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el motor que nos mueve

Reaccionar frente a los estímulos del medio no sería posible si no existiera el eustrés, ese lado amable del estrés que potencializa nuestras habilidades y nos hace sentir vivos al máximo. No le tema al estrés, sepa controlarlo y será su mejor aliado.

L

a sensación que experimenta el hombre contemporáneo cuando se enfrenta a una presión no dista de la que sintió el primitivo al enfrentarse a las fieras. Gracias a esa tensión, que le exigió ponerse a salvo, sobrevivimos como especie. Entonces, ¿por qué ahora nos espanta la posibilidad de sentir tensión, presión o estrés? Diferenciar esos conceptos es complejo. Para nuestro fin, entenderemos la definición de estrés como la tensión que experimentamos frente a estímulos. Esto quiere decir que surge de una demanda y exige una respuesta rápida. De nuestra capacidad para asimilar las situaciones depende la manera cómo nos afectan. Por ejemplo, en caso de perder nuestro empleo, el cerebro detecta la situación cuando nos avisan y pone en alerta al sistema nervioso, entonces se producen cambios en el organismo, se generan ciertas hormonas y los latidos del corazón se aceleran. Esto nos alerta para asumir el control. Si en vez de entregarnos a la desmotivación, pensamos en afrontar la pérdida y buscamos alternativas, el estrés disminuirá. Debemos considerar que las personas somos como una banda de caucho que se estira, se tensiona, y luego se relaja. El caucho está hecho para adaptarse a esa tensión. Pero si se tensiona varias veces sin

darle descanso, se reventará. Es lo que ocurre cuando estamos expuestos de manera frecuente al estrés y no nos cuidamos. Por eso es necesario comprender cuáles son los riesgos y las ventajas de ese motor que nos mueve.

Nuestro amigo el eustrés

Cuando atravesamos una calle y nos sorprende el pito de un carro, reaccionamos y nos alejamos, en esta actitud se manifiesta el estrés. En el momento que el nadador Jonathan Quintero, del club de la Universidad, se dispone a tirarse a la piscina y siente una presión que lo incentiva a dar lo mejor; él siente estrés. Este compañero inseparable de la condición humana, que se ha percibido como malo, también puede ser nuestro amigo. Nos referimos al estrés positivo o eustrés, el que nos mantiene alerta en situaciones de riesgo o cuando necesitamos potenciar habilidades. ¿Cuántas veces nos ha sorprendido nuestra capacidad de reaccionar bajo presión? El eustrés es la repuesta a esta sorpresa. Es por esto que Cristina Villamizar, de la línea Vivienda Saludable de En Familia, dice con seguridad: “No le tengo miedo al estrés. Me reconcilié con él. Es fuente

Saluda No. 28  

Diseño y diagramación del número 28 de Saluda, que en esta ocasión cambia su formato a Revista.

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