada, por seguir callado seguirá recibiendo festivales confeccionados bajo el esquema del ahorro en la partida cultural para engordar la nómina del clientelismo; diseñados sobre las rodillas y excluyentes; enfocados a cerrar alianzas con los amigos; hechos para llenar locales y cacarear la cifra; realizados incluyendo payasitos nalgones provenientes del Metro para llenar las sillas del jardín y de la Plaza de la Cultura (Plaza de la Falluca); confeccionados anualmente para que los empleados y funcionarios se trepen el resto del año a la hamaca presupuestal y esperen pacientemente al próximo candidato que repetirá el ciclo cultural del Oriente.

¿Y dónde está el proyecto? Todo lo contrario, la antítesis de la idea que los especialistas del mundo reclaman sobre esta actividad. Porque la cultura forma todo lo que implica transformación y seguir un modelo de vida, con elementos concretos o materiales: fiestas, alimentos, ropa (moda), arte plasmado, construcciones arquitectónicas, instrumentos de trabajo (herramientas), monumentos representativos históricos. Y por supuesto elementos simbólicos o espirituales: creencias (filosofía, espiritualidad/religión), valores (criterio de juicio moral y/o ética), actos humanitarios, normas y sanciones (jurídicas, morales, convencionalismos sociales), organización social y sistemas políticos, símbolos (representaciones de creencias y valores), arte (apreciación), lenguaje (un sistema de comunicación simbólica), tecnología y ciencia. Por eso ¿dónde está el proyecto cultural del Oriente?

Editorial El primer dato económico de la paridad peso-dólar que tengo registrado se remonta a los 12.50 pesos por dólar; era la época de despedida de Adolfo López Mateos y el ingreso al poder de Gustavo Díaz Ordaz. El sexenio abarcaba de 1964 a 1970 y en su infausta memoria caben dos matanzas: 2 de octubre de 1968 y 10 de junio de 1970. Claro, en su descargo habría que mencionar la organización de los juegos olímpicos. El salario mínimo, si la memoria no me falla, era de 18.50 pesos diarios. Ignoro si ya se había dividido al país por zonas “económicas”. Ignoro también si en esa época un trabajador podía hacerse cargo del sustento familiar con esa cantidad. Recuerdo que el camión urbano tenía un costo de 30 centavos. Si éstos se multiplican por dos y esta cantidad por un mes, digamos que el trabajador gastaría 18 pesos al mes por concepto de transporte. El sueldo mensual sería de 555 pesos, que al descontársele quedaría en 537 pesos, para distribuir entre: renta, comida, educación, diversión, etc. Viene a mi memoria el precio del periódico, que era de 60 centavos. Había cines de hasta cuatro pesos y matinés maratónicas de tres películas desde 0.75 a 1.50 pesos. Evidentemente habría que tener presente que todavía no se le quitaban dos ceros al peso. Vayan otros datos: Cocacola en tres tamaños, a .35, .45 y .90 centavos. El bolillo, a .10 centavos el chico y a .20 centavos el grande. Prefiero detenerme aquí, porque quien me habría podido esclarecer mejor el panorama, doña Amelia Ríos Cisneros, mi madre, falleció el 4 de julio. Hoy, cuando el peso vuelve a fluctuar y se inyectan millones y millones de dólares para sofocar la devaluación artificialmente, vuelvo a ubicarme en mi lugar, entre los millones de mexicanos que sólo como espectadores recibimos la noticia (y luego la aplicación en el bolsillo) de las medidas económicas. Y veo cómo millones de mexicanos ríen ante este hecho con ese humor negro tan típico de nosotros; la risa es lo único que nos consuela ante estas “crisis” cíclicas en las que únicamente salen ganando siempre los banqueros, los especuladores y los más ricos y poderosos. También me tocó vivir la devaluación en la víspera de la salida de Luis Echeverría, el siniestro manipulador que aún vive y se libra de la justicia, como lo hizo Pinochet. La defensa “como perro” del peso que prometió López Portillo, aquel garañón amigo de Durazo que nos hizo “prepararnos para administrar la riqueza” (yo creo que se los dijo a sus cuates). La paranoica inflación que durante todo su mandato nos endilgó el licenciado (si a alguien el queda bien este mote es a él) Miguel de la Madrid, hombre sin carácter y sin aura que fue sorprendido por el sismo de 1985 y denegó la ayuda internacional mientras acá la requeríamos y ellos lucraban hasta con las tiendas de campaña usadas. Con Salinas, a quien vi de cerca en varias ocasiones por razones de trabajo, tuve la impresión de que era un hombrecito débil y miren ustedes lo equivocado que estuve. Empero, con él muchos mexicanos accedieron a créditos para casas, autos y gastos que de otra manera jamás hubieran conseguido. Claro, todavía se pagan las consecuencias. Vino después el sustituto de Luis Donaldo Colosio, el emergente, el calladito Zedillo que vendió los ferrocarriles y cargaba con la lápida de una mujer agria y enferma, quien también nos endilgó una devaluación que se llamó “el efecto tequila” y le abrió el camino al PAN. Hoy, un fantasma recorre el mundo: el fantasma de otra sacudida que colocará aún más abajo a los de abajo y subirá aún más a los de arriba. Pero espero vivir otras y seguirlas comentando.

EXPRESSO La vieja estación del ferrocarril de Texcoco se rehabilita para devenir espacio cultural local. El punto es ¿qué persona o cuál grupo será el mandón cuando esté rehabilitada. En la otra parte de los terrenos “dicen” los enterados que surgirá La Alameda. Pero sin proyecto cultural, la vieja nación Acolhua seguirá viviendo solamente de viejas glorias precolombinas y cubriendo el pasado prehispánico para edificar centros comerciales trasnacionales, como ocurrió en los terrenos de la antigua Feria del Caballo.

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DE ORIENTE Periodismo local para la acción global

DIRECTOR Arnulfo Rubio Ríos GERENTE GENERAL Emil Rubio Ortiz COLABORADORES: Raquel Azuara Valdespino, Marco A. Mares, Fabián García Moya, Sergio Monsalvo (Amsterdam), Víctor M. Navarro, Jesús Torres (Los Angeles), Magda Rescendiz, Daniel García Fernández, Julio César Torres y Juan Portela (Los Angeles). Oficinas y redacción: Dos de Marzo 12, Texcoco, Estado de México. Teléfono: 95 42178 Registro en trámite. arnulforubio@hotmail.com wwww.expressodeoriente.com


Expresso de Oriente

Para contrastar la cultura municipal

Antiguos poetas mesoamericanos: Nezahualcotl, un Coyote Hambriento de Cultura

Traducción y compilación: John Curl, de la Federación para el Avance de los Estudios Mesoamericanos (FAMSI)

Nezahualcoyotl (Coyote Hambriento) fue considerado por sus semejantes como el más grande poeta del antiguo México. Sus composiciones tuvieron una extensa influencia en estilo y contenido. Su poesía, llena de pensamiento, símbolo, y mito, conmovió la cultura de su gente tan profundamente que después de su muerte generaciones de poetas que siguieron se paraban por el tambor huehuetl y lloraban, “Yo soy Nezahualcoyotl, Yo soy Coyote Hambriento”, y cantaban sus poemas para mantenerlos vivos. Nezahualcoyotl no sólo era un gran poeta lírico, sino que también fue notable como arquitecto, ingeniero, urbanista, guerrero recio, legislador y filósofo. Las instituciones culturales que él estableció incluyeron una biblioteca de libros jeroglíficos, un plantel-jardín zoológico y una academia autónoma para eruditos y poetas. El condujo a su estado-ciudad fuera del dominio extranjero y lo transformó en una fuente de arte y cultura.

La historia no es simple y las crónicas mismas de su vida son contradictorias. Sin embargo, el espíritu de paradoja está incrustado en el alma del antiguo México. Las superficies complejas de muchos cantos de flor (xochicuicame) a menudo son difíciles de comprender para muchas personas en nuestra cultura. No tenemos categorías listas para ellas y requieren esfuerzo. Sin embargo, contienen muchas gemas duraderas de valor universal y ofrecen grandes recompensas a aquellos dispuestos a hacer un esfuerzo. Poesía Nahua: Poesía y Flores Ceremoniales

La mayoría de los Cantos de Flor que han llegado a nosotros aparecen en dos colecciones de la segunda mitad del siglo XVI. Aunque transcritas como si fueran cantadas en ese tiempo, claramente contienen muchas canciones y partes de canciones que son mucho más antiguas. La forma del cantar de Como séptimo gobernante flor, tal como han llegado a (tlacatecuhtli) de Texcoco, nosotros, parece haber tenido sus una gran ciudad en la costa comienzos en la generación antes norte del lago Texcoco, diez de Coyote Hambriento. Pero fue millas a través del agua desde su generación, y particularmente la capital de los aztecas, él mismo, quien perfeccionó la Coyote Hambriento forma y la trajo a su punto más promovió una renovación del culminante. aprendizaje tolteca basado en Coyote Hambriento vivió la religión pacífica de en una época en que el cantante Quetzalcoatl en el propio anónimo, cuicani, de la tradición momento cuando el culto de su gente, quien escribió versos azteca de sacrificios estaba en una búsqueda de canciones, alcanzando su ascenso. Todos empezó a hablar de sentimientos los habloparlantes nahuatl del personales e ideas y surgió un estado-ciudad en el valle de poeta del recuerdo. En forma y México miraban al Texcoco contexto Coyote Hambriento fue de coyote hambriento como un innovador: él perfeccionó un un centro cultural de su estilo que numerosos poetas mundo. copiaron. Él también fue parte de un movimiento de poetas, una generación de poetas y cantantes que estaban moviéndose más allá de la modalidad más temprana de la poesía nahua. De la tradición más antigua vienen los himnos anónimos sagrados, veinte de los cuales han llegado a nosotros transcritos por Bernardino de Sahagún. Mientras que la mayoría de los himnos sagrados son directos y formales, los Cantos de Flor pueden salirse completamente del tema en varias direcciones. Los cantos de flor fueron un canal para invocar la deidad de una forma individual y personal. También estuvieron Nezahualcoyotl del Codex Ixtlilxochitl. conectados con la ingestión de

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hongos alucinantes y substancias similares. La poesía y el arte fueron regalos extáticos de los dioses. Los Cantos de Flor se mantuvieron cerca de los ritmos y patrones del habla. Sus poesías incluían la repetición de ideas en parejas o forma paralela, una tendencia de hablar en metáforas, y el uso de sinónimos y metonimias repetitivas. Los kennings fueron frecuentes: dos palabras usadas juntas convirtiéndose en un nombre metafórico tradicional para una tercera cosa, tales como “águilas y jaguares” significando “guerreros”; “alfombra y silla” significando “autoridad”; o “flor y canción” significando “poesía.” Los textos no indican ninguna longitud regular de línea o estrofa, ni ritmo o metro. La variedad parece casi Whitmanesca. Los refranes aparecen, cambian y desaparecen en un patrón y orden no estricto. Muchos de los poemas parecen largos y confusos; parecen haber irrumpido en diferentes voces en diferentes estrofas, a menudo en diálogo, pero no siempre. Sílabas repetitivas tales como “Ohuaya, Ohuaya” siguen los versos de muchas de las canciones. Estos son vocablos o letanías, las cuales no tienen significado traducible pero definen una estrofa. Los cantos de flor fueron interpretados al toque de la mano abierta del tambor huehuetl, cada

poema a una cadencia distinta, los toques de los patrones se han preservado junto con los poemas en algunos de los textos antiguos. Los temas de los Cantos de Flor parecen limitados, sin embargo fueron agrupados en variaciones sin fin: meditaciones sobre el significado de vida y muerte; los placeres de la vida y el amor; o amistad, en relaciones entre poeta y deidad; lamentaciones sobre la brevedad de la vida y la fama; elegías en la poesía; conmemoraciones a grandes líderes; celebraciones de ciudades y gente; o versos sobre los

éxtasis de cantar y la guerra. Fueron a veces compuestos para una ocasión en particular; para hacer un comentario crítico en ellos. Los dos poemas proféticos de Nezahualcoyotl que sólo tenemos en la traducción de Ixtlilxochitl no parecen estar en el mismo estilo que los cantares en las dos más grandes colecciones. El estilo es más directo y gramatical. Sin embargo, las originales pueden haber sido más parecidos. Aunque a estos poemas se les conoce usualmente hoy en día como “Los Cantares de Flor,” para Coyote Hambriento y sus contemporáneos, la palabra xochicuicatl, “Canto de Flor,” describía sólo un estilo particular, entre muchos que usualmente incluimos en el género. Xochicuicame eran literalmente canciones acerca de flores o relacionadas con ceremonias de la deidad Xochiquetzal. Todo este cuerpo entero de poesía/canción se llegó a conocer como “Cantares de Flor”, porque la palabra “flor” y sus conceptos afines ocurren en ellas tan a menudo, no sólo cuando se están refiriendo a las flores por sí mismas, sino también como símbolos, metáforas e imágenes con varias implicaciones diferentes. La frase nahuatl “in xochitl in cuicatl” significó “flor y canción” literalmente, pero figurativamente significó “poesía” o “arte.” Había dos categorías generales de canción y danza, netotiliztin y macehualiztin. El netotiliztin, “danzas de alegría,” eran las danzas mundanas asociadas con el entretenimiento. Se llevaban a cabo durante las fiestas de días feriados, así como en otros lugares de reunión. Aunque se pudieran referir como ceremonias religiosas, no eran parte ritual de ellas. Los macehualiztin, danzas de mérito, eran los himnos sagrados, un parte ritual de ceremonias religiosas.


1 al 31 de octubre del 2008 Los cantos de flor de Coyote Hambriento eran netotiliztin, “danzas de alegría.” Había varios estilos de netotiliztin. Xochicuicame (propios de cantos de flor) y xopancuicame (canto de primavera) eran espirituales y líricas. Yaocuicame o cuauhtlicuicame (cantos de guerras) eran sobre héroes y cazadores. Icnoccuicame o tlaocolhcuicame (cantos de huérfanos y sufrimiento) lamentaban inseguridades de la vida. Además de éstas estaban huehuecuicame (cantos de ancianos), cihuacuicame (cantos de mujeres), y otras. Habían también varios estilos regionales: texcocan, mexican, otomi, tepanecan, acolhuan, tlaxcalan, huastec y totonac. Los cantos de estilo otomi no estaban en nahuatl, más bien en lenguaje chichimeca. Coyote Hambriento escribió Cantos de Flor tanto en lenguaje otomi como en nahuatl. Los cantos de Coyote Hambriento son los más recientes que podemos atribuir a un poeta conocido, excepto por una canto atribuido a Tlaltecatzin, un poeta de la generación de su padre. El poema de Tlaltecatzin es curioso ya que combina el sexo y la muerte, mientras que los elementos eróticos patentes y el tema del amor están ausentes en todas los otros Cantos de Flor que han llegado hasta nosotros. Sin embargo hay algo incoherentemente extático en los

cantos de flor. Además, hay reportes que los cantos de amor nahua eran realmente comunes. Tal vez se debe a esta combinación de lo profano y lo mundano con lo sagrado; de esta dualidad, surgió originalmente la forma de los Cantos de Flor. Mientras que los himnos sagrados eran cantados dentro y alrededor de los templos, los cantos de flor se llevaban a cabo más frecuentemente en los hogares y otros lugares de reunión mundanos, así como en la casa de la canción, la escuela de música establecida como parte adjunta a un templo en cada ciudad nahua. Cantantes-poetas, llamados cuicapixque (creadores de cantos) o xochitlahtoane (conferencistas de flores), interpretaban cantos públicamente en los diferentes días feriados y en festivales y ceremonias religiosas que llenaban el año en el mundo nahua. También presentaban sus trabajos en círculos de poetas y músicos, los cuales se reunían regularmente. Tanto los nobles como los plebeyos, así como las mujeres y los hombres, podían ser creadores de cantos.

Muchos de los cuicapixque eran profesionales. Todas las casas nobles tenían sus cantantes, los cuales componían cantos acerca de sus propias hazañas gloriosas y las de sus ancestros. Las sectas religiosas también mantenían a compositores asalariados, los cuales vivían en los templos y creaban cánticos de alabanza a los dioses. Además de cantar sus composiciones originales, el cuicapixque interpretaba y embellecía grandes trabajos de otros poetas. Sin embargo, muchos de los creadores de cantos que componían Cantos de Flor, como Coyote Hambriento, no eran profesionales asalariados. Muchos hombres que no tenían el temperamento para ser guerreros encontraron en esto un camino hacia el logro y éxito personal. Estos cantantes independientes recibían su pago principal en elogios, pero también eran premiados usualmente por su trabajo con valiosos regalos por parte del rey o los nobles.

niñas iban al cuicacalli, la casa del canto, la cual estaba al lado de uno de los templos. En el concepto tolteca, no existía realmente una ciudad hasta que se establecía un lugar para los tambores, esto es, una casa del canto. Esto significaba canto, música, escuela de danza, así como una residencia para los profesores, y consistía en varios cuartos amplios situados alrededor del patio. Se requería de la asistencia de todos los niños y niñas, a quienes se les enseñaba por separado, pero se les llevaba juntos al patio para bailes en común. En la casa del canto se encontraban alojados los huehuetl, teponaztli, las matracas, flautas, trompetas de conchas, los trajes y adornos de los bailarines. Principalmente en estas escuelas se enseñaban los himnos sagrados y las danzas que acompañaban los himnos. Durante el día, antes que las niñas y los niños llegaran para sus estudios, la casa del canto servía como salón de baile para guerreros y ahuilnenque, “mujeres del placer.” Como el fraile Diego Duran, quien creció en Texcoco, describe acerca del año 1570. Ahora hablemos de la danza ordinaria que los guerreros y soldados interpretaban diariamente en ese mismo edificio y escuela de danza. Ellos iban ahi a danzar como pasatiempo... Estos guerreros, conocidos como tequihuaque iban a este lugar vestidos de la mejor forma, danzando en un estilo fino. Cuando uno de estos hombres miraba a una prostituta [sic] mirándolo a el con cierta cantidad de interés, el le hacía señas a ella, tomándola de la mano y bailando con ella ese baile. De este modo pasaba toda la noche con esa mujer, tomándola de la mano mientras danzaban . . . (Book of the Gods, 298). Estas “eran bailes y cantos de placer que elllos llamaban bailes de mancebos, en los cuales cantaban algunos cantares de amores y de requiebros...” (ibid., 230). Por otro lado, Durán escribió que los himnos sagrados “eran cantados despacio y seriamente; éstos eran cantados y bailados por los nobles en ocasiones solemnes importantes, y eran entonados, algunos con moderación y calma” (ibid.). Los himnos sagrados eran cantados tanto dentro como fuera de los

A veces un grupo de poetas interpretaban juntos; cada poeta tomaba un turno con un poema sobre el mismo tema y creaban un diálogo. En algunas ocasiones hablaban a través de las voces de personajes históricos o de mitología. El diálogo poético

que resultó ser el “dialogo de las cantos” alcanzó el teatro o drama. Los poetas usualmente hacían sus interpretaciones acompañados por un tambor huehuetl, teponaztli, y a veces una flauta. El huehuetl era un tambor vertical elaborado de un tronco hueco de dos a cuatro pies de alto con un diámetro de doce a dieciocho pulgadas, abierto en la parte de abajo, parado en tres piernas cortadas de su base, con un pedazo de piel estirada a lo largo en la parte de arriba. Usualmente era tallada con diseños y símbolos y era tocado con las manos. El teponaztli era un tambor horizontal o “gong,” hueco en el centro pero cerrado de ambos extremos, plano arriba, con dos lengüetas de diferentes longitudes cortadas entre sí. El teponaztli era tocado con palos con gomas en las puntas. Los músicos nahua también tocaban las flautas, flautas dobles, flautas triples, y pipas de cacerola, utilizando una escala pentatónica de cinco notas. El canto y la música eran parte de la educación para todos. En las tardes después del colegio en el telpochcalli, escuela para la gente corriente, tanto niños como

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templos, dirigidos directamente a deidades específicas. Un número de himnos sagrados han llegado a nosotros; veinte de ellos preservados por el Padre Bernardino de Sahagún, entre 1558 a 1560, en el Códice Florentino. Ninguno tiene atributos de autoría. Sahagún escribió de ellos: “Los niños que fueron al calmecac se aprendieron de memoria todos los versos de las cantos a cantar, llamados cantos divinos, cuyos versos fueron escritos en sus libros en forma de personajes.” El calmecac era una escuela especial para niños de la nobleza y dotados, que eran preparados para convertirse en líderes y sacerdotes. Cada calmecac estaba ubicado contiguo al templo y cercanamente conectado con éste. La enseñanza ahí era más extensiva que en el telpochcaltin, las escuelas para la gente ordinaria dirigidas por los clanes, donde se les enseñaba a los niños un currículo estándar y después se les traía a la casa del canto en el templo por las tardes para instrucciones musicales y de rituales. Grupos de poetas y ancianos llamados tlapizcatzitzin (conservadores) aprobaron nuevas composiciones y enseñaban cantos divinos en honor a los dioses. Hacían llamados a reuniones públicas para enseñar los cantos a toda la gente. Ellos todavía cantaban y bailaban macehualiztin después de la Conquista, ya que Durán los atestiguó. “Estos cantos eran tan tristes que solo el ritmo y la danza lo entristecen a uno. He visto la danza de estos cantos en varias ocasiones con cantos religiosos, y eran tan tristes que me llenaba con melancolía y pesar”.


Expresso de Oriente

12 de octubre no se olvida

El sueño del conquistador Jean-Marie Le Clézio (Versión castellana de Tomás Segovia) Dos fechas casi coinciden: 10 de octubre, premio nobel para Le Clézio; 12 de octubre, aniversario de la Conquista (aunque todavía quieren suavizar el significado con el uso de “encuentro”). Claro, siglos de por medio, pero de alguna manera se justifican las decisiones. Y la nuestra es homenajear al escritor y recordar que fuimos sometidos, con una serie de textos alegóricos en esta edición, que reaniman la memoria adormecida ¿Por qué este autor? Porque vivió en México, donde publicó La Conquista Divina de Michoacán, en el FCE. Y porque es un ciudadano del mundo.

E l sueño empieza pues el 8 de febrero de 1517, cuando Bernal Díaz

Esperan. Detrás de ellos están los guerreros armados de sus arcos y de sus hachas de obsidiana, con grandes estandartes blancos. Cuando llegan los españoles, los sacerdotes aztecas los saludan como a dioses, quemando incienso. Luego los embajadores les dan los regalos que Moctezuma envía a los extranjeros. Debido a las banderas blancas, el río se llamará de allí en adelante Río de Banderas. Así empieza esa Historia, con ese encuentro entre dos sueños; el sueño de oro de los españoles, sueño devorante, despiadado, que llega a veces a los límites de la crueldad; sueño absoluto, como si se tratara acaso de otra cosa que la posesión de la riqueza y el poder, más bien de regenerarse en la violencia y la sangre, para alcanzar el mito del Dorado, donde todo ha de ser eternamente nuevo. Por otra parte, el sueño antiguo de los mexicanos sueño largamente esperado, cuando llegan del este, del otro lado del mar, esos hombres barbudos guiados por la Serpiente Emplumada Quetzalcóatl, para reinar de nuevo sobre ellos. Entonces, cuando se encuentran los dos sueños y los dos pueblos, mientras uno pide el oro, las riquezas, el otro pide solamente un casco, para mostrárselo a los grandes sacerdotes y al rey de México, porque según dicen los indios se parece a los que llevaban sus antepasados, antaño, antes de desaparecer. Cortés da el casco, pero pide que se lo devuelvan lleno de oro. Cuando Moctezuma lo recibió, “desque vio el casco” dice Bernal Díaz, “y el que tenía sus huychilobos tuvo por cierto que éramos de los que le habían dicho sus antepasados que venían a señorear aquella tierra” (p. 87). La tragedia de esa confrontación está entera en ese desequilibrio. Es la exterminación de un sueño antiguo por el furor de un sueño moderno, la destrucción de los mitos por un deseo de poder. El oro, las armas modernas y el pensamiento racional contra la magia y los dioses: el resultado no hubiera podido ser diferente. Bernal Díaz lo sabe, y a pesar de la distancia en el tiempo, no puede evitar a veces mostrar su amargura, o su horror, ante lo que ha sido destruido. La “Conquista” tiene a veces el acento de una epopeya, pero más a menudo Bernal Díaz dice lo que fue realmente: el lento, difícil e irresistible progreso de una destrucción, el saqueo del imperio mexicano, el fin de un mundo. No es sorprendente que la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España haya sido tanto tiempo un libro maldito y considerado infamante para la gloria del conquistador Hernán Cortés. Pues el libro de Bernal Díaz del Castillo está hecho de este doble impulso: por una parte, decir la verdad de las guerras de la Conquista, sin ocultar el menor detalle sin intentar la menor adulación. Ese es el desquite de Bernal Díaz, el soldado inculto –“los idiotas sin letras como yo soy”, dice (p. 614)– ante los historiadores cortesanos como Gomarra que han echado incienso a Hernán Cortés.

del Castillo vislumbra por primera vez, desde la cubierta del barco, la gran ciudad blanca de los mayas que los españoles nombrarán “El Gran Cairo”. Y luego, el 4 de marzo de 1517, cuando ve venir hacia la nave “diez canoas muy grandes, que se dicen piraguas, llenas de indios naturales de aquella poblazón, y venían a remo y vela” (p. 29). Es el primer encuentro del soldado Bernal Díaz con el mundo mexicano. El sueño puede empezar, libre aún de todo miedo, de todo odio. “...sin temor ninguno vinieron, y entraron en la nao capitana sobre treinta dellos, y les dimos a cada uno un sartalejo de cuentas verdes, y estuvieron mirando por un buen rato los navíos” (p.30). El asombro brota entonces de los dos lados. Bernal Díaz y sus compañeros se asombran del tamaño de las ciudades, de la belleza de los templos y de la fealdad de los ídolos mayas. Los indios, por su parte, se asombran del aspecto de los extranjeros. Les preguntan si vienen “de la parte donde nace el sol” y cuentan entonces por primera vez aquella leyenda de la que el capitán Cortés y sus hombres sabrán más tarde sacar provecho –leyenda según la cual “les habían dicho sus antepasados que habían de venir gentes de hacia donde sale el sol, con barbas, que los habían de señorear” (p. 46). El sueño, al principio, es también como en todas las génesis: los extranjeros dan nombre a las tierras, a las bahías, a las islas, a las desembocaduras de los ríos; boca de Términos, río Grijalva, monte San Martín, isla de Sacrificios. Piden oro. El oro es ya la “moneda” del sueño. Y los indios, que intuyen los peligros relacionados con la posesión de ese metal, alejan a los extranjeros diciéndoles tan solo: “Colua, Colua” y “México, México”. Del mismo modo que los caribes, más tarde, hablarán del Perú. Está también la primera entrevista de los españoles con los emisarios de Moctezuma, el rey de México. También aquí se siente comenzar el sueño de la conquista y de la destrucción del imperio azteca; se siente (Fragmento del ensayo El sueño del conquistador, publicado en la revista el destino del pueblo mexicano. Al borde del gran río, los embajadores Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad, volumen II, número 8, en 1981, por de Moctezuma están sentados en sus petates, a la sombra de los árboles. El Colegio de Michoacán. La Jornada, 10 de octubre.) Crónica de una bienal...Viene de la página 2

realizada toda por mujeres. La excepción artística en los alrededores de Texcoco –por la calidad de su trabajo– es la escultora Silvia Flores Pérez de Tepexpan, y se deben citar también a quienes han destacado: el pintor John Mcghee, de Otumba, él sí valorado por el mainstream, y recientemente el escultor Edmundo Cuevas Nájera, de San Martín de las Pirámides. IV.– La región posee un sistema educativo artístico sumamente precario. Para formar artistas hay cuatro escuelas de Bellas Artes a nivel técnico, donde la improvisación es lo que las caracteriza. Los Centros Culturales y las Casas de Cultura de la región –por su dependencia de los ayuntamientos, por la falta de actualización de su personal y por la burocracia–; poco aportan a lo más importante de toda acción cultural: ya sea audición, concierto, exposición o proyección: la creación de públicos. Las actividades de corte cultural que las universidades

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locales realizan –únicas instituciones que contemplan cómo parte de sus actividades la Difusión de la Cultura– desarrollan proyectos en todos los casos, de autoconsumo; en ellos abordan temáticas especializadas y van de las científico-técnicas, hasta las que promueven la autoayuda y la fe. Las necesidades más apremiantes en nuestro entorno, sumando a las que se señalaron en la entrega anterior son: escuelas de Arte profesionales y recursos humanos especializados para apoyar la creación plástica: docentes, promotores, curadores, críticos, etc. Es decir, recursos, voluntad e imaginación. V.– Con este gran “vacío cultural” como fondo, convocar a una “Bienal Internacional de Arte Contemporáneo” en este momento, es desconocer el terreno que se pisa. Pues si no hay artistas locales, ¿quienes serán los interlocutores de esa “viva plataforma…”?; ¿quienes “…hablarán Pasa a la página 8


1 al 31 de octubre del 2008 Novela por entregas (XXIV)

LA SANGRE DEL SOL Arnulfo Rubio No supe cuánto tiempo permanecí allí, ante la pared, ora acercándome, ora alejándome para apreciar mejor algún detalle; para abarcar el conjunto de imágenes en su totalidad. Súbitamente una mano colocada con brusquedad sobre mi hombro derecho me sobresaltó. Era Izcoatl, que sonreía nuevamente al sorprenderme absorto en la contemplación. - Hace ya tiempo que sonó el toque de la media noche, Ocelotl. - Vine a limpiar y me quedé mirando... - Pronto te mudarás a este sitio y tendrás tiempo de sobra para mirar en nuestro espejo. Pero si lo deseas, mañana puedes regresar, porque el lugar necesita limpieza, ¿no es así? Asentí moviendo la cabeza. La interrogante parecía más bien una autorización para que yo continuara estudiando las paredes al día siguiente. - Vámonos - ordenó con una suave presión de sus dedos sobre mi hombro, añadiendo: - Nuestra jornada todavía no acaba. Subimos a la azotea del Telpochcalli. Al igual que la noche anterior, el viento era frío y soplaba con fuerza, traspasando impunemente la tela rala de mi capa. Antes de sentarme caminé sobre el techo para ubicar los lugares conocidos, orientándome con el fulgor de las fogatas que siempre ardían en lo alto de las pirámides del valle. El aire nocturno, presencia de Tezcatlipoca, se había llevado las nubes, dejando al descubierto todas las estrellas. Las Centzon Mimixcoa resaltaban agrupadas dentro de la gran cúpula nocturna, al lado contrario de las Centzon Huitznahuac. Tal como las miraba, las primeras quedaban hacia mi mano derecha y las otras hacia mi izquierda. Pero de entre estos dos grandes cúmulos refulgentes sobresalía la gran serpiente de nubes, cuyo sempiterno brillo nos recordaba a nuestro padre y predecesor Mixcoatl, el guerrero y cazador. El viejo se acercó y me interrogó, al ver que yo miraba con atención hacia la gran serpiente: - ¿ Conoces la historia de Mixcóatl ? - No. Sólo sé que domina el cielo de la noche. - Es necesario que vayas aprendiendo cosas reservadas sólo para unos cuantos elegidos. Yo te iré enseñando lo relativo al oficio de tlamacazque paulatinamente, por si en el futuro tu destino se inclina hacia el servicio. Lo primero que debes aprender es el origen. - ¿ Para qué ? - le pregunté. Hasta entonces me parecía inútil hurgar en el pasado. Se me hacía cosa de viejos regañones estar hablando de hechos ocurridos tiempo atrás. Me aburría escuchar repetidas historias sobre un mismo asunto y dichas con las mismas palabras. Yo mismo ante Izcoatl había procurado cerrar mis oídos en algunas ocasiones.

El anciano respondió: - Al macehualli le interesa a lo sumo conocer el nombre de su padre, porque es quien a final de cuentas intercederá ante el representante del calpulli para que le den un lugar dónde vivir. No desea saber más. Quiere vivir en paz, entregar su tributo, honrar a sus dioses protectores, cumplir con las disposiciones de los tecuhtli y morir. Siente el poder de los dioses y les teme. Pero le da pereza indagar. Prefiere pagar porque otros le ayuden a soportar sus miedos. Este es uno de nuestros trabajos. Nosotros sufrimos por ellos y somos mediadores entre los dioses y los hombres. Escuchaba absorto y atento y comprendía. Pero debido a mi juventud me revelaba contra el hecho de que alguien llevara responsabilidades de otros sobre la espalda. Como si adivinara mis pensamientos, Izcoatl continuó: - No es necesario hacerse viejo para hacerse sabio, conocer el mundo y la forma en que se suceden las cosas, Tigrillo. Pero un adulto piensa más antes de actuar. En este lapso de espera puede aparecer -y de hecho siempre ocurre así- el temor. Los hombres somos una especie temerosa. He dicho los hombres, mas no he mencionado a los jóvenes. Los hombres olvidan sus temores viviendo juntos. Por eso los pueblos, por eso las tribus, por eso las grandes ciudades... El sacerdote calló, dándome tiempo para calibrar, sopesar y digerir sus palabras. Luego continuó: - Mientras veníamos de allá, de Aztlán, éramos temerarios. Sólo temíamos a la oscuridad y a las fieras grandes. Nuestro destino era vagar y no nos arredraba saberlo. Pero he aquí, pequeño Ocelotl, que en nuestra peregrinación llegamos a una zona de clima benigno, con abundante agua, llena de pequeños animales fáciles de cazar, pero ocupada por otros pueblos, cuyos moradores no tenían ya necesidad de moverse de aquí para allá en busca de sustento. Pueblos cuyos habitantes eran capaces de emular la fuerza y el ingenio de Ellos, levantando adoratorios como montañas, no con al afán de igualarlos y ofenderlos, sino para demostrarles sumisión. Aunque esto en realidad ¿quién lo sabe? Pueblos de muchas mujeres, jóvenes y niños sanos, gorditos, risueños, quienes al ver a otros que, como nosotros, arribábamos cerca de sus linderos con nuestro aspecto feroz, corrían a esconderse atemorizados y recurrían a las armas y al valor tiempo atrás arrinconados para aprestarse a defender su felicidad. Otros como nosotros reconocieron tristemente su impotencia, sintieron la envidia por vez primera en sus corazones (comenzaron a hacerse hombres), pero este sentimiento los derrotó y continuaron su camino. Respetaron la felicidad de los aquí asentados.

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Expresso de Oriente rior, es decir faltó a los por la gente?”. Y, ¿cuántos los invitados al “nacimiento…? Si el Arte convocantes teorizar al respecto; es una forma de conocimiento que pone a prueba nuestro juicio y lo aún así, puede deducirse que lo que sabemos del pasado; por la manera de convocar (el lenguaje que buscan es impulsar un “neo” condiciona el pensamiento, nos dice Benjamín Lee Whorf) es evidente del cual el “Comité organizador” que “los organizadores” lo desconocen. Gastar recursos públicos no pudo definir su nombre; y lo escudándose en la autonomía es un asunto de ética, pero para una que va a realizarse es un institución que forma “profesionales con sentido nacionalista y una encuentro –habrá que ver de que visión crítica”, debería significar hacer profesionalmente sus proyectos calidad– con la tierra como y es válido preguntarse: ¿qué autoridad aprobó destinar recursos y temática. Lo que ya estamos comprometer a una institución agrícola a realizar una “Bienal viendo es, al menos en su aspecto Internacional…”. Quizás la misma que hace algún tiempo sin con- organizativo, “un ejercicio New curso de por medio, aprobó la realización de un “mural” de discutible Age donde en forma feliz y gusto en el Auditorio Principal de Chapingo. Más que talento, ambas delirante, todo es todo”, acciones prueban la posición de poder al interior de la universidad de Nathaniel Tarn dixit; como lo es “los organizadores”; e ilustran cómo la impunidad, según el periodista Carlos Marín, forma parte de los usos y costumbres de las burocracias universitarias. VI.– Es necesario referirse al nombre de la actividad: “Arte con raíz en la tierra”. Dependiendo desde dónde se quiera ver –después de todo los discursos sirven para justificar cualquier cosa– pero si tomamos en cuenta que el Arte es la expresión más acabada de toda la Cultura –la mitología correspondiente es útil para ver cada una–. Ese origen que como género tenemos no es otro que la tierra. Así que el “nacimento” anunciado ha ocurrido –a decir de varios autores– reiteradamente y en Chapingo hay ejemplos de ello. “El diálogo con la naturaleza sigue siendo para el artista conditio sine qua non. El artista es humano, es naturaleza y es un pedazo de naturaleza en el espacio de naturaleza”, dijo Paul Klee. Y algo que podría parecer destacable en “la bienal”; el desacato a las reglas del mainstream, es decir rebasar convencionalismos y generar un espacio de legitimación fuera de ese círculo, obligaba a los organizadores a planear de manera documentada e imaginativa. Hay que insistir, era deseable la asesoría de una institución con vocación artística. Pero no fue así, pudo más el afán protagónico. VII.– Finalmente, la improvisación de la primera parte de la actividad ya dio lugar a la confusión conceptual descrita en el apartado anteCrónica de una bienal...viene de la 6

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comparar “dos recientes e importantes expresiones muralísticas”. 1. Por estar connurbados al Distrito Federal, varios de sus creadores crecen a la dinámica de las instituciones del DF, en ambos municipios existen artistas de calidad. La Fundación Jumex está en Ecatepec –su tarea es de corte internacional y tiene influencia en su entorno. Por su parte, el Centro Cultural Regional de Cd. Nezahualcoyotl realizó en el año 2003 un encuentro entre creadores denominado Biografía Plástica de Cd. Nezahualcoyotl .


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